Eliane Brum: El golpe de Estado de Bolsonaro está en marcha

Solo no lo ve quien no quiere verlo. Y el problema —o al menos uno de ellos— es que mucha gente no quiere verlo. El motín de una parte de la Policía Militar del Estado de Ceará->

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No comprendieron del Peronismo fue su esencia revolucionaria y de clase

“El que no entiende el peronismo no entiende la Argentina”

A los 90 años, lúcido y provocador como siempre, el reconocido físico y filósofo afirma que los intelectuales deben tomar distancia de los gobiernos, elogia a los Kirchner aunque cuestiona ciertas “irregularidades” y cuenta cómo fue que dejó de considerarse antiperonista Ricardo Carpena LA NACION

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Con todo el respeto que le debemos al recientemente fallecido Mario Bunge, un argentino eminente, sin lugar a dudas, me gustaría señalar que son muchos los que no habiendo comprendido el Peronismo en su etapa primigenia, lo han logrado, o al menos se han acercado a una situación de mayor diálogo y comprensión en los años recientes .

Ello significa que, más allá de que crean haber comprendido al Peronismo, en realidad lo que han creido comprender es su versión populista, degradada en asistencialismo y picardía política .

Lo que en su momento no comprendieron del Peronismo fue su esencia revolucionaria y de clase, la mística del nacionalismo revolucionario y el hecho decisivo de que el pueblo argentino como un todo, hubiese encontrado un conductor que lo expresaba y que se convirtió en el árbitro y en el hacedor de la historia . Aceptar esto parecía imposible cuando se provenía de las diversas corrientes ideológicas que predominaban en la época .

Eran tiempos apasionados y terminantes, los tiempos de Yalta y de la Guerra Fría. Estaban los fachos y los bolches, y los rescoldos de la guerra de España ardían todavía en las peleas a sillazos en la Avenida de Mayo y Salta .

No era fácil para los sectores medios interpretar las nuevas lógicas que imponían las calles, el nacionalismo revolucionario y una clase obrera de origen reciente y que no había sido todavía conquistada por las doctrinas del siglo XIX.

Ahora, se persuaden de que han entendido al Peronismo,`pero en realidad lo que han comprendido es a un neopopulismo berrreta, asistencialista y donde los sectores medios progresistas no sólo han desindustrializado al país sino que han logrado paulatinamente domesticar a la vieja clase trabajadora.

El Peronismo entonces resulta comprendido y aceptado cuando dejó de ser revolucionario, cuando ya no implica riesgos ni posibles trastocamientos sociales, cuando es capaz de urdir alternancias políticas o bipartidarias con sectores como Cambiemos .

Sin embargo, deberíamos reconocer que en ese esfuerzo actual de los sectores medios para comprender al populismo hay un balance positivo que de alguna manera se relaciona con la situación semejante que los mismos sectores produjeron en los años 60 y en el transcurso del setentismo y que condujo a la deriva y a la tergiversación que hoy presenciamos, y que resulta objeto de una resignificación y de una nueva reinterpretación.

Lamentablemente y a pesar de nuestros esfuerzos no hemos logrado tener la fuerza para conducir este proceso haciendo renacer un proyecto nacional capaz de aglutinar a estos sectores detrás de una estrategia revolucionaria.//

Jorge Rulli

Rendimos homenaje a nuestro amigo y compañero, Enrique Oliva

Enrique Pedro Oliva
(29 de Junio de 1923 – 27 de Febrero de 2010)

Hace diez años, fallecía el compañero Enrique Pedro Oliva, también conocido por su pseudónimo Francois Lepot, que utilizó en el último de sus exilios para ejercer el periodismo.

Para recordarlo, comparto algunas líneas que escribí a manera de prefacio de su obra póstuma “Malvinas, el pasado es el prólogo” (2013, Edic. Fabro).

“No es fácil hablar en pocas líneas sobre el autor de estas páginas, ya que Oliva tuvo una vida extensa e intensa.

