El humor y la ironía del analista nos rescatan de la abrumadora sensación de vivir una tragedia

El humor y la ironìa del analista nos rescatan de la abrumadora sensación de vivir una tragedia. Quisiera pensar que si Perón desde el otro mundo se ríe por el espectáculo farsesco del archipiélago superexitado, serìa tan sólo porque siempre gustó de desorbitar las tendencias y los gestos que pretendìan sacar al peronismo de su vocación histórica .Esta es justamente una situación que configura un espectáculo tan demencial y ridículo ,que es lo que él habría buscado para renovar la fé y la esperanza.

Recordemos que su apotegma era” con los dirigentes a la cabeza o con la cabeza de los dirigentes”.

El problema ahora es que esta dirigencia lleva a la negociaciòn espuria con el macrismo ,en bandeja,nuestras propias cabezas y nosotros ,jamás ,en cambio podríamos llevar las de ellos….

El pueblo derrotado ,disgregado, envilecido, inerme, desprovisto de esperanzas, no tiene ya capacidad de rebelarse ante la maquinaria infernal de un peronismo de franquicias devenido en lo que precisamente combatìamos.

Esta es una bolsa de gatos, pero si acaso se reproducen, es para multiplicar a los fariseos y mercaderes del templo.

Alguna vez, fue un deshonor afiliarse al PJ, mucho más lo era, formar partidos neoperonistas.

Alguna vez, era Peròn el que conducía a un movimiento que ya no existe.

Quizás queden las brasas, pero hace mucho que tratamos de insuflarles memoria y rebeldía sin mayores éxitos.

Apenas el sobrevivir en los pozos de zorro como en Malvinas. En este caso, la catarata de ignomionia y desvergüenza es màs aplastante que un millón de gurkas.

Una casta parásita juega el juego del poder para consolidar el poder de la nueva oligarquìa sionista y del gobierno de Ceos y empresarios.

El pueblo ya no cuenta, ha sido dispersado y malogrado por un progresismo que priorizó lo social frente a lo nacional, por una izquierda propia que prometió el socialismo y concretò un asistencialismo berreta,y ,tambièn, por una polìtica de gènero, que no solamente nos fragmentó más todavía, sino que reclama todo el poder para Cristina, como si la lavadora serial fuese el Restaurador de las Leyes.

Quizás Perón ya no se ría porque la desorbitancia es excesiva, porque lo abarca todo y porque, además, se la ha tomado en serio.

Estamos perdiendo la batalla en toda línea y no queda , ni siquiera la Guardia Imperial para cambiar el rumbo del destino.

Al menos ,por ahora. Algunos optimistas piensan que todavìa no tocamos fondo, pero muchos de ellos se preparan para sobre la derrota inevitable que se avizora, repetir las maniobras en el año 2019.

En verdad, la ùnica esperanza es la conciencia de que nada está atado y que estas cosas no podrán quedar asì por siempre , que en algún momento el Pueblo deberá reencontrarse consigo mismo. Esta convicciòn nos lleva a mantener las banderas de liberación nacional que sostenemos, quizás sea un momento para decir verdades fuertes y recuperar memorias, no para ganar batallas que se dan en espacios que legitiman absolutamente las nuevas colonialidades.

Serìa entonces el momento de la rebeldìa individual y de grupo de reconstruir al hombre argentino en la pequeña escala de lo local y prepararse para cuando cedan las compuertas y el magma vuelva a fluir.

Jorge Rulli en Trinchera Por La Liberación Nacional


Un espectáculo para que se ría Perón

Después de la fiebre de los últimos días, de los apuros, las negociaciones, la tensión, las chicanas, tirones de oreja, patadas a la altura de las canillas y cacerolazos de agua hirviendo arrojados desde los techos, las cosas quedaron bastante claras y ordenaditas en el peronismo bonaerense de cara a las PASO. Por afuera del partido van Cristina, kirchnerista línea fundadora, y D’Elía, kirchnerista línea impresentable; por dentro, el kirchnerista arrepentido Randazzo, el kirchnerista funcional “Poncho” Ishii y quizás también algún otro kirchnerista residual. Todo bajo la tutela testimonial de Néstor, kirchnerista línea hotelera. Y más por afuera todavía, el ex kirchnerista Massa. Los peronistas no son ni buenos, ni malos, ni incorregibles. Son peronistas. Lo peor es que el General debe estar de lo más divertido.

 

Un Espectáculo Para Que Se Ría Perón

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