La lucha de los Trabajadores de Deliveroo y UberEATS: organizándose en la gig economy del Reino Unido

Sobre el término Gig Economy:

Cada vez más, supongo, leerán algo que se refiere a la llamada Gig Economy, busqué si había alguna traducción al español y no la encontré.

En El Dinero de la República Dominicana hay una explicación sobre qué quiere decir Gig Economy. Una idea rápida sería, para mi, de Changas trabajos sin contrato, sin un vínculo laboral, totalmente precarizado.
Pero, vayamos a la explicación de El Dinero:

“En los últimos años, ha surgido una nueva modalidad laboral, la denominada “gig economy” (economía de trabajos o compromisos de corto plazo). Los trabajos bajo este tipo de esquema no se ajustan a ninguno de los dos esquemas anteriormente mencionados.

Un ejemplo de la “gig economy” es el servicio de Uber. En este servicio, los clientes utilizan una aplicación en su teléfono móvil para solicitar un transporte (es decir, una especie de taxi).

Sin embargo, Uber no es una compañía de taxis; cada chofer bajo el esquema de Uber es propietario de su vehículo. La única función de Uber es canalizar la solicitud del cliente al chofer, por lo que funge como una empresa de canalización de información entre los choferes y los clientes.

De la misma forma en que Uber no cuenta con vehículos, tampoco cuenta con los choferes como empleados. Para Uber, todos los choferes son una especie de contratista independiente, y utilizan su servicio para recibir una solicitud de transporte, por la cual compensan a Uber mediante el pago de una suma de dinero (deducida de la tarifa que se le cobra al pasajero).

La marca Uber, que debe ser utilizada por los choferes, es propiedad de la empresa. Por igual, la empresa fija los términos y condiciones bajo los cuales los choferes pueden participar en su plataforma (por ejemplo, edad y condición del vehículo). Asimismo, la empresa depura y elige a los choferes que permite que utilicen su plataforma, y les provee entrenamiento. Finalmente, también fija los precios.

No obstante lo anterior, los choferes no son empleados de Uber, por lo que la empresa no les tiene que pagar un salario ni cumplir con otras obligaciones laborales. Uber no es la única empresa que participa en la gig economy, aunque sí una de las más conocidas. Esta nueva modalidad de trabajo abre una frontera en materia de derecho laboral.”

El Dinero


Resumiendo: Gig Economy: Trabajás para una aplicación, no tenés ningun cotrato de trabajo, supuestamente sin vínculo laboral, el autónomo que trabaja con Uber no tiene :

  • Derechos Laborales
  • Derecho a fijar un precio por su trabajo
  • Derecho a reclamar si es excluído de la plataforma o derecho a permanecer en ella

En contrapartida tiene que:

  • Pagar los costos de mantenimiento de su herramienta de trabajo: Nafta, Mantenimiento del Auto, moto o bicicleta si realiza algún delivery de algo, costos de seguro, etc..
  • Tampoco tiene una cobertura en caso de robo o algo peor como los asesinatos de conductores Uber en la ciudad de San Pablo, Brasil

Resumiendo, es precarización laboral más dependencia a una plataforma donde, en algunos países, ni siquiera hay un representante legal de ella.

Como no sé cómo traducir Gig Economy dejo la palabra en inglés hasta que surja algo más cercano en español.

Ahora sí, vamos a la nota:


Lucha de los Trabajadores de Deliveroo y UberEATS: organizándose en la gig economy del Reino Unido

Connesioni Precarie

Por JAMIE WOODCOCK – investigador en la London School of Economics

En Londres, la gig economy está diseminándose rapidamente, en especial con la entrega de comida (el servicio de Delivery. Deliveroo es una de las mayores empresas, con miles de ciclistas y de motoqueros de ciclomotores repartidos alredor de varias zonas. Uber lanzó una plataforma rival, UberEATS, y más recientemente Amazon abrió un servicio que compite con éstas. Esas plataformas de entrega de comida actúan como un intermediario entre los restaurantes y los consumidores, tercerizando el trabajo de transportar la comida.

Tal como en el servicio de taxi de Uber, que alega no emplear directamente a ningun conductor ni de poseer una flota, los trabajadores son falsamente categorizados como autónomos. Esto mantiene a los costos bajos, porque sólo necesitan pagar los salarios (sea en la forma de pago por hora, sea por viaje), sin necesitar ofrecer vacaciones remuneradas, pagar si está enfermo y otros derechos. Dejar a los trabajadores sin vínculos laborales es algo que se relaciona con el marketing de estas empresas: startups resbaladizas que están transformando al trabajo y “disrumpiendo” a las industrias más anticuadas. Sin embargo, detrás de la publicidad y de los lanzamientos de inversiones, la realidad es diferente.

