Brasil: Policías están urgando en los celulares durante sus abordajes en los conurbanos

Conversamos con jóvenes del conurbano de São Paulo para entender como son los abordajes policiales dentro en las calles


Por: Iuri Salles

Fuente:Vai da pe

La nueva práctica de abordaje de la Policía Militar de São Paulo consiste en urgar el celular de la persona abordada. Los policías chequean fotos, mensaes de las aplicaciones, agenda y todo tipo de información que tengas en el celular.

Tal vez esto sea una novedad para muchos jóvenes blancos de clase media, pero es una realidad muy presente del puente para acá. Hace unos tres años, mientras comia un pancho en la villa, con un amigo y otra amiga, fui testigo de este método por primera vez. Fuimos abordados por la ROTA [Tipo Infantería de la policía], el policía mandou que bajemos del auto, y el celular quedó adentro del vehículo. El policía militar [PM] hizo la revisación y volvió [[bufando], preguntando de quién era el celular y por qué el aparato estaba en el auto y no en el bolsillo. Él empezó a cuestionar: “¿Qué tenés en este celular? ¿Fotos de payasos? ¿Canciones de bandidos? No me mientas que me pongo loco y empiezo a pegarle a todos, hombre, mujer. Vamos, desbloquea este celular”. Fue en es momento que me di cuenta que la privacidad no es un derecho del conurbano.

“¿Qué tenés en este celular? ¿Foto de payasos? ¿Canciones de bandidos? No me mientas que me pongo loco y empiezo a pegarles a todos, hombre, mujer”

Los años fueron pasando y nuevos casos sucedieron. Hoy es casi algo estándard en los abordajes dentro de las villas. Fuimos a intercambiar ideas con los jóvenes del conurbano de São Paulo que ya pasaron por esto. Los nombres aqui serán ficticios por motivos obvios.

Carlos relata que casi fue preso por mensajes en el celular. “Yo todavía ripava [vendia drogas en una esquina], había terminado de salir de una transa y estaba con mis ganancias todo en cambio en el bolsillo. El policía me abordó y me pidió que desbloquee al celular. Mi hermano me había mandado mensajes. Diciéndome que salga de esa vida, dándome unos consejos, y el policía los leyo. Él me dijo: ‘No precisás explicar nada, fuiste. Estáás preso, sentí el olor a droga en ese dinero’. Al final del abordaje, cuando pensé que ya estaba en cana, ellos me liberaron y dijeron: ‘Uno a cero para vos ladrón. Hoy te vas, por que no queremos quedarnos en la comisaría con vos’” relata Carlos.

Hay hasta policía botoneando aquella infidelidad. Es lo que le pasó a Silvio, por ejemplo. “Ellos me abordaron y yo estaba con una amiga. Entonces ellos me llamaron para una esquina, vieron que tenía algunas entradas y me pidieron ver mi celular. Después que ellos lo vieron, un policía volvió y le dijo a ella: ‘¿Vos sabías que estás con un ladrón? ¿Sabes que él habla con otra? Y que se va a encontrar con ella hoy a la noche.”

Los jóvenes relataron también casos de abordajes colectivos. César cuenta sobre una vez en que estaba en la plaza con unas 15 personas más, cuando fueron abordados y la policía verificó todos los celulares: “Ese día fue el más duro. Incluso hasta un pibe fue preso porque el celular era robado”.

“Cuando el policía obliga al ciudadano a entregar el celular para hacer un chequeo, eso se transforma en el delito de romper el secreto.”

El vicepresidente del Instituto de Defensa del Derecho de Defensa (IDDD), Dr. Hugo Leonardo, afirma que la acción de la policía es criminal y no está prevista en ninguna ley. “Cuando el policía obliga al ciudadano a entregar el celular para hacerle un chequeo, esto se torna en el delito de romper el secreto. E incluso vemos ahí un abuso de autoridad, porque el policia sabe que no puede hacer esto. Existe la necesidad de una orden judicial para esto”, critica el abogado.

Una línea de defensa que la policía puede adoptar para justificar las acciones es afirmar que la persona abordada cedió el acceso a su propio celular. Sin embargo, en la visión del Dr. Hugo, la práctica aún continúa siendo un delito. “¿Quién está en pleno dominio de su voluntad durante un abordaje? Siendo esta naturalmente una situación de coacción, donde estás entregado, subyugado por el autoridad policial. Entonces esa deliberación, entre comillas, de entregar el aparato al policía es una voluntad viciada, contaminada. Por lo tanto el delito continua existiendo”, explica.

Todo celular viene con un número de identificación, el IMEI, una especie de documento digital del teléfono. En é podés identificar si existe denuncia de robo ohurto contra el aparatho. La policía tiene legalidad para solicitar este documento, “pero nunca manipular al aparato”, alerta el Dr. Hugo. Según el abogado, incluso si una información criminal fuese encontrada en el celular y la prisión fuera efectuada, ella se torna completamente ilegal.

En nota, la Secretaria de Seguridad Pública de São Paulo no respondió a los cuestionamientos de Vaidapé y se limitó a decir que: “Vale resaltar que a verificación de IMEI auxilia al trabajo policial en la recuperación de celulares y en la elaboración de infragrantes de receptación. El año pasado, cuando a partir de febrero la PM empezó a tener acceso al banco de datos de celulares robados en los tablets de los patrulleros, hubo un aumento de 215% en la recuperación de aparatos en relación a 2015”.


 

No sé cómo será el tema en la Argentina, cada vez más pareciera que la privacidad es cosa de clasemedieros o de ricos. Tampoco me animaría a decirle a un cana que no le doy la clave para desbloquear al celular.
Tal vez usar en la calle un celular viejo, sin Internet, no lo sé.

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