La Agencia Brasileña de Inteligencia [ABIN, los servicios de Brasil] tiene un megabanco de datos sobre movimientos sociales

Fuente:The Intercept

Probablemente nunca habrá oído hablar del GEO-PR, un megabanco de datos creado durante la gestión Lula en la Presidencia de la República con el propósito de
proteger los territorios indígenas, tierras de pequeños agricultores y al medio ambiente. Dificilmente, sabrás también que decenas de organismos públicos de los tres niveles de gobierno aceptaron cederle a este sistema el acceso directo a sus propios bancos de datos. El GEO-PR no es sólo un proyecto que casi nadie conoce.

The Intercept Brasil revela con exclusividad que el Gabinete de Seguridad Institucional (GSI) y la Agencia Brasileña de Inteligencia (Abin) transformaron a este superbanco de datos en una poderosa herramienta de vigilancia de movimientos sociales, la mayor conocida hasta el momento. Alimentado colectivamente por ministerios y autarquias, el sistema tuvo, con el pasar de los años, su uso extendido. Un documento oficial del GEO-PR obtenido por The Intercept Brasil muestra que fue usado para vigilar a comunidades indígenas y quilombolas, asentamientos rurales, además de ONGs, movilizaciones, huelgas y manifestaciones que ocurrieron en el país.

Especialistas oídos por The Intercept Brasil afirman que es preocupante que el gobierno aún adopte la práctica comun en regímenes autoritarios de vigilar a movimientos sociales y que controle cualquier tipo de acción colectiva de la sociedad. Información de este tipo, dicen, son convertidas en instrumentos que facilitan la represión cuando caen en las manos equivocadas. Según ellos, todavía sorprende que este tipo de vigilancia haya ocurrido aún durante un gobierno que se decía de izquierda.

GEO-PR (es una sigla de Sistema Georreferenciado de Monitoraimento y Apoyo a la Decisión de la Presidencia de la República) fue instituído por el gobierno Lula en 2005 bajo la gestión del Gabinete de Seguridad Institucional (antigua Casa Militar). El programa no era secreto. Pero, en la época, el GSI no hablaba publicamente en vigilar huelgas, manifestaciones, ONGs o cualquier otra acción colectiva de sectores de la sociedad.

La justificación para su creación era aparentemente noble: el GSI afirmaba carecer de más información para procesar de manera eficaz los pedidos de concesión de explotación mineral en regiones de frontera, como es su atribución. Incluso de acuerdo con las alegaciones originales, con más datos a mano, el organismo no correria el riesgo de permitir la apertura de minas dentro de tierras indígenas, reservas ambientales o proyectos de asentamiento.

Quién podria estar en contra de una herramienta que, además de mejorar la gestión pública, protegeria a indios, pequeños agricultores y el medio ambiente? Así, de manera aparentemente generosa y benéfica, el Gabinete de Seguridad Institucional empezó a alimentar a su megabanco de datos. El protótipo del sistema fue hecho con la ayuda de técnicos de la Empresa Brasileña de Pesquisa Agropecuária (Embrapa, el INTA brasileño) de Campinas (SP). Con el programa ya listo, el GSI convenció a la Fundación Nacional del Indio (Funai, el organismo federal que se ocupa del tema indígena), al Instituto Nacional de Colonización y Reforma Agraria (Incra) y al Departamento Nacional de Producción Mineral (DNPM) a disponibilizar su información para el banco de datos.

Los resultados iniciales fueron animadores y ratificaram las premisas que originaron al programa. En el primer año de actividad, el GEO-PR permitió  detectar que, de los 273 procesos de concesión de explotación mineral analizados entre setiembre de 2004 y setiembre de 2005, 15 preveían la apertura de minas en áreas prohibidas. La excelencia del GEO-PR fue entonces reconocida con un honroso 6º lugar en el Premio Nacional de la Gestión Pública, en 2010.En poco tiempo, sin embargo, el destino del GEO-PR seria muy diferente al registrado en la propuesta original.

