Libro: Ben o’ Bill’s, El Ludita, en inglés

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Tapa del libro Ben o´Bills el Ludita

El libro en inglés está en en el site del Proyecto Gútenberg

De ese site una versión en pdf, click con el botón derecho del mouse y elegir descargar

en este enlace


Sobre este libro:

“Las huellas de esa tradición luddita vernácula se encuentran en numerosas canciones o leyendas orales, y de forma más accesible en un puñado de obras medio de ficción aparecidas a finales del siglo xix. De ellas, solo Ben O Bill s de Sykes y Walker (cuyos diálogos están escritos en el inglés dialectal de Yorkshire) tiende a rehabilitar la figura del luddita, transcribiendo más o menos fielmente las palabras de aquellos que hubieron de rebelarse para continuar siendo.

La Cólera de Ludd, La Lucha de Clases en Inglaterra al Alba de la Revolución Industrial

Camiones sin conductores: un tsunami económico que puede tragarse a uno de los empleos más comunes de los Estados Unidos

The Guardian

Estados Unidos está produciendo más que nunca, pero lo hace con menos y menos trabajadores. Cuando los camiones se automaticen, ¿adónde irán estos trabajos?

Por: Martin Ford

En abril de 2016, Uber anunció la adquisición de Otto, una empresa con sede en San Francisco, que desarrolló un kit que puede convertir a cualquier gran plataforma en una camioneta autoconducida.

La tecnología Otto permite una autonomía completa en las carreteras: los camiones pueden navegar, permanecer en su carril y detenerse como respuesta a las condiciones del tráfico sin intervención humana. El equipo de Otto actualmente cuesta unos u$s 30,000, pero seguro que caerá significativamente en los próximos años.

Otto no está sola. Los vehículos automatizados son usados comúnmente para mover materiales para la industria minera australiana. Daimler, la multinacional alemana, también ha demostrado su propio modelo, un gigante de 18 ruedas con un modo “piloto de carretera”disponible (lo que significa que un conductor tiene que permanecer presente, lo que lleva al jefe de la rama en EE.UU. que mañana un camionero será un gerente de logística”). Otro enfoque consiste en utilizar convoyes automatizados , en los que los camiones autodirigidos siguen a un vehículo principal .

Parece muy probable que la competencia entre las diversas empresas que desarrollan a estas tecnologías producirán camiones prácticos y autodirigidos dentro de los próximos cinco o 10 años. Y una vez que se apruebe la tecnología, el incentivo para adoptarla será poderosa: sólo en Estados Unidos, los camiones de gran tamaño están involucrados en unos 350.000 accidentes por año, lo que resulta en casi 4.000 muertes. Prácticamente todos estos incidentes pueden atribuirse a errores humanos. Los posibles ahorros en vidas, daños a la propiedad y la exposición a la responsabilidad eventual se volverá irresistible.

Sólo hay un problema: manejar camiones es una de las ocupaciones más comunes de los Estados Unidos .

Una vez sustituidos por la automatización, ¿adónde irán esos trabajos?

A partir de 2015, un típico trabajador industrial en los EE.UU. ganó un 9% menos coparándolo con el mismo trabajador de 1973. Durante esos mismos 42 años, la economía estadounidense creció más del 200%, o un asombroso u$s 11 trillones.

Para millones del promedio de los estadounidenses, las expectativas razonables de su juventud – un trabajo estable, ser dueños de su vivienda, una educación universitaria para sus hijos – se ha degradado por décadas de estancamiento, aun cuando han sido continuamente bombardeados por las noticias de crecimiento general y de la prosperidad de su juventud sobre la economía de los Estados Unidos.

La fuerza motriz detrás de esta transición ha sido la tecnología. Es ampliamente reconocido entre los economistas que, si bien el impacto de la globalización ha sido significativo especialmente en regiones específicas del país, los robots y la automatización de las fábricas han sido una fuerza mucho más poderosa. De hecho, incluso los trabajos que migraron a China se están evaporando ya que las fábricas allí se automatizan agresivamente.

Entre los trabajadores que siguen empleados, se ha convertido casi un cliché quejarse de lo buenos y bien pagados empleos en las fábricas que se han degradado en posiciones mucho menos lucrativas y confiables que en Walmart. Los pocos buenos trabajos que quedan son aquellos que – al menos hasta ahora – han estado exentos de las fuerzas de la globalización y la automatización.

Trabajos como la conducción de largas distancias.

De hecho, la conducción de camiones es sin duda una de las barricadas finales que protegen a un mundo tradicional donde el esfuerzo diligente ejercido en una profesión de cuello azul es respetado, esencial y bien recompensado. Es probable que no sea casual que un mapa que resalta a los estados donde reina la conducción de camiones como su ocupación principal está estrechamente correlacionado con un mapa que muestra los estados que votaron por Donald Trump.

Esta tormenta perfecta crea la percepción de que Estados Unidos “ya no está ganando” con la fabricación y que “ya no hacemos nada”. Esto no podría estar más equivocado. Desde 1990, el valor total de los bienes producidos en las fábricas estadounidenses ha aumentado en un 73% (quitandole la inflación).

