El fantasma de la impunidad recorre sudamérica!

Leo esta párrafo de un artículo de Martín Caparrós en The New York Times:

“Un fantasma recorre América: el fantasma de la corrupción. La expresidenta de Brasil, Dilma Rousseff, fue destituida en agosto pasado tras un juicio político por la corrupción de su gobierno.”

Martín Caparrós en The New York Times


Y no, no fue así, a Dilma la sacaron porque no supo parar a la operación Lava-Jato, no pudo detener toda la podredumbre que hoy está saliendo a luz.

El tema es diferente, no digo que Dilma no fuera corrupta, sino que fue incapaz de frenar al poder judicial braileño para terminar con la operación lava jato.

En el New York Times hay una nota de un corresponsal en Brasil que explica la destitución de Dilma:

“Rousseff fue destituida por cargos distintos: haber manipulado el presupuesto para ocultar problemas económicos. ”

Amnistía la solución que buscan los políticos brasileños


Y, siguiendo con la nota de Caparrós él escribe:

“Y, sobre todo, que la miramos con curiosas anteojeras: que nos molesta mucho más el chancho que quien le da de comer. Los políticos corrompidos son el gran enemigo; los empresarios corruptores son ciudadanos respetados, pilares de la comunidad. Quizá sea porque sentimos que el político se está aprovechando del lugar donde “nosotros lo pusimos”, mientras que el empresario, su complemento indispensable, todavía disfruta del prestigio de la iniciativa privada: al fin y al cabo es su dinero, dicen. Como quien dijera sí, bueno, era su pistola.”


De nuevo, esto no es lo que pasa en Brasil, hay muchos empresarios presos o con acuerdos de delación premiada (arrepentidos) diciendo todo, todo, todo.

El más famoso es Marcelo Odebrecht quien hace ya 2 años está preso y está negociando su delación.

Me llama la atención tanta información equivocada…

Brasil: Basta de Novelas!

Las manifestaciones no se han restringido al respeto al voto, sino que han sido una inmensa campaña por el PT y la presentación de la imagen romantizada de Dilma.

La misma mujer que está de la mano con Kátia Abreu, la misma que fue a aplaudir Belo Monte encima de los cuerpos bajo los que fue construída, la misma que votó la ley antiterrorista.

¿ Por qué la población indígena no entra en pauta? Ni el debate de la izquierda le da ninguna importancia, que se mueran, que pierdan sus tierras. Este impeachment deberia haber sido establecido por la población y no por la derecha y para ahí mi lamento.

Nuestra democracia ha sido “golpeada” desde que empezamos a cerrar los ojos para las atrocidades cometidas bajo el gobierno del PT en nombre de una novela.

El impeachment, que ha escandalizado a la población brasileña, poniendo a la población en conflicto, es muy conveniente para un partido moribundo y desacreditado, ganó aire, la heroicidad que sustentó al partido se renueva.

Mientras la población está arrasada, Dilma estaba muy bien, tranquila y sonriente circulando y riéndose entre políticos que le serían opositores. Llena de cariño para Aécio Neves. lo vió quien asistió a las votaciones. Y no me vengan a decir que es la tranquilidad de quien tiene la conciencia tranquila. No hay persona “honesta” que no se deteriore al sufrir injusticias. Basta de novelas. Sóla la población está a flor de piel, sintiéndose traícionada.

El PT al contrario, ganó una oportunidad. Que esta potencia de personas en las calles sea por causas propositivas y no por un partido podrido que ya debería haber sido enterrado.

Comentario en Facebook de Andrea Barbosa

Brasil: Si te dicen que es “golpe” o que es la derecha, averiguá qué es Belo Monte

Video de la campaña presidencial del 2014


Donde dice CC en la base del video le activan los subtítulos en español.


Sobre lo que dijeron los arrepentidos de las coimas en Belo Monte donde están involucrados el PT de Dilma y el PMDB de Michel Temer:

“Esta apropiación es particularmente interesante porque señala las dificultades de una parte de la izquierda en este momento. Si la trama de sobornos aún está por comprobar, las violaciones de los derechos humanos y la destrucción ambiental producidas por la hidroeléctrica están ampliamente documentadas. Pero la izquierda vinculada al PT silenció esta violencia a lo largo de todos estos años. Y la silenció una vez más cuando se le concedió a la hidroeléctrica la licencia de funcionamiento sin que la empresa hubiese cumplido la totalidad de las condicionantes que, como su nombre indica, eran las condiciones para que pudiese funcionar. Si el tema de los derechos humanos no es exclusivo de un campo ideológico, es cierto que siempre ha sido un tema querido por la izquierda. Por haberlo silenciado, esta izquierda se deslegitima. Y ya no sabe qué es en un momento en el que necesita desesperadamente probar su diferencia con relación a los que le apuntan un dedo acusador.”

“este Gobierno ha violado los derechos de los más desamparados para construir la hidroeléctrica de Belo Monte” o “la hidroeléctrica de Belo Monte, una de las mayores obras de la PAC (Programa de Aceleración del Crecimiento), ha producido el etnocidio de pueblos indígenas”
Lo que Belo Monte delata sobre todos los lados Eliane Brum.


Cuando te digan que es un golpe como Atilio Boron:

“Cuando la derecha se lanzó a tomar el poder por asalto y Dilma se asomó al balcón del Palacio de Planalto esperando encontrar una multitud en su apoyo apenas si vió un pequeño puñado de descorazonados militantes, incapaces de resistir la violenta ofensiva “institucional” de la derecha.

La Tragedia Brasileña por Atilio Boron.


