Biodiversidad: Concepto ausente y desconocido en el pensamiento político argentino

El 25 de abril fue “El Día del Sojero” en homenaje a Eduardo Leguizamón.

No puedo dejar de pensar en estos días en su mensaje, en esta columna de La Nación.
Siempre me llamó la atención esta parte:

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En esta nota del blog no oficial, se propone la Biodiversidad como “vacuna“, de cualquier posible zoonosis. No es dificil de comprender, se trata de mantener a toda costa los equilibrios propios de la Naturaleza, porque cuando esos equilibrios de los ecosistemas se rompen, debemos pagar gavísimas consecuencias, tal como nos pasa ahora.
Pero en los últimos 30 años de la Argentina han regido discursos totalmente opuestos a este criterio. Se trataba de “barrer” los bosques, y especialmente los montes nativos, porque ello nos aseguraba progreso y desarrollo…
No importa que en la práctica todo haya resultado, no solamente lo contrario, sino mucho peor todavía…
El discurso tiene su propia lógica cerrada, sobre si misma. El ambientalismo favorece al colonialismo, y lo peor es que han logrado, ganar para este pensamiento absolutamente estúpido y suicida a los activistas de las causas populares.
Los descerebrados por la mala política siguen repitiendo a coro: “Que el ecologismo es un fenómeno europeo, mientras ocultan la Carta Ambiental de Perón y desconocen la encíclica del Papa. Las grandes amenazas que pesan sobre la Argentina son el hambre y la pèrdida de los suelos.
Lamentablemente sería una pérdida de tiempo llevar ante los tribunales a los propulsores del modelo sojero y agrobiotecnológico o acaso también a quienes los respaldaron políticamente .
En los posibles tribunales o en los espacios parlamentarios, todos piensan igual que ellos, no importan banderías . Tampoco importa que la realidad los golpee con sucesivos fracasos y catàstrofes.
Siguen los consejos de Grobocopatel: el deber de los productores es producir más y más de lo mismo, no importa el precio internacional de lo que se produce, “ni las situaciones ambientales que nos son ajenas”…//

Jorge E. Rulli

 

La “vigencia” del “Día del Sojero” en “homenaje” a Eduardo Leguizamón frente a la pandemia actual!


El 25 de abril fue “El Día del Sojero” en homenaje a Eduardo Leguizamón.

No puedo dejar de pensar en estos días en su mensaje, en esta columna de La Nación.
Siempre me llamó la atención esta parte:

“El monte nativo y la pobreza: estos montes existían en Europa y cubrían gran parte de su territorio, fueron sistemáticamente reemplazados por cultivos agronómicos que finalizaron en la revolución verde, lo que hizo posible la autosuficiencia alimentaria de Europa al punto que hoy logró ser exportadora de cereales. Pero lo más importante es que transformó a seres indigentes en seres dignos. Hoy el monte nativo en Inglaterra ocupa el uno por ciento de su territorio. Por el contrario, en la Argentina el monte nativo ocupa más de 30 millones de hectáreas. El avance de la frontera agrícola permitirá duplicar el área sembrable en el país. En las provincias del Norte, el avance agrícola permitió transformar montes nativos que abrigaban pobreza, promiscuidad y miseria en cultivos de soja y maíz que no sólo están modificando la estructura social del norte,”

“Si bien el avance de la frontera agrícola será a través de cultivos agronómicos, en aquellas zonas que carezcan de dicha aptitud los montes nativos deberían ser reemplazadas por forestaciones industriales. Europa que acabó con sus montes nativos al igual que Estados Unidos, hoy son los principales productores y exportadores forestales del mundo. ”


Comentario:
Pensando en eso de los indigentes y el Norte Argentino recordé esta noticia sobre el hambre en Salta de ahora, del 2020


“Las producciones de estos países son todos monocultivos forestales; han acabado con la biodiversidad porque ésta es incompatible con el desarrollo económico. Pero los ambientalistas las proponen para los países pobres para que continúen siendo pobres. Si los ambientalistas europeos quisieran restablecer la biodiversidad tienen la posibilidad de restablecerla en Europa. Por otra parte, para mantener la biodiversidad se requieren superficies minúsculas, que laboratorios y criaderos de semillas en la actualidad mantienen como fuentes genéticas. ”

Eduardo Leguizamón: Ambientalismo la nueva cara del colonialismo


La biodiversidad es incompatible con el desarrollo económico!

