Un periodista trabajo 1 mes como conductor de Uber en San Pablo, Brasil

De una nota de la revista Veja de Brasil:

El registro en el servicio es muy simple, lo que sorprendió hasta al secretario municipal de Transportes, Sérgio Avelleda, en una reunión con consejales hace dos semanas. “Descubri que los candidatos son aprobados apenas enviando la documentación por correo.” La verdade es que ni siquiera es necesario esto: fotos del registro del auto y del registro del conductor pueden ser envíadas por celular. Quien nunca trabajó manejando debe incluir la observación “ejerce actividade remunerada” en el registro.

Esto significa realizar un examen psicotécnico y desembolsar 140 reales [unos u$s 45] en una unidad de trámites oficiales. En la práctica, es posible hacerse uberista en cuatro horas. Ni siquiera es necesario tener un vehículo propio. Recientemente, las empresas que alguilan autos despertaron para este filón y empezaron a alquilar modelos básicos, con motor 1.0, aire acondicionado y cuatro puertas (perfil para enmarcarse en la categoria UberX, la más simple), por 1700 reales [unos u$s 451], en promedio, por treinta días. La facilidad termina ahí

En el primer día, me di cuenta que no iba a ser fácil. Durante cinco horas, realicé catorce viajes en un transcurso total de 112 kms., lo suficiente para provocar dolores en los tobillos, por el constante cambio de marchas, y cansacio mental, culpa del tránsito caótico de la metrópoli.

La facturación de 147 reais [u$s 47] en la jornada de estreno también me causó desilusión. Descontadas la tasa de 25% de Uber más la nafta y el celular, gené 60 reales [u$s 20]. Esto sin incluir gastos indirectos, como eventuales multas, mantenimiento, patente y depreciación del automóvil (si fuera propio) o el alquiler (en caso que no lo sea). “El prestador del servicio es explotado no sólo como mano de obra, con el desgaste físico, sino también en su capital”, afirma el economista Paulo Acras, presidente de la Asociación de los Conductores Autónomos por Aplicaciones.

Recientemente, la entidad realizó un estudio para evaluar los rendimientos de 280 conductores deUber y concluyó que buena parte de ellos trabaja dieciseis horas por día. La empresa cuestiona a esa cuenta. De acuerdo con la contabilidad de la compañía, mitad de los socios actúa menos de diez horas por semana.

En otro resultado de la investigación, la asociación calculó que practicamente todos los consultados terminaron el mes con pérdidas, cuando se incluyen los gastos indirectos en la cuenta. “Si no estás por lo menos ocho horas en la calle, no alcanza para pagar ni un plato de comida”, dice Acras, que el año pasado presentó ante el Ministerio Público del Trabajo una denuncia por trabajo análogo a la esclavitud.

Hay una exageración evidente en la crítica. La facturación diario puede llegar a 200 reales [u$s 64,50], por una jornada de diez horas. En este esquema durísimo, sin francos en el mes, los ingresos llegarían cerca de 6 000 reales [u$s 1396], con una ganancia de 2000 reales [u$s 645] . “Concentro mi turno en las horas pico, cuando la tarifa es más cara”, explica Richard, uberista desde el año pasado, que pidió para no ser identificado y dice facturar 4000 reales [u$s 1290] en los meses más rentables.

Pero la mayoria continúa en el negocio sólo por falta de opción. Y, con la dificultad para conseguir cerrar al mes en azul [sin pérdida], muchos están apelando para una serie de artimañas, dignas de los taxistas más vellacos. Una de las trampas más prosaicas es aceptar un viaje, pero estacionar a algunas cuadras de distancia de la dirección de partida.

Impaciente, el cliente desiste del viaje, y el conductor factura la tasa de cancelación, de 7 reales [u$s 2,26] (el usuario puede solicitar el reembolso por la app). Me dieron esta sugerencia los colegas enseguida en los primeros dias de trabajo. “Es una manera fácil de ganar dinero sin gastar nafta”, dice Edson, uberista desde 2015.

La compañía afirma que monitorea el movimiento y desclasifica a los conductores con varias cancelaciones seguidas de viajes, pero no informa cuántos fueron penalizados por esta práctica. Hay lugares con esquemas mucho mejor elaborados, y, en este aspecto, el Aeroporto de Guarulhos es imbatible [piensen que el movimiento es mayor que Ezeiza por ejemplo].

Se trata de un punto donde Uber funciona de un modo diferente. Al aproximarse a Cumbica, los conductores entran en una cola en la aplicación para conseguir pasajeros. Atraídos por la esperanza de conseguir un viaje premiado a la capital (cerca de 40 reales [u$s 13]) o incluso al interior, esa cola no empieza con menos de 200 autos, y la espera puede llegar a doce horas.

Los vehículos quedan estacionados en tres lugares por un período tan largo que se estableció hasta una base de apoyo, con kioskos con sandwiches y entregadores de comidas. La tienda de la Tia Rose, por ejemplo, sirve almuerzo por 12 reales [u$s 3,90] y ofrece cargadores para el celular.