La recuperación de las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y espacios adyacentes, fue una de las obsesiones que atravesó toda su existencia. Su primera participación en un acto político –contaba-, fue a los catorce o quince años cuando un grupo de jóvenes nacionalistas se movilizó en la capital mendocina cantando consignas contra Inglaterra y a favor de la recuperación de las islas usurpadas.

Enrique sólo admiraba a aquellos que eran capaces de “poner el cuerpo” para defender sus convicciones, de ahí su reivindicación hacia los ex soldados combatientes en Malvinas.

Aunque rechazaba la violencia, una de las virtudes principales que reconocía en el otro era el coraje. Por eso desde muy joven practicó esquí en las montañas mendocinas, en una de cuyas jornadas conoció a un joven oficial instructor de esa disciplina que le ayudó a atarse los borceguíes: Juan Domingo Perón.

Su primera vocación, que nunca abandonó, fue la docencia. Desde su temprano ejercicio pensó que así podía servir mejor a sus paisanos, y a pesar que desempeñaría otras profesiones, su aporte a la educación pública se materializó en la promoción de instituciones como el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), y en la Universidad Nacional de Neuquén (hoy, del Comahue), en las que participó activamente.

Añoraba el tiempo de los guardapolvos blancos, símbolo para él de integración social plena, donde los hijos de los ricos, los de la clase media y los de los pobres, se mezclaban indiferenciadamente. Sufría ante el deterioro progresivo de la educación pública y por el continuo avance de la privatización educativa.

Por esa misma razón, defendía la institución del servicio militar obligatorio, pues al igual que la escuela, era un lugar de integración de todos los sectores sociales.

Muy pronto abrazó el compromiso político, ingresando a las filas del nacionalismo, hasta que las multitudes protagonistas del 17 de octubre de 1945 lo llevaron a integrar la militancia peronista, que nunca abandonó.

Jamás ocupó un cargo electivo; se enorgullecía de ello. Su militancia le deparó infinitos sacrificios y casi ningún privilegio.
Persecuciones, cárceles, torturas, exilios. A todos ellos los enfrentó con una enorme dignidad y estoicismo.

Nunca se quejaba de esas desventuras; jamás pidió “resarcimientos” por esos pesares, a excepción – en sus últimos días-, de la Ley de reparación a los resistentes, más por solidaridad hacia sus compañeros que vivían en la indigencia que por sí mismo, sabiendo que sus días estaban contados por una irreversible dolencia cardíaca.

El golpe cívico militar de 1955 lo llevó a ser uno de los más activos participantes de ese movimiento popular que expresó su rebeldía en lo que se conocería más adelante como Resistencia Peronista.

Muchos lo señalan como el fundador de la primera guerrilla peronista, apodándolo como “Comandante Uturunco”. Enrique, sin embargo, casi no hablaba de su propia actuación en la Resistencia. Por el contrario, siempre relataba anécdotas risueñas sobre sus compañeros, y repetía una y otra vez que la insurrección popular no había sido conducida por nadie.
Según Oliva, fueron los trabajadores quienes se condujeron a sí mismos, en pequeños grupos de absoluta confianza, que armaban los operativos en las cocinas de sus casas, condicionados a realizar acciones pequeñas, pero numerosas. No había líderes indiscutidos ni “orgas” disciplinantes en la Resistencia Peronista. Sólo el liderazgo de Perón, depuesto y en el exilio.

Despreciaba a los burócratas, a los obsecuentes y a los aduladores. Cuando cayó preso, luego de las consabidas torturas, lo trasladaron con los demás internos. Podía elegir entre el pabellón donde se encontraban los ex ministros, embajadores y demás jerarcas del peronismo, o el pabellón de los militantes. Eligió éste último, donde si bien la comida y las instalaciones eran mucho menos plácidas, le evitaron ser partícipe o testigo de las defecciones de unas cuantas figuras prominentes del peronismo ante la Junta Consultiva. (Muchos de esos figurones se publicitarían luego como luchadores abnegados de la Resistencia y defensores de la democracia).
Su compañero de prisión y amigo perpetuo, Carlos Ponce, lo recuerda curando en silencio las heridas de los torturados, contando chistes, contagiando esperanzas, planeando conspiraciones futuras.

