Es el momento para que el campo debata la protección de sus datos

Ronaldo Lemos

Folha de São Paulo

En Brasil hay tres proyectos de ley sobre protección de datos personales tramitando en el Congreso Nacional. Ellos cuidan de un asunto ya conocido mundialmente: ¿cómo regular la recolección, procesamiento, tratamiento y utilización de información obtenidas toto el tiempo de los consumidores y usuarios de internet?

Dentro de este debate hay un tema poco visible y discutido, pro no por eso menos importante. Se tratae de cómo proteger los datos relacionados con las actividades agrícolas, hoy recolectados de las más diversas formas, sea por satélites, por cosechadoras inteligentes, sensores o incluso por aparatos de la llamada “internet de las cosas”.

El conjunto de estos dispositivos lleva a lo que viene siendo llamado de “agricultura de precisión”. Se tratae de la posibilidad de gerenciar la producción agrícola en base a datos cada vez más detallados, permitiendo gerenciar las plantaciones de forma eficiente, economizando en insumos y optimizando al resultado.

Para que Brasil se mantenga líder de competitividad en este área, va a necesitar adoptar cada vez más este tipo de análisis.

El tema es la preocupación, justificable, de productores rurales sobre el abuso o “filtración” de estos datos recolectados. Como estos datos son “predictivos”, esto es, permiten proyectar resultados futuros, existe la preocupación de que puedan ser usados para obtener ventajas indebidas o incluso manipular al mercado de commodities.

Preocupados con este tema, un conjunto de productores rurales y empresas de los Estados Unidos firmó por medio de la entidad que los representa “Farm Bureau” un documento llamado “Privacy and Security Principles for Farm Data” (Principios de Seguridad y Privacidad para los Datos Rurales).

En él se defiende la adoción de una serie de principios. Por ejemplo, que los datos sean considerados como propiedad de los sojeros, que entonces son los únicos autorizados a compartirlos o no con otros interesados.

O incluso que los productores sean notificados previamente por parte de las empresas de tecnologia agrícola que sus datos están siendo recolectados y para qué finalidad.

Uno de los aspectos del debate es qué datos agricólas no se configuram como datos personales y, por lo tanto, no están sujetos a un régimen de protección especial. En principio, serían públicos, lo que permitiria que, una vez recolectados, pudiesen ser divulgados.

Otra visión intermedia es que estos datos serian análogos al secreto industrial. La ley los protege contra filtraciones, pero, una vez filtrados, no había mucho que hacer contra su divulgación.

Un tercer modelo es el que está siendo defendido por las asociaciones de productores rurales, inclusive en Brasil. La idea es que estos datos tengan un régimen de protección propia, similar a los principios propuestos por el Farm Bureau. Entre las múltiples tareas que el país tiene adelane está la necesidad de decidir sobre este tema.

La tecnologia ya transformó desde la industria de la música al transporte urbano, con respuestas regulatorias distintas.Llegó la vez que la Agricultura participe del debate.


En otros post publiqué lo que está pasando en la Argentina con este tema, con la empresa de Los Grobo y ahora Prescripciones Monsanto en la misma línea de recopilar información de los campos.

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