Huerta urbana en la Facultad de Medicina de la Universidad de San Pablo integra a la comunidad


La nota en formato pdf en el Diario del Ejecutivo del Estado de San Pablo, Brasil:

  1. Primera página en formato pdf
  2. Segunda página en formato pdf

El cultivo en la terraza se iníció hace tres años, después que la profesora Thaís Mauad, de la Facultad de Medicina, se dió cuenta que el espacio ocioso en su lugar de trabalho recibia mucha luz y podria sediar una huerta comunitaria urbana. “Tenía esta experiencia personal, porque participaba de iniciativas semejantes en otros lugares, y me pareció una propuesta interesante para la facultad”, explica.

Variedades – La idea se hizo más fuerte aún cuando Thaís se deparó con la huerta cultivada dentro del Bioterio (vivero donde se conservan animales vivos para la investigación científica) de la unidade, desde 2011, por el empleado del sector de documentación científica, Paulo Sérgio Zembruski. Juntos, inauguraron el proyecto Huerta Comunitaria de la Facultad de Medicina de la Universidad de San Pablo [USP], que recién completó tres años de actividades, bajo la coordinación de Thaís.
Para la docente, son muchas las ganancias obtenidos con la realización: estímulo de la convívencia social y de la alimentación saludable, combate al sedentarismo y del estrés, reducción del área de calor generado por el cemento, embellecimiento entre otros. “Empezamos en junio de 2013 con seis toneles, y, en la medida que teníamos dinero o recibíamos alguna donación, comprábamos más. Hoy, tenemos 54”, cuenta Zembruski, que también es técnico agrícola.
“Eso sin contar los tergopores – experiencia iniciada después para solucionar el problema del calentamiento que algunos recipientes plásticos causaban. Con eso, cultivamos más de 200 especies diferentes y, además de los productos más tradicionales, tenemos aloe bera, capuchinha, flor de miel, lavanda, albahaca tailandesa, frijol oreja de padre, ora pro nóbis, vinagrera, avelós, algunas frutas (acerola, higo, mora) y mucho más”, se orgullece Zembruski.

Visibilidad – En la propuesta presentada a la facultad en la época de la creación de la huerta estaban indicados los mecanismos necesarios para su funcionamiento, así como varias actividades que podrían ser realizadas en eç espacio, entre talleres, acciones terapéuticas y educativas, etc.
“Para que el cultivo crezca, también dependemos de un grupo comprometido”, resalta el técnico, agregando que todo el trabajo de mantenimiento del lugar es voluntario.
“La planta también manda en el proceso.Siempre tenemos que respetar las necesidades de la naturaleza”, complementa.

Otra estrategia adoptada es la de mantener a las plantas vistosas en medio a las utilitarias.
“En la huerta urbana comunitaria la visibilidad es muy importante, porque una de sus funciones es servir como ejemplo”, enseña Zembruski. Thaís informa que las primeras especies plantadas fueron las medicinales, entre ellas poleo, menta, albahaca, planta novalgina y condimentos naturales, como albahaca, cebollino, perejil y orégano, que son de fácil cultivo, tienen buena visibilidad y capacidad de servir a un número mayor de personas.

Atracción – Enseguida, las hortalizas con hojas, raíces y bulbos (lechuga, col, escarola, achicoria, rúcula, espinaca, zanahoria, remolacha, rabanito y arracacha) ganaron su lugar en la terraza, así como las hortalizas de frutos y condimentos, como berenjena, que, por su coloración y forma, es considerada muiy atractiva. Para el manejo de las plantas, que ocurre en los esfuerzos conjuntos en los que se reúnen los voluntarios, fueron establecidos dos días de la semana: martes y viernes, al mediodía.
Están también los riegos diarios, definidos por escala y hechos por alumnos-becarios y funcionarios-voluntarios. “Sacando a Zembruski y yo, que estamos aqui todo el día”, comenta la coordinadora. Toda persona interesada puede cosechar productos de la huerta para su consumo propio en los días de trabajo colectovo. “Está abierto a todos”, informa Thaís y, enseguida, explica que es importante que sea recogido sólo lo necesario para su uso inmediato, con parcimonia.

