“Olvidate de tu hijo”: Brasil está quitándole los niños indígenas a sus madres y poniéndolos en adopción

The Intercept

28 de Julio de 2018


Arriba a la derecha donde hay unas rayitas le activan los subtítulos en español.

Si no puede ver al video en el blog, visite la página donde está cargado


Ensayé mi guarani algunas veces antes de acercarme a Élida Oliveira: ella no habla portugués y había llegado aquella mañana a Amambai (Mato Grosso do Sul- MS), acompañada por funcionaias de la Funai, organismo responsable por las políticas indigenistas de Brasil [del gobierno federal]. Ella estaba alli para contar lo que llevó, hace tres años, agentes de salud y miembros del Consejo Tutelar [Organismo del gobierno sobre los menores] a retirar su hijo recién nacido de Tehoka Ñu Vera, en la región de Dourados (MS).

Docientas mujeres escucharon en silencio su testimonio en guarani durante un encuentro. La responsable por traducir las palabras a las autoridades presentes, Wanda Kuña Rendy, pudo traducir apenas algunas frases al portugués; fue impedida por el llanto: “al niño, se lo retiraron con ocho dias de vida… Ella pide para que no le retiren nuevamente al niño de ella”.

Élida reaccionó sonriendo a mi pedido de entrevista, pero vaciló en permitir que el hijo menor dejase sus faldas durante la grabación.

Estaba preparada para acompañar como investigadora la sexta edición de Kuñangue Aty, la gran asamblea de las mujeres kaiowá y guarani, yo queria prestarle atención a los rezos y cantos que marcaban las noches y días del encuentro, de la recepción de los invitados a las mesas de debate. Como etnógrafa o como periodista, sin embargo, es necesario darle atención a lo que angustia a las personas. “¿Por qué el número de niños indígenas en situación de adopción institucional aumentó tanto en el último año?”, me perguntaba. “¿Está haciéndose ley ahora quitárselo a los indígenas y dárselo a los blancos?”, cuestionó Janete Alegre, anfitriona de la asamblea en Amambai.

Sólo en el municipio de Dourados (MS), 50 niños vivían en albergues hasta 2017, según un informe de la Coordinación Regional de la Funai. En julio de 2018, aún restan 34. Descubri que el caso de Oliveira y de otras madres de Dourados era la punta de un problema complejo, presente en otras innumerables comunidades, con indicios de irregularidades todavía más graves – acompañadas desde 2010 por la Funai, por la Defensoria Pública y por el Ministerio Público Federal.

“La institución defiende que ella es pobre, que ella vive en una tierra retomada. Las instituciones necesitan respetarnos. Esto es genocídio de los pueblos indígenas”, oí gritar a Jaqueline Gonçalves, una joven líder kaiowá, recordando al historial de violencias al que los Kaiowá y Guarani han sido sometidos desde el comienzo del siglo 20. El Juzgado de Menores alega malos tratos, abandono y problemas con el alcohol y drogas para justificar la separación de madres e hijos.

“Reclaman que nuestros hijos son sucios; pero claro, vivimos en la tierra, cocinamos en el fuego”, dicen las mujeres en la carta final de la asamblea. Exigiendo que sean encontradas alternativas dentro de las propias aldeas, como manda el Estatuto del Niño y del Adolescente, estas mujeres quieren tener el derecho de continuar siguiendo las lecciones de cuidado dejadas por sus antepasados. Es necesario comer los alimentos de origen, es necesario cantarle a los recien nacidos, me enseñaron ellas.

The Intercept


La investigación empezó en el 2010, fin del segundo gobienro de Lula y se extendió hasta nuestros días, pasó por los 6 años del gobierno de Dilma Rousseff, todos del Partido de los Trabajadores, Pérez Esquivel quiere que Lula reciba el Nobel de la Paz…Durante los gobiernos del PT comenzó la sojización que produjo una expansión de la frontera agrícola y la ocupación y expulsión de sus tierras de los pueblos originarios

Sobre Cambridge Analytica y una posible campaña en la Argentina

Twitts de Iván Schargrodsky/










Más sobre Cambridge Analytica

¿Serán buenas prácticas agrícolas?