Alli, mientras esperan, los conductores comen, charlan, juegan a las cartas y algunos incluso toman una cervecita antes de reasumir al volante. Este tiempo perdido sólo es compensado si viene un trayecto realmente suculento. Algunos actúan de forma a estar seguros de que no van a salir perdiendo.

Al llegar a su vez, el profesional llama al pasajero con el pretexto de coordinar un lugar para encontrarse e intentar descubrir el destino. Si fuese un viaje muy corta, el sujeto dice que está en camino, pero vuelve a las cartas apenas corta. Cansado de esperar, el cliente cancela el pedido.

En esta situación, el conductor no pierde el lugar en la cola y se mantiene en la lucha por una salida más lucrativa. Hay quien aproveche el tiempo libre para realizar viajes paralelos, usando celulares extras. El truco es desactivar al sistema de localización del smartphone con el que se entró en la cola.

Así, puede dejarse el lugar cuando quieren y volver al aeropuerto sin perder su lugar. “Basta hacer otros registros en nombre de parientes”, explica el uberista Alexandre, que marca tarjeta ahí. Con el objetivo de dificultar la vida de los vivos, en febrero Uber disminuyó el perímetro de la cola virtual y empezó a priorizar a quien lleva pasajeros a Guarulhos — ellos ganan la preferencia para traer a otro a la capital. Con estas medidas, dicen haber reducido la espera en 60%.

Otra práctica poco ortodoxa en Cumbica es pescar clientes en el desembarque de las terminales. Estacionados en un lugar prohibido, los profesionales abordan a personas y negocian directamente los valores. Un viaje a Vila Maria, en la Zona Norte, era ofrecda por 30 reales [u$s 9,67] el día 14. Poco menos que lo normal, pero, sin la tasa de la aplicación, vale la pena. No es el único lugar donde los viajes coordinados afuera de uber se tornaron comunes.

En la salida de la casa nocturna Estância Alto da Serra, en São Bernardo do Campo, vale la máxima “Organizándose bien, todos ganamos”. Por alli, es práctica desconectar a la aplicación y definir un precio previo con el usuario. Así, los uberistas pasan a trabajar como taxistas clandestinos. Nadie puede colarse en el esquema.

En la madrugada del 11 de marzo, un no avivado llegó a aceptar un viaje por el celular, pero fuepersuadido por los otros a desistir. Para obtener una estimación de la cantidad a cobrar, muchos conductores simulan un viaje por la aplicación. Pero, sin que el pasajero se de cuenta, usan como referencia la tarifa de UberBag, categoria que cobra más caro que UberX.

Los pagos son en efectivo y, en caso que la persona no esté con billetes en su bolsillo, se pasa por una estación de servicio para cargar ese valor en combustible en el tanque. Hay incluso un encargado de organizar la trampa. El agenciador aborda frecuentadores, negocia precios y distribuye los viajes. Para realizar la tarea, él recibe una comisión de 15% por viaje. Menos que los 25% de Uber, al final.

Otra táctica que escuché que era comentada por los colegas es organizar una especie de cartel por medio de grupos de WhatsApp. En lugares de gran concentración de público, como en la salida de shows, varios profesionales desconectan la aplicación y, simultaneamente, solicitan autos como si fuesen pasajeros.

Así, intentan reducir la oferta y aumentar la demanda de modo artificial, forzando a la elevación de la tarifa gracias a una de las leyes básicas del capitalismo (y prevista en las reglas del servicio). A continuación, toman viajes con un valor más alto. La práctica nunca fue comprobada, y Uber alega que es imposible de concretar esa interferencia, pués los precios volverían inmediatamente a lo normal apenas las aplicaciones fuesen reconectadas.

La empresa informa también que intentos de fraude contra el sistema llevam a la desconexión del socio. La situación de penuria enfrentada por muchos uberistas es reflejo de varios factores. Los principales están relacionados a dos movimientos adoptados por la multinacional estadounidense en 2015.

En junio de aquel año, fue lanzada la categoria económica UberX, que instituyo la tal tasa de 25% a ser pagada por el conductor en cada viaje. Hasta entonces, sólo estaba la lujosa Uber Black, que muerde 20%. Y, en noviembre, la compañía bajo el valor del viaje en 15%.

O sea, en un intervalo de cinco meses, los prestadores del servicio empezaron a ganar menos y a pagar más. E, aunque la demanda continúe alta, la competencia en las calles quedó más intensa. En 2014, cuando llegó al país, Uber tenía 1000 vehículos en la capital. En aquella época, los pioneros del área se vangloriaban de embolsar hasta 8000 reales [u$s 270] por mes.

Hoy hay 30.000 automóviles registrados en la plaza, y la facturción de los uberistas cayó a la mitad. Esto sin hablar de los avances de otras empresas. En setiembre último, la 99 empezó a ofrecer la versión Pop, cobrando 17% de tasa al conductor con auto particular. “Crecemos 600% desde principio del año”, afirma el gerente de política y comunicación, Matheus Moraes.

Además de enfrentar dificultades financieras, los profesionales del ramo sufren con casos de violencia, que aumentaron después de la adopción del pago de los viajes en efectivo, en 2016.

