Por qué luchamos contra Uber

Una primera traducción, si quieren mejorarla envíen sus comentarios a:
Eduardo_g(Arroba)riseup.net
Dejé Sharing Economy porque economía del compartir no se, sólo se comparte lo malo…


Fuente:  Jacobin

La lucha contra Uber no es tecnofobia. Es una lucha por una tecnología que podría fomentar la cooperación real.

 

La lucha contra la sharing economy en general, y contra Uber, en particular, puede ser desorientadora. La oposición a menudo la pinta como tecnofobia. Los buenos en esta historia son Uber y el progreso; en el otro lado los opositories tienen miedo de la flexibilidad y de los smartphones, pateando y gritando contra un futuro que ya está aquí.

En muchos sentidos, esto es como la lucha de los luditas (los destructores de máquinas) hace doscientos años, en los albores de la revolución industrial. Aunque los luditas estaban luchando contra la forma en que la tecnología era utilizada para explotarlos aún más en lugar de liberar a los trabajadores, fueron y son tergiversados como que simplemente le tenían miedo y se oponían a la tecnología.

Del mismo modo que los telares mecánicos y otras máquinas inauguraron una revolución tecnológica que finalmente produjo más trabajo para muchos y mayor riqueza para pocos, también lo son las modernas tecnologías enriqueciendo a multimillonarios del Silicon Valley, a expensas de los conductores, gente que hace delivery, y todo tipo de trabajadores de los servicios .

La sharing economy según los consumidores es una experiencia conveniente y amigable, para los trabajadores, un salario bajo y la trampa de la precariedad. Sonaría muy familiar para los expertos obreros textiles que querían máquinas para darles más tiempo libre y continuar controlando su trabajo, pero en su lugar se encontraron  subvencionando las ganancias de los propietarios de las máquinas en las “satánicas fábricas” de Inglaterra.

Hoy, algunas tecnologías tienen tanto potencial para la fácil gestión cooperativa como los de la mal denominada sharing economy. Estas herramientas no tienen la culpa. De hecho, las tecnologías basadas en Internet son una oportunidad para la gestión de los trabajadores. Como Mike Konczal escribió en   Nation hace un año:

Teniendo en cuenta que los trabajadores ya poseen todo el capital en la forma de sus coches, ¿por qué no están recibiendo todos los beneficios? Las cooperativas de trabajo son difíciles de arrancar cuando necesitan de mucho capital de entrada, o cuando es necesario coordinar a una gran cantidad de diferentes tipos de trabajadores. . . Si cualquier conjunto de empresas merece tener sus rentistas sacrificados, estos son los de la “sharing economy,” en el que la gestión se basa en gran medida en la propiedad individual del capital, proporcionando sólo la coordinación y el desarrollo de la marca.

La versión para intercambio de Silicon Valley significa que mientras nos hacemos cargo de los riesgos por enfermedad, arreglos, y todo lo demás que viene con nuestras propias herramientas – los coches que conducimos para Uber o los ordenadores que utilizamos para las tareas online de TaskRabbit – ellos nos dirán como las ganancias por nuestros servicios son distribuídas.

Los Luditas seguramente estarían impresionados con que los propietarios de la tecnología pueden hacerse ricos ahora, simplemente gracias a conectar a las personas entre sí. Si telares y bastidores eran el símbolo de la degradación de los luditas, los conductores, mensajeros, y trabajadores de taskrabbits de hoy sólo pueden señalar a las efímeras plataformas y aplicaciones. Aunque los Luditas atacaran a sus jefes destruyendo a sus telares y se enfrentaban a las violentas represalias sancionadas por la ley, las redes digitales de gestión privada de hoy en día son prácticamente imposibles de romper físicamente al tiempo que toda la fuerza de la ley está detrás de ellas.

En lugar de producir una mayor socialización propagando la riqueza y la toma de decisiones, la sharing economy concentra el dinero y el control hacia la parte superior. Sin embargo, el mundo de hoy todavía tiene espacio para algunas demandas muy del tipo de la vieja escuela a la que reconocerían Los Luditas. Ellos querían trabajar menos y tener algo que decir sobre como trabajaban (con la tecnología!). Nosotros también podríamos estar utilizando los frutos de la tecnología para obtener semanas de trabajo cada vez más cortas, cooperando más, y gestionando aspectos de la economía en conjunto.

Ante el epíteto de tecnófobos, hay que recordar que la lucha contra Uber es una lucha por una tecnología que podría ser utilizada para distribuir el trabajo de manera más equitativo y fomentar a la cooperación genuina. Esa pelea, espero, no será tergiversada en algún distópico capitalismo del siglo XXIII. Aunque estoy seguro que los luditas habrían tenido las mismas esperanzas que nosotros.

A medida que los movimientos populistas se afianzan, el Partido Pirata de Islandia ofrece una visión más radical del futuro

Fuente: Los Angeles Times

Por Steven Zeitchik

En el borde de una vasta extensión de asfalto en esta capital del norte, detrás de una caja de un gran minorista y lavadero de coches, el futuro de la democracia fue tomando forma.

O, al menos, eso es lo que sus participantes esperaban.

“Lo que pensamos que podríamos hacer es subirles los impuestos a los ricos aún más”, dijo Hannes Ragnar Gudmundsson, mientras escribía en una laptop de la sala de conferencias, envíando de viñetas hacía una pantalla de proyección.

“El impuesto al patrimonio debería pasar del 20% al 30%.  ¿Finlandia no tiene un 30%?” dijo Haraldur Ingisson desde el otro lado de la mesa.

“Y tenemos que tomar más medidas para asegurarnos de que el gobierno no controle a las pesquerías”, hiló Olafur Sigurdsson .

Los hombres – seis trabajadores agrícolas y de oficina, muchos mayores de 40 – eran ciudadanos de a pie que estaban preparando la legislación como parte de una nueva visión de la democracia. Se habían reunido en la sede del Partido Pirata de Islandia, uno de los grupos políticos más insólitos de Occidente.

Con movimientos populistas que barriendo Occidente – Gran Bretaña conduciéndose hacía el Brexit, Syriza en Grecia, el Frente Nacional en Francia y las campañas de Donald Trump y Bernie Sanders en los Estados Unidos – el Partido Pirata continúa en la moda de devolverle el poder al pueblo.

Sin embargo, en comparación con esos grupos, los Piratas ofrecen una interpretación mucho más radical de la idea: En lugar de simplemente sustituir políticos del establishment con los de afuera, los Piratas abogan por la supresión de trozos del sistema representativo por completo y pasar a una forma más pura de una persona, un voto.

Los partidarios conciben un mundo sin lobbystas, burócratas y políticos de carrera. Y se imaginan, dicen, si una legislación importante – sobre temas tan variados como impuestos, derechos de autor y asuntos exteriores – que podría ser propuesto por gente común y votada en un referéndum nacional.

