El dilema del populismo

Pablo Ortellado

Las protestas no serán a favor del gobierno, sino contra el poder en el Congreso y en el Supremo Tribunal Federal [STF, la Corte Suprema de Justicia]

Luego de las exitosas manifestaciones contra los cortes en el presupuesto de educación, grupos bolsonaristas lanzaron un llamado para protestas el próximo día 26 de mayo. Por un lado, parecen ser sólo una reacción contra la movilización de la oposición; por otro, parecen querer reafirmar el caráter antisistema del gobierno Bolsonaro.

El mayor dilema de cualquier gobierno populista es que, una vez que asume, pasa a formar parte del establishment contra el que se oponía.

Bolsonaro se eligió denunciando la articulación de las elites políticas en el Congreso y en los medios de comunicación de masa que perpetuaban al miesmo grupo corrupto en el poder.

La naturaleza populista de su proyecto exige que, una vez en el cargo, parezca no haber sido asimilado por las elites. Incluso más: necesita presentarse como aquel que está comprometido en derrotar una casta cuyo poder está atrincherado y es resistente a cambios.

Por esto, necesita abandonar el antagonismo puramente posicional, en el que el pueblo se opone a las elites, e incluir en él una dimensión moral, en la que miembros de la elite se sublevan contra los pares en defensa del pueblo.

Sus limitaciones y fracasos son presentados como la incapacidad de derrotar a las estructuras profundas y duraderas contra las que hasta el mismo o poder del Estado es débil. Son las insidiosas articulaciones del centrão [los partidos de centro que el gobierno depende para aprobar proyectos en el Congreso], las sórdidas decisiones del Supremo y la velada campaña de oposición de los medios de comunicación.

Para reafirmar su condición de antiestablishment, a pesar de ser gobierno, necesita alertar al pueblo que, por más integral que sea su compromiso moral, él es incapaz, por si mismo, de derrotar a las elites. Por eso, necesita promover actos de movilización social que reafirmen su respaldo en el poder soberano del pueblo.

El mensaje que compartió en WhatsApp reconociendo su impotencia y el carácter anti-instituciones de las convocatorias para las protestas del día 26 parecen indicar este esfuerzo de diferenciarse y antagonizar con las elites. Más que a favor del gobierno Bolsonaro, el llamado a las manifestaciones es contra las elites del Congreso y del Supremo que lo impedirian de gobernar.

Vale notar que la convocatoria no cuenta con el apoyo de grupos que fueron muy activos en el movimiento anticorrupción, como Vem Pra Rua y Movimiento Brasil Libre. Esos grupos parecen querer mantener cierta independencia del gobierno y alejarse de un discurso anti-instituciones que puede sonar antidemocrático, sobre todo en un gobierno que tiene lazos estrechos con los militares.

Sin embargo, si las manifestaciones fuesen exitosas, llevando a mucha gente a las calles, ellas podrán consagrar la hegemonia total del bolsonarismo sobre el legado del antipetismo [anti Partido de los Trabajadores de Lula/Dilma].

Si una escuela rural no te deja fumigar…Sacá la escuela rural!

Las entidades agropecuarias reaccionaron violentamente ante el fallo del Supremo Tribunal de Justicia de Entre Ríos, que ordenó un límite para la fumigación con agrotóxicos alrededor de las escuelas rurales. “Es mucho más fácil reubicar las escuelas que cambiar el modo de producción”, lanzó el vicepresidente de la Federación Agraria, Elvio Guía, a tono con el sesgado comunicado emitido por la Mesa de Enlace provincial, que tildó al fallo de tener “prejuicios ideológicos que en pleno siglo XXI debieran estar perimidos”. Desde la Red de Docentes por la Vida, respondieron: “Un campo sin escuelas es lo que necesitan las corporaciones”.

“Es más fácil reubicar las escuelas que cambiar la producción. Reubicar a tres alumnos, que encima vienen del pueblo, porque que los lleva la maestra para no perder su trabajo”, sostuvo el vicepresidente de la Federación Agraria, cargado de prejuicios y negando los argumentos del fallo del supremo tribunal provincial. “Me parece que la discusión puede ser muy grande, puede ser muy larga, pero lo que sé que si es el cuento del huevo y la gallina, la escuela no estuvo antes que el campo”, argumentó el hombre de la Mesa de Enlace.

