Sociedad de riesgo

Las aplicaciones obtienen ganancias con el coronavirus poniendo a los entregadores en riesgo de contagio

The Intercept

Bruna de Lara, ,

23 de Marzo de 2020, 13h56

Qedarse en casa. Esa es una de las principales recomendaciones para la contencion de la pandemia del nuevo coronavirus, que ya tiene 1.620 casos confirmados y mató a 25 personas en Brasil, según datos de la mañana de este lunes. Gobernadores e alcaldes empezaron a actuar para reforzarla. Cerraron escuelas, universidades, shoppings, casas nocturnas, gimnasios, puntos turísticos, playas, comercio, límites municipales y fronteras entre los estados – decisión anulada por reglas decretadas enseguida por Jair Bolsonaro. Pero, en las calles vaciadas de las próximas semanas, dos figuras no irán a desaparecer: las de los trabajadores circulando en motos o bicicletas provistos de mochilas con las palabras Rappi, iFood, Loggi o Uber Eats.

Cuando salir de casa significa colocar a la salud en peligro, la comodidad ofrecida por las aplicaciones de entregas se hacen aún mãs seductoras. En la otra punta, sin embargo, hay personas expuestas a los riesgos que los usuarios buscan evitar usando las apps. Y las marcas que ellas cargan en sus espaldas no están tomando medidas eficaces para protegerlas del contagio.

O Intercept entró en contacto con las cuatro empresas para saber qué políticas fueron creadas para evitar que sus entregadores contraigan la covid-19, enfermedad causada por lo nuevo coronavirus. Aunque todas aleguen estar trabajando en diversas medidas para protegerlos, la única medida en común no es específica para la situacion singular de los entregadores. Se trata del mero compartir de información de prevencion divulgadas por el Ministerio de Salud a la poblacion (como lavarse las manos con frecuencia, cubrirse el rostro al toser o estornudar, hacer uso de alcohol en gel e higienizar a los vehículos).

“Son ellos [los entregadores] que harán una serie de cosas circular para garantizar a nuestro aislamiento. Y para eso ellos estarán en la línea de frente y expuestos [al coronavirus]”, analizó la investigadora del Instituto de Economia de la Universidad de Campinas, la Unicamp, Ludmila Abílio. Ella acompaña hace casi una década las condiciones de trabajo de motoqueros y está segura de que la demanda por el trabajo de ellos crecerá durante la pandemia. Solo, iFood ya recibía más de 600 mil pedidos por día en 2019. Loggi – que hace búsqueda y entrega de productos a pedido de usuarios y empresas – afirmó en una nota enviada a Intercept, por ejemplo, que “está preparada y tiene capacidad para atender hasta tres veces más su volumen promedio de entregas”.

En el estado de Rio de Janeiro, el gobernador Wilson Witzel, del PSC, firmó un decreto que recomienda que restaurantes, bares y sandwicherías trabajen con como máximo 30% de su capacidad. “Nuestra recomendacion es que la comida sea comprada a través del servicio de entrega“, dijo el político. Cuando relatamos la sugestión de Witzel, la investigadora de la Unicamp no escondió su incredulidad al teléfono. “‘Vamos a priorizar el delivery’, como si él fuese automático”, dijo, enseguida. “Es hecho por personas. Entonces, si es para priorizar, vamos a tener que pensar en formas de proteccion para esos trabajadores”.

Entregadores do iFood usam máscaras, compradas do próprio bolso, para tentar se proteger durante a pandemia de coronavirus. Entre una entrega y outra, es comum que eles se juntem para conversar y descansar, contacto que também os coloca en riesgo.

Pero lo que las empresas están haciendo parece poco para proteger a los trabajadores autónomos que no ganan un mango en caso que no consigan ir a la calle. Loggi decidió medir la temperatura de todos que frecuenta su centro de distribucion en Cajamar, en la Gran São Paulo. Quien no pasa por allá, sin embargo, no es testeado. La empresa dice que también distribuirá guantes “en sus principales agencias”.

