El neoliberalismo está creando soledad. Eso es lo que está desgarrando a la sociedad

The Guardian
Por: George Monbiot

Las epidemias de enfermedades mentales están aplastando a las mentes y los cuerpos de millones. Es hora de preguntarse hacia dónde nos dirigimos y por qué

@GeorgeMonbiot

¿Cuál es la mayor acusación que se le puede hacer a un sistema que la de que puede haber una epidemia de enfermedades mentales? Sin embargo, las plagas de ansiedad, estrés, depresión, fobia social, trastornos de la alimentación, autolesiones y soledad ahora afectan a todo el mundo . Las últimas catastróficas cifras sobre la salud mental de los niños en Inglaterra reflejan una crisis global.

Hay un montón de razones secundarias para este dolor, pero me parece que la causa subyacente es la misma en todas partes: los seres humanos, los mamíferos ultrasociales, cuyos cerebros están diseñados para responder a otras personas, se rompiendo en pedazos. El cambio económico y tecnológico juega un papel importante, pero también lo hace la ideología. Aunque nuestro bienestar está inextricablemente ligado a la vida de los otros, en todas partes se nos dice que vamos a prosperar a través del auto-interés competitivo y el individualismo extremo .

En Gran Bretaña, los hombres que han pasado toda su vida en cuadriláteros – en la escuela, en la universidad, en el bar, en el parlamento – nos enseñan a estar de pié. El sistema educativo se vuelve más brutalmente competitivo año trás año. El empleo es una lucha al borde de la muerte con una multitud de otras personas desesperadas que persiguen cada vez menos trabajos. Los modernos supervisores de los pobres atribuyen la culpa individual a las circunstancias económicas. Concursos sin fin en la televisión alimentan aspiraciones imposibles como una real oportunidad de un contrato.

El consumismo llena el vacío social. Pero lejos de curar a la enfermedad del aislamiento, intensifica la comparación social hasta el punto en el que, después de haber consumido todo lo demás, empezamos a encarcelarnos a nosotros mismos. Los medios sociales nos unen y nos separan, permitiéndonos precisamente cuantificar nuestra posición social, y ver que otras personas tienen más amigos y seguidores que nosotros.

Como Rhiannon Lucy Cosslett ha documentado brillantemente , las niñas y las mujeres jóvenes rutinariamente alteran las fotos que publican para verse más suaves y más delgadas. Algunos smartphones, utilizando sus ajustes de “belleza”, lo hacen por ustedes sin pedirselo; ahora pueden convertirse en su propia thinspiration [Inspiración de la delgadez]. Bienvenidos a la distopía post-hobbesiana: una guerra de todos contra sí mismos.

¿No es de extrañarse, en estos solitarios mundos internos, en los que tocarse ha sido sustituido por retocarse, que las mujeres jóvenes se estén ahogando en angustia mental? Un reciente estudio realizado en Inglaterra sugiere que una de cada cuatro mujeres de entre 16 y 24 años se ha dañado a sí mismas, y una de cada ocho ahora sufre de trastorno de estrés post-traumático . Ansiedad, depresión, fobias o trastorno obsesivo compulsivo afectan a 26% de las mujeres en este grupo etario. Esto se parece a una crisis de salud pública.

Si la ruptura social no se trata tan seriamente como si fueran miembros rotos, es porque no podemos verla. Pero los neurocientíficos pueden. Una serie de documentos fascinantes sugieren que el dolor social y el dolor físico son procesados por los mismos circuitos neuronales . Esto podría explicar porqué, en muchos idiomas, es difícil de describir el impacto de la ruptura de relaciones sociales sin las palabras que utilizamos para denotar el dolor y las lesiones físicas . En los seres humanos y otros mamíferos sociales, el contacto social reduce el dolor físico . Es por esto que abrazamos a nuestros hijos cuando se hacen daño a sí mismos: el afecto es un poderoso analgésico. Los opioides alivian tanto al dolor físico como la angustia por la separación. Tal vez esto explica la relación entre el aislamiento social y la adicción a las drogas .

Los experimentos que se resumen en la revista Fisiología y Comportamiento del mes pasado sugieren que, dados a elegir entre el dolor físico o el aislamiento, los mamíferos sociales elegirán lo primero. Los monos capuchinos hambrientos de ambos, alimentos y contacto durante 22 horas volvieron a unirse a sus compañeros antes de comer. Los niños que sufren negligencia emocional, de acuerdo con algunos hallazgos , sufren peores consecuencias para su salud mental que los niños que sufren ambas, negligencia emocional y abuso físico: odiosa como es, la violencia implica atención y contacto. La autolesión se utiliza a menudo como un intento de aliviar la angustia: otro indicio de que el dolor físico no es tan malo como el dolor emocional. Medida que el sistema penitenciario sabe muy bien, una de las formas más eficaces de tortura es el confinamiento solitario.

No es difícil ver cuáles podrían ser las razones evolutivas para el dolor social. La supervivencia de los mamíferos sociales es mucho mayor cuando están fuertemente unidos con el resto de la manada. Los animales aislados y marginados son los más susceptibles de ser interceptados por los predadores, o a morirse de hambre. Al igual que el dolor físico que nos protege del daño físico, el dolor emocional nos protege de lesiones sociales. Nos impulsa a a reconectarnos. Sin embargo, muchas personas encuentran a esto casi imposible.

No es sorprendente que el aislamiento social esté fuertemente asociado con la depresión, el suicidio, la ansiedad, el insomnio, el miedo y la percepción de amenazas. Más sorprendente es descubrir la gama de enfermedades físicas que causa o exacerba. Demencia , alta presión arterial, enfermedades del corazón, accidentes cerebrovasculares, baja resistencia a los virus, incluso los accidentes son más comunes entre las personas crónicamente solitarias. La soledad tiene un impacto sobre la salud física comparable a fumar 15 cigarrillos por día : parece aumentar el riesgo de muerte prematura en un 26% . Esto es en parte debido a que aumenta la producción de la hormona del estrés cortisol , que suprime al sistema inmunológico.

Los estudios en animales y humanos sugieren una razón del consuelo de comer : el aislamiento reduce el control sobre los impulsos, lo que lleva a la obesidad. Como los que están en la parte inferior de la escala socioeconómica son los más propensos a sufrir de soledad, esto podría proporcionar una de las explicaciones para el fuerte vínculo entre bajo nivel económico y obesidad?

Cualquiera puede ver que hay algo mucho más importante que la mayor parte de los problemas que nos preocupan y empeoran. Así que ¿por qué estamos participando en comernos al mundo, consumiéndonos a nosotros mismos destruyendo con frenesí al medio ambiente y al desplazamiento social, si lo único que produce es un dolor insoportable? ¿Esta pregunta quemará los labios de todos en la vida pública?

Hay algunas organizaciones benéficas maravillosas haciendo lo que pueden para luchar contra esta marea, voy a estar trabajando en algunas de ellas como parte de mi proyecto sobre la soledad . Pero por cada persona a la que llegamos, muchas otras son afectadas.

Esto no requiere una respuesta política. Requiere algo mucho más grande: la revalorización de toda una visión del mundo. De todas las fantasías con la que los seres humanos nos entretenemos, la idea de que podemos hacerlo solos es la más absurda y tal vez la más peligrosa. Estamos juntos o nos caemos.

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