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¿Qué es el aceleracionismo?


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Conferencia sobre aceleracionismo, ilustración oscura y nueva reacción por Ernesto Castro en la Casa de Cultura La Maricela en Ciudad de México el 24/02/17.

Pleno empleo y trabajo decente o Renta Básica de Ciudadania, artículo de José Eustáquio Diniz Alves

Fuente: Ecodebate

La satisfacción radica en el esfuerzo, no en el logro.”

Mahatma Gandhi

[EcoDebate] La bandera del pleno empleo y el trabajo decente ya está reconocida y establecida en la legislación nacional e internacional. La Renta Básica de Ciudadanía aún es una promesa, una buena promesa si viene para fortalecer la autonomia individual y empoderar a la sociedad civil. Pero puede ser una idea equivocada si viene para reforzar el estatismo ineficiente y para vacíar la lucha por la universalización del trabajo digno.

Desde el punto de vista de los derechos, la idea del pleno empleo y del trabajo decente ya estaba presente en el Art. 23º de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, de 1948, que establece lo siguiente:

Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección del trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo. Todos tienen derecho, sin ninguna discriminación, a un salario igual por trabajo igual”.

La Constitución Federal de Brasil, de 1988, en el Artículo 6º establece al trabajo como un derecho fundamental:

“Son derechos sociales a la educación, la salud, la alimentación, el trabajo, la vivienda, el transporte, el ocio, la seguridad, la previdencia social, la protección a la maternidad y a la infancia, la asistencia a los desamparados, en la forma de esta Constitución”.

El “Art. 7º

Son derechos de los trabajadores urbanos y rurales, además de otros que busquen la mejoria de su condición social”

enumera a más de 30 items en defensa del trabajo decente.

La meta 1b de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) convoca a los países a:

Alcanzar el pleno empleo productivo y el trabajo decente para todos, incluyendo a mujeres y jóvenes

. Esta meta 1B fue agregada en la Cúpula del Milênio + 5 luego del reconocimiento de que el pleno empleo y el trabajo decente son fundamentales para la erradicación de la pobreza y del hambre. La meta 8 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) dice:

ODS8. Promover el crecimiento económico sustentado, inclusivo y sustentable, empleo pleno y productivo, y trabajo decente para todos”.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) considera que la bandera del trabajo decente tiene como objetivo principal mejorar a las condiciones de vida de todos los ciudadanos y ciudadanas, creando:

  • oportunidades para encontrar un empleo que sea productivo y proporcione un rendimiento justo y que les garantice a ellos y a sus familias desfrutar de una calidad de vida decente;
  • libertad para elegir el trabajo y la libre participación en actividades sindicales;
  • condiciones para que los trabajadores puedan ser tratados de forma justa, sin discriminación y que sean capaces de conciliar trabajo y responsabilidades familiares;
  • condiciones de seguridad para proteger la salud de los trabajadores y proporcionarles la protección social adecuada;
  • condiciones de dignidad humana para que todos los trabajadores sean tratados con respeto y puedan participar en la toma de decisión sobre sus condiciones de trabajo.

Evidentemente, es difícil garantizar el empleo para todas las personas en edad productiva y garantizar todos los derechos laborales para todos los trabajadores. Pero, si la bandera del “Pleno empleo y el trabajo decente” fuese colocada en práctica y si la sociedad, con un buen sistema de protección social, garantizara la educación y la salud universal y de buena calidad para toda la población, entonces ¿dónde se encaja la propuesta de “Renta básica de ciudadanía”?

Bueno, si la renta básica de ciudadanía fuese entendida como una política pública de transferencia de renta enfocada para la reducción de las desigualdades y de la pobreza, ella se justifica por la necesidad de corregir las “externalidades del mercado” y debido a la posibilidad de incentivar la solidariedad ciudadana y la búsqueda de la movilidad social ascendente, en un contexto de mejoría colectiva de la sociedad. Especificamente, las políticas de transferencia de rentas para niños carentes son importantes para romper con el ciclo intergeneracional de pobreza y garantizar una sociedad más igualitaria con oportunidades para todos.

