Otro 4 de julio-“fin” de la guerra EE.UU.-Filipinas

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Cuerpos de soldados filipinos en las acequias del país


Theodore Roosevelt, declara oficialmente el fin de la guerra (EE.UU.-Filipinas) el 4 de julio de 1902

submarino

En Filipinas las tropas norteamericanas recurrían a una tortura llamada waterboarding, ahogamiento simulado. Un periodista escribió: “Nuestros soldados les hacen tragar agua salada a los hombres para que hablen”


La guerra filipino-estadounidense tiene su origen en el conflicto de 1898 entre Estados Unidos y España, que acabó con el dominio español de más de trescientos años sobre el archipiélago asiático. Sin embargo, la lucha contra España por la independencia filipina se remontaba a 1896. Cuando los estadounidenses tomaron Manila el primero de mayo de 1898, una rebelión nacionalista filipina había expulsado a los españoles de casi todo el archipiélago y tenía rodeados a los recién llegados. Los estadounidenses conquistaron entonces las Filipinas palmo a palmo, haciendo frente a un ejército regular primero y luego a una larga guerra de guerrillas nacionalista, que en algunas islas se mantuvo latente hasta el año 1913. Lo que comenzó como la extensión natural de las genocidas Indians Wars continentales (la “expansión hacia el Oeste”) derivó en algo mucho más complejo: la imposición hegemónica estadounidense sobre la que sería una de sus primeras colonias de ultramar. Este artículo se propone demostrar cómo esta guerra no sólo impuso el poderío estadounidense sobre Filipinas, sino que además sirvió de verdadera cantera de experiencias y laboratorio de ensayo para los métodos de dominación imperialista que Estados Unidos aplicó a lo largo del siglo XX (y que utilizó frente a la disidencia interna en el escenario político domestico). La repetición y readecuación de estos “experimentos” de hegemonía imperialista, que Estados Unidos supo utilizar de ahí en más para aplastar todo tipo de resistencia a su poderío, fue fruto directo de esta primigenia experiencia filipina, desarrollada en esta presentación.

La guerra filipino-estadounidense (1899-1902). Un laboratorio de ensayo para el naciente imperialismo estadounidense


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RUDYARD KIPLING

La Carga del Hombre Blanco

 

Nacido en la India, lugar donde transcurren sus novelas más conocidas, Kipling supo expresar la ideología de la clase media inglesa ligada a la administración colonial. Este poema, publicado en 1899, es quizá la mejor expresión de las ideas de esa clase.

Llevad la carga del Hombre Blanco—

Enviad adelante a los mejores de entre vosotros—

Vamos, atad a vuestros hijos al exilio

Para servir a las necesidades de vuestros cautivos;

Para servir, con equipo de combate,

A naciones tumultuosas y salvajes—

Vuestros recién conquistados y descontentos pueblos,

Mitad demonios y mitad niños.

Llevad la carga del Hombre Blanco—

Con paciencia para sufrir,

Para ocultar la amenaza del terror

Y poner a prueba el orgullo que se ostenta;

Por medio de un discurso abierto y simple,

Cien veces purificado,

Buscar la ganancia de otros

Y trabajar en provecho de otros.

Llevad la carga del Hombre Blanco—

Las salvajes guerras por la paz—

Llenad la boca del Hambre,

Y ordenad el cese de la enfermedad;

Y cuando vuestro objetivo esté más cerca

(El fin buscado para otros)

Contemplad a la pereza e ignorancia salvaje

Llevar toda vuestra esperanza hacia la nada.

Llevad la carga del Hombre Blanco—

No el gobierno de hierro de los reyes,

Sino el trabajo del siervo y el barrendero—

El relato de cosas comunes.

Las puertas por las que vosotros no entrareis,

Los caminos por los que vosotros no transitareis,

Vamos, hacedlos con vuestra vida

Y marcadlos con vuestra muerte.

Llevad la carga del Hombre Blanco,

Y cosechad su vieja recompensa—

La reprobación de vuestros superiores

El odio de aquellos que custodiáis—

El llanto de las huestes que conducís

(¡Ah, lentamente!) hacia la luz;–

“¿Por qué nos librasteis de la esclavitud,

Nuestra amada noche egipcia?”

Llevad la carga del Hombre Blanco—

Vuestra audacia no va a menos—

Ni llama ruidosamente a la Libertad

Para encubrir vuestro cansancio.

Por todo lo que deseéis o susurréis,

Por todo lo que hagáis o dejéis de hacer,

Los silenciosos y descontentos pueblos

Os estimarán a vuestro Dios y a vosotros.

¡Llevad la carga del Hombre Blanco!

Habéis hecho en días de infancia—

El laurel ligeramente concedido,

La fama fácil y sin fundamento;

Venid ahora, a buscar vuestra hombría,

A través de todos los años no agradecidos,

Fríos, aguzados con la costosa sabiduría,

El juicio de vuestros pares.

The White Man’s Burden

By Rudyard Kipling

Obervatorio de conflictos


Escolarizando al mundo: La Última Carga del Hombre Blanco


Sobre los métodos usados por EE.UU. en la guerra contra los filipinos:

Mr. Schirmer hace la siguiente cita de un despacho procedente del corresponsal en Manila del Philadelphia Ledger: “Nuestros hombres han sido implacables, han llevado a cabo una carnicería para exterminar a hombres, mujeres, niños, prisioneros y cautivos, insurgentes activos, gentes sospechosas, desde chicos de 10 años para arriba, reinando la idea de que el filipino como tal era poco mejor que un perro”.

El País

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