Lástima que Atilio Boron no leyó lo que hizo Dilma (y gran parte del PT) con la gente que se oponía a la construcción de Belo Monte:


“Cuando Luiz Inácio Lula da Silva (PT) asumió el poder por primera vez, en 2003, con el apoyo de la mayoría de los movimientos sociales de la Amazonia, los líderes de la región de Xingú creyeron que el proyecto de la hidroeléctrica de Belo Monte quedaría sepultado para siempre. Creían que una hidroeléctrica en el Xingú causaría destrucción ambiental en una región estratégica para la regulación del clima, en un momento en que el planeta se enfrenta al calentamiento global, y afectaría el modo de vida de poblaciones tradicionales, como indígenas y ribereños. Para los movimientos del Xingú, una hidroeléctrica en la selva amazónica no podría considerarse “energía limpia y sostenible”. Pero, desde la década de 1970, la central en el Xingú era una amenaza que resurgía con cada Gobierno. Con Lula, todos, y también Raimunda, creyeron que la paz finalmente había llegado.”

Interrupción. Tuvieron que pasar años para que Raimunda y tantos otros activistas entendiesen que era un desencuentro más entre brasiles. El proyecto para la Amazonia del Gobierno de Lula se reveló semejante al de la dictadura, que consideraba la región un asunto de seguridad nacional, un desierto de gente y un cuerpo para explotar materias primas. La única voz en el Gobierno y en el PT con fuerza suficiente para oponerse a esa visión era Marina Silva, una socioambientalista que creció en las explotaciones de caucho de Acre y tuvo como uno de sus mentores al líder Chico Mendes, asesinado en 1988 por su lucha por la selva amazónica. Marina solo soportó la presión hasta 2008, cuando dejó el Ministerio de Medio Ambiente y, poco después, el PT.”

“Dilma Rousseff, a quien Lula eligió como sucesora, nunca escondió su aprecio por las grandes infraestructuras ni su escasa paciencia para escuchar a los movimientos sociales. Belo Monte comenzó a dejar de ser solo un plan cuando ella era ministra de Minas y Energía. La ingeniería capaz de materializar la obra tiene como base político-económica una alianza entre los grupos que vienen del pasado y los que han ascendido en el presente. Los contratistas son el tercer elemento. Belo Monte se convirtió en un hecho consumado, con un coste estimado de más de 30.000 millones de reales (unos 6.900 millones de euros), a pesar de las 24 demandas en las que la Fiscalía Federal denunciaba que la obra contravenía la Constitución.

El PT, para Raimunda, como para tantos, no significaba un partido más en el poder, sino un proyecto político que se confundía con su búsqueda de un lugar en el país, y con la creencia de que ese lugar existía. Belo Monte fue el “monstruo” que reveló las contradicciones del partido que creía suyo y que minó la resistencia del otrora sólido movimiento social del Xingú:

–Voté a Lula y voté a Dilma. Y nos traicionaron. Yo no voto nunca más.”

Refugiados en su propio país Eliane Brum


Y el Requiem del gobierno Dilma cuando inauguró Belo Monte:

“—Quiero decir que este proyecto de Belo Monte me llena de orgullo por lo que ha producido en ganancias sociales y ambientales.

En el momento en el que Dilma daba su discurso, cuatro niños indígenas ya habían muerto de gripe en el período de dos días, entre el 29 y el 30 de abril. Es importante recordar sus nombres en tan cortas vidas: Kinai Parakanã, un año; Irey Xikrin, siete meses; Kropiti Xikrin, 11 meses; Kokoprekti Xikrin, un mes y 22 días. En un documento fechado el 1 de mayo, el Distrito Sanitario Especial Indígena de Altamira relata la gravedad del brote de síndrome gripal en las aldeas, con casos de diarrea, especialmente para los niños de hasta cinco años. Así como la deficiencia de la estructura para combatir la amenaza a la salud indígena. Muestra también que la situación se agravó tras las celebraciones relativas al Día del Indio, en Altamira, cuando aldeas que aún no habían sido afectadas fueron contaminadas tras el regreso de los indígenas de la ciudad. Aquella semana Norte Energia promovió el I Festival de Cultura Indígena Asurini y Araweté, con la presencia de decenas de personas de esas etnias. En los festejos se ignoró el brote de gripe. Los homenajes amenazan con convertirse en muerte.

Desde que comenzó la construcción de la central, la circulación de indígenas en la ciudad es mucho mayor, lo que facilita el contagio. El hospital que forma parte de las condicionantes de la obra ya está terminado, pero no se ha inaugurado ni está equipado. La reestructuración de la salud indígena, una de las obligaciones previstas en la contrapartida por la obra de Belo Monte, con ambulatorios abastecidos y equipos capacitados en las aldeas, para que los indígenas no tengan que ir a la ciudad en busca de atención, no se ha concluido. En una reunión celebrada el 6 de mayo, en la que participaron varias instituciones, se creó una Fuerza de Tarea de Acciones Articuladas y se deliberó sobre la necesidad de movilizar a la Fuerza Nacional del Sistema Público de Salud (SUS), con apoyo del ejército, para que se ejecutase un Plan de Acciones de Emergencia. “Ante el pronunciamiento de los agentes de salud locales de que traer a estos niños a Altamira y llamar a las puertas de los hospitales es elegir dónde van a morir, la petición formulada al Ministerio de Salud de que intervenga la Fuerza Nacional del SUS es, de hecho, una apelación a que el Gobierno Federal intervenga para revertir la situación actual con la misma velocidad y eficiencia con la que a lo largo de los últimos años intervino para que Belo Monte se concluyese, incluso sin la implementación de las condicionantes que hoy podrían haber evitado esas muertes”, afirma Thais Santi, fiscal de la República en Altamira.”

