Varios documentales para más tarde:

Detroit Ciudad Fantasma.



Consumo, El Imperio de los Sentidos.


Profetas del Exceso, sobre Chile y su historia neoliberal.

Anuncios

Una cuenta en Youtube con muchas películas africanas completas

En esta cuenta en youtube hay muchás películas africanas habladas en francés.

Lástima que no tienen una descripción coherente para saber qué son.

Será cuestión de investigarlas.

Una de estas películas se qué está por ahí:

  • BAKO, A OUTRA MARGEM
  • CARTA CAMPONESA
  • FINZAN
  • JOM OU A HISTÓRIA DE UM POVO
  • OS COMBATENTES AFRICANOS DA GRANDE GUERRA
  • SAFRANA, OU O DIREITO À PALAVRA
  • TAAFE FANGA, PODER DE SAIA
  • TABATABA

Algo más sobre estas películas en portugués

Una de las películas completas que está en esa cuenta es:

SAFRANA, O EL DERECHO A LA PALABRA


Acá está completa con subtítulos en inglés, no encontré subtítulos en castellano



Bled Number One, no se si hay subtítulos.


Bamako.
Algunos de los subtítulos en español

Acá hay un buscador pero no se cómo se usa, no encuentro fácil las películas ahí

Lula y el Rey de la Soja [Brasil] en Cuba

Fuente Valor Económico

En viaje a Cuba, el ex-presidente Luiz Inácio Lula da Silva llevó al senador Blairo Maggi (PR-MT), uno de los líderes del agronegocio brasileño, para proponerle al presidente cubano, Raúl Castro, la plantación en gran escala de soja en la isla y la ampliación del uso de biomasa en la matriz energética cubana. Conocido como “rey de la soja” y blanco de críticas de ambientalistas, Blairo acompañó a Lula en su visita ayer a la hacienda de la empresa agrícola militar Cubasoy, en Ciego de Ávila, donde hay producción de soja y frijol. Hoy, deben visitar otra plantación de soja, en el interior de la isla socialista. Ex-governador de Mato Grosso, el senador es citado para disputar el gobierno estatal en estas elecciones.

¿Muerte a las máquinas?-Robert Skidelsky

Fuente Project Syndicate

Robert Skidelsky

Robert Skidelsky, profesor emérito de Economía Política en la Universidad de Warwick y miembro de la Academia Británica de historia y  economía, es miembro de la Cámara de los Lores británica. Autor de una biografía de tres volúmenes de John Maynard Keynes, que comenzó su carrera política en el Partido Laborista, ..Más sobre Skidelsky

LONDRES – En el inicio de la Revolución Industrial, los trabajadores textiles en las Midlands y el norte de Inglaterra, sobre todo tejedores, protagonizaron una revuelta espontánea, rompiendo la maquinaria y quemando las fábricas. Su queja era que las novedosas máquinas fueron despojándolos de sus salarios y trabajo.

Los rebeldes tomaron su nombre, e  inspiración, del apócrifo Ned Ludd, supuestamente un tejedor aprendiz que destrozó dos máquinas de tejer en 1779 Robert Calvert escribió una balada sobre él en 1985 “arrebato de pasión.”: “Dijeron que Ned Ludd fue un niño idiota / Que lo único que sólo sabía romper y destruir “, comienza la canción. Y luego: “Se volvió hacia sus compañeros y dijo:” ¡Muerte a las máquinas / Que pisotean nuestro futuro y nuestros sueños. ”

El movimiento ludita “estaba en su apogeo en 1811-1812. El gobierno alarmado envió más tropas para controlar a las áreas rebeldes que las que entonces tenía Wellington para luchar contra Napoleón en la guerra de la península Ibérica. Más de un centenar de luditas fueron ahorcados o deportados a Australia. Estas medidas restauraron la paz. Las máquinas ganaron: los luditas son una nota al pie en la historia de la Revolución Industrial.

Los historiadores nos dicen que los luditas fueron víctimas de una coyuntura temporal del aumento de los precios y la caída de los salarios que los amenazaban con hambre en una sociedad con una escasa provisión de un bienestar mínimo. Los luditas, sin embargo, culparon por su desgracia a las propias máquinas.

Los nuevos telares mecánicos podían convertir hilo en tela mucho más rápido que los más hábiles tejedores artesanos que trabaja en su propio taller. Atrapados entre los costos fijos (el alquiler y el mantenimiento de sus aparatos domésticos) y la caída de los precios de sus productos, decenas de miles de familias estaban condenados a ser mendigos.

Su situación provocó cierta simpatía (Lord Byron pronunció un discurso brillante en su defensa en la Cámara de los Lores), sus argumentos, sin embargo, no fueron tomados en serio. No se puede parar al progres: el futuro estaba en la producción mecanizada, no en la anticuada producción artesanal. En palabras de Adam Smith tratar de regular el comercio, era como tratar de “regular al viento.”

