El fallo aleman que declara inconstitucional al voto electrónico

“El fallo alemán no dice lo que ustedes afirman”

Hay toda una controversia respecto del famoso fallo de la Corte Constitucional de Alemania. Acá está completo, en castellano, y analizado por expertos en derecho electoral. Si no tienen tiempo, acá hay un buen resumen.

El fallo alemán declara inconstitucional el uso de aparatos de votación que no permitan al elector conocer el funcionamiento del sistema. Es decir, quien vota (y también quienes fiscalizan) deben poder controlar cómo funciona la urna, cómo se emite el voto y cómo se cuenta sin tener conocimientos técnicos especiales. También dice que no alcanza con las auditorías, el sistema debe ser transparente para el votante, pues no debe ser necesario contar con un intermediario para saber cómo se expresa el voto (ver axiomas del fallo).

Es cierto que la sentencia afirma que usar un aparato sin memoria o registro que emita un comprobante en papel y que sea ese papel lo que se cuente podría ser viable a los fines del control de que la opción sea correcta (o integridad del voto, ver #121 bb) pero eso deja sin resolver otros problemas que el propio fallo reconoce. Recuerden que Alemania no volvió a usar voto electrónico de ningún tipo, aún del tipo “boleta única electrónica” (con comprobante papel) después de esta sentencia.

“Entonces, la boleta única electrónica es posible, porque no tiene memoria y emite un comprobante en papel”

Acá es donde el fallo alemán se pone interesante. Es imposible que exista un sistema informático “sin memoria” o registro de algún tipo. En cada caso se trata de computadoras (inclusive las impresoras son computadoras y pueden hacer cosas que no querés que hagan). La “boleta única electrónica” es voto electrónico porque se trata de un sistema de votación mediante computadoras. La máquina que se usa en Buenos Aires y Salta tiene no sólo una, sino dos computadoras adentro. Nunca fueron auditadas públicamente. Y en los casos de auditorías cerradas, se revisaron partes del sistema y no su totalidad.

Por lo tanto, no se puede garantizar el secreto al poner una computadora a la hora de votar. La propia sentencia alemana dice que las auditorías no alcanzan para determinar cómo funciona el sistema y que el rastro en papel es insuficiente para garantizar eso (párr. #120, 123, 125).

Nosotros creemos que el proceso debe ser transparente para el elector. Evidente. La sentencia lo plantea en sus axiomas: la capacidad de control ciudadano en toda etapa, todo el tiempo, sin conocimientos especiales; y -agregamos- no sólo de la integridad -que se soluciona con el rastro de papel- sino también del secreto. En este sentido, creemos que para que la libertad del votante no sea manipulable, debe existir secreto en el momento de votar y el mecanismo del secreto tiene que ser entendible por cualquier persona.

Una tecnología dominada por las mayorías (como el sobre y el papel) no podría usarse para amenazar tán fácilmente como una tecnología que ningún votante puede saber cómo funciona al momento de elegir. Va un ejemplo: acá Nicolás Maduro diciendo que, gracias al voto electrónico, sabe quienes le votaron en contra. Sea verdad o mentira, la opacidad del sistema le permite amedrentar con él.

Fuente: Javier Pallero

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