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El nuevo colonialismo no sólo explota a las riquezas naturales, explota nuestros datos

Jornal da USP

Para el profesor Nick Couldry, de la London School of Economics and Political Science, el llamado “colonialismo de datos” puede marcar una nueva fase histórica, mediada por las corporaciones

Por – Editoriales: Universidade – URL Corta: jornal.usp.br/?p=246445

En las clases, durante la escuela fundamental, aprendemos las primeras nociones sobre los orígenes de nuestro País. Desde la llegada de los portugueses hasta el establecimiento de una república independiente, nos acostumbramos a dividir a nuestra historia a partir de un período conocido como “colonialismo”.

Aunque en los libros escolares este período tenga una fecha de principio y fin, para el profesor Nick Couldry, de la London School of Economics and Political Science, en el Reino Unido, ese período todavía no se terminó, y ha pasado por diferentes fases. La actual, bautizada “colonialismo de datos”, es asunto de su más reciente obra, The Costs of Connection: How Data Colonizes Human Life and Appropriates if for capitalism, escrito junto con el autor mexicano Ulises Mejias.

El último día 20 de mayo, Couldry estuvo en la Escuela de Comunicaciones y Artes (ECA) de la Universidad de San Pablo [USP], en São Paulo, para una conferencia que discutió las derivaciones de su trabajo. En una entrevista para el Jornal da USP, el profesor explica que desarrolló, junto con Mejias, el concepto de “colonialismo de datos” para entender una pregunta fundamental que afecta a todos en el mundo: ¿Qué está pasando con nuestros datos?

Durante tres años, el especialista trabajó con la hipótesis de que la economia de datos que mueve a las grandes empresas de medios y de tecnologia en el mundo es resultado de un enorme desarrollo del capitalismo. Entre otras autoridades sobre el asunto, Couldry cita el trabajo de Shoshana Zuboff al conceptualizar la actual evolución del sistema económico como “Capitalismo de Vigilancia” que, en suma, representa un nuevo género de capitalismo que monetiza los datos adquiridos por la vigilancia.

Sin embargo, para Couldry, la actual fase es, más que un desdoblamiento de las nuevas tecnologias, una “fase genuinamente nueva del colonialismo”. Y él dá ejemplos de como este nuevo colonialismo funciona globalmente. “Podemos decir que, un poco de lo que Facebook está haciendo en África, con sus plataformas gratuitas, es neocolonialismo. Ellos están usando el antiguo poder de Occidente para entrar en las economias africanas que tienen una infraestructura debil debido al legado del colonialismo”, explica.

Para él, estos movimientos pueden ser observados en diferentes manifestaciones no sólo en el continente africano, sino también en países como China, Alemania, o el mismo Estados Unidos e incluso Brasil. Para entenderlo, es necesario ver al colonialismo por un sesgo diferente del que estamos acostumbrados.

“El recurso somos nosotros”

“Las personas recuerdan al colonialismo histórico y el que los conquistadores españoles hicieron, el que los conquistadores portugueses hicieron cuando llegaron a Brasil. Y ellas lo recuerdan, claro, en términos de la terrible violencia, del terrible racismo que se tornó el medio de controlar a las poblaciones”, él recuenta. Para el profesor, este colonialismo histórico se concentró en la toma de propiedad, “la toma de tierras”.

Y a partir de esta directriz explotadora, surgieron nuevos tipos de relaciones sociales. ”Antes de 1500, no había relación social entre las personas en Europa y las personas en el continente de América Latina. Ellos no se conocían. Las nuevas relaciones sociales fueron creadas en los gobiernos coloniales”, cuenta.

Tales relaciones, explica, fueron formadas en un contexto de inmensa concentración de riqueza, generando una nueva forma de desigualdad que dió origen a todo un grupo de nuevas ideologias, que eran las “historias que fueron contadas para decir ‘esto no es apopriación’, ‘esto no es robo’, ‘esto es sólo tomar lo que está naturalmente allá’”, ejemplifica.