Quizás por ello los dictadores Aramburu y Rojas, al tener que liberarlo, recomendaron por decreto su exilio a más de mil kilómetros del país, por ser persona “altamente peligrosa”.
En Caracas, junto al Gral. Perón y John William Cooke, tuvo oportunidad de preguntarle a su conductor por qué se había rodeado de tantos mediocres. Contaba Oliva que fue esa vez que Perón lo miró con su peor cara de indio enojado – Enrique reivindicaba la preeminencia en la Argentina de nuestros ancestros aborígenes-, y le respondió: “¿Y qué quiere que hiciera, si los ‘inteligentes’ no quisieron acompañarnos? Yo los convoqué, les expliqué el proyecto, y ellos no quisieron venir. Entonces, tuve que quedarme con los leales”.

Enrique Oliva era uno de esos inteligentes, pero que, junto a sus compañeros y amigos “Pepe” Rosa, Fermín Chávez, Jorge Abelardo Ramos, etc., prefirió hacer letras para los hombres, que ser un hombre de letras, como dijera Homero Manzi.

En sus años de exilio, acompañó en muchas instancias decisivas a Perón. En su máquina de escribir redactó, junto a John William Cooke, el borrador de acuerdo Perón-Frondizi. Concluido, preguntó: “Mi General ¿Usted cree que Frondizi lo respetará?” Y Perón, respondió: “Claro que no, y nosotros, tampoco. Estos acuerdos se hacen para no respetarlos”.

A pesar de su profunda amistad con el “Gordo” Cooke, decidió con Perón no adherirse a las tendencias marxistas, que parecían soplar con el viento favorable de la historia luego del triunfo de la revolución cubana.

Quizás éste sea el motivo por el cual un hombre de la talla intelectual, ética y política de Enrique Oliva se encuentre absolutamente silenciado por el establishment cultural imperante en los medios, las cátedras universitarias y los organismos de gobierno.

Enrique Oliva fue una de las primeras voces que se alzó por la democratización de los medios, no sólo en nuestro país, sino en el mundo. Fueron numerosos los artículos que escribió por esa causa. Hace muchos años me hizo conocer a Rupert Murdoch, a quien calificaba de “pornógrafo” y señalaba a la concentración de las empresas periodísticas en pocas manos como una amenaza creciente para la soberanía de los pueblos.

Entre sus blancos favoritos, se encontraban las monarquías, en especial la española, en la persona de Juan Carlos, a quien ridiculizaba cada vez que podía. Seguramente se sonreiría en el presente, al asistir a su irreversible decadencia.
Hace unos años, acompañé a Oliva a la presentación de un libro de Alberto “Tucho” Methol Ferré, que fue hecha por un intelectual uruguayo y el entonces Cardenal Jorge Bergoglio. Si bien Enrique no era religioso, luego de escuchar al ahora Papa, coincidimos que su intervención había sido magnífica, de enorme profundidad filosófica y de indudable orientación peronista.

Al día siguiente, Oliva me envió un correo electrónico con un escrito redactado por él en una cárcel chaqueña en la década del sesenta, en donde criticaba a gran parte de la curia argentina y reivindicaba a Juan XXIII, y que había titulado “Duos testes habet, et bene pendentes” (en castellano: “Dos testículos tiene, y bien puestos”, antigua fórmula que se utilizaba para presentar al nuevo Pontífice en el momento de su asunción).Estoy absolutamente convencido que Enrique se habría regocijado ante la asunción de Francisco.