Me pregunto si acaso la izquierda y los progresistas o los modernizantes tardíos nacionales y populares le llamarán a esto que la tecnociencia nos anticipa: las “buenas pràcticas agrícolas”.

Jorge Rulli


El avance de los robots antiplagas

John Deere y BASF desarrollan máquinas que distinguen el tipo de amenaza para el cultivo y reducen el uso de herbicidas

El País

El Desarrollismo De Truman Y La Necesidad De Volver A Ser Revolucionarios

Ningún militante de la causa nacional debería desconocer este momento de viraje en la historia de la humanidad.

Los Estados Unidos, que ganaron la segunda guerra mundial, le proponen al mundo en 1949, a través de su presidente H. Truman, un camino lineal a su imagen y semejanza .

Este modelo de vida, inspirado en los sectores medios altos norteamericanos, deja al grueso de los países en el llamado “subdesarrollo” y condena definitivamente toda posibilidad de caminos y formatos diversos alternativos o propios a la cultura de cada Pueblo.

La regla la impondrían los Estados Unidos y poco a poco todos los países se plegarían a un único camino en que lo deseable sería el Estilo americano de vida-“american way of life”.

Un verdadero horrror global al que cedió hasta su colapso la antigua URSS y actualmente también la China comunista.

Pensemos en la Argentina del año 1949, en medio de su revolución nacional, resistiendo los embates o las presiones del nuevo “desarrollismo” y sepamos que esa modernidad periférica nos llegó con Arturo Frondizi y con el partido Comunista que en aquella época controlaba el diario Clarín.

El punto de bisagra entre aquellas políticas modernizantes y un Peronismo rebelde y contestatario fue John William Cooke y su propuesta de respaldo a la candidatura de Arturo Frondizi.

Hoy, aquel presidente marxista que se sumó ardorosamente a la modernidad periférica que se nos proponía no sólo tiene su retrato en el despacho de Mauricio Macri, sino que también goza su recuerdo de las simpatías de prácticamente todos los grupos del archipiélago peronista.

En verdad, un espanto ideológico. Por eso recomendamos esta lectura (es un pdf) para comprender el modo en que se impuso planetariamente un sólo modelo de vida que nuestros líderes terminaron aceptando por izquierda o por derecha. Desafiar esta mirada e impugnar este paradigma requiere hoy el ser un revolucionario. //

Jorge Rulli


El Concepto de Desarrollo es un pdf.

Los votantes del líder de extrema derecha de Brasil, Jair Bolsonaro, dirán que hubo fraude en la elección presidencial, no se podrá comprobar nada y los “intelectuales” de la revista Piauí seguiran sin entender nada…

En Brasil hay voto electrónico, la urna es una maquinita con una pantalla, apretás l número de tu candidato/a, aparecerá la foto de él/ella en la pantalla, volvés a apretar aceptar y ya votaste. No se imprime nada, no hay ninguna constancia ni forma de saber si tu voto fue secreto, si se contó bien, nada, es todo una cuestión de fé.

Para hacer un poco más auditable la elección el Congreso brasileño aprobó una ley para que el voto fuera impreso, así votás, imprimís el voto, te fijás si es la persona que querías, colocás ese voto en un sobre y queda una constancia de a quien votaste para realizar una posible auditoría.

El Tribunal Superior Electoral declaró que era imposible implementar esta ley para esta elección, con lo cual se seguirá votando y creyendo que tu voto se contó bien y que fue secreto.

En el año 2006 en el suplemento Link del diario O Estado de São Paulo Pedro Doria escribió un artículo cuestionando el porqué el voto electrónico es tan inseguro. El artículo en portugués se lo encuentra acá, dejé una traducción en español acá.