Uno podría preguntarse, ¿Qué desarrollo económico?

Pero ante el coronavirus es importante pensar en algunos de los beneficios que nos trae la biodiversidad:

P. ¿Qué es la zoonosis?

R. Una zoonosis es una infección humana que tiene origen en un animal, mediada por un patógeno que puede ser una bacteria, un virus, un hongo, etcétera. Si en una ciudad china se produce una zoonosis, como ha ocurrido, la globalización hace potencialmente incontrolable ese brote, a no ser que se tomen medidas drásticas a una velocidad de vértigo. A escala global, es muy difícil. El Gobierno del país en cuestión puede ocultarlo, reaccionar tarde… Hay muchos factores para que una zoonosis puntual tenga hoy consecuencias catastróficas a escala mundial.”

P. Podría sonar paradojico, pero ¿a más especies animales menos posibilidades de que un animal nos pase un virus?

R. Sí. Lo que necesitamos son muchos bichos. Es el cambio de paradigma en el que yo quiero insistir. Vemos las selvas y otros parajes naturales salvajes con un temor ancestral. Nos parecen muy peligrosos para la especie humana respecto de las enfermedades. Pueden serlo, desde luego: puedes pillar un patógeno raro allí, pero esto sería una circunstancia muy local. Sin embargo, este proceso empieza a ser peligroso para la humanidad cuando los contactos aumentan de forma masiva. No es lo mismo que vaya un pequeño grupo de investigadores a la selva que grupos de turistas en autobús. Todas estas actividades llevan consigo una degradación del hábitat. Si tienes que hacer una carretera para llegar, empiezas a perder especies en el camino. Y aquí es donde entran los mecanismos que yo comento: la biodiversidad, un sistema natural rico en especies, nos protege; su degradación nos amenaza.”

“La vacuna del coronavirus ya la teníamos, y nos la hemos cargado”


Y el gobierno Bolsonaro sigue destruyendo la Amazonia! Cuántos nuevos (nuevos) coronavirus saldrán de la selva amazónica!

Ni siquiera se plantean la posibilidad, tal como resulta evidente que el sistema de fábrica del mundo ha colapsado.

El Gobierno incentiva el uso de agrotóxicos con una baja de aranceles

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La clase política ha dejado de comprender el mundo, Y menos comprende todavía este momento de catástrofe y de cambios posibles y necesarios que vive la humanidad .

La clase política se aferra al modelo de los agronegocios y a la sojización con genocidio rural incluido, porque han decidido mantener la alianza estratégica con China .

A contrapelo del mundo y de la propia pandemia que resultó un regalo envenenado del sistema asiático, persiisten en la lealtad con China, sirviendo con piensos transgénicos la carne de cerdo industrial que alimenta a la fábrica del mundo.

Ni siquiera se plantean la posibilidad , tal como resulta evidente que el sistema de fábrica del mundo ha colapsado. Lamentablemente nos continúan conduciendo hacia el abismo.//

Jorge E. Rulli

Documental: El Planeta de los Humanos

El documental no tiene subtítulos en castellano, si alguien quiere hacerlos puede mandarme un email. abajo coloco el enlace para descargar los subtítulos en inglés y una traducción automática, hecha por Google, al español.