La insatisfacción de los prestadores del servicio ha sido canalizada en la forma de protestas. Por lo menos dos ocurrieron enfrente al Estadio Pacaembu. Todo este cuadro llevó a la categoria a ser motivo de pena incluso entre sus mayores rivales. Hace dos años, los dueños de taxis salían por las calles a la caza de uberistas, y los casos de agresiones se multiplicaban.

Hoy, la guerra practicamente terminó. En febrero, un rumor diseminado en grupos de WhatsApp alertaba sobre una protesta que ocurriría en Congonhas [equivalente a Aeroparque]. Según el relato, varios taxistas pidieron autos de Uber en dirección al aeropuerto y robarían la llave de los vehículos, reuniendo todas en un acto en el área de embarque.

En el día agendado, no pasó nada de esto. “Nos dimos cuenta que no servía pelearse con la gente de Uber, ellos son unos pobrecitos”, afirma Natalício Bezerra Silva, líder del principal sindicato de los taxistas, que en 2014 amenazóu incendiar a los vehículos de los competidores. En este escenario, viene creciendo la insatisfacción de los pasajeros con la precariedad del servicio.

Entre las principales quejas está la falta de sentido de navegación de los conductores. “Lo que más pasa es seguir, por la aplicación, al auto perdido en las inmediaciones”, dice el ingeniero mecánico Dener Marcelo de Oliveira, que tomaba un Uber desde su oficina, en Morumbi, hasta un estacionamiento en la Marginal Pinheiros, donde embarca en un ómnibus para casa, en São José dos Campos.

Después de haber perdido el ómnibus varias veces por causa de estos viajes, desistió de la app y ahora hace el trayecto en taxi. Otras situaciones involucran a conductores que dividen el mismo registro, lo que es irregular. “Varias veces, estaba esperando a una mujer y, al entrar en el auto, me deparé con un hombre”, dice la administradora Lívia Marraccini.

“Entonces él explica que está turfnándose con ella, pués necesita pagar las cuentas.” Para evitar este tipo de fraude, Uber instituyó, hace dos semanas, un test de “verificación de identidad en tiempo real”, en que se le solicita al profesional a sacarse selfies periódicas.

La imagen es comparada al do banco de datos y, si hubiera inconsistencias, la cuenta es bloqueada. Con 90% del mercado de transportes en autos privados via aplicación, Uber hizo otros movimientos para contraatacar a las críticas. En enero, anunció la creación de un centro de atención, en Morumbi, con 7000 empleados, una inversión de 200 millones de reales [u$s 65 millones], con el objetivo de ampliar la capacidad de resolución de problemas.

Y, en este mes, lanzó Select, categoria con un precio 20% más alto y autos más nuevos, como mínimo de 2012 (en la versión X, la exigencia es 2008). Con esto, espera ofrecer más confort a los usuarios y estancar la furia de conductores. “Cuando empezó era una maravilla, sacaba 8000 reales [u$s 2580] por mes”, afirma el uberista José, que ingresó en UberBlack con un Ford Fusion en 2015.

En agosto pasado, se vió obligado a cambiarlo por un Peugeot 2016 y migrar para UberX. “Hoy, trabajo diez horas por día, seis días por semana, y hago 4000 reales [u$s 1290]. Si continua de esta forma, voy a vender mi auto y desistir.” Mi impresión final no fue muy diferente.

Durante un mes, hice 1.583 kms, en 131 viajes, pasando por diferentes barrios como Brooklin, en la Zona Sur, y a Brasilândia, en la Zona Norte, en un esquema de cinco horas por dia, cinco dias por semana.

En este período, perdi un tiempo precioso con vueltas innecesarias por la capital siguiendo al navegador de la aplicación, que avisaba conversiones encima de la hora, indicaba un recorrido a contramano y me quedaba sin señal. También enfrenté situaciones que claramente no valían el esfuerzo, como transportar pasajeros borrachos en el Carnaval de Vila Madalena y atravesar inundaciones en la Marginal Pinheiros por 10 reales [u$s 3,23].

Al final, había embolsado 1188 reales [u$s 383]. Restándole los gastos, la ganancia no pasó de 500 [u$s 161] .

Brasil: MasterChef se actualiza!

En los medios brasileños no se habla mucho de la operación Carne Fraca [carne débil] o sólo se habla para minimizarla, decir que fueron sólo unos pocos frigoríficos, que los países que suspendieron las compras de carne están volviendo a comprar, etc. etc..

La orden parece ser no cuestionar mucho qué está pasando con la fiscalización de los frigoríficos y decir que fueron casos aislados.

El humorista Macaco Simão (el mono Simón) tal vez hizo un buen resumen de la situación:

“Y atención! La Operación Carne Fraca cambia todo en “MasterChef”!

  • Jacquin´[un chef francés que vive en Brasil] : “Falta caggtón [cartón] en el pollo”.[Lo del cartón es porque una de las denuncias de la operación Carne Fraca es que se adulteraba a la carne con cartón]
  • Fogaça [otro de los chefs con estilo más bruto]=: “Falta una tinta roja en esa mierda”.
  • Paola [otra de las chefs con una onda más natural ella es argentina]=”Sacá todo y coloca quinoa, con olorcito de casa de mamá”.”