En cuanto a la Causa de Malvinas, es bastante conocida la obra de Enrique Oliva como periodista. Cubrió como corresponsal de Clarín en Londres todo el período de la guerra. Se encontraba en un nuevo exilio, razón por la cual escribió bajo el pseudónimo de Francois Lepot (una combinación en el apellido de sus iniciales en las tres letras intermedias, con una palabra del argot parisino que se podría traducir como “gomía”).

Entrevistó a todo el gabinete inglés, salvo a Thatcher, y a la mayor parte del establishment británico. Siguió día por día la cobertura de todos los medios ingleses, y con especial rigor a las opiniones de los sectores financieros, temerosos por las consecuencias probables de una lógica declaración de cesación de pagos por parte de la Argentina, que nunca ocurrió. (Merced a la traición de Roberto Alemann y la cobarde actitud de los miembros de la Junta Militar). Con sus notas pormenorizadas, desde Londres trató de influir en esa decisión, mientras en Buenos Aires, Jorge Abelardo Ramos sintetizaba la posición bajo la consigna “Ya que echamos al inglés, hay que echar al Alemann”.

Veinte años después, Oliva editó el grueso de ese seguimiento periodístico, bajo el título “Malvinas desde Londres”, que a mi entender debería darse como texto obligatorio en todas las academias de periodismo, y estar al alcance de todos aquellos que pretenden investigar sobre la guerra de Malvinas.
Mucho antes, en 1984 (en plena campaña de desmalvinización ejecutada por el Gobierno de Raúl Alfonsín), publicó “Malvinas: el colonialismo de las multinacionales”, donde analiza las causas políticas del conflicto armado, desde la perspectiva de los intereses imperiales en juego, desafiando y denunciando los fundamentos desmalvinizadores que ya se anunciaban.

Ese mismo año, Enrique fue el primer periodista argentino que viajó a las Islas en la postguerra, cubriendo el viaje de un padre y una hermana de un piloto caído en combate de la Fuerza Aérea Argentina al que se rindieron honores.
Yo lo conocí por esa época, y me honró con su amistad hasta su muerte, en febrero de 2010.

Fue el inspirador de muchas de las cosas que luego emprenderíamos desde las organizaciones de ex soldados combatientes y desde la Comisión de Familiares de Caídos en Malvinas. Siempre discreta y humildemente, como los verdaderos grandes”.


Jorge Rulli

La Resistencia Peronista fue un movimiento muy extendido, surgido espontáneamente desde la indignación por el golpe contrarrevolucionario de 1955. Mucho se ha escrito sobre ella, de sus muertos y de sus encarcelados, también del coraje extremo de una clase trabajadora que hiciera en esos años un esfuerzo extraordinario para conseguir el retorno de su líder .