Thomas Paine actuó como vocero del radicalismo de la clase media, cuando dijo: “cada máquina que reduce el trabajo es una bendición para la gran familia de la que formamos parte.” Claro que en los sectores alcanzados por el avance de la tecnología el desempleo se instalaría temporalmente, pero, en el largo plazo, la producción mecanizada aumentaría la riqueza real de la comunidad y permitiría el pleno empleo con salarios más altos.

Esa fue la visión inicial de David Ricardo, el economista más influyente del siglo XIX. Pero en la tercera edición de sus Principios de economía política (1817), le agregó un capítulo sobre la mecanización donde cambió su posición. Ahora estaba “convencido de que la sustitución del trabajo humano por máquinas es a menudo muy perjudicial para la clase trabajadora”, que la “misma causa que puede aumentar el ingreso neto del país, puede al mismo tiempo hacer que la sea población redundante.” Como resultado, “la opinión de la clase trabajadora, según la que,  el empleo de las máquinas va con frecuencia en detrimento de sus intereses, no está fundada en prejuicios y errores, sino que está conforme con los principios correctos de la economía política”.

Considere la frase: las máquinas pueden hacer a la “población redundante@”. Una perspectiva más sombría, no será encontrada en ningún libro de economía Los seguidores ortodoxos de Ricardo no lo tuvieron en consideración, suponiendo que fuese un lapsus poco frecuente del Maestro.Pero ¿lo fue?

El argumento pesimista puede ser resumido así: Si las máquinas que cuestan u$s 5 por hora pueden producir lo mismo que los trabajadores que cuestan u$s 10 la hora, los empleadores tienen un incentivo para sustituir a los trabajadores por máquinas entonces los salarios tienden a bajar todavía más, hasta llegar a cero, momento en que la población se vuelve “redundante”.

Pero la historia nos muestra otra coisa: La participación del trabajo en el PIB se mantuvo constante a lo largo de la era industrial. El argumento pesimista ignoró el hecho de que al bajar el costo de los bienes, las máquinas incrementaban los salarios reales de los trabajadores – con lo que podían comprar más – y que el aumento de la productividad laboral les permitía a los empleadores (a menudo bajo la presión de los sindicatos) a pagar más por trabajador. Se supone también que las máquinas y los trabajadores eran sustitutos cercanos, aunque en la mayoría de los casos los trabajadores todavía podían hacer cosas que las máquinas no podían.

Sin embargo, en los últimos 30 años, la proporción de los salarios en el ingreso nacional ha ido disminuyendo, como consecuencia a lo que los profesores del MIT Erik BrynjolfssonAndrew McAfee llaman  la “‘Segunda Era de las Máquinas”. La tecnología computarizada ha penetrado profundamente en el sector de los servicios, reemplazando trabajos para los que el factor humano y “funciones cognitivas” fueron considerados hasta entonces indispensable.

En el comercio minorista, por ejemplo, Walmart y Amazon son los mejores ejemplos de como las nuevas tecnologías puede reducir los salarios de los trabajadores. Como los seres humanos y los programas de computación son sustitutos cercanos, y teniendo en cuenta la mejora previsible en el poder de las computadores, parece no haber ningún obstáculo técnico que impeça que los trabajadores de gran parte de la economia de servicios sean considerados redundantes.

Sí, todavía habrá actividades que requieren habilidades humanas, y estas habilidades pueden ser mejoradas. Pero es cierto que en términos generales que cuanto más puedan hacer las computadoras, menos se necesitará de seres humanos. La promesa de “reducción del trabajo” debería llenarnos de esperanza más que de malos presentimientos. Pero, en nuestros tipos de sociedades, no hay mecanismos para convertir la redundancia en ocio.

Esto me lleva de nuevo a los luditas. Ellos alegaron que porque las máquinas eran más baratas que la mano de obra, su introducción podría reducir los salarios. Ellos argumentaron habilidad contra baratura. Los más perspicaces entendieron que el consumo depende de la renta real, y que reducir al ingreso real destruiría a las empresas. Por encima de todo, ellos entendieron que la solución a los problemas creados por las máquinas no se encontraría en las panaceas del laissez-faire.

Los luditas se equivocaron en muchos puntos, pero tal vez se merecen más que una nota al pie.

Fuente Project Syndicate

Emma Goldman: Una mujer sumamente peligrosa

“Emma Goldman: Una mujer sumamente peligrosa” (“Emma Goldman: An exceedingly dangerous woman”, 2003) es un documental de Mel Bucklin que gira en torno a la figura de Emma Goldman, considerada durante más de treinta años cómo el enemigo público número uno en Estados Unidos, no por cometer actos violentos, sino por utilizar el arma más peligrosa que está a la mano de todo ser humano: la razón. Con una vida apasionante, Emma Goldman, junto a Alexander Berkman, se encontrará en el ojo del huracán del movimiento anarquista desde finales del S. XIX hasta buena parte de la primera mitad del S. XX.