Se puede descargar al video colocando su dirección:

https://www.youtube.com/watch?v=Zk11vI-7czE
En
videocyborg.com/


Los subtítulos en inglés y los subtítulos en español en traducción automática para corregirlos/revisarlos


Es un documental dirigida por Jeff Gibbs y producida por Michael Moore
Hay una crítica muy dura del documental donde colocan:

“El planeta de los humanos está dirigido y narrado por Jeff Gibbs, un autoproclamado “fotógrafo, activista, aventurero y narrador” que ha coproducido algunas de las películas de Moore. El documental salió el Día de la Tierra, posicionándose como una charla dura y real no solo sobre energía renovable sino también sobre grupos ambientalistas. Y por hablar de verdad, me refiero a que las energías renovables no son mejores que los combustibles fósiles y a los grupos medioambientales como elegantes trajes corporativos en la cama con multimillonarios que ayudan a matar el planeta. Tal como lo expresó Emily Atkin en su boletín HEATED el jueves, “[e] citar argumentos de buena fe sobre cómo detener el cambio climático es mi trabajo, y no tengo ninguna razón en este momento para creer que Moore y el director Jeff Gibbs discutieron de mala fe. ” En efecto. Así que decidí escuchar lo que tenían que decir.”

“En el transcurso de la película, entrevista a un elenco de expertos en su mayoría blancos que en su mayoría son hombres para hacer ese caso. Tiene un poco más que un soplo de eugenesia y ecofascismo, lo que es una lección completamente descabellada de todo lo presentado. Si las energías renovables son tan malas, ¿qué harán unos pocos millones menos de personas en el planeta? Ah, y ¿a quién vamos a eliminar o controlar? ¿Quien decide? ¿Cómo resuelve el control de la población el problema de la influencia corporativa en las organizaciones sin fines de lucro y la política?”

“No quiero decir que Gibbs sea por eso un ecofascista. Pero ver una película ambiental que aparentemente seria respaldada por un cineasta influyente que vende estas ideas es realmente inquietante, especialmente en un momento en que lo vemos aparecer en otro lugar en respuesta al coronavirus . También tenga en cuenta que es increíblemente miope que Gibbs persiga a las organizaciones sin fines de lucro ambientales por tomar dinero corporativo mientras ignora la historia de apoyo del Sierra Club y otros grupos de conservación temprana a las ideas racistas sobre el control de la población a las que asiente como una solución (debe tenerse en cuenta que algunos grupos están tratando de compensar las fechorías pasadas hoy ).

Lo más frustrante de la película de Gibbs es que aborda algunos problemas graves e ignora soluciones claras. La crítica del modelo comprometido de filantropía corporativa es legítima. Deberíamos responsabilizar absolutamente a las organizaciones sin fines de lucro cuando no cumplan con sus misiones. Pero la solución no es dar el salto al control de la población. Es gravar a los ricos para que no puedan usar el financiamiento filantrópico como cobertura de sus fechorías, mientras que al mismo tiempo llenan las arcas del gobierno para implementar soluciones democráticas.

Hay una razón por la cual Breitbart y otras voces conservadoras alineadas con la negación del clima y las compañías de combustibles fósiles han dado brillo a la película. Es porque ignora la solución de tener el poder de rendir cuentas y suena como un silbato de perro racista.

También deberíamos interrogar absolutamente los sistemas y las cadenas de suministro de energía renovable. El costo violento de la industria del litio en tierras y personas en países latinoamericanos con vastas reservas es real. Permitir que las corporaciones dirijan el programa promete conducir a violencia en el futuro, independientemente de cuántas personas vivan en la Tierra. La película no entrevista a ninguno de la nueva ola de líderes ambientales que consideran que la lucha contra estas injusticias y la crisis climática están intrínsecamente vinculadas . Es una lástima ya que ese es un mensaje que Gibbs, y el resto del mundo, necesitan escuchar ahora más que nunca.”

Gizmodo

Descolonizar el imaginario para sobrevivir al coronavirus (y después)

Outras Palavras

“Las soluciones” presentadas por las elites políticas exponen
la urgencia de que la sociedad encuentre alternativas de hecho para descoronizar y
descolonizar al planeta

El ministro da Economía le ofrece ayuda a los bancos, que no se cansan de batir récords de ganancias en medio al desempleo también récord. El gobernador de São Paulo, supuestamente un punto fuera de la curva en medio a la fanfarronada del Planalto Central [La Casa de Gobierno], sólo sabe dialogar con hipermercados y fabricantes de comida basura como medios de evitar el desabastecimiento — quien nació para farinata nunca le hará un saludo a la mandioca y al maíz, algo más sobre la farinata la propuesta de una Ración humana para los colegios de la municipalidad de la ciudad de San Pablo.

