Elecciones Municipales en Brasil: Organizaciones exigen de los candidatos el Derecho a Comida de Verdad

Movimientos urbanos de agroecologia, contra los agrotóxicos y contra el hambre piden un compromiso con la seguridad y justicia alimentaria; entre laspropuestas está el incentivo a la producción local

Fuente: De Olho Nos Ruralistas

Por Inês CastilhoInês Castilho, 22 de setiembre de 2016

No por casualidad, las celebraciones en familia y en la comunidad involucran la preparación y el compartir alimentos. El acto de alimentarse, intrínseco a la dignidad humana, nos conecta a la propia identidad cultural y familiar, a la salud del cuerpo y de la mente. Es grande, sin embargo, la falta de conexión con el alimento en lo cotidiano de las áreas urbanas, actualmente, y la imposición de políticas alimentarias por el capital – las megacorporaciones de semillas transgénicas y venenos agrícolas, agroindustrias y redes de supermercados.

Este tema está ahora siendo enfrentada por movimientos urbanos en pro de la Justicia y Seguridad Alimentaria y Nutricional, de la Agroecologia y de la Sostentabilidad, que les proponen a los candidatos al ejecutivo y legislativo municipal “una ciudad más humana, solidaria, justa y con conquistas sociales y ambientales de verdad”.

Más huertas urbanas, mejor estructura para los productores orgánicos, combate a los agrotóxicos y al desperdicio de alimentos, erradicación del hambre en el municipio, educación alimentaria y nutricional, inversión en huertas escolares y en la alimentación escolar, incentivo a la producción y consumo locales, a las semillas criollas y a la agrobiodiversidad local, más parques, mejor gestión de residuos y más participación de la sociedad en las decisiones, entre otras, son las propuestas presentadas en la Carta Compromiso por el Derecho a la Comida de Verdad en São Paulo y en la Guía de Justicia Alimentaria, a ser presentadas a los candidatos.

La Carta Compromiso es firmada por el Movimiento Urbano de Agroecologia (Muda SP), por el Foro Paulista de Seguridad Alimentaria y Nutricional, por la Acción de la Ciudadania Contra el Hambre, la Miseria y por la Vida, por el Instituto Polis, Instituto Kairós y Campaña Permanente Contra los Agrotóxicos y Por la Vida. La Guía fue publicada por el Instituto Reaja, con diez propuestas elaboradas por los movimientos Muda SP, Campaña Permanente contra los Agrotóxicos y por la Vida, Movimiento Infancia Libre del Consumismo (Milc), Movimiento Pon la Etiqueta, Comida Invisible y el propio Instituto.

DERECHO A LA ALIMENTACIÓN

El Derecho a la Alimentación en Brasil fue garantizado por la Ley Orgánica de Seguridad Alimentaria y Nutricional (Losan, ley nº 11.346), de setiembre de 2006, y por ella se instituizó el Sistema Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional (Sisvan). En la Constitución, la alimentación fue introducida como uno de los derechos sociales por la Enmienda Constitucional (EC) 64, de 2010. Implica el derecho de acceso a los recursos para producir o adquirir alimentos seguros y saludables, así como la información sobre el contenido de los alimentos – productos químicos y aditivos deben estar claramente identificados en el embalaje.

“La inclusión del derecho a la alimentación en la Carta Política brasileña constituiyó un pioneirismo, después de años de lucha contra el hambre en el país, que tuvo como exponentes a personas como Josué de Castro (1908-1973) y Herbert de Souza (1937-1997), cariñosamente conocido como Betinho”, afirma la profesora Maria Célia Delduque, investigadora de la Fundación Oswaldo Cruz.

Brasil ya había firmado tratados internacionales que afirman el derecho humano a la alimentación, tales como la Declaración Universal de los Derechos Humanos, de 1948; la Convención Internacional de los Derechos del Niño y el Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturais (Pidesc). Creado para monitorear el Pacto, el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU destaca dos dimensiones del derecho humano a la alimentación: el derecho de estar libre del hambre y el derecho a la alimentación adecuada. De acuerdo con el Pacto, los Estados tienen la obligación de crear los medios para mitigar y aliviar el hambre.

“Si por un lado está el derecho a la alimentación y el derecho a la salud – elementos fundamentales de la vida –, por otro está el deber del Estado en desarrollar políticas públicas económicas, sociales, ecológicas, educacionales, culturales y una permanente vigilancia por la calidad de lo que es producido y distribuído en forma de alimentos, con el fin de garantizar una justicia alimentaria para todos, con una oferta adecuada de alimentos y nutrientes con garantia de su calidad y seguridad”, dice la profesora.

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