El tema es que nadie cuestiona mucho qué es lo que surgió en esa operación, sólo se dice que fueron casos aislados…

Y es inevitable pensar en programas tipo MasterChef que hablan de calidad y todo eso con ingredientes llenos de agrotóxicos, carnes de feedlot, salmón lleno de antibióticos así siguiendo que es lo que se consigue por acá.

Los verdaderos MasterChefs son los que cocinan sano, sin antibióticos, agrotóxicos ni carnes de feedlot… Pero eso no es para el cono sur.

Brasil: Policías están urgando en los celulares durante sus abordajes en los conurbanos

Conversamos con jóvenes del conurbano de São Paulo para entender como son los abordajes policiales dentro en las calles


Por: Iuri Salles

Fuente:Vai da pe

La nueva práctica de abordaje de la Policía Militar de São Paulo consiste en urgar el celular de la persona abordada. Los policías chequean fotos, mensaes de las aplicaciones, agenda y todo tipo de información que tengas en el celular.

Tal vez esto sea una novedad para muchos jóvenes blancos de clase media, pero es una realidad muy presente del puente para acá. Hace unos tres años, mientras comia un pancho en la villa, con un amigo y otra amiga, fui testigo de este método por primera vez. Fuimos abordados por la ROTA [Tipo Infantería de la policía], el policía mandou que bajemos del auto, y el celular quedó adentro del vehículo. El policía militar [PM] hizo la revisación y volvió [[bufando], preguntando de quién era el celular y por qué el aparato estaba en el auto y no en el bolsillo. Él empezó a cuestionar: “¿Qué tenés en este celular? ¿Fotos de payasos? ¿Canciones de bandidos? No me mientas que me pongo loco y empiezo a pegarle a todos, hombre, mujer. Vamos, desbloquea este celular”. Fue en es momento que me di cuenta que la privacidad no es un derecho del conurbano.

“¿Qué tenés en este celular? ¿Foto de payasos? ¿Canciones de bandidos? No me mientas que me pongo loco y empiezo a pegarles a todos, hombre, mujer”

Los años fueron pasando y nuevos casos sucedieron. Hoy es casi algo estándard en los abordajes dentro de las villas. Fuimos a intercambiar ideas con los jóvenes del conurbano de São Paulo que ya pasaron por esto. Los nombres aqui serán ficticios por motivos obvios.

Carlos relata que casi fue preso por mensajes en el celular. “Yo todavía ripava [vendia drogas en una esquina], había terminado de salir de una transa y estaba con mis ganancias todo en cambio en el bolsillo. El policía me abordó y me pidió que desbloquee al celular. Mi hermano me había mandado mensajes. Diciéndome que salga de esa vida, dándome unos consejos, y el policía los leyo. Él me dijo: ‘No precisás explicar nada, fuiste. Estáás preso, sentí el olor a droga en ese dinero’. Al final del abordaje, cuando pensé que ya estaba en cana, ellos me liberaron y dijeron: ‘Uno a cero para vos ladrón. Hoy te vas, por que no queremos quedarnos en la comisaría con vos’” relata Carlos.

Hay hasta policía botoneando aquella infidelidad. Es lo que le pasó a Silvio, por ejemplo. “Ellos me abordaron y yo estaba con una amiga. Entonces ellos me llamaron para una esquina, vieron que tenía algunas entradas y me pidieron ver mi celular. Después que ellos lo vieron, un policía volvió y le dijo a ella: ‘¿Vos sabías que estás con un ladrón? ¿Sabes que él habla con otra? Y que se va a encontrar con ella hoy a la noche.”

Los jóvenes relataron también casos de abordajes colectivos. César cuenta sobre una vez en que estaba en la plaza con unas 15 personas más, cuando fueron abordados y la policía verificó todos los celulares: “Ese día fue el más duro. Incluso hasta un pibe fue preso porque el celular era robado”.

“Cuando el policía obliga al ciudadano a entregar el celular para hacer un chequeo, eso se transforma en el delito de romper el secreto.”

El vicepresidente del Instituto de Defensa del Derecho de Defensa (IDDD), Dr. Hugo Leonardo, afirma que la acción de la policía es criminal y no está prevista en ninguna ley. “Cuando el policía obliga al ciudadano a entregar el celular para hacerle un chequeo, esto se torna en el delito de romper el secreto. E incluso vemos ahí un abuso de autoridad, porque el policia sabe que no puede hacer esto. Existe la necesidad de una orden judicial para esto”, critica el abogado.

Una línea de defensa que la policía puede adoptar para justificar las acciones es afirmar que la persona abordada cedió el acceso a su propio celular. Sin embargo, en la visión del Dr. Hugo, la práctica aún continúa siendo un delito. “¿Quién está en pleno dominio de su voluntad durante un abordaje? Siendo esta naturalmente una situación de coacción, donde estás entregado, subyugado por el autoridad policial. Entonces esa deliberación, entre comillas, de entregar el aparato al policía es una voluntad viciada, contaminada. Por lo tanto el delito continua existiendo”, explica.