Sin embargo, la historia de los trabajos es muy diferente. Esa casi duplicación de la producción ha sido acompañada por una caída del 30% en el empleo industrial – una pérdida de más de 5 millones de trabajos.

Estados Unidos está produciendo más que nunca, pero lo hace con menos y menos trabajadores.


En un futuro previsible, los camiones automatizados probablemente se limitarán a las operaciones de carreteras de larga distancia, y probablemente se requerirá a la intervención humana para pilotar el camión a lo largo de las últimas millas hasta su destino.

En otras palabras, todavía habrá algunos trabajos, pero es fácil imaginar que la naturaleza de la ocupación de “conducción de camiones” podría ser radicalmente transformada. Pilotar un futuro camión informatizado podría ser percibido como un trabajo de “tecnología”. Estos trabajadores serán liberados de días y noches en el camino y podrían vivir vidas normales, a menudo en deseables lugares urbanos.

En otras palabras, pilotar camiones para esas pocas millas finales podría eventualmente convertirse en una profesión de cuello blanco activamente buscada por los graduados universitarios. Esto podría ser especialmente cierto a raíz de la embestida de la automatización de software en muchas otras ocupaciones tradicionales de cuello blanco, basadas en el conocimiento (analistas financieros, abogados, programadores, cualquier trabajo que implique la manipulación de información de manera predecible).

El resultado podría ser que la conducción de camiones, al igual que muchas otras ocupaciones antes de que, finalmente, estarán sujetos a la “credencial de inflación” y por lo tanto podría llegar a ser mucho menos accesible a las dos tercios de los estadounidenses que no tienen un título universitario de cuatro años .

Mientras que la conducción de camiones puede llegar a ser el cartel de la ola de automatización, la interrupción, por supuesto, será mucho más amplio, eventualmente abarcando los trabajos de comida rápida, al por menor y de oficina que actualmente emplean decenas de millones de estadounidenses.

El impacto será especialmente agudo en aquellas regiones donde los una vez los trabajos en las fábricas eran mayoría y la conducción de camiones ahora ofrece el mejor camino para la prosperidad de los obreros. Y como muestra una rápida mirada al mapa electoral de Estados Unidos, estos estados tienen un peso político mayor, tanto para las elecciones presidenciales como para el Senado de los Estados Unidos. Un terremoto centrado aquí se sentirá lejos.

Es completamente razonable que toda persona trabajadora y diligente de nuestra sociedad tenga la expectativa de acceder a un trabajo digno, importante y adecuadamente compensado. Ese es, de hecho, uno de los fundamentos del sueño americano. Sin embargo, a lo largo de los próximos años y décadas, podemos enfrentarnos a una dura pregunta: ¿qué debemos hacer si el avance de la tecnología hace imposible cumplir esa expectativa razonable?

Resolver a esa pregunta puede requerir en última instancia un cambio fundamental en nuestros valores básicos. Una solución viable es alguna forma de suplementación directa de ingresos, tal vez en forma de un ingreso mínimo garantizado o un ingreso básico universal.

Esta es una idea que está empezando a ganar algo de tracción. En la actualidad, se están llevando a cabo experimentos limitados en Finlandia y en los Países Bajos, y próximamente habrá un ensayo financiado con fondos privados en el área de la Bahía de San Francisco. Y esta primavera, la provincia canadiense de Ontario también lanzará una prueba de ingresos básicos universales , por un costo de 25 millones de dólares canadienses.

Sin embargo, un ingreso básico es fácil de desacreditar como “pagarle a la gente por estar viva”. Es posible que debamos empezar a pensar en términos de un “dividendo de los ciudadanos” – la idea es que todos los ciudadanos deben recibir una participación por su propiedad en la riqueza global y la prosperidad del país, de la misma manera que los residentes de Alaska reciben un Pago que deriva de aprovechar los recursos energéticos de ese estado.

Si los empleos están en condiciones de comenzar a desaparecer – o si los salarios que se pagan serán impulsados implacablemente hacía abajo en la medida en que las ocupaciones se descomponen y el acceso a un ingreso de clase media requiere cada vez más niveles de educación y capacidad intelectual – entonces tendremos que encontrar una forma suplente de distribución del ingreso, o enfrentar el potencial de estancamiento económico e inestabilidad social y política. También tendremos que asegurarnos de que las personas le encuentren un significado y un objetivo a un mundo donde pasan menos tiempo trabajando.

Todo esto es fácil de decir, pero los desafíos asociados con las soluciones reales serán asombrosos.

La disrupción populista que comenzó a rodar en junio con el Brexit y que parecía crecer en noviembre, bien podría estar ganando fuerza y navegar hacía un paisaje donde la tecnología destruye puestos de trabajo como nunca antes y podría convertirse en uno de los desafíos seminales que enfrentaremos en las próximas décadas.