Para Couldry y Mejias, los fundamentos de este colonialismo histórico continúan presentes hoy. Y, aunque ambos defiendan que la apopriación de recursos continúe, “el recurso hoy somos nosotros. Nuestras vidas, nuestras experiencias están siendo convertidas en valor por medio de los datos.”

Y es en este contexto que Couldry señala el surgimiento de nuevos tipos de relaciones sociales, relaciones que están, cada vez más, siendo mediadas por datos.

“Sabemos que toda vez que clickqueamos ‘aceptar’ los términos y condiciones de una aplicación o una plataforma, tenemos poca elección, pero esos términos y condiciones siempre significan que los datos serán extraídos de nosotros”, aclara.

Y encima de estos acuerdos aparentemente consentidos, “Está siendo creada una riqueza extrarordinaria”, alerta el especialista. “No sabemos si Uber tendrá alguna ganancia, pero sabemos que Google, Apple, Microsoft y Facebook son algunas de las empresas más lucrativas del mundo”, cita.

El vaciamiento del mundo social

Para fundamentar a este nuevo negocio, las llamadas Big Tech, empresas de tecnologia que impulan grandes cambios sociales, utilizan – tal como en el colonialismo histórico – de una ideologia propia, la de que “debemos estar siempre conectados”. Para Couldry, esta ideologia orienta el negocio de estas grandes corporaciones, al final “necesitamos estar conectados porque eso significará que la publicidad podria tornarse más personal, los servicios podían llegar hasta nosotros de modo personificado, porque ellos saben lo que queremos.”

En su opinión, este tipo de nueva relación promueve un “vaciamiento del mundo social”, en el que el capitalismo corporativo asume una forma paradojal de un nuevo domínio predispuesto a una explotación sin fin y a la manipulación de la sociedad.

Para el profesor, la esencia de la discusión involucrar ver al colonialismo de datos como una “nueva fase de la historia”.

Cuando hablamos sobre el capitalismo, hoy, muchas veces nos olvidamos que el capitalismo sólo se realizó a causa de los dos siglos anteriores al colonialismo. Fue de ahí que vino el dinero, el combustible del capitalismo”

De acuerdo con él, este nuevo colonialismo con datos podrá proporcionar el combustible para un nuevo capitalismo, con consecuencias todavía imprevisibles para los próximos 50 o 100 años.

Universidades y resistencia

Al ser cuestionado sobre el papel de las universidades frente a este escenario que involucra al mundo corporativo y a las fuerzas políticas vigentes, Couldry defiende: es el papel de la academia resistir al cerco de aquellos que almejam anhelan cercenar la libertad intelectual.

Escuché sobre la acusación del presidente Bolsonaro de que las universidades representan sólo “balbúrdia” [desorden], comenta el profesor. “Esto es muy interesante porque al gobierno que no le importa la democracia o la libertad, obviamente se siente amenazado por las universidades, que intentan defender a estos valores.”

Para él, es central que las universidades cuestionen al gobierno sobre el tipo de sociedad que las fuerzas políticas pretenden fomentar. Al recordar la obra Ensayo sobre la Cegueira, escrita por el autor portugués José Saramago, Couldry traza un paralelo que une la noción de colonialismo de datos con la importancia de que los gobiernos coloquen el interés de sus ciudadanos frente a los intereses corporativos o fuerzas totalitarias.

“Sucede una enfermedad y casi todos se quedan ciegos, con excepción de algunos. Las personas intentan fingir que no están ciegas y dicen ‘podemos ver, sabemos para donde ir’, pero eso no era verdad y las hace luchar contra si mismas hasta la muerte”, él lo resume al concluir que, para evitar este escenario apocalíptico, debemos, como ciudadanos y gobiernos, cuestionarnos si estamos entrando en un nuevo período de ceguera voluntaria. “Es por esto que necesitamos empezar a resistir”, señala, al alertar sobre los peligros de esta nueva fase.

Estamos en un momento histórico en  que un modo de vida radicalmente diferente está siendo construído. Y tenemos que prestarle mucha atención a estos cambios. Y en un país como Brasil, estamos viendo algunos de los efectos colaterales de este nuevo orden”, finaliza.

BBC Click-Sobre Reconocimiento Facial

En la parte superior del video, a la derecha, donde están las rayitas se activan los subtítulos en español.


