De “Los hombres que miraban fijamente a las plantas”

Muy buena columma en el Blog Última Llamada

En 1973, u nos años antes de la peripecia militar con la que arrancábamos, dos extrabajadores de la CIA decidían publicar un extraño y entrañable libro titulado ‘ La vida secreta de las plantas’, recientemente editado en castellano por Capitán Swing . Un hermoso y ecléctico texto donde se realiza una heterodoxa historia de la botánica, así como una puesta al día de los últimos conocimientos de la época, incluidas publicaciones de la URSS, junto a una sorprendente recopilación de experimentos orientados a demostrar la inteligencia de las plantas

“Nuestra preocupación por la inteligencia artificial o por saber si hay vida inteligente fuera del planeta son metáforas perfectas del desapego por lo material (agua, clima, tierras de cultivo, cuerpos…) de una matriz de pensamiento científico-productivista. Una inteligencia ecológica necesitaría de lo que Sousa Santos llama un acto de justicia cognitiva global , sustituyendo la monocultura del conocimiento científico por una ecología de saberes ( locales, campesinos, indígenas, cosmopolitas…) que lo complementen con otras formas de saber y de producir conocimiento. Un a manera de avanzar hacia las culturalezas que plantea Narciso Barrera donde prácticas culturales y naturaleza se se encuentran, superponen, condicionan y retroalimentan hasta convertirse en un misma cosa.

 

Alguien dejó “La Vida Secreta de Las Plantas” por acá

Encuentro de Agricultura Urbana de la Universidad de San Pablo-Brasil

Fuente

Martes, 18 de octubre de 10:30 a 18:00

Centro de Difusão Internacional da USP: Av. Prof. Lúcio Martins Rodrigues, Travessa 4, Cidade Universitária – Butantã, São Paulo

 

Semana Nacional de Ciência e Tecnologia A Ciência Alimentando o Brasil

Encontro de Agricultura Urbana da USP

DEBATES, OFICINAS, FEIRA AGROECOLÓGICA, PALESTRAS, TROCA DE SEMENTES, CINE-DEBATE

18 de outubro de 2016
Local: Centro de Difusão Internacional da USP: Av. Prof. Lúcio Martins Rodrigues, Travessa 4, Cidade Universitária – Butantã, São Paulo

Organização: Grupo de Estudo de Agricultura Urbana do Instituto de Estudos Avançados GEAU/IEA

Del Periódico Amanecer y otros lados

Horizonte Sur del 30 de Setiembre

Si no lo pueden escuchar o quieren descargar el archivo de audio: Visiten esta página


Otra opción para descargar al mismo archivo


Sobre las consecuencias de la Revolución Industrial, lo que tantas veces afirma Gustavo Grobocopatel de que podemos ser la Inglaterra de la Revolución Industrial y una conversación con Adolfo Boy.



Los enlaces para descargar el libro y la miniserie comentada por mi.

HS

Agricultura y Big Data: ¿Quién es el dueño de los datos?

En la base del video donde dice CC le activan los subtítulos en español


Mary Kay Thatcher, directora del American Farm Bureau para las relaciones con el Congreso, en el video educativo ¿Quién posee mis datos? “Los agricultores necesitan saber quién controla sus datos, quién puede acceder a ellos, si los datos agregados o individuales, pueden ser compartidos o vendidos. A ella le preocupa que los datos capturados por las multinacionales vayan a caer en manos de especuladores que lo van a utilizar para manipular al mercado. “Sólo tienen que conocer la información acerca de lo que realmente está sucediendo con las cosechas minutos antes de que alguien más lo sepa”. La organización ha dado sus frutos: en marzo, los proveedores de tecnología agrícola y los representantes de los agricultores, llegaron a un acuerdo sobre los «principios de privacidad y seguridad de datos de la comunidad. En julio, la Agricultural Data Coalition [Coalición de Datos Agrícolas] estableció una granja de servidores para el almacenamiento conjunto de la información.

No existe eso de Datos Libres


Recordemos en la Argentina lo que hace Frontec, asociación entre INVAP y Los Grobo:

“Una vez que cuenta con el mapa del campo y el respectivo monitoreo on line, el productor coloca un chip en su máquina automatizada, que de inmediato aplica los fertilizantes en dosis variables.

Si no cuenta con el equipamiento puede hacerlo en forma manual.”

Diario Río Negro

¿Quién será el dueño de los datos que recopila Frontec de Grobo y el INVAP?


