La muerte de Fidel Castro

Jorge Rulli en Trinchera por la Liberación Nacional

La muerte de Fidel, aunque imaginada y previsible, no ha sido menos impactante. Es la muerte de un mito y también, el ocaso de una larga etapa que involucró a varias generaciones de argentinos. Será necesario alguna vez y seguramente muy pronto revisar esos años que tanto marcaron a la Argentina y que todavía la marcan y condicionan de tal manera, que estamos ahora publicando la tapa de Página12 (el diario de Víctor Santa María, de sindicato de los Porteros.
No podemos comprendernos ni comprender qué nos pasó como Pueblo en los años setenta si no comprendemos las derivas de Fidel y de la Revolución cubana…. y el modo en que esas derivas y aquel modelo que se expresara en Martha Harnecker y en el manual ahora impresentable de Regis Debrais moldearon los sentimientos y las razones de una y de más de una generación de argentinos… Son en su mayoría hombres y mujeres que abrazaron en su juventud aquellos mitos del Socialismo cubano los que en su empecinamiento desgarraron la realidad argentina primero, para luego abrir con su posmodernidad tardía y con su progresismo biotecnológico el camino de un Macri a la presidencia de la República…
Es una generación que de alguna manera y en sintonía con la Revolución Cubana abjuró con el kirchnerismo de toda utopía y terminó abrazando el más pedestre de los posibilismos. Y no es que inculpemos a Fidel por la extendida miserabilidad moral de los muchos que alguna vez y siguiendo el modelo impuesto del vanguardismo y de la lucha armada nos empujaron a todas las extremosidades revolucionarias y que paradójicamente, cuarenta años después, se empeñaron meticulosamente en amasar fortunas con la pobreza de nuestro pueblo…. pero resulta evidente que la situación de los cubanos luego de sesenta años de Revolución no es mejor que la de los argentinos actualmente. Seguramente podría discutirse cuánto es tan mala, yo personalmente opino con muchísimo dolor que es terminal y sin retorno… y debo confesar que me cuesta expresarlo porque alguna vez hice el amor en el malecón y porque pasé muchas noches de guardia en el monte con mi fusil soviético de asalto, velando el sueño de la Isla y también mis propios sueños…. Pero me temo que hoy Cuba ha retornado al antiguo esquema batistiano, con la diferencia que en aquel entonces la ingesta era de arroz con frijoles y hoy predominan los encurtidos y picadillos de Soyas transgénicas de origen norteamericano y que se importan desde Venezuela…
Lo siento Comandante, pero alguna vez en las calles de Buenos Aires denunciamos a sus barbudos porque jugaban para el gorilismo y porque exponían su revolución desde el diario La Prensa que había sido de los obreros y devuelto por la dictadura de Aramburu y de Rojas a los Gainza Paz… Luego las cosas cambiaron o quizá cambiamos nosotros y aprendimos el difícil camino de llegar a la isla dando vueltas increíbles por el globo terráqueo, cambiando pasaportes y visas truchas que podían quitarse para romper los bloqueos y el aislamiento, a la vez que despistar a los innumerables cancerberos…
Debemos reconocer que siempre nos impresionó su genio y su figura, pero asimismo siempre advertimos y temimos que, sus decisiones, tomadas al calor del combate en un pequeño país que buscaba sobrevivir, afectarían el destino de todo el continente…. Quisimos evitar que ello sucediera pero no lo logramos… Nuestra América latina es un enorme cementerio de guerreros que obedecieron sus manuales y marcharon a la muerte detrás de la doctrina del Foco que alguna vez descubrimos revisando la historia cubana que era solo una fantasía de los adulones, para destacar más todavía su rol en la Sierra del Moncada y empequeñecer la lucha en las ciudades y menoscabar a figuras como Echeverria y especialmente a Frank País…… El Che al que tanto amamos no es más que la puntita de iceberg heroico pero irrefutable de un inmenso fracaso revolucionario que se extendió a lo largo y a lo ancho de nuestra América, centenares de desembarcos fracasados como el de Heraud, el joven poeta peruano masacrado….