Todo celular viene con un número de identificación, el IMEI, una especie de documento digital del teléfono. En é podés identificar si existe denuncia de robo ohurto contra el aparatho. La policía tiene legalidad para solicitar este documento, “pero nunca manipular al aparato”, alerta el Dr. Hugo. Según el abogado, incluso si una información criminal fuese encontrada en el celular y la prisión fuera efectuada, ella se torna completamente ilegal.

En nota, la Secretaria de Seguridad Pública de São Paulo no respondió a los cuestionamientos de Vaidapé y se limitó a decir que: “Vale resaltar que a verificación de IMEI auxilia al trabajo policial en la recuperación de celulares y en la elaboración de infragrantes de receptación. El año pasado, cuando a partir de febrero la PM empezó a tener acceso al banco de datos de celulares robados en los tablets de los patrulleros, hubo un aumento de 215% en la recuperación de aparatos en relación a 2015”.


 

No sé cómo será el tema en la Argentina, cada vez más pareciera que la privacidad es cosa de clasemedieros o de ricos. Tampoco me animaría a decirle a un cana que no le doy la clave para desbloquear al celular.
Tal vez usar en la calle un celular viejo, sin Internet, no lo sé.

Brasil: Algo podrido en el reino de la agroindustria

Fuente: Nexo Jornal

Por : DENIS R. BURGIERMAN

Hay algo oliendo mal en el sistema – y no me refiero sólo a la carne, mi mayor sorpresa con el escándalo de la carne, la semana pasada, fue la sorpresa de tanta gente. En serio que la gente no esperaba que la industria enmascarara el olor y el gusto de la carne vencida, para economizar en la materia prima y no perder el ingreso de esas ventas? Querida, disculpa si soy yo quien te cuento esto, pero es así que las cosas han funcionado. Especialmente en Brasil. El país es una megapotencia agropecuaria. Somos los mayores exportadores del mundo de pollo, soja, jugo de naranja, azúcar, café, jugo de frutas, estamos en camino a tornarnos en la próxima década los mayores productores del mundo de todo el sector. Orgullo.

Vamos, Brasil. pero es divertido que este mi orgullo patrio no siempre encuentra eco en las reaciones de los amigos que hago por el mundo. Este mes entrevisté a una sudafricana aqui en São Paulo – almorzamos juntos. Ella quedó aliviada cuando vió que el menú del evento era pasta. “Comemos mucho pollo brasileño en Sudáfrica. Tengo que confesarte que lo odio.” Tengo una amiga colombiana que siempre que me encontraba me recordaba que el café brasileño de mal calidad g precio bajo que inundó al mercado internacional quebró a un monton de granjeros que hacían cafés increíibles en las montañas de la región donde ella nació, en los Andes.

Divertido es también que una potência agropecuaria, responsable por un porcentaje considerable de toda la producción mundial de alimentos, bendecida con una cantidad surreal de recursos naturales, coma tan mal. En ningún otro lugar del planeta se usan tantos agrotóxicos como aqui, con consecuencias imprevisibles, aa largísimo plazo. “Yo recibo a los mejores chefs del mundo – y no consigo encontrar en el mercado a un ingrediente realmente bueno para mostrárselos”, me dijo cierta vez el cocinero Alex Atala, que al mismo tiempo queda encantado con la riqueza alucinante de sabores que la fauna y flora brasileñas ofrecen. No son sólo los chefs los que se incomodan: la comida que se encuentra en el supermercado en buena parte del país estpa demasiado estandarizada, sin la diversidad alucinante de los verdaderos paraísos gastronômicos del mundo, como Peru, España y Vietnam, y no voy ne empezar a hablar sobre Italia, Francia y Japón. Es así que es. Es así que ha sido.

Hace mucho tiempo, el sistema político brasileño hizo una elección, conciente o no: el país iria a especializarse en producir en grandísima escala, para competir sólo en el precio. Y la izquierda que no me venga a culpar la derecha – y ni la derecha venga a culpar a la izquierda. Esta elección fue en conjunto, del sistema político entero, de Kátia Abreu a Blairo Maggi, del PT al PSDB, pasando por el siempre fluido PMDB.

Si es verdad que las antiguas oligarquias peemedebistas y peessedebistas, con sus raíces aristocráticas, dueñas de extensiones astronómicas de tierra, nunca se interesaron mucho en dividir mejor el suelo, de forma con que más gente pudiese producir, aumentando la competencia y, por lo tanto, la inovación. Pero la verdad es también que la tónica de los gobiernos petistas fue la de dar privilegios y favorecer la concentración de empresas enormes del sector, que son más útiles en el momento de financiar campañas – lo que exterminó a miles de pequeños productores y procesadores de comida, diezmados por la competencia desleal contra los gigantes, o comprados por ellos. Sin hablar que tanto un lado como el otro son corresponsables por el quiebre de la educación pública, sin la cual no existe ni inovación ni calidad.