“La mayoría de los islandeses – la mayoría de la gente en la democracia occidental – nunca han tenido esa opción”, dijo Jon Thor Olafsson, líder del Partido Pirata, que en 2013 se convirtió en uno de sus primeros miembros en el Parlamento.

Los escépticos, sin embargo, dicen que podría ser una receta para el caos, incluso la anarquía. Si el poder verdaderamente es entregado al pueblo, ¿cuándo pararán de  votar la legislación necesaria que crean necesaria? ¿Cómo puede un partido que propugna una forma de de gobierno tan pequeña hacer realidad gobernar?

“Suena muy bien,” dijo Reynir Hardarson, un ejecutivo de una  startup digital quien dijo que está intrigado por los piratas. “Pero, ¿cómo funciona? Quiero decir, ¿quién realmente votará por los impuestos?”

El Partido Pirata fue fundado en Suecia hace una década por Rick Falkvinge, un activista de Internet preocupado por lo que vio como una supresión de las libertades online. El nombre proviene de un site polémico de intercambio de archivos llamado el Pirate Bureau.

Pronto se multiplicaron en un movimiento basado en la idea de que una nueva cultura de la tecnología puede generar el compromiso cívico y la responsabilidad de gobernar – y permitir una forma más directa de democracia.

Los piratas comenzaron a plantar semillas en varios países europeos, llegando en Islandia hace unos cuatro años con la ayuda de la tecnología la activista y poeta Birgitta Jonsdottir, la cabeza del partido en Islandia. Despegó rápidamente.

En parte, esto fue el resultado de tener jóvenes partidarios más interesados en la autenticidad y la credibilidad que en la ideología. Pero también era una función de la cultura política idiosincrásica de Islandia, que se caracteriza por un espíritu nacional rebelde y un desencanto con los líderes de los grandes partidos.

Esa cultura ya había alimentado el ascenso político de Jon Gnarr, un popular comediante que, por diversión y como una especie de perfomance, se postuló para alcalde de Reykjavik en 2010. (Nombró a su movimiento de “el mejor partido”, y dijo que sólo funcionaría con legisladores que hubieran visto la serie de HBO “The Wire”). Para sorpresa generalizada – y la propia –  ganó. Gnarr gobernó por un pedregroso y altamente ineficaz período de cuatro años.

El movimiento pirata tampoco necesito de un gran número para hacer una diferencia – en una nación de sólo 330.000 personas, incluso pequeños esfuerzos pueden tener un amplio alcance.

En 2013, el Partido Pirata ganó por primera vez escaños en el Parlamento, asegurándose un 5% de la votación nacional y tres de los 63 escaños.

Los Piratas han continuado atrayendo apoyos a la raíz del escándalo de los Panamá Papers, que filtraron documentos financieros que llevaron a la renuncia del primer ministro de derecha Sigmundur David Gunnlaugsson en abril. El partido también se beneficia del cinismo alimentado por historias sensacionalistas de los super-ricos – como el reciente accidente de helicóptero de un banquero supuestamente bajo arresto domiciliario por crímenes en la crisis financiera de 2008.

“El descontento y la desconfianza en Islandia es alto”, dijo Eva Heida Onnudottir, una investigadora post-doctoral de la Universidad de Islandia, que ha estudiado a los Piratas. “Cuando se combina con votantes cada vez más volátiles después de la crisis financiera y los Panamá Papers, el Partido Pirata realmente se beneficia”.

Más de una quinta parte de los votantes apoyan al partido ahora, según encuestas recientes. Si esos números se mantienen en una elección programada para el otoño [del hemisferio norte], los Piratas se convertirían en actores clave de un nuevo gobierno.

Dirigido por Jonsdottir, de 49 años, los Piratas islandeses se han centrado en la reforma de la amorfa redacción y por muchos criticada constitución, relajar las normas de derecho de autor en Internet, aumentar la transparencia y la responsabilidad del gobierno y poner remedio a la desigualdad de los ingresos. En una postura que se hace eco de la de Sanders en Estados Unidos, quieren aumentar los impuestos a los ricos de Islandia y regular las pesquerías dominadas por las corporaciones, al que ven como un recurso público.

En el proceso de hacer todo esto, ellos también podrían proporcionarse como un laboratorio – y una inspiración – para los Partidos Piratas de otros lugares.

“El viejo sistema no va a estallar totalmente, pero podemos trasladarle la responsabilidad del muy unido círculo de la élite política a la gente misma”, dijo Finnur Gunnthorsson, un líder local del partido que también ayuda en muchas de las reuniones mensuales. “Hay una manera de confiar más en la gente.”

Pero los críticos dicen que las normas pueden sonar mejor en teoría que lo que funciona en la práctica.

Ellos argumentan que los objetivos del movimiento son difíciles de manejar, poco realistas e incluso peligrosos. Si la gente puede votar sobre todos los temas, argumentan, podría conducir a la inestabilidad y a la toma de decisiones emocionales a expensas del progreso a largo plazo.

Algunos expertos políticos dicen que el acto de invitar a tanta gente crea una expectativa muy alta de resultados que simplemente podrían conducir a más luchas internas.

“Los piratas son un partido mucho más animado, y eso es lo difícil”, dijo Gunnar Helgi Kristinsson, un politólogo de la Universidad de Islandia. “Ellos pueden atraer a una gran cantidad de personas – pero para pelearse. la democracia participativa directa no es tan fácil como parece “.

Fuera de su oficina, en el campus que sirve como centro de la vida intelectual de este país, el debate continua.

Estudiando en una cafetería, una estudiante de intercambio de español, Emma García, dijo que admira a los piratas porque eran “como Podemos, pero con la posibilidad real de cambio”, en referencia al grupo de izquierda populista en su país de origen que aboga en contra de la desigualdad y la corrupción.

Otros están menos convencidos.

“Las encuestas son sólo un voto de protesta. Creo que cuando la gente vaya a votar y se den  cuenta de lo que al Partido Pirata le preocupa, como una Internet libre, no van a elegirlos en realidad,” dijo Ardi Olafsson, un candidato al MBA que también trabaja en una compañía de medios. “La mayoría de las personas tienen familias y se preocupan por las escuelas y el cuidado de la salud, no por la libertad de Internet.”

De vuelta en la reunión de las bases, los seis miembros del partido se atrincheraron en las malas hierbas de política. Su proyecto de ley iba a ser publicado en Internet. Si sus propuestas eran suficientes para obtener comentarios positivos de los miembros, los líderes del partido podrían entonces avanzar en la legislatura.

“Solía odiar a la política islandesa hasta que llegó el Partido Pirata,” dijo Ingisson.

