Ana Siljak: Ángel Vengador, una biografía de Vera Zasulich

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En el invierno ruso de 1878, una aristocrata joven y tímida llamada Vera Zasulich le disparó al alcalde de San Petersburgo, Fedor Trepov. El atentado, una verdadera arma política en la Rusia prerevolución, fue motivado por venganza contra el tratamiento brutal que el alcalde le dió a un preso político. En la historia ahora olvidada de la terrorista más célebre de Rusia, Ana Siljak cuenta la vida extraordinaria de Vera – de niña privilegiada de la nobleza a conspiradora revolucionaria, de asesina a mártir, a ídolo socialista y a santa – al mismo tiempo en que evoca vividamente el drama de uno de los juicios que más llamaron la atención del mundo y de Rusia donde las celebridades políticas dominaban la escena.


El libro en Amazon en inglés


Creo que el libro no fue editado en castellano, por lo menos no lo encontré en ninguna librería virtual, tampoco lo encontré online en inglés (la lengua original en que fue escrito el libro).

Si alguien lo ve por ahí avise!


A pesar de que el movimiento revolucionario clandestino en Rusia llevaba operando
en Rusia desde la década anterior, su aparición en la escena internacional se daría de lleno en 1877, cuando una joven de nombre Vera Zasulich se enfrentó ante el poderoso y pavoroso coronel Trépoff, Gobernador de San Petersburgo, empuñando una pistola. La meta de Zasulich aparentemente era vengar el honor de uno de sus compañeros revolucionarios, quien había sufrido una terrible golpiza a manos de Trépoff después de su captura. El fallido atentado llevaría a la joven y menuda Zasulich ante los juzgados, en un juicio de gran repercusión en la esfera internacional. Jurídicamente, el caso daba la oportunidad de evaluar aspectos políticos y legales del sistema zarista, como, por ejemplo, la naturaleza violenta y desfachatada del gobierno al tratar a sus súbditos.

El espacio también servía para la construcción de una alegoría subliminal en torno a la lucha por los derechos en Rusia, con una valerosa Zasulich como víctima y símbolo del colectivo, ante el despótico imperio representado por Trépoff. Valentía, entrega, pasión y sed de justicia identificaban a esta muchacha, obligada a responder violentamente en el nombre de todos los rusos, a la afrenta y la esclavitud del yugo zarista.
Aparte de su valor metafórico, y lejos de ser un acto fortuito, el atentado era realmente parte de un plan de un grupo terrorista al que Zasulich pertenecía, aunque la joven había decidido adelantarse y actuar por su cuenta.

No obstante, la defensa logró convencer no solo a una población exaltada por la constante discusión pública sobre el juicio, sino a un sistema judicial inaugurado recientemente como resultado de las reformas de Alejandro II. La sentencia a su favor convertiría a Zasulich en icono del radicalismo ruso de la noche a la mañana. Bautizada por algunos de sus compañeros como el “ángel vengador”, la menuda joven serviría también como fundamento para el modelo de ética, entrega y sacrificio que distinguiría a los revolucionarios rusos en la cultura popular de fin de siglo tanto en Europa como en los Estados Unidos.
A partir del suceso de Zasulich, se produjo una ola de terror contra las autoridades imperiales, seguida por una embestida represiva por parte del gobierno ruso. La violenta respuesta del régimen traería además la internacionalización del movimiento revolucionario, al establecerse en varias capitales europeas, comunidades de nihilistas emigrados que promulgaban los excesos del zarismo a una Europa afanada en su proyecto de modernización política. Como resultado de las actividades de estos exiliados, se popularizaron también las apariciones públicas y las obras autobiográficas de algunos miembros del movimiento, en las que la pasión y la aventura iban de la mano de las acciones políticas. Algunas de éstas, tales como las memorias de Stepniak Kravschinskii, Sofia Kovalevskaya y Vera Figner, se destacarían como auténticos best sellers de su época. Se cuajaba, pues, de lleno un estereotipo heroico, en el que la pasión, el fanatismo ciego y la entrega sin medida a la empresa terrorista convertirían a este paradigma en una auténtica y reconocida “leyenda moderna”.
El terrorismo nihilista ruso y su prototipo femenino también cobraron importancia
como referente del momento político y social en la ficción, tanto con respecto a los
ideales democráticos como a las propuestas feministas, hasta convertirse en verdaderos iconos de la cultura popular de fin de siglo. Algunas obras de ficción, por ejemplo, utilizaron el paradigma de la nigiliska rusa por su aspecto melodramático y su seductora mezcla de sed de venganza en defensa del honor, entrega y aventura. La mayoría de éstas otorgaba el papel principal a una mujer dispuesta a explotar las artes femeninas de seducción para fines políticos honorables. Una de las primeras del género literario, la poco exitosa pero profética obra de Oscar Wilde, Vera o los nihilistas, vaticinaba el regicidio de Alejandro II un año antes del evento.