Una gran red minorista bombardea la caja de e-mails con promociones de todo lo que supuestamente necesitamos para atravesar la cuarentena: neumáticos, equipos para gimnasia, celulares, heladeras, computadores. Para no colocar a nuestros cuerpos en riesgo en la búsqueda por comida, apostamos por fortalecer a la “servidumbre voluntaria” de las aplicaciones de entrega.

Tomo prestado el título de un libro publicado por la Editorial Elefante para hacer un apelo: tememos una chance de descolonizar al imaginario.


Es importante quw sepas que integro el consejo editorial de Elefante, de manera voluntária, y que participo eventualmente del proceso de edición de los libros, algunos de elos sirven de inspiración para este texto.

Estamos frente a una oportunidade única (¿la última?) de repensar a nuestro modelo civilizatorio. El destino tal vez haya lanzado sobre nosotros a su mayor ironia cuando hizo que el coronavirus de en lleno en los dos pilares del capitalismo del siglo 21: la falta de tiempo y el consumismo.

La profusión de lives musicales (debidamente patrocinadas) en
Instagram es una demostración formidable de la capacidad del sistema hegemônico en adaptarse para recuperar el terreno sobre estos dos pilares. Rapidamente las marcas se apoderaron del gran fenómeno de público de la cuarentena.

Es emblemático que algunas corporaciones causadoras de enfermedades
crónicas que empeoran en mucho al covid-19 se coloquen ahora como nuestras
compañeras en la travesia de un momento psicologicamente tan difícil. Al mismo
tiempo, ofrecen la diversión necesaria para “ocupar” a nuestro tempo: para que no
tengamos que mirar en el espejo y ver a la terrible mediocridad que controla a nuestra era.

Escapar del bombardeo

En los últimos años, toda empresa que existe sobre la face de la Tierra
pasó por una disputa incesante por nuestra atención Naomi Klein descubre el principio de esta trayectoria en No logo: la tirania de las marcas en un planeta vendido, lanzado en el cambio del siglo. Se creó la idea cruel de que ya no teníamos
tiempo a perder.

Si faltaba algún paso para derogar en definitivo el derecho al ocio, Facebook, WhatsApp e Instagram cerraron el circo y el cerco. ¿Cuándo fue la última vez que te quedaste sin hacer nada? No, ão estoy hablando de deslizar el dedo sin rumbo por la pantalla del celular. Estoy hablando de ocio absoluto — sin ninguna pretensión de que sea el ocio productivo de Domenico de Masi.

Si tuviste la chance de mirarte para dentro de si en las últimas semanas, podés haberter dado cuenta de que aquella gaseosa italiana después del almuerzo
no es así tan importante. Ni la discusión sobre el café en la prensa francesa o en la
prensa italiana. Lejos de esto.

Se puede sobrevivir sin la tienda de ropas o de zapatos. La última novedad tecnológica puede esperar. El corte de pelo, las uñas, la barba puede quedar para después. En otras palabras, tenemos como romper con un padrón de consumo — de existencia — que nos vendieron como obligatorio. Y, sí, ya se puede notar que este texto está dirigido a una burbuja, ¿no? La burbuja de las personas que bien o mal tienen como hacer home office, mantener el empleo, alimentarse.

Rediversificarse

Ese es el pavor del capitalismo frente a la cuarentena: ¿y si las personas descubrieran que pueden ser felices de otras maneras? De varias maneras: los últimos tres siglos fueron construídos encima de la idea de que sólo existe una forma correcta de vivir. Las mujeres deben portarse como mujeres, los homosexuales son indeseables, los indígenas deben convertirse a “nuestro modo de vida”, a nuestra verdadera religión: el dinero.

En Minería, la genealogia del desastre, el argentino Horacio Machado Aráoz analiza como esa lógica fue implementada en nuestras tierras latinoamericanas. Cual fue el papel elegido para nuestro rincón en la división global del trabajo, y cual fue el proceso cultural que hizo que se incorporara en el oprimido la lógica del opresor.