Rappi afirma que dará alcóhol en gel y paños desinfectantes a los entregadores. Carla*, entregadora de 28 años que trabaja para Rappi, fue avisada sobre la iniciativa por la aplicación de la empresa, pero hasta ahora no recibió lo prometido alcóhol gel. La solucion fue arreglarse para comprar al producto, ya en falta en la ciudad de São Paulo, donde trabaja, y vendido a precios abusivos. Desde enero para acá, el valor cobrado por una botella de 800 ml aumentó 20%.

Carla también recibió de Rappi la informacion de que, a partir de ahora, podrá recibir pedidos con el aviso de “cero contacto”. En este caso, el pago es hecho online y el pedido es dejado en la puerta del cliente por el entregador, que debe “alejarse dos metros, para evitar la proximidad con la persona”, según la empresa. Por ahora, Carla sólo recibió un pedido del tipo. Uber Eats, iFood y 99 Food están ofreciendo la misma alternativa. La opcion trae más seguridad, pero es una elección del cliente – el entregador sólo obedece.

Informes enviados por aplicaciones de entrega: la opcion de no tener contacto es del cliente. El entregador no tiene otra alternativa que no sea obedecer.

Para Abílio, medidas como esta no pueden ser una opcion para el cliente, mas una norma de las empresas. “Es el momento de defender una responsabilizacion de las empresas de aplicaciones sobre las normas de seguridad que ellas pueden imponer”. También es el caso, por ejemplo, de obligar el pago por tarjeta via aplicación, hoy sólo recomendado a los clientes. “Hay que cambiar el tono de esta historia”, afirmó la investigadora.

Mientras los gobiernos tomaban medidas de aislamiento, iFood disparaba mensajes incentivando a los entregadores a salir más.

Ella reconoce, sin embargo, que es difícil que estas opciones se transformen en un procedimentos-estándard, porque eso abriria un precedente en que las empresas asumirían lo que siempre negaron: una relacion en que los trabajadores son sus subordinados. Reclutados como prestadores de servicio autónomos, los entregadores son pagados por cada entrega que hacen – descontadas, es claro, las comisiones de las aplicaciones. Pero no son los trabajadores los que definen las rutas que tomarán o el precio de sus servicios.

En un día de temporal con inundaciones en Rio de Janeiro, por ejemplo, Rappi llegó a pagar R$ 15 [u$s 3] extras a sus entregadores. Lo que quiere decir que: la empresa incentivó a los  tabajadores a continuar en la calle incluso en condiciones de riesgo elevadas. El 16 y 17 de marzo, cuando los estados y municipios ya tomaban actitudes para incentivar el aislamiento de la poblacion, iFood disparó al menos cinco mensajes incentivando a los entregadores a trabajar más. El día 19, cuando ya había siete muertes causadas por el coronavirus en Brasil, el empujocito continó. Esa vez, al menos, agregando un link con un resumen de las orientaciones de prevencion:

Reconstitucion de prints enviados a Intercept por dos entregadores.

En Loggi, la remuneracion por entrega ya venía cayendo. Oímos de un entregador que trabajó para la plataforma que, cuando la empresa inició sus actividades, el valor por kuilómetro rodado era de más de R$ 4. En 2019, por el mismo trecho, el pago cayó a menos de R$ 1. “No hay charla, ellos no dicen lo que están pensando en aumentar o en disminuir”, se desahogó. “Ellos simplemente reducen, y nosotros aceptamos”. Le preguntamos a Loggi cuál es el flete pagado a los entregadores. La empresa se recusó a informar el valor.

Los entregadores de aplicaciones tampoco pueden elegir que pedidos aceptar sin el riesgo de sufrer castigos de las plataformas – de un bloqueo por algunos minutos à la suspension de sus cuentas. Según algunos entregadores, iFood suele hasta bloquearlos automaticamente si se demoran en  retirar el pedido en un restaurante.

La noche del 21 de marzo, el entregador Paulo Lima, de 31 años, fue parado por la policía cuando hacía una entrega por Uber Eats con su moto en São Paulo. “[Fue] Un abordaje común. A continuacion, mi neumático se vació y se lo notifiqué al soporte y al cliente. El soporte me dijo que deberia cancelar el pedido. Luego que le pregunté si eso me bloquearia, ellos me garantizaron que no”, contó Lima a Intercept. A la mañana siguiente, la sorpresa: “Cuando fui a sair a trabajar, estaba bloqueado”.

