¿Qué es la revolución hoy?

“la hora de gestar el futuro distópico que explora la serie Black Mirror, su creador, el inglés Charlie Brooker, no acudió a sus oscuras pesadillas tecnológicas como única fuente de inspiración y consulta. Se nutrió en especial de un curioso documento oficial publicado en 2014 por el Ministerio de Defensa británico. En 202 páginas, el informe Global Strategic Trends: Out to 2045 traza, a partir de un análisis de tendencias actuales, una imagen probable del mundo en los próximos 30 años. Y sus amenazas. Se detalla, por ejemplo, que con una población de 10.400 millones de personas -de las cuales cerca de 3900 millones carecerán de reservas de agua potable-, se sucederán guerras medioambientales. “Las ciudades crecerán en número y tamaño, aumentando su vulnerabilidad ante desastres -se lee-. La sociedad cambiará para siempre pero no de una manera uniforme. Las desigualdades se ampliarán y el mundo será aún más volátil.”

“En este cruce de épocas que habitamos -en el que los relatos de un futuro prometido se mezclan tanto con el presente continuo que instaura Internet como con un pasado distorsionado en cada evocación por nuestro apego a la nostalgia-, pareciera que la idea de la Revolución, así con mayúscula como se concibió en el siglo XIX y hasta mediados del XX, se licuó de sentido. Hasta que sucesos disruptivos como la Revolución de los Jazmines o la Primavera Árabe -etiquetas más mediáticas que historiográficas- amplifican el eco de esta palabra cargada de memoria y la vuelven a inyectar en el discurso político.

Lo cierto es que la idea de una revolución -al menos entendida como una brusca ruptura en la trama del tiempo, una discontinuidad entre un antes y un después, la afirmación de un orden radicalmente distinto- ha retrocedido incluso en los grupos más radicales de Occidente, que ya no la ven en un horizonte cercano como condición de posibilidad sino como un recuerdo lejano. En una especie de lifting semántico, la carga política y social de la palabra perdió terreno ante la estampida de desarrollos científicos y tecnológicos que se adueñaron de ella como vehículo para seducirnos con “lo último”. De pertenecer al sindicato de palabras que exigen una reverencia, ponerse de pie, tratarlas de “usted” -como “Verdad”, “Estado”, “Historia”-, la revolución pasó a ser una un recurso más del marketing.

“Los grandes valores del modernismo están agotados. La revolución, el progreso, el futuro, el espacio ya no entusiasman a nadie -diagnosticaba ya a comienzos de los años 80 el filósofo y sociólogo francés Gilles Lipovetsky-. En los países occidentales desarrollados, la era revolucionaria ha concluido, la lucha de clases se ha institucionalizado, ya no es portadora de una discontinuidad histórica. La sociedad posmoderna no tiene ningún proyecto histórico movilizador. Estamos ya regidos por el vacío, un vacío que no comporta, sin embargo, ni tragedia ni apocalipsis.””

Federico Kukso
PARA LA NACION


¿Cómo podríamos salir del capitalismo?, pensar, imaginar, intentar salir de él es una de las pocas revoluciones posibles…


En la base donde dice CC le activan los subtítulos en español.

Ursula K. Le Guin le pide a los escritores que imaginen alternativas al capitalismo, pensemos cómo salir de él, sino él acabará con nosotros ya que pocos podrán sobrevivir al cambio climático!


Leo un post de José María Mulet criticando a los cocineros mexicanos que se oponen al maíz transgénico:

“¿Habéis pensado bien lo que estáis diciendo? Al producir con menores costes el maíz gringo sale a mejor precio y en virtud del tratado de libre comercio se importa a México. Es bastante triste que México, el país que ha dado de comer al mundo ahora sea dependiente del maíz de su vecino del norte. Que México es el país que ha dado de comer al mundo no es una afirmación gratuita. En México se domesticaron especies tan importantes para la alimentación mundial como el tomate (que vosotros llamáis jitomate) o el propio maíz en la primera revolución verde, de hecho, tiene un papel importante en la mitología Nahuatl. La segunda revolución verde en la que se produjeron los híbridos de trigo y cereales que permitieron duplicar la producción mundial de alimentos se llevó a cabo por Norman Borlaug y otros colaboradores trabajando en México, y el científico mexicano Herrera Estrella participó en el equipo de Van Montagu que por 4 días fue el primero en obtener una planta transgénica, dando inicio a la tercera revolución verde. Y después de esto, México es dependiente de las importaciones de grano para dar de comer a su pueblo, en parte debido a la moratoria de uso del maíz OGM. El principal proveedor de maíz es Estados Unidos, si, ese país con el que compartís una frontera tan larga y que es el principal productor mundial de OGM. Esto es muy peligroso, por que si algún día deciden no vender maíz, o utilizarlo para otros menesteres como biocombustibles, el precio de un alimento básico se dispara, como ya pasó en el 2006. En ese caso ¿Tenéis algo pensado? ¿Vais a haceros cargo del aumento de precio? ¿Invitareis a comer en vuestros restaurantes a la gente que no pueda permitirse comprar comida por el aumento de precio? Aumentar la producción de maíz evitaría depender de las importaciones americanas y el uso de OGM puede ser una gran herramienta que ayude a conseguir esta soberanía alimentaria, por eso asumo que habeis tenido este factor en cuenta y en caso de que vuelva aumentar el precio, tengáis algo pensado.”

Biotecnología Si


Para José María Mulet si no adherís acríticamente a los transgénicos estás condenando a tu pueblo al hambre…Poco importa que con los transgénicos condenes a tu pueblo a la enfermedad, dependencia, y también al hambre, como podemos corroborarlo en la Argentina donde hace 20 años que hay transgénicos y hay más hambre que antes.

Pero como una posible revolución podríamos pensar en lo que dice Olivier de Schutter, el relator especial de la ONU sobre el derecho a la alimentación:

“La agricultura se encuentra en una encrucijada”, según el estudio realizado por Olivier de Schutter, el relator especial de la ONU sobre el derecho a la alimentación, en una iniciativa para ejercer presión sobre los precios de los alimentos y evitar el costoso modelo dependiente del petróleo de la agricultura industrial.

La agroecología podría también hacer cultivos más resistentes al impacto previsto del cambio climático, incluyendo inundaciones, sequías y un aumento en los niveles del mar que, que según el informe, ya ha generado que el agua dulce cerca de algunos litorales esté muy salada para ser usada en riego.

Hasta ahora, varios proyectos agroecológicos en 57 países habían mostrado unas ganancias promedio en la producción de cultivos de un 80% al utilizar métodos naturales que enriquecen las tierras de cultivo y las protegen contra las plagas, agregó el informe.

Los últimos proyectos en 20 países africanos dieron como resultado una duplicación de las tierras de tres a 10 años. Estas medidas podrían ser adoptadas también en otros lugares, dijo.

“Una agroecología saludable puede impulsar la producción significativamente, y a largo plazo sería más efectiva que la agricultura tradicional”, explicó De Schutter.

África, principal beneficiada

Los beneficios serían más grandes en “regiones donde se han puesto demasiados esfuerzos en la agricultura, especialmente en el África subsahariana“, comentó. “Existe también un número de experiencias muy alentadoras en partes de Latinoamérica y Asia”.

“El costo de la producción alimentaria ha seguido muy cerca el costo del petróleo“, recalcó. Las revueltas que se produjeron en Egipto y Túnez han estado principalmente vinculadas al descontento existente por los altísimos precios de los alimentos.

“Si los precios de los alimentos siguen sin controlarse y las personas son incapaces de autoabastecerse (…) tendremos cada vez más países con desórdenes sociales y países que no conseguirán sus objetivos de desarrollo”, puntualizó.

De Schutter también exigió un esfuerzo para diversificar la agricultura en todo el mundo a raíz de la dependencia del arroz, del trigo y del maíz en las dietas.

Sin embargo, los países desarrollados serían incapaces de pasarse inmediatamente a la agroecología debido a lo que De Schutter denominó como una “adicción” al modelo de agricultura industrial basado en el petróleo.

Expansión México


Otra revolución es posible…

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