Pero, para Philippe Van Parijs (2000) la “Renta básica es una renta pagada por una comunidad política a todos sus miembros individualmente, independientemente de su situación financiera o exigencia de trabajo”. La renta básica debe ser suficiente para atender las necesidades básicas de cada persona y debe ser constituída por un beneficio igual para todas las personas, independientemente de su origen, sexo, edad, raza/color, religión, estado civil y condición socioeconómica.

Para el autor, la propuesta tiene varias características:

  1. una renta básica es pagada en dinero efectivo;
  2. la renta básica es pagada de forma regular;
  3. es pagada por una comunidad política;
  4. para todos sus miembros;
  5. individualmente;
  6. sin verificación de su situación financiera;
  7. sin exigencia de trabajo.

En este caso se trata de una renta básica de ciudadanía universal e incondicional. Evidentemente, existen varios cuestionamientos, como la falta de sentido que una clase de personas ricas cobren este tipo de beneficio, o el mismo valor del beneficio. Por ejemplo, la municipalidad de Maricá (la ciudad del Estado de Rio de Janeiro que fue ofendida por Eduardo Paes) instituyó una renta básica, pero tan básica, que es una fracción del valor promedio del Programa Bolsa Família. La crisis fiscal de Rio de Janeiro inviabiliza cualquier posibilidad de elevar este valor o universalizar el beneficio.

Lo que más genera polémica son las fuentes de financiación de la renta básica de ciudadanía. En la propuesta de Thomas Paine (en el libro Agrarian Justice, de 1795) el fondo de ciudadanía vendria de tasar la renta de la tierra (o sea, de tasar a los latifundistas) y no seria una renta universal, sino que serviria para apoyar a los ancianos y proporcionar una renta a los jóvenes para que ellos pudiesen, autónomamente, establecerse en la economia y formar sus familias sin caer en la trampa de la pobreza.

En Alaska, en los Estados Unidos, la renta básica de ciudadanía es financiada por la explotación de petróleo. Como Alaska es un estado muy frio, con una población muy pequeña (750 mil habitantes) y una bajísima densidad demográfica (0,5 hab/km2), los royalties del petróleo sirven para alimentar a un fondo de ciudadanía que viabiliza a la renta básica. Evidentemente, este esquema tiene varias limitaciones:

  1. el petróleo es finito y un día inviabilizará la continuidad de la renta básica;
  2. el petróleo es una fuente de energia contaminadora y contribuye con el aumento del calentamiento global y el deshielo del permafrost.

El ejemplo de Alaska puede ser bueno para las pocas personas que viven allá, pero es pésimo para los 7,5 mil millones de habitantes del mundo que ya están sintiendo las consecuencias del efecto estufa. Para el medio ambiente, la renta básica de ciudadanía de Alaska es pésima, pués el mundo necesita de desinversión en combustibles fósiles.

El ejemplo anterior sirve para alertar sobre los problemas de financiar a la renta básica de ciudadanía con la riqueza de la madre naturaleza, pués el peligro es empeorar el conflicto entre el bienestar humano y el malestar ambiental.

Por otro lado, financiar la renta básica de ciudadanía con el aumento de impuestos depende de la capacidad productiva de la economia. En el caso brasileño, este camino queda obstaculizado a causa de la excesiva carga tributaria brasileña y por los elevados déficits primario y nominal, además de una deuda pública que se encamina para el 100% del PBI. Para complicar las cosas, Brasil tiene más de 13 millones de personas en situación de desempleo abierto y más de 26 millones de personas en el concepto más amplio de desempleo (que incluye al desempleo oculto, desaliento, etc.).

Por lo tanto, querer viabilizar un programa de renta básica de ciudadanía en vez de garantizar al pleno empleo y el trabajo decente, parece un despropósito que no se sustenta, ni en las debilidades de las cuentas públicasm ni en la perspectiva de empoderamiento del proletariado urbano y rural.

