Bebidas con edulcorantes artificiales no son una buena estrategia contra la obesidad

Fuente: Jornal de la Universidad de San Pablo

Su producción tiene un elevado impacto ambiental y no hay evidencias científicas concluyentes sobre su efecto en la reducción del peso

Por -Ciencias de la salud- 01/11/2017

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Según los investigadores, no hay evidencia concluyente de que la preferencia por las bebidas endulzadas artificialmente promover la reducción de peso – Foto: Visualhunt

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Promover el consumo de bebidas endulzadas artificialmente no es una estrategia válida para hacer frente a los crecientes niveles de obesidad en el mundo, según un estudio internacional con participación de la Escuela de Salud Pública (FSP), Universidad de San Pablo. De acuerdo con la investigación, además de la falta de pruebas científicas concluyentes sobre el efecto de estas bebidas en el aumento de peso, hay que considerar también el impacto ambiental de su producción, con un alto consumo de agua y energía, y el hecho de que el agua sea la elección primaria para la hidratación del cuerpo. El estudio acaba de ser publicado en la revista PLoS Medicine.

Se incluyen dentro de las bebidas endulzadas artificialmente  a las gaseosas,  jugos que vienen en cajitas, tés helados, bebidas de chocolate, bebidas deportivas, entre otras. En su producción, el azúcar es sustituído con edulcorantes artificiales. “En nuestro análisis sobre los efectos de estas bebidas, se concluyó que no deben ser promovidas como parte de la solución a la epidemia de obesidad”, dice el investigador Thiago Hérick de Sa, del Centro de Investigación Epidemiológica en Salud y Nutrición (NUPENS) de FSP, que participó en la investigación.

“En estos estudios, no hay evidencia concluyente de que las bebidas endulzadas artificialmente promuevan la reducción del peso”, dice el investigador. “Algunos autores señalan que incluso hay casos en que las personas, como una especie de mecanismo de compensación para la ausencia de azúcar, terminan por consumir otros alimentos ricos en calorías.”

Además de la falta de datos más consistentes sobre los beneficios de estas bebidas, el investigador señala otra cuestión relacionada con la investigación en el área. “Una gran cantidad de estudios que muestran los efectos positivos fueron financiados por las propias industrias de bebidas,” dijo Hérick de Sá. “A priori, no es posible decir que necesariamente haya influencia del agente financiador de los estudios analizados. Pero ya hay pruebas, incluso en el campo de la investigación sobre los alimentos que la financiación de las industrias aumenta las posibilidades de que el estudio muestre resultados favorables a los intereses de las empresas “.

La buena y vieja agua

Otra de las razones citadas por los investigadores sobre la falta de eficacia de esta promoción es el hecho de que el agua es la principal opción para la hidratación del cuerpo. “La razón de que el ser humano consuma líquidos es para  hidratarse. Esto debe hacerse con agua limpia y tratada, preferiblemente de la canilla  (que no se almacena y no se vende), ya que esto es un derecho universal “, dice el investigador. Por último, el estudio indica que el principal impacto ambiental de la producción de bebidas endulzadas artificialmente también desalienta su promoción para la lucha contra obesidad. “Hay un uso intensivo del agua, lo que requiere, por ejemplo, que se usen cientos de litros para producir un solo litro de gaseosa, por no hablar de todo el impacto ambiental de los envases de plástico”, resalta el investigador.

Según Sá Hérick, la Guía de Alimentaria de la Población Brasileña recomienda evitar al máximo el consumo de bebidas ultra-procesadas, ya sea con azúcar o endulzante artificial. “Además de las gaseosas, se incluyen los jugos en cajas, tés helados, chocolates, yogures, entre otros”, dijo. “La orientación de la guía es darle prioridad a la ingesta de agua, lo que puede tener como opciones a jugos de frutas, té, café, leche, sin la adición de azúcar.”

El investigador señala que también es necesaria una mayor regulación de las bebidas azucaradas, sea del producto en sí mismo como de su publicidad. “En muchos países, la publicidad de este tipo de bebidas para los niños está prohibida o fuertemente regulada porque ellos no pueden discernir que es ficción de que es propaganda, y los fabricantes  se aprovechan de eso para difundir un producto que es perjudicial para la salud” , resalta. “La reglamentación también puede incluir a la colocación de los productos en los puntos de venta, al considerar la variedad de bebidas para los niños o de la cercanía a las cajas. Hay estudios que muestran que hasta un tercio de los ingresos de los supermercados proviene de los objetos colocados cerca de las cajas “.

El artículo  Artificially Sweetened Beverages and the Response to the Global Obesity Crisis [las bebidas endulzadas artificialmente y la respuesta a la crisis mundial de obesidad] tiene como autores a María Carolina Borges, de la Universidad Federal de Pelotas (UFPel) y de la Universidad de Bristol (Reino Unido); Carlos Augusto Monteiro, Maria Josefa Fellegger Garzillo, María Laura Louzada y Hérick Thiago de Sá, del NUPENS (USP); Anthony Laverty y Christopher Millett, de la Escuela de Salud Pública, del Imperial College de Londres (Reino Unido); y Diana Parra, de la Universidad de Washington en St. Louis (Estados Unidos). Se puede acceder al texto completo del artículo en este enlace: http://journals.plos.org/plosmedicine/article?id=10.1371/journal.pmed.1002195.

Más información: email thiagoherickdesa@gmail.com, con Thiago Hérick de Sá

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