Comentario:

Cuando leo estas cosas no puedo dejar de pensar en Iván Ordóñez y su libro sobre el campo cuando habla sobre los viajes en camión para mover la cosecha:



Segmento de AgroTV


Iván Ordóñez dice que se hacen 3 millones de viajes de camión para mover la cosecha, ¿Qué pasará con los que le venden a los camioneros el asado para hacerse en la ruta?

Es casi seguro que lo primero que quieran ahorrarse los sojeros es el costo de transporte, ¿qué pasará con los camioneros?

¿Qué pasará con los camioneros de la soja cuando se necesite 1 camionero conduciendo a un convoy o sólo trabajadores de cuello blanco para manejar los camiones que transportan soja para llegar a su destino final?

¿Qué dirá el poderoso sindicato de camioneros?

Siempre pensé en el terrible impacto ambiental de 3 millones de viajes de camión, pero bueh, Iván Ordóñez ve a eso como algo positivo…


Y sobre una Asignación Universal Básica o una Renta Básica Universal:

Sucede que el despegue económico de los últimos años y los avances sociales registrados en casi todos los países se explican en buena medida por el boom de los commodities, y la renta que habilitan es apropiada por el Estado y, con mayor o menor éxito, redistribuida. A uno podrá gustarle más o menos, pero habrá que reconocer que los ingresos extraordinarios y la ampliación del gasto social están relacionados. En términos argentinos, hay un vínculo entre el monocultivo sojero y la Asignación Universal, y ése es, desde mi percepción, el punto ciego del correcto razonamiento planteado por Carta Abierta cuando alerta sobre la imposibilidad de una política social inclusiva sin retenciones: lo que falta decir es que para que haya retenciones tiene que haber soja, y para que haya soja tiene que haber glifosato.

José Natanson, Le Monde Diplomatique

Tal vez, cuando los camioneros y los que viven de ellos en las rutas, vean que sus ingresos caen abrúptamente sea el momento de repensar a este modelo que genera 3 millones de viajes en camión!!!

La Canción de Mr. Ludd


Fuente:The Land Magazine,

una primera traducción, si quieren corregirla o revisarla:
Eduardo_g(Arroba)Riseup.net


Theo Simon de Seize The Day describe la historia del ludismo a través de las canciones del movimiento.

“Lo recibimos como un amigo tuyo … y hemos disfrutado de una o dos cervezas, y él nos leyó la canción de Mr Luds”.

Carta interceptada de un tejedor de Yorkshire a su hermano en Nottingham, abril de 1812.

En noviembre de 2011 se conmemoró el 200 aniversario de la campaña revolucionaria de las personas a las que ahora llamamos “luditas”, pero que se conocían a sí mismos simplemente como “los luds”, cada uno compartiendo la identidad común de su mítico líder Ned, Capitán o Edward – Ludd. Los años del bicentenario de Lud que van de 2011 a 2013 son una oportunidad madura para que nosotros reevaluemos su legado y esperanzadamente restablezcamos su lugar de honor en los anales de la lucha política inglesa.

Los luds eran hombres alfabetizados pero no literarios. Sólo los conocemos a través de sus canciones, de los comunicados públicos y de los informes oficiales incompletos de sus hechos en los periódicos de la época. El detalle de quiénes eran y cómo se organizaban murió con ellos, ocultos bajo el manto de secreto que cada uno juró bajo pena de muerte sostener y proteger por la lealtad a las comunidades cuya voluntad encarnaron.

Es una medida de su feroz compromiso que como gente común, hayan logrado grabar el nombre de Ned Ludd en todos los libros de historia. Pero como los perdedores en una lucha contra la industrialización forzosa pagaron el precio de ser mal representados por los vencedores, así es que mi profesor de historia en la escuela podría decirnos que eran “una muchedumbre desenfrenada dirigida por alguien de inteligencia media llamado Ned Ludd” que impulsados por la ignorancia y la superstición, intentaron detener la inevitable y brillante marcha del Progreso.

Hoy, sin duda, se enseña la historia de una manera diferente, y a medida que nos acercamos al final de la época del capitalismo industrial alimentada con carbón, su derrota ya comenzó, la palabra “Ludita” ahora tiene un anillo diferente. Para algunos, un término peyorativo que sugiere a cualquier persona que se opone a la investigación, la construcción de carreteras, la biotecnología, la energía nuclear, etc. que es un reaccionario, ahora que los eco-guerreros, autodidactas, pastores y anarco-primitivistas se han apropiado orgullosamente de esta etiqueta . Fue en gran parte con ese espíritu que como activista de Earth First! [La Tierra Primero!] en la década del 90, que escribí mi propia canción sobre la lucha ludita.

Pero si bien podemos sentir fácilmente nuestra afinidad con su causa, luchando como estamos contra el catastrófico legado de 200 años de explotación tecnológica sin restricciones, o simplemente luchando contra nuestra propia incapacidad de usar un iphone o master facebook, expropiando su memoria para servir a nuestras propias agendas,como si los luds fueran simplemente proto-pantanos, comprometidos en una campaña espontánea de acción directa de ecotage. La disposición a recurrir a una acción directa destructiva es algo que le surge a cualquier persona que está en apuros y que ha agotado todas las demás opciones para hacerse oír. Para los luds fue un precio terrible, arriesgando la muerte y el exilio para defender no sólo sus medios de subsistencia sino también la misma existencia de la vida de comunidad inglesa. A través de sus canciones y comunicados, vislumbramos un mundo preindustrializado donde la solidaridad social, arraigada en la producción localizada, la tradición y una red de obligaciones mutuas, define el sentido del yo de cada uno de uno de manera que ahora nos resulta casi imposible imaginar.