Algunos críticos consideran que la propuesta de renta básica puede tener el efecto indeseado de debilitar la lucha contra el desempleo y contra las malas condiciones de trabajo. Si los trabajadores se fortalecen para conseguir un mayor porcentaje de la producción el conflicto distributivo se dá via lucha de clase y no como ]benesse del Estado.

Una renta básica universal desde el nacimiento a la tumba podria disminuir las necesidades de interacción social, debilitando los lazos de solidariedad (ya debilitados por la tecnologia de comunicación digital) y disminuyendo el reconocimiento de las personas en el proceso de producción de bienes y servicios. De hecho, el programa de lucha contra el hambre, de Betinho, en la década del 90, generaba mucha más movilización y empatia social que el Programa Bolsa Família (PBF), que es más burocratizado y no viabiliza la autogestión de los recursos.

Evidentemente, el PBF cumple un papel importante en el sentido de transferir renta para los sectores extremadamente pobres de la población y disminuir el hambre y la desnutrición. Pero falta mucho para romper con la perpetuación del ciclo intergeneracional de pobreza y de mayor autonomia de las mujeres. El artículo de Souza y Walternberg (2016) muestra que el PBF refuerza los papeles tradicionales de género y que no contribuye para el empoderamiento femenino.

Es difícil empoderar a personas que no están insertadas en el proceso de creación de “riqueza”. Por las enseñanzas de la economia clásica, el trabajo humano es la verdadera fuente de valor y la via fundamental de bienestar de las personas y de las naciones. Cambiar al pleno empleo por una renta básica de ciudadanía no seria el mejor camino para el fortalecimiento de la clase trabajadora y para la toma de consciencia de clase, por más difusa que sea la configuración clasista.

El fin del empleo “tradicional” (especialmente el industrial tradicional) no significa el fin del trabajo, incluso en una sociedad pós-industrial. El proletariado clásico de la 2ª Revolución Industrial ya no existe más. El trabajo se transformó. Sin embargo, no pasa de una ilusión cambiar la centralidad del trabajo por la centralidad de la transferencia de rentas.

Tal vez una alternativa aceptable fuese la combinación creativa de las dos alternativas en el sentido de fortalecer a la sociedad civil, permitiendo la autogestión y la mayor autonomia de los trabajadores. Todavía en el espíritu de la obra de Thomas Paine, en el famoso libro Sentido Comun (1776, p. 27) él dejó el alerta libertario y cercano a al anarquismo:

“La sociedad, en cualquier estado, es una bendición, mientras que el gobierno, incluso en su mejor estado, no es más que un mal necesario; y, en su peor estado, es un mal intolerable”.

Referencias:

Philippe Van Parijs. Renta básica: renta mínima garantizada para el siglo XXI? Estudios Avanzados, 14 (40), 2000 http://www.scielo.br/pdf/ea/v14n40/v14n40a17.pdf

Thomas Paine. Sentido Comun (original de 1776), Martin Claret, 2012

SOUZA, L. P. WALTENBERG, F. D. Bolsa Família y asimetrias de género: ¿refuerzo o mitigación? R. bras. Est. Pop., Rio de Janeiro, v.33, n.3, p.517-539, set/dez. 2016

https://www.rebep.org.br/revista/article/view/826

José Eustáquio Diniz Alves, Columnista del Portal EcoDebate, es Doctor en demografia y profesor titular del maestrado y doctorado en Población, Territorio y Estacísticas Públicas de la Escola Nacional de Ciências Estatísticas – ENCE/IBGE; Presenta sus puntos de vista en carácter personal. E-mail: jed_alves@yahoo.com.br

Sí, se puede -Por Daniel Link

Alguna vez Daniel Link me desilusionó, pero esta columna en Perfil es muy buena!

