Un periodista trabajo 1 mes como conductor de Uber en San Pablo, Brasil

El video que acompaña a la nota
Si no pueden ver al video en el blog pueden verlo en donde está alojado


De una nota de la revista Veja de Brasil:

El registro en el servicio es muy simple, lo que sorprendió hasta al secretario municipal de Transportes, Sérgio Avelleda, en una reunión con consejales hace dos semanas. “Descubri que los candidatos son aprobados apenas enviando la documentación por correo.” La verdade es que ni siquiera es necesario esto: fotos del registro del auto y del registro del conductor pueden ser envíadas por celular. Quien nunca trabajó manejando debe incluir la observación “ejerce actividade remunerada” en el registro.

Esto significa realizar un examen psicotécnico y desembolsar 140 reales [unos u$s 45] en una unidad de trámites oficiales. En la práctica, es posible hacerse uberista en cuatro horas. Ni siquiera es necesario tener un vehículo propio. Recientemente, las empresas que alguilan autos despertaron para este filón y empezaron a alquilar modelos básicos, con motor 1.0, aire acondicionado y cuatro puertas (perfil para enmarcarse en la categoria UberX, la más simple), por 1700 reales [unos u$s 451], en promedio, por treinta días. La facilidad termina ahí

En el primer día, me di cuenta que no iba a ser fácil. Durante cinco horas, realicé catorce viajes en un transcurso total de 112 kms., lo suficiente para provocar dolores en los tobillos, por el constante cambio de marchas, y cansacio mental, culpa del tránsito caótico de la metrópoli.

La facturación de 147 reais [u$s 47] en la jornada de estreno también me causó desilusión. Descontadas la tasa de 25% de Uber más la nafta y el celular, gené 60 reales [u$s 20]. Esto sin incluir gastos indirectos, como eventuales multas, mantenimiento, patente y depreciación del automóvil (si fuera propio) o el alquiler (en caso que no lo sea). “El prestador del servicio es explotado no sólo como mano de obra, con el desgaste físico, sino también en su capital”, afirma el economista Paulo Acras, presidente de la Asociación de los Conductores Autónomos por Aplicaciones.

Recientemente, la entidad realizó un estudio para evaluar los rendimientos de 280 conductores deUber y concluyó que buena parte de ellos trabaja dieciseis horas por día. La empresa cuestiona a esa cuenta. De acuerdo con la contabilidad de la compañía, mitad de los socios actúa menos de diez horas por semana.

En otro resultado de la investigación, la asociación calculó que practicamente todos los consultados terminaron el mes con pérdidas, cuando se incluyen los gastos indirectos en la cuenta. “Si no estás por lo menos ocho horas en la calle, no alcanza para pagar ni un plato de comida”, dice Acras, que el año pasado presentó ante el Ministerio Público del Trabajo una denuncia por trabajo análogo a la esclavitud.

Hay una exageración evidente en la crítica. La facturación diario puede llegar a 200 reales [u$s 64,50], por una jornada de diez horas. En este esquema durísimo, sin francos en el mes, los ingresos llegarían cerca de 6 000 reales [u$s 1396], con una ganancia de 2000 reales [u$s 645] . “Concentro mi turno en las horas pico, cuando la tarifa es más cara”, explica Richard, uberista desde el año pasado, que pidió para no ser identificado y dice facturar 4000 reales [u$s 1290] en los meses más rentables.

Pero la mayoria continúa en el negocio sólo por falta de opción. Y, con la dificultad para conseguir cerrar al mes en azul [sin pérdida], muchos están apelando para una serie de artimañas, dignas de los taxistas más vellacos. Una de las trampas más prosaicas es aceptar un viaje, pero estacionar a algunas cuadras de distancia de la dirección de partida.

Impaciente, el cliente desiste del viaje, y el conductor factura la tasa de cancelación, de 7 reales [u$s 2,26] (el usuario puede solicitar el reembolso por la app). Me dieron esta sugerencia los colegas enseguida en los primeros dias de trabajo. “Es una manera fácil de ganar dinero sin gastar nafta”, dice Edson, uberista desde 2015.

La compañía afirma que monitorea el movimiento y desclasifica a los conductores con varias cancelaciones seguidas de viajes, pero no informa cuántos fueron penalizados por esta práctica. Hay lugares con esquemas mucho mejor elaborados, y, en este aspecto, el Aeroporto de Guarulhos es imbatible [piensen que el movimiento es mayor que Ezeiza por ejemplo].

Se trata de un punto donde Uber funciona de un modo diferente. Al aproximarse a Cumbica, los conductores entran en una cola en la aplicación para conseguir pasajeros. Atraídos por la esperanza de conseguir un viaje premiado a la capital (cerca de 40 reales [u$s 13]) o incluso al interior, esa cola no empieza con menos de 200 autos, y la espera puede llegar a doce horas.

Los vehículos quedan estacionados en tres lugares por un período tan largo que se estableció hasta una base de apoyo, con kioskos con sandwiches y entregadores de comidas. La tienda de la Tia Rose, por ejemplo, sirve almuerzo por 12 reales [u$s 3,90] y ofrece cargadores para el celular.

Alli, mientras esperan, los conductores comen, charlan, juegan a las cartas y algunos incluso toman una cervecita antes de reasumir al volante. Este tiempo perdido sólo es compensado si viene un trayecto realmente suculento. Algunos actúan de forma a estar seguros de que no van a salir perdiendo.

Al llegar a su vez, el profesional llama al pasajero con el pretexto de coordinar un lugar para encontrarse e intentar descubrir el destino. Si fuese un viaje muy corta, el sujeto dice que está en camino, pero vuelve a las cartas apenas corta. Cansado de esperar, el cliente cancela el pedido.

En esta situación, el conductor no pierde el lugar en la cola y se mantiene en la lucha por una salida más lucrativa. Hay quien aproveche el tiempo libre para realizar viajes paralelos, usando celulares extras. El truco es desactivar al sistema de localización del smartphone con el que se entró en la cola.

Así, puede dejarse el lugar cuando quieren y volver al aeropuerto sin perder su lugar. “Basta hacer otros registros en nombre de parientes”, explica el uberista Alexandre, que marca tarjeta ahí. Con el objetivo de dificultar la vida de los vivos, en febrero Uber disminuyó el perímetro de la cola virtual y empezó a priorizar a quien lleva pasajeros a Guarulhos — ellos ganan la preferencia para traer a otro a la capital. Con estas medidas, dicen haber reducido la espera en 60%.

Otra práctica poco ortodoxa en Cumbica es pescar clientes en el desembarque de las terminales. Estacionados en un lugar prohibido, los profesionales abordan a personas y negocian directamente los valores. Un viaje a Vila Maria, en la Zona Norte, era ofrecda por 30 reales [u$s 9,67] el día 14. Poco menos que lo normal, pero, sin la tasa de la aplicación, vale la pena. No es el único lugar donde los viajes coordinados afuera de uber se tornaron comunes.

En la salida de la casa nocturna Estância Alto da Serra, en São Bernardo do Campo, vale la máxima “Organizándose bien, todos ganamos”. Por alli, es práctica desconectar a la aplicación y definir un precio previo con el usuario. Así, los uberistas pasan a trabajar como taxistas clandestinos. Nadie puede colarse en el esquema.

En la madrugada del 11 de marzo, un no avivado llegó a aceptar un viaje por el celular, pero fuepersuadido por los otros a desistir. Para obtener una estimación de la cantidad a cobrar, muchos conductores simulan un viaje por la aplicación. Pero, sin que el pasajero se de cuenta, usan como referencia la tarifa de UberBag, categoria que cobra más caro que UberX.

Los pagos son en efectivo y, en caso que la persona no esté con billetes en su bolsillo, se pasa por una estación de servicio para cargar ese valor en combustible en el tanque. Hay incluso un encargado de organizar la trampa. El agenciador aborda frecuentadores, negocia precios y distribuye los viajes. Para realizar la tarea, él recibe una comisión de 15% por viaje. Menos que los 25% de Uber, al final.

Otra táctica que escuché que era comentada por los colegas es organizar una especie de cartel por medio de grupos de WhatsApp. En lugares de gran concentración de público, como en la salida de shows, varios profesionales desconectan la aplicación y, simultaneamente, solicitan autos como si fuesen pasajeros.

Así, intentan reducir la oferta y aumentar la demanda de modo artificial, forzando a la elevación de la tarifa gracias a una de las leyes básicas del capitalismo (y prevista en las reglas del servicio). A continuación, toman viajes con un valor más alto. La práctica nunca fue comprobada, y Uber alega que es imposible de concretar esa interferencia, pués los precios volverían inmediatamente a lo normal apenas las aplicaciones fuesen reconectadas.

La empresa informa también que intentos de fraude contra el sistema llevam a la desconexión del socio. La situación de penuria enfrentada por muchos uberistas es reflejo de varios factores. Los principales están relacionados a dos movimientos adoptados por la multinacional estadounidense en 2015.

En junio de aquel año, fue lanzada la categoria económica UberX, que instituyo la tal tasa de 25% a ser pagada por el conductor en cada viaje. Hasta entonces, sólo estaba la lujosa Uber Black, que muerde 20%. Y, en noviembre, la compañía bajo el valor del viaje en 15%.

O sea, en un intervalo de cinco meses, los prestadores del servicio empezaron a ganar menos y a pagar más. E, aunque la demanda continúe alta, la competencia en las calles quedó más intensa. En 2014, cuando llegó al país, Uber tenía 1000 vehículos en la capital. En aquella época, los pioneros del área se vangloriaban de embolsar hasta 8000 reales [u$s 270] por mes.

Hoy hay 30.000 automóviles registrados en la plaza, y la facturción de los uberistas cayó a la mitad. Esto sin hablar de los avances de otras empresas. En setiembre último, la 99 empezó a ofrecer la versión Pop, cobrando 17% de tasa al conductor con auto particular. “Crecemos 600% desde principio del año”, afirma el gerente de política y comunicación, Matheus Moraes.

Además de enfrentar dificultades financieras, los profesionales del ramo sufren con casos de violencia, que aumentaron después de la adopción del pago de los viajes en efectivo, en 2016.

La insatisfacción de los prestadores del servicio ha sido canalizada en la forma de protestas. Por lo menos dos ocurrieron enfrente al Estadio Pacaembu. Todo este cuadro llevó a la categoria a ser motivo de pena incluso entre sus mayores rivales. Hace dos años, los dueños de taxis salían por las calles a la caza de uberistas, y los casos de agresiones se multiplicaban.

Hoy, la guerra practicamente terminó. En febrero, un rumor diseminado en grupos de WhatsApp alertaba sobre una protesta que ocurriría en Congonhas [equivalente a Aeroparque]. Según el relato, varios taxistas pidieron autos de Uber en dirección al aeropuerto y robarían la llave de los vehículos, reuniendo todas en un acto en el área de embarque.

En el día agendado, no pasó nada de esto. “Nos dimos cuenta que no servía pelearse con la gente de Uber, ellos son unos pobrecitos”, afirma Natalício Bezerra Silva, líder del principal sindicato de los taxistas, que en 2014 amenazóu incendiar a los vehículos de los competidores. En este escenario, viene creciendo la insatisfacción de los pasajeros con la precariedad del servicio.

Entre las principales quejas está la falta de sentido de navegación de los conductores. “Lo que más pasa es seguir, por la aplicación, al auto perdido en las inmediaciones”, dice el ingeniero mecánico Dener Marcelo de Oliveira, que tomaba un Uber desde su oficina, en Morumbi, hasta un estacionamiento en la Marginal Pinheiros, donde embarca en un ómnibus para casa, en São José dos Campos.

Después de haber perdido el ómnibus varias veces por causa de estos viajes, desistió de la app y ahora hace el trayecto en taxi. Otras situaciones involucran a conductores que dividen el mismo registro, lo que es irregular. “Varias veces, estaba esperando a una mujer y, al entrar en el auto, me deparé con un hombre”, dice la administradora Lívia Marraccini.

“Entonces él explica que está turfnándose con ella, pués necesita pagar las cuentas.” Para evitar este tipo de fraude, Uber instituyó, hace dos semanas, un test de “verificación de identidad en tiempo real”, en que se le solicita al profesional a sacarse selfies periódicas.

La imagen es comparada al do banco de datos y, si hubiera inconsistencias, la cuenta es bloqueada. Con 90% del mercado de transportes en autos privados via aplicación, Uber hizo otros movimientos para contraatacar a las críticas. En enero, anunció la creación de un centro de atención, en Morumbi, con 7000 empleados, una inversión de 200 millones de reales [u$s 65 millones], con el objetivo de ampliar la capacidad de resolución de problemas.

Y, en este mes, lanzó Select, categoria con un precio 20% más alto y autos más nuevos, como mínimo de 2012 (en la versión X, la exigencia es 2008). Con esto, espera ofrecer más confort a los usuarios y estancar la furia de conductores. “Cuando empezó era una maravilla, sacaba 8000 reales [u$s 2580] por mes”, afirma el uberista José, que ingresó en UberBlack con un Ford Fusion en 2015.

En agosto pasado, se vió obligado a cambiarlo por un Peugeot 2016 y migrar para UberX. “Hoy, trabajo diez horas por día, seis días por semana, y hago 4000 reales [u$s 1290]. Si continua de esta forma, voy a vender mi auto y desistir.” Mi impresión final no fue muy diferente.

Durante un mes, hice 1.583 kms, en 131 viajes, pasando por diferentes barrios como Brooklin, en la Zona Sur, y a Brasilândia, en la Zona Norte, en un esquema de cinco horas por dia, cinco dias por semana.

En este período, perdi un tiempo precioso con vueltas innecesarias por la capital siguiendo al navegador de la aplicación, que avisaba conversiones encima de la hora, indicaba un recorrido a contramano y me quedaba sin señal. También enfrenté situaciones que claramente no valían el esfuerzo, como transportar pasajeros borrachos en el Carnaval de Vila Madalena y atravesar inundaciones en la Marginal Pinheiros por 10 reales [u$s 3,23].

Al final, había embolsado 1188 reales [u$s 383]. Restándole los gastos, la ganancia no pasó de 500 [u$s 161] .

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s