El PT Fue Pragmático Para Llegar Al Poder. Pero Rechaza Dar Las Manos En El Momento De Defender Al País

The Intercept

8 de Setiembre de 2019,

Las elecciones de 2022 ya empezaron. Todavía es temprano, pero los ataques mutuos entre Doria [Jõao Doria, gobernador de San Pablo y posible candidato a la presidencia para 2022] y Bolsonaro marcan el inicio de la disputa para atraer al electorado identificado con la derecha. Mientras tanto, la izquierda sigue dividida, desarticulada y paralizada frente a la violencia del bolsonarismo en el poder.

El lunes 2 de setiembre, fue lanzado en la Universidad Católica, en São Paulo [PUC], un manifiesto que busca reorganizar a la oposición. Bautizado de “Derechos Ya! – Foro por la Democracia”, el movimiento es un intento de formar un frente amplio en defensa de la democracia contra los ataques del gobierno Bolsonaro. El nombre del movimiento es una referencia a las Directas Ya, creado a inicios de los años 80, cuando el campo democrático, todavía bajo la dictadura, se unió para reivindicar elecciones presidenciales directas.

Representantes de 16 partidos e integrantes de diversos segmentos sociales estuvieron presentes en la PUC. Nombres importantes como Flávio Dino, del Partido Comunista do Brasil [PCdoB], del PDT Ciro Gomes, Márcio França, del PSB, Marta Suplicy, hoy sin partido, dejaron las diferencias de lado en nombre de la defensa de la democracia. Nombres como Kassab (PSD) y los tucanos [del partido del ex-presidente Fernando Henrique Cardoso] Fernando Henrique Cardoso, Alckmin y Anastasia mandaron mensajes de apoyo. Sí…ya lo sé, un frente amplio más contra la barbarie no puede ser encarado como un club de amigos, pero como un movimiento heterogeneo, que reúne a un amplio espectro de la sociedad alrededor de la defensa de valores democráticos.

Tragarse algunos nombres de centro-derecha me parece un precio razonable a pagar por la defensa de la civilización. El avance de la extrema derecha no es una exclusividad brasileña. La formación de frentes amplios de este tipo ha sido la salida que los democratas de varios países encontraron para combatir a gobiernos autoritarios. No se trata más de izquierda vs. derecha, sino de civilización vs. barbarie.

La misión del movimiento es complicada. Hay muchos traumas derivados del impeachment [la destitución de Dilma Rousseff], y juntar a opositores tradicionales no es fácil. Pero me parece evidente que la ampliación del arco en apoyo a la defensa de los valores democráticos es el único camino posible para el enfrentamiento a la escalada del autoritarismo. Infelizmente ni todos en el campo progresista piensan así.

Petistas [del Partido de los Trabajadores de Lula/Dilma] también participaron del evento, algunos incluso ayudaron en la organización. Pero ningún dirigente fue, lo que indica que el partido no entrará de cabeza en el movimiento. Fernando Haddad [el candidato presidencial del PT que perdió contra Bolsonaro], que llegó a participar de la gestación del grupo en mayo, confirmó su presencia en el evento, pero simplemente no apareció. No mandó un mensaje para ser leido en el evento como hicieron otros ausentes, ni mandó a un representante. Así como Haddad, el psolista Guilherme Boulos [candidato presidencial del Partido Solidaridad y Libertad, de izquierda] también participó de las primeras reuniones, pero decidió no comparecer. Tampoco había ningún lider del PSOL presente.

La asesoria de Haddad informó que él tuvo que recibir a una persona en su casa en un compromiso privado. Según la periodista del diario Estadão, Sonia Racy, “fuentes petistas admitieron que el partido hizo fuerte presión para que Haddad no fuese. El motivo: a la sigla no le interesa dividir el protagonismo en la oposición. Y ella no desiste de la bandera ‘Lula Libre’ en la línea de frente del movimiento”. El partido decidió no involucrarse institucionalmente con el movimiento por no poder controlar sus pautas.

En las redes sociales, parte de la militancia petista colocó en duda la información del diario Estadão, diciendo que el PT no participó porque el evento fue organizado por el PSDB [el Partido del ex-presidente Fernando Henrqiue Cardoso]. No es verdad. El principal idealizador del movimiento es el sociólogo Fernando Guimarães, un tucano [del PSDB] que lidera a una corriente de izquierda dentro del PSDB. La creación de Derechos Ya enfureció a la cúpula del PSDB en São Paulo, que pidió su expulsión.