Se puede seguir diciendo “qué barbaridad” ante cada atentado que, más allá de los muertos, refuerza el carácter policíaco de las sociedad contemporáneas, se puede salir cada mañana con una sonrisa a la calle, ignorando los cuerpos de los que duermen ahítos de paco, vino rancio o desesperanza en los umbrales de las casas, se puede seguir sin preocupación auténtica el enrarecimiento climático y el derretimiento de los hielos polares, se puede marcar en un mapa, con curiosidad de entomólogo, las migraciones desesperadas de hombres, mujeres y animales, se puede seguir reclamando una solución que tal vez nos sea dada para la inflación, el desempleo, la falta de horizontes, se puede seguir pidiendo mano dura contra los crímenes de pobreza y se puede seguir apostándolo todo a una educación que, sin embargo, se degrada día a día, se puede seguir añorando melancólicamente la época de los grandes discursos y relatos, se puede mirar televisión reprimiendo las ocasionales arcadas ante la grosería, la misoginia y la homofobia, se pueden contabilizar las unidades de energía consumida en humo, en polvo, en nada y pagar con obediencia civil la factura a fin de mes, se puede concurrir voluntariamente a los tribunales para reconocer una violación a unas reglas del tránsito completamente caprichosas y aceptar la pena, se puede seguir comprando muebles hechos con pedazos de selva desmontada, se puede seguir confiando en que la Justicia burguesa restablezca alguna vez los valores que se dicen perdidos desde hace rato y se puede seguir soñando con una hipoteca que reinstale la burbuja vertiginosa de 2008 que algunos países nunca conocieron.

Se puede seguir confiando en los bancos y la bancarización de la vida cotidiana, se puede reemplazar, por supuesto que se puede, la solidaridad por la mera expectativa compungida, se pueden comprar dólares con cuentagotas con la ilusión de que servirán para algo, se puede encender la radio para escuchar las voces que no tienen nada para decir, pero que no pueden callar porque son el soporte agónico de una siguiente tanda comercial, un ruido negro, negrísimo, que trae por contraste el recuerdo del ruido blanco que fue el arrullo de la infancia. Se puede aceptar el desbaratamiento y el abaratamiento de la lengua, se pueden aceptar los lugares comunes, enhebrados uno tras otro, como un collar de cuentas de fantasía, se puede, se puede. ¿Quién dijo que no se puede?

Mejor que apostar a lo que se puede, es apostar a lo imposible y que es, por eso mismo, necesario: la construcción del bien común, la aspiración a la felicidad total, de todos, de todas y de todes, la algarabía de un día nuevo que anuncia que los cuerpos podrán circular libremente entre fronteras, grupos y clases y que el mundo no se está muriendo de puro conformismo y de tristeza.

Un algoritmo permite detectar a los candidatos más afines con el perfil buscado (¿adiós a los que seleccionan personal?)

Adiós al CV: ya se usa inteligencia artificial para elegir personal

Se trata de una tendencia global que llegó a la Argentina y ya la aplica el mundo corporativo. Las compañías realizan un primer filtro en el proceso de reclutamiento a través de aplicaciones digitales. En el caso de búsquedas masivas, un algoritmo permite detectar a los candidatos más afines con el perfil buscado según las palabras que utilizan y los gestos que hacen en las entrevistas virtuales

Hace tiempo que el currículum en papel pasó al olvido. Los cambios en los procesos de reclutamiento hoy van mucho más lejos: las compañías incorporan nuevas tecnología en la selección de sus futuros empleados, con aplicaciones de inteligencia artificial y reconocimiento facial que se convierten en un primer filtro para determinan qué candidatos encajan mejor con el perfil buscado.