Ante la no implementación del voto impreso el candidato de extrema derecha Jaír Bolsonaro que está primero en las encuestas cuando se lo quita la candidatura de Lula está haciendo campaña a favor del voto impreso y denunciando un posible fraude por no haber forma de auditar la elección.


Jaír Bolsonaro y el voto impreso:

En la base del video, a la derecha, donde está el ícono con forma de engranaje se activan los subtítulos en español


Bolsonaro todavía no armó su fórmula, le ofreció a la abogada Janaína Paschoal ser su vice, en el podcast Foro de Teresina de la Revista Piauí en su parte final se burlan de las dudas de Janaína Paschoal con la urna electrónica:


En la base del video, al lado del ícono con forma de engranaje le activan los subtítulos en español


Los que participan en este podcast y hacen los comentarios son:

Una científica política, el director de redacción de la revista y un periodista columnista de política de uno de los principales diarios de Brasil no pueden entender lo que dice Janaína Paschoal y se dedican a dar argumentos ad hominem contra Janaína Paschoal.
No pueden preguntarse ni cuestionarse sobre qué es el voto electrónico y los peligros que hay en su implementación.

Y esta gente quiere entender al fenómeno Bolsonaro, el líder de extrema derecha que, en caso de perder la elección, dirá que hubo fraude y no se podrá demostrar si lo hubo o no!
Y la Revista Piauí que pretende ser una voz progre en Brasil tiene a esta gente analizando a Bolsonaro y al voto electrónico…


Más sobre el voto electrónico en esta sección de este humilde blog

Brasil: Autoengaño del Partido de los Trabajadores (de Lula/Dilma)

Pablo Ortellado, Folha de São Paulo

La última semana, descubrimos que Lula debe empujar su candidatura hasta el último momento y debe competir con un programa muy parecido como el que practicó en los años 2000. Esta estrategia es fruto de una trampa retórica en la que el Partido de los Trabajadores [PT de Lula/Dilma] se enredó.

Desde que fueron forzados a retomar la movilización, para contraponerse a las protestas que pedian el impeachment, los petistas [militantes del PT] difundieron un relato, el relato del golpe, una estrategia discursiva para asustar a la militancia de izquierda y cooptarla en la defensa del legado lulista.

El relato intenta interpretar todo el proceso político reciente como una orquestación conservadora contra los avances sociales de los gobiernos de izquierda.

Según él, la operación Lava Jato no habría desvelado un gigantesco esquema de corrupción en Petrobras, sino que seria sólo una historia armada sin fundamento para perseguir al PT.

Dilma Rousseff no habria sufrido un impeachment porque su partido se enredó en la corrupción y un movimiento de masas se levantó contra él, ni porque perdió completamente el controle del Congreso por pura incapacidad política, ni por haber cometido errreos groseros de conducción de la política económica, ni por haber traícionado su programa electoral apenas fue reelecta.

Lo que sucedió, según el relato, fue que las elites no habrían tolerado el avance social de los programas petistas y forjaron una coalición con el Poder Judicial, la oposición y la prensa para derribar a Dilma e impedir nuevos gobiernos de izquierda.

A veces, el relato hace parecer que programas como Fies, Bolsa Familiia y Luz para Todos fueron tan revolucionarios que habrían amenazado el status quo. Otras veces, él hace parecer que nuestra elite es tan reaccionaria que no toleraria incluso programas moderados y ambivalentes.

De cualquier manera, la corrupción con la que el PT se envilucró y los graves errores del gobierno Dilma son empujados debajo de la alfombra y toda la responsabilidad por el fracaso passa a ser de la oposición.

La creencia en el relato es ambígua. Por un lado, como si creyeran en él, rebajan las expectativas, haciendo creer que lo que tuvimos con Lula es todo lo que es posible hacer —cualquier propuesta más osada, simplemente no serían autorizadas por las elites.