A partir de 2010, según el mismo GSI le informó a The Intercept Brasil, el sistema “evolucionó para permitir la consolidación de informaciones relevantes para el Estado Brasileño”. Traduciendo: el banco de datos pasó a reunir informaciones de las áreas más variadas posibles – del cohete al alfiler, como dice el refran popular.

El sistema pasó a registrar, entre otros, datos sobre corrupción, obras del Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC), políticas públicas, brasileños residentes en el exterior e incluso daños causados por el terremoto en Haiti. Fue utilizado, por ejemplo, en operaciones de seguridad pública desarrolladas durante los Juegos Panamericanos de 2007 y el Mundial de Fútbol de 2014.

También sirvió de apoyo en proyectos de infraestructura (tren de alta velocidad Rio-São Paulo) y acciones en el área de salud y educación.

Por fin, como comprueba el “Manual del Usuario del GEO-PR”obtenido por The Intercept Brasil, el sistema empezó a ser abastecido con datos sobre movimentos sociales, tales como “manifestaciones”, “huelgas”, “movilizaciones”, “temas de tierras”, “temas indígenas”, “actuación de ONG” y “quilombolas”. De herramienta concebida para apoyar los procesos de concesión de explotación mineral, el banco de datos del Gabinete de Seguridad Institucional asumió los contornos del “Gran Hermano“, personaje de George Orwell, de la novela “1984”, que a todos vigilaba.

El paso siguiente del GSI para conseguir extenderr nacionalmente el alcance de esta vigilancia fue buscar socios externos que pudiesen proporcionarle información al sistema. Oficiales superiores del gabinete empezaron a peregrinar por  el país en busca de convenios con autarquias, organismos federales y gobiernos estatales y municipales. The Intercept Brasil le preguntó al Gabinete de Seguridad

Institucional qué socios le proporcionaron datos al GEO-PR. Extrañamente, el GSI respondió que el sistema “no incorporaba datos de organismos externos a este Gabinete”. Sin embargo, de acuerdo con el Informe de Gestión del GSI referente a 2010, en aquel año, el GEO-PR contaba con información de bancos de datos – incluyendo imágenes de satélites – de 46 organismos de los tres niveles de gobiernos.

De las llamadas “fuentes competentes de información” que le proporcionaban datos al GEO-PR estaban ministerios (Justicia, Educación, Desarrollo Social y Agrario etc.), gobiernos estatales (Rondonia, Pará, São Paulo, Rio de Janeiro, entre otros), municipios (Santos, Rio de Janeiro y São Paulo), organismos públicos (Funai, Incra, Polícia Caminera Federal, Instituto Brasileño de Geografia y Estadística – IBGE) y bancos públicos (Caixa Econômica Federal). De acuerdo a lo que investigó The Intercept Brasil, no todas las asociaciones propuestas por el GSI fueron aceptadas sin resistencia. Algunos organismos simplemente no estaban de acuerdo en ceder al gabinete el acceso a su información interna.

Especialista en regímenes autoritarios de América Latina, la historiadora Samantha Viz Quadrat, de la Universidad Federal Fluminense (UFF), califica como “gravísimo” el hecho de que el Gabinete de Seguridad Institucional haya aprovechado la asociación con otros organismos para la monitorización de movimentos sociales. Según ella, “es necesario que sea aclarado que tipo de información fue proporcionada y qué uso fue dado a ella”.

La información de interés del GEO-PR eran calificada en un menu llamado “Mosaico de Seguridad Institucional”. En 2014, este mosaico era compuesto por 700 temas – o, en el lenguaje técnico, “escenarios de seguridad institucional”. Quien definia los escenarios definia, por lo tanto, quien seria vigilado. Los responsables por elegir a este menu eran justamente el Gabinete de Seguridad Institucional y la Abin. En 2013, por ejemplo, los dos organismos hicieron nada menos que 829 reuniones para actualizar los temas del mosaico.

