Marcovaldo en Venezuela, pero con final triste.

Marcovaldo, libro de veinte relatos cortos, se publica por primera vez como volumen en 1963, bajo el nombre original de Marcovaldo o sea las estaciones en la ciudad (Marcovaldo ovvero le stagioni in città). Sin embargo, es en el año de 1952 cuando aparece el primero de los cuentos y así sucesivamente. A ello se debe que la tesitura de los mismos se vaya modificando con el tiempo, conforme se van modificando, también, las perspectivas vitales y los recursos literarios del autor. A la manera de un cómic o de las tiras de historietas publicadas en la prensa, donde los diálogos de los personajes aparecen encerrados en unos bocadillos, los primeros cuentos de Marcovaldo son cortos, rápidos, chispeantes y se caracterizan, como las caricaturas, en el imprevisto fin, donde casi siempre todo sale mal. También hay otro grupo de relatos de carácter realista que combinan el humor con la deplorable situación que vive el personaje y su familia. Pese a su levedad, estas narraciones son tristes, llegando incluso en algunas de ellas al tono amargo, al describir la miserable existencia de los marginados del mundo, de aquellos que no tienen qué comer, ni casas dignas para vivir, ni un trozo de leña para calentarse en invierno. Otros, en cambio, sin perder la ligereza que tiene la obra de Calvino toda se acercan más al cuento surrealista, tal vez debido a que por esas fechas la obra del autor se encamina hacia el experimentalismo literario. Por otro lado, es importante hacer notar que, para sugerir la idea de un cómic, llevan los personajes nombres medievales, caballerescos, a excepción de los niños que se muestran como son. Por ejemplo, su mujer se llama Domitilla, el barrendero, Amadigi; el jefe del almacén donde trabaja, Viligelmo; el desempleado barredor de nieve, Sigismondo, etc.”

“Nos presenta el escritor al personaje en el primer cuento Setas en la ciudad, del cual haré un breve resumen para mostrar la forman en que están construidos estos relatos. Por él sabemos que Marcovaldo trabaja en la compañía Sbav donde hace las tareas de un mozo, que tiene seis hijos y que:

Tenía este Marcovaldo un ojo poco adecuado a la vida de la ciudad: carteles, semáforos, escaparates, rótulos luminosos, anuncios, por estudiados que estuvieran para atraer la atención, jamás detenían su mirada que parecía vagar por las arenas del desierto. En cambio una hoja que amarilleara en una rama, una pluma que se enredase en una teja, nunca se le pasaban por alto: no había tábano en el lomo de un caballo, taladro de carcoma en una mesa, pellejo de higo escachado en la acera que Marcovaldo no notase, y no hiciese objeto de cavilación, descubriendo las mudanzas de las estaciones, las apetencias de su ánimo y la miseria de su existencia.

De acuerdo con el relato, después de un viento primaveral que trae consigo una ráfaga de esporas, de la cual se formaron hongos, éstos fueron descubiertos un día, claro está, por Marcovaldo, cuando esperaba el tranvía con destino a su trabajo. Disimuladamente, para que nadie más se diera cuenta del hallazgo, confirmó que sí, efectivamente, esos chichones al pie de los árboles eran verdaderas setas en plenas ciudad. Debido a ello, en un instante su mundo se vio transformado: la vida le daba la oportunidad de tenerlas al alcance, en medio de aquel ambiente miserable, opaco, gris. Tan grande era su emoción que no pudo concentrarse cuando descargaba las cajas en la compañía Sbav, pues no dejaba de pensar la forma en que los silenciosos hongos poco a poco “iban madurando su pulpa poroso, asimilaban jugos subterráneos, rompían la costra de los terrones”. Con solo una noche de lluvia sería suficiente para poderlos comer. “¡Una cosa os diré! -anunció durante el menguado almuerzo a su familia- ¡Antes de una semana comeremos setas! ¡Un buen plato de ellas! ¡Os lo aseguro!” (17),

Los hijos no sabían de qué les hablaba, dudaba su esposa de que aquello fuese cierto, pero él no dio más información, pues no quería que se extendiera el rumor: las setas serían exclusivamente para ellos. Incluso, evitaba mirar de frente a los hongos cuando el barrendero pasaba por allí para no ser descubierto. Y un día por fin llovió:

…como los campesinos tras meses de sequía se despabilan y saltan de júbilo al susurro de las primeras gotas, así Marcovaldo, único en toda la ciudad, se incorporó de la cama, llamo a los suyos. “Aquí está la lluvia, aquí está la lluvia”, y aspiraba el olor a polvo mojado y moho fresco que llegaba de la calle (19),

Con cestas y feliz, al siguiente día partió la familia a recogerlas como también lo hizo el barrendero, quien no sabía, a ciencia cierta, si aquellas setas eran comestibles. El buen Marcovaldo en un primer momento se molestó, pero después invitó a todos los transeúntes a recoger los hongos, y contentos se fueron guisarlos y degustarlos. Sin embargo, “pronto se volvieron a ver; es más, aquella noche, en la misma sala del hospital, después del lavado gástrico que a todos ellos salvó del envenenamiento; nada grave, porque la cantidad de hongos que comió cada cual fue bastante poca” (19).

Como se puede observar, el cuento se desarrolla a partir de un encuentro con la naturaleza (Marcovaldo ve las setas), de un recuerdo (imagina la delicia del sabor que alguna vez disfrutó), de una espera (la maduración de los hongos) y de una desengaño (todos van a dar al hospital). Esta es la estructura general de los primeros relatos. Como en el caso de los personajes de Flaubert, Bouvard y Pécuchet, se equivoca Marcovaldo casi todas las veces, pero no desespera ni decae su ánimo.”

Pendiente de Migración


Sobre Venezuela:

“Kevin y José Rafael Castro, su padrastro, habían escuchado de un campo abandonado a 45 minutos de su casa donde otros vecinos habían conseguido yuca amarga.”

“Castro cuenta que al salir del terreno cuatro hombres armados con pistolas los rodearon y les robaron sus teléfonos celulares. Sin embargo, respiraron con alivio porque todavía tenían la yuca. No sabían que lo peor estaba por llegar.

La familia conocía los riesgos de la yuca amarga y había tratado de secarla para extraer las toxinas, una práctica utilizada para hacer pan seco.

“No teníamos nada más para comer”, dijo Castro.

A las 23:30 del 25 de julio, la noche antes del cumpleaños de Kevin, la familia se enfermó. Castro contó que él estaba vomitando y Kevin estaba en el suelo.

Como no tenían auto pasó una hora antes de que un vecino llevara a Kevin al hospital.

Cuando finalmente se fue, el joven recordó el trozo de pastel.

“Volveré mañana para comérmelo”, dijo.

La intoxicación por yuca es tratada con la técnica de succión gástrica, también llamada lavaje de estómago, y soluciones intravenosas, entre otras medidas. Pero la familia de Kevin dijo que pasó horas sin tratamiento esperando en los abarrotados pasillos del hospital Manuel Núñez Tovar, sin ser examinado por los médicos.”

“Luis Briceño, director del hospital, dijo que se trataba de una situación común en ese centro de salud. A veces su sala de emergencias, con capacidad para 200 personas, tiene hasta 450 pacientes que buscan atención médica.

“Siempre hay alguien que no recibe tratamiento”, dijo Briceño.

La escasez de medicamentos era tan común, explicó, que a menudo los pacientes tenían que buscar y comprar sus propios suministros como las soluciones intravenosas, aunque también pensaba que el hospital tenía algunas sustancias la noche en que Kevin llegó.

Sin embargo, la madre de Kevin sostiene que una enfermera les pidió que fueran a comprar la solución intravenosa. Los familiares encontraron un vendedor del mercado negro que la tenía, pero el precio —alrededor de 4 dólares— era más de lo que podían permitirse.

Finalmente, otra familia que llegó con botellas adicionales de la solución le dio dos a Kevin, pero eso no cambió su condición. Cerca de las 4 de la madrugada del 26 de julio, en la mañana de su cumpleaños, el joven apenas podía hablar.

“Su estómago se sentía como una piedra”, dijo su madre.

Lugo estaba sola con su hijo. Recuerda que un líquido negro le escurría de la boca.

A las 4:45 Kevin ya estaba muerto.”

The New York Times


Hubo una miniserie de 6 episodios sobre Marcovaldo, están online pero no le encontré subtítulos en ningún idioma.


Primer episodio de Marcovaldo, miniserie de 6 episodios del año 1970.


Los videos de la serie Marcovaldo y los subtítulos en italiano hechos en forma automática por Youtube

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