Eliane Brum: Dilma compuso su réquiem en Belo Monte


En uno de sus últimos actos como presidente Dilma inaugura Belo Monte…


Lean cualquier artículo de Eliane Brum sobre Belo Monte y luego repiensen si el gobierno Dilma es de izquierda o si fue un golpe


Hacen con vos lo quue vos hiciste con nosotros, pero ni así Dilma comentario de Jorge Rulli.


Ex Ministra de Agricultura de Dilma Rousseff: “Reina de la Motosierra”, Kátia Abreu: ‘Yo no cambié de lado’

Dilma na posse de Katia Abreu na CNA

Kátia Abreu y Dilma Rousseff antes de nombrarla ministra de agricultura.


Revista Veja

La senadora explica por qué apoyó a Dilma Rousseff hasta el fin, incluso contrariando a su partido y a su base electoral

¿La ex-presidente lo creía? Menos que nosotros, era más escéptica.

Al trabajar para preservar los derechos políticos de Dilma, ud. puede haber creado la brecha para beneficiar ­ a otros políticos complicados, como Eduardo Cunha. ¿Eso es bueno? Vos creés que es justo decir: “¿No te voy a dar este salvoconduto a vos porque sino fulano va salir beneficiado”? Entonces, ¿te entierro por causa de fulano? Eso no es justo. Después, les cabe a los diputados a evaluar el caso de Cunha en el momento de votar su salida. Es una cuestión de conciencia de cada uno. Ademas, Cunha será encuadrado en la Ley de la Ficha Limpia y, de cualquier manera, no podrá ser candidato.

¿Dilma quiere se candidatear? Un día, le hice una broma: “¿Querés ser candidata en Tocantins? Tendria el mayor placer en apoyarla para competir a senadora, a diputada”. Ella dijo: “Kátia, nunca más”. Pero, cuando presenté la opción para votar sobre sus derechos políticos, no pensé en candidaturas de Dilma. Sólo creí que era una pena muy fuerte para la biografia de ella. La preservación de los derechos políticos ameniza esto.

Peor ud. alegó cuestiones prácticas en su discurso. Porque ellas existen. ¿Qué va a hacer Dilma con su vida? ¿Adónde va a trabajar? Ella piensa en dar clases en la facultad, aqui, allá en el Exterior. Ella me dijo: “Cro que me van a invitar”.


Para los que piensan que Dilma y el PT son algo así como el gobierno de Salvador Allende, resalto esta parte de la entrevista:

Lo que pasó fue que ella, como presidente, me dió libertad y medios para hacer en el Ministerio de Agricultura todo lo que siempre soñé. Ella me conquistó por la atennció que la dió a mi sector, empezando por la aprobación del Código Florestal, que le puso fin a diecisiete años de desesperación de los productores rurales, criminalizados, humillados.

Piensen en cual fue la política de Dilma y el PT con los indios!

La ministra Kátia Abreu pedía más empeño en el combate al preconcepto contra los agrotóxicos

El actual ministro de agricultura (de Michel Temer) es Blairo Maggi, el Rey de la Soja a quien Lula lo llevaba a pasear a Cuba para que plantaran soja transgénica

¿Todavía siguen creyendo que Dilma y el PT son algo así como Salvador Allende?


Las continuidades o las políticas de Estado


 Twitt del Palacio do Planalto


Twitt del Palacio do Planalto (la Casa de Gobierno de Brasil) Michel Temer en su viaje a China: Poseemos recursos naturales en abundancia. Un agronegocio exuberante que no conoce crisis…..
Todos los indios asesinados no son una crisis, lo que pasó en Mariana no fue una crisis.

Brasil: La fuerza distópica del Relato del Golpe

Una crítica a un libro donde se intenta justificar que lo que hubo en Brasil fue un golpe, por eso su nombre ¿Por qué Gritamos Golpe?
Probablemente las personas que escriben este libro ya que es una colección de ensayos, no son muy conocidas fuera del país, además no está traducido al español.
Hay algo que me interesa de la crítica de este libro y es su conclusión, ¿A quién le sirve el relato del golpe? :


¿A quién le sirve el Relato del Golpe?

Si no hay golpe de estado en curso, hay una gran traición del PT contra sus principios. Si no hay golpe de estado, tenemos que, si, la dirección del PT, con Lula al frente, promovió un megaesquema de corrupción en sociedad con las grandes empresas nacionales y los grupos políticos fisiológicos y conservadores, con el objetivo de mantenerse en el poder por el máximo de tiempo posible.

Si no hay un golpe de estado en curso, la izquierda necesita hacer una enorme autocrítica de sus elecciones en los últimos años. Necesita rever a fondo la cooptación de sindicatos por el aparato de estado y la instrumentalización política de los movimientos sociales con fines electorales y de gobierno. Necesita entender la ausencia de organizaciones que defiendan al mismo tiempo un programa social-democrático y la ética en la política. Y necesita rever, principalmente, a su adhesión acrítica a toda política del gobierno Lula, aunque sea regresiva o antidemocrática.

Luego, ¿a quién le interesa el Relato del Golpe? Al PT y a la izquierda tradicional. Al evitar a las autocríticas, mantiene la estructura del campo de la izquierda bajo el liderazgo del PT, con alguna disputa por el PSOL a la izquierda. Bajo el emblema de la preservación de derechos, lo que el Relato del Golpe hace es enyesar todavía más a la izquierda a los modelos que la conducen desde los años 80.

Desde junio de 2013 está siendo construido y trabajado este Relato del Golpe. Lanzado en principio contra los manifestantes que, por la izquierda, señalaban el agotamiento del modelo lulista, fue ganando forma durante 2014 y 2015. Está sirviendo para estigmatizar a las personas de izquierda que no entran en esta conversación, como el senador Cristovam Buarque. E incluso a amplios sectores del PSTU que entraron en esto – aunque motivados por la estupidez burocrática de su dirección.

