El modelo neoextractivista y la paradoja latino-americana. Entrevista especial a Bruno Milanez

Fuente Revista IHU Unisinos

“La propuesta del nuevo código mino [en Brasil] no es una ‘novedad’ brasileña; simplesmente copiamos (con algo de atraso) a otros países da América Latina”, señala el ingeniero.

El momento económico denominado “posneoliberal”, que se ve en América Latina, es caracterizado por la “llegada al poder de gobernantes que se dicen progresistas que buscaron, en algunas áreas, una ruptura con algunas de las premisas del período neoliberal como, por ejemplo, aquellas relativas al papel del Estado”.

Sin embargo, el actual momento político y económico “puede ser caracterizado por la continuidad de otras políticas del período anterior; entre ellas la búsqueda de una mayor inserción en el mercado internacional”, advierte Bruno Milanez en entrevista concedida a IHU On-Line por e-mail.

En este escenario en que hay una disputa se puede ver si hubo más cambios o continuidades, la pauta de la minería es central para percibir lo que el ingeniero denomina de la ‘paradoja latino-americana’. De acuerdo con Milanez, la minería ha sido responsable por la “inserción” de los países latino-americanos en el escenario internacional y, en el caso de Brasil, contribuyó para equilibrar la balanza comercial. Por otro lado, se hacen más graves las implicaciones sociales y ambientales. “El impacto más obvio es la destrucción del paisaje y el desplazamiento compulsivo de las pesonas. Como los proyectos precisan ser en gran escala para ser competitivos internacionalmente, ellos vienen implantándose en el interior del país, luego, muchas comunidades rurales son removidas de sus propiedades. Además, la extracción y el beneficio exige cantidades significativas de agua, lo que genera todavía más conflictos”, señala.

De acuerdo con Milanez, el Estado “es uno de los principales agentes de estímulo a la extracción de recursos naturales que son destinados al mercado internacional”. Al mismo tempo, enfatiza, “esos gobiernos legitiman la necesidad de la extracción mineral, afirmando que son condiciones para inversiones sociales. (…) En Brasil, se promete usar los royalties del petróleo para financiar la educación. Ese mecanismo ha sido llamado por algunos autores de ‘paradoja latino-americana’; El Estado estimula actividades concentradoras de renta y generadoras de desigualdades sociales, recauda más recursos y, con ellos, compensa a las pesonas perjudicadas por tales actividades”.

En la entrevista a continuación, Milanez comenta también al nuevo código de minería, que todavía está en trámite en el Congreso Nacional. En su evaluación, “el problema principal es que la propuesta del nuevo código solamente mira al subsuelo; los tecnocratas que propusieron ese proyecto parecem haberse olvidado que hay pesonas viviendo arriba del minaral”. Y concluye: “Por ejemplo, cuando el último substitutivo del proyecto de ley (divulgado el 08 de abril de 2014) habla en ‘áreas libres’, se refiere a áreas que todavía no fueron solicitadas para la extracción mineral. En otro artículo, el substitutivo define que ‘la creación de cualquier actividad que tenga potencial de crear impedimentos a la actividad de minería depende de previa anuencia de la Agecia Nacional de Minería – ANM, organismo a ser creado por el nuevo código. Si esto fuera aprobado, el sector mineral va a tener el poder de impedir la creación de nuevas unidades de conservación, la demarcación de tierras indígenas e, incluso, la definición de áreas de captación de agua para abastecimiento humano”.

Es graduado en Ingenieria de Producción por la Universidad Federal de Rio de Janeiro – UFRJ, maestrado en Ingenieria Urbana por la Universidad Federal de São Carlos y doctor en Política Ambiental por la Lincoln University. Da clases en la Universidad Federal de Juiz de Fora.

A continuación la entrevista.

IHU On-Line – ¿Cuál es el papel de la minería en el actual proyecto neodesarrollista nacional? Que contradicciones pueden ser señaladas en este proceso?