El resumen que compartieron por Twitter donde la explicación de la ONG Big Brother Watch no aparece!

En la parte superior del video, a la derecha, donde están las rayitas se activan los subtítulos en español.


Todo el programa Click pero sin subtítulos

Si alguien quiere hacer los subtítulos o encuentra los subtítulos, aunque sea en inglés, puede enviármelos y trataré de hacer la versión en castellano, mi email:

Eduardo(arroba)riseup.net


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La verdadera razón por la que los fanáticos de Game of Thrones odian a la última temporada


A T E N C I Ó N     C O N T I E N E     S P O I L E R S


 

Si andás medio perdido/a con Game of Thrones:

 una guía básica de Game of Thrones


No es solo un mala historia, es porque el estilo de narración cambió de sociológica a psicológica.

Scientific American

Por Zeynep Tufekci 17 de mayo de 2019

Game of Thrones [GOT], en su octava y última temporada, es tan grande como la televisión de estos días. Más de 17 millones de personas vieron la apertura de la temporada. A juzgar por la reacción de los aficionados y la crítica, sin embargo, parece que una parte sustancial de esos millones están aborreciéndola. De hecho, la mayoría de las revisiones y discusiones de los fanáticos parecen estar pensando en qué salió mal de la aclamada serie, con muchas teorías sobre por qué se fue tan abajo.

La serie, de hecho, dio un giro para peor, pero las razones de esto son mucho más profundas que los sospechosos habituales (escritores nuevos e inferiores, temporada más corta, demasiados agujeros en la trama). No es que esto sea incorrecto, sino que son solo cambios superficiales. De hecho, el núcleo de Game of Thrones expone un defecto fundamental de nuestra cultura narrativa en general: no sabemos realmente cómo contar historias sociológicas .

En su mejor momento, GOT era una bestia tan rara como un dragón amistoso en King’s Landing: era una narración sociológica e institucional en un medio dominado por lo psicológico y lo individual. Esta narración estructural del espectáculo duró las temporadas en que estuvo basada en las novelas de George RR Martin, que parecía especializarse en la evolución de los personajes en respuesta a entornos institucionales más amplios, los incentivos y las normas que los rodeaban.

Sin embargo, después de que la serie se adelantó a las novelas, fue asumida por los poderosos productores ejecutivos de Hollywood David Benioff y DB Weiss. Algunos fanáticos y críticos han estado asumiendo que el dúo cambió la narrativa para adaptarse a los tropos de Hollywood o para acelerar las cosas, pero eso es poco probable. De hecho, probablemente se adhirieron a los puntos narrativos que les fueron dados, aunque solo de forma resumida, por el autor original. Lo que hicieron es algo diferente, pero en muchos aspectos más fundamental: Benioff y Weiss desvían el camino narrativo de lo sociológico y lo cambian a lo psicológico. Esa es la forma principal, y con frecuencia única, en que Hollywood y la mayoría de los escritores de televisión cuentan historias.

Este es un cambio importante a diseccionar porque si contamos nuestras historias principalmente desde un punto de vista sociológico o psicológico hay grandes consecuencias en la forma en que lidiamos con nuestro mundo y los problemas que enfrentamos.

Encuentro mucho este defecto en mi propia área de escritura: tecnología y sociedad. Nuestra incapacidad para entender y contar historias sociológicas es una de las razones clave por las que estamos luchando para responder a la transición tecnológica histórica que estamos experimentando actualmente con la tecnología digital y la inteligencia de la máquina, escribiré más sobre esto más adelante. Primero repasemos lo que pasó en Game of Thrones .

¿Cuál Era La Narrativa Y En Qué Se Convirtió GOT?

Es fácil pasar por alto este cambio de línea narrativa fundamental y culpar a la serie por los malos guiones de Benioff y Weiss, en parte porque son auténticamente malos. No solo cambiaron la dinámica explicativa de la historia, también hicieron un trabajo terrible en esta nueva línea.