El Relato del Golpe, por fin, engendró a una izquierda en una jaula de hierro, y le quitó a ella cualquier chance de construir un Relato de Esperanza. Es una pena.


Revista Amalgama

por Paulo Roberto Silva (09/08/2016)

 

“¿Por Qué Gritamos Golpe?” presenta una versión con un barniz académico de una historia que le habla a los miedos a la clase media intelectualizada.


 

“Primero Fuera Temer”. Esta etiqueta pasó a identificar desde mayo de 2016 a aquellos que de alguna forma transformaron el impeachment de Dilma Rousseff en un golpe de estado. No son pocos, y extrapolan en mucho a los límites del petismo, acechando como una sombra sobre toda la izquierda brasileña. Hasta el PSTU [Partido Trosquista] se vió frente al mayor quiebre de su historia, motivado por el adhesión o no al Relato del Golpe.

Llamamos aqui de Relato del Golpe a las versiones de los hechos según la cual lo que vivimos en Brasil hoy no es el impeachment de una presidente que no cumplió ça línea VI del artículo 4º de la Ley 1.079/1950, conocida como Ley de Impeachment, y la línea VI del artículo 85 de la Constitución Federal, que tratan sobre los crímenes de responsabilidad contra la ley de presupuesto. Para el Relato del Golpe, eso es apenas una cortina de humo para más un golpe de estado promovido por las elites contra un gobierno popular.

Para entender la estructura de este relato, la editorial Boitempo trae al mercado un corpus de estudio producido a medida, el libro ¿Por qué gritamos Golpe?. Reuniendo artículos de diferentes autores, como Marilena Chauí, Ruy Braga, Ciro Gomes, Roberto Requião y otros, él opera una confluencia de diferentes formulaciones de este relato, permitiéndonos extraer de ella un denominador estructural común.

El objetivo de este artículo es promover, en base a los elementos traidos por el libro, una reconstrucción de este denominador estructural común. A partir de él, pretendemos analizar no su fragilidad factual y teórica, sino su fuerza como un relato convincente. Una buena historia no extrae su fuerza de las tesis que defiende, sino de los sentimientos con los que se comunica. Y el Relato del Golpe hace esto, conversa con miedos profundos impregnados en la izquierda brasileña, y los alimenta.

En el fondo, el Relato del Golpe es una Relato de Miedo. Y alimentar al miedo es una estrategia que no sirve a la transformación social, sino sólo al mantenimiento de un cierto status quo. La transformación es motivada por una relato de la esperanza, capaz de presentarle al público un horizonte mejor y posible. Gandhi, Martín Luther King y Mandela so maestros contemporáneos del relato de la esperanza. En su discurso, un cambio social importante – la independencia de la India, el fin de la segregación racial o del apartheid – se tornaba palpable a sus audiencias.

El miedo no tiene el mismo efecto. El efecto del miedo es paralizante, es conservador. El miedo de perder las conquistas de la Revolución de 1917 hizo que la pobación soviética soportara los desmandos del stalinismo. El miedo del comunismo hizo que Occidente tolerara a dictaduras militares crueles. El miedo mueve a los Trumps y los Bolsonaros [político de derecha de Río de Janeiro]. Y el Relato do Golpe, como relato de miedo, no se diferencia de estos.

El denominador estructural común del Relato del Golpe

Los artículos de ¿Por qué gritamos Golpe? son divergentes entre si, y ni todos están de acuerdo en general con todo. Muchos son más críticos al gobierno del PT que otros, por ejemplo. Pero las ideas alli presentadas presentan un eje común, y es este eje el que presentamos aqui:

Las elites brasileñas son estructuralmente neoliberales

Para los autores, la gran burguesia nacional está estructuralmente alineada al neoliberalismo como ideologia, o sea, para maximizar sus intereses necesita de un estado mínimo y desreglamentado. Esto porque ella se sustenta por medio de ganancias financieros oriundas de la especulación de títulos públicos. Leda Paulani, en su artículo “Un puente para el abismo” [El programa del partido de Michel Temer se llama: Un Puente Para el Futuro], deja claro que la real finalidad del clámor por la reducción de los gastos, para ella, es generar excedentes para el pago de la deuda pública.

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En un determinado momento histórico, sectores de la industria rompieron la hegemonia neoliberal y se aliaron al PT

¿Cómo explicar, sin embargo, que esta misma burguesia nacional rentista y defensora del estado mínimo también quiera más y más BNDES [Créditos blandos del Banco Nacional de Desarrollo del Estado Federal], más y más Plan Zafra? [Créditos blandos para la agroindustria] La explicación es que, en un determinado momento, los sectores productivos de la burguesia rompen con los sectores financieros y apoyan que el PT llegue al gobierno. Armando Boito, en “Los actores y el guión de la crisis política”, dice que estos sectores productivos de la economia se unen a los trabajadores y campesinos en un frente neodesarrollista, que promueve políticas de fomento al crecimiento económico y, perifericamente, medidas de inclusión.

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El modelo anduvo bien hasta la crisis internacional

Hasta 2008, el modelo de fomentar el enriquecimiento de los grandes grupos empresariales en conjunto con medidas sociales fue posible. A pesar de tímidas, las medidas sociales habrían permitido ganancias sociales relevantes para un sector importante de la población.

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La clase media fue la gran perdedora de este ciclo

Mientras los trabajadores, campesinos y empresarios productivos obtenían sus benefícios de esta política neodesarrollista, la clase media perdió renta y espacio. Se vio de repente sin poder pagar a las empleadas domésticas y tuvo sus espacios privilegiados, como aeroportos, ocupados por personas que venían de niveles sociales inferiores. El resentimiento de la clase media será el gatillo para disparar al movimiento golpista.