Espacio saludable – Según ella, el principal objetivo de una huerta comunitaria urbana no es alimentar a la población. “Eso seria imposible. Lo importante es el uso saludable del espacio público y colectivo”, resalta.
Otro aspecto bastante valorizado, en el caso específico de la huerta de la Facultad de Medicina, es la participación de los estudiantes. “Se cree que para el médico es un plus en la formación, porque lo enriquece con conocimientos sobre el uso de fitoterápicos y alimentación saludable. Estoy muy feliz, estamos con cuatro alumnos becarios y, en la última selección que promovimos, surgieron más de 40 interesados.”
El grupo Idosos Saudáveis [Ancianos Saludables], del Departamento de Geriatria del Hospital de Clínicas, frecuenta la huerta en eventos especiales, con la excepción de Geralda Soares, de 85 años, que, se interesó, inmediatamente, en ser voluntaria. “Cuando supe que había sido creada una huerta y que necesitaban de ayuda, no lo pensé dos veces, porque me gusta mucho estar con la tierra, es mi punto débil”, bromea, que comparece al lugar una vez por semana, religiosamente.

Compostaje – Recientemente, fue establecida una asociación con el Ambulatorio de Obesidad Infantil del Instituto de Niños del Hospital de Clínicas [HC] con el fin de que niños y jóvenes en tratamiento actúen en el espacio de forma terapéutica.
La mayoría de los talleres aborda temas relacionados al cultivo, la alimentación saludable, sustentabilidad y uso de fitoterápicos.
“En el último taller, realizado a principio del mes [junio de 2016], en la Semana del Medio Ambiente, recibimos un especialista que habló sobre las plantas alimenticias no convencionales, conocidas como pancs. Fue un éxito, vinieron más de 80 personas”, destaca Thaís.
Teniendo en vista el acceso a una terra rica en nutrientes y la práctica de un modelo sostentible, fue adoptado el sistema de compostaje. Desarrollado con el grupo responsable por el mantenimiento del jardin de la Facultad de Medicina, que contribuye para la reducción de la basura enviada de los rellenos sanitarios.

Orgánico – Para el cultivo de las plantas, todo es orgánico, son utilizados el humus producido en el lombricario, el estiércol del bioterio mantenido por Zembruski, además de la tierra adicional de la minicompostera montada por el equipo de la huerta para hacer el descarte inmediato de los residuos resultantes del manejo diario. “Tenemos mucho trabajo por aqui. Por eso, lo que más necesitamos son voluntarios. Este es el gran desafío de todas las huertas comunitarias”, concluye la docente.
“Vengo a ayudar desde que empezó la huerta. Creo que es importante lidiar con la naturaleza. Todo aqui me agrada”, dice la voluntaria Geralda al chegar al día colectivo. Con una tarta en las manos, le avisa a Thaís que resolvió prepararla con algunos productos cosechados en el lugar. “Soy así, lo hago con lo que hay”. Es la segunda vez en la semana que la jubilada, que vive en la zona norte, llega al lugar. “Hoy sólo vine a tomarme un helado, por eso hice esta tarta”, explica.

Dulce, helado – Thaís aclara que el encuentro del día es especial, porque dos participantes van a traer el dulce que ellas mismas prepararan, motivadas por el taller sobre las pancs. “Es que, al hablar del macassá, una plantita muy aromática, el instructor también citó una receta de helado de inhame que lleva el producto, y dos alumnas resolvieron prepararo para que todos lo prueben”, dice la profesora.
Una de ellas es la estudiante de doctorado Laís Fajersztajn, voluntaria hace dos años. “Era el primer cumpleaños de la huerta cuando supe de su existencia, y como me gusta plantar y comer cosas naturales, vine para acá. Es una fuente muy buena para conocer mejor verduras y plantas que no estoy acostumbrada a comer, intercambiar recetas, meterme con la tierra, divertirme, y ver a gente piola”, enumera.
Sobre el helado, cuenta que lo preparó con la alumna Priscila Toda, de 4to. año. “Me sobraba inhame, que había sido cosechado, entonces quisimos intentar la receta sólo quiero ver si quedó bien”, dice entusiasmada, al ver a la colega llegando con el producto final.