Uno podría, por ejemplo, enfocarse fácilmente en la abundancia de agujeros en el guión. Los dragones, por ejemplo, parecen cambiar de indestructibles como en los comics a vulnerables de un episodio a otro. Y fue difícil mantener una cara seria cuando Jaime Lannister terminó en una pequeñ ensenada de una vasta y extensa costa justo en el momento exacto en que el villano Euron Greyjoy nada hacía ese mismo punto desde su barco que se hundía para enfrentarlo. ¡Que conveniente!

De manera similar, los rasgos de carácter de los personajes dibujados meticulosamente durante muchas temporadas parecen haber sido abandonados por capricho, convirtiendo a los protagonistas en caricaturas en lugar de personalidades. Por ejemplo, Brienne de Tarth parece existir sin ninguna razón; Tyrion Lannister se convirtió repentinamente en un soplón asesino y perdió todas sus dotes intelectuales (no ha tomado una sola decisión correcta en toda la temporada). ¿Y quién sabe qué demonios le pasa a Bran Stark, excepto que parece que sigue siendo una especie de extra Stark?

Pero todo eso es material superficial. Incluso si la nueva temporada hubiera logrado minimizar los agujeros de la trama y evitar coincidencias torpes y una Arya ex machina torpe como dispositivo de narración, no podrían persistir en la línea narrativa de las últimas temporadas . Para Benioff y Weiss, tratar de continuar lo que Game of Thrones se había propuesto hacer, contar una historia sociológica convincente , sería como tratar de comer helado derretido con un tenedor. Hollywood en su mayoría sabe cómo contar historias psicológicas, individualizadas. No tienen las herramientas adecuadas para las historias sociológicas, ni siquiera parecen entender la tarea.

Para entender el cambio de la línea narrativa, volvamos a una pregunta clave: ¿por qué a tantos les encantó Game of Thrones en primer lugar? ¿Qué hace que se destaque de tantos otros espectáculos durante una era que los críticos llaman la Segunda Edad de Oro de la Televisión porque hay tantas producciones de alta calidad?

El interés inicial de los fanáticos y la consiguiente lealtad no se debieron solo a la brillante actuación y la excelente cinematografía, sonido, edición y dirección. Nada de esto es exclusivos de GOT, y todos siguen siendo excelentes a pesar de esta terrible temporada.

Una pista es claramente la disposición del programa para matar a los personajes principales, temprano y con frecuencia, sin perder el hilo de la historia. Los programas de televisión que viajan en una línea psicológica rara vez lo hacen porque dependen de que los espectadores se identifiquen con los personajes y se involucren con ellos para llevar la historia, en lugar de ver el panorama más amplio de la sociedad, las instituciones y las normas con las que interactuamos. danos forma No pueden simplemente matar personajes importantes porque esas son las herramientas clave con las que están construyendo la historia y utilizando como ganchos para mantener a los espectadores.

En contraste, Game of Thrones mató a Ned Stark abruptamente al final de la primera temporada, después de construir toda la temporada y, como consecuencia, a toda la serie a su alrededor. La segunda temporada desarrolló a un heredero Stark de reemplazo, que apareció como una continuación más tradicional de la narrativa. Sin embargo, en la tercera temporada, él y su esposa embarazada fueron asesinados de una manera particularmente sangrienta. Y así continuó. La historia siguió adelante; Aunque muchos personajes no.

El atractivo de un programa que mata rutinariamente a los personajes principales señala un tipo diferente de narración, donde un solo individuo carismático y / o poderoso, junto con su dinámica interna, no lleva toda la carga narrativa y explicativa. Dada la escasez de tales narrativas en la ficción y en la televisión, este enfoque resonó claramente en una gran base de fans que se aferró al programa.

En la narración sociológica, los personajes tienen historias personales y preocupaciones, por supuesto, pero también están muy influenciados por las instituciones y los eventos que los rodean. Los incentivos para el comportamiento de los personajes provienen notablemente de estas fuerzas externas, e incluso influyen fuertemente en su vida interior.

Las personas luego ajustan su narrativa interna para alinearse con sus incentivos, justificando y racionalizando su comportamiento en el camino. (Es por esto, la famosa broma de Upton Sinclair: “Es difícil lograr que un hombre entienda algo, cuando su salario depende de que no lo comprenda”).

