Documental: El especialista, retrato de un criminal moderno


Se lo puede descargar colocando su dirección:

http://www.veoh.com/watch/v21734490t5948JDr

en:

http://telechargerunevideo.com/


Los subtítulos en formato SSA que tapa los que están pegados en alemán


Documental sobre el juicio a Adolf Eichmann en 1961, nazi responsable de organizar “la solución final” y que, tras huir al final de la II guerra mundial a Argentina, fue sacado del país en la clandestinidad por agentes del Mossad y llevado a Israel, donde fue juzgado y ahorcado por crímenes de guerra.
El documentalista Eyal Silvan se basa en las ideas del libro de Hannah Arendt “Eichmann en Jerusalem”, en un intento de demostrar la “banalidad del mal”. Eichmann es retratado no como un monstruo demoníaco, un asesino o torturador, sino como un burócrata, padre de familia, avocado a sus deberes y a seguir las reglas impuestas en su trabajo.

Esta mirada abre un nuevo abanico de preguntas ético-políticas, y resitúa la pregunta central: ¿Cómo fue posible el Holocausto? El film se estrenó en el festival de Berlin en 1999, como parte de un programa especial titulado “Documentos contra el olvido”.

Film Affinity


Hay una entrevista a Eyal Silvan el director que es hijo de uruguayos en Clarín muy interesante!:

“Y que ser israelí es una identidad colonialista, de colonizar también el judaísmo, de nacionalizar el judaísmo. Con el tiempo mi madre se decepcionó con Israel. “Estos hijos de puta nos jodieron”, dice.Ciertos personajes de “Ruta 181” expresan un racismo tan galopante que provocan un rechazo similar, aunque de otro orden, al de tus padres con el prototipo antisemita del judío.

No tenés que pensarlos como judíos: son israelíes.
Y ni siquiera son los extremos, es gente común.

Por primera vez en la historia del judaísmo, un grupo de judíos no piensan en términos de minoría sino de mayoría. Dicen: “Tenemos también el derecho de ser racistas, no somos más esos judíos temerosos”. Y si mañana Israel cambia y se convierte en un país democrático y secular, la gente cambiará.

Es como en Sudáfrica: los que allí antes decían estos negros de mierda, hoy serían incapaces de hacerlo.

Es un cambio muy doloroso de ver, si se pasa de “Un especialista” a “Ruta 181”: víctimas transformadas en victimarios. Nos educan con la noción de que, como somos víctimas, tenemos derechos, y transformamos la memoria en un arma.

Me interesa la utilización de la victimización. Yo trabajo sobre Israel y Palestina porque es el mundo que conozco, pero son cuestiones que conciernen a todos. La victimización es una cristianización del judío. Es como estar en la cruz todo el tiempo, sufriendo.

El filósofo Yeshayahu Leibowitz decía: “Usamos lo que nos pasó, pero uno es lo que hace y no lo que le pasó”.

Muchos crímenes se justifican por la memoria.Como el del 11 de setiembre…Exactamente. O La noche de los cristales rotos, en la Alemania nazi. Esta dialéctica acerca de cómo la memoria puede servir al crimen y, por otro lado, para construir el futuro, me interesa.

Actuamos como israelíes en nombre de la memoria, pero como nos ponemos a nosotros en la situación de víctimas, no tenemos compasión por las otras víctimas. Es una paradoja.

El cine documental se nutre de víctimas…Ese es su gran problema. ¿Cuántos filmes argentinos sobre la dictadura se centran en los asesinos? Ninguno. Todos en víctimas, hijos de víctimas, madres de víctimas. Es nuestra cultura judeocristiana.

Alguien que sufre por nosotros. La víctima es alguien que te hace sentir bien cuando lo compadecés.

Pero cuando tenés a Eichmann, que podría ser tu compañero de trabajo, ¿qué hacés? Fuera del contexto del Tercer Reich, podría ser un burócrata cualquiera. Es difícil lidiar con eso.

Nos hace preguntarnos si podemos convertirnos en un tipo así.

Un hombre ordinario en una circunstancia extraordinaria…No quiero decir que todos somos Eichmann, pero podemos serlo.

Hasta la dialéctica de los derechos humanos puede convertirse en criminal. Eichmann decía: “yo traté de mejorar las cosas, que entraran 700 judíos por vagón en lugar de mil”.

La cuestión es cómo vigilar el hecho de que las raíces del crimen colectivo, del totalitarismo, están en las sociedades democráticas. ¿Cómo fue el trabajo con el material de archivo para “El especialista”?Pude hacer un filme de tesis de 3,5 millones de dólares, cinco años de edición. Tenía tiempo de pensar en cine, un guión que era el libro de Hannah Arendt, Un estudio sobre la banalidad del mal, y 360 horas de archivo. Ella tomó una decisión en el juicio: mirar al perpetrador. Todos miraban a las víctimas. La de ella fue una elección cinematográfica, de punto de vista.La postura de Eichmann hace recordar el argumento de la “obediencia debida”…Eichmann decía:

“De aquí en adelante yo no tengo nada que ver. No soy responsable”.

Es el problema de las sociedades modernas: ¿quién es responsable? Yo creo en la responsabilidad individual. “Si yo no lo hacía, lo iba a hacer otro”, decía. Es verdad, pero lo hiciste vos.

Un torturador puede decir: “Fue una orden, todos lo hacían, era un sistema”. Es verdad. Pero vos lo hiciste. ¿Cómo ves los cambios en Gaza?No hubo un cambio real. No abandonaron el sistema colonial, lo transformaron. Gaza quedó convertida en una gran cárcel. Y la gente se mata entre sí. Pero los israelíes se lavan las manos. ”

Clarín

 

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