¿Y si cambia la demanda de alimentos en el Exterior?, ¿si no quieren más soja transgénica?

De un artículo de Página 22 sobre la operación Carne Débil en Brasil:

por Ricardo Abramovay – 

Gobernantes y empresarios necesitan darse cuenta de que las demandas del Siglo XXI estarán cada vez más pautadas por temas de naturaleza ética, como el bienestar animal

Youval Noah Hararin, autor de Sapiens – Una Breve Historia de la Humanidad, caracteriza a la cria de animales industrializada como uno de los peores crímenes cometidos a lo largo de la historia humana. Claro que los animales reciben alimentos, remedios y vacunas para que no se enfermen ni se contaminen. Pero sus necesidades subjetivas son enteramente no consideradas. Las avícolas industriales, por ejemplo, en su mayoría, no permiten ni siquiera que ellas abran las alas. Peor: como muestra Peter Singer, además de ser criadas en ambientes abarrotados y con hedór de amoníaco, su crecimiento es tres veces más rápido que en los años 50. En seis semanas, están listas para ser procesadas (muertas). El resultado es que un tercio de ellas pasa por dolores crónicas en las dos semanas finales de vida.

Peter Singer es profesor de filosofia moral y uno de los más fértiles defensores del veganismo. Yuval Noah Harari es historiador, autor de un inmenso éxito global, vegano y que le dedica su último libro a su maestro budista. No sorprende entonces que busquen mostrar la importancia de la subjetividade animal y la magnitude de la crueldad que marca la manera como una parte tan importante de las proteínas son producidas en la actualidad.

Y en este sentido se puede considerar como esperado el contraste entre sus posiciones y la del ministro Blairo Maggi [de agricultura, el Rey de la Soja], para quien el bienestar animal no está entre las prioridades de su cartera, como muestra el periodista André Trigueiro [abajo de esta nota dejé lo que escribió André Trigueiro] Nada más natural, a primera vista, que el contraste entre la óptica espiritualizada y humanista del historiador y del filósofo, en contraste con la mirada fría que marca al mundo de los negocios.

Este contraste, sin embargo, es menos profundo de lo que parece.

Desde 2015, un grupo de inversores con una cartera de US$ 1,2 trillones vienen alertando a las grandes empresas responsables por la oferta global de carnes que el bienestar animal está dejando de interesar exclusivamente a los budistas, a los veganos, a los historiadores y a los filósofos. Al contrario, el bienestar animal se va tornando un componente central del riesgo de las inversiones hechas en este sector.

El inversor británico Jeremy Coller lanzó, hace poco más de un año Farm Animal Investment Risk & Return (FAIRR), cuyos informes son hoy indispensables no sólo para consumidores, activistas y estudiosos del tema, sino, sobre todo, para los inversores. Los trabajos de FAIRR levantan dudas sobre la idea de que, en un mundo carente de proteínas, ofrecerlas a precios cada vez más baratos y a partir de la cria de animales industrializada sea una estrategia comercial [promisora].

Según FAIRR, las proteínas animales responden por nada menos que 14,5% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, más que el sector de transportes. Las crías concentradas ampliaron los efectos de la gripe aviaria y porcina que, en los Estados Unidos, en 2015, provocó una pérdida de US$ 3,3 mil millones a los inversores. Claro que esto puede ser atenuado con el uso de antibióticos. Sin embargo, el hecho de que 80% de los antibióticos producidos en los EUA se destinen a las [criações animais] preocupa.

A fines de marzo de 2017, como informa Financial Times, un grupo de 17 grandes inversores responsables por activos de US$ 2 trillones lanzaron una campaña para limitar el uso de antibióticos en las cadenas alimentarias. El temor es que estos antibióticos, ampliamente usados en las producciones de aves y porcinos, eleven la resistencia en los seres humanos. Wellcome Trust, el segundo mayor inversor privado en investigación médica teme que sin nuevos antibióticos estas resistencias provoquen la muerte de millones de personas.

La principal recomendación de los informes de FAIRR va en el sentido de alterar al propio modelo de consumo alimentario que marca al mundo contemporaneo. En vez de transitar el camino predatorio de las proteínas animales cada vez más baratas, los inversores le piden al sector que amplie la oferta de proteínas vegetales atrayentes para los consumidores, menos exigentes en recursos ecosistêmicos, más saludables y reduciendo así el sufrimiento animal. Los informes de FAIRR ubican nada menos que 28 riesgos ambientales, sociales y de gobernanza que, frente al horizonte de crecimiento del sector de 8,4% al año hasta el 2021, le permiten hablar, en clara alusión a la crisis financiera de 2008, que el sector está bajo la amenaza de una “burbuja de proteínas”, o sea, una capacidad productiva cuya realización en el mercado será objeto de un cuestionamiento socioambiental y, por lo tanto, de crecientes riesgos.

Claro que Brasil también se podria beneficiar de tal cambio estratégico. Pero sus dirigentes gobernamentales y empresariales necesitarían darse cuenta de que las demandas del Siglo XXI serán cada vez más pautadas por temas de naturaleza ética. Que la crueldad animal entre en el radar de los inversores es una excelente noticia para Brasil, en caso que no empiece a considerar que esto es una maniobra de intereses ocultos para debilitar la posición del País en los mercados mundiales.

Lean más sobre ética y bienestar animal en la edición de marzo de la revista Página22.

*Profesor Sênior del Instituto de Energia y Ambiente de la Universidad de San Pablo. Twitter: @abramovay www.ricardoabramovay.com


Sobre lo que piensa sobre el bienestar animal el ministro de agropecuaria de Brasil, Blairo Maggi, el “Rey de la Soja”

Por André Trigueiro

No se le necesita preguntar al ministro de agricultura lo que piensa sobre el “bienestar animal”. Blairo Maggi dejó muy clara su opinión sobre este asunto. Lo que dijo el ministro (aludiendo especificamente a la cria de aves) durante una entrevista colectiva:

“Hablando sobre bienestar animal, que prevé gallinas sueltas, esto va en contra de lo que estamos haciendo aqui. Queremos [telar], queremos cerrar. Tomamos la decisión de que no vamos a avanzar en esta área. Pueden llegar reclamos, sugestiones, pero Brasil no va a cambair esto porque va a exactamente en contra de todo el esfuerzo que estamos haciendo”, afirmó Blairo Maggi.

Más de 95% de las gallinas ponedoras en Brasil son criadas en regimen de confinamiento. Es un método cruel, donde las gallinas son amontonadas y viven apretadas dentro de jaulas donde no es posible ni siquiera abrir las alas. La crueldad impuesta a las aves para la producción de huevos es tanta, que varias empresas – bajo presión de organizaciones ambientalistas – modificaron sus rutinas eliminando los sistemas usuales de confinamiento.

De acuerdo con Elizabeth Mac Gregor (Directora de educación del Foro Nacional de Protección y Defensa Animal), las empresas siguientes decidieron no comprar más huevos de gallinas confinadas: Unilever (que fabrica las mayonesas Hellmann’s y Arisco), Cargill (fabricante de las mayonesas Liza y Maria), Grupo Bimbo (dueño de las marcas Pullman y Ana Maria) y varias redes de fast food como McDonald’s, Burger King – que fue citado por producir carne a partir de soja plantada en áreas de bosques – Subway, Bob’s, Spoleto, KFC, Pizza Hut, Giraffa’s, Frango Assado y Viena.

Pero para el ministro de Agricultura de Brasil nada de esto parece importante, razón por la que él decidió “no avanzar en este área”. Es lamentable que Blairo Maggi respalde métodos crueles de producción de huevos.


Luís Rangel, director de Defensa Agropecuaria del Ministerio de Agropecuaria de Brasil:

“Es obvio que el mercado va a decir hasta que punto podemos avanzar en este modelo, pero hoy el Ministerio de Agricultura esta dejando muy claro que lo más importante es la bioseguridad”, enfatizó el director. “Entonces, si fuésemos a optar entre adoptar protocolos de bienestar animal o adoptar protocolos más rigurosos de bioseguridad, teniendo en vista los riesgos que involucran a ua ocurrencia de influenza aviaria, vamos a apostar, en este primer momento, en los protocolos de bioseguridad”, concluyó.


Entonces, si en algún momento en Europa o China no quieren más soja transgénica, algo que no es tan difícil de pensar, ¿Qué haremos en la Argentina?, si alimentar a las vacas con soja es considerado crueldad animal, algo que no está tan lejos de la realidad, ¿qué harán?

Es terrible ver las condiciones en que viven los animales sometidos en granjas industriales, vean la propaganda, a favor del campo sobre la producción de aves en Brasil:

Si no pueden verlo en el blog visiten la página en donde está el video


Algo m´s sobre la campaña Agro Es Pop


Los supermercados empiezan a vetar el aceite de palma por el daño al medio ambiente y la salud y cuando empiecen con la soja y el maíz transgénico, ¿qué vamos a hacer en la Argentina?

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