Esa es, para mi, la principal contribución del libro: entender como el proceso de violencia se reproduce, se naturaliza. Es incluso difícil elegir un ejemplo en medio a la pandemia. ¿Conductores de Uber que quieren seguir trabajando porque ven el espejismo del dinero? ¿Nanoempresarios de si mismos que colocan en riesgo a la salud de ses semejantes porque se ven como pares de un Luciano Huck [especie de Tinelli brasileño]?

“Retrospectivamente, el exterminio originario de las poblaciones nativas de Nuestra América y el recurso antieconómico y abusivo a la violencia funcionaron como verdaderos actos de fundación, acontecimientos pedagógico-políticos en los que esa aventura de la materia viviente cientificamente nombrada como ‘homo sapiens’ empieza a adentrarse en un aprendizaje cada vez más sistemático de un saber perverso: el arte de la crueldad y de la codicia como prácticas aparentemente infinitas y como sentido de la existencia”, escribe Horacio.

En otras palabras, el tiempo de cuarentena nos dá la chance de adoptar nuevos parâmetros para definir éxito y fracaso. Para refundar a nuestros valores en términos de solidariedad. El otro – nuestro semejante – necesita dejar de ser prejuzgado como el enemigo en potencial.

Realinear a nuestras referencias

Hoy, muchos de nosotros aspiramos a ser como el dueño de Madero [Una hamburguesería famosa] : no ven un problema en la muerte de cinco mil o siete mil personas, siempre que continúen llenando a sus arcas de dinero. ¿La incômodidad de Junior Durski con la cuarentena es la pérdida de algunas monedas? ¿Es el miedo de que las personas descubran que no necesitan de aquel baluarte de la hamburguesa para sobrevivir? O ¿es el pavor de dejar de ser un norte — un mito — de una sociedad que, en lugar del éxito individual, valorice el respeto mútuo y las relaciones justas? Luciano Hang, el “Viejo de la Havan”, ¿teme que las personas salgan del transe y lo vean como el sujeto despreciable y vacío que realmente es?

Em La razón neoliberal: economias barrocas y pragmática popular, La investigadora argentina Verónica Gago señala a las causas del fracaso de los “gobiernos progresistas” en superar al neoliberalismo. Para ella, el gran tema es ver al Consenso de Washington como algo impuesto exclusivamente por fuerzas imperialistas, que sólo puede ser superado por macropolíticas. Así, la felicidad política queda sometida al estatismo.

Ella recuerda que buena parte de la población latinoamericana aprendió a vivir por si: inventó relaciones económicas al margen del Estado y del mercado, y que sólo más tarde, cuando se tornaron lucrativas, es que fueron incorporadas al status quo. O sea, algunos de los valores inherentes del neoliberalismo están incorporados profúndamente en el pueblo, incluso el más pobre. Y, por lo tanto, superar a este modelo de vida demanda soluciones de abajo para arriba, y no de arriba para abajo. En otras palabras, es necesario disputar al imaginario y construir otros caminos.

Banalidades fundamentales

La industria de ultraprocesados está ocupadísima en este momento contabilizando la ganancia de los stocks agotados. Es un buen momento para que mucha gente descubra que cocinar no es una carga, como ella quiso hacernos creer, sino un gesto de cuidado con los otros y de autocuidado.

Para que muchos entiendan que cortar cebollas no demanda habilidades mágicas, que se puede colocar a los porotos en la olla a presión mientras se hace alguna otra cosa en la vida, que preparar mandioca es una banalidad más que fundamental.

Que el jefe tendrá que ceder media hora de su tiempo, y no al contrario, porque, al final, es su salúd la que está en juego. Que parte del machismo diario se resuelve con una división igualitaria de tareas, y no con comida congelada y microondas.