Cambio de rutina – “Me gusta preparar platos diferentes”, dice Priscila, que empezó a interesarse más por la nutrición con la actividad voluntaria en la huerta.
El macassá, que no conocia, me encantou enseguida. “Tiene un olor dulce, se parece al coco”, lo compara, antes de llevar algunas hojitas para adornar al helado. La atracción por el cultivo de plantas la acompaña desde chica. “Me gusta verlas creciendo. Por eso, planto aqui y en casa.”
Dos alumnos más de 4to año de graduación encuentran instigante la actividad de cultivo. Maurício Gustavo Teixeira inclusive consiguió, una beca para eso. “Me parece importante conocer a estas plantas, tanto para mi salud como para pasarle lo que aprendo aqui a los pacientes.
No tenemos, por ejemplo, nociones de educación alimentaria en el curso, y a eso lo encuentro aqui”, afirma. Otro aspecto que destaca es el cambio de rutina. “Vengo todos los días. La carrera es estresante y aqui es un lugar privilegiado, me hace bien”, dice.
El compañero Daniel Omote está de acuerdo. “Empecé a venir con Maurício y me terminó gustando. Siempre vivi en São Paulo y no conocía ni 10% de lo que hay en la huerta. Con eso, empecé a comer muchos más vegetales y hojas y a tener un repertorio para responderle a los pacientes que me preguntan sobre tés, etc. Nunca había comido rabanitos, ¿sabés? Ahora, cuando hay en el restaurante universitario, siempre las agarro.”
Simone de Marco
Imprensa Oficial – Contenido Editorial


Más información sobre la Huerta en el Hospital de Clínicas de la Facultad de Medicina de la Universidad de San Pablo:


O artigo em pdf em português:

  1. Primera página en formato pdf
  2. Segunda página en formato pdf

O cultivo na laje teve início há trêsanos, depois que  a professora Thaís Mauad, da Faculdade de Medicina, percebeu que o espaço ocioso no seu local de trabalho recebia bastante luz e poderia comportar uma horta comunitária urbana. “Eu tinha essa experiência pessoal, porque participava de iniciativas semelhantes em outros locais, e me pareceu uma proposta interessante para a faculdade”, explica.
Variedades – A ideia ganhou ainda mais força quando Thaís se deparou com a horta cultivada dentro do Biotério (viveiro onde se conservam animais vivos para pesquisa
científica) da unidade, desde 2011, pelo funcionário do setor de documentação científica, Paulo Sérgio Zembruski. Juntos, inauguraram o projeto Horta Comunitária da Faculdade de Medicina da USP, que acaba de completar três anos de atividades, sob a coordenação de Thaís.
Para a docente, são muitos os ganhos obtidos com a realização: estímulo do convívio social e da alimentação saudável, combate do sedentarismo e do estresse, redução da área de calor gerado pelo concreto, embelezamento entre outros. “Começamos em junho de 2013 com seis bombonas, e, à medida que tínhamos dinheiro ou recebíamos doação, comprávamos mais. Hoje, temos 54”, conta Zembruski, que também é técnico agrícola.
“Isso sem falar nos isopores – experiência iniciada depois para driblar o problema
de aquecimento que alguns recipientes plásticos causavam. Com isso, cultivamos mais de 200 espécies diferentes e, além dos produtos mais tradicionais, temos babosa, capuchinha, flor-de-mel, lavanda, manjericão-tailandês, feijão-orelha-de-padre, ora-pro-nóbis, vinagreira, avelós, algumas frutas (acerola, figo, amora) e muito mais”, orgulha-se Zembruski.

Visibilidade – Na proposta apresentada à faculdade na época da criação da horta estavam indicados os mecanismos necessários ao seu funcionamento, assim como várias atividades que poderiam ser realizadas no espaço, entre oficinas, ações terapêuticas e educativas, etc.
“Para que o cultivo corra bem, dependemos também de um grupo engajado”, ressalta o técnico, acrescentando que todo o trabalho de manutenção do local é voluntário.
“A planta também manda no processo.Temos sempre de respeitar as necessidades
da natureza”, complementa.