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El capital internacional formó nuevos líderes

El artículo “Jabuti no sube en árboles: como el Movimiento Brasil Libre [el movimiento que lideró las marchas en las calles promoviendo el impeachment de la presidente] se tornó líder de las manifestaciones por el impeachment”, de Marina Amaral, es lapidario al presentar una teoria de la conspiración que vincula a los movimientos pro impeachment al capital internacional. Por medio de la identificación de las relaciones entre el MBL y una red de estudiantes universitarios llamada “Estudiantes por la Libertade”, entre esta y su homónima Students for Freedom norte-americano, y entre esta y algunas fundaciones mantenidas por los hermanos Koch, concluye con absoluta seguridad que los hermanos Koch financian al MBL.

Juntale a esot la participación de la guatemalteca Gloria Alvarez y del argentino-estadounidense Alejandro Chafuen en los Foros por la Libertad y Democracia en Brasil y el escenario se completa. Por atrás de todo, la omnipresencia del Opus Dei. Como si el Opus Dei pudiese estimular a una pauta a favor de la legalización de las drogas y del casamiento gay, como hace Gloria Alvarez.

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Junio de 2013 fue un divisor de aguas

Hay un consenso entre los autores de que las manifestaciones de junio de 2013 fueron el início de la guiñada conservadora. Se ignora el hecho de que el Movimiento Pase Libre fuese una organización de izquierda, y que la izquierda no petista estuviese en los actos. Alli los movimientos fomentados por los hermanos Koch empezaron a articular movilizaciones de calle contra el gobierno Dilma.

Incluso Ruy Braga no rompe con este consenso, a pesar de colaborar con el Blog Junio, cuyo manifiesto Reinventar a la izquierda afirma:

En 2013, los vientos de Junio destruyeron certezas y revelaron la fuerza de las calles. En ellas, el continuum del tiempo fue interrumpido y la evolución lineal de la izquierda convulsionada.

En vez de romper con el consenso, su artículo “El fin del lulismo” sólo destaca el récord de huelgas registradas en el año de 2013 por el Dieese, como si este hecho no estuviese relacionado a la misma onda de insatisfacción que llevó a las manifestaciones de junio. Quedó la versión de Marilena Chauí para el hecho, expresado en el artículo “La nueva clase trabajadora brasileña y la ascensión del conservadurismo”:

En la ciudad de São Paulo las manifestaciones de junio fueron mayoritariamente de clase media porque de hecho, esta clase, al haber sido menos beneficiada por los programas sociales del gobierno Lula, se siente descontenta, una vez que desea mantener padrones tradicionales de vida y consumo.

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Primer round: elecciones de 2014

El capital internacional y la clase media intentaron colocar su agenda neoliberal por medio de sus dos candidatos a la presidencia en 2014: Aécio Neves (PSDB) y Marina Silva (PSB). En este contexto, surgen las primeras denuncias sobre las pedaladas fiscales. Sin embargo, incluso con toda la presión, el neoliberalismo fue derrotado en las urnas.

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Dilma adopta el programa derrotado

Sin embargo, sorprendiendo a todos, Dilma decide adoptar al programa derrotado de ajuste fiscal, y nombra al banquero Joaquim Levy para el Ministerio de Economía. Esta decisión hizo que una crisis económica que no existia pasase a existir. En la evaluación de la política económica de Dilma II, es increíble como la deterioración fiscal causada por políticas expansionistas de Dilma I es ignorada. La crisis no existia, y pasa a existir por la adhesión de la presidente a la agenda neoliberal.

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Pedaladas fiscales: un pretexto

Ignoren llos gráficos producidos por la asesoria del Tribunal de Cuentas de la Unión que muestran que la diferencia entre los pagos realizados por los bancos públicos y los depósitos realizados por el Tesoro explotaron después del 2013. Para todos, las pedaladas fiscales eran una práctica cotidiana y usarlas para mover un proceso de impeachment contra Dilma no pasa de un pretexto para derribar su gobierno y colocar en su lugar a un agente del capital financiero internacional, Michel Temer.

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Impeachment como golpe parlamentario

Al tratarse de la actuación de las instituciones en transcurso del proceso de impeachment, son recurrentes las comparaciones con la deposición de Zelaya en Honduras y de Lugo en Paraguay. Pero son tres casos completamente diferentes.

En 2009, Zelaya fue depuesto por un golpe militar dado contra la Constitución de Honduras. La acción fie condenada incluso hasta por el presidente norte-americano Barack Obama.

En Paraguay, la deposición de Lugo siguió la Constitución, pero ella era un instrumento legal frágil, que ni siquiera establecia un proceso claro para el impeachment. En base a esto, la mayoria parlamentaria opositora condujo a todo el impeachment en apenas tres días, tomando al mundo por sorpresa.

En Brasil, estamos hablando de un proceso que está durando meses, con amplio derecho de defensa e intervenciones del Supremo Tribunal Federal para garantizar el orden democrático. Las instituciones democráticas están funcionando en el caso brasileño. Pero todo es un pretexto.

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¿Qué viene después? La pérdida de derechos

Trece de los artículos de ¿Por qué gritamos Golpe? tratan de prever los impactos sociales de las políticas de Temer en áreas como previdencia, política externa, cultura, educación, política agraria, cultura y diversidad. En todos, la lógica es la misma: una vez instalado el nuevo gobierno, viene el retroceso. Todo lo que viene del nuevo gobierno es terrible y antipopular.

