¿Qué pasó con las personas autosuficientes de la década de 1970?

Por Claire Bates BBC Magazine

Hace cuarenta años un libro nuevo le ofreció a los habitantes de las ciudades una forma de escapar de la carrera de ratas y volver a la tierra. El autor de la “biblia” de la autosuficiencia, John Seymour, convenció a miles de personas a cambiar sus vidas.

“He conocido a gente que dijo que mi padre los arruinó,” dice Anne Sears.

El padre de Anne, John Seymour, fue un autor e idealista conocido como uno de los padres de la autosuficiencia. Sus libros publicados en los años 1960 y 1970 instaban a los lectores a volver a una forma de vida más tradicional y ser menos dependientes del mundo exterior. Él creía que esto liberaría a las personas de su dependencia de una sociedad industrial perjudicial.

“Ve adelante hacía una nueva y mejor forma de vida, una vida que sea más divertida que la súper especializada oficina o la fábrica, una vida que traiga el desafío y el uso de la iniciativa diaria de vuelta al trabajo”, escribió.

Seymour había puesto en práctica sus principios y estableció una granja en tierras alquiladas en Suffolk, conducía un sulky en lugar de un coche. Sus libros y artículos, que se cree que han servido de inspiración a la serie de la BBC The Good Life, instó a otros a seguir su ejemplo.

Su mensaje reunió a una audiencia receptiva. La crisis mundial del petróleo y la huelga de los mineros del carbón en Gran Bretaña habían hecho que el público se diera cuenta de cuanto eran dependientes de los combustibles fósiles para calentar e iluminar sus hogares. El movimiento ambiental de la década de 1970 también los había hecho más conscientes de las cuestiones ecológicas.

La gente estaba tan inspirada por Seymour que se aparecían en la puerta de casa.

“Apareció una mujer que había abandonado a su marido y sus hijos después de leer el libro. Ella quería ayudar de cualquier manera y vivir en nuestro establo. Mis padres la dejaron, pero más tarde mi madre la convenció para volver y ordenarse a sí misma,” dice Anne.

Durante los 60 y 70 docenas de comunidades alternativas surgieron alrededor de Gran Bretaña. Sin embargo, muchos de los que trataron de ser autosuficientes encontraron que vivir trabajando intensivamente era demasiado duro.

“La gente vendía pero hasta entonces no podían hacer que funcione. Probablemente fue más difícil de lo que pensaban que iba a ser”, dice Anne.

Sin embargo, aunque la mayor parte de las comunidades se cerraron con el correr de los años, un puñado siguen funcionando hoy. Una de ellas es Laurieston Hall en Escocia. Patrick Upton, que ahora tiene casi 60 años, se unió a Laurieston en 1973. Había visto un anuncio en la revista Time Out cuando hacía una pasantía como profesor viviendo en Londres.

“Al principio había 10 adultos y siete niños y eramos todos menores de 30 años La mayoría de nosotros no tenía habilidades agrícolas”, cuenta.

El grupo vivía en una mansión de estilo eduardiano, que contaba con 12 acres de tierra. Aunque llenos de entusiasmo carecían de los conocimientos necesarios para crear una comunidad sostenible.

“Nuestra primera cosecha de papas se volvió marrón – nos sorprendió porque ninguno de nosotros sabía sobre plagas.

“Hubo muchos desafíos viviendo aquí desde hacer funcionar a las viejas cañerías a mantener al tractor en marcha. Hemos tenido que aprender todo lo que tuvimos que hacer.”

El Libro Completo de la autosuficiencia, proporcionó un asesoramiento para empezar. Publicado en 1976, cubría todo, desde la forma de arar un campo a la manera de matar a un cerdo y vendió más de un millón de copias.

“Fue muy bueno porque la autosuficiencia no era accesible para los principiantes en ese momento. Mis padres habían sido novatos así que entendían los desafíos que estaban involucrados,” dice Anne.

“Construimos nuestros primeros corrales de cabras usando los libros de Seymour,” dice Patrick.

“Aprendimos pronto que las cabras eran astutas y ágiles. Una vez se escaparon y comieron los rododendros, que son venenosos. Yo tenía que darles aceite caliente y mantenerlas despiertas toda la noche.”

La comunidad en Laurieston floreció en los últimos años. Hoy la comunidad cría a vacas, cerdos, gallinas y abejas en la finca de 135 acres y crecen en ella en su mayor parte frutas y verduras.El agua corriente se utiliza para la limpieza y los cuartos de baño, mientras que un manantial les proporciona agua potable. Un sistema hidráulico genera la electricidad de la finca y se utiliza la madera de los bosques para la calefacción. [Ver]

“Tengo un verdadero sentido de pertenencía aquí. He plantado bosques que los estamos utilizando ahora después de 20 años. Creo que hemos tenido la combinación adecuada de personas en el momento adecuado, y ya no hay suficiente espacio aquí para vivir juntos, pero volveríamos a estar juntos. Somos una familia “.