Siguiente video sobre las preocupaciones de los sojeros con el Big Data

Brasil: Elecciones Municipales, la opción es pegarle al partido de Michel Temer pero no al PT de Lula

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Foto en donde aparece el candidato a la alcaldía de Río de Janeiro, Pedro Paulo del Partido Movimiento Democrático Brasileño[PMDB] del presidente Michel Temer aparece con Lula y en la versión exhibida en los comerciales Lula fue borrado. La campaña la realizó el candidato del PRT Marcelo Crivella que compite con Pedro Paulo, la idea es pegarle al PMDB pero no al PT (de Lula) por si lo necesita luego como apoyo.

Brasil: Municipalidad de San Pablo le va a pagar a quien se traslade en bicicleta

Fuente: Catraca Livre

El alcalde de San Pablo Fernando Haddad (PT) aprobó este miércoles, dia 21, el texto substitutivo al Proyecto de Ley 147/2016, de autoria del concejal Police Neto (PDS), que determina el pago de incentivos financieros para quien se traslade en bicicleta por la ciudad de São Paulo.

La Ley 16.547 valerá a partir del 1º de enero de 2017. Por la propuesta del Programa Bike SP, el Bilhete Único [especie de Tarjeta Sube] pasa a ser el Bilhete de la Movilidad. O sea, quien opte por usar a las bikes en sus traslados diarios va a acumular créditos que serán calculados de acuerdo con la distancia, al lugar y el horario recorridos. Después, ellos podrán ser rescatados como dinero o consumidos en una red credenciada de servicios.

 

¿Cómo se puede saber si la denuncia de Trump contra Google es cierta o no?

Donald Trump acusa a Google de favorecer a Hillary Clinton


El magnate republicano asegura que el motor de búsquedas en internet esconde los enlaces que perjudican a su rival


Fuente La Vanguardia


Muchos dirán que es teoria conspirativa y puede serlo, el tema es que es imposible de demostrar.

Lo que plantea Trump podría generar un debate interesante sobre el poder de los gigantes de Internet.

¿El tema es cómo zafar de ese poder?

¿Por qué bayer compró a monsanto? Jorge Rulli ( grupo de reflexión rural) en Ensaladaverde.com

¿Por qué bayer compró a monsanto? Jorge Rulli ( grupo de reflexión rural) en www.ensaladaverde.com


Audio de la entrevista:

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No existe eso de datos libres

Fuente: Le Monde diplomatique

¿Cómo los proveedores mundiales de datos online – cualquier persona utilizando un smartphone — tiene la oportunidad de compartir la riqueza que genera?


Pierre Rimbert


Las ventas globales de smartphones llegaron a 1,424m de unidades en 2015 – 200 más que en 2014. En efecto casi un tercio de la humanidad tiene un ordenador de bolsillo, y estamos tan acostumbrados a estos convenientes aparatos que olvidamos fácilmente la negociación en que nos fuerzan, en la que se basa toda la economía digital: las empresas de Silicon Valley nos dan aplicaciones a cambio de nuestros datos personales. Estas empresas descaradamente recogen ubicación, actividad en línea, contactos y otros datos (1),  a los que analizan y se los venden a los anunciantes, que están encantados de ser capaces de “entregar el mensaje correcto a las personas adecuadas en los lugares y momentos que sean mejores” , como proclama con orgullo la plataforma de publicidad de Facebook.

A pesar que la controversia sobre la vigilancia ha ido creciendo desde 2013 cuando las revelaciones de Edward Snowden, la recolección de datos con fines comerciales no es vista generalmente como una cuestión política, en relación con una elección comunal, y por lo tanto no es una cuestión de debate colectivo. Despierta poco interés fuera de las organizaciones especializadas, tal vez porque pocos saben sobre ello.

Hay un dicho de la década de 1970: “Si no estás pagando por el producto, eres el producto. ‘ En esa década economista estadounidense Dallas Smythe se se dio cuenta de que cualquiera que se dejara caer delante de una pantalla estaba trabajando sin saberlo. Él dijo que la tTelevisión crea un producto – la audiencia, la atención de los espectadores – que los canales de televisión se lo venden a los anunciantes: ‘Ustedes, el público contribuyen con su  tiempo trabajando sin remuneración y a cambio reciben el material de los programas y los anuncios explícitos’ (2). El trabajo no remunerado de los usuarios de Internet es más activo. En las redes sociales, convertimos a nuestras amistades, emociones, deseos e ira en  datos explotables por algoritmos. Cada elemento de la información en nuestro perfil, cada me gusta, tweet, búsqueda o click añade información utilizable en poder de Amazon, Google y Facebook en servidores de todo el mundo.

El trabajo no remunerado que convierte al mundo en datos se denomina “trabajo digital”. Silicon Valley prospera con este pecado original en línea. En 1867 Marx escribió en El Capital: “¿Qué hace que se resuelva la acumulación originaria de capital, es decir, su génesis histórica? … La expropiación desde sus productores inmediatos ‘. El capital utiliza “la conquista, la esclavitud, el robo, el asesinato …la  fuerza”, para cercar a la tierra común, puso a los campesinos hambrientos a trabajar por un salario, y colonizó el sur. Hoy utiliza también vídeos de ‘gatitos’. Los historiadores económicos podrán creerles a los jefes vestidos informalmente de Silicon Valley, con la creación de un grupo de trabajadores desposeídos alegremente del mundo, coproductores voluntariosos de los servicios que consumen. u$s 75 mil millones fueron los ingresos de Google en 2015, en su mayoría por publicidad, indican la magnitud de la acumulación descarada a través de  este despojo. Cuando Facebook publicó sus ganancias del segundo trimestre de 2016, informó divertidamente que la red social, con sus 1700 millones de usuarios activos mensuales, fue ‘haciendo más dinero por cada persona [que antes], u$s 3,82 por usuario’ (3).

Robado no dado

Los datos (de la palabra latina dar) es el nombre menos apropiado para algo que en realidad es robado. El trabajo involuntario realizado por los usuarios de Internet puede ser objeto de  brillantes estudios académicos (4),  pero los políticos y sindicatos de izquierda aún no han incorporado este concepto en su análisis, y menos aún sus demandas. Sin embargo, la explotación material e inmaterial están estrechamente entrelazadas. El trabajo digital es un eslabón de una cadena que aprisiona a los mineros de Kivu, obligándolos a extraer el coltán utilizado en la fabricación de los smartphones, a los trabajadores de Foxconn en China que los ensamblan, y a los conductores de taxi Uber, los mensajeros de Deliveroo y los trabajadores en los almacenes de Amazon, cuyo trabajo es gobernado por algoritmos (5).

¿Quién produce los datos? ¿Quién lo controla? ¿Cómo se deriva la riqueza que ella reparte? ¿Qué otros modelos económicos podría haber? Hacer estas preguntas sobre cuestiones políticas es cada vez más urgente debido a la proliferación de objetos conectados a la Web (La internet de las cosas) y la instalación de sensores en las líneas de producción y logística industrial aumenta el flujo de información todos los días.

El CEO de Ford Mark Field  se jactó en 2015 de que “los coches de hoy producen una enorme cantidad de datos – más de 25 GB de información por hora ‘(cerca de dos temporadas de Game of Thrones). Desde los viajes realizados a los parámetros de conducción, las preferencias musicales y las previsiones del tiempo, todo se transmite a los servidores del fabricante de automóviles. Los consultores ya sugieren que los conductores podrían negociar un descuento (6).

Algunos grupos altamente organizados, conscientes de la necesidad de proteger sus intereses, han hecho de la lucha contra este robo de datos una prioridad política. Estos incluyen a grandes agricultores de los EE.UU.. Las máquinas agrícolas provistas de dispositivos de captura de datos han estaido cosechando información que hace posible afinar la siembra, el tratamiento del suelo y el riego hasta el metro más cercano. En 2014 la compañía de semillas y productos químicos Monsanto y el fabricante de tractores John Deere le sugirieron a los agricultores de la región central que debían transmitir los parámetros directamente a los servidores de las empresas para su procesamiento.

Mary Kay Thatcher, directora del American Farm Bureau para las relaciones con el Congreso, no se fía. En el video educativo ¿Quién posee mis datos?, ella dice: “Los agricultores necesitan saber quién controla sus datos, quién puede acceder a ellos, si los datos agregados o individuales pueden ser compartidos o vendidos. A ella le preocupa que los datos capturados por las multinacionales vayan a caer en manos de especuladores que lo van a utilizar para manipular al mercado. “Sólo tienen que conocer la información acerca de lo que realmente está sucediendo con las cosechas minutos antes de que alguien más lo sepa” (7). La organización ha dado sus frutos: en marzo, los proveedores de tecnología agrícola y los representantes de los agricultores, llegaron a un acuerdo sobre los «principios de privacidad y seguridad de datos de la comunidad. En julio, la Agricultural Data Coalition [Coalición de Datos Agrícolas] estableció una granja de servidores para el almacenamiento conjunto de la información.