Bruno Milanez – Brasil, así como América Latina, vive actualmente un momento económico que está siendo llamado de pos-neoliberal. Este momento se caracterizaria por la llegada al poder de gobernantes llamados progresistas que buscarian, en algunas áreas, una ruptura con algunas de las premisas del período neoliberal como, por ejemplo, aquellas relativas al papel del Estado. Por otro lado, este momento también puede ser caracterizado por la continuidad de otras políticas del período anterior; entre ellas la búsqueda de una mayor inserción en el mercado internacional. Si observamos la pauta de exportación de Brasil podemos percibir como la minería es central para promover esa inserción. De acuerdo con datos del Ministerio de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior, entre 2006 y 2013, la participación del sector mineral pasó de 7,1% para 14,5% de las exportaciones. En los últimos años, la exportación de minerales, junto con la soja, fue el principal responsable por el equilibrio en la balanza comercial brasileña. Sin embargo, este equilíbrio es muy frágil, pués el precio de las commodities es mucho más volátil que el precio de los bienes manufacturados. La caída en el precio del mineral de hierro en los últimos meses, por ejemplo, es uno de los factores que ha contribuído para el emperoamiento en el saldo de la balanza comercial brasileña.

IHU On-Line – ¿Qué tipo de modelo de minería se está consolidando en Brasil?

Bruno Milanez – Brasil presenta un modelo de extracción mineral altamente dependiente de la exportación de mineral de hierro. Cerca de 70% de las operaciones mineras están vinculadas a ese sector y más de 80% del mineral de hierro extraído en el país es exportado. Como la producción de mineral de hierro ocurre en megaminerías a cielo abierto, el modelo termina por generar grandes impactos ambientales y sociales. El impacto más obvio es la destrucción del paisaje y el desplazamiento compulsivo de las personas. Como los proyectos necesitan ser de gran escala para ser competitivos internacionalmente, ellos están implantándose en el interior del país, luego, muchas comunidades rurales son removidas de sus propiedades. Además, la extracción y el beneficio exigen cantidades significativas de agua, lo que genera todavía más conflictos.

Los impactos no se limitan a la extracción. Como el modelo está enfocado a la exportación, se debe tener en cuenta también los efectos causados por el sistema logístico, como ferrovias, mineroductos y puertos.

IHU On-Line – ¿Cómo el proyecto de desarrollo actual nos remonta a las prácticas seculares de extractivismo primario-exportador?

Bruno Milanez – Este modelo neoextractivista está profundamente calcado en el paradigma primario-exportador. Existen algunas novedades, como el papel activo del Estado como incentivador del modelo, inclusive por medio de empresas estatais o paraestatales. Otro diferencial es la nueva división internacional del trabajo, con el surgimiento de “nuevos centros”, como China, que pasa a actuar no sólo como consumidor, sino también como financiador de algunos proyectos extractivistas. En este sentido, ella intenta copiar la experiencia de Japón de la segunda mitad del siglo XX.

IHU On-Line – El argumento de quien defiende al nuevo código de minería es el de que la nueva ley traería más rendimiento económico, incluso al Estado, con la recolección de impuestos. Frente de tal escenario, ¿quién gana y quién pierde con la nueva legislación?

Bruno Milanez – La propuesta del nuevo código minero no es una “novedad” brasileña; simplemente copiamos (con algo de atraso) a otros países de América Latina. Por ejemplo, Bolívia, Chile, Equador y Venezuela, a lo largo de los años 2000, cambiaron sus legislaciones para estimular a las actividades de extracción y exportación de recursos no renovábles (mineral, gas y petróleo) y, al mismo tiempo, aumentar la captura de la renta por el Estado. A este modelo lo hemos llamado de “neoextractivismo”, donde el Estado es uno de los principales agentes de estímulo a la extracción de recursos naturales que son destinados al mercado internacional.

