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Los diez años del Mercado de Economía Solidaria de Bonpland-18 de Noviembre


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Hablamos con Claudia Giorgi, integrante de la cooperativa La Asamblearia, por los diez años del Mercado de Economía Solidaria de Bonpland. El festejo de la primera década de autogestión será el sábado 18 de noviembre, desde las 10hs, en Bonpland 1660. “El Mercado es soberanía alimentaria, soberanía textil, desarrollo de la vida digna de los productores y precio justo”.

Programa Los Luditas
18 de Noviembre Mercado de Bonpland

Basta de saquear la tierra!

L’Osservatore Romano
Por Carlo Triarico

De acuerdo con la FAO, esto se debe principalmente a un modelo productivo y alimentario que consume recursos no renovables, degrada a los suelos fértiles y contamina a las aguas dulces. La afirmación es del Estado de los Recursos Hídricos y Fundiarios del Mundo para la Alimentación y la Agricultura (Solaw), el nuevo informe de la FAO sobre el futuro agroalimentario del planeta, presentado los últimos días.

En el informe, se defiende que los aumentos productivos de los últimos 50 años “fueron acompañados por prácticas de gestión de los recursos que degradaron a los ecosistemas terrestres e hídricos de los que la propia producción de alimentos depende”.

Las consecuencias son graves y empiezan a hacerse evidentes para todos, bajo la forma de desastres climáticos, grandes migraciones y recurrencia de patologias de origen ambiental y alimentario.

Frente al aumento de la población mundial, es necesario intervenir en dos frentes interconectados: cambiar los estilos alimentarios y cambiar el modelo agrícola. De acuerdo con las previsiones de la FAO, la producción de alimentos, para satisfacer a un planeta cada vez más voraz, deberia aumentar ya ahora muy por encima de los ritmos del crecimiento demográfico, porque lo que determina la progresiva necesidad de alimentos es, también y sobre todo, el incremento de los desperdicios y la difusión, también en los países emergentes, de los estilos alimentarios caros del Norte del mundo.

Sólo una intervención sobre estos dos factores permitiria reducir al asustador exceso de demanda de alimentos y, por lo tanto, adoptar un modelo agrícola y ecológico razonable, menos productivo, mas regenerativo de los suelos y conservador de los recursos ambientales.

Y aqui está el punto nodal: la economia atada al consumo de recursos aún tiene, como principal perspectiva de superación de la crise, la intensificación de su actitud al saqueo. Elección que permite efectos positivos de corto plazo, frente a daños a veces irreversibles a los sistemas de donde se originan la sustentabilidad y la riqueza.

El informe de la FAO denuncia que más de dos tercios de las superfícies del planeta ya están degradadas o cercanas a la degradación, y sólo el 10% de la superfície cultivable está mejorando su estado. Solaw denuncia que los mejores suelos actualmente cultivados, o sea, 1600 millones de hectareas, sufren trabajos destructivos, explotación, erosión, pérdida de biodiversidad y de fertilidad, contaminación.

La producción de alimentos alcanzó una fase crítica. Aumentan cada vez más las áreas que alcançaron los límites de su capacidad de producción. Esta, en el planeta, ahora, crece muy poco en relación a las innovaciones tecnológicas, al gasto de recursos puestos en acción y a las promesas gloriosas de la “revolución verde” de los años 70.

Por lo tanto, se tornaba generalizada la corrida a la acumulación de tierras y aguas. Es una conquista hecha especialmente a costa de los más débiles, de poblaciones enteras forzadas a huír, villorrio tras villorio, de nuevos derechos de propriedad, privatizaciones de pozos, milicias irregulares, conflictos entre grandes grupos de interés. Más de 70% de las tierras comprometidas por este modelo agrícola están en áreas con tasas de pobreza altas o moderadas.

Frente a este círculo vicioso, es necesario cambiar el ritmo y elegir un nuevo curso. La adopción de un modelo agrícola que ponga en el centro al agricultor, respete la vitalidad de los suelos, regenere los recursos, cultive la biodiversidad y no contamine las aguas y tierras es urgente.

Aún son muy pocas las tierras en el planeta donde una agricultura biológica y biodinámica, y la aplicación de la agroecologia pueden desencadenar un círculo virtuoso, mientras las agriculturas campesinas, que aun garantizan la supervivencia de áreas importantes, están en grave peligro. Por esto, son necesarios inversiones en investigación y formación para aumentar la eficiencia de la producción, pero sin afectar a las fuentes no renovables y a la salud del planeta.

La FAO espera, por ejemplo, encontrar inversiones masizas hasta 2050, para hacer eficientes los sistemas de irrigación en el Sur, a los que se suman otros fondos para la protección de los suelos más vulnerables a las inundaciones y a los cambios climáticos.

Pero las soluciones no pueden ser sólo técnicas o políticas. Es necesario cultivar la sabiduria, aumentar el autoconocimiento del agricultor sobre su papel y crear comunidades que intercambien buenas prácticas, ibnovaciones sábias y de bajo impacto, y son necesarios ciudadanos que sean entrenados para apoyar todo esto.

Los ejemplos virtuosos que Solaw trae a la supervicie deben ser difundidos, adaptados y aplicados a partir de ahora.