Ilustracion: Cezar Berje para o Intercept Brasil

Una ‘sociedad’ de alto riesgo

Las principales aplicaciones de entregas de Brasil – iFood, Rappi y Loggi – concentraban cerca de 172 mil entregadores hasta 2019, según datos divulgados por ellos mismos. Todos rechazan tener vínculos laborales con los trabajadores, a quienes dicen sólo proporcionarles la tecnologia del servicio de entrega. Vender la ideia de independencia de los profesionales es una estrategia para distanciarse de ellos y de las obligaciones que tendrían que asumir en caso que admitieran lo que se ve en la práctica: que funcionan en base a jerarquias rígidas y crean relaciones de poder en que los entregadores son el lado más frágil.

La profesión de hacer flete con motos ya es clasificada como de riesgo. Cuando se trata de un empleo formal, há una serie de normas que o el contratante debe respetar, como piso salarial que varia entre R$ 980 y R$ 1.300, seguro de vida, equipos de proteccion, pago de la depreciacion de la moto y adicional de peligrosidad. Todo esto es obligatorio, y no alejaa a las demás imposiciones legales que todo contrato en regimen CLT [Ley de Trabajo] posee. De todo esto, las empresas de entregas pagan sólo el seguro de vida – que no vale para la covid-19.

El seguro contra accidentes es ofrecido por Uber Eats desde la creacion del servicio. Pero la empresa no respondio cuando le preguntamos si el seguro pasará a cuebrir gastos médicos en casos de enfermedades contraídas durante el ejercicio del trabajo o pagará indemnizaciones por muertes derivadas por ellas. Rappi, iFood y 99Food informaron que pasaron a ofrecer el seguro a fines de 2019, pero dejaron en el aire los temas sobre la cobertura de patologias contraídas en las entregas. Ya Loggi es la única de las empresas en trabajar sólo con microempreendedores individuales [algo así como autónomos], o MEIs, que además del seguro de vida, jubilación y tienen derecho a ‘seguro por enfermedad pago por el INSS [Insituto de Seguridad Social].

Luego de recibir por WhatsApp un link para la página que dá detalhes sobre el seguro ofrecido por iFood, Intercept reforzó a un asessor de la empresa sobre la ausencia de la información pedida. “Queremos saber si va a haber un seguro para el caso de problemas/muerte[s] derivada[s] de enfermedades contraídas en el ejercício del trabajo”, repetimos. “Ellos son socios”, corrigió el asesor.

Llegó el momento, según la investigsadora de la Unicamp, de mirar hacía la “precariedad de esta relacion”, que ya somete a los trabajadores – generalmente hombres, negros y de alrededor de 20 años, según un estudio de Aliança Bike – la condiciones insalubres y peligrosas cotidianamente. “Ahora ellos están en una condicion de alto riesgo”, dijo Abílio. Es necesario que las empresas asuman que están gerenciando un trabajo que amenaza a la salud de los entregadores sin condiciones de remuneracion o seguridad adecuadas.

Trabajando en motos o bicicletas y sin una oficina de las empresas a que recurrir, los entregadores pueden terminar todavía más expuestos en el período entre una entrega y otra. Es común que, en esos momentos, grupos de ellos se junten en plazas y otros espacios abiertos para conversar o descansar. Imágenes como la de un entregador hundido hasta las rodillas en un mar de barro durante un temporal en Belo Horizonte, atravesando sin ninguna proteccion ante la inundación con la mochila de iFood en sus espaldas, muestran la precariedad a la que ellos son sometidos. Que, durante una pandemia, puede tener consecuencias drásticas.

Paulo Lima vive en la periferia de São Paulo con su madre, esposa e hija. En el mismo terreno, vive su abuela, de 86 años e con la salud debilitada. Además de evitar o contacto con ella, Lima cuenta que corre para sacarse la ropa y colocarlas para lavar apenas llega del trabajo. “Tomo un baño antes de que mi hija sepa que llegué”, agrega. “Ella tiene dos años y corre para mi si me ve”.