Outra estratégia adotada é a de manter plantas vistosas em meio às utilitárias.
“Na horta urbana comunitária a visibilidade é muito importante, porque uma de suas funções é servir como exemplo”, ensina Zembruski. Thaís informa que as primeiras espécies plantadas foram as medicinais, entre as quais poejo, hortelã, alfavaca, planta novalgina e temperos naturais, como manjericão, cebolinha, salsinha e orégano, que são de fácil cultivo, têm boa visibilidade e capacidade de servir um número maior de pessoas.

Atração – Logo em seguida, as hortaliças folhosas, raízes e bulbos (alface, couve,
almeirão, chicória, rúcula, espinafre, cenoura, beterraba, rabanete e mandioquinha-salsa) ganharam seu lugar na laje, assim como as hortaliças de frutos e condimentos, como a berinjela, que, por sua coloração e forma, é considerada muito atrativa. Para o manejo das plantas, que ocorre nos mutirões nos quais se reúnem os voluntários, foram estabelecidos dois dias da semana: terças e sextas- feiras, ao meio-dia.
Há ainda as regas diárias, definidas por escala e feitas por alunos-bolsistas e funcionáriosvoluntários. “Fora o Zembruski e eu, que estamos aqui todo dia”, comenta a coordenadora. Toda pessoa interessada pode colher produtos da horta para consumo próprionos dias de mutirão. “É aberto a todos”, informa Thaís e, logo em seguida, explica que é importante que seja colhido apenas o necessário para uso imediato, com parcimônia.

Espaço saudável – Segundo ela, o principal objetivo de uma horta comunitária
urbana não é alimentar a população. “Isso seria impossível. O importante é o uso saudável do espaço público e coletivo”, pondera.
Outro aspecto bastante valorizado, no caso específico da horta da Faculdade de
Medicina, é a participação dos estudantes. “Acredita-se que para o médico é um
plus na formação, porque a enriquece com conhecimentos sobre o uso de fitoterápicos e alimentação saudável. Estou muito feliz, estamos com quatro alunos bolsistas e, na última seleção que promovemos, surgiram mais de 40 interessados.”
O grupo Idosos Saudáveis, do Departamento de Geriatria do Hospital das Clínicas,
frequenta a horta em eventos especiais, com exceção de Geralda Soares, de 85
anos, que, imediatamente, se interessou em ser voluntária. “Quando soube que havia
sido criada uma horta e precisavam de ajuda, não pensei duas vezes, porque gosto
muito de mexer na terra, é o meu fraco”, brinca ela, que comparece ao local uma vez
por semana, religiosamente.

Compostagem – Recentemente, foi estabelecida parceria com o Ambulatório de
Obesidade Infantil do Instituto da Criança do HC a fim de que crianças e jovens em tratamento atuem no espaço de forma terapêutica.
A maioria das oficinas aborda questões relacionadas ao cultivo, alimentação saudável,
sustentabilidade e uso de fitoterápicos.
“Na última oficina, realizada no começo do mês, na Semana do Meio Ambiente,
recebemos um especialista que falou sobre as plantas alimentícias não convencionais,
conhecidas como pancs. Foi um sucesso, vieram mais de 80 pessoas”, destaca Thaís.
Tendo em vista o acesso a uma terra rica em nutrientes e a prática de um modelo sustentável, foi adotado o sistema de compostagem.
Desenvolvido com o grupo responsável pela manutenção do jardim da Faculdade de
Medicina, ele contribui para a redução do lixo enviado aos aterros sanitários.

Orgânico – Para o cultivo das plantas, todo orgânico, são utilizados o húmus
produzido no minhocário, o esterco do biotério mantido por Zembruski, além da terra
adicional da minicomposteira montada pela equipe da horta para fazer o descarte imediato dos resíduos decorrentes do manejo diário. “Temos muito trabalho por aqui. Por isso, o que a gente mais precisa é de voluntário. Esse é o grande desafio de todas as hortas comunitárias”, conclui a docente.
“Venho ajudar desde que a horta começou. Acho importante lidar com a natureza.
Tudo aqui me agrada”, diz a voluntária Geralda ao chegar para o mutirão. Com
uma torta em mãos, avisa Thaís que resolveu preparar o quitute com alguns produtos
colhidos no local. “Sou assim, faço com o que tem”. É a segunda vez na semana que
a aposentada, moradora da zona norte, se dirige ao local. “Hoje vim só para tomar sorvete, por isso sapequei essa torta”, explica.

