La Guerra de los Campesinos 1524-25: Thomas Münzer, Teólogo de la Revolución

munzer

“La “libertad luterana” no resiste una mirada cercana y libre de prejuicios. Comenzó provocando una guerra espantosa que se llamó la Guerra de los Campesinos y que dejó más de 100.000 muertos en los campos del Sacro Imperio. Porque los campesinos se creyeron de verdad aquellas exaltadas predicaciones en boca de Lutero y de otros que clamaban contra las riquezas acumuladas por los poderosos de la tierra con Roma como garante de tales injusticias. Esto provocó una convulsión social como no se ha conocido otra en Europa hasta la Revolución Francesa. Los príncipes alemanes, cuyo propósito era básicamente oponerse al emperador, no pensaron que alentar aquella efervescencia antisistema (Carlos V y el catolicismo) pudiera volverse contra ellos, pero tuvieron que enfrentarse a una revuelta de proporciones gigantescas. Algunos clérigos revolucionarios como Müntzer, llamado el teólogo de la revolución, se mantuvieron fieles a sus principios hasta el final y fueron ejecutados, pero Lutero decidió sobrevivir. Desde comienzos de 1525, tras la muerte de Hutten y Sickingen, los dos cabecillas revolucionarios que lo habían amparado, Lutero se pone al servicio de los príncipes alemanes y alienta la violencia brutal con que los grandes señores germánicos acabaron con estas rebeliones de campesinos: “contra las hordas asesinas y ladronas mojo mi pluma en sangre, sus integrantes deben ser estrangulados, aniquilados, apuñalados, en secreto o públicamente, como se mata a los perros rabiosos”.

Desde entonces Lutero se convierte en el gran valedor de las oligarquías señoriales, en el garante teológico de un feudalismo tardío que mantuvo a Alemania en un estado de pobreza y atraso ya superado en España y en la mayor parte del sur. El enquistamiento por la vía religiosa de estas oligarquías impidió la unificación de Alemania e hizo posible una supervivencia anómala del sistema feudal en esa parte de Europa. Casi todo el mundo sabe que el régimen de los siervos duró en Rusia hasta el siglo XIX, pero se ignora que en Alemania también, notablemente en las zonas protestantes. Uno de los primeros estados en abolir las leyes de servidumbre fue la católica Baviera en 1808, pero el proceso no culminó hasta mediados del siglo en la zona oriental. ”

El País


En esta vorágine de violencia destacó un hombre por encima de todos, Thomas Münzer, que defendía una especie de colectivismo místico. Münzer fue un antiguo seguidor de Lutero, aunque sus ideas propias y revolucionarias pronto le separaron de los reformadores “oficiales”. Predicaba contra la Iglesia corrupta (incluidas las reformadas) y por la creación de “Reino de Dios” en la tierra, un reino en donde no hubiera diferencias de clase, propiedad privada o autoridades represoras. Su odio al orden establecido quedó claro en más de una ocasión en sus promulgaciones: “Hagamos que los poderosos y los nobles se cuelguen y estrangulen con los intestinos de los clérigos, de los poderosos y de los nobles, que son quienes pisotean a los pobres, los atormentan y hacen de ellos seres desgraciados “.
Münzer ha sido uno de los personajes más atrayentes de su época para los movimientos sociales posteriores. El marxismo lo vio como un precursor de la lucha de clases, mientras al anarquismo le influyó claramente en su visión de acabar con el orden político establecido.

La revuelta, sin embargo, estaba condenada. Los ejércitos de la Liga no tenían como fin el restablecimiento del status quo anterior a la rebelión, sino la completa sumisión de los campesinos a los terratenientes feudales. Además, Lutero, a quien aludían muchos de los sublevados como fuente de su posición, se alió finalmente a los príncipes, con los que tenía amplios intereses para expandir la reforma. Así en el escrito “ Contra las sangrientas y rapaces hordas de los campesinos”, daba libertad a los grandes señores para hacer entrar “en razón” a sus vasallos con los medios que fueran necesarios.
La represión fue brutal en todas las batallas libradas, la superioridad militar de los príncipes hicieron que en el verano de 1525 se restableciera la calma en toda la Alemania central y meridional. Miles de campesinos murieron en las batallas, mientras que unos cien mil fueron ajusticiados posteriormente, entre ellos Thomas Münzer.

Las consecuencias de esta revuelta fueron evidentes, la estructura agraria quedará inamovible hasta el siglo XIX, manteniendo al campesinado carente de cualquier derecho político. Además, el poder de los príncipes se verá reforzado por Lutero y su “pasiva sumisión a la autoridad”.

Y así terminó la rebelión campesina más grande que se recuerda, aniquilada por los poderosos y traicionada por los que les dieron la oportunidad de reinterpretar su vida de una forma más digna, justa e igualitaria.”

Nodo 50


Libro Thomas Münzer, Teólogo de la Revolución (es un pdf)

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