La entregadora Carla no trabajaba desde el principio del brote do coronavirus en Brasil. Como su padre es diabético y sufre de problemas cardiovasculares, ella decidió alejarse por un tiempo para no colocarlo en riesgo. Pero, con las facturas llegando, tuvo que volver a trabajar con la aplicación. “Ellos trabajan y vuelven a casa,viven con varias personas. Es un tema de salud pública”, enfatizó Abílio.

Recelosa, Carla hace lo que está a su alcance: dice estar intentando alimentarse mejor, tomar bastante agua, vitamina C y propóleo – además de hacer uso de alcohol gel. Luiza*, que tiene 43 años y hace entregas para Rappi, iFood y Uber Eats, también no ve otra alternativa. “Estoy preocupada, pero continuaré”, afirma. “Es mi único ingreso. Si paro, no tendré como pagar mis cuentas”. Luiza suspendió temporariamente las visitas a sus padres, que forman parte del grupo de riesgo para la covid-19. Roberto*, de 26 años, que entrega para iFood, se junta a las palabras de las colegas: “Infelizmente llegó el momento de prevenirse y trabajar con barbijo”, lamenta, diciendo que no puede parar con las entregas.

E quem ficar doente?

Las cinco empresas contactadas por Intercept – 99 Food, iFood, Loggi, Rappi y Uber Eats – dizem não ter nenhum caso de entregadores infectados pelo coronavirus. Todas exceto a Loggi, porém, nos disseram estar se preparando para a possibilidade con a criacion de fundos para oferecer auxílio financeiro aos trabajadores que adoecerem.

Ludmila Abílio reconhece a importância da medida y o alívio que ela pode trazer aos trabajadores, mas faz una ressalva. “Ao fazer isso, o que as empresas estão dizendo implicitamente é: ‘Vocês estão na linha de frente’”. Ou seja: as empresas sabem que estão colocando os trabajadores en perigo y continuarão a fazer isso até que adoeçam. Só aí oferecerão ajuda de verdade – embora nem essa ajuda esteja clara.

A pesar de que la Organizacion Mundial de la Salud, la OMS, recomienda tests en masa para el nuevo coronavirus, el Ministerio de Salud anunció que sólo los pacientes graves serán testados, debido a la falta de kits de exámenes. Con la decisión, los entregadores temen no tener condiciones para comprobar la enfermedad. Todos los trabajadores oídos por Intercept afirmaron que, en caso de que tengan síntomas del coronavirus, buscarán atención médica y entrarán en contacto con las empresas. Sin embargo, nos dijeron que las empresas poco informan sobre sus destinos en caso en que se enfermen.

Las cuatro empresas afirman que cualquier entregador diagnosticado con covid-19 o en cuarentena podrá recibir ayuda. En Rappi, el auxílio es limitado a 14 días. el período es el mismo en Uber, en que el valor corresponderá al promedio de comisiones del entregador en los últimos seis meses. En 99, quien estuviera con cuarentena decretada por sospecha del virus recibirá el auxílio por 14 días. Los que tuviesen sus tests positivos, por 28.

Cuestionadas sobre detalles, sólo 99 respondió: el valor mínimo garantizado a los entregadores será de R$ 300 reales, y el máximo será calculado en base al promedio de las ganancias diarias del trabajador entre diciembre y febrero. Las soliciudes pasarán por análisis y el valor puede llevar hasta 15 días para ser depositado en la cuenta.

Las demás se restringieron a afirmar que más detalles serán anunciados en breve. “¿Cuál es el valor [de la contribucion]? ¿Cómo será calculado? ¿Qué será necesario para que el entregador  conseguir ese auxílio? No hay tests, ¿como esa persona va a probar que está con corona?”, cuestionó Abílio. Mientras tanto, no hay respuestas.

Aunque el momento sea de mucha tensión, recuerda la imvestigadora, los entregadores de empresas-aplicaciones pueden aprovecharlo para probar una cosa: más que nunca, ellos serán necesarios. “Tal vez sea el momento de ellos entender esto colectivamente y conseguir pautar las demandas de ellos”.

*Nombres alterados a pedido de los entrevistados para evitar represalias.


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