El rompimiento de máquinas es tan antiguo como las máquinas. En su libro “Rebeldes Contra el Futuro” Kirkpatrick Sale enumera al menos 17 incidentes importantes en la industria textil de 1767 a 1802, no sólo en lo que se convertiría en “el triángulo luddita” en los condados del norte, sino también en el West Country. Para los hiladores, los que acababan las ropas y los calceteros, cada vez más socavados por la nueva tecnología, la táctica no era nueva. Anteriormente, habían logrado un éxito parcial en una localidad para persuadir a los hiladores y calceteros a renunciar al uso de nuevas técnicas que reducían los salarios o producían bienes inferiores.

Pero para 1811, cualquier trabajador textil podía ver que la creciente clase de capitalistas laissez faire estaba decidida a utilizar las nuevas tecnologías para aumentar sus márgenes de ganancias, independientemente del costo social. Esto era, inicialmente por lo menos una lucha laboral, en el cual cada sección de artesanos tenía su propia reivindicación particular. Fue en este contexto que un grupo de hiladores de telares de Notts concibió su audaz y radical plan para convertir a las protestas fragmentadas y esporádicas en una campaña generalizada que esperaban que intimidara a los propietarios sometiéndolos y obtener la atención de un parlamento que hasta ahora había ignorado sus peticiones.

El 4 de noviembre de 1811, en el pueblo de Bulwell, al norte de Nottingham, un pequeño grupo de hombres apareció a la noche. Sus rostros estaban ennegrecidos para ocultarse y llevaban una serie de herramientas pesadas. Colocaron un guardia fuera de la casa cerrada de un maestro tejedor local, en su camino rompieron y quebraron 6 telares de marcos, antes de desaparecer de nuevo en la oscuridad. Una semana más tarde, alrededor de 24 hombres de 2 unidades diferentes atacaron a varias aldeas, destruyendo 19 telares más y sufrieron su primera fatalidad -un joven hilador llamado John Westley- baleado por un guardia contratado. Sus útimas palabras fueron: “Procedan, mis valientes compañeros, muero con un corazón dispuesto”.

Sin dejarse intimidar, 2 días después más hombres atacaron a un carro que intentaba transportar a 8 telares lejos para dejarlos seguros, y destrozaron su carga. Esa noche 1000 luds, incluyendo 300 armados con pistolas y mosquetes, entraron en la ciudad de Sutton y visitaron a todas las instalaciones que albergaban a las “máquinas nocivas”

Después de los primeros tumultuosos diez días de audaces ataques, llegaron los dragones, apoyados por la milicia de Mansfield, e hicieron algunos arrestos. Fueron dos días más tarde que los luds anunciaron su identidad al mundo en su primer comunicado, dirigido desde “los agitadores generales de los condados del norte” a “nuestro muy querido hermano, el general Edward Ludd”, y pidiendo a este último “castigar “a un fabricante local de encajes. No está claro el porqué le dieron a su General ficticio el nombre de “Ludd”, pero debe haber tenido alguna resonancia regional apropiada. “El General” y “los agitadores generales” eran claramente un cuerpo organizado, cada vez más fuerte. El propósito de tales cartas, envíadas en privado a los propietarios y públicamente a todos, era anunciar su existencia, difundir propaganda, aterrorizar a los propietarios, y animar a otros a unirse al “Ejército de Reparadores” anónimos de Ludd. A pesar del hostigamiento militar y de la resistencia cada vez más violenta de los propietarios, los ataques nocturnos continuaron en diciembre, cuando se escribió y cantó la primera de las “canciones de Mr Lud”, llamada El Triunfo del general Ludd.

No canten más sus viejas rimas sobre Robin Hood,

A sus hazañas, poco las admiro

Cantaré los Logros del General Ludd

Ahora el héroe de Nottinghamshire.

El valiente Ludd tuvo que medirse sin utilizar la violencia

Hasta que sus sufrimientos se hicieron tan severos

Que para defender a su propio interés

Y para el gran trabajo, se preparó.

No es sorprendente que esta canción invoque el nombre del proscrito de Sherwood. Del mismo modo, los primeros comunicados procedentes de “La oficina de Ned Ludd, Cueva de Robin, Sherwood” reclaman conscientemente el lugar de Ludd en la imaginación popular. Fue cantado en cervecerías o en otras reuniones, probablemente de una melodía popular llamada “Poor Jack”, El Triunfo del General Ludd habría sido rápidamente oída por cientos al pasar de distrito a distrito. Es una canción llena de confianza juvenil (la mayoría de los miembros activos tendrían menos de 25), alardeando de lo que el General Ludd es:

No fue sometido por la fuerza, y las amenazas no lo desmayaron

La misma muerte no puede reprimir su ardor

La presencia de los ejércitos no puede meterle miedo

Ni impedir su carrera al éxito.