En agosto, Deliveroo (probablemente en respuesta a la competencia de UberEATS) decidió cambiar la forma de remuneración de los trabajadores: de 7 libras por hora más 1 libra por entrega (lo que es inferior al salario mínimo en el Reino Unido), pasaron a pagar sólo 3,75 por entrega. La exclusión del pago por hora cambia significativamente los riesgos para los trabajadores, porque si hubiera menos pedidos, ellos no van a cobrar. Deliveroo envió a los conductores un texto explicando este nuevo esquema, lo que suscitó una respuesta colectiva. Los trabajadores se movilizaron a través de redes informales, diseminando mensajes por WhatsApp y de los puntos de encuentro repartidos por la ciudad. A diferencia de los taxis de Uber, Deliveroo reúne a los trabajadores en lugares de encuentro durante sus turnos. Estos lugares, determinados por un algoritmo, quedan cerca de restaurantes populares y tienen como objetivo reducir el tiempo de los viajes, pero también les dió la oportunidad a los trabajadores para conocerse y que empezaran a organizarse. Deliveroo aprendió la lección de la forma más dura.

Los trabajadores llamaron autónomamente a una protesta afuera de la sede de Deliveroo en el centro de Londres. Cientos de motoqueros de ciclomotores vinieron de oras zonas, y después llegaron los ciclistas. Rapidamente, el clima de tensión (con muchos motoqueros cubriéndose sus rostros) dió lugar a una ruidosa y confiada manifestación. Gerentes de Deliveroo intentaron calmar a la multitud y tuvieron que ser escoltados de vuelta a sus oficinas. Habia una impresión de que los gerentes jamás habían tenido que preocuparse con los trabajadores hasta entonces, viéndolos sólo como datos de localización representados en Google Maps.

En el acto masivo en la calle, la multitud discutió sus reivindicaciones, con discursos traducidos al portugués, para incluír al alto número de trabajadores brasileños. Junto a la IWGB (Sindicato Independiente de los Trabajadores da Gran Bretaña [fundado en 2007 a partir de una separación de IWW, de tradición sindicalista revolucionaria]), un “sindicato totalmente independiente y conducido por trabajadores”, hubo un intento de negociar salarios mayores, especialmente porque recientemente este sindicato consiguió conquistar un aumento del 28% en la remuneración en eCourier, 17% en CitySprint y mejores condiciones en Mach 1. Los trabajadores rechazaron el nuevo esquema de pago y reivindicaron al salario mínimo de Londres más los costos, lo que sumaria 11,40 libras por hora y 1 libra adicional por cada viaje.

Enseguida después de la manifestación, se iníció la huelga propiamente dicha. Los trabajadores dejaron de aceptar los pedidos de la aplicación de Deliveroo y organizaron actos todos los días afuera de la sede. Al mismo tiempo, salían manejando en grandes convoyes por la ciudad – tanto para movilizar a más trabajadores como para visitar a restaurantes que usan el servicio. Esta nueva forma de piquete móvil llevó a los trabajadores a conversar sobre sus condiciones de trabajo y salario con trabajadores de los restaurantes, para darle publicidad a la campaña.

Como resultado, varios restaurantes con mucha clientela dejaron de usar a Deliveroo porque sus trabajadores desconectaban la aplicación en apoyo. Después de una semana de lucha, Deliveroo anunció que no iria a imponer más los cambios en el pago, pero que iria a aplicar la opción en algunas zonas experimentales. En respuesta, los trabajadores organizados con la IWGB empezaron a planear una campaña más duradera para conquistar su nueva pauta salarial. El éxito de la huelga vino de la habilidad de los trabajadores al organizarse bajo condiciones que intentaban prevenir esto.

La distribución del trabajo a través de plataformas digitales pretende aislar a los trabajadores, quitando el espacio físico de trabajo que anteriormente era una importante base organizativa. Sin embargo, por medio de los lugares de reunión ellos terminaron estableciendo redes que los mantuvieron en contacto. Muchos de los motoqueros son inmigrantes, y sus redes previas fueron activadas con éxito para la movilización. Estas mismas redes que los ayudaron a encontrar trabajo cuando emigraron, ahora sirvieron para traer más gente a la campaña. La composición de la fuerza de trabajo es de alguna forma dividida entre motoqueros y ciclistas. En general, los motoqueros hacen entregas mucho más demoradas, por causa de las distancias – y, consecuentemente, tienen costos mucho más altos, incluyendo al propio ciclomotor, nafta y mantenimiento. Por otro lado, los ciclistas tienden a hacer entregas más cortas durante el período de almuerzo o cena, y generalmente combinan esta actividad con otro empleo precario o con sus estudios. El núcleo duro de la huelga fueron los motoqueros, aunque a lo largo del movimiento más ciclistas fueron involucrándose.