Ahora, cuando rendimos homenaje a nuestro amigo y compañero, Enrique Oliva, con el que compartieramos las cárceles del plan Conintes, aprovechamos la oportunidad para agradecer este recordatorio tan considerado al amigo César Trejo . El momento es adecuado para recordar que la Resistencia peronista tuvo, entre muchísimas organizaciones que la compusieron, algunas que pretendieron coordinar los esfuerzos incontables y procurar dar un direccionamiento revolucionario, en especial, intermediando con la persona de Perón, que era, en definitiva, quien conducia la lucha, pero con el cual nunca era sencillo establecer una comunicación fehaciente debido a las enormes dificultades del exilio, o a los intentos criminales del régimen militar que intentaba terminar tanto con el líder como con sus mensajeros, a los que familarmente llamabamos “correos” . Que yo recuerde hubo dos grandes organizaciones que se referenciaron en ese esfuerzo colectivo de lucha. Una fue el llamado Comando nacional conducido por César Marcos y Lagomarsino, y que integró John William Cooke hasta la ruptura que implicó el pronunciamiento de este último a favor de la candidatura de Arturo Frondizi. La otra organizacion de referencia fue el Comando Coronel Perón, que integraba el compañero Oliva . Hubieron también otros grupos en el enorme universo de la Resistencia Peronista, tales como el COR, Comando de operaciones de la resistencia, que integraban sectores de suboficiales, y algunos desprendimientos de la vieja Alianza libertadora nacionalista de Queraltó, que conducía el compañero Osvaldo Manzini, y que fuera con la que yo tuve de adolescente mayores relaciones . Estaban por lo demás, los innumerables grupos de la Juventud Peronista, que se multiplicaban como hongos en los barrios y que se referenciaban en líderes como Gustavo Rearte, Tuli Ferraris y Héctor Julio Spina. Estaban, por último los periódicos clandestinos . Algunas veces permitidos y casi siempre reprimidos, tales como Palabra Argentina de Alejandro Olmos, “El 45” de Arturo Jauretche o “Soberanía popular” de Nora Lagos. En aquellos tiempos, no se hablaba de feminismo,pero en la lucha el rol de la mujer se equiparaba totalmente con el del hombre, y no se hacían diferencias, ni tampoco ellas lo permitían . Hoy resulta dificil comprender la logística y los organigramas mlitares de un movimiento insurgente que iba desde los grupos barriales y las agrupaciones obreras de sindicatos intervenidos a las faldas de los cerros tucumanos donde se montaba la guerrilla y el interior de los cuarteles militares donde pese a las purgas, se mantenía tozudamente la conspiracion de suboficiales y de oficiales jóvenes . En ese vasto mar de insurgencias y epopeyas revolucionarias, el compañero Enrique Oliva fue de los que más se destacaron por su consecuencia en la militancia y en la dirigencia . Hace 10 años nos dejó y tal como recuerda nuestro amigo César, sus últimos esfuerzos, ya muy anciano fue para lograr algún tipo de resarcimiento o de pensión para los viejos compañeros sobrevivientes de aquellas luchas y que ni siquiera podían alcanzar el privilegio de una miserable jubilación, porque tal como lo comprobáramos en aquellos días, a través de numerosas gestiones carecíamos todos de los años y de los aportes necesarios por haber pasado buena parte de la vida en la clandestinidad, en la cárcel o en el exilio.Han pasado 10 años desde que el comàñero Oliva nos dejó, pero su memoria y la intransigencia que nos legara, sigue estando presente en nuestras convicciones y en la lucha que llevamos para rescatar la esencia revolucionaria del Peronismo. //

Jorge Rulli

 

Lo mató la estupidez municipal,la burocracia funcionarial y la miseria moral de un populismo derrapado en puro culto al poder local

Así murió Braian Toledo: el informe policial que da detalles sobre el accidente

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Pudimos haber sido un paraíso semirurral con industrias sustentables y con una Comunidad Organizada. Todo lo contrario, somos un país semicolonial aplastado por la deuda eterna y por la estupidez y la avaricia de la casta dirigencial. .
Es probable que pasemos a la historia , no por nuestro pasado ni por nuestras luchas, sino por haber inventado la “picana electrica”, las milanesas de soja GM, y ….los lomos de burro.
Colocar en una Ruta nacional, uno de esos “lomos” de cemento, absolutamente indeformable, es criminal. Pero en el reino de las mafias municipales del conurbano , en el imperio de la impunidad y de la inseguridad , en que lo más importante para un alcalde es preservar una vejez acomodada en alguna mansion de Parque Leloir , resulta dificil imaginar que haya justicia .
Braian era, además de una persona extraordinaria era un ser excepcional, desde el punto de vista biológico. Lo mató la estupidez municipal,la burocracia funcionarial y la miseria moral de un populismo derrapado en puro culto al poder local.//