Hasta hace pocos meses nadie dependia de iFood, Rappi, Uber Eats. En
verdad, nadie depende. Menos mal. En la Uberización: la nueva ola de trabajo
precarizado
, el investigador británico Tom Slee ya demostraba como la
“economia colaborativa” residia en la transferencia absoluta de los costos a la
sociedad para maximizar las ganancias al nivel de lo obsceno; de como esas corporaciones desafiaban al Estado y a las reglas de convívencia definidas democraticamente — a pesar del autoritarismo de nuestras democracias.

El rechazo de iFood en pagar un salario mínimo a los entregadores
infectados — si, enfermos! — es sólo a millonésima demostración de la crueldad de un modelo de negocios del que no necesitamos. Sigamos la sugestión de Slee y del
libro Cooperativismo de plataformas: vamos a apropiarnos de lo que interesa, que es la tecnologia, y librarnos del poder de esas corporaciones.

Recuperar a la autonomía

Recuperar a nuestra autonomia en las cosas más simples se tornó una
necesidad. Una virtud. La perspectiva de un aislamiento prolongado nos coloca
frente a la posibilidad de aprender y reaprender. Tenemos la tecnologia como
aliada. Es posible encontrar fóros y vídeos sobre arreglos de eletcrodomésticos, culinaria, mecánica de automóviles, eléctrica, hidráulica, casi todos los servicios manuales que uno se pueda imaginar.

Eso será útil también en el poscoronavirus, sea cuando eso sea, porque estaremos con menos dinero. Y porque necesitaremos inventar relaciones que superen lo meramente monetario. En otras palabras, tendremos la chance de buscar dentro de nuestras comunidades habilidades y saberes que no estén atravesados por el consumo. ¿Esta es una perspectiva absurdamente optimista? Sí.

No buscar soluciones donde no las hay

Es inútil esperar soluciones de la classe política tradicional. Por diversos motivos. Entre tantos, porque son personas en su búrbuja que no tienen dimensión de la
realidad y porque están financiados por las fuerzas que crearon y continúan
creando los mayores problemas de nuestra época. Continuar aguardando pasivamente por salídas ya no es racional: estamos frente a una situación clara de vida o muerte. El capitán [por Bolsonaro] ya eligió nuestro destino. Cabe a nosotros forzar a que suceda algo diferente.

Esperar a que la izquierda institucional presente alternativas tampoco parece viable. En parte, porque hoy, en el escenario brasileño, es una fuerza política minoritaria. Pero principalmente porque es una fuerza política que perdió la capacidad de imaginar otros futuros posibles.

Podríamos elegi ar muchos ejemplos. Uno de ellos: cuando estuvo en el poder, esa izquierda tuvo por lo menos cuatro o cinco años para ver la tragedia humanitaria que estaba formándose a través de las manos de Uber y compañía, y poco o nada hizo. Estos grupos siguen presos a una relación monogámica con un líder político electoralmente inviable, y que en los últimos años perdió la capacidad de ver alternativas.

La utopia como sanidad

Frente a esto, la utopia es un instrumento de resistencia y de sanidad mental cuando estamos insertados en una distopia que no parece encontrar límites — ya vamos para por lo menos hace siete años de cuesta abajo, y cada vez más veloces. Como postula el pensador ecuatoriano Alberto Acosta, en El Buen Vivir y en Alternativas sistémicas (escrito junto con Ulrich Brand), es el momento de caminar rumbo a una sociedad frugal, condición imprescindible para la construcción de una convívencia realmente democrática, con capacidad para definir colectivamente los límites de la relación entre si y con la Naturaleza.

“El punto neurálgico está en la aceptación de que la Naturaleza posee límites que no pueden ser superados por la economia. El cambio climático, resultado del consumo energético, es una evidencia incontestable. El pensamiento funcional se limita a hacer de los ‘bienes’ y ‘servicios ambientales’ simples elementos de transacción comercial por medio de la concesión de derechos de propiedad sobre las funciones de los ecosistemas. Una situación que se produce debido a la generalización de un comportamiento egoísta y de corto plazo.”

La próxima vez que decida golper las cacerolas, Mirá hacia arriba. Mucho
antes que Waze, las estrellas fueron nuestra guia segura para llegar hasta aqui. Es
el momento de recuperar ese horizonte.