Solaw en la FAO

Agrotóxicos: una nena comió una mandarina y murió en Hoy nos toca


Audio del video:

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“Agrotóxicos: una nena comió una mandarina y murió. Nos visita para hablar del tema la periodista y autora de “Malcomidos” Soledad Barruti en Hoy nos toca Hoy nos toca, un programa que plantea información, actualidad, entrevistas y humor, con la intención de generar mañanas siempre diferentes pero únicas; con la conducción de Nico Artusi, quien está acompañado de Diego Morán, Mariana Merlo, Jason Mayne​ y un gran equipo de columnistas. No te pierdas Hoy nos toca de lunes a viernes a las 10hs. por el Canal de la ciudad.”

Canal de la Ciudad

Cómo grandes empresas engancharon a Brasil con la comida chatarra

Un artículo del New York Times que puede aplicarse también a la Argentina!

“La historia se trata tanto de economía como de nutrición. Conforme las empresas multinacionales se adentran más en el mundo en vías de desarrollo, están transformando la agricultura local, lo cual obliga a los campesinos a abandonar cultivos de subsistencia a favor de materias primas de intercambio al contado, como la caña de azúcar, el maíz y la soya: los productos esenciales de muchos productos alimentarios industriales. Es un ecosistema económico que absorbe tanto a tiendas de barrio como a grandes almacenes, distribuidores y manufactureros de alimentos y a vendedores locales como Da Silva.

En lugares como China, Sudáfrica y Colombia, la influencia creciente de las grandes empresas de alimentos se traduce en poder político, obstaculizando a los funcionarios de salud pública que buscan poner impuestos a los refrescos o legislación con el objetivo de frenar el impacto a la salud que tienen los alimentos procesados.”

““En una época en la que parte del crecimiento es más atenuado en las economías establecidas, creo que la firme postura de los mercados emergentes será una posición ganadora”, dijo Mark Schneider, director ejecutivo de Nestlé, a inversionistas recientemente. Los mercados en desarrollo ahora proporcionan a la empresa el 42 por ciento de sus ventas.

Para algunas compañías, eso puede implicar ponerse como objetivo a los jóvenes, como se lo describió Ahmet Bozer, presidente de Coca-Cola International, a inversionistas en 2014. “La mitad de la población del mundo no ha bebido una Coca en los últimos 30 días”, dijo. “Hay 600 millones de adolescentes que no han bebido una en la última semana. Así que la oportunidad que hay aquí es enorme”.

“Dijo que los bajos ingresos de los brasileños pobres o que pertenecen a la clase trabajadora habían sido un impulso para las ventas directas. Eso se debe a que, a diferencia de la mayoría de los vendedores de alimentos, Nestlé les da a sus clientes todo un mes para pagar sus compras. También ayuda que las vendedoras —el programa emplea exclusivamente a mujeres— saben cuándo sus clientes reciben la Bolsa Família, un subsidio mensual del gobierno para hogares de escasos recursos.

“La esencia de nuestro programa es llegar a los pobres”, dijo Barbosa. “Lo que hace que funcione es la conexión personal entre el vendedor y el cliente”.”

New York Times

Aquella historia de que con los transgénicos se termina el hambre en el mundo…

El hambre aumenta por primera vez en casi 15 años

Los conflictos y los impactos climáticos invierten las tímidas bajadas registradas desde 2003 en el número de personas que no comen lo suficiente: ya son 11 de cada 100, más de 815 millones

“Y también hay regiones muy dependientes de la agricultura que llevan tres o más temporadas sufriendo sequías, inundaciones y otros impactos climáticos. Estos son, precisamente, los factores que explican la subida, según el informe presentado por la FAO (organización de las Naciones Unidas para la alimentación y la agricultura) y otras cuatro agencias de la ONU en Roma.”

“Si hace un año el 10,6% de la humanidad pasaba hambre, hoy es el 11%. “Son muy malas noticias”, lamenta Kostas Stamulis, director general adjunto de la FAO, la agencia que hace los cálculos anuales del número de personas “subalimentadas”, o que no consumen el número de calorías mínimo para sus necesidades vitales. “Por eso esperamos que al menos sirvan para hacer saltar la alarma y que los países escuchen”, reflexiona Stamulis.

La agencia insiste machaconamente: acabar con el hambre es una cuestión de voluntad política. Porque se producen alimentos más que de sobra para que los casi 7.500 millones de habitantes del planeta coman lo que necesitan para una vida plena. El problema es casi siempre de distribución: hay regiones a las que no llega comida suficiente, hay personas (o comunidades enteras) a quienes no les llega para comprarla…

Detrás de esa compleja realidad llamada hambre subyacen, obviamente, problemas de pobreza y vulnerabilidad. Porque una sequía puede provocar grandes pérdidas económicas en California; pero si las lluvias faltan en Etiopía, cientos de miles de pastores etíopes que sobreviven gracias a sus animales los perderán. Y con ellos, su fuente de comida. La ofensiva militar contra Boko Haram que se vive en el norte de Nigeria puede provocar desplazados (casi dos millones) y destrucción; pero si una mayoría de la población comía de lo que cultivaba, cuando se ve obligada a abandonar sus campos o estos quedan arrasados, se queda sin la única forma de encontrar alimento por sí misma. Y una subida o una bajada de los precios globales del maíz pueden alterar el precio de las mazorcas en un supermercado español. Pero también arruinar o exponer al hambre (o ambas a la vez) a miles de pequeños productores .

El País