Por otro lado, como si no creyesen tanto en él, rechazan una ruptura institucional, optando por jugar el juego electoral supuestamente no honesto, inclusive buscando el apoyo de políticos “golpistas”.

Incómodos por su propio relato, el PT, con Lula o sin Lula, debe reeditar un programa gastado y limitado, proyectando un horizonte de cambios muy corto con respecto a la urgencia social impuesta por la desigualdad brasileña.

Pablo Ortellado

Profesor del curso de gestión de políticas públicas de la Universidad de San Pablo, es doctor en filosofia.

 

En la serie “Colony” una invasión alienígena demasiado humana

Wilson Roberto Vieira Ferreira : Cine Gnosis


Disponible en Netflix, la serie “Colony” (2016-) subvierte de diversas maneras la típica historia de una invasión alienígena: los humanos pueden ser tan amorales y crueles como los aliens y tampoco hay una metrópolis distópica, sombria y en ruínas, sino una Los Angeles soleada bajo un persistente cielo azul. Pero principalmente, los invasores no crean guerras de extermínio con sus naves o máquinas monstruosas, como en clásicos del género. Sólo explotan las principales debilidades humanas por medio de herramientas que la propia humanidad creó para subyugar las debilidades de otros seres humanos: medios de comunicación, religión, enseñanza y propaganda que arrancan lo peor de nosotros – ambición, traición, avaricia, egoísmo y deseo por poder. Ellos no son más “aliens”: ahora son “RAPs” o “huespedes”. Invasores “low profile” que sólo ponen a los hombres unos contra otros, obteniendo sus ganancias de esto. Una invasión “demasiado humana”, así como en las actuales Guerras Híbridas en las que el poder global invade países conquistando corazones y mentes.

¿Por qué en las películas sci-fi los aliens (sean ellos monstruos o invasiones organizadas por inteligencias superiores) que intentan invadir la Tierra son siempre derrotados? Desde Tierra versus Discos Voladores (1953), los aliens son derrotados después de encontrar a un planeta unido alrededor de la alta tecnologia y el liderazgo de los EUA. Esto cuando no son destruídos por los microorganismos de nuestro medio ambiente, como en La Guerra de los Mundos.

Con excepción de las películas en que seres de otro planeta llegan hasta aqui en misiones pacifistas (hasta el pacífico ET de Spielberg tuvo que enfrentarse con las conspiraciones científicas de la NASA), las civilizaciones extraterrestres beligerantes parecen siempre subestimándonos: entran e nuestro mundo en una verdadera blitzkrieg, pero terminan siendo sorprendidos con la inteligencia, coraje y movilización colectiva humanas.

De La Invasión de los Discos Voladores (Earth Vs. The Flying Saucers, 1956) a Independence Day (1996), siempre hay un subtexto patriótico (el contexto de la Guerra Fria y los aliens como la metáfora de la amenaza comunista) o de apologia a la Globalización como en la película de 1996 – claro, un nuevo orden mundial liderado por la NASA.

Pero la serie de Netflix Colony (2016-) subvierte a la típica narrativa sobre aliens invasores. una invasión extraterrestre sin flotas de discos voladores o naves madres sobrevolando a las grandes ciudades y enfrentando a ejércitos y Fuerzas Aéreas. Los alienígenas ahora son “RAPs” o también conocidos como “huespedes”. Su invasión pasó a ser conocida como “La Llegada” y no hicieron nada más que aprovecharse de la estructura política préexistente de dominación del hombre por el mismo hombre.

Más inteligentes, los “RAPs” transformaron la invasión en un hecho consumado, convirtieron a las grandes ciudades en “colonias” cercadas por muros de 100 metros de altura y sobornaron a las autoridades con aquello que es muy familiar para los humanos: poder, lujo, prestígio y ambición.