Al mismo tiempo, estos gobiernos legitiman la necesidad de la extracción mineral, afirmando ser esas condiciones para las inversiones sociales. Por ejemplo, en Bolívia, uno de los programas de transferencia de renta, el Bono Juancito Pinto, está directamente vinculado al resultado de la extracción de gas. En Brasil, se promete usar los royalties del petróleo para financiar a la educación. Este mecanismo ha sido llamado por algunos autores de “paradoja latino-americana”; el Estado estimula actividades concentradoras de renta y generadoras de desigualdades sociales, recauda más recursos y, con ellos, compensa a las pesonas perjudicadas por tales actividades.

IHU On-Line – ¿Cuáles son los principales límites en lo que dice el nuevo código de minería brasileño que está por ser votado?

Bruno Milanez – El equívoco del nuevo código está en su concepción. Fue elaborado a puertas cerradas por la Casa Civil, junto con el Ministerio de Minas y Energia y las empresas del sector. Es un código del sector minero, por el sector minero y para el sector minero. Así, no consigue mirar más allá del aumento de la extracción mineral y del reparto de la renta. Después que la propuesta del ejecutivo estuviera lista, fueron hechas algunas audiencias públicas, pero ninguna de las reivindicaciones más estructurales de las comunidades afectadas o de los movimientos sociales fue incorporada de fato.

El principal problema es que la propuesta del nuevo código solamente mira al subsuelo; los tecnocratas que propusieron este proyecto parecem haberse olvidado que hay pesonas viviendo arriba del mineral. Por ejemplo, cuando el último substitutivo del proyecto de ley (divulgado el 08 de abril de 2014) habla en “áreas libres”, se refiere a áreas que todavía no fueron solicitadas para la extracción mineral. En otro artículo, el substitutivo define que “la creación de cualquier actividad que tenga potencial de crear impedimiento a las actividades de minería depende de previa anuencia de la Agencia Nacional de Minería – ANM”, organismo a ser creado por el nuevo código. Si esto fuera aprobado, el sector mineral va a tener el poder de impedir la creación de nuevas unidades de conservación, la demarcación de tierras indígenas e, incluso, la definición de áreas de captación de agua para el abastecimiento humano.

IHU On-Line – ¿Cómo equalizar la equación de la actividad mineral, donde los grupos beneficiados y tomadores de las decisiones tienen mucho más poder que el de los grupos que sufren los efectos negativos de la minería?

Bruno Milanez – Como consecuencia de la falta de transparencia del gobierno federal sobre la propuesta del nuevo marco legal, en 2013 fue constituído el Comité Nacional en Defensa de los Territorios, compuesto por más de 50 instituciones, como CNBB, IBASE y Fase. A partir de un amplio debate, estas organizaciones definieron diferentes puntos que deberian ser incluídos en el nuevo código: (1) democracia y transparencia en el proceso decisorio sobre la concesión de derechos minerarios, licenciamiento y monitoreamiento ambiental; (2) derecho de consentimiento y veto de los grupos locales a las actividades mineradoras; (3) definición a priori de tasas y ritmos de extracción; (4) definición de criterios que definan áreas libres de minería; (5) contingenciamiento de recursos durante la operación de la mina para garantizar el cumplimiento de los planes de cierre; (6) garantia de los derechos de los trabajadores; (7) respeto a los preceptos de la Convención 169 de la Organización Internacional del Trabajo en la reglamentación de la minería de las tierras indígenas y definición de estas reglas dentro del contexto del Estatuto de los Pueblos Indígenas. La elaboración de políticas que respeten a esos principios podria ser un primer paso en la reducción de las injusticias causadas por el actual modelo de minería.

IHU On-Line – ¿El nuevo código de minería brasileño le dá alguna seguridad jurídica a las famílias afectadas por las actividades de las mineras? Tales garantias son condicentes a los prejuícios a que están sujetas?