Los dueños culpables pueden temer a su “Ejército Omnipotente”, pero

Su ira está enteramente confinada a los nuevos telares,

Y a aquellos que disminuyen a los antiguos precios.

El principal motivo de las quejas de los hiladores de los telares de Notts era el uso de telares de gran angular para reducir los costos de producción y los salarios en un momento en que el comercio de calcetería ya estaba en deprimido, con el comercio exterior severamente afectado por las Guerras Napoleónicas , y el proceso en curso del cercamiento de las tierras que quebraba a las economías rurales e inundaba a las industrias textiles con hombres que estaban desesperados por trabajo. Los telares anchos estaban siendo utilizados para producir “cortes”, que luego eran cosidos juntos, en lugar de tricotarlos en una sola pieza con un telar estrecho. Esto tenía la ventaja para el capitalista de que un hombre podía hacer el trabajo de seis, y la desventaja hacía la reputación de los artesanos cuando los cortes se descosían después de usarse. Además de esto, la nueva generación de maestros estaba despreciando las tradiciones de aprendizaje por el “colting”, o el empleo de jóvenes trabajadores sin formación a tasas bajas. Los hiladores argumentaban que estas prácticas contravenían una Carta del Rey Charles de 1663.

Según un recuerdo de la forma de vida de un hilador promedio de las décadas anteriores, “Cada uno tenía un jardín, un barril de cerveza casera, un traje para la semana y uno para los domingos, y mucho ocio”. Como obreros de la aldea, basados en el hogar o en pequeños negocios de 4 o 5 hombres, trabajaban en gran medida cuando lo deseaban, haciendo trabajo a destajo para los calceteros que les alquilaban sus telares o “marcos” y vendían los productos terminados. Era esta existencia modestamente cómoda y autónoma, con mucho tiempo para atender a las hortalizas y a otras actividades, que ahora querían recuperar y mantener. Fue así que

Estas Máquinas Traviesas fueron sentenciadas a morir

Por la unanimidad de los votos del comercio

y el cantante nos asegura que la campaña de Lud continuará

Hasta que el trabajo y antiguo precio

Sea reestablecido por la costumbre y la ley …

Y … no más colar y cortar y encuadrar

Privando a los obreros honestos del pan.

Por canciones como esta, y de boca en boca, la noticia de lo que estaba sucediendo en Notts se extendió rápidamente ese diciembre. Después de haber logrado su éxito inicial en una región, los primeros grupos se dirigieron a la comunidad de trabajadores textiles, enviando delegados a las reuniones clandestinas en Leeds y Manchester en el solsticio de invierno, explicando y alentando a otros a adoptar las tácticas y el lenguaje de “Los Muchachos de Sherwood “. Al final del mes, los hombres de Yorkshire habían oído la Canción de Mr Lud, y estaban celebrando reuniones nocturnas y marchas sobre los Moors.

Aunque la mayoría de la gente vivía, trabajaba y moría dentro de sus propias comunidades locales, ya existían redes de solidaridad más amplias en el comercio nacional. Cualquier forma de autoorganización de los trabajadores había sido proscrita por las leyes combinadas de 1799 y 1800, pero las sociedades y comités subterráneos, que se basaron en el sistema gremial de antaño, siguieron funcionando. Fueron particularmente fuertes entre los acabadores de la lana o “cortadores” de Yorkshire.

Una “aristocracia del trabajo” en el comercio, los cortadores habían disfrutado de pagos relativamente altos por su exigente y altamente calificada mano de obra, que finalmente determinaba el valor del producto terminado. Al contrario de los hiladores, no eran trabajadores tercerizados sino que generalmente trabajaban cortando y acabando el paño en talleres de 50 o más. Tenían “dos o tres veces más dinero en la cervecerías que el hilador, el tocador o el tintorero”, y eran “notoriamente los menos manejables de cualquier persona empleada en esta importantes fábricas “. Aparentemente trabajando como y cuando querían, su poderosa posición les permitía hacer cumplir de manera extraoficial su voluntad sobre los propietarios del taller a través de amenazas unificadas a negocios “marcados”. Tanto en Yorkshire como entre sus hermanos en el oeste del país, los antiguos cortadores ya habían visto una fuerte resistencia a la introducción de “gig-mills” [molinos gigantes] que enrollaban los paños mecánicamente.

Ahora que los “maestros de la tela”, con ánimos de lucro, estaban introduciendo a la nueva tecnología de “bastidores cortantes” para mecanizar el corte de la tela, los cortadores siguieron fácilmente el ejemplo de los hiladores para lanzar una campaña de quemas de molinos y máquinas que comenzó el 19 de enero de 1812, y dio lugar a otra canción emocionante del ejército de Ned Ludd, “The Cropper Lads” [Los Muchachos Cortadores].

