EL PROBLEMA DEL AGUA Y DEL TERRITORIO EN EL VALLE DEL CONLARA

Por: Adrián Posca

Ayer sábado, en la Cooperativa de Aguas de Merlo, se brindó lo que, para mí, fue una de las más trascendentes charlas sobre un problema grave y urgente que nos atraviesa a todos los que vivimos en el Valle del Conlara. El “todos” es literal, porque no sólo afecta a los que ya vivimos acá, también a quienes pretenden instalarse en nuestra región en un futuro cercano. Es decir, el asunto nos atraviesa espacial y temporalmente.
La exposición estuvo a cargo de personas comprometidas con el ambiente regional, que conforman el colectivo Acción Ciudadana de los Comechingones, a quienes agradezco enormemente por el tiempo, el compromiso y la dedicación que vienen metiéndole al tema desde hace años y que ayer llegó al clímax de concientización masiva.
Sabemos que sin conciencia ciudadana no hay reclamo, y que sin reclamo no hay política estatal protectoria. Y también sabemos que los funcionarios, por desidia, por desconocimiento o por interés particular, no suelen activar por motus propio los sistemas protectorios ambientales sino luego del reclamo popular.
Los ejes centrales de la disertación fueron el agua y el territorio.
Respecto al agua la charla se abrió en tres sub-ejes: el impacto del cambio climático en nuestra región; las precipitaciones y recarga del acuífero del Conlara; la extracción del recurso.
Se dijo con argumentos científicos, y sobre estadísticas exhibidas, que nuestra región no está ajena al cambio climático global –cuya causa principal y más directa es el esquema productivo industrial de las grandes economías capitalistas del mundo-.
En proyecciones para el año 2060 la provincia de San Luis quedará instalada sobre una delgada franja que divide dos grandes regiones afectadas muy negativamente por el cambio climático global: hacia el este (región pampeana y mediterránea) un aumento significativo de las precipitaciones, y hacia el oeste (cuyo y Chile) tendencia a la sequía y proliferación de la desertificación. Es decir, nuestra provincia específicamente quedó en una posición “privilegiada” respecto a las graves consecuencias que ya se avizoran para cada una de las zonas indicadas.
Pareciera a simpe vista que quedamos en una suerte de burbuja climática, aislada, PERO, como contracara, al quedar sobre una delgada franja entre dos regiones de catástrofe, también San Luis queda expuesta a que cualquier pequeña desviación de la estadística nos arrastre para un lado o para el otro de las regiones contiguas.
Respecto a las consecuencias del cambio climático global proyectadas para nuestra región, prefiero entonces asumir una sana postura de escepticismo –e incluso preocupación por la volatilidad de la situación– antes que la de optimismo.
En cuanto a las precipitaciones, se dijo que desde el año 1928 hay un leve y paulatino aumento de lluvias en nuestra región mostrándose mediciones de 1971 y 1972 que dan una pauta del caudal transportado por arroyos en determinadas épocas del año.
Se proyectaron unas excelentes diapositivas, muy bien diseñadas, que explicaron sencillamente con gráficos animados de qué modo actúa la lluvia en nuestras sierras, dónde se ubican las áreas de recarga de agua, cómo infiltran en el suelo hasta terminar en el (no tan grande ni eterno) Acuífero del Conlara, el que a su vez desemboca en el río Conlara (que hace las veces de canaleta contenedora del margen oeste del acuífero).
Estas imágenes –que deberíamos ver todos los habitantes de esta región- dieron la pauta a los presentes de cómo funciona el sistema hídrico pluvial de nuestra región, ÚNICO sistema que nos provee de agua (cruda y potable) a TODOS los habitantes del Valle del Conlara.
Se abordó el Plan Maestro Hídrico Provincial 2012-2025 para nuestra zona, proyecto que comprende la construcción de unos 4 diques en el pie de monte de las sierras (como el del Piscu Yaco) que tomará el agua y la trasladará a Merlo por el ducto “Norte”, perjudicando a los habitantes y campesinos del Valle de la zona sur del corredor Comechingones.
La construcción de estos diques tiene tres graves consecuencias:
  1. afecta las zonas de recarga del acuífero (porque les impide la recarga natural anual)
  2. estos diques, al estar en zona de pendientes, quedará muy pronto convertidos en un gran contenedor de piedras y sedimentos, perdiendo la utilidad para los que fueron creados; y
  3. destruye uno de los excepcionales ecosistemas pantanosos de la zona serrana que alberga una riquísima flora y fauna nativa aún inexploradas, casi desconocidas y, sobre todo, cercena la posibilidad de explotar esa zona turísticamente pues quedará totalmente inundada.
Respecto a la extracción del recurso, el dato alarmante fue que NO existen estadísticas de mediciones. Agrava el hecho de que sigan proliferando las autorizaciones de San Luis Aguas S.E. para la instalación de pivotes de riego con perforaciones subterráneas sobre el Acuífero. Es decir, hay cada vez más campos destinados a la producción agrícola extensiva (sobre bosques nativos, obviamente), y, de la mano, más perforaciones para extracción de agua.
Lo terrible de este accionar inercial es que no hay de parte del Estado de San Luis política ambiental que permita conocer qué caudal de agua sale del Acuífero. Esta falta de datos no parece un simple descuido, más bien obedece al interés corporativo –y complacencia de los funcionarios- de producir a cualquier costo, incluso hasta llegar a agotar el recurso. Queda claro que los funcionarios (y el Estado en sí mismo) son enteramente serviles a este esquema productivo, en detrimento del resguardo del derecho de generaciones venideras por el que deberían velar (obligación impuesta por artículo 41 Constitución Nacional).
Otro de los problemas que surgiría ante el exceso de extracción de agua (sacar más de la que entra) sería la salinización del acuífero. El efecto estuvo extraordinariamente explicado en una imagen animada: un mate representaba al Acuífero; la yerba representaba los sedimentos; la bombilla eran las bombas perforadoras. El mate se encontraba pinchado por su parte inferior; esta pinchadura representaba la fuga natural de agua hacia el río Conlara, aguas abajo. El llenado del mate por parte del termo representaba las recargas por precipitaciones. Ahora bien, cuando de la bombilla se “chupaba” más de lo que ingresaba, por efecto puramente físico, ante la ausencia de agua ingresando “por arriba” se corre el riesgo de succionar agua “desde abajo” es decir, desde las bases sedimentarias. Al saberse que la base sedimentaria del Valle es salobre (salado) el resultado de la succión excesiva no sería otra más que la incorporación de sal al Acuífero, salinizándolo (incluso hasta podría removerse el arsénico). Esto sería el otro de los enormes problemas porque aún recargándose nuevamente el acuífero, el agua ya quedaría salinizada, desconociéndose el tiempo que llevará nuevamente su decantación natural.
Y agreguémosle a eso que los campos fumigados con agroquímicos más cercanos al río Conlara están a escasos metros sobre el acuífero (entre 5 y 8). Esto nos da enormes posibilidades que estos tóxicos percolen. Entonces, en el peor de los escenarios (lamentablemente con el paso del tiempo más probable que improbable) estaríamos con agua escasa, salinizada y contaminada por agroquímicos.
¿Se imaginan la situación, no?
En cuanto al tema territorio, los ejes fueron dos: los beneficios productivos que brindan los bosques nativos; y su contracara: la destrucción sistemática de estos bosques, que por acción y omisión de las políticas públicas provinciales y municipales promueven la “sojización” en el Valle y la ilimitada urbanización en zona serrana boscosa.
Se esbozó la forma de vida campesina tradicional de nuestro Valle y de cómo esta cultura ancestral convivió en perfecta armonía con los bosques, haciendo un uso sustentable de los mismos, y preservándolos. Se indicó la enorme importancia medicinal de infinidad de plantas nativas que desaparecen cuando se desmonta. Y ya es sabida la gigantesca trascendencia de las masas boscosas que captan dióxido de carbono de la atmósfera, brindan oxígeno, y reducen el calentamiento global. Los bosques actúan como esponjas que captan agua y la drenan a las napas, mientras que los campos arrasados con cultivos extensivos se “plastifican” por los agroquímicos sintéticos obligando al agua correr por la superficie, inundando ciudades.
En cuanto a la destrucción de los bosques, para graficar lo expuesto los disertantes mostraron imágenes elocuentes: sobre fotografías satelitales actuales superpusieron cada uno de los loteos aprobados en el corredor de la costa de los Comechingones (se incluyeron los barrios sociales provinciales, y quedaron afuera del relevamiento los ilegales o los loteos en vía de aprobación, que se sospecha suman otro tanto).
El resultado fue escalofriante. Masas boscosas enteras vírgenes arrasadas por topadoras abriendo calles, colocando postes de tendidos eléctricos, condenándolas a su desaparición total, para ser comercializadas y, en poquísimo tiempo, habitadas por nuevas familias. Se proyectó una consolidación en breve de unos 100.000 lotes urbanizados. Esto representa una tendencia a la incorporación de 400.000 personas más sobre el corredor de la costa. Obviamente no todos los lotes serán habitados en corto plazo, pero la planificación está asentada en esta dirección. Sabemos que en toda la provincia de San Luis hay hoy aproximadamente unos 500.000 habitantes, ¿se imaginan agregar una población casi igual a la actual sólo en nuestro corredor de la costa de los Comechingones? Hagan el esfuerzo de imaginárselo, porque vale la pena tomar real dimensión del conflicto social que se nos avecina a todos, queramos o no verlo.
En conclusión, esta fascinante disertación sostuvo y demostró que:
  1. Existe una política provincial (por acción, y al mismo tiempo por omisión) que fomenta el asentamiento acelerado de la actividad agroindustrial sobre el Valle y de urbanizaciones sobre el corredor de los Comechingones.
  2. No existe control ambiental por parte del gobierno provincial que proteja los bosques ni efectúe mediciones del recurso agua. El fraude y la traición a la población que hicieron los “representantes del pueblo” con la ley de bosques local IX-0697-2009 hablan por sí mismos.
  3. Los estados municipales comisionados, en su gran parte dirigidos por acólitos al poder central de turno, no se animan a proponer resoluciones municipales que protejan sus éjidos. Hay una honrosísima excepción en Los Molles, cuya intendente junto a su pueblo que la compaña, lucha fervientemente contra el poder inmobiliario y la desidia funcional desplegada por el poder “monárquico” central. En las antípodas, vemos municipios como Carpintería que se han entregado dócilmente a un ordenamiento territorial impuesto desde el Ejecutivo Provincial, al servicio del interés inmobiliario que les permita parcelar grandes espacios rurales, destruyendo bosques nativos.
  4. A “nuestros” representantes municipales de Merlo (concejales) no parece interesarle demasiado el tema. Sólo participó un solo concejal de nuestra Villa de un total de 10. Directamente ningún “representante” regional (Senador y Diputado) asistió.
  5. La especulación inmobiliaria es la única y verdadera beneficiada de todo este esquema de ausencia/presencia estatal en política de protección ambiental.
  6. Los grandes perdedores de esta consolidación de política económica es, en términos generales, la población, que verá gravemente afectada su calidad de vida (por escasez/contaminación del agua y por destrucción del ambiente), y en particular, la industria turística.
Quienes hemos asistido a este evento nos hicimos conscientes –queriéndolo o no– de la situación que tenemos hoy en nuestra “casa”. Ya no hay vuelta atrás. Quedan dos caminos: o nos hacemos los zonzos y seguimos como si “acá no pasó nada”, o comenzamos a aportar nuestro granito de arena para intentar que esta situación se revierta, o al menos demorarla lo más posible.
Y como en esta vida siempre hay gente con tiempo y con ganas de hacer un mundo mejor, fueron varios quienes se anotaron para sumarse y empezar a exigir a las Autoridades (provinciales y municipales) que comiencen a respetar nuestro derecho a la protección del ambiente.
Como medida concreta se propuso peticionar al Ministerio de Medio Ambiente, Campo y Producción de San Luis que convoque urgentemente a la conformación del Consejo Consultivo de las Sierras de los Comechingones implementado por decreto 3220-MMA-2011 reglamentario de la Ley de Parque Natural Presidente Perón, herramienta que –no me cabe ninguna duda- servirá como disparador para que los vecinos y funcionarios municipales del corredor de la costa de los Comechingones comencemos a tener real injerencia en nuestros propios asuntos ambientales locales, sin que nos manejen las riendas funcionarios que viven a 200 kilómetros de distancia y no tienen la menor idea de lo que ocurre en nuestra región.
Si querés sumarte, contactate con el colectivo Acción Ciudadana de los Comechingones.

Algo más sobre el Acuífero del Valle del Conlara

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