La habitación se parecía menos con una sede de un partido político que una empresa de Internet. Había juegos de mesa, e imágenes de los memes de un gato juguetón. Casi en todas partes se veía el logo del Partido Pirata, la calavera y las tibias cruzadas y el color púrpura. En la mesa de centro había una copia de “Crowdocracy,” la oda Alan Watkins e Iman Stratenus ‘a la gobernabilidad a través de las bases.

Gudmundsson siguió tipeando en la medida que las personas sugerían nuevas leyes.

“Una gran cantidad de éstas no nos llevará a una lista de aciertos”, dijo.

“No nos importa estar en una lista de aciertos,” le recordó Sigurdsson.

“We don’t mind being on a hit list,” Sigurdsson reminded him.

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“No nos importa estar en una lista de resultados,” le recordó Sigurdsson.

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Como las Olimpíadas le ayudaron a Brasil a aumentar su aparato de vigilancia social

Fuente: Motherboard

Escrito por João Paulo Vicente

27 July 2016 // 10:00 AM CET

Le apostamos a quien quiera: durante la transmisión de la apertura de los Juegos Olímpicos do Rio de Janeiro, en la tarde del 5 de agosto, los narradores más ufanistas entonarán, orgullosos, el cliché de los “ojos del mundo vueltos a la ciudad maravillosa”. Aunque sea conocida, la frase no deja de ser verdad. Otra verdad menos conveniente es que el gobierno brasileño te estará mirando con la misma atención a vos, lector y ciudadano común.

Gracias a las Olimpíadas, Brasil dió un salto considerable en su aparato de vigilancia y creó una quimera de monitoreo social difícil de comprender. El equipo está cubierto por organismos con competencias y jurisprudencias sobrepuestas, pouquísima transparencia y casi cero privacidad.

En un esfuerzo casi kafkiano para este reportaje, siendo transferidos de un departamento a otro y varias veces sin respuestas, descubrimos todo lo que se sabe – y aquelo que no nos dejan saber – sobre el aparato tecnológico que se instaló en la capital carioca para la competencia y que, como ya lo dijimos anteriormente, permanecerá después de ella.

Apagón de celulares en caso de amenaza – y de protestas

Para desenredar esta red de vigilancia, vamos partir del primero de febrero de este año. En aquel día, la Agencia Nacional de Telecomunicaciones (Anatel) publicó el extracto del Acto Nº 50.265, que “Autoriza a las Fuerzas Armadas de Brasil a utilizar equipos Bloqueadores de Señales de Radiocomunicaciones – BSR’s durante la realización de los Juegos Olímpicos y Paraolímpicos – Rio 2016, en eventos de prueba y subordinados, a ellos asociados, así como en Operaciones de Garantia de la Ley y el Orden”.

La norma respondia a una demanda del CCOMGEX, el Centro de Comunicaciones y Guerra Electrónica del Ejército Brasileño, y que hizo a los activistas de la libertad de expresión quedar con las orejas paradas. Atrás del lenguaje burocrático, había cosas extrañas. Los tales BSR’s, al final, tienen la capaciad de causar un apagón en a las señales de teléfono e internet en determinada área, lo que, argumentan los críticos, podria crear un agujero negro en una manifestación. “Los celulares e internet son esenciales en este contexto de protestas. Quitar el acceso a ellos causaria confusión y facilitaria a la violencia policial, ya que dificultaria a la cobertura periodística”, dice Lucas Teixeira, de Coding Rights, organización de defensa de derechos humanos en internet.

El CCOMGEX, a su vez, afirma que el objetivo de la reglamentación de Anatel es abrir espacio para el uso de dispositivos que cohíben ell sobrevuelo de drones en áreas sensibles, como estadios donde serán realizados juegos, campos de entrenamientos o blancos con potencial de ataques terroristas.

En una conversación extraoficial con Motherboard, un ex-general del Centro explicó que se trata de una demanda que viene desde la Copa del Mundo de 2014. “Tuvimos drones filmando entrenamientos de algunas selecciones e inclusive probamos equipos bloqueadores de señales de radiotransmisión prestados”, dijo, en condición de anonimato. “En realidad, queremos equipos más avanzados, que permitan seleccionar la frecuencia de bloqueo, lo que nos permite interferir en el control de los drones sin afectar a las señales de celulares.”

El edicto del pedido de precios coincide con la explicación: discrimina el uso exclusivo de los equipos para bloqueo de drones y enumera, entre otros requisitos, capacidad de crear frecuencias de excepción. En abril, una empresa llamada IACIT venció la licitación. En total, serán asignados al Ejército ocho bloqueadores del modelo SCE 0100-D, por el costo unitario de R$ 448.228,50. [unos u$s 136 mil]En el site de la IACIT, el SCE es llamado de Jammer y trae en su descripción, como destaque, la funcionalidad “ComBlocker: Aplicación contra comunicación Celular”.

En una nota publicada el día 30 de abril por O Dia, el capitán de mar y tierra Castro Loureiro, del CDCiber, el Centro de Defensa Tecnológico afirmó sobre el uso de los dispositivos: “…está más dirigido a drones. Si hubiera uno irregular en el aire vamos a bloquear la frecuencia para derribarlo en un área neutra, sin lastimar a las personas. No exista esa intención de bloquear celulares. Ahora, en situación de emergencia, en un ataque terrorista coordinado por celular, ¿qué harías? En este caso, si, lo iríamos bloquear.”

En resumen, en caso que haya alguna amenaza de ataque terrorista via drones, los celulares pararán de funcionar. Para algunos activistas, el problema reside en la posibilidad de, en el futuro, el aparate sea usado para cohibir manifestaciones, así como sucedió en Egipto, donde, en 2011, las autoridades cortaron la comunicación entre los protestantes.

Falta de transparencia

En la visión de Jacqueline de Abreu, abogada e investigadora del InternetLab, centro independiente de estudio sobre derecho y tecnologia, lo más preocupante es el hecho de que la mayor parte del edicto de Anatel que reglamenta el tema no es público. COmo una comparación, ella cita una reglamentación de 2012 de la Agencia que dispone sobre el uso de dispositivos semejantes en penitenciarias. “Está bien especificado, delimitado, dice que tipo de autorización se debe obtener, los canales que necesitan ser abiertos con las operadoras de telefonia, en resument, todo tipos de cosas que deben estar publicadas. Para la autorización dada al Ejército, no tenemos esto. Está en secreto”, dice ella.

En el intento de tapar a este agujero y explicar bien la finalidad de cada aparato de vigilancia, Artígo [Artículo] 19, una ONG enfocada en la defensa de la libertad de expresión y acceso a la información, hizo una serie de solicitaciones via la Ley de Acceso a la Información al Ministerio de Defensa. Pero, incluso después de sucesivos recursos, todo lo que consiguió fueron algunas líneas sobre contextos de uso de los BSR’s, siempre amparados en la Garantia de la Ley y el Orden y la Ley Antiterrorismo – dos dispositivos legales llenos de meandros y espacios para ser interpretados de acuerdo con la voluntad del comprador.