Subordinado al GSI, el servicio secreto no solo participó de la elección de lo que seria monitoreado. La Agencia Brasileña de Inteligencia operaba también al sistema, como revelan documentos de la propia Abin y del GSI. Veamos tres señales de esta actividad:

  1. En 2012, agentes de la Abin recibieron entrenamiento del GSI “en las herramientas geoespaciales contenidas en el GEO-PR”;
  2. En su Informe de Gestión de 2012, la Abin destacó que, en aquel año, una de sus “principales iniciativas” había sido el “monitoreamiento sistemático de más de 630 Escenarios Institucionales para mantener [al] Sistema Georreferenciado de Apoyo a la Decisión de la Presidenta de la República (GeoPR)”;
  3. En 2013, la Abin informó, en su informe de gestión, haber alcanzado 100% de la meta de “escenarios publicados” y “escenarios actualizados” en el GEO-PR. En el mismo documento, confirmó haber realizado “el monitoreamiento sistemático de más de 695 escenarios institucionales del Sistema Georreferenciado de Apoyo a la Decisión de la Presidenta de la República (GeoPR)”.

Realizado para que se ejecute en la intranet del Ejecutivo Federal (red cerrada de computadoras), el GEO-PR ya tuvo por lo menos dos direcciones

(geopr1.planalto.gov.br y geopr2.planalto.gov.br). El sistema fue diseñado para que sea facilmente manejado. Tiene el mismo lenguaje de código utilizado por Facebook y por WordPress en la interface del usuario y el mismo sistema de gerenciamiento de enormes bancos de información, como Instagram, Reddit, TripAdvisor y Netflix. El acceso a la información es permitido sólo a usuarios registrados y con clave y no está restringido a ellos. Los usuarios son clasificados en niveles diferentes de acceso.

Las personas que poseen accesso irrestricto al sistema pueden no solo cruzar datos proporcionados por decenas de organismos públicos como tener acceso a análisis, evaluaciones de escenarios con indicación de grados de tensión además de anexos (documentos, material difundido por vehículos de comunicación, links etc.). Los datos son presentados en el formato geoespacial, o sea, con la debida localización geográfica señalada en mapas, fotos aéreas e imágenes de satélite.


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Grado de Tensión Este campo mostrará a los demás usuarios del sistema sobre la gravedad del escenario. El Grado de tensión es ilustrado y categorizado en los niveles:

  • Monitoreo (verde) Acompañamiento diario del asunto
  • Alerta (amarillo) Riesgo de tensión en el tema acompañado
  • Grave (naranja) Tensión elevada con conflicto o no, señalando la posibilidad de un escenario de crisis.
  • Crisis (rojo) Crisis


En un trabajo presentado en el III Congresso Consad de Gestión Pública, en Brasilia, en 2010, la oficial superior de la Marina Nadima Sayegh Ezarani, entonces designada en el GSI, dió un ejemplo de uso del GEO-PR. La militar mostró paso a paso como seria una consulta en el sistema para verificar la posible existencia de recursos minerales en la Reserva Indígena Raposa Serra do Sol, en Roraima:Utilizando el GeoPR para constatar lo que existe, de hecho, en el área de conflicto [Reserva indígena Raposa Serra do Sol], son realizados los procedimientos siguientes:

  1. realizar su autenticación personal, con el objetivo de acceder al sistema;
  2. seleccione la opción “zoom”, conduciendo al mouse hasta el área deseada (Estado de Roraima);
  3. en la lista de temas disponibles, seleccionar la camada “FUNAI/Tierra Indígena/Tierra Indígena Demarcada”;
  4. seleccione la opción “zoom”, conduciendo al mouse hasta el área deseada (tierra indígena Raposa Serra do Sol);
  5. seleccionar en la camada “Roraima/datos del estado/minerales”;
  6. seleccionar en la camada “DNPM/Mineras/Mineras de Brasil”.

El producto resultante de estos procedimientos muestra visualmente la existencia de una gran cantidad de recursos minerales en la Reserva indígena Raposa/Serra do Sol.

Complementariamente, son visualizadas también las informaciones de los grupos indígenas que la habitan, la cantidad de esta población, los tipos de minerales existentes ahí y los datos de todas las mineras que hicieron la prospección en la región.

