Lula, marioneta, fetiche y Quijote del Grupo Odebrecht

El País, Brasil

Causa una cierta incomodidad observar como el imperio Odebrecht usó a Lula con su aureola de ex-presidente mítico para convertirlo en un logo de sus obras

Si Miguel de Cervantes llama al Quijote, personaje central de su obra,  “el caballero de la triste figura”, en la telenovela de las confesiones de Emilio y Marcelo, padre e hijo del imperio de Odebrecht, Lula aparece como marioneta y fetiche de aquel imperio hoy en ruínas. Como Cervantes creó al personaje Don Quijote de la Mancha, los Odebrecht presentan a Lula como una figura inventada por ellos. Emilio, el padre, afirma que fue él que, no sólo consiguió la primera victoria del ex-sindicalista en 2002, a costa de millones, como también transformó a aquel que Leonel Brizola – dirigente histórico de la izquierda brasileña – llamaba de “sapo barbudo”, en un presidente elegante, con corbata, reformista, a quien ayudó a escribir la famosa “Carta al Pueblo Brasileño“. ¿Verdad o fanfarronada?

Emilio se vangloria de que Lula “no era de izquierda”. Dice que “no era de los que les gustaba quitarle a los ricos para dársel a los pobres”. Que también a él le gustaba hacerse el rico. Según sus confesiones, Emilio conocía a Lula desde los años 70, cuando era sindicalista y entonces ya le diera una mano al empresario para amansar una huelga. Desde entonces, los Odebrecht se vanglorian de haber sido los ventrílocuos de Lula, que actuaria en todos los momentos de conflictos de la empresa para resolver sus problemas y conseguir la aprobación de leyes que les favorecerían. “Fui a verlo y le dije: ‘necesitás tomar una decisión'”. Era Emilio quien decidía, según la versión que le contó a los fiscales de la Lava Jato.

Los grandes empresarios conocieron enseguida los puntos débiles de Lula, el nordestino pobre y sin estudios, con un cierto deslumbramiento por elo mundo del lujo y de la buena vida, y saciaron sus fantasias. Nunca lo dejaron viajar en un avión de línea, afirman. Tal vez Lula tenga razón cuando jura que nunca le pidió un real a los empresarios. No era necesario. Ellos mismos se anticipaban a sus gustos y deseos y a los de su fallecida mujer, Marisa Letícia. Se anticipaban a ayudar toda su familia: a uno de sus hijos, empresario novato del fútbol americano, a su hermano Frei Chico, a su sobrino Taiguara e incluso a su fiel director del Instituto Lula, Paulo Okamoto.

Los Odebrecht afirman que lo usaron como presidente y después lo transformaron en el lobista y fetiche del grupo dentro y fuera de Brasil. Sostienen que fueron ellos los que organizaron y costearon con cientos de millones a la sucesora Dilma, cuya campaña, dice Marcelo, que fue él quien “inventó”, después de saber antes de cualquiera que ella seria la indicada por Lula. Querían un sucesor al cual Lula pudiese manejar para que ellos continuasen mandando en el país. Dilma, sin embargo, se mostró indócil, una especie de caballo difícil de dominar, pero Lula les daria una mano para domarla y mantenerse fuertes con ella en la presidencia.

Causa una cierta incomodidad observar como el imperio Odebrecht usó a Lula con su aureola de ex-presidente mítico para convertirlo en un logo de sus obras. Da melancolia conocer hoy la farsa de las conferencias que el grupo organizaba para Lula por el mundo para que les consiguiese obras y financiación fácil. Lo adulaban diciéndole que le pagarían sus conferencias a precio de oro: 200.000 dólares, “como el ex-presidente estadounidense Bill Clinton“. Lo que Lula decía en sus pronunciamientos era lo de menos. Lo importante era que sus conferencias llevaban la marca de Odebrecht. Hoy nadie más lo llama a Lula para hablar ni le paga por esto.

El Grupo Odebrecht también le contó a los fiscales que le concedió, bajo la designación de “el amigo”, una cuenta secreta de la que podía sacar dinero en efectivo, que era entregado en mochilas. Dicen que era una cuenta de 30 millones de dólares. Si fuera comparada, sin embargo, con los cerca de tres mil millones que Odebrecht distribuyó entre los políticos de todos los partidos, aquella cuenta de Lula mas se parece a los chanchitos que los padres van llenando de monedas para sus hijitos. Viento todo esto, ante la instrumentalización que Odebrecht viene haciendo de Lula hace casi 50 años, haciendo de él también “el caballero de la triste figura”, casi se llega a sentir compasión de quien pretendia ser sólo inferior a Jesucristo. Dan ganas de exclamar: “Pobre Lula, quijote, en qué te transformaron!”.

El ex-presidente, que continúa viéndose como “el alma más limpia de Brasil”, sigue siendo, como también lo describió Emilio, “un animal político”. Hay quien asegura que es un animal com siete cabezas. ¿Terminará empequeñeciéndose después de las confesiones de los empresarios que un día lo endiosaron y manipularon y hoy lo abandonaron a su suerte, o preferirá mostrar también los dientes confesando los pecados de los otros? Porque pocos como Lula deben ser depositarios de los secretos y debilidades de la enmarañada y sombría selva política brasileña. Atención!


Es posible que El País haga una traducción al español de este artículo, fíjense en los artículos en español escritos por Juan Arias


“Ahora se sabe que Lula fue una creación del grupo Odebrecht…

¿Cuántos más lideres de izquierda o de derecha han montado las Corporaciones para que nos conduzcan?

No solo es un escándalo lo de Lula, el saberlo un montaje y un títiere de las empresas, se supone que debería ser un terremoto para las izquierdas latinoamericanas que se guiaron y que lo tuvieron como grande referente a la marioneta de Odebrecht….

Sin embargo, nadie se da ahora por aludido…

¿Se desmemoriaron de golpe o simplemente son autistas, me pregunto? ¿Seguirán los neocolonizados discapacitados políticos militontos pintando las paredes y diciendo que Él bajó un cuadro y que miles nacimos a la militancia…..?

¿Quién lo inventó a Néstor y a Cristina…. quién inventó a Guillermo Moreno, a Forster, a Horacio González, a DElía, a Pérsico y a Grabois? ¿Quién inventó al Anibal Fernandez y a Boudou?”

Jorge Rulli en Trinchera Por La Liberación Nacional


Piense que Belo Monte fue hecha para recibir coimas, tanto del gobierno del PT de Lula-Dilma Rousseff como del PMDB de Michel Temer, hoy presidente del país y del PMDB el socio del PT
Algunas de las consecuencias de Belo Monte

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