Jorge Rulli

El resultado es esta masa heterogénea a la que se denomina hoy Peronismo

Crisis civilizatoria y procesos constituyentes en América Latina

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Una vez más nos permitimos sorprender a los amigos de Trinchera, con la frescura y la valentía de los debates políticos en el resto de América Latina. Al hacerlo, no podemos dejar de lamentar el agobio intelectual en que vivimos y la cancelación de las libertades y del coraje de pensar que tuviéramos en otras épocas.
A lo largo de los últimos veinte años nuestro continente vivió intensas experiencias que se reflejaron en debates y en pensamientos novedosos capaces de analizar intentos y fracasos, a la vez que de crear nuevas posibilidades de escapar a las trampas que se nos tendían .
El proceso quizà más importante fue el de la Decolonialidad que se hizo fuerte en muchísimas universidades del continente y que marcó los debates decisivos en las últimas décadas .
Lamentablemente esos movimientos no pudieron penetrar en la Argentina blindada por sectores como el de Carta Abierta , o aquellos que siguen a ese personaje que aquí se menciona, el director de FLACSO, Atilio Borón.
Los relatos del populismo enaltecieron la pobreza y el estar sin empleo ,pero generaron políticas sociales que consolaron y atontaron a esos sectores , que los domesticaron y que obturaron toda rebeldía . se criminalizó o se ridiculizó al ecologismo , y ello facilitó el auge del extractivismo en todas sus formas , a la vez que posibilitó el ignorar un ética ambiental y el pensarse por fuera de los criterios metabólicos de los ecosistemas .
El resultado es esta masa heterogénea a la que se denomina hoy Peronismo, una deriva desmemoriada de sus propios orígenes y que los cuadros del entrismo estalinista conducen a piacere. Leamos con atención este reportaje a un intelectual venezolano y comprendamos que más allá de alguna diferencia con la que podamos disentir hay valentía y lucidez en el modo en que se afrontan problemas tan diversos como difíciles y desde lo local a pensar el planeta como la casa común. Ojalá pudiésemos lograr en nuestro país este nivel de audacia de pensamientos.

El mundo y el sistema mundo capitalista viven una situación de muy difícil pronóstico, pero en los marcos de una crisis civilizatoria y amenazas globales . El brote del coronavirus en China anticipa convertirse en una pandemia de terribles implicancias , también está logrando detener a la locomotora china que hoy fogonoea el capitalismo globalizado. Lo que ocurra con China afectará a toda la economía mundial , tanto a sus poderes hegemónicos como a países como el nuestro , subordinados a una lógica de exportación a los mercados globales tanto de commodities como de bienes naturales . Resulta sorprendente que frente a semejantes amenazas como las que se ciernen sobre el comercio internacional ,los sojeros no se rindan y que estén dispuestos a luchar contra las nuevas retenciones a pesar de que se están quedando sin suelo y que el cambio climático hace cada vez sus perspectivas productivas más difíciles . Soprende asismismo la ignorancia y la tozudez de una casta política de alternancia bipartidaria incapaz de imaginar alternativas y que es cómmplice de una generalizada cancelación de todo porvenir , no sólo de un proyecto de país. Posiblemente las presiones para aumentar las mezclas de harina de soja en la panificación y en el resto de productos agroindustriales que hemos denunciado , así como el incremento de muchos consumidores de las milanesas de soja , esté siendo pensado como un paliativo a las crisis de mercado que se avecinen. Es decir que no solo vamos con seguro rumbo de colisión, sino que se nos obliga a legitimar ese fracaso con nuestros propios cuerpos , con nuestra salud y con nuestra propia identidad sexual.. El desastre a que nos conduce el modelo de los agronegocios ya tiene sus relatos , son las políticas de género llevadas al extremo tal como hoy ocurre y el lenguaje inclusivo oficializado por las políticas estadolátricas .Que seamos el único país del mundo donde existen consumidores dispuestos a comer soja transgénica y proporcionarsela a sus hijos chicos es la Argentina. En verdad, no es algo como para enorgullecerse.Es quizá la expresión más espantosa de nuestro fracaso político y cultural. Por lo demás es posible que nuestra soberbia ni siquiera nos permita medir el ridículo en que solemos caer , simplemente por falta de humildad y de conciencia o quizá por haber olvidado las luchas y los sueños de quienes nos precedieron . //

Jorge Rulli