No necesitaba ser así. En verdad, para mucha gente, no lo es. Hay excepciones: miles de productores por el país cuidan de la calidad, respetan la tierra, piensan en el futuro. El mercado aún gatea, pero ya proporciona una cantidad razonable de productos increíbles – cafés, cervezas, harinas, pollos, huevos, frutas realmente especiales. Ningún país del mundo tiene tantas especies de todo, ninguno tiene tanta agua, ninguno tiene tanto clima ameno – por lo tanto, ninguno tiene tanto potencial. Pero la mayor parte de la zona rural brasileña sigue sometida a una cultura corporativa enfocada sólo en una cosa: ganancias de eficiencia, al costo de todo el resto.

No es que haya algo equivocado en la eficiencia, claro: es importante hacer las cosas de la manera correcta, sin desperdiciar recursos. El peligro es cuando se empieza a creer que las dos únicas cosas que importan son reducir los costos y aumentar los ingresos: es en este momento en que se torna practicamente inevitable que, frente a una decisión del tipo tiremos a la basura la carne o enmascarar al gusto y olor y vender, la decisión a favor de la segunda opción sea la única posible.

Demasiada eficiencia es un riesgo, según la ciencia de los sistemas complejos. Al final, la eficiencia significa reducir el número de opciones. Si yo produzco naranja, voy a querer que todo los naranjos de todo el Brasil proporcionen el máximo de frutos, y que cada fruto tenga el máximo de jugo. Entonces encuentro al naranjo más productivo del país, lo cruzo con el que dá la naranja más suculenta y voy desarrollando el naranjo perfecto, que entonces disemino por cada sítio de cada ciudade de cada estado del país entero. Tendré así la eficiencia máxima. Tendré también una inmensa fragilidad: basta que venga el hongo correcto y “bang bang” toda la producción de Brasil. Así, estamos reduciendo a nuestra casi infinita biodiversidad a casi nada.

El científico de la complejidad Scott Page, de la Universidad de Michigan, notó que casi todas las empresas más antiguas del mundo son un poco ineficientes. “Cuando estudias la lista de las compañías realmente antiguas, que tienen más que 500 años, percibis que casi ninguna tiene el estilo ‘Hazlo con la soga al cuello’. Entre ellas hay muchos hoteles, cervecerias, muchas cooperativas, empresas que permiten más libertad, más diversidad”, dijo, en un curso. Son negocios que no pasan todo el tiempo cortando ineficiencias – ellos siempre preservan alguna idiosincrasia, que acaba ayudándolos a reinventarse cuando la inevitable crisis llega.

En la agropecuaria, Brasil eligió lo opuesto de esto: mucho agrotóxico, poca educación, mucha concentración de tierra, poca innovación, mucha devastación ambiental, poca colaboración, muchos intereses, poca infraestructura, mucha eficiencia, poco futuro. Nuestro sistema nacional de producción de alimentos es decidido en las planillas de cálculo de corporciones como Friboi, JBS y Ambev, que siempre van a decidir por el menor costo y los mayores ingresos, independientemente de cualquier efecto colateral en la salud pública. Es un modelo frágil, como vimos la semana pasada. Basta un escándalo – y, con este modelo, es seguro que terminará habiendo un escándalo – y nuestras exportacionões se evaporan, llevándose con ella a un tercio del PBI. No es un buen modelo. Hasta es verdad que es la forma más fácil y rápida de generar miles de millones, pero va a durar poco, y va a dejarnos a pié. Y enfermos. Y con hambre.

Lo que necesitamos ahora es encontrar una forma de hacer la transición de este a un modelo nuevo, completamente diferente. No existe la opción de no hacer esto: sucederá, de una form u otra, por design o por falta de opción. Yo, desde aqui, quedo soñando con que crisis como la de la semana pasada, tan previsibles como chocantes, nos ayuden a despertar hacía la urgencia del tema. No es sólo la carne. Es mucho más que esto.

Denis R. Burgierman es periodista y escribió libros como “El Fin de la Guerra”, sobre políticas de drogas, y “Piratas en el Fin del Mundo”, sobre la caza a las ballenas en la Antártida. Fue director de redacción de revistas como “Muy interesante” y “Vida Simple”, y comandó la curadoria de TEDxAmazônia, en 2010. Escribe semanalmente, los viernes, sobre la vida y su complejidad


Hay algo que me llama la atención de la nota y es lo que comenta el cocinero Alex Atala sobre la alimentación y la agroindustria en Brasil, él se queja de eso y es propagandista de la marca SEARA, una de las que está denunciada en la operación Carne Débil y esto fue en junio del año pasado

Todo muy raro es a veces con los cocineros mediáticos


Comentario de Jorge Rulli en Trinchera Por La Liberación Nacional

Me parece sumamente importante lo que analiza DENIS R. BURGIERMAN sobre la situación a que ha conducido el Agronegocio en Brasil. Aclaremos, el agro negocio y el agronegocinho que, sería lo que ahora impulsa en la Argentina el Evita o sea la integración al Capitalismo de los pequeños, de los minifundistas…. y que en Brasil ha sido el modelo casi desde el principio de las administraciones petistas….

El resultado ha sido el de generar inmensos plutócratas como Maggi por una parte y por otra, un movimiento como el MST que se subordina a las políticas de la burguesia y recibe el Bolsa Familia….