Paradojalmente, los seres humanos dejan de ser la especie dominante en la Tierra por medios de las propias armas con las que por siglos la elite humana subyugó, dominó y explotó a la humanidad.

De esta forma, la serie Colony asume la forma de una metáfora de los tiempos actuales: de un lado, los muros omnipresentes en cada episodio que se transformaron en íconos del momento político de la Era Trump; y del otro, un síntoma de los tiempos de las guerras híbridas que actualmente diseminan el orden mundial de la Globalización: la invasión de países ya no más por tropas o bombas tiradas por aviones- caza. Sino ahora por estrategias semióticas de explotación de los medios de comunicación, religión y propaganda.

Y la explotación de las debilidades de la naturaleza humana tan diversas como el miedo y la vanidad.

La serie

Actualmente nueve de cada diez series empiezan de la forma en que Colony inició el primer episodio de la primera temporada: empazamos en plena acción sin saber los antecedentes que hicieron al relato llegar en aquel punto.

Vemos a Will Bowman (Josh Holloway de la serie Lost) en su rutina familiar despidiéndose de la família para un día más de trabajo. Sabemos que está intentando escapar de Los Angeles a través de un gigantesco muro que cerca a la ciudad. Intenta encontrar a su hijo llamado Charlie que está en algun lugar en Santa Mónica, fuera de los límites del muro. Intenta escapar clandestino en un camión para atravesar la frontera fuertemente vigilada y militarizada.

Hasta que una bomba colocada por terroristas de las fuerzas de Resistencia explota, para después Will ser llevado bajo custodia de los “boinas rojas”, una fuerza militar humana (la llamada “Fuerza de Seguridad Nacional”) que colabora con los “huespedes” o “RAPs” – algún tipo de invasor alienígena que en el día conocido como “La Llegada” transformaron a la ciudad en una “Colonia”, cercada posteriormente por un gigantesco muro.

Descubrimos que en su pasado Will fue un soldado y después un agente del FBI especializado en rastrear y capturar criminales. Snyder (Peter Jacobson – el gobernador colaborador de los RAPs) convence a Will a colaborar con las fuerzas policiales locales a: rastrear a los miembros de la Resistencia, principalmente un supuesto líder llamado “Gerónimo”.

A cambio, él y su familia tendrán una serie de regalias (protección, dinero, auto e items prosaicos como vinos, chocolates y otros alimentos en una ciudad cuyos stocks están racionados y bajo constantes toques de queda – bajo la amenazadora vigilancia de cientos de drones que eventualmente matan a sospechosos.

De vuelta a casa, Will le revela a su esposa Katie (Sarah Wayne Callies) que su nuevo trabajo forzado es la única manera de conocer por dentro a la máquina represiva de los colaboradores de los “Huespedes” para encontrar un medio de atravesar al muro de la Colonia para buscar al hijo, perdido en el momento del traumático evento de la “Llegada”.

A lo largo de los episodios de las temporadas, el espectador va de a poco entendiendo lo que fue “La Llegada” y los propósitos de la sofisticada forma de dominación y explotación de los alienígenas.

Will y Katie intentan desesperadamente darles una vida normal a sus otros hijos y mantener a la família unida. Sin embargo, Katie guarda un secreto: paralela a sus actividades de ama de casa y de intentar llevar adelante a su propio negocio (un bar llamado “Yonk”), ella colabora con guerrilleros de la Resistencia. Con la entrada del marido en la fuerza policial, Katie se transforma en la informante de los pasos de las investigaciones de los colaboracionistas.

Empieza por parte de Katie un juego de espionaje y de agente doble, mientras Will desconfía cada vez más que hay alguien infiltrado en la policía. Sin saber que el informante está más cerca de lo que se imagina.