Esta canción fue escrita por John Walker después de las dos primeras exitosas operaciones de West Riding luds. Lo cantó en una reunión de trabajadores de Huddersfield en el Shears Inn, Hightown, en febrero de 1812, justo antes de marcharse a Hartshead Moor para atacar los vagones que transportaban los telares de cortes.

Vengan, muchachos cortadores de alto renombre,

Quienes aman beber buena cerveza marrón,

Y que golpean a cada tirano altivo,

¡Con hacha, maza y pistola!

Oh, los muchachos cortadores a mí,

Y valientes muchachos son,

Quienes con lozanos movimientos,

Los bastidores cortantes rompieron,

¡Los muchachos cortadores a mí!


Bill Price canta la canción


Los Cortadores tenían una tremenda confianza en sí mismos y un apoyo comunitario militante. Uno de ellos, que firmaba como “el general del Ejército de los Reparadores, Oficina de Ned Ludd” esperaba “ser gobernado por una república justa” en un comunicado en el que le pedía al Parlamento que aprobara una ley ” que destruyera toda las Maquinarias que Dañan a la Comúnidad “. Esa frase expresa la demanda humana completamente racional del movimiento – debemos colocar las necesidades de nuestra vida comunitaria compartida por encima de las novedosas capacidades de las máquinas.

Pero a pesar de que los cortadores de Yorkshire (seguidos 4 semanas después por los Hiladores de Lancashire) tendieron desde el principio hacia una política más radical, como los hiladores compartían la creencia en la justificación legal de sus acciones, apelando a la costumbre a la práctica y a los estatutos antiguos. Por supuesto, la nueva generación de capitalistas laissez faire no tenía ningún respeto por tales restricciones a la producción. Se trataba de una colisión no sólo entre unas viejas y nuevas tecnologías, sino entre un gremio semi-agrario y post-artesanal, un modo de vida comunitario, donde incluso se pensaba que los propietarios y gobernantes tenían deberes paternalistas con las personas que explotaban y que el capitalismo industrial emergente, donde el aumento de las ganancias privadas era la única obligación sagrada.

Era una batalla que en última instancia, estaba destinada a que triunfase el capital. Aun cuando la campaña de Lud en Yorkshire ganaba impulso – movilizando a miles de personas, quemando molinos y destruyendo centenares de cizallas en la primavera de 1812 – la campaña de Notts estaba disminuyendo, ya que su región estaba inundada con 3.500 soldados (respaldados por milicias locales ), patrullando las calles, protegiendo locales y asaltando casas de trabajadores. Una vez que sus gobernantes comprendieron la insubordinación decidida de la comunidad de Notts, presionaron rápidamente a la maquinaria del Estado al servicio de los propietarios de las máquinas, por primera vez consolidando el vínculo absoluto de la violencia de Estado con el interés propio del capitalista que se mantiene hasta nuestros días

Hay fragmentos de otras canciones de esa primavera de 1812, celebrando victorias en Foster y Horsfall’s Mill, o subiendo la moral después de las derrotas:

Uds. héroes de Inglaterra que desean tener un comercio

Sean fieles el uno al otro y no tengan miedo

Aunque calen bayonetas no pueden hacer nada bueno

Mientras mantengamos las Reglas del General Ludd.

No fue sólo el coraje y la resistencia del nuevo movimiento lo que alarmó al Estado, sino la casi imposibilidad de obtener información incluso después de hacer arrestos y de ofrecer recompensas a los informantes. La lealtad y la solidaridad de la comunidad circundante era la mayor protección del brazo omnipotente de Ludd, y en marzo el gobierno conservador había introducido la pena de muerte para los rompe-máquinas. Los soldados endurecieron su seguridad con solemnes juramentos de secreto y se fortalecieron organizando redadas de armas, comida y dinero.

En Stockport y Manchester, donde las comunidades tejedoras de algodón ya habían sido empobrecidas, los disturbios por alimentos se convirtieron en revueltas donde se rompían las máquinas, los almacenes de ropa se quemaron hasta su destrucción, las fábricas a vapor fueron atacadas por multitudes con una efigie de paja del general Ludd sosteniendo una bandera roja. Mineros, panaderos, sombrereros – hombres de todos los oficios – formaron parte en las acciones de masas.

Las mujeres también participaron en los ataques: Mary Gibbons, arrestada en una incursión en masa en un depósito de armas de Sheffield; dos hijas de “un venerable viejo tejedor” que con un grito de “Vamos, pongamos fin a este trabajo” le prendió fuego a la mansión saqueada de un molinero; Mary Mollineux, de 19 años, y su hermana Lydia, de 15 años, quien dirigió el ataque contra Westhoughton Mill gritando “¡Ahora, muchachos!” Para animar a los hombres, y a las mujeres que se llamaban “Lady Ludd” que condujeron disturbios por alimentos en Nottingham y Leeds ese verano. En pocos meses, la visión de unos cuantos tejedores de Notts se había convertido en un símbolo unificador de la acción directa de masas en todas las comunidades luchadoras del norte de Inglaterra. Cualquiera podía reclamar lealtad a Ned, cualquier grupo autónomo podía actuar y hablar en su nombre. En las palabras de la canción Welcome Ned Ludd, publicada en Nottingham en mayo, “Ned está en todas partes, y puede ver y oír”. En Huddersfield, cada vez que los propietarios cazaban a los ludditas y el capitán de la milicia William Horsfall cabalgaban junto a los niños, y con burlas les gritaban: «¡Soy el general Ludd!».

