Sobre Bibliocastía

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Auto de Fe: destrucción de los códices mayas


Bibliocastía no está en el diccionario de la Real Academia pero es usada en la Argentina, por ejemplo:

Bibliocastía” es una palabra que no figura en el diccionario pero que significa, según Hernán Invernizzi y Judith Gociol, cualquier tipo de destrucción de libros. En el prólogo al libro Biblioclastía. (Los robos, la represión y sus resistencias en Bibliotecas, Archivos y Museos de Latinoamérica), compilado por Tomás Solari y Jorge Gómez, Invernizzi y Gociol reseñan distintos casos de exterminio de libros, situándolos como parte de una política deliberada y no casual ni secundaria de acción política de la última dictadura militar, es decir, irónicamente, como parte de su política cultural. Noventa mil volúmenes de Eudeba que desaparecieron de su oficina céntrica el 27 de febrero de 1977 y nunca más se supo de ellos.

Suplemento Radar Página 12


La profesora Marisa Midori, Profesora de la Escuela de Comunicaciones y Artes de la Universidad de San Pablo,  inicia una serie de columnas de radio, en portugués, sobre la Bibliocastia en la radio de la Universidad de San Pablo, Brasil.

  1. Comienzo de la Serie
  2. La Larga Noche de Goebbels
  3. La destrucción de libros hechas por la editoriales

    El contenido de esta columna:

    En la columna que se emmitió el 24 de marzo, la profesora Marisa Midori continuó discutiendo el tema “biblioclastia”, la destrucción de libros. Esta vez, ella abordó la destrucción de libros causada por las propias editoriales que los fabrican. La profesora citó como ejemplo el caso de la Editorial Cosac&Naify, que a fines de 2016, ya cerrada entonces, anunció que a partir del 31  de diciembre de aquel año 400 mil ejemplares en stock se transformarían en pasta de papel. “Lo más interesante en esta noticia fue que, al día siguiente y en los meses siguientes, la población se pronunció, en un intento de encontrarle una salida a estos 400 mil ejemplares.”
    Ella recordó que, a favor de la destrucción de los libros, fueron hechos discursos relacionados al “transtorno contable” que seria causado por una eventual donación de los libros, al costo del stock y del envío postal e incluso sobre la “normalidad” de esta práctica cuando los libros no son vendidos. “Son discursos de personas competentes, de dentro de la industria, pero que al final también se transformaron en biblioclastas.”

    Marisa destacó, sin embargo, que la reacción de la sociedad surtió efecto. Las ventas de los libros en stock aumentaron, restando 200 mil volúmenes, que fueron adquiridos gracias a asociaciones hechas entre empresas y  otras instituciones. “Esto muestra que la biblioclastia, por más coherente que parezca, no es un fenómeno totalmente aceptado en nuestra sociedad”, concluye la profesora.

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