Toda la consulta hecha por la militar llevó cerca de 3 minutos para ser realizada, desde la autenticación inicial. Ella nos da sólo una pista de lo que el sistema podria hacer y nos lleva a imaginar el tipo de información que el servicio secreto tendria a su disposición con el cruce de datos de más de cuarenta organismos públicos.

Un segundo ejemplo real de consulta al sistema puede ser visto en una presentación del GEO-PR, en formato de slide, hecha en 2008 por el Gabinete de Seguridad Institucional. En la pantalla del computador, en una imagen de satélite del programa LandSat, Brasil aparece bañado por un oceano Atlántico en tono azul bebé. El operador dá un zoom, y el Estado de Santa Catarina surge en el panel. En la medida en que la navegación avanza, el mapa gana vida: exhibe limites municipales y rutas y apunta la localización exacta de puertos y aeropuertos, líneas de transmisión, termoeléctricas, tierras indígenas etc.

El operador cliquea entonces en el ítem “asentamientos”, lo que hace que aparezcan una enormidad de puntitos negros en el mapa. Uno de ellos es elegido. Un click más y llegamos al pequeño municipio de Santa Terezinha (menos de 10 mil habitantes), más especificamente al asentamiento 25 de Mayo. Surge entonces un cuadro en la pantalla e informa datos técnicos del asentamiento como fecha de expropiación de la tierra, registro, fase actual del proyecto, capacidad de instalación y el número de familias que viven ahí.


Gif Animado de lo descripto anteriormente


La historiadora Nina Schneider, que estudia regímenes autoritarios en la Universidad de Colonia, en Alemania, afirma que la noticia de que los movimientos sociales continuan siendo monitoreados en Brasil no llega a ser una novedad, aunque sea una práctica escandalosa. “Lo que sorprende”, dice ella, “es que un gobierno ‘de izquierda’ no haya sido capaz de cambiar a esta práctica”.

Solicitada por este reportaje la ex-presidente Dilma Rousseff afirmó, por intermedio de su asesoria de prensa, que nunca autorizó al GSI o a la Abin el monitoreo de movimientos sociales y que desconoce que haya ocurrido este tipo de vigilancia por intermedio del GEO-PR.

Cuestionado por The Intercept Brasil sobre el estado actual del GEO-PR, el Gabinete de Seguridad Institucional afirmó que el sistema fue “discontinuado” el año pasado y que su acervo fue donado” a la Abin “para que aproveche el contenido”. Oficialmente, por lo tanto, el GEO-PR fue desactivado hace un año, pero sus datos permanecen a disposición del servicio secreto. Con esto, la Abin heredó un vasto conjunto de información sobre movimientos sociales levantado con el auxilio de terceros entre 2010 y 2015, por lo menos. Un banco de datos que, en la definición del “Manual do Usuario del GEO-PR”, “proveé una visión inédita” de los escenarios monitoreados.

Para Priscila Carlos Brandão Antunes, historiadora de la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG) que estudia el área de inteligencia, la transferencia del acervo del GEO-PR para la Abin es “una estrategia de los militares para asegurarse el acceso y control sobre un conjunto determinado de datos” y “refleja nuestro poco republicanismo”. Samantha Viz Quadrat resalta lo mismo: “es más una acción de extrema gravedad que demuestra la fragilidad de la democracia ”.

Además del cambio de propósito del GEO-PR a lo largo de los años, también causa extrañeza como fue hecho su desmantelamiento. La “discontinuación” del sistema , según el Gabinete de Seguridad Institucional, habria ocurrido en octubre de 2015. En el mismo mes, la Abin, de acuerdo con ella misma, retiró también de su pauta de trabajo los “escenarios de seguridad institucional”, aquel menu del GEO-PR que incluía temas como “manifestaciones”, “huelgas”, “movilizaciones”, “temas de tierras”, “temas indígenas”, “actuación de ONG” y “quilombolas”.