Esto de ser una potencia exportadora y que la propia población coma mierda… que se multipliquen los niños nacidos deformes, con enfermedades autoinmunes o con deficiencias notables del intelecto consecuencia de la comida chatarra, de la contaminación generalizada y de la TV basura, ha ocurrido asimismo en nuestro país desde los años noventa, pero hicimos como que no nos dabamos cuenta porque nos cocinaron calentando lentamente el agua como al sapo….

El agronegocio en la Argentina ha sido un crimen de lesa humanidad por sus espantosas consecuencias en la población no solo en el ambiente y ha sido obra de gobiernos que se dijeron peronistas y que si hay algo que desconocen o se permitieron ignorar ha sido siempre el Mensaje de Perón a los Pueblos del Mundo del año 72 que leyó Yolanda Ortiz en el foro de las Naciones Unidas. Yo creo que este crimen o esta ignorancia de las facciones peronistas o de las franquicias peronistas como bien dice Asiz, en lo relativo a lo rural, en que se guian directamente por Grobocopatel como Julian Dominguez y en gral el PJ… o se desinteresan olimplcamente como Néstor, pero impulsaron abiertamente las políticas agrarias del nuevo poder judio agroexportador… es un remedo de los años setenta y de un nuevo desarrollismo, un modo de leer el peronismo en versión POSMODERNA y con un marxismo berreta de colonizados….

De hecho me veían a mi como un premoderno y tal vez tenían razón, no en despreciarme sino en reconocer el esfuerzo de volver a retomar un camino en el que se priorizara la humanidad y la convivencialidad. El esfuerzo de intentar RETOMAR UN DESTINO desde la premodernidad y desde las tradiciones y la Cultura con mayúscula, en vez de seguir la corriente suicida a que nos conduce el Capitalismo, las posverdades y la poshumanidad a la que aluden con absoluta imbecildad colonial la mayor parte de esta despreciable dirigencia que deshonra la calidad y la identidad que se autoadjudican….

Jorge E. Rulli en Trinchera Por La Liberación Nacional

Sobre Bibliocastía

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Auto de Fe: destrucción de los códices mayas


Bibliocastía no está en el diccionario de la Real Academia pero es usada en la Argentina, por ejemplo:

Bibliocastía” es una palabra que no figura en el diccionario pero que significa, según Hernán Invernizzi y Judith Gociol, cualquier tipo de destrucción de libros. En el prólogo al libro Biblioclastía. (Los robos, la represión y sus resistencias en Bibliotecas, Archivos y Museos de Latinoamérica), compilado por Tomás Solari y Jorge Gómez, Invernizzi y Gociol reseñan distintos casos de exterminio de libros, situándolos como parte de una política deliberada y no casual ni secundaria de acción política de la última dictadura militar, es decir, irónicamente, como parte de su política cultural. Noventa mil volúmenes de Eudeba que desaparecieron de su oficina céntrica el 27 de febrero de 1977 y nunca más se supo de ellos.

Suplemento Radar Página 12


La profesora Marisa Midori, Profesora de la Escuela de Comunicaciones y Artes de la Universidad de San Pablo,  inicia una serie de columnas de radio, en portugués, sobre la Bibliocastia en la radio de la Universidad de San Pablo, Brasil.

  1. Comienzo de la Serie
  2. La Larga Noche de Goebbels
  3. La destrucción de libros hechas por la editoriales

    El contenido de esta columna:

    En la columna que se emmitió el 24 de marzo, la profesora Marisa Midori continuó discutiendo el tema “biblioclastia”, la destrucción de libros. Esta vez, ella abordó la destrucción de libros causada por las propias editoriales que los fabrican. La profesora citó como ejemplo el caso de la Editorial Cosac&Naify, que a fines de 2016, ya cerrada entonces, anunció que a partir del 31  de diciembre de aquel año 400 mil ejemplares en stock se transformarían en pasta de papel. “Lo más interesante en esta noticia fue que, al día siguiente y en los meses siguientes, la población se pronunció, en un intento de encontrarle una salida a estos 400 mil ejemplares.”
    Ella recordó que, a favor de la destrucción de los libros, fueron hechos discursos relacionados al “transtorno contable” que seria causado por una eventual donación de los libros, al costo del stock y del envío postal e incluso sobre la “normalidad” de esta práctica cuando los libros no son vendidos. “Son discursos de personas competentes, de dentro de la industria, pero que al final también se transformaron en biblioclastas.”

    Marisa destacó, sin embargo, que la reacción de la sociedad surtió efecto. Las ventas de los libros en stock aumentaron, restando 200 mil volúmenes, que fueron adquiridos gracias a asociaciones hechas entre empresas y  otras instituciones. “Esto muestra que la biblioclastia, por más coherente que parezca, no es un fenómeno totalmente aceptado en nuestra sociedad”, concluye la profesora.

Brasil: Mientras se debaten leyes que debilitan la legislación laboral y una reforma previsional que eleva la edad de la jubilación y establece 40 años de aportes…El Partido de los Trabajadores hace un seminario de…

En Brasil el congreso aprobó una reforma que les permite a las empresas tercerizar a todos sus empleados,  de esta manera las empresas no serán responsables por sus funcionarios y los juicios laborales quedarán en las manos de las agencias de trabajo.