La Canción de Mr Lud, compartida por un breve momento histórico por miles de almas orgullosas y heroicas, fue la última y brillante explosión de la resistencia humana a los Motores del Mal. Una negativa a ir en silencio hacía el Molino del Capital que les robó primero la tierra, luego la comunidad, y finalmente la vida autónoma.

Para apagar esa llama usaron 16.000 soldados, innumerables espías, el encarcelamiento y la deportación de 70 personas y el asesinato de más de 50 – 24 por ahorcamiento y el resto muriendo en acción. Después de la ejecución masiva de 14 luds en el castillo de York el 9 de enero de 1813, no había nuevas canciones. Al cabo de unas décadas, The Croppers Song se había transformado en The Gallant Poacher, (otra historia de la amarga lucha de clases sobre la tierra y la comida). Para entonces, si algunos viejos luds habían sobrevivido a la inanición o eran capaces de levantar la cabeza por encima de la rutina diaria de vendedores ambulantes de mercancías baratas en las calles desmoronadas de sus comunidades diezmadas, se habían trasladado a nuevas líneas de frente en la recién formada clase obrera industrial – la lucha por las 10 horas o el movimiento cartista – generando nuevas canciones de resistencia.

Hoy, la canción de Ludd todavía está siendo cantada en otras lenguas por otras comunidades que resisten a la industria globalizada y a la agroindustria. En Gran Bretaña, tecnológica y culturalmente, habitamos un universo diferente a los artesanos de las cabañas de Sherwood. Pero la “comunalidad” social y ecológica de nuestro mundo está ahora en un peligro aún más mortal por la “maquinaria nociva” de la codicia privada y la tecnofilia. Con sus hilos de solidaridad, confianza juvenil, acción comunitaria de masas y falta de respeto sin temores hacía la santidad de la propiedad privada, quizás valga la pena reaprender la Canción de Lud en 2011.


Para saber algo más les recomiendo el libro que está para su descarga:
PAUL MANTOUX: LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL EN EL SIGLO XVIII
La primera edición es de principios del siglo 20, el autor dice que en 1927 hacía más de 20 años que había aparecido.

Algunas recomendaciones de ese libro:

  • Les recomiendo el Capítulo II “El Capialismo Industrial”, página 356 del libro o 193 del pdf
  • Ley de las Enclosures (Página 125 del libro) o Parte I los antecedentes, página 124 del libro o 77 del pdf
  • El final de la página 129 del libro o 79 del pdf sobre la diferencia entre un agricultor (de principios del siglo XX) y uno

Al libro lo pueden descargar aquí


“El Fin de lo sin Fin” reúne a personas en oficios en el límite de la inexistencia

O FIM DO SEM FIM from lucas bambozzi on Vimeo.

El documental no tiene subtítulos en español, se lo puede descargar desde donde está alojado


Una Crítica del documental: Folha de São Paulo

ARMANDO ANTENORE
Folha de S.Paulo

Una pregunta difícil s insinúa en cada plano, cada secuencia de “El Fin de lo sin Fin”. En los 93 minutos, nadie necesit hacerla explicitamente para que se imponga, silenciosa y perturbadora: qué sucede con las cosas cuando no atienden más a las demandas del mercado? Qué papel les resta cuando pierden valor económico en un mundo en que todo tiene precio?

Las cosas, aqui, son profesiones -ofícios decadentes, casi extinguidos, que resisten (o agonizan) al margen de la modernidad. “El Fin de lo sin Fin” los elige como tema y sale por Brasil en la búsqueda de personajes que aún los ejercen.

Encuentra a varios de ellos: el tocador de campanas, el fotógrafo con la antigua cámara, la partera, el que cura a través de la oración, el relojero, el ascensorista, el acomodador de cine, el farolero, el lustrabotas, el afilador de cuchillos, el recargador de encendedores, el amargado funcionario de una estación de tren desactivada y un improbable maestro de gallos, que les enseña a las aves tímidas a cantar.

No satisfecho en redescubrirlos, la película de Beto Magalhães, Cao Guimarães y Lucas Bambozzi les dá generosa atención. Deja que hablen largamente, que se entreguen a los recuerdos, que desmenuzcan sus secretos del oficio.

Mientras se revelan, terminan desnudando también el real intento del documental: tratar de profesiones, si, pero apenas como pretexto para mostrar a hombres y mujeres a la deriva. Gente ya sin su plenitud o fuerza competitiva. Trabajadores que el tiempo y una equivocada idea de progreso los hizo tan innecesarios como las actividades que practican.