El PT sigue teniendo a Lula Libre como su principal bandera, por no decir la única. Es una pauta justa, legítima e importante. La Vaza Jato trajo pruebas definitivas de que el ex-presidente [Lula] fue acusado por fiscales comprometidos con causas políticas y condenado sin pruebas por un juez parcial e igualmente alineado a causas políticas. La condea de Lula es fruto de un proceso de deterioración de las instituciones democráticas, que culminó con la elección de Bolsonaro y se intensificó brutalmente con su gobierno. En mi opinión, la defensa de un ex-presidente que fue víctima de un juicio político deberia ser una bandera fundamental de todos los que están dispuestos a defender la democracia, pero no es esta la realidad.

Hay mucha gente en el campo democrático que no está de acuerdo de que esa sea una buena estrategia en el combate al bolsonarismo. No hay como huír de esto. Infelizmente, el [cacoete de la hegemonia habla más alto, y el PT se niega a participar de cualquier movimiento que no tenga a la libertad de Lula como bandera principal. Es increíble notar que el partido, que tuvo a sus gobiernos marcados por el pragmatismo y que se alió el año pasado a partidos que derribaron a Dilma, se niegue a dar este paso atrás en nombre de la lucha contra la salvajeria bolsonarista.

Las lecciones de la última elección fueron ignoradas. Las encuestas indicaban que sólo Lula venceria Bolsonaro en una segunda vuelta. Con la confirmación de que el ex-presidente no podria disputar, el partido eligió a Haddad de último momento, apostando que la transferencia de votos de Lula para el candidato del PT sucederia de forma natural. En aquel momento, ya estaba claro que el antipetismo era más fuerte que Haddad. Era el tiempo de ir para atrás y arreglar con Ciro Gomes [el candidato que salió tercero, de izquierda] como primero en la fórmula para intentar evitar la tragedia Bolsonaro. El nombre del pedetista [Ciro Gómes] aparecia en las encuestas como el único con chances de derrotar a Bolsonaro en la segunda vuelta. Aún así, Ciro no seria garantia de victoria, al contrario. Las chances de perder también eran grandes. Pero alli podria ser el inicio de la construcción de una oposición sólida al bolsonarismo.

Pero el PT prefirió perder como protagonista a intentar ganar como actor secundario. La estrategia fue buena para el partido, que perdió la elección, pero mantuvo la hegemonia en el campo de la oposición al formar la mayor bancada en la Cámara de Diputados. Pero fue malo para el país, que, luego de ocho meses, está con una oposición debilitada y desarticulada para enfrentar el desmonte avasallador del Estado brasileño.

El PT es el mayor partido del Brasil. Tiene una fuerte base social, alcance en todo el país e, incluso con la huída sufrida por la operación Lava Jato, consiguió elegir a la mayor bancada de la Cámara de Diputados. Es difícil imaginar un movimiento de oposición efectivo al bolsonarismo sin la participación del partido. Infelizmente, hasta aqui todo indica que sus dirigentes no se entusiasmarán en este frente amplio por temer la perdida de la hegemonia.

El partido cree que el protagonismo es un derecho natural debido a su tamaño, a su fuerza. Esto tendría todo sentido si la democracia estuviese bajo condiciones normales de presión y temperatura, lo que definitivamente no es el caso. El antipetismo hoy es la mayor fuerza política del país. Es tan fuerte que eligió a un hombre que dijo “vamos a fuzilar a la petralhada” [por los militantes del PT] durante la campaña. Este es un dato de la realidad que no puede ser ignorado más. El bolsonarismo no es una fuerza política convencional. Es liderado por un ex-militar rencoroso, autoritario, [imbuído de la misión de desmontar al Estado, agradar a la horda de seguidores fanáticos y pasar el tractor encima de quien piensa diferente.

El PT calcula que lo mejor a hacer es dejar a Bolsonaro sangrando hasta 2022 [fecha de la próxima elección presidencial], perdiendo popularidad y, así, derrotar a la derecha en las urnas. Es un error. Es subestimar una vez más la fuerza avasalladora del antipetismo, que no va a desaparecer del día a la noche. Se corre el riesgo de no tener ni democracia ni Lula libre. Como dijo el linguista estadounidense Noam Chomsky, presente en el evento del movimiento Derechos Ya, “el componente central de la izquierda es el PT y el partido quedó desacreditado, en parte por motivos correctos, en parte por mala propaganda y campañas ultrajantes en las redes sociales de las que no se recuperó”.

Es urgente juntar a las fuerzas democráticas, crear un diálogo plural, formular propuestas comunes y crear condiciones para una oposición efectiva. No hay más espacio para una disputa de hegemonias e imposiciones. O los democratas se unen ahora contra el gobierno fascistoide, creando un relato único alrededor de la defensa de los valores democráticos, o en la próxima elección — si hubiera elección! — elegiremos un presidente para administrar los escombros.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s