La Agencia Pública detalló la saga de Artigo 19, y trajo otros resultados de requisiciones de la ONG. Es especialmente interesante el dato de que la Defensa gastó R$ 68 millones [u$s 21 millones] en equipos para vigilancia y monitoreo desde 2014, sin detalles de estos gastos. El Ministerio se limita a citar temas de inversión, como licencias de softwares, dispositivos de vídeo y áudio etc. No hay ninguna especificación o mayores aclaracions, pero, como dice el refrán, el Diablo vive en los detalles – y, en Brasil, atiende por el nombre de Stingray.

StingRay, la red que espía celulares

En los últimos años, un tipo de dispositivo clave le ha roto la cabeza a activistas y personas involucradas en manifestaciones y protestas. Son los Cell Site Simulators o IMSI Catchers. Lo que esta maquinita hace es pasarse por un torre de celular y forzar a todos los teléfonos en determinado radio a utilizarla para hacer llamadas y conectarse a internet. Hay diferentes versiones: las más básicas sólo permiten identificar a quien está en la región y no consiguen engañar a aparatos que usan 3G o 4G; las más avanzadas son verdaderas redes de arrastre: ellas agarran a todos y pueden incluso colocar um malware en los celulares, que dará acceso irrestricto a los aparatos para quin opera el IMSI Catcher.

El periodista Ben Bryent, de Vice UK, mostró como es fácil comprar un IMSI Catcher de empresas de asia (lo que Colombia ya hace, según me contó Ben) y el mismo Lucas Texeira descreibió a la Oficina Antivigilancia como varias personas ya consiguen hacer su propio equipo. Sin embargo, la primacía del mercado es de Harris Corporation, una multinacional gigantesca que actua en diversas áreas de tecnologia. Fabricante de StingRay, Harris se transformó en sinónimo del propio dispositivo. Y Harris está muy presente en Brasil, inclusive con contratos millonarios con las Fuerzas Armadas.

En realidad, al citar a Harris Corporation el general que conversaba conmigo, cambió de tema. Al hacer lo mismo con el canal oficial de asesoria de prensa del Ejército a fines de marzo, recibí una llamada inmediata con preguntas sobre de qué era exactamente mi nota y fui informado que nuestra comunicación estaba terminada. (Después descubri que, en 2012, el Ministerio Público abrió una investigación, archivada en 2013, para examinar las compras irregulares de radios tácticas de Harris y pagos de sobornos a altos mandos del Ejército, lo que también puede ser el motivo del malestar.)

Apelé a la Ley de Acceso a la Información, mencioné el CDCiber y recibí una respuesta del Ejército que muestra como la lengua portuguesa puede decir mucho más que lo que está escrito: “Atendiendo al cuestionamiento formulado, no existe planeamiento previsto para la adquisición del referido equipo [IMSI Catcher], en el ambito del CDCiber.” Por fin, meses de insistencia dieron resultado: el CCOMGEX admitió tener acceso a IMSI Catchers de Harris Corporation. Harris Corporation, a su vez, no respondió a los repetidos pedidos de entrevista.

Dia Kayyali, activista y periodista estadounidense, también intentó andar por los mismos caminos de investigación en los EUA y, así como yo, quedó en la línea de espera de la burocracia. Ella me explicó que los contratos de Harris de venta de dispositivos como StingRays y similares involucran cláusulas de confidencialidad. Todos son utilizados con frecuencia en los EUA – como en las protestas de Black Lives Matter, en Maryland – pero faltan detalles sobre cómo.

Cuando su uso resulta en información que después son incluídas en procesos, los oficiales son instruídos a disimular la forma en como fueron obtenidos los datos. “Hay, inclusive, casos en que el FBI interfirió en pedidos de información via Freedom of Information Act [la Ley de Acceso a la Información de ellos] sobre los StingRays”, afirma Dia.

Ojos más cercanos de lo que te imaginas

Aún así, en tesis el Ejército deberia estar lejos de las calles. Así estaríamos libres de las torres falsas de celulares, ¿verdad? Tal vez no. En 2013, el site estadounidense de tecnologia Ars Technica publicó un artículo en que detalla aspectos técnicos, capacidades y precios de diversos dispositivos IMSI Catchers fabricados por Harris Corporation. El ítem más simple de ellos, una máquina semejante a un celular ladrillo de principio de los años 90 llamada Gossamer, incluía un link para material promocional distribuído por dos empresas privadas brasileñas: Safetech y Polsec, ambas de Belo Horizonte, en Minas Gerais. La primera comercializa una serie de aparatos de seguridad con anuncios incluso en su página en Facebook. La otra se presenta como “especialista en soluciones para la seguridad pública” y, desde 1997, trabaja en el suministro y desarrollo de equipos como “bloqueamiento de celulares para presidios”, “monitoreo e investigación” y “transmisión de imágenes y datos en tiempo real”.

 

Alex Dias, atual presidente de Safetech, afirmó que asumió la empresa de la familia recientemente y dijo desconocer el equipo. Ya Renato Werder, presidente de Polsec, fue agarrado a contrapié cuando cité Gossamer al teléfono. Entre reticencias, dijo que Polsec ya había hecho presentaciones de productos de Harris para clientes en potencia y que se trataba de un equipo de uso restricto a organismos de seguridad. Le pregunté si alguna policía había comprado Gossamer u otros IMSI Catchers. Él pidió que le enviará todos mis cuestionamientos por e-mail y fue lo que hice. Incluso después de diversos teléfonemas, continuo esperando la respuesta.

Es difícil especular qué otros organismos de seguridad brasileño pueden utilizar IMSI Cacthers por dos motivos: la empresa vende los equipos por intermedio de asociados como las empresas mineras y também disimula el repase directo de ellos en medio de contratos de otros productos do su portfólio de servicios. Un ejemplo: el Departamento de Inteligencia de la Policía Civil de São Paulo (Dipol) tiene una serie de contratos con Harris para la compra de equipos de radiocomunicaciones. Entré en contacto con el Dipol para entrevistar a alguien sobre el tema. De nuevo, no obtuve respuestas.

“La falta de transparencia de esos organismos es el gran cuello de botella que enfrentamos”, dice Laura Tresca, investigadora de la Artigo 19. “Porque aunque existe cierta legitimidad al proponer acciones de seguridad nacional, como estas medidas no son transparentes no es posible hacer un control social de cuando esta legitimidad está superada”, explica ella, que destaca otro término: proporción.

El problema de los StingRays es que, en cualquier escenario, ellos son completamente desproporcionales con el fin pretendido. Aunque la entidad que emplea el equipo lo haga para vigilar (o controlar o prevenir o el verbo preferido de los ciudadanos de bien en el momento) una hipotética amenaza, además, se lleva a la privacidad de todos en la región. Y entonces para creer algo que le de la razón para decidir que fulano o mengano es criminal es un paso.