También hay una reforma del sistema previsional donde se elevan las edades mínimas y se establece que para tener una jubilación del 100% de sus ingresos el futuro jubilado deberá aportar durante 40 años.

Mientras tanto el Partido de los Trabajadores [PT] de izquierda y que tiene a Lula como posible candidato presidensial para el 2018 debate…:

“Lo que la Lava Jato ha hecho por Brasil”


El PT no hace un seminario ni realiza ningún acto en oposición a estos proyectos que afectarán a todos, lo importante es la Lava Jato y salvar a sus dirigentes con Lula a la cabeza.

Brasil: Con miedo de carne adulterada, los consumidores buscan alternativas

Folha de São Paulo

FERNANDA BASSETTE
COLABORACIÒN PARA FOLHA

El freezer de la ama de casa Adriana Malta Branco, 43, está vacío desde el último viernes (17/3), cuando la Policía Federal desencadenó la Operación Carne Fraca [Carne Débil], que investiga la venta ilegal de carnes en mal estado o adulteradas por frigoríficos brasileños.

Impresionada con la repercusión del caso, ella tiró las bandejas de carne bovina y de embutidos que tenía en casa y, desde entonces, ha substituído su consumo por verduras. “Hice croquetas de inhame, tarta de zapallitos. No tengo más coraje de servir carne para mis hijas.”

La pedagoga Klécia Louzada de Magalhães, 29, también decidió prohíbir -aunque temporalmente- el consumo de carne y embutidos. Como substitutos, Klécia optó por el pescado y por el pollo.

“Hoy cuando miro a un embutido se me da vuelta el estómago”, afirma ella, que no pretende comprar más los productos de las marcas citadas por la Operación Carne Fraca.

El publicitario Marcel Baião Bely, 28, carnívoro asumido, comia carnes rojas en todas las comidas, pero le “agarró asco por la carne” desde que el escándalo salió a la luz. “No consigo más mirar para un pedazo de bife con el mismo amor de antes”, dice. Por eso, Bely ya considera la opción de reducir drasticamente el consumo de carne.

Él dice que también pretende comprar carne de vaca orgánica -criados sin el uso de medicamentos y en pasturas libres y que reciben alimentación orgánica certificada. “Es más caro, pero hoy creo que es la mejor opción.”

El precio de una carne orgánica y sostenible llega a ser 120% superior a la carne tradicional. La carne de pollo orgánico puede custar hasta 300% más caro en las góndolas, según datos del sector.

Reginaldo Morikawa, director superintendente de Korin Agrupecuaria, empresa productora de carne orgánica, afirma que sólo tres días después del anuncio de la Operación Carne Fraca la búsqueda por el pollo orgánico creció 100% en los siete supermercados físicos de la red y 40% en los supermercados revendedores.

El impacto fue sentido también por la Asociación Brasileña de Piscicultura (Peixe BR), responsable por la producción de peces de cultivo, como tilapia, pacu y pintado.

Según Francisco Medeiros, secretario ejecutivo de la asociación, el aumento en la demanda por pescados está ocurriendo por el rechazo inicial de algunos consumidores en consumir carne bovina y por la reación de las empresas que venden pescados, que pasaron a solicitarle más a los revendedores.

¿MÁS SALUDABLE?

¿Pero, al final, es tanto mejor consumir carne de pescado o pollo en vez de carne roja? Según el nutricionista Diogo Thimóteo da Cunha, profesor de la Facultad de Nutrición de la Unicamp, no existe una carne más saludable que otra, porque cada una poee tenores nutricionales diferentes.

“Lo ideal es diversificar el consumo de todas para extraer el mejor nutriente de cada una”, dice, explicando que la carne roja, por ejemplo, es rica en hierro, mientras que el pescado es rico en ómega 3.

Cunha aún resalta que la carne de cerdo también es una buena opción y no merece la mala fama que tiene.

Aunque las carnes orgánicas no tienen diferencias nutricionales significativas en relación a las “normales”, dice el médico nutrólogo Durval Ribas Filho, presidente de la Asociación Brasileña de Nutrologia (Asbran).

Él defiende el consumo moderado de carne roja y recuerda que ella le hace bien a la salud. “Estudios recientes señalan que el consumo de hasta 500 g de carne roja por persnoa, por semana, ejerce una protección cardiovascular.”

Ya los embutidos no son considerados saludables porque pasan por un proceso de industrialización y reciben aditivos químicos que tienen substancias cancerígenas.

Ribas dice que la carne de pescado también tiene un efecto protector al corazón por causa del Omega 3 y es más fácil de ser digerida.

Encontrar pescados frescos en ciudades como São Paulo, sin embargo, no es fácil. Para atender a la demanda, muchos pescadis pueden venir de lejos, pasando muchas horas en el agua en vez del hielo, o crecer confinados em criaderos con temperaturas no adecuadas. Un pescado fileteado en el mismo dia y congelado es mejor que un pescado que estuvo días en la heladera del mercado.

Le orientación para la compra de carne es conocer el origen del producto. Y los especialistas dicen que no hay razón para prohíbir a la carne roja de la dieta. “No podemos extrapolar el problema a todo el sector”, dice Cunha.