El asesinato de un cartonero por la policía en un barrio de clase media de San Pablo puede haber sido un límite

carrorenato

El carro de Ricardo Nascimento adornado y colocado en el lugar de la ejecución. Mundano (Pimp My CARROÇA) pintada de blanco como las bicicletas pintadas de blanco en el lugar donde ciclistas fueron muertos

“En el Brasil en que un imputado por corrupción sigue ocupando la presidencia y, para mantenerse en el poder, rifa la Constitución y compra a diputados con el dinero público que falta para lo básico; en el Brasil en que la agenda no elegida avanza a una velocidad antes nunca vista, triturando derechos conquistados a lo largo de décadas; en el Brasil en que el mayor líder popular de la redemocratización ha sido condenado por la operación Lava Jato y su partido se niega a hacer autocrítica, porque cree que no debe ninguna explicación a la población sobre el hecho de haberse corrompido en el poder; en el Brasil en que sucede todo esto y la población prefiere dormir en el sofá (mientras todavía tiene uno) a ocupar las calles para luchar por sus derechos… ha sucedido finalmente algo transformador.”
“Ricardo fue asesinado por la Policía Militar en el barrio de clase media de Pinheiros, en São Paulo. Fue asesinado delante de vecinos no acostumbrados a la barbarie corriente en las favelas. Eran personas que paseaban al perro, que entraban en el supermercado Pão de Açúcar, que llegaban a casa de trabajar o del médico, que salían de casa para ir a yoga, al gimnasio, a encontrarse con un amigo. Eran personas que no están acostumbradas a presenciar una ejecución perpetrada por un agente público.

Estas mismas personas vieron como la Policía Militar metía a Ricardo en el maletero del coche patrulla, infringiendo la ley, y “limpiaba” la escena del crimen para obstruir la investigación. Y verlo, justo delante, es diferente de leerlo en el periódico o verlo por la televisión. O no leerlo o verlo, ya que los asesinatos en las periferias generan pocas noticias o ninguna.

Aun así, ya ha habido otras ejecuciones de pobres y negros en barrios nobles de capitales brasileñas sin que hubiera ningún movimiento a parte de la conmoción espasmódica de siempre. ¿Qué más era diferente esta vez?”

” “Que la Policía Militar mate a pobres y negros ya forma parte del paisaje. Pero Ricardo estaba allí todos los días, trabajando, llenando sus carretas de un lado a otro. Podía ser invisible para mucha gente, pero no para sus vecinos. Así que esta vez la clase media ha visto a un policía matar a un vecino”.”

¿Y si la clase media del barrio de Pinheiros se hubiera inhibido?


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