Bruno Milanez – Las seguridades presentes en el nuevo código son meramente retóricas. El substitutivo define comunidades impactadas como “conjunto de personas que tienen su modo de vida significativamente afectado por la lavra”, sin embargo no explica lo que quiere decir “significativamente afectado”, ni como será decidido si un impacto fue “significativo” o no. ¿Una comunidad podrá autodeclararse significativamente afectada? ¿O serán los burocratas del sector mineral los que van a arbitrarlo? ¿O incluso las consultorias de licenciamiento ambiental, contratadas por las empresas mineras? Nada de esto fue discutido con las comunidades.

De resto, las directrices hablan en el compromiso con el “bienestar de las comunidades impactadas”, pero el proyecto de ley no ofrece ninguna garantía de como será hecho esto.

IHU On-Line – ¿Qué alternativas económicas seriam viables en relación al proyecto de extracción a larga escala de commodities?

Bruno Milanez – No existe una fórmula única. En muchos casos, las “alternativas” son exactamente las atividades que son inviabilizadas por la minería. Por ejemplo, existe el caso de un asentamiento rural en el estado de Mato Groso que está bajo riesgo de desafectación para dar lugar a una mina de hierro. Este asentamiento produce de acuerdo con principios de la agroecologia y forma parte del programa de merienda escolar, proveyendo alimentos baratos, saludables y sin agrotóxicos para los niños de la red pública. Ya es viable, la región no necesita de “alternativa”. De la misma forma, existen comunidades de pescadores artesanales y áreas de turismo en el sur de Bahia amenazadas por la construcción de un puerto para la salida de mineral de hierro. Nuevamente, las comunidades están perdiendo su sustento y modo de vida (que se mantiene hace generaciones) para darle lugar a una actividad económica con perspectiva de 20 años.

El problema es que cuando se habla en la “generación de empleos” de la minería, raramente se tiene en consideración a las personas que pierden su medio de sustento, ni se menciona que la mayor parte de los empleos “generados” se limitan a la etapa de implantación de la mina y que son empleos temporarios y precarizados (basta ver el caso de trabajo análogo a la esclavitud en Conceición do Mato Dentro, Minas Gerais). Para un debate verdadero sobre los benefícios de la minería y desarrollo local, precisamos cambiar la métrica usada para la evaluación de estos proyectos.

IHU On-Line – ¿Qué son y cuál es la importancia de los proyectos de economia pos-extractivista? ¿Hay alguno de estos modelos siendo pensado para Brasil?

Bruno Milanez – Empiezan a surgir iniciativas contrarias al modelo neoextractivista en diferentes partes del mundo, una vez que diversos países están percibiendo que tal modelo genera más prejuícios que benefícios. Por ejemplo, Costa Rica prohibió la extracción de oro a cielo abierto con uso de cianuro debido a la contaminación ambiental y al riesgo impuesto a las comunidades. En las Filipinas, diferentes províncias declararon una moratoria por tiempo indeterminado de grandes proyectos de minería. Al mismo tiempo, Indonesia está discutiendo la prohibición de la exportación de mineral bruto e India está imponiendo restrcciones a la exportación del mineral de hierro.

Yendo un poco más allá, diferentes grupos dentro de América Latina están discutiendo la construcción de la transición al pos-extractivismo. Dentro de esta propuesta, se espera construir caminos para los países latino-americanos salír de la extracción predatoria y buscar una extracción indispensable. Las estrategias para construir esta transición pasarian por la garantia del cumplimiento de la legislación ambiental y laboral, por el fin de los subsídios públicos a las actividades extractivistas, por una mayor integración regional (disminuyendo la dependencia del comercio global) y por un cambio en la base productiva con incentivos a la industrialización apropiada (reduciendo desperdícios, desarrollando productos durables y estimulando el reúso y los sistemas de reciclado). En Brasil, esta discusión aún es muy incipiente en los medios académicos e inexistente en los grandes centros de decisión.

(Por Ricardo Machado y Patricia Fachin)

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