La movilización rapidamente llegó al rival UberEATS. En los actos de Deliveroo, habia conductores usando los uniformes de UberEATS que paraban para entender lo que estaba pasando. También debido a la naturaleza precaria del trabajo de entregas, muchos motoqueros de Deliveroo pasaron a hacer viajes con UberEATS. Esta conexión entre diferentes partes de la gig economy mostró que las noticias de la huelga y las tácticas victoriosas se diseminaron muy rapidamente. No había lugares de encuentro como en Deliveroo, entonces los conductores empezaron a contactarse unos a otros en las calles, parados en los semáforos, o en el momento de buscar las entregas. Las condiciones ya eran mucho peores en UberEATS, con trabajadores cobrando sólo por entrega.

Sin embargo, así como en Deliveroo, los contratos de trabajo como autónomos permitieron que los trabajadores pudiesen emprender una huelga mucho más rapidamente que las que se organizaban con los sindicatos tradicionales. En lugar de entrar con una notificación formal, hacer asambleas y navegar a través de la burocrática legislación sindical, los trabajadores pudieron simplemente dejar de entregar los pedidos – sólo desconectar la aplicación y entrar en acción. Al retirarles los derechos garantizados en la ley a estos trabajadores a través del falso contrato como autónomo, estas empresas de la gig economy terminaron retirando también la protección legal a los empleadores que restringia la organización por lugar de trabajo, transformando la debilidad de la precariedad en una fuerza.

En octubre, salió una decisión del Tribunal de Trabajo, con apoyo del sindicato GMB [Sindicato General de Gran Bretaña, alineado al Partido Laboral], diciendo que “un grupo de conductores Uber no es autónomo, sino trabajadores que necesitan de los derechos laborales esenciales, incluyendo el pago del Salario Mínimo Nacional y de vacaciones remuneradas”. De acuerdo a lo que señaló Annie Powell (la abogada que trabajó en el caso), fue una “decisión que estremeció a las estructuras. Ella no va a impactar sólo a los miles de conductores de Uber en el país, sino a todos los trabajadores de la así llamada gig economy, cuyos patrones los clasifican erroneamente como autónomos para no pagar sus derechos”.

Sn embargo, a pesar de esta primera decisión en contra de una empresa de la gig economy en el Reino Unido, es importante recordar las huelgas de UberEATS y de Deliveroo. La situación de estos trabajadores no necesariamente se va a cambiar con una decisión judicial; esto puede forzar a las empresas a cambiar la forma como ellas operan, pero puede aún llevarlas a crear una forma de “legalizar” la condición de los trabajadores como autónomos. Y no hay dudas de que Uber va a apelar la decisión. Ella sirve como un punto para agregar en la pauta de la campaña de los trabajadores – de la misma forma en que el salario mínimo londinense nos dá un argumento de contestación en torno del cual las crecientes redes de trabajadores puedan movilizarse.

Hubo una conmoción de la opinión pública en la campaña de Deliveroo, con casi 13 mil euros levantados en solidaridad en un site de crowdfunding durante la huelga. La huelga fue compartida por las redes sociales y muy divulgada en los diarios. Para mucha gente, este fue un primer raspón en el marketing de la gig economy, revelando la naturaleza del trabajo y sus malas condiciones. Aunque estas plataformas intentan esconder el trabajo involucrado en sus negocios, la huelga hizo a los trabajadores visibles para el público. Para empresas que se apoyan fuertemente en la imagen de su marca y en la confianza de los inversores, el riesgo de una publicidad negativa es otro ángulo por el que los trabajadores pueden atacar.

En ambos casos, la movilización se hizo totalmente por fuera de la estructura sindical existente. Incluso aunque uno de los sindicatos más importantes, el GMB (sindicato general que está vinculado al Partido Laboral en el Reino Unido), haya apoyado la campaña jurídica de los conductores de Uber, el sindicalismo fracasó en involucrar a este nuevo sector de la fuerza de trabajo. Por otro lado, el IWGB ahora estableció un brazo entre los trabajadores de Deliveroo y está intentando organizarse entre estos trabajadores precarios.

Si antes mucha gente pensaba que no era posible organizarse en la gig economy debido a las barreras estructurales, estas últimas huelgas probaron que esto no era verdad. El tema ahora es saber que formas de organización esta resistencia puede suscitar y como ellas pueden ser generalizadas para otros contextos.

La movilización de estos trabajadores precarios mostró que es de hecho posible organizarse y luchar en la gig economy. En el Reino Unido, mucha gente está acompañando de cerca a las movilizaciones en Deliveroo y en UberEATS, especialmente cuando los trabajadores pasan de una lucha defensiva a una campaña ofensiva. La derrota temporal de Deliveroo es una primera señal de que estos trabajadores están ejerciendo su poder; la conquista de mejores salarios y condiciones de trabajo puede diseminar frutos. Aunque las campañas estén todavía en un nivel inicial, hay lecciones importantes a aprender sobre como un movimiento de huelga sucede hoy en día, y también para señalar la dirección de cómo las luchas futuras podrán ser organizadas.

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