Varias obras del astro de la novela rosa y autora favorita de la Reina Victoria, Marie Corelli, así como Narka, la nihilista de Kathleen O´Meara (1887), La princesa nihilista de Louise Gagneur (1881) y By Order of the Czar: The Tragic Story of Anna Klosstou, Queen of the Ghetto de Joseph Hatton (1893) incluían a la nihilista como protagonista y heroína. Obras de reconocidos autores de la época como Michael Strogoff: A Courier of the Czar de Jules Verne (1877) y una aventura siberiana de George Alfred Heanty titulada Condemned as a Nihilist: A Story of Escape From Siberia (1893), además combinaban la narrativa heróica y melodramática con episodios de aventura en exóticos parajes, lo cual consiguió convertir el tema en uno muy popular entre los lectores de ambos sexos.
Para la década de 1890, su inclusión y popularidad como tema teatral consagraría
finalmente al nihilismo como mito moderno de fin de siglo. Por ejemplo, el atractivo
melodramático de sutil tonalidad erótica lo convirtieron en leit motif de una popular
obra de teatro estadounidense de Henry Grattan Donelly, Darkest Russia, estrenada
en Philadelphia en 1894. 20 Otra obra, no menos controversial aunque de mucho más renombre internacional resulta Fedora de Victoriene Sardou, escrita para Sarah Bernhardt en 1882, un año después del asesinato de Alejandro II. 21 La trama incluía algunos de los elementos icónicos que representaban el melodrama de temática rusa, con Fedora Romanoff, la hermosa princesa entregada a la venganza por la muerte de su amante, un asesinato misterioso y un falso complot terrorista. Aunque mucho menos política, la obra retenía el aspecto erótico que caracterizaba el sub-texto del género novelesco nihilista, así como las insinuaciones sobre la naturaleza contradictoria y emotiva del carácter femenino, representados magistralmente por Bernhardt. La obra también convertiría un elemento del vestuario de la actriz en el complemento atrevido por excelencia de la moda para las próximas décadas. Bautizado con el nombre de “sombrero fedora”, el accesorio de aspecto parco y masculino sería primordialmente representativo de una moda de toque feminista en la última década decimonónica, aunque luego pasaría a ser prenda masculina que identificaría a otros grupos transgresores como los inmigrantes judíos ortodoxos o los mafiosos.
De forma similar en la que la cultura radical francesa inmortalizó el ideal femenino
como símbolo y personificación del espíritu revolucionario, el teatro y la literatura lograron concertar una sutil conexión entre la terrorista rusa y los valores sublimes de la lucha por la libertad y los derechos. Sus elementos característicos –la exaltación de un carácter implacable, el afán de independencia, su valentía y fortaleza– se convirtieron en una fórmula alegórica para alimentar sensuales fantasías aventureras, tanto en el público masculino, como del femenino. La fama del género también convertiría a este prototipo atractivo a la vez que tenebroso, en vehículo popular y prisma para entender la ansiedad desenfrenada producida por una época de cambio social y político caótico e intenso. 22 De aquí que estos estereotipos pasaran a informar además discusiones y debates en el entorno intelectual, al tratarse de aspectos idealizados y emotivos con un grave potencial de seducir e inducir política y socialmente a la transgresión.

Morbo, género y terror: la construcción del nihilismo ruso en la prensa liberal española de fin de siglo es un pdf

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De nuevo y en sincronía ,autores notables, vuelven sobre los debates de Marx con Vera Zasulich

Para descargar el libro de Enrique Dussel: El Último Marx: 1863-1882 y la liberación Latinoamericana


De nuevo y en sincronía ,autores notables, vuelven sobre los debates de Marx con Vera Zasulich.
Ahora es el argentino Enrique Dussel desde México, como ayer fue Carlos Taibo desde España.
Me convenzo que es el momento para insistir en esta bisagra de la Historia , en que la Humanidad o al menos una parte de ella en nombre de la revolución y del marxismo ,tomó un camino hacia el abismo.
Comprendemos que para Dussel no es fácil llevar sus reflexiones hasta el final ,y que de hacerlo, eso le llevará tiempo, dolor y lágrimas .
De hecho, tal como Chomsky y otros hombres notables, se prestó a la invitación del ya olvidado coordinador de políticas culturales, Ricardo Forster, para respaldar el derrapado progresismo de Cristina…
Suponemos que no le gustará que se lo recuerden, como a tantos que respaldaron con entusiasmo a Venezuela y ahora se llaman a silencio.
Hace años venimos escribiendo sobre la naturaleza de los progresismos latinoamericanos, en especial, como derivas escarmentadas del setentismo fracasado.
Le escribimos sobre ello a Dussel en alguna oportunidad ,por supuesto, no nos respondió, por eso tenemos derecho a recordar que tuvo un triste rol en el Teatro Cervantes respaldando con su figura el simulacro y el relato. Lo decimos con mucha pena ./

Jorge R.

 