Un ejemplo aparece en el artículo de Gilberto Maringoni, “Rumbo a la derecha en la política externa”, cuando él trata de la meta del documento Puente para el Futuro de ofrecer “apoyo real para que nuestro sector productivo se integre a las cadenas globales de valor”. El comentario habla por si:

No está detallado qué tipo de integración seria esta. Pero, si se confirma la afirmación hecha en el parágrafo anterior de Puente para el futuro – “ejecutar una política de desarrollo centrada en la iniciativa privada” – estaremos abiertos a negocios de todo orden. O sea, a directrices que dejan de lado la constitución de cualquier política industrial. Esto nos colocará al sabor anárquico de la rentabilidad del capital. Por otra parte, seria interesante que los autores del texto explicasen qué significa “política de desarrollo centrada en la iniciativa privada”, algo no observado en ningún tiempo o lugar de la historia del capitalismo mundial.

Voy a ignorar incluso el hecho de que el Puente para el futuro sí explica lo que entende por integrarse a las cadenas globales de valor – “ auxiliando en el aumento de la productividad y alineanando a nuestras normas a los nuevos patrones normativos que se están formando en el comercio internacional”. Prefiero hacer una lista de los países en que la política de desarrollo capitalista fue centrada en la empresa privada: Gran Bretaña, Estados Unidos, Francia, Alemania, Italia, España, Portugal, Japón, Canadá, Australia, Nueva Zelandia, Corea del Sur, Taiwan, Singapur, China, India, Brasil, Argentina, México, Sudáfrica… O seja, todo país capitalista tuvo su desarrollo centrado en la empresa privada.

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La salida es resistir

Frente a tanto desastre, la salida sólo puede ser resistir al nuevo gobierno. André Singer propone la creación de un frente “amplio, democrático y republicano”, no sólo contra el gobierno ilegítimo, sino por la preservación de los derechos sociales amenazados por este giro conservador. Y Lira Alli, del Levante Popular de la Juventud, lo deja claro: “los golpes son la parte más violenta de las luchas que son mucho mayores que ellos”

Disparadores mentales del Relato del Golpe

El relato que presentamos en las líneas anteriores combina información verdadera, otras verosímiles, y un esqueleto final que genera una distorción de la realidad. Algunas medias verdades quedan evidentes a partir del proceso de desconstrución:

* El giro conservador es igual al golpe: definitivamente no. Vivimos en Brasil un giro conservador tal vez desde la elección de 2010, y se materializó en los ministros de Temer, blanco y masculino. El hecho de que tengamos ahora un gobierno más conservador que el anterior no significa que lo colocó necesariamente un golpe allá.

* Los gobiernos conservadores amenazan derechos sociales: de ninguna manera. La capacidad para que una agenda se imponga o no frente a la clase política está más relacionada a la capacidad de movilización de la sociedad que a la conformación de determinado gobierno. Un gobierno de izquierda puede ceder a una presión organizada por una pauta de derecha, y viceversa.

* El capital es neoliberal: el capital financiero festejó al petismo durante mucho tiempo, y no fue porque pagábamos los mejores intereses del mundo. Al contrario, las políticas sociales petistas crearon oportunidades de inversión, como la apertura de fábricas en el Nordeste.

Sin embargo, queda claro que el Relato presenta algunos disparadores mentales importantes para el público de izquierda. El principal de ellos es la palabra “golpe”. Ella remite inmediatamente a 1964 y sus consecuencias. Alli si, tuvimos un golpe con consecuencias violentas para el país. Alli si hubo retroceso en agendas sociales.

El Brasil en 1964 era una sociedad que hervía, y que empezaba a construir instituciones inclusivas. No estaba en pauta por parte de João Goulart y su círculo más cercano la revolución comunista. Sin embargo, la fragilidad de su gobierno y el miedo al comunismo impusieron al país un régimen que pretendia reorganizar a Brasil a partir del Estado por el uso de la fuerza.

A pesar de nuestra tradición autoritaria, especialmente con los más pobres, el régimen de 1964 parece haber dejado marcas má profundos en el imaginario de la izquierda. Torturas, muertes crueles, prisiones, desaparecimientos. Fue como si toda lla izquierda brasileña, democrática o no, se viese frente al más terrible enemigo al que podria enfrentarse.

El hecho de no haber resuelto de forma adecuada este legado negativo en Brasil sólo alimenta a este monstruo imaginario. Al final, permitimos que el torturador Brilhante Ustra, como tantos otros, pudiese morir en paz, sin sufrir una única condena por sus crímenes contra la humanidad. No sólo, permitimos que un diputado reivindique a este mismo Brilhante Ustra como justificación de su voto por el impeachment. O sea, no delimitamos el oprobrio de la dictadura a su debido lugar, y permitimos que su fantasma esté en todos los rincones.

Norbert Elias y Hannah Arendt veían un proceso similar en el silencio de los alemanes de la generación inmediatamente posterior al nazismo. A pesar de Nuremberg, varios nazis de baja graduación continuaban alli en el día a día de la vida común alemana. Y Norbert Elias recordaba el efecto de esto en la generación siguiente: viendo a la sombra del nazi-facismo atrás de todo. Grundun Esslin, miembro de la Fracción del Ejército Rojo, conocida también como grupo Baader-Meinhof, decía:

Ellos nos van a matar a todos. Uds. ahora saben el tipo de cerdos contra los que estamos luchando. Esta es la generación de Auschwitz. Ud. no puede dialogar con las personas que crearon Auschwitz. Ellos tienen armas y nosotros no. Necesitamos armarnos!

Al presentar a los hechos que vivenciamos como un golpe, el objetivo de este relato es remover en los fantasmas de 1964, atizar aquellos traumas, y provocar el miedo de la represión. Es un relato más emocional que racional. Si el riesgo de que tengamos a una dictadura en Brasil es de este tamaño, tenemos que resistir desde ya.

¿A quién le sirve el Relato del Golpe?

Si no existe golpe de estado en curso, hubo una gran traición del PT contra sus principios. Si no hay golpe de estado, tenemos que, si, la dirección del PT, con Lula al frente, promovió un megaesquema de corrupción en sociedad con las grandes empresas nacionales y los grupos políticos fisiológicos y conservadores, con el objetivo de mantenerse en el poder el máximo del tiempo posible.