Doce, sorvete – Thaís esclarece que o encontro do dia é especial, porque duas participantes vão trazer o doce que elas mesmas prepararam, motivadas pela oficina
sobre as pancs. “É que, ao falar do macassá, uma plantinha bastante aromática, o instrutor citou também uma receita de sorvete de inhame que leva o produto, e duas alunas resolveram prepará-lo para todos experimentarem”, diz a professora.
Uma delas é a doutoranda Laís Fajersztajn, voluntária há dois anos. “Era o primeiro aniversário da horta quando fiquei sabendo da sua existência, e como gosto de plantar e de comer coisas naturais, vim para cá. É uma fonte muito legal de conhecer melhor verduras e plantas que não estou acostumada a comer, trocar receitas, mexer na terra, se divertir, e ver gente bacana”, enumera.
Sobre o sorvete, conta que o preparou com a aluna Priscila Toda, da graduação do
4º ano. “Tinha inhame sobrando, que havia sido colhido, então quisemos tentar a receita Quero só ver se ficou bom”, diz empolgada, ao avistar a colega chegando com o
produto final.

Mudança de rotina – “Gosto de preparar pratos diferentes”, diz Priscila,
que passou a se interessar mais por nutrição com a atividade voluntária na horta.
O macassá, que não conhecia, a encantou de cara. “Tem um cheiro adocicado, parece
coco”, compara, antes de levar algumas folhinhas para enfeitar o sorvete. A atração
pelo cultivo de plantas a acompanha desde pequena. “Gosto de vê-las crescendo. Por
isso, planto aqui e em casa.”
Mais dois alunos do 4º ano da graduação acham instigante a atividade de cultivo. Maurício Gustavo Teixeira conseguiu, inclusive, uma bolsa para isso. “Acho
importante conhecer essas plantas, tanto para minha saúde quanto para passar o que
aprendo aqui aos pacientes.
Não temos, por exemplo, noções de educação alimentar no curso, e isso eu encontro aqui”, afirma. Outro aspecto que ele destaca é a mudança de rotina. “Venho todos os dias. O curso é estressante e aqui é um lugar privilegiado, me faz bem”, diz.
O colega Daniel Omote concorda. “Comecei a vir com o Maurício e acabei gostando.
Sempre vivi em São Paulo e não conhecia 10% do que tem na horta. Com isso, passei
a comer muito mais vegetais e folhas e a ter repertório para responder aos pacientes que me perguntam sobre chás, etc. Nunca tinha comido rabanete, sabia? Agora, quando tem no bandejão, sempre pego.”
Simone de Marco
Imprensa Oficial – Conteúdo Editorial

Dominio Público: Documental sobre las transformaciones en Río de Janeiro ante las Olimpíadas

En la base del video, donde dice CC pueden activarle los subtítulos en español.


Si quieren descargar al video, coloquen la dirección de youtube: https://www.youtube.com/watch?v=dKVjbopUTRs&feature=youtu.be en Telecharger

Los subtítulos en español.


De la descripción del video:

“Entre 2011 y 2014, el documental investigó las transformaciones en Rio de Janeiro a causa de los megaeventos: Unidades de Policías Pacificadoras [UPPs] en las favelas, desalojos forzados, privatizaciones de espacios públicos y revueltas populares”

Después de Belo Monte : Mina de Oro a Cielo Abierto en la Amazonia


Si no pueden verlo acá, pueden verlo en donde está alojado el video

Si quieren descargar el video, Click con el botón derecho del mouse y elegir descargar en este enlace


La petición en Avaaz para que no se autorice a la minera canadiense

Sobre la Usina Belo Monte


Dilma Rousseff haciendo campaña en el 2014 y usando la construcción de la usina hidroeléctrica de Belo Monte<h

Brasil: Voto Electrónico y Compra de Votos

Antes de que vean el video una pregunta:

¿Uds. arriesgarían dinero para comprar votos si no estuviesen seguros o si no tuvieran una herramienta para saber si efectivamente aquellos a los que les compraron el voto votaron por el candidato adecuado?