Los Angeles anti-distópica

El relato de Colony también trae otra novedad en narrativas sobre distopias e invasiones aliens: el escenario no es más el de una grande metrópoli oscura, lluviosa, con edificios y callejuelas en ruínas ocupada por una masa humana sombria y desesperada. Sino una Los Angeles soleada, en la que las personas intentan mantener sus rutinas normales.

Los autos fueron prohíbidos (solamente las fuerzas represivas y las autoridades pueden moverse en autos), restándole a la población el saludable hábito de andar en bicicleta o de usar el transporte público. Paradojalmente, Los Angeles se transformó en una metrópoli al mismo tiempo bucólica y amemazadora, con los omnipresentes drones y “boinas rojas” vigilando y arrestando a sospechosos.

Guerra Híbrida alienígena

sin embargo, así como en La Guerra de los Mundos donde los invasores son derrotados por los microorganismos existentes en nuestra atmosfera, la humanidad es derrotada por otro tipo de diseminación viral que terminó revirtiéndose en esta vez contra nosotros: los medios de comunicación, la religión y el sistema escolar.

El gobernador colaboracionista Snyder crea tribunales simulados para que sean transmitidos en vivo por la TV; iglesias evangélistas y neopentecostales interpretan a “La Llegada” como al mismo evento del Juício Final profetizado por el libro bíblico del Apocalipsis y los RAPs son interpretados como la segunda llegada de Jesus para castigar a los malos y premiar a los buenos – que por otro lado son una elite de colaboracionistas que vive en la “Zona Verde” ocupada por mansiones en las colinas de Hollywood; y el sistema escolar revertido en aparato para educar a la nueva generación dentro de los princípios de la Historia humana reescrita desde el punto de vista de los “Huespedes”.

En otras palabras, los RAPs utilizan las mismas tácticas de la actual Guerra Híbrida creada por la inteligencia norteamericana: invadir a los países ya no más con soldados y bombas. Sino, en lugar de eso, conquistar corazones y mentes por medios semióticos – la producción simbólica y cultural de un país – sobre esto clique aqui.

Este realismo de la serie Colony (transformar todo el relato en una gran distopia de los tiempos actuales) incomoda al espectador. Principalmente por la potencial ausencia de salídas o esperanzas: es una invasión alien, pero paradojalmente también humana, demasiado humana.

Además de eso, la misma Resistencia (los supuestos “buenos”) adquiere aspectos condenables con sus tácticas amorales para alcanzar objetivos.

De a poco vamos descubriendo que los principales líderes de la Resistencia fueron miembros de la CIA, soldados mercenarios que vendieron sus servicios mortales para diversos países antes de la “Llegada” y espías sin el menor escrúpulo. Muchas veces son capaces de sacrificar la vida de civiles y eliminar friamente a soldados de la Resistencia heridos. Para ellos sólo son “efectos colaterales”, sacrifícios necesarios por una causa mayor.

Por esto Colony juega con una ambiguedad fundamental: los RAPs son invasores impiedosos, pero parecen explotar la última debilidad humana – la de ser también impiedosos con el humano más cercano.

Colony exhibe un curioso relato noir: sin esperanzas, en la que no queda claro quiénes son exactamente los buenos y los malos. Y todo en los días soleados bajo el cielo azul de Los Angeles.

Wilson Roberto Vieira Ferreira : Cine Gnosis

Ficha de la serie en IMDB


Los enlaces para descargar las 2 primeras temporadas con subtítulos en español [si le pide alguna clave digite NoOficial] tomadas de Series Gato

La lucha es por la autonomía de los pueblos, nunca por conducirlos,

La militancia debería ser vivida como un servicio.

  1. El propósito principal de todo revolucionario sería elevar la vara ética todo lo posible.
  2. Segundo punto, la lucha es por la autonomía de los pueblos, nunca por conducirlos, nunca…
  3. Tercero, la lucha revolucionaria se da siempre en los márgenes, nunca en el centro. Nunca por el poder, siempre desde las sombras, desde la penumbra de los márge

Jorge Rulli