Si no hay un golpe de estado en curso, la izquierda necesita hacer una enorme autocrítica de sus elecciones en los últimos años. Necesita reveer a fondo la cooptación de sindicatos por el aparato de estado y la instrumentalización política de los movimientos sociales con fines electorales y de gobierno. Necesita entender la ausencia de organizaciones que defiendan al mismo tiempo un programa social-democrático y la ética en la política. Y necesita reveer, principalmente, a su adhesión acrítica a toda política del gobierno Lula, aunque sea regresiva o antidemocrática.

Luego, ¿a quién le interesa el Relato del Golpe? Al PT y a la izquierda tradicional. Al evitar a las autocríticas, mantiene la estructura del campo de la izquierda bajo el liderazgo del PT, con alguna disputa por el PSOL a la izquierda. Bajo el emblema de la preservación de derechos, lo que el Relato del Golpe hace es enyesar todavía más la izquierda a los modelos que la conduzem desde los años 80.

Desde junio de 2013 está siendo construido y trabajado este Relato del Golpe. Lanzado en principio contra los manifestantes que, por la izquierda, señalaban el agotamiento del modelo lulista, fue ganando forma durante 2014 y 2015. Está sirviendo para estigmatizar a las personas de izquierda que no entran en esta conversación, como el senador Cristovam Buarque. E incluso amplios sectores del PSTU entraron en esto – aunque motivados por la estupidez burocrática de su dirección.

El Relato del Golpe, por fin, engendró a una izquierda en una jaula de hierro, y le quitó de ella cualquier chance de construir un Relato de Esperanza. Es una pena.


Paulo Roberto Silva

Periodista y consultor de comunicación empresarial. Master en Integración de América Latina por la Universidad de San Pablo.

Brasil: El día histórico en que no pasaba nada (hasta los gases lacrimógenos en la Paulista)

El impeachment de Dilma Rousseff no consigue despertar las pasiones que levantó meses atrás

El País, Brasil



Brasilia
/
São Paulo


30 AGO 2016 – 21:43 CEST

El lunes fue el día histórico en que Brasil empezó, probablemente, a perder a su presidenta y, también, otra engorrosa jornada en que el labiríntico proceso de destitución de Dilma Rousseff continuó con la maratón de su defensa, en persona, en el Senado. En las calles, prácticamente no pasó nada – a diferencia de los actos multitudinarios, principalmente contra la petista, del último año y medio. La noche en São Paulo, sin embargo, terminó con bombas de gas lanzadas por la Policía Militar en la avenida Paulista para reprimir a una manifestación en contra a la caída de la petista.

“No sabia que Dilma iba a hablar hoy, pero aunque lo supiese tampouco la oíria”, explicó al medio dia Sonia de Souza, 47 años, en un banco de la av. Paulista, en el corazón de São Paulo. Un paseo por los establecimientos vecinos, mostró que, si Sonia está cansada de un proceso cuyo fin (la destitución de Dilma) muchos dan por sentada, no está sola. “Sabía que Dilma hablaria hoy, pero, qué va a decir de diferente?”, protestó Jorge Bastos, administrador de 60 años, cuando salió para almozar.

“Ella insiste en que está sufriendo un golpe de Estado. Hoy no va a cambiar nada.” Elcio Copesky, funcionario público de 55 años, está de acuerdo: “Sólo quiero que esto se termine ahora porque este proceso está atrasando a todo el país”, dice mientras fuma un cigarrillo. “Claro que [el presidente interino] Temer no va a cambiar nada, porque es más de lo mismo, pero por lo menos el país volverá a caminar.” El enfado general tiene reflejos en los números de las encuestas de opinión. Según la encuesta de Datafolha, del mes pasado, entre Dilma y Temer, 50% prefieren que el presidente interino se quede donde está. Pero 62% dicen estar de acuerdo con una hipotética renuncia de los dos para que sean convocadas nuevas elecciones.

En Brasilia también se notó cierto agotamiento en relación al juicio político de la presidenta. En abril, cuando el proceso aún estaba en la Cámara de Diputados, 100.000 personas salieron a las calles. Este lunes, en la parte de afuera del Senado había una centena de manifestantes que defendian al Partido de los Trabajadores de Dilma Rousseff, cercados por vendedores ambulantes que ofrecían choripan, pasteles o bebidas. “Venimos a  manifestarnos a favor de la democracia”, explicó Lucineide Lucinda, de 51 años, que había viajado 550 kms. desde Minas Gerais. “Sabemos que ahí adentro sólo hay ladrones”, insiste, señalando al edificio de enfrente. Un funcionario público de Brasilia, Valter Loiola, de 64 años, está de acuerdo. “No podemos entregar el país a los golpistas con la mano abierta”.

Durante media hora fue posible encontrar a cerca de 12 manifestantes, 52 policías descansando dentro de un ómnibus y dos vendedores ambulantes. “No consegui vender nada. Ni una bandera ni un gorro”, dijo Paulo Anunciación Alves, de 44 años. La baja  frecuencia desagradó especialmente a André Rhouglas, publicitario desempleado de 55 años. Él fue el primero en llegar aqui para manifestarse a favor del impeachment porque Dilma “no le puso frenos a la corrupción”, cuenta. “Las personas piensan que Dilma ya cayó, pero aún no cayó. Tenemos que venir aqui para presionar a los senadores. En caso  contrario, corremos el riesgo de dejar a Dilma en la presidencia”.