El modo demasiado personal de narración o análisis nos deja sin una comprensión más profunda de los acontecimientos y la historia. Por ejemplo: comprender solo la personalidad de Hitler no nos dirá mucho sobre el ascenso del fascismo. No es que no importara, pero probablemente habría aparecido un demagogo diferente para ocupar su lugar en la Alemania entre las dos guerras mundiales sangrientas del siglo XX. Por lo tanto, la respuesta a “¿mataría al bebé Hitler?”, Que a veces se presenta como un desafío ético para un viaje en el tiempo, debería ser “no”, porque es muy probable que no importe mucho. No es un verdadero dilema.

También tenemos un sesgo por lo individual como el lugar de las preocupaciones en la interpretación de nuestra vida cotidiana y el comportamiento de los demás. Tendemos a buscar explicaciones internas y psicológicas para el comportamiento de quienes nos rodean mientras nos hacemos excusas situacionales para nosotros mismos. Esta es una forma tan común de ver al mundo que los psicólogos sociales tienen una frase: sesgo de correspondencia:

Cuando alguien nos maltrata, tendemos a pensar que son malos, que están equivocados o que son egoístas: una explicación personalizada. Pero cuando nos portamos mal, somos mejores para reconocer a las presiones externas sobre nosotros que dan forma a nuestras acciones: una comprensión de la situación. Por ejemplo, si hablas con un compañero de trabajo, puedes racionalizar su comportamiento al recordar que tuvo dificultades para dormir la noche anterior y tuvo dificultades financieras este mes. No es malvado, solo está estresado! Sin embargo, es más probable que el compañero de trabajo que se acerque a ti sea interpretado como un imbécil, sin pasar por este mismo tipo de racionalización. Esto es conveniente para nuestra tranquilidad y también encaja con nuestro dominio de conocimientos. Sabemos lo que nos presiona a nosotros, pero no necesariamente lo que le preocupa a los otros.

Esa tensión entre las historias y los deseos internos, la psicología y las presiones externas, las instituciones, las normas y los eventos fue exactamente lo que Game of Thrones nos mostró en muchos de sus personajes, creando ricos tapices de psicología y también un comportamiento que no era ni santo ni completamente malo en nadie. Era algo más que eso: se podía entender por qué incluso los personajes que cometían actos malvados hacían lo que hacían, cómo se subvirtieron sus buenas intenciones y cómo se estructuraba el comportamiento por sus incentivos. La complejidad lo hizo mucho más rico que un cuento de moralidad simplista, donde el bien no adulterado lucha contra el mal.

El sello distintivo de la narración sociológica es si puede alentarnos a colocarnos en el lugar de cualquier personaje, no solo el del héroe / heroína principal, e imaginarnos a nosotros mismos tomando decisiones similares. “Sí, puedo verme a mí mismo haciendo eso en tales circunstancias” es una manera de llegar a un entendimiento más amplio y más profundo. No es solo empatía: nosotros, por supuesto, empatizamos con las víctimas y las buenas personas, no con los malhechores.

Pero si podemos entender mejor cómo y por qué los personajes toman sus decisiones, también podemos pensar en cómo estructurar nuestro mundo para que fomente las mejores opciones para todos. La alternativa es un atractivo a menudo inútil para los mejores ángeles de nuestra naturaleza. No es que no existan, sino que existen junto con motivos menores y más bajos. La pregunta no es identificar a los pocos ángeles, sino facilitar a que todos tomen las decisiones que, colectivamente, nos conducirán a un lugar mejor.

Otro ejemplo de un drama sociológico de televisión con entusiastas fanáticos similar es The Wire, de David Simon , que siguió la trayectoria de una variedad de actores en Baltimore, desde afroamericanos en la ciudad empobrecida y abandonada que intentaba sobrevivir, hasta policías, Periodistas, trabajadores de los puertos sindicalizados, funcionaros municipales y docentes. Ese programa, también, mató a sus personajes principales regularmente, sin perder su público. Curiosamente, la estrella de cada temporada era una institución más que una persona. La segunda temporada, por ejemplo, se centró en la desaparición de la clase obrera sindicalizada en los Estados Unidos; La cuarta las escuelas destacadas; y la temporada final se centró en el papel del periodismo y los medios de comunicación.