Tan fracasados paradójicamente como el de Playa Girón que lo tuvo a usted Comandante como artífice de la victoria frente al imperialismo, y aunque tuviesen esos desembarcos el signo totalmente contrario no puedo dejar ahora de asociarlos…. porque quizá fue allí que estuvo el equívoco insular, en el concepto mismo del desembarco que, en definitiva, refería a la presunta Odisea del Gramma, esa Odisea que no fue, que jamás existió y que solapó sus errores y su impotencia operativa con un ascenso impostado al panteón de lo sagrado, para olvidar quizá esas primeras escaramuzas penosas en los manglares y esa terrible orfandad y la tristeza indecible de sus primeros días en la isla y particularmente en la Sierra Maestra, cuando todo parecía perdido, cuando todos los sueños acunados en México parecían disolverse… y cuando casi milagrosamente, todos los sueños y los planes y las ambiciones renacieron con el abastecimiento generoso en hombres y en equipos que llegaban desde la ciudad de Santiago de Cuba…
Me pregunto ahora, Comandante: ¿cuánto nos costó a nosotros latinoamericanos, cuántas vidas nos costó el ocultamiento y la tergiversación de aquellas jornadas fundantes del mito que a usted lo avergonzaban? ¿Cuánto nos costó en vidas, en fracasos y en procesos quebrantados aquella primera columna de hombres y vituallas que le enviara Frank Pais a la Sierra Maestra? Me pregunto también qué y cómo aquellos equívocos y aquellas posteriores tergiversaciones (para que primara la idea poderosa y acrítica del Foco y del foquismo) condujeron a tener que declararse alguna vez marxista leninista como respuesta a los bombardeos en La Habana… Me pregunto qué relación tuvieron aquellas historias del Gramma y del primer foco indiscutible con la vigencia demencial de los conceptos de guerra prolongada en los años setenta bajo la dictadura de Lanusse en la Argentina y ante la inminencia del retorno de Perón.
¿Qué relación tuvieron con la posterior expulsión de los Montoneros de la Plaza cuando le gritaban cornudo al General o acaso con su adhesión personal y explícita mucho más tarde, querido Comandante, al monocultivo de las sojas transgénicas en respaldo al Gobierno de Néstor? Me hubiese gustado tener la oportunidad de conversar con usted sobre estos temas, Comandante, que supongo tienen que ver en definitiva con las opciones éticas de pretender, tal como alguna vez se decía, hacer el socialismo en un solo país, y en vez de aceptar el vagón alemán para volver a Rusia como Vladimir romper el bloqueo de la isla con Monsanto… Me temo, que a contrario sensu de lo que se cree habitualmente, su gesta no ha sido de buenas consecuencias para nuestro continente, porque su adhesión a la URSS y a los esquemas de la guerra fría que tomara en un momento de situación extrema para Cuba nos sacó al resto del continente de los modelos y de las memorias propias y nos dejó luego de los horribles fracasos de más de una década metidos en un laberinto de modernidades tardías y de marxismos precarios de los que nos cuesta mucho salir y reencontrarnos… Y sin ánimo de balancear nada ni compensar fracasos con aciertos, porque no tendría sentido ante la muerte, Comandante, quiero expresarle que tal vez la historia que suele equiparar las cargas y encontrar verdades olvidadas descubra en la foja de sus méritos algo de lo que poco se habla y que pienso que merece mencionarse en estos momentos en que la muerte da relevancia a las cosas que se dicen. Desde la Habana, usted, sin salir siquiera de las oficinas de sus estados mayores y sus mapas, logró en su momento quebrarle la columna vertebral al ejército sudafricano que parecía invencible, al menos para la realidad militar del continente, en especial logró el aniquilamiento de su tremenda columna de blindados. No es poco mérito militar y con justicia podría hacer olvidar los lejanos fracasos del desembarco… Desde ya que no se equipara la liberación de Mandela con la muerte de Heraud y de tantos otros, pero cuando se haga el balance si es que en algún lugar del Universo eso existe… deberá alguna vez reconocerse que no se habría producido la independencia de Sudáfrica sin los méritos de su genio militar en aquellas batallas de Namibia…
Vaya entonces nuestro reconocimiento, Fidel, a su voluntad y a su empeño revolucionario, tozudo y excluyente, y dejamos constancia que no podemos achacar a otros de nuestros propios errores, menos aún de los muchos horrores cometidos… más allá de esos manuales que, como el del francés que en buena medida fue su particular factura inconfesa, Comandante, piadosamente hayamos dejado a los ratones…

Que el enorme fracaso de la Revolución Cubana no nos siga arrastrando tal como en su momento nos arrastraron sus momentos de gloria y que reencontrándonos a nosotros mismos, con nuestras propias memorias y con nuestros propios modos de liberarnos, por siempre digamos tal como tantas veces dijéramos entonces, pero ahora desde nuestro propio pensamiento situado, PATRIA O MUERTE, VENCEREMOS…

Jorge Rulli en Trinchera por la Liberación Nacional

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