Deberíamos poner fin a este suicidio gradual de la Argentina

La Sorprendente Vida en Malvinas Hoy

En medio de la noche densa, apenas iluminada por unos faroles que la niebla vuelve espectrales, Ros Road –el boulevard costero en Puerto Argentino (o Stanley, como le dicen los lugareños)– luce desolador. Pero nunca lo que parece, es: por suerte. Aunque la calle esté vacía, en algún lado –seguro– que hay una fiesta. En algún lado se baila, se juega a los dardos, se escucha música fuerte y se toma alcohol potente. Y, encima, si es sábado, la fiesta se multiplica.

Clarín


La Gran Bretaña es, sin lugar a dudas un imperio en franca decadencia, y el Brexit ha sido un punto importante a destacar en su creciente crisis como antigua potencia dominante. Sin embargo, ha sido capaz en las Islas de generar una inteligente estrategia de posguerra, tanto para poblarla como para revitalizar su economía por supuesto a costa de nuestros recursos o bienes nacionales, fundamentalmente los recursos pesqueros.

Es importante, para nosotros, tener en cuenta estos logros, para reconocer nuestras propias debilidades y carencias.

Desde la guerra de Malvinas no hemos hecho sino retroceder como país, en todos los aspectos, hasta devenir en una mera colonia financiera, sin fuerzas armadas, desindustrializada, agroexportadora de commodities y de recursos naturales, y por lo demás, aplastada por una deuda impagable.

Es evidente que deberíamos poner fin a este suicidio gradual de la Argentina, y denunciar a una presunta dirigencia infinitamente corrupta o inepta que nos parasita y que usa las diversas camisetas políticas y que juega en el mismo juego propio de la derrota y de la desesperanza.

Las relaciones globales actuales y la creciente multipolaridad nos facilitarían un nuevo rol en el mundo, si fuésemos capaces de recobrar un proyecto nacional.

Necesitamos repoblar la Patagonia, tanto como el resto del territorio vaciado por la sojización.

Necesitamos remediar los millones de hectáreas deforestadas por una oligarquía sionista e infinitamente codiciosa y poder salir de los ciclos actuales sucesivos de sequías e inundaciones.

Deberíamos reconstruir nuestras Fuerzas Armadas desde nuevos presupuestos éticos y patrióticos a la vez que asegurar la unidad de la Argentina con los países hermanos de América Latina.

Necesitamos volver a generar trabajo para nuestra población combinando los antiguos recursos de la producción de alimentos sanos con las nuevas tecnologías que son parte de la cuarta revolución industrial que se extiende por el mundo. Ello es absolutamente posible, para lograrlo sólo necesitamos vovlver a un pensamiento situado, afirmarnos en una identidad cultural y recuperar el orgullo de ser argentinos./

Jorge Rulli.

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