O sea, en acciones concomitantes , el Gabinete de Seguridad Institucional interrumpió los trabajos do GEO-PR, que reunia datos sobre movimientos sociales, y la Abin retiró de su agenda de trabajo los “escenarios de seguridad institucional”, que también preveian el monitoreo de movimientos sociales.

Un tercer evento ocurrido en octubro de 2015 puede ser a causa de las acciones sincronizadas: en aquel mes el Gabinete de Seguridad Institucional, organismo de carácter militar, fue extingido por la entonces presidente Dilma y sus funciones fueron absorvidas por un organismo eminentemente civil, la Secretaria de Gobierno. Con la alteración, la Abin pasó a depender ya no a un general de cuatro estrellas, sino a un civil.

La historiadora Samantha Viz Quadrat no cree que la ocurrencia simultánea de estos tres hechos sea una simple coincidencia. Para ella, esto muestra que la vigilancia de movimientos sociales está ganando “un grado de mayor de autonomia y de secreto”. De hecho, hay señales evidentes de que, pasados 31 años del fin de la dictadura civico-militar (1964-85), el servicio secreto brasileño y las Fuerzas Armadas siguen monitoreando movimientos sociales. Prueba de esto son los informes confidenciales de misiones de la Abin que cada dos por tres se filtran en la prensa y agentes infiltrados encontrados infrgantie en manifestaciones. En setiembre pasado, sucedió de

nuevo: el capitán William Pina Botelho, agente del sector de inteligência del Ejército, fue sorprendido cuando actuaba infiltrado, con el nombre falso de Baltazar Nunes, en el movimiento “Fora Temer” [Fuera Temer] de São Paulo.

De acuerdo con Viz Quadrat, el área de inteligencia preserva aún la cultura institucional de los tempos de la dictadura, que identifica a los movimientos sociales, las actividades sindicales y a las nuevas formas de militancia (como las ONGs) como “enemigos de la nación”. Una evaluación semejante es hecha por Priscila Carlos Brandão Antunes: “En Brasil los conflictos sociales internos no son vistos, en modo general, como demandas legítimas para las que se debe encontrar una solución posible. Aqui, forma parte del `orden´ la negación del conflicto, lo que muchas veces implica su supresión. Esto es lo que explica la vigilancia, el control y el aislamiento de muchos tipos de organizaciones sociales”.

Cuando Michel Temer asumió interinamente la Presidencia de la República, en mayo de este año, una de sus primeras medidas fue recrear el GSI, ahora bajo el comando del general del Ejercito Sérgio Etchegoyen. Y, junto con la remilitarización del servicio secreto, la vigilancia de movimientos sociales volvió a estar en pauta. Cuestionado sobre la existencia de esta vigilancia, el ministro de Defensa, Raul Jungmann, dijo que es papel del servicio de inteligencia “la monitorización de la coyuntura, la situación nacional, para informarle a los jefes militares y al ministro de Defensa,” tal como fue hecho en los gobiernos anteriores. Según Jungmann, esta vigilancia no llega a interferir en los derechos y garantias de estos movimientos. Sin embargo, el Senado creyó mejor pedir aclarciones al ministro sobre la actuación de los militares.

La historiadora Nina Schneider considera preocupante que, bajo el gobierno Michel Temer, la Abin tenga en sus manos el banco de datos del GEO-PR. “En las manos equivocadas, estos datos sensibles pueden facilitar la represión política. Esperamos que esto no suceda, sin embargo hay indícios preocupantes que exigen nuestra atención”, dijo. Entre en contacto con el autor:

Lucas Figueiredo


fx.lucas@gmail.com


@_lucasfigueired


Y luego de monitorear, vigilar a indios, movimientos sociales y quilombolas, usar los algoritmos correspondientes para procesar toda la información

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Un comentario en “La Agencia Brasileña de Inteligencia [ABIN, los servicios de Brasil] tiene un megabanco de datos sobre movimientos sociales

  1. Pingback: Abin tem megabanco de dados sobre movimentos sociais | Blog do Lucas Figueiredo

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