Esta seria la peor noticia que se le podria dar a Elcio Copesky, el funcionario público de la avenida Paulista. “Yo sólo quiero que esto se termine.” No muy lejos de él, Rodrigo Mendes caminaba por la calle con los ojos fijos en el celular. No estaba siguiendo al impeachment de la presidenta elebta, sino cazando Pokémon. “Ellos siempre pueden llegar a un acuerdo. Por eso no me interesa la política y por eso no voto”.

Horas después, la principal arteria de São Paulo y principal escenario de manifestaciones de la ciudad veria a la política y a la represión policial dar vuelta a la normalidad de la zona de nuevo. Concentrados desde las 17h en la región de la Paulista con la avenida Consolación, los manifestantes convocados por los frentes pro-Dilma Pueblo Sin Miedo y Brasil Popular iniciaron una caminata por la avenida, pero se encontraron con una barrera policial. Cuando intentaron romperla, la policía respondió com bombas de gas. Al menos una persona fue detenida. Había 2.000 personas en el acto, según los organizadores y la PM no divulgó una estimación.

Com información de la Agência Brasil

Dilma Rousseff y las elites

por  Míriam Leitão
30/08/2016 08:05

La presidente Dilma dijo que las elites económicas quieren derribarla, porque su elección hirió sus intereses. Entre 2014 y 2015, el gobierno dió por lo menos sólo R$ 94 mil millones [unos u$s 2900 mil millones] en reducción de impuestos a las empresas, además de subsidios a través del Banco do Brasil [BB] y del Banco Nacional De Desarrollo [BNDES]. Ayer en su defensa, actuaron Kátia Abreu y Armando Monteiro, que lideraron a los dueños de la tierra y de la industria.

Dilma citó varias veces a este enemigo: “las elites económicas y políticas”. La misma muletilla del ex-presidente Lula. Siempre fue falsa, pero ahora suena aún más extraño frente a los hechos y números.

Según Kátia Abreu, la presidente fue la que más ayudó al agronegocio y a la Confederación Nacional de la Agricultura [CNA]. La entidad reúne a los grandes propietarios rurales y entre otras acciones, en los últimos años, intentó suspender la divulgación por el Ministerio de Trabajo de la lista sucia de las empresas a las que se les comprobó, en algunos casos infraganti, con trabajo esclavo.

La política económica del PT benefició a los grandes empresarios a través de las desoneraciones, de los subsidios, de barreras comerciales, de decisiones que favorecian a los contratistas del Estado contra el medio ambiente. El Tesoro elevó la deuda pública en 8% del Producto Interno Bruto, R$ 500 mil millones [unos u$s 151 mil millones], que le transfirió al BNDES y, así, el banco se lo preste a las empresas con un subsidio. Fueron muchas las políticas que favorecieron a los empresarios.

Los puntos del proceso se transformaron en un motivo para un diálogo de sordos. Cada lado sustenta su convicción. Sobre el uso del Banco do Brasil, la presidente Dilma repitió, hasta cansar a los oídos ajenos, que la ley es de 1992 y que los otros presidentes dieron también “subvencions” al Plan Zafra. El problema no es el Plan Zafra, sino el hecho de que el Tesoro no pagó o que debia al Banco do Brasil y esto se transformó en una operación de crédito de miles de millones. Los bancos privados lo recibieron al día; los públicos, sólo después de mucha presión.

A la presidente Dilma le fue bien en el discurso leido, en que el punto alto fue la lucha de su juventud. Acertó también al mostrar la contradicción del gobierno Michel Temer: Brasil eligió a una mujer y asumió a un grupo sin ninguna mujer entre los ministros. Al decir — nueve veces en el discurso leido — que el proceso en el Congreso es un golpe, ella mostró que no estaba alli para conquistar votos y preferia la confrontación. Hasta en los pequeños detalles. Un senador presentó un tema, y ella respondió que él estaba mal informado. Otro reclamó de la falta de diálogo y ni siquiera recibió una respuesta. Los senadores hacían discursos políticos, y ella respondia con respuestas técnicas en las que frecuentemente se perdia. Dilma se embrolló en fechas y tesis y dió respuestas que parecieron contradictorias a los especialistas e incomprensibles a quien no acompaña a la economia. ¿Qué sentido tiene hablar de “tapering”? (A propósito: es la reducción de los estímulos monetarios estadounidenses)

Dilma tiene razón al decir que en el programa que la eligió no estaba la propuesta — presentada ahora por el presidente Michel Temer — de techo para los gastos públicos por 20 años. Tampoco estaba la propuesta de un tarifazo de energia que elevaria la inflación a dos dígitos. Al contrario, como recordó ayer el senador Aécio Neves, en el último debate antes de las elecciones, Dilma afirmó que la inflación era cero y que sólo los pesimistas decían lo contrario.

La presidente culpó a la crisis internacional por la caída del 3,8% del PIB el año pasado. Los hechos: de los 191 países cuya economia es acompañada por el FMI, 180 tuvieron un desempeño mejor que el de Brasil. En los diez que tuvieron caídas mayores están Líbia, en guerra, y Venezuela, en caos económico y político.

Durante el gobierno de Dilma algunos temas sociales avanzaron como la participación de la mujer y de los negros en la estructura del gobierno. El medio ambiente fue despreciado en favor de los intereses de los grandes contratistas. La política energética sufrió una desastrosa intervención. Pero el gobierno está cayendo por haberle faltado el respeto a la ley que el PT no firmó, la Ley de Responsabilidad Fiscal, y por haber arrojado al país en la más profunda recesión de la que se tiene noticia. Las pedaladas no fueron sólo en el Plan Zafra, fue la práctica común en los años Dilma. Las estadísticas fiscales fueron un fraude con trucos que inventaban ingresos, escondian gastos, y usaban bancos públicos como si fuesen una extensión de la caja del Tesoro. Fue sistemático, fue una política de gobierno.

(Con Alvaro Gribel, de São Paulo)