El Último Marx (1863 – 1882) Y La Liberación Latinoamericana: Enrique Dussel

El libro de Enrique Dussel en formato pdf

La Respuesta A Vera Zasúlich O El Apoyo A Los “Populistas Rusos” (1877-1881)
El 28 de abril de 1875 escribía Marx el epílogo de la edición francesa de El capital.
En esa edición incluye ya ciertas correcciones que usará como argumentos contra sus críticos “populistas”—para probarles que, en realidad, estaba de acuerdo con ellos.
La corrección fundamental es la siguiente, y la colocaremos enfrentada al texto corregido:
Ésta, y muchas otras correcciones que veremos, prueban que en 1875 Marx poseía ya conciencia plena de la “cuestión rusa”. Así, en el Manuscrito VII del libro II, de julio de 1878, muestra la dificultad de la implantación del capitalismo en Rusia
—concediendo así razón a los “populistas”:
Los terratenientes rusos, que a consecuencia de la llamada emancipación de los cam
pesinos [en 1861] deben efectuar ahora la explotación agrícola con trabajadores asalariados, sin siervos forzados a trabajar, se quejan de dos cosas: en primer lugar, de falta de capital dinerario […]
Pero más significativa es la segunda queja, o sea: que aunque se tenga dinero, no se encuentra fuerza de trabajo disponible […] ya que a consecuencia de la propiedad común del suelo en la comunidad aldeana el bracero ruso no está aún totalm
ente separado de su medio de producción.
Es decir, no estaban tan errados los populistas en su pesimismo en cuanto a las posibilidades de la implantación del capitalismo en Rusia. Por otra parte, Marx leyó en 1879 la obra de Maksim Maksimovich Kovalevski (1851-1916) sobre la “com
una rural rusa” (Obscinoie Zemlevladjenie , 1879, en los folios 26-47 y 66-90 del
Cuaderno B 156 ) y, en especial, entre diciembre de 1880 y marzo de 1881, el libro de L. H. Morgan, Ancient society , 1877 (folios 4 al 101 del Cuaderno B 162)
. Estaba entonces investigando estos temas, cuando le llegó la carta de Vera Zasúlich, escrita en francés en Ginebra, el 16 de febrero de 1881:
“¡Honorable ciudadano! No ignora usted que su Capital goza de gran popularidad en Rusia […]
En los últimos tiempos hemos solido oír que la comuna rural es una forma arcaica que la historia, el socialismo científico, en una palabra, todo cuanto hay de indiscutible, condenan a perecer”. Las gentes que predican esto se llaman discípulos
por excelencia de usted: “marxistas”. […]”Pero, ¿cómo lo deducen ustedes de su
Capital” […] nos interesa su opinión al respecto y el gran servicio que nos prestaría exponiendo sus ideas acerca del posible destino de nuestra comunidad rural y
de la teoría de la necesidad histórica para todos los países del mundo de pasar por todas las fases de la producción capitalista.”
En primer lugar, es necesario recordar que tanto Plejánov como Zasúlich no son los “marxistas” que aparecen en su texto, sino que más bien hay que ligarlos con revolucionarios del círculo de Taksis y Murashkinsev, por lo que Marx indica: “Los marxistas rusos de quienes me habla me son totalmente desconocidos. Los rusos con los que mantengo relaciones personales [y que son los populistas] tienen, que yo sepa, opiniones completamente opuestas.”
Marx sabe quiénes son sus amigos y de qué lado se encuentran. Sus argumentos nos interesan bastante y los detallaremos paso a paso. Sabemos que Marx escribió cinco textos: tres textos preparatorios largos, un borrador de carta y la carta definitiva
—los cuatro primeros fueron publicados en 1924—, que fueron resumidos en una página a manera de carta de respuesta.
La estructura de los cinco textos, que consta de seis momentos o niveles, es la siguiente:
1. Excusas por el retraso en la respuesta
2. Citas de los textos de El capital en traducción francesa (pp. 315 y 340-341) que ya habían sido utilizados en la respuesta a Mijailovski para la Otiéchestviennie
Zapiski, en 1877.
3. Palabras acerca del desconocimiento de los “marxistas” rusos.
4. Argumentos negativos contra la “comuna rural rusa”.
5. Argumentos positivos.
6. Conclusión: la “comuna rural” debe ser el punto de partida de la regeneración de Rusia si se produce la revolución rusa
(y Marx no habla para nada de la necesidad de una revolución socialista en la Europa Occidental como condición necesaria para ello).

Ese ajeno sur, ensayo del historiador Ramón Minieri

“El Fondo Editorial Rionegrino publicó recientemente Ese ajeno sur, ensayo del historiador Ramón Minieri sobre los dominios de la Argentine Southern Land Company, Compañía de Tierras Sud Argentino o, simplemente, la Compañía, como se la nombra en sus dominios. Un libro marcado por dos hechos fortuitos. El primero, cuando el autor se topó con los archivos de correspondencia, informes de reuniones de directorio y asambleas de accionistas en Londres, memorias y balances del período 1902-1980 de la firma británica mientras investigaba otro tema. El segundó ocurrió luego de 6 años de trabajo sobre esos documentos, cuando logró que el libro fuera a imprenta en reemplazo de otro trabajo suyo premiado en un concurso del FER. La crisis económica de 2001 produjo un retraso en el plan editorial del organismo provincial, en ese lapso el autor consideró que la obra galardonada había sido superada por los cambios de escenarios, y en sus cavilaciones sobre qué hacer alguien le informó de una cláusula del concurso que permitía el reemplazo de la obra premiada por otra de igual calidad. Se atuvo a esa normativa y tras analizar su ensayo el jurado aprobó el cambio y la historia de ese sur ya no resulta tan ajena.”

Argentina Indymedia


Al libro lo dejaron para descargar en Archive.Org