Afortunadamente para The Wire, el control creativo nunca los cambió por los escritores narrativos estándar de Hollywood que nos hubieran dado a los individuos para amarlos u odiarlos sin poder entender completamente las circunstancias que los conforman. Una cosa que llama la atención sobre The Wire es cómo se puede entender a todos los personajes, no solo a los buenos (y, de hecho, ninguno de ellos era bueno o malo). Cuando ese es el caso, sabes que estás viendo una historia sociológica.

 ¿POR QUÉ GOT HIZO UNA PAUSA MATANDO A SUS PERSONAJES PRINCIPALES?

Es revelador que la octava temporada sorprendió a muchos espectadores al … no matar inicialmente a los personajes principales. Fue el primer gran indicador de su cambio: que estaban poniendo el peso de la historia en lo individual y abandonando lo sociológico. En ese sentido, hicieron que los personajes favoritos de los fanáticos realizaran acrobacias que podríamos alentar y animar, como Arya Stark matando al Rey de la Noche de una manera algo improbable.

Durante siete temporadas, el programa se centró en la sociología ante una amenaza externa u otra, cómo ante el Rey de la Noche, el Ejército de los No Muertos y el Invierno se Acerca, harían frente a rivalidades en competencia dentro del campo contrario. Habiendo matado a una de las principales tensiones sociológicas que animaron toda la serie con una puñalada bien colocada, Benioff y Weiss se convirtieron en una ruina para la otra tensión sociológica: la historia de la corrupción del poder.

Esta corrupción del poder se ilustró de manera crucial en el ascenso y evolución de Cersei Lannister de víctima (si es egoísta) a actriz malvada, y esto estaba claramente destinado a ser la historia de su principal rival, Daenerys Targaryen. Dany había comenzado queriendo ser la que rompía las cadenas, con opciones morales que pesaban mucho en ella, y temporada tras temporada, la hemos visto, aunque de mala gana, siendo moldeada por las herramientas disponibles para ella y que ella abrazó: guerra, dragones, fuego

Bien hecho, habría sido una historia fascinante y dinámica: los rivales se transforman entre sí mientras buscan el poder absoluto con herramientas asesinas, una desde una perspectiva egoísta (su deseo de que sus hijos gobiernen) y la otra desde una altruista ( su deseo de liberar esclavos y cautivos, de los cuales ella alguna vez fue una).

La corrupción del poder es una de las dinámicas psicosociales más importantes detrás de muchos puntos de inflexión importantes en la historia y en cómo surgen los males de la sociedad. En respuesta, hemos creado elecciones, controles y balances, y leyes y mecanismos que restringen al ejecutivo.

Las figuras históricas destructivas a menudo creen que deben permanecer en el poder porque son ellos, y solo ellos, quienes pueden liderar al pueblo, y que cualquier alternativa sería desastrosa. Los líderes tienden a aislarse, rodearse de aduladores y sucumbir fácilmente a la tendencia humana a auto-racionalizarse. Hay varios ejemplos en la historia de un líder que comienza en la oposición con las mejores intenciones, como Dany, y termina actuando brutalmente y convirtiéndose en un tirano si toma el poder.

Dicho sociológicamente, el descenso de Dany a una cruel asesina de masas habría sido una historia fuerte y fascinante. Sin embargo, en manos de dos escritores que no entienden cómo avanzar el relato en esa línea, se volvió ridículo. Ataca a King’s Landing con Drogon, su dragón, y gana, con las campanas de la ciudad sonando en señal de rendición. Entonces, de repente, va masacrando todo porque, de alguna manera, sus genes tiránicos se activaron.

Varys, el consejero que morirá por intentar detener a Dany, le dice a Tyrion que “cada vez que nace un Targaryen, los dioses lanzan una moneda al aire y el mundo retiene el aliento para ver cómo aterrizará”. El determinismo genético y simplista, en lugar de lo que hemos presenciado durante las últimas siete temporadas. Una vez más, las historias sociológicas no descartan lo personal, lo psicológico e incluso lo genético, pero el punto clave es que son más que “lanzamientos de monedas”, son interacciones complejas con consecuencias emergentes: la forma en que funciona el mundo.