Si no pueden verlo acá, En Tu.tv está el video

Si quieren descargar el archivo de video, Click con el botón derecho del mouse y elegir descargar en este enlace


Es del programa de la TV Globo Fantástico emitido el 8 de marzo de 2015.
Brasil es uno de los pocos países que tiene urnas electrónicas para votar en todos los niveles.
En el programa se muestra el caso de la posible compra de votos durante las elecciones del año pasado (2015) para gobernador.
Lo que me llama mucho la atención es el servicio que le compran a la persona que pagó la compra de votos:

implementación de solución tecnológica de monitoramiento en tiempo real móvil.

Y que en ningún momento en el video se explica cómo podría el gobernador electo saber si las personas votaron efectívamente por él.

¿Cómo podía saber el gobernador, que llega a pagar R$5000 (unos u$s 1700) a un grupo de estudiantes para su fiesta de egresados qué esas personas votarían de hecho por él?

¿Tenía alguna forma de saber si los votos comprados fueron efectívamente para él?

Eso no se explica, parece una apuesta arriesgada comprar votos así sin poder saber si efectivamente habian votado por él.

Pero de la inseguridad de las urnas electrónicas en Brasil, de eso, no se habla…

Esto muestra también que con voto electrónico no se soluciona el problema de la compra de votos.

Carlos Taibo: Una reflexión sobre la desmovilización.

Tema: Una reflexión sobre la desmovilización, movimientos sociales, política convencional, colapso y alternativas.
Universidad Ciudad de Alicante

Video subido con fines educativos y de difusión cultural.


Audio de la Conferencia:

Si no lo pueden escuchar o quieren descargar el archivo de audio: Visiten esta página

Entrevista a Soledad Barruti en “Código Sily”

Soledad Barruti entrevistada en el programa Código Sily a través de Radio Pop 101.5 el 27 de junio de 2016


Si no lo pueden escuchar o quieren descargar el archivo de audio: Visiten esta página


Grupo en Facebook de Mal Comidos


Listado (in)completo de Productores, Mercados, Ferias, Deliverys, Grupos de Consumo de toda la Argentina

Derecho Humano al Desarrollo Sostenible: modos de producción agroecológicos y biodinámicos.

Programa Código de Radio a través de Radio La Azotea de Mar del Plata:

“En un programa especial sobre el derecho humano al desarrollo sostenible, Codigo de Radio* entrevistó a Remo Vénica, miembro de Naturaleza Viva, organización de agroecología biodinámica que tiene como misión la producción de alimentos sanos y lograr la sustentabilidad ecológica, económica y social.

Agroecológica-Biodinámica es un sistema de manejo agrícola que tiene por objetivo producir alimentos sanos, de alto valor biológico y nutricional, libres de contaminantes y antibióticos, al potenciar los recursos naturales y preservar el medio ambiente al mismo tiempo que se valoriza el trabajo del hombre de forma armónica con las fuerzas de la tierra y el cosmos.

Naturaleza Viva es una granja ubicada en Guadalupe, provincia de Santa Fe, que ha adoptado estos principios para desarrollar el proceso de producción, transformación e incluso comercialización de sus productos. Con más de quince años de antiguedad, Naturaleza Viva forma parte de la Asociación para la Producción Biodinámica (ABDA).

Remo Vénica es parte de una de las quince familias que -con carácter asociativo- llevan adelante este trabajo que además es su estilo de vida. Sostiene que participar de toda la cadena de la producción permite lograr mayor eficiencia, eficacia y calidad, además de una relación directa entre quien produce y quien consume.”
Fuente: Notas, periodismo popular


Audio de la entrevista:
Primera Parte


Si quieren descargarlo


Segunda Parte:

Si quieren descargarlo

“ema del Día, “Derecho Humano al Desarrollo Sostenible, modos de producción alternativos y agroecológico de alimentos”, primera parte de la entrevista telefónica a Remo Venica, de Naturaleza Viva Argentina, granja agroecológica biodinámica.

Fuente: Blog de Código de Radio