Los niños que viven en Laurieston enfrentan a sus propios desafíos. Fueron a la escuela local, donde en un primer momento fueron objeto de burlas por ser ingleses y tener un estilo de vida alternativo, pero Patrick dice que esto disminuyó con el tiempo. Su propia hija vivía en Laurieston hasta que tuvo 17 años, pero no le gustó.

“A ella no le gustaba la ruralidad en que vivíamos o cuando necesitaba al coche para llegar al pueblo más cercano. Ella ahora vive en una ciudad y ama estar allí.”

Los hijos de Seymour también encontraron difícil la vida cuando la familia se trasladó desde Norfolk a una finca más remota en Gales.

“Solía resentirme del estilo de vida – interfería con mi educación y sentí que solamente había nacido para ayudar [ver help out]. Nuestros vecinos pensaban que estábamos locos cuando ellos trataban desesperadamente de escapar de la tierra y pensaban que el progreso era trabajar en una oficina! “, dice Anne.

“Fue muy divertido al principio, pero siempre estaba luchando por dinero debido a la grandes hipotecas y papá tenía que salir y hacer entrevistas de televisión sobre temas rurales. Solíamos tener a extraños durante todo el tiempo que habían leído sus libros o lo habían visto en la televisión . ellos ayudaban un poco con la granja, pero papá nunca les pedía dinero. Esto causó una gran cantidad de discusiones con mi madre. ”

Los padres de Ana más tarde se separaron y Seymour decidió crear su propia comunidad autosuficiente llamada El Centro de Vida.

“Él llegó a pensar que la autosuficiencia era demasiado difícil para lograr la unidad familiar.”

Sin embargo, el centro no fue un éxito y se cerró después de tres años. [Ver Fold]

“Mi padre era un pésimo hombre de negocios. Había alrededor de 20 personas allí y el propósito era cobrarles, pero se olvidaba. Necesitaba escribir para financiarlo, pero no podia delegar. Siempre había alguien interviniendo pero variaba la experiencia.”

John Seymour continuaría escribiendo y produciendo programas de televisión sobre temas rurales y más tarde se trasladó a Irlanda. Volvió a la granja en Gales durante sus últimos años, murió a los 90 años, en 2004. Estaba envuelto en mantas hechas en casa y fue enterrado en un campo cercano.

Anne continúa recibiendo correos electrónicos de personas inspiradas en los libros de su padre. Ella aún vive y trabaja en cuatro acres de la granja original con su marido. “No somos un libro de texto sobre autosuficiencia. Tenemos cerdos y pollos ocasionales y un gran jardín donde cultivamos la mayor parte de las verduras y frutas.”

Esta actitud de “haz lo que puedas” es común entre aquellos que practican la autosuficiencia en la actualidad. Rosie Beat y su marido Alan organizan cursos sobre autosuficiencia y mantienen una pequeña propiedad en su casa de Devon. Ellos hacen lo que pueden viven un estilo de vida sostenible, usan madera de las podas, mantienen animales de granja y cultivan sus propias verduras orgánicas. Rosie también teje jumpers con lana de su mascota la oveja Humphrietta. Sin embargo, no llegan a producir sus propios cultivos para forrajes o compran lo que no producen.

“Estamos prácticando sobre ello – no tenemos una actitud de ‘autoflagelo” dice ella.

Miles de voluntarios eligen trabajar durante unas semanas en una granja orgánica o minifundio. Conocidas como wwoofers proveen de una mano de obra práctica, a cambio de cama y comida.

“Es una gran manera para que las personas que hagan el 9-5 ” mojen los pies en el agua de una forma de vida diferente”, dice Scarlett Penn de Wwoof Reino Unido.

La comunidad en Laurieston también ha relajado su enfoque con el tiempo. Mientras que los primeros habitantes vivían en un grupo grande en la mansión, la mayoría ahora vive en sus propias casas de campo porque “la gente en su mayoría ahora quiere su propia casa” . También cambiaron de trabajar por tiempo completo a tiempo parcial.

“Pienso en ello como la auto-eficacia no autosuficiencia. Hacemos lo que podemos, pero no somos perfeccionistas al respecto. No puede ser”, dice Patrick.

Siga Claire Bates en Twitter @batesybates


La entrada de la wiki sobre la serie The Good Life

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