En las entrevistas posteriores a ese episodio, Benioff y Weiss confiesan que lo convirtieron en un momento espontáneo. Weiss dice: “No creo que ella decidiera de antemano que iba a hacer lo que hizo”. Y luego ve la Torre Roja, que es, para ella, el hogar que su familia construyó cuando llegaron por primera vez a este país hace 300 años. Es en ese momento, en las paredes de King’s Landing, cuando mira ese símbolo de todo lo que se le quitó, cuando toma la decisión de hacerlo personal “.

A Benioff y Weiss casi con seguridad les fue dado el final de “Mad Queen” [Reina Loca] de Game of Thrones por el escritor original, George RR Martin. Para ellos, sin embargo, este fue el problema de comer helado con un tenedor que mencioné anteriormente. Podrían mantener la historia, pero no el método de narración. Solo pudieron convertirlo en un giro momentáneo que es en parte psicología espontánea y en parte genética determinista.

POR QUÉ IMPORTA LA NARRACIÓN SOCIOLÓGICA

Ya sea para bien o para mal, el género psicológico / interno nos deja incapaces de entender y reaccionar ante el cambio social. Podría decirse que el predominio de la narrativa psicológica y de héroe / antihéroe también es la razón por la que estamos teniendo un momento tan difícil para enfrentar la transición histórica de la tecnología actual. Así que este ensayo es más que sobre un programa de televisión con dragones.

En mi propia área de investigación y redacción, el impacto de la tecnología digital y la inteligencia de las máquinas en la sociedad, me encuentro con este obstáculo todo el tiempo. Hay un número significativo de historias, libros, narraciones y relatos periodísticos que se centran en las personalidades de los jugadores clave como Mark Zuckerberg, Sheryl Sandberg, Jack Dorsey y Jeff Bezos. Por supuesto, sus personalidades son importantes, pero solo en el contexto de los modelos de negocios, los avances tecnológicos, el entorno político, la falta de una regulación significativa, las fuerzas económicas y políticas existentes que alimentan la desigualdad de la riqueza y la falta de rendición de cuentas para los actores poderosos, las dinámicas geopolíticas, las características sociales y más.

Por ejemplo, es razonable que una corporación considere quién sería el mejor CEO o Director de Operaciones, pero no es razonable que esperemos que podamos tomar a cualquiera de esos actores y reemplazarlos por otra persona y obtener resultados dramáticamente diferentes sin cambiar. las estructuras, incentivos y fuerzas que dan forma a cómo actúan ellos y sus empresas en este mundo.

La preferencia por la narrativa individual y psicológica es comprensible: la historia es más fácil de contar, ya que gravitamos, a nivel personal, hacia la identificación con el héroe u odiar al antihéroe. ¡Somos también personas, después de todo!

En la obra clásica del dramaturgo alemán Bertolt Brecht, La Vida de Galileo, Andrea, un ex alumno de Galileo, lo visita después de que se retracta de sus hallazgos fundamentales bajo la presión de la Iglesia Católica. Galileo le da a Andrea sus cuadernos, pidiéndole que divulgue el conocimiento que contienen. Andrea celebra esto diciendo que “infeliz es la tierra que no engendra a un héroe”. Galileo lo corrige: “infeliz es la tierra que necesita un héroe”.

Las sociedades bien administradas no necesitan héroes, y la manera de controlar los terribles impulsos no es destronar a los antiheros y reemplazarlos con personas buenas. Desafortunadamente, la mayor parte de nuestra narración, en la ficción y también en la no ficción de los medios de comunicación, sigue estancada en la narrativa del héroe / antihéroe. Es una pena que Game of Thrones no haya logrado concluir su última temporada con su línea original. En un momento histórico que requiere una gran cantidad de instituciones y cambios de incentivos (desafíos tecnológicos, cambio climático, desigualdad y responsabilidad) necesitamos toda la imaginación sociológica que podamos obtener, dragones fantásticos o no, fue agradable tener un espectáculo que lo alentó mientras duró.

Zeynep Tufekci es profesora asociada en la Escuela de Información y Ciencias de la Biblioteca de la Universidad de Carolina del Norte y colaboradora habitual del New York Times . Su libro, Twitter y Tear Gas: El poder y la fragilidad de la protesta en red , fue publicado por Yale University Press en 2017.