Por que el neopentecostalismo avanza en los suburbios y la izquierda se aleja de allí

En las últimas elecciones municipales, en octubre de 2016, en Rìo de Janeiro ganó un partido que representa a los evangelistas, en este caso en particular a la Iglesia

Universal del Reíno de Dios.

Historiador, master por la Universidad Federal de Río de Janeiro

Sobre a Iglesia Universal del Reíno de Dios (IURD), algunos apuntes (precarios, inciertos y posiblemente abiertos a cambios):

– Ya lo hablaron aqui, repito y endoso la opinión ajena, aunque con otros elementos. Como es dicho por otros analistas, mientras la izquierda en su abrumadora mayoría se fue a jugar a conquistar cargos y aparatos electorales, las fuerzas conservadoras vinculadas al neopentecostalismo hicieron raíz en los suburbios y periferias. Crearon redes de sociabilidad, donde ofrecen de los más variados servicios y resuelven los problemas cotidianos de un sector de la clase (peluqueros, cosas usadas, empleo, cultura, música, ocio). Mientras tanto la izquierda distribuye propaganda electoral en las áreas de los sectores medios o enfoca sus actividades en la conquista de aparatos sindicale y estudiantes. Quien vive en la zona norte de Rio o en la zona oeste, por ejemplo, no necesita ser un científico social para darse cuenta que aqui quien manda es la derecha. Aunque, la izquierda electoral y no-electoral hayan crecido en algunas áreas del suburbio, la hegemonia aún es claramente de la derecha.

– Contra-hegemonia. No hay ninguna preocupación, con sus honrosas excepciones, de crear un polo (aunque sea minoritario) de contra-dominio de medios de comunicación alternativos. Fíjense para el fuerte movimiento de las radios comunitarias en el pasado y vean en que manos cayeron estos instrumentos. O mejor: comparen un diario sindical con un diario de cualquier denominación religiosa. Las pautas periodísticas de esos medios de comunicación neopentecostales dialogan y son mucho menos dogmáticas que las pautas herméticas de la izquierda. Además, consiguieron ocupar canales de tv, radios e instrumentos comunitarios de comunicación.

– Mística. En una tesis de doctorado de Marcos Gaspar, (“La falta que hace la mística”), él ya demostraba cuanto que las iglesias evangélicas neo-pentecostales son hábiles en darle al pueblo aquello que los sindicatos, espacios comunitarios y organizaciones políticas perdieron: el sentimiento de pertenencia, la “mística”, la movilización emocional. No como un rito performático mal-simulado, sino como algo que según lo que el autor estima (mi libre interpretación, porque es lo que recuerdo) trabaja los problemas existenciales de las personas. No es que debamos pautar la política de la izquierda a este tema, pero de hecho, participar de un culto da mucha más “calentura” si me permiten la palabra apócrifa, que ir a escuchar a alguien hablando sobre la séptima internacional. Mientras las iglesias debaten los problemas amorosos, personales, financieros y existenciales de las personas (que las tocan tanto como los temas llamados “materiales”), la izquierda está discutiendo problemas completamente endógenos y desconocidos para la mayor parte de las/los trabajadores.

– Trabajo de base comunitario. Profundizando a este tema, las iglesias ocupan un terreno de la clase, mientras tanto la izquierda hace actos centralizados, performances desconectadas de la experiência de la clase y dialoga principalmente con una “vanguardia”. en un terreno de precariedad material e incertezas, estar vinculado a alguna institución minimamente sólida y estable puede garantizar canales de solidariedad razonables. Principalmente en las periferias. Y ¿cuántos canales comunitarios de izquierda que se enmarquen en este perfil de algo estable y con credibilidad en el territorio de los/las trabajadores/as en disputa pueden buscar?

– La culpa es también del capitalismo. No podemos tampoco repasar “el valor de la tarifa” sólo en la cuenta de las organizaciones políticas, sindicatos y entidades de clase. De hecho, hay un proyecto político de avance de las fuerzas conservadoras que no fue construído de un día para otro (el anticomunismo por el Rosario) capitaneado por los sectores neopentecostales que fue estimulado por organismos y agencias internacionales y que se ampara en tradiciones y costumbres conservadoras. Um ejemplo de esta luta intestina fue la actuación de organismos vinculados al golpismo del IPES/IBAD que protagonizaron el maldito golpe de 1964 y, por ejemplo, ayudaron a organizar las Marchas de la Familia (en aquel contexto, católicas principalmente, salvo errores).

– Cultura que dialoga. las denominaciones neopentecostales (que son las que más crecen y se consolidan) consiguieron plasmar/sintetizar prácticas muy díspares y contradictorias de la cultura y de la religiosidad brasileña. Vean el uso de elementos de otras religiones de matriz africana siendo accionados, aunque no se resalten a estas referencias. Al conseguir “leer” de manera difusa y traducir de modo necesariamente más amplio una “cultura popular” (a su modo), consiguen establecer canales de diálogo con los significados de las tradiciones de clase. Es casi como retraducir una experiencia de clase en un sistema de significados, valores e ideas estable (y organizado por la institución religiosa). Le pregunté una vez a un compañero militante por qué el peronismo sobrevivió tanto tiempo en la Argentina y él me respondió: “porque el peronismo es todo”. Esta capacidad elástica de un determinado conjunto de significados de apropiarse y retraducir una experiencia de clase difusa se opone a grupos de izquierda cada vez más restrictos, con lenguaje y tradiciones específicas (generalmente limitantes, con vocabularios propios y que sólo los militantes comprenden).

– Desconocimiento teológico y preconcepto con la religión. Hay también, según mi mirada, una sobrevalorización por parte de la izquierda de las posibilidades fascistoides de determinadas agrupaciones. Con eso no estoy diciendo que ell significado dado por estas instituciones religiosas neopentecostales no sea conservador (evidentemente lo es) o que no pueda derrapar abiertamente para las filas del fascismo. Pero si no entendemos este campo como un campo de disputa, vamos a tirarle más nafta en el fuego. El neopentecostalismo siempre se nutrió de un enemigo a combatir (primero el comunismo, ahora los derechos LGBT etc). No me parece inteligente enyesar de manera irreductible la polarización, sin atacar al adversario por dentro. Construir un discurso apocalíptico (“El Estado Islámico llegó”) dentro de los esquemas religiosos que trabajan con las oposiciones simbólicas es pura idiotez. El tema es: ¿cómo disputar a este sector de la clase (no me refiero a disputar a la institución o a disputar el neopentecostalismo) fortaleciendo a los sectores progresistas del protestantismo? Agreguemos a esto el hecho de que la izquierda en general tiene una relación precaria, ambigua o simplemente prejuiciosa con la religión. La derecha no; ella es generalmente muy pragmática en este sentido. Mientras la izquierda dice “disputen los sindicatos, los centros de estudiantes”, por la espalda afirma “salgan de la iglesia, es el opio de los pueblos” y abre una avenida para la derecha.

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