Fue más o menos lo que pasó a partir de las protestas de junio de 2013 y contra la Copa del Mundo, cuando empezaron las rondas virtuales, práctica en la que policías escudriñan las redes sociales en la búsqueda de cualquier indicio que pudiesen incriminar a sospechosos. Sobraron los absurdos. “Si vos eras marcado en una foto automáticamente te transformabas en sospechoso de alguna cosa, un método completamente ostensivo y desproporcional”, afirma Laura, de la Artigo 19.

O cine de la vigilancia

Y sólo en la tesis que el Ejército quedaria lejos de las calles. Fuera de la ocupación rutinaria de las favelas cariocas, él está allá para darle una fuerza a otros organismos de seguridad siempre que sea necesario, como en las protestas durante la Copa de las Confederaciones en 2013, cuando el CDCiber empleó a 50 oficiales en el monitoreo de redes sociales por medio del Guardián, software fabricado por la empresa Digitro capaz de analizar datos y pinchaduras, entre otras cosas.

En un plan más amplio, la cooperación es la tónica de la inteligencia brasileña cuando le conviene, aunque contradiga presupuestos legales. Creado en 1999, el Sisbin (Sistema Brasileño de Inteligencia) es una red de organismos responsable por subsidiar al gobierno con conocimientos estratégicos y sensilbles. El Sisbin está sobre el comando de la Abin (Agencia Brasileña de Inteligencia) y abre espacio para el intercambio de datos entre sus miembros, que van desde los Ministerios de Defensa y Justicia hasta la Receita Federal [la AFIP brasileña]. Esto significa que la Abin, que no tiene entre sus atribuciones hacer interceptaciones telefónicas, puede pedir que la Policía Federal lo haga. Ya pasó, ya hubo problemas. Intenté conversar sobre esto con la Abin, pero – adivinhen – me quedé esperando.

Nuevamente, no hay un problema en esencia en esto, lo que falta es la transparencia. El InternetLab publicó un documento llamado Vigilancia de las Comunicaciones por el Estado Brasileño, que elucida algunos temas sobre este y otros aparatos de vigilancia. Jacqueline fue una de las autoras y le pedi a ella que me explicase un poco mejor el funcionamiento de estos mecanismos, pero la respuesta no fue animadora. “Es difícil”, dijo. “Ya hay poca información sobre seguridad, cuando se llega a la parte de inteligencia entonces, es poquísima la información a la que se puede tener acceso. Lo que se puede percibir en las entrelíneas es que nuestros organismos de seguridad comparten una cantidad muy grande de información, inclusive como forma para burlar a la legislación federal.”

En las Olimpíadas, el parque de diversiones de esta gente será el CICC, Centro Integrado de Control y Comando. Creado hace tres años, el CICC inauguró en Rio un modelo de edificio de seguridad digno de Philip K. Dick que se diseminó en Brasil para las ciudades que receberán las partidas de fútbol en los Juegos Olímpicos – Belo Horizonte, Brasília, Salvador, São Paulo y Manaus. Son cuatro pisos y la cereza de la torta es un paredón de vídeo de 17 metros de anco por 5 de altura, con acceso directo a casi cuatro mil cámeras en la capital carioca – inclusive en el cielo. Si vos das un paseo en Rio en los últimos tiempos, con seguridad estás estampado en las pantallas del CICC. En el día a día, el Centro atiende 12 millones de cariocas y usa este mundo de tecnologia como soporte para servicios como atención de emergencias policiales, hospitalarios y planeamiento de seguridad.

Durante los Juegos, el CICC será la casa de los organismos involucrados en el planeamiento del evento, inclusive no gubernamentales, como el Comité Olímpico – todos intercambiando informaciones entre si. “No es ciencia ficción imaginar que un policía o agente de seguridad pueda ver quien está en una manifestación, descubrir lo que esa persona habla en internet o en el teléfono, circular por las cámaras del Centro y seguirla por la ciudad”, afirma la periodista Dia Kayyali. “Esos Centros facilitan mucho vigilar las acciones de alguien. En Oakland, por ejemplo, manifestantes resistieron a la instalación de un sistema de ese tipo y consiguieron restringir su alcance.”

Fernanda Bruno, profesora e investigadora de posgraduación en Comunicación y Cultura de la Universidad Federal de Río de Janeiro, cuenta que, en una visita al COR (Centro de Operaciones de la Municipalidad), un operador le mostró como era simple seleccionar un área cualquiera en la ciudad, elegir una palabra clave y acceder a todos los tweets hechos sobre el tema en la región – siempre que los autores tuviesen la geolocalización activada. El COR, abierto en 2010 también en la anticipación de los mega eventos de esta década y descripto por The Guardian como “Sala de control de un villano de James Bond”, está dirigido a la gestión urbana de temas como tráfico y desastres naturales, pero repasa sus datos al CICC.

Sin embargo no todo es del patrón Minority Report. Según Fernanda, aunque la propaganda oficial venda al Centro Integrado como una maravilla tecnológica que finalmente traerá la paz a Rio de Janeiro y transformará a la ciudad en una metrópoli inteligente, los operadores de estas herramientas aún no las abrazaron de vez. “Existe un conflicto entre un aparato técnico extremadamente moderno y eficiente y la falta de tiempo y cultura para el entrenamiento del personal. El resultado es la subutlización”, dice. Ella cita el caso de los CICC móviles: camiones con capacidades semejantes al edificio madre. “Ellos cuentan con un software de análisis automatizado de vídeo, que detecta patrones de riesgo. Ellos prácticamente nunca fueron usados porque los policías no tienen la formación adecuada”, afirma Fernanda. “Tambián hay una resistencia a lo que es impuesto desde arriba. Una vez, en el CICC, el coronel que me acompañaba se refirió al personal de la SESGE (Secretaria Extraordinaria de Seguridad para Grandes Eventos del Ministerio de Justicia) como los ‘enlatados’. Quiere decir, ellos ven a estas novedades como tecnologias impuestas que no atienden a las demandas de la policía y ni dialogan con las capacidades de quien las operaran.”

Big data aplicado a los indivíduos

Big Data es un término mágico para el mundo de los negocios. Una fuente de informaciones gigantesca sobre determinado asunto a partir del que es posible cruzar datos, entender y prevenir patrones de consumo y estudiar el mercado. Para el aparato estatal de vigilancia, somos esta gran fuente de datos. “El mundo informacional es un mundo donde nuestra acción produce rastros, deja una memoria que alimenta a varias bases de datos distribuídas por ahí y que después modelan a nuestras experiencias”, explica Fernanda Bruno. Es como aquella propaganda de Netshoes que apareció en Facebook quince minutos después que vos investigaste sobre gimnasios en Google, pero aplicada a nuestras vidas.

“Cuando vas a esos centros, como el CICC y el COR, es impresionante como son capaces de visualizar el espacio urbano y de flujos que están presentes en este espacio, como transito versus condiciones meteorológicas versus redes sociales, y el cruce de esto resulta en otro régimen visual de la ciudad”, cuenta la profesora. “Un régimen visual que ellos mismos todavía intentan entender.”

Gran parte del input de informaciones utilizadas son metadatos – como la geolocalización de Twitter. Nuestra Legislación es turbia sobre este tipo de dato en lo que dice respecto a la privacidad. “Aún intentamos descubrir cuál es el alcance del derecho a la privacidad en Brasil, si la señal que el celular emite está protegida, por ejemplo, pero hay mucha indefinición”, cuenta Jacqueline. En realidad, la creación de una ley propia para la protección de datos personales es una reivindicación antigua de diversos activistas y movimientos sociales – y que la presidente Dilma Roussef intentó atender un dia antes de ser alejada del cargo, con un proyecto encaminado en régimen de urgencia al Congreso.

De la forma en que estamos hoy, varios organismos tienen acceso a metadatos e informaciones de registros personales en empresas de teléfonia e internet sin pasar por grandes impases legales. Las razones oficiales de esto son muchas: desde necesidad de fiscalizar la eficiencia del sector por parte de Anatel hasta lla necesidad de control fiscal de estas empresas por el Receita Federal [AFIP brasileña]. Esto sin entrar en el campo de los innumerables investigadores, comisarios y fiscales que hacen pedidos por estos datos por medio de la Ley de las Organizaciones Criminales, otro dispositivo maleable.

En el caso de la Receita Federal, el escenario resultante de esta configuración llega a ser irónico. Al final, bajo la disculpa de pasar un peine fino fiscal en alguien, el organismo puede acceder a datos como el número y duración de las llamadas incluso cuando el infeliz tiene un paquete que le permite llamadas sin límites! Para condimentar a esta historia, a mediados del año pasado la Receita Federal y el Ministerio de Seguridad Nacional (Homeland Security) de los Estados Unidos firmaron un acuerdo para la transferencia de infraestrutura de procesamiento de datos entre los programas “Asociación Aduana-Empresa contra el Terrorismo” (de ellos) y “Operador Económico Autorizado” nuestro, lo que facilitó aún más el vuelo libre de nuestras informaciones personales mundo afuera.

Cuando tenemos en cuenta que ni siquiera el uso de StingRays es reconocido publicamente, es bobo pensar que cualquier ley ya trató de ellos. “Los judiciales alemán y estadounidense son mucho más sensibles a este tipo de discusión que el brasileño, aqui aún necesitamos empezar a tenerlas”, cuenta Jacqueline. Lucas Teixeira, a su vez, llama la atención sobre un problema intrínseco a este tipo de dispositivo: “Traes un problema para tus pruebas. Cuando recolectas una evidencia, la policía no puede meterse en ella. Pero, cuando invadis un celular o una computadora, no hay más como encontrar lo que él era, sino sólo lo que él es después que vos entraste”, dice. “En Alemania, inclusive, un juez ya reconoció el derecho a la integridad de los sistemas de información de una persona.”

La tradición de un gobierno invasivo se refuerza

Los grandes eventos son la puerta de entrada privilegiada de tecnologias de seguridad y vigilancia. La instalación incesante de cámaras en las calles de Rio de Janeiro empezó en los Juegos Pan-Americanos de 2007. Coincidía perfectamente con cierta tradición gobernamental invasiva. Las escucha telefónicas siempre fueron un gusto particular de nuestras policías (y de nuestros periodistas) – tan es así que mientras la Comisión Parlamentaria de Investigación de los Pinchazos Telefónicos, entre 2007 y 2009, llegó a ser llamado el país de Pinchazolandia. Desde entonces esto no cambió: entre enero de 2012 y mayo de 2015, el promedio mensual de teléfonos interceptados fue de 18 mil, según información del Consejo Nacional de Justicia obtenidas por InternetLab.

Esto no quiere decir que sean 18 mil nuevas pinchaduras cada mes, sino que es para tener una noción de cuanto que es alto el número, en todos los Estados Unidos, país con 120 millones de habitantes más que nosotros, fueron 3.576 teléfonos interceptados a lo largo de 2013. En un mes, cuadruplicamos la producción de ellos. Como mínimo, esto es un indicio de que falta un esfuerzo de los organismos de seguridad para utilizar otros medios de investigación. En la ley, al final, las pinchaduras deben ser usadas como última medida.

En 2013, sin embargo, las revelaciones de Edward Snowdew sobre la actuación de la NSA, la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense, hicieron que nuetras pinchaduras parecieran un juego de niños. Hasta la presidente Dilma Roussef y diversos miembros del alto escalón del gobierno brasileño eran vigilados, lo que hizo a Brasil liderar una reprimenda global contra la exageración en la vigilancia. Pero se terminó ahí.

Laura Tresca, de la Artigo 19, resume la situación contradictoria de un gobierno al que le gusta la vigilancia reclamar de pinchaduras con un chiste. “Oí un resumen muy bueno en un foro internacional: la primera reacción de varios países frente a las revelaciones de Snowden fue ‘pucha, que cosa horrible’. La segunda fue ‘espera, ¿no estamos haciéndolo también?’”.

“Brasil aún no está en el mismo nivel de vigilancia de los EUA. Pero un día lo va a estar.”

En el informe De la Ciberseguridad a la Ciberguerra: el Desarrollo de Políticas de Vigilancias en Brasil, la Artigo 19 detalla el proceso en torno al cambio de la postura del gobierno frente al monitoreo de los ciudadanos, que involucra la compra de dispositivos como los BRS’s, StingRays y muchos otros, como los israelíes Cellebrite (herramienta para la extracción forense del contenido de un celular, independiente de claves, ya usado en la Operación Lava Jato) y Ex-Sight (unos anteojos de detección facial, usado por las policias para identificar rostros en la multitud y compararlos a bancos de datos con millones de fotografias).

Estos y muchos otros jueguetes fueron expuestos en la LAAD, feria de armas y tecnologia que se hace todos los años en Rio de Janeiro. A pesar de andar en baja, quien también estaba por allá era Hacking Team, empresa italiana que ofrece programas capaces de hackear computadores para el gobierno. “Ellos estaban súper resvaladizos. El estand de ellos no tenía nada, ni panfletos, ni vídeos, ni mierda ninguna. Sólo huían del asunto y no querian ser fotografiados”, cuenta Matias Maxx, periodista de VICE que escribió sobre el evento.

La desconfianza viene de la filtración, el año pasado, de 400 GB de e-mails e informaciones de Hacking Team, que muestran que la empresa negoció en Brasil con, por lo menos, Abin, CIE (Centro de Inteligencia del Ejército), CIGE (Centro de Instrucción y Guerra Electrónica, conectado al CCOMGEX), Policias Civil y Militar de Rio de Janeiro, São Paulo y Distrito Federal, Ministerio Público y Procuradoria General de la República. No hay indicios de que ninguno de esos organismos haya comprado las soluciones de Hacking Team, que no es el caso de la Policía Federal.

La PF entrenó a agentes en el uso del software de la empresa y contrató un período de pruebas de tres meses. La Policía Federal no respondió a ninguna pregunta sobre Hacking Team – de la misma forma, ignoró temas sobre la cooperación con otras agencias, vigilancia en masa, entre otros temas.

Si la situación ya estaba complicada, la turbulencia política de los últimos meses no ayuda. El presidente interino Michel Temer recreó el GSI (Gabinete de Seguridad Institucional), interface de la presidencia con la inteligencia militar y policial extinguida por Dilma a fines del año pasado. El general al frente del GSI es Sérgio Etchegoyen, muy crítico de la Comisión Nacional de la Verdad. “Brasil aún no está en el mismo nivel de vigilancia que los Estados Unidos”, afirma Dia Kayyali. “Pero un día lo va a estar.”

Cuando los medios y los políticos se quedan en el pasado…Entrevista a Jorge Lapeña, ex-Secretario de Energía


Si no lo pueden escuchar o quieren descargar el archivo de audio: visiten esta página


Entrevista a Jorge Lapeña realizada en el programa “Esta Semana” de radio Mitre el 30 de julio de 2016, conducción Magdalena Ruíz Guiñazú.

Al escuchar a esta entrevista me quedo pensando en el calentamiento global, en intentar consumir menos petróleo, en los peligros de la explotación de petróleo en alta mar, en todo el caso de corrupción de Petrobras en Brasil.

Nada de esto parece importarle a Magdalena Ruíz Guiñazú, ni siquiera nombra al calentamiento global, pareciera que no importa.

Si la entrevista hubiera sido hecha hace 50 años se podría entender, pero ahora?

Con estos políticos y estos periodistas estamos en el horno…

Como lidiar con las plantas medicinales, según esta guía de la Universidad de San Pablo

Fuente: Nexo Jornal

  • Beatriz Montesanti

26 Jul 2016

(actualizado 27/Jul 11h02)

Inspirada en un jardín plantado y sus dependencias, la facultad de medicina publicó un manual completo sobre los vegetales que tienen potencial de cura

Desde junio de 2013 hay una pequeña huerta en el patio de cemento que cerca a la Facultad de Medicina de la Universidad de San Pablo, en la zona oeste de São Paulo. Allá, em tanques plásticos azules (recipientes usados para transporte de productos químicos), crece una diversidad de hierbas medicinales.

llamadas de “farmacias vivas”, estas plantas pueden curar enfermedades, pero, si son usadas de forma indebida, también pueden ser tóxicas y causar efectos colaterales.

Con esto en mente, un equipo de profesores y voluntarios de la facultad preparó una guía sobre las hierbas allí cultivadas – y que también pueden ser encontradas en la naturaleza.

La “Guia Informativa sobre Plantas Medicinales” enseña a recolectar las plantas, seleccionar las hojas y prepararlas. En total, son descriptas 51 hierbas, entre ellas alecrin, aloe vera, capuchinha, laurel y tomillo. La huerta de la facultad está abierta al público y es colaborativa.

Los cuidados

Antes de entrar en el mérito de la preparación de las hierbas medicinales, la guía alerta sobre las precauciones que deben ser tomadas cuando se está lidiando con ellas. “Los Remedios caseros sólo deben ser usados con las debidas orientaciones”, dice el manual.

Que no hacer

  • Suspender el uso de la medicación para usar la hierba medicinal
  • Usar sin orientación médica
  • Usar sin el diagnóstico correcto de la enfermedad
  • Ingerir en exceso o de forma concentrada

Atentos para

  • La forma de tratamiento (uso interno o externo)
  • Suspender su uso en caso de sensibilidad
  • Buscar el nombre científico de la planta
  • Contraindicaciones de cada especie

Modo de preparación

Según la guia, hay ocho formas diferentes de preparar y “consumir” a las hierbas medicinales. Ellas son infusión, decocción, maceración, cataplasma, compresas, baño, buches, gárgaras e inhalación. A veces, son usadas varias técnicas de forma conjunta. La compresa y el baño, por ejemplo, son hechos después que las plantas pasan por el proceso de infusión.

La infusión es el proceso más antiguo de todos ellos y consiste en vertir agua hirviendo sobre las hierbas picadas. Su resultado puede ser tomado tibio, frio o helado y es recomendado para disturbios digestivos.

Las hierbas pueden ser preparadas también de más de una forma, de acuerdo con sus propiedades y la enfermedad a tratar.

La azedinha, por ejemplo, conocida en partes del país como azedinha de la huerta o azeda-brava, puede ser preparada de seis formas diferentes, tres para uso interno y tres para uso externo.

En el primer caso, la decocción (forma de cocinarla) es la más indicada para uso diurético, la infusión y el jugo, para la fiebre. En el caso de uso externo, es posible prepararla por cataplasma (preparación hecha con la planta triturada), compresas y hojas secas. Ellas ayudan en la hinchación y la gingivitis.

Gracias a sus propiedades químicas, la plantas medicinales fueron usadas a lo largo de la historia de la humanidad por poblaciones de diferentes culturas, en particular en lugares de clima tropical, donde hay más agentes infecciosos. A pesar de su uso tradicional, sin embargo, los médicos alertan para que ellas no sean consumidas como medicamento sin la orientación de un especialista.

 

Para descargarla

Grupo en Facebook de la Huerta de la FMUSP



Más sobre la Huerta Comunitaria de la Facultad de Medicina de la Universidad de San Pablo

Il ragazzo della via Gluck -El muchacho de la calle Gluck-Adriano Celentano

Fuente:Musica Italiana


Il ragazzo della via Gluck – Adriano Celentano e Trio
del Clan

Questa è la storia di uno di noi
anche lui nato per caso in via Gluck
in una casa fuori città
gente tranquilla che lavorava

Là dove c’era l’erba ora c’è una città
e quella casa in mezzo al verde ormai
dove sarà?

Questo ragazzo della via Gluck
si divertiva a giocare con me
ma un giorno disse: “vado in città”
e lo diceva mentre piangeva,
io gli domando: “amico, non sei contento?
vai finalmente a stare in città.
Là troverai le cose che non hai avuto qui,
potrai lavarti in casa senza andar giù nel cortile”

“Mio caro amico”, disse, “qui sono nato
e in questa strada ora lascio il mio cuore.
Ma come fai a non capire
che è una fortuna per voi che restate
a piedi nudi a giocare nei prati
mentre là in centro io respiro il cemento.
Ma verrà un giorno che ritornerò ancora qui
e sentirò l’amico treno che fischia così: ‘wa wa'”

Passano gli anni, ma otto son lunghi
però quel ragazzo ne ha fatta di strada
ma non si scorda la sua prima casa
ora coi soldi lui può comperarla
torna e non trova gli amici che aveva
solo case su case, catrame e cemento.

Là dove c’era l’erba ora c’è una città
e quella casa in mezzo al verde ormai
dove sarà?

La la la…

Eh no, non so perchè‚
perchè continuano a costruire le case
e non lasciano l’erba, non lasciano l’erba,
non lasciano l’erba, non lasciano l’erba,
eh no, se andiamo avanti così
chissà come finirà, chissà…

El muchacho de la calle Gluck – Adriano Celentano y Trio
del Clan

Ésta es la historia de uno de nosotros
también él nacido de casualidad en la calle Gluck
en una casa en las afueras de la ciudad
gente tranquila que trabajaba

Allí donde estaba la hierba ahora hay una ciudad
y aquella casa en medio del verde ahora
¿dónde estará?

Este muchacho de la calle Gluck
se divertía jugando conmigo
pero un día dijo: “me voy a la ciudad”
y lo decía mientras lloraba,
yo le pregunto: “amigo, ¿no estás contento?
te vas al fin a vivir a la ciudad.
Allí encontrarás las cosas que no tuviste aquí,
podrás lavarte en casa sin tener que bajar al patio”

“Mi querido amigo”, dijo, “aquí nací
y en esta calle ahora dejo mi corazón.
Pero cómo puedes no entender
que es una suerte para vosotros que os quedáis
a pies descalzos jugando en los prados
mientras que allí en el centro yo respiro cemento.
Pero llegará un día que volveré de nuevo aquí
y oiré al amigo tren que silba así: ‘wa wa'”

Pasan los años, pero ocho son largos
pero ese muchacho hizo mucha carrera
pero no se olvida de su primera casa
ahora con el dinero él puede comprársela
vuelve y no encuentra los amigos que tenía
sólo casas sobre casas, alquitrán y cemento.

Allí donde estaba la hierba ahora hay una ciudad
y aquella casa en medio del verde ahora
¿dónde estará?

La la la…

Eh no, no sé por qué‚
por qué siguen construyendo casas
y no dejan la hierba, no dejan la hierba,
no dejan la hierba, no dejan la hierba,
eh no, si seguimos así
quién sabe cómo acabará, quién sabe…

Adriano Celentano nació en Milán el 6 de enero de 1938, en el número 14 de la calle Gluck

Glenn Reynolds: Después del hackeo en la Convención Demócrata, el caso de votar con papel

Usa Today

¿Votar con papel es realmente una tecnología superior al voto electrónico?
Por supuesto.

fAlguien – probablemente, aunque no ciertamente, del aparato de inteligencia de Vladimir Putin – ha hackeado los servidores de correo electrónico del Comité Democrático y liberado algo de lo que se encontró vía Wikileaks. Como señala el profesor de derecho de Harvard Jack Goldsmith, esto es algo nuevo: A pesar de la intromisión en las elecciones extranjeras es algo mayor para las agencias de inteligencia (incluida la nuestra), este tipo de liberación de correo electrónico no tiene precedentes

Tan perjudicial como liberar los emails de la Convención Demócrata, o algo mucho peor: que un gobierno extranjero podría hackear las máquinas de votación , apagar los ordenadores de las elecciones, o suprimir o alterar la información del registro de votantes, convirtiendo al día de las elecciones en un lío enredado y cuestionando a los resultados independientemente de quién gane.

Peor aún, los hackers ya están trabajando en esto.

Los sistemas de votación se basan en la confianza. Los votantes tienen que confiar en que su voto se registra y se cuenta con precisión; también tienen que confiar en que el conteo general es exacto, y que sólo los votantes pueden votar.

El problema es que los sistemas electrónicos – y mucho menos los sistemas basados en Internet que algunas personas están hablando de instalar – posiblemente no pueden proporcionar ese grado de fiabilidad. Son muy fáciles de hackear, y las alteraciones son demasiado fáciles de ocultar. Si los poderes-que- pueden no proteger a los correos electrónicos confidenciales o la ’información sobre seguridad’ de los empleados del gobierno ‘, entonces no pueden garantizar la inviolabilidad de los sistemas de votación.

Mi propia solución es una de volver al futuro: En la era de los hackers y, al parecer, sin esperanzas sobre los fallos en la seguridad de datos, hay que pasar de las computadoras a una tecnología superior. En este caso, el de las papeletas de votación.

¿Votar con papel es realmente una tecnología superior al voto electrónico?
Por supuesto.

Cuando votas electrónicamente, el único dato registrados es el voto en sí. Comparémoslo con una papeleta donde se marca una “X” al lado del nombre del candidato. Cuando emites una boleta de papel, se capturan todo tipo de otros datos junto con el voto: El color de la tinta que se utilizó, las variaciones individuales en la escritura, incluso el estado del papel en el que se está escribiendo sobre. Cambiar a gran número de papeletas sin ser obvio es difícil, y requiere acceso físico a las urnas; hacerlo en una computadora es una cuestión de unas pocas teclas, y se puede hacer en Minsk o Shanghai.

Las boletas de papel pueden parecer anticuadas, pero el énfasis en los ordenadores sólo por el bien de la tecnología me recuerda a las historias de las amas de casa de la década del 50 que preferían las conservas vegetales a las frescas porque la comida enlatada parecía más moderna. El hecho de que una tecnología sea más nueva no necesariamente significa que sea mejor.

El único inconveniente de votar con papel es que se tarda más tiempo para contarlas que las máquinas. Pero a pesar del apuro por las noticias, eso apenas merece la pena cuando hay un riesgo de que los resultados podrían ser fraudulentos.

Las máquinas de votación, por supuesto, generan lucrativos contratos gubernamentales por los equipos y el soporte que puede ser concedido a las empresas favorecidas, mientras que las papeletas de papel sólo requieren una imprenta. Pero si estamos realmente preocupados por la interferencia extranjera en las elecciones estadounidenses – y la evidencia sugiere que debemos estarlo – entonces debemos estar dispuestos a hacer este cambio.

¿Preocupado por el hackeo desde el Exterior? Entonces debes apoyar a las boletas de papel, una idea a la que le llegó su momento de nuevo. Y son sólo tres meses hasta noviembre.

Glenn Harlan Reynolds, profesor de derecho de la Universidad de Tennessee y el autor de The New School: ¿Cómo la voluntad Guardar Educación de América era de la información de sí mismo, es miembro del Consejo de Contribuyentes de EE.UU. HOY. Síguelo en Twitter

Glenn Harlan Reynolds, profesor de derecho en la Universidad de Tennessee y autor de The New School: How the Information Age Will Save American Education from Itself, es miembro de USA TODAY Board of Contributors. Cuenta en Twitter @Instapundit.