Todos vamos a ser (micro) comerciantes

Ideas como éstas aún no se les ocurrieron a los líderes de la UE. En octubre de 2015 las quejas presentadas por un estudiante de Austria contra Facebook por violación de la privacidad llevaron a la invalidación de Acuerdo De Puerto Seguro de 20 años, que  permitió la transferencia de datos a las empresas estadounidenses. La UE podría haber obligado a los gigantes de Internet a almacenar los datos personales de los europeos en Europa, pero en cambio este año firmó un nuevo acuerdo marco para transferencias automáticas, con el orwelliano nombre de Escudo de Privacidad, a cambio de una promesa del Director Nacional de Inteligencia de que no habría “vigilancia en masa indiscriminada”. Ahora sólo tienes que encender tu teléfono móvil para participar, sin saberlo, en un negocio de importación y exportación. Aunque la lucha contra el acuerdo TTIP ha atraído a millones de seguidores, la reafirmación del libre comercio electrónico no ha provocado ninguna reacción especial.

La movilización en estas áreas, y su escala, dará lugar a tres futuros posibles para el trabajo digital. En el primero, los usuarios negocian a sus propios datos. El informático Jaron Lanier propone que si “algo que una persona dice o hace contribuye incluso mínimamente a una base de datos … entonces un nano pago, que sea proporcional al grado de contribución y su valor resultante, se le dará a la persona. Estos nano pagos se suman, y dan lugar a un nuevo contrato social ” (8). Todos vamos a ser (micro) comerciantes.

En el segundo, el estado toma de nuevo el control. Con la intensificación de la austeridad desde el comienzo de la década, creció la ira popular por la evasión de impuestos de las empresas de alta tecnología. Junto a la investigación antimonopolio de Google de la Comisión Europea, y las investigaciones de fraude por las autoridades nacionales, la idea surgida en Francia de gravar a las empresas de alta tecnología con el valor generado por los datos personales. En su informe sobre impuestos en el sector digital, los altos funcionarios franceses Nicolas Colin y Pierre Collin instan a que Francia debe “recuperar el poder de tasar los beneficios fiscales derivados del ” trabajo no remunerado “por los usuarios de Internet ubicados dentro del territorio francés’ (9).

El sociólogo Antonio Casilli propone que dicho impuesto debe financiar una renta básica incondicional (10), como instrumento de emancipación y proporcionar alguna compensación por el trabajo digital. Esta es una manera de convertir los datos personales en una cuestión política progresista. Puede haber una tercera vía, basada no en la mercantilización, sino en la socialización.

En transporte, salud y energía, los datos personales hasta ahora se han utilizado sólo para poner en práctica la austeridad mediante la reducción de costes. Del mismo modo podrían ayudar a mejorar el flujo del tráfico urbano, el sistema de salud, la asignación de recursos para la energía, o la educación. En lugar de ser transferido, por defecto, a los EE.UU., podría ser transferido obligatoriamente a una agencia internacional de datos bajo la supervisión de la Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, Ciencia y Cultura). Los derechos de acceso y uso podrían ser diferenciados: automático para el individuo del que se trate; libre, pero anónimos, para el gobierno local, la investigación o las organizaciones públicas de estadística; también para las organizaciones de proyectos de interés público no comerciales. Para las entidades privadas, el acceso sería condicional y le serían facturados los gastos: se le daría prioridad al bien común, en lugar del negocio. Una propuesta relacionada se estableció en Francia en 2015, con miras a la recuperación de la soberanía. Una agencia internacional tendría la ventaja de reunir, bajo estrictas normas, a los países sensibles a las cuestiones de privacidad que desean desafiar la hegemonía de Estados Unidos.

La popularización de la propiedad compartida y el uso de los datos se ve obstaculizada por un complejo de inferioridad técnica que combina la percepción de que “es demasiado complicado” y que “no hay nada que podamos hacer al respecto”. Pero, a pesar de su complejidad y jerga, el dominio digital no es distinto al del resto de la sociedad, ni puede ser separado de la política. El crítico Evgeny Morozov escribe: “Aunque muchos de los creadores de Internet se lamentan de lo bajo que ha caído su criatura, su ira está mal dirigida. La culpa no es con esa entidad amorfa, sino, en primer lugar, con la ausencia de una sólida política de izquierda sobre la tecnología – una política que pueda contrarrestar al pro- innovación, pro disrupción, la agenda pro-privatización de Silicon Valley’  (11).

La cuestión no es si habrá un enfrentamiento por el control de los recursos digitales, sino si las fuerzas progresistas formarán parte de ella. La presión por la reapropiación popular de las comunicaciones online, la emancipación del trabajo digital y la propiedad compartida y el uso de los datos es una extensión lógica de una lucha de 200 años. Contrarrestan la creencia fatalista en un futuro dominado por un estado de vigilancia y un mercado depredador.

Pierre Rimbert