Para hacerle frente al cambio climático necesitamos de un nuevo sistema financiero

Una primera traducción, si quieren revisarla/corregirla/modificarla, avisen en:

Eduardo_g#riseup.net
(reemplacen # por @)


Fuente:The Guardian

Por :

La abolición de la deuda basada en el dinero no es una idea nueva, pero podría ser el secreto para ponerle fin a nuestras ecconomías ambientalmente adictivas al perjudicial crecimiento.

Cuando se trata del calentamiento global, sabemos que el verdadero problema no está sólo en los combustibles fósiles – sino en la lógica del crecimiento sin fin que está integrado a nuestro sistema económico. Si no mantenemos a la economía global creciendo por lo menos un 3% al año, se hunde en una crisis. Eso significa que tenemos que duplicar el tamaño de la economía cada 20 años, sólo para que se mantenga a flote. No hace falta mucho para darse cuenta de que este imperativo del crecimiento exponencial tiene poco sentido dado los límites de nuestro planeta finito.

El rápido cambio climático es el síntoma más evidente de esta contradicción, pero también lo estamos viendo en la deforestación, la desertificación y la extinción en masa, con especies que mueren a un ritmo alarmante en la medida que nuestro consumo del mundo natural hace que sus hábitats se colapsen. Era impensable decirlo hace 10 años, pero hoy, a medida que nos hacemos cada vez más conscientes de estas crisis, parece demasiado claro: nuestro sistema económico es incompatible con la vida en este planeta.

La pregunta es qué hacer al respecto. ¿Cómo podemos rediseñar la economía global para que se ajuste a los principios de la ecología? La respuesta más obvia es dejar de utilizar el PBI para medir el progreso económico y sustituirla por una medida más reflexiva – una que represente el impacto ecológico y social de la actividad económica. Economistas prominentes como el Premio Nobel Joseph Stiglitz han estado reclamando para tales cambios desde hace años y es el momento de que los escuchemos.

Pero reemplazar el PBI es sólo un primer paso. Si bien podría ayudar a reorientar las políticas económicas sobre lo que realmente importa, no aborda el principal motor del crecimiento: la deuda. La deuda es la razón por la que, en primer lugar, la economía tiene que crecer. Debido a que la deuda siempre viene con los intereses, que crecen exponencialmente – por lo que si una persona, un negocio o un país quiere pagar la deuda a largo plazo, tienen que crecer lo suficiente para al menos igualar el crecimiento de su deuda. Sin crecimiento, la deuda se acumula y eventualmente desencadena una crisis económica.

Una forma de aliviar la presión para un crecimiento sin fin podría ser cancelar parte de la deuda – una especie de jubileo de la deuda. Pero esto sólo proporcionaría una solución a corto plazo; No llegaría a la verdadera raíz del problema: que es que el sistema económico mundial funciona con dinero que es deuda.

Esto podría sonar un poco extraño, pero es bastante simple. Cuando vas a un banco para tomar un préstamo, asumis que el banco te está prestando el dinero que tiene en su reserva – el dinero que almacena en algún lugar en una bóveda, por ejemplo, recaudado de los depósitos de otras personas. Pero no es así como funciona. Los bancos sólo tienen reservas que valen alrededor del 10% del dinero que prestan. En otras palabras, los bancos prestan 10 veces más dinero del que realmente tienen. Esto se conoce como encaje bancario.

Entonces, ¿de dónde proviene todo ese dinero adicional? Los bancos lo crean de la nada cuando hacen préstamos – lo prestan sobre la existencia. Esto representa aproximadamente el 90% del dinero que circula en nuestra economía en este momento. No es creado por el gobierno, como la mayoría de la gente asume: es creado por los bancos comerciales en forma de préstamos. En otras palabras, casi cada dólar que pasa por nuestras manos representa la deuda de alguien. Y cada dólar de la deuda tiene que ser devuelto con intereses. Debido a que nuestro sistema de dinero se basa en la deuda, tiene un imperativo de crecimiento atrás de él. En otras palabras, nuestro sistema monetario está calentando al planeta.

Una vez que nos damos cuenta de esto, la solución surge a la vista: necesitamos que los bancos mantengan una mayor proporción de reservas detrás de los préstamos que hacen. Esto contribuiría en gran medida a disminuir la cantidad de deuda que circula en nuestra economía, ayudando a reducir la presión para el crecimiento económico.

Pero hay una solución aún más emocionante que podríamos considerar. Podríamos abolir completamente la divisa basada en la deuda e inventar un nuevo sistema monetario completamente libre de su deuda intrínseca. En lugar de dejar que los bancos comerciales creen dinero al prestarlo bajo su existencia, podríamos hacer que el Estado creara el dinero y luego lo gastara en base a su existencia. El nuevo dinero que se bombeará hacía la economía real en lugar de simplemente ir directamente a la especulación financiera de los que inflan burbujas enormes financieras que sólo benefician a los mega-ricos.

La responsabilidad de la creación de dinero se colocará en una agencia independiente que – a diferencia de nuestros bancos – sería democrática, responsable y transparente, así el dinero se convertiría en un bien verdaderamente público . Los bancos comerciales seguirían siendo capaces de prestar dinero con intereses, pero tendrían que respaldar dólar por dólar con sus propias reservas. En otras palabras, habría un requisito de reservas del 100%.

Esta no es una propuesta marginal. Ha existido desde hace al menos la década del 30, cuando un grupo de economistas en Chicago lo propuso como una manera de frenar los imprudentes préstamos que llevaron a la Gran Depresión. El Plan de Chicago, como se lo llamaba, volvió a ser noticia en 2012 cuando economistas progresistas del FMI lo lo presentaron como una estrategia para la prevención de que las crisis financieras globales se repitan. Señalaron que tal sistema reduciría dramáticamente la deuda tanto pública como privada y haría a la economía mundial más estable.

Lo que no notaron es que la abolición de la deuda basada en el dinero también tiene el secreto para sacar a nuestro sistema de su adicción al crecimiento, y por lo tanto detener al cambio climático. Pues resulta que, reinventar nuestro sistema de dinero es crucial para nuestra supervivencia en el Antropoceno – al menos tan importante como detener a los combustibles fósiles. Y esta idea ya está comenzando a ganar tracción: en el Reino Unido, un grupo que hace la campaña Positive Money generó un impulso a su alrededor, sobre la base de una serie de excelentes videos explicativos.

La idea tiene sus enemigos, por supuesto. Si cambiamos a un sistema monetario positivo, los grandes bancos ya no tendrán el poder de literalmente ganar dinero de la nada y los ricos ya no cosecharán millones de sus burbujas de activos. Como era de esperar, ninguno de estos grupos estaría satisfecho con esta perspectiva. Pero si queremos construir una economía más justa y ecológica, es una batalla que no podemos tener miedo de trabar.


Y es inevitable pensar en toda la deuda que está tomando el gobierno Macri que nos obligará a crecer exponencialmente a cualquier costo.

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