No por nada, la mayoria de los testimonios es de ancianos. Sin embargo, en vez de lamentos y rencores, los viejos profesionales prefieren expresar el júbilo. En el límite de la inexistencia, se afirman felices, gratificados, y resaltan, orgullosos, las complicaciones de quehaceres que el sentido comun considera demasiado fáciles. “Vos pensás que mis tareas son simples? No lo son.”

Hay, sin duda, algo desconcertante en esta retórica color de rosa, tal vez porque las miradas melancólicas y los gestos cansados de los personajes parezcan desmentir el tono optimista de las declaraciones. Un tono que en nada hace ameno la gravedad de la insistente pregunta: qué, al final, sucede con las cosas -a las personas, las iniciativas, los sueños- que ya no tienen lugar?

Para responderla, el trio de cineastas esquiva la tentación panfletaria (que podria resultar en predicas sociológicas, por ejemplo) y encuentra una salida bellísima. Entre um testimonio y otro, introduce imagenes religiosas, “takes” de niños jugando y el balbucear de un cierto Mestre de los Mestres -sujeto enloquecido que dispara frases repletas de términos científicos y académicos, pero enteramente desconexas.
En un primer momento, tales escenas suenan fuera de lugar. A medida que se suceden, sin embargo, establecen un diálogo sutil, delicado, con las profesiones que permean al documental.

Es como si la película dijara: las cosas que carecen de sentido mercantil pasam a ocupar el mismo espacio de lo sagrado, de lo lúdico y de la locura. No están, por lo tanto, condenadas a la muerte. Deben permanecer sobre la Tierra para recordarnos de que existir no depende necesariamente de motivacones racionales ni de utilidad comercial.

Servicio

El Fin de lo sin Fin

Dirección: Beto Magalhães, Cao Guimarães y Lucas Bambozzi
Producción: Brasil, 2000

Solución para los problemas de los presidios en Brasil: Bloqueadores de Celulares y Detectores de Metales

Algunas soluciones al problema de las rebeliones en los presidios:

“El presidente Michel Temer autorizó la liberación de aproximadamente 150 millones de reales para la instalación de bloqueadores de celulares en las casas penitenciarias ya existentes, que serán indicadas por los gobernadores de cada estado. Otros 80 millones serán destinados a la instalación de scanners, también en presídios ya existentes. También habrá una inversión en tobilleras electrónicas.

Blasting News


Recordemos aquella máxima Ludita:

“Como resultado de esta hegemonía, las formas tecnocráticas de pensamiento se vuelven más y más difíciles de notar. Una forma en que a veces se hacen visibles es en soluciones tecnológicas -técnicas para problemas que son claramente de origen social y requieren atenderse a ese nivel”
Tecnocracia y Ludismo

O sea, si ante un problema social se plantea una solución tecnológica, mejor revisemosla mejor.

Es obvio que si se invierte en la construcción de más presidios y la adquisición de más tecnología habrá un buen negocio para alguien, incluidos los políticos que la proponen.

Una alternativa planteada por Julita Lemgruber es hacer mutirões o sea un esfuerzo colectivo para terminar de darle sentencia a casi el 50 % de los presos que no tienen una condena.

Es claro que no sería un buen negocio para muchos políticos ni los proveedores de tecnología, pero sería la solución más justa ante tanta gente que está presa sin condena y que, cuando son condenados, ni siquiera es con pena de cárcel, como comenta Julita Lemgruber en la entrevista.

Recordemos esto:

Si ante un problema social se plantea una solución tecnológica, desconfiemos de esta solución

The Mill-La Fábrica

“La mini-serie se basa en la historia real de una multitud de trabajadores, empleados de Quarry Bank Mill en Cheshire propiedad de la familia Greg. En un tiempo de un inmenso cambio social e industrial.

Situado en el corazón del campo era muy diferente a las fábricas de la cercana Manchester. En Quarry Bank empleban a cientos de personas, reclutaban a niños de tan sólo nueve años como aprendices no remunerados de orfanatos y casas de trabajo , acudieron a Quarry Bank migrantes de lugares tan lejanos como Londres, Irlanda, Escocia y Norfolk con su pueblo especialmente diseñado , su escuela , su iglesia y su sala de primeros auxilios . La verdadera unidad de los Gregs era el lucro. Largas y duras horas de trabajo en condiciones peligrosas e insalubres , y para muchos de la naciente clase obrera , ésta era su primera experiencia de reglas y de autoridad .

El trabajo duro era recompensado y un joven aprendiz llegó a ser el gerente de la fábrica , pero el disenso era castigado sin piedad . Está protagonizada por Kevin McNally , Matthew McNulty , Sacha Parkinson , Ciaran Griffiths , Vicky Binns, Kerrie Hayes , Katherine Rose Morley.



En donde dice CC le activan los subtítulos en español


Los otros episodios de la primera temporada:


La segunda temporada:

Los videos de la segunda temporada que colgaron en Youtube no tiene los subtítulos bien sincronizados, desde acá pueden descargar una versión para esos videos

  1. Primer episodio
  2. Segundo episodio
  3. Tercer episