Ser acríticos hacía la tecnología nos transforma en un buen laboratorio para cualquier cosa

Cuando Felipe Solá aprobó la soja transgénica acríticamente, usando los informes de Monsanto en inglés no hubo mucha resistencia por parte del pueblo.
Tal vez era un tema demasiado técnico, pocos entendía de qué se trataba y, por eso, no hubo resistencia.

En otro orden de cosas la Argentina y varioas países Latinoamericanos hoy son usados como laboratorios para algunas aplicaciones para celular.
Concretamente las de encuentros:

Los latinoamericanos tienden a adoptar nuevas tecnologías de buen grado, pero en el caso de las apps de citas la recepción parece haber sido aún más positiva. Brasil es el tercer país en el ranking mundial de número de usuarios de Tinder (solo estamos atrás de los EE. UU. y el Reino Unido). Poco después vienen México y Argentina. Buenos Aires es la tercera ciudad con más usuarios de Happn.

No es casual que los países latinoamericanos fueran elegidos como un laboratorio para la implementación de algunas novedades de las apps, como el Tinder Plus (probado en Brasil, EE. UU. y Alemania) y el Tinder Online, versión web de la plataforma (de los ocho países donde se probó, la mitad son latinoamericanos: Argentina, Brasil, Colombia y México).

Orgía de Datos


Algo de “El Primero Te Lo Regalo, El Segundo te lo Vendo:

Y el escenario también es fértil porque la industria de citas online mueve mucho dinero: se estima que solo en los EE. UU., los lucros del Match Group, responsable del Tinder, OkCupid y Match.com, alcanzan los USD 2.000 millones al año.

Lo que alimenta esa industria son nuestros datos: diferentes criterios, como los gustos y las afinidades, la distancia y los amigos en común, alimentan los algoritmos que tratan de mostrar u ocultar a alguien que potencialmente sería interesante o no. Uno de los modelos de negocio de las empresas es hacer que paguemos para tener más posibilidades de encuentros (matches). Los usuarios de apps de citas son más propensos a pagar por el uso que los usuarios de redes sociales dirigidas a otros fines, como Facebook y LinkedIn. En este caso, el dinero aumenta literalmente las posibilidades amorosas de las personas.

Tinder, OkCupid y Grindr, que están entre las apps más usadas, ofrecen la opción de pagar para aumentar el poder de conquista. Además de eliminar los anuncios, los planes premium popularizan tu perfil artificialmente, aumentando el número de perfiles mostrados o el límite de “likes” y te ofrecen la posibilidad de volver a ver un perfil que te interesó, pero que tus dedos ansiosos en la búsqueda dejaron pasar. Las reglas que dictan quién se le aparece a quién, sin embargo, no son del todo claras. ¿Quién define tus potenciales crushs?

Orgía de Datos


Al final de la nota sobre Orgía de Datos hay varias recomendaciones si van a usar alguna de estas aplicaciones sobre encuentros.

Tal vez lo mejor sea ser un poco más críticos sobre la tecnología y, tal vez, dejar correr la cosa y surja algún encuentro por métodos menos “modernos”…

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