A nivel local, ya se empiezan a ver los primeros casos. Como la multinacional Unilever que utiliza test virtuales de distintos tipos de inteligencia y acaba de sumar una aplicación llamada HireVue para digitalizar los primeros pasos de la selección a través de inteligencia artificial. Cada postulante recibe un video con preguntas y debe responder en el mismo formato. Puede hacerlo en cualquier momento y grabarse todas las veces que quiera. En los procesos individuales, es un reclutador el que mira el video y decide si la persona pasa a la siguiente etapa, pero en los procesos masivos con muchos postulantes es un algoritmo el que evalúa las respuestas y realiza la selección.

“Cualquier herramienta nueva es acompañada muy de cerca y los reclutadores que ven las entrevistas hacen un seguimiento del nivel de confianza y de la experiencia del candidato. La herramienta demostró ser muy confiable. Para los reclutadores se acorta el proceso y se facilita la comparación de perfiles”, explicó Melina Cao, directora de Recursos Humanos de Unilever Argentina.

 “Se está usando más tecnología para agilizar y estandarizar los procesos. Con herramientas de reconocimiento facial y de big data que filtran por algoritmos. Bajo ningún punto de vista sustituye a la entrevista personal, pero son herramientas complementarias que ayudan con una base grande. Para las empresas significa mayor precisión en el proceso y herramientas objetivas similares para todos los candidatos”, destacó Alejandro Melamed, director General de la consultora Humanize Consulting.

Toda la nota en El Cronista


Lo único bueno sería pensar que los famosos seleccionadores/as que te decían:
-Lamentáblemente ya se ocupó esa vacante
o
-No das con el perfil solicitado

También serán reemplazados por algoritmos!!

¿Cómo saben los seleccionadores que los algoritmos no están repitiendo los prejuicios que ellos tienen?

El reconocimiento facial para seleccionar personal parece algo lombrosiano!

Lombroso dijo que las causas de la criminalidad están relacionadas con la forma, causas físicas y biológicas.

¿Qué es lo que se reconoce facialmente?, ¿qué es lo que se está buscando?

Todo esto podría hacer que mucha gente no consiga trabajo, no es algo para tomárselo a la ligera!


Desde este muy humilde rincón el alerta de Cathy O´neil sobre el imperio de los algoritmos

Bertrand Russell: el impulso-poder y el impulso-amor en la ciencia

” La frontera entre lo que se considera admisible en ingeniería genética y lo que no, está en algo tan sutil como la actitud. No es lo mismo acercarse a la vida con la admiración del público ante la experiencia y el arte de los maestros que acercarse como un arrogante niño que quiere, a toda costa, imponer sus inventos y obtener beneficios rápidos .

Este debate estaba ya presente en las reflexiones de Bertrand Russell, quien hablaba del impulso-poder y el impulso-amor en la ciencia. En La Perspectiva Científica , Russell argumenta que la ciencia ha sustituido el impulso-amor inicial de los primeros científicos (cuyo motor era un apasionado amor al mundo), por el impulso-poder que busca manipular para la propia ventaja, o incluso, manipular únicamente con el propósito de demostrar que se puede hacer , independientemente de las consecuencias.

No es cierto, como nos quieren hacer creer, que haya una única postura de la ciencia ante los transgénicos mientras el resto son posturas acientíficas y supersticiones. Hay varias formas de acercarse a la vida desde la ciencia. Cuando la ciencia se acerca a la vida con el impulso-amor contempla la belleza de los ecosistemas y sus complejísimos sistemas de regulación, intenta imitarlos y surge de ello la biomímesis, la permacultura y la agroecología. Cuando la ciencia se acerca a la vida con la actitud de respeto y admiración del público ante el virtuoso, ve la inmensa variedad de la biodiversidad e intenta protegerla antes de que se extinga: entonces surge el conservacionismo. Cuando la ciencia se acerca a la vida con la arrogancia de un niño rico , manipula los genes para vender productos químicos y hacer negocio sin darse cuenta de que esos productos están destruyendo los sofisticados y maravillosos ecosistemas del planeta: entonces surge la actual ingeniería genética (sobre todo la aplicada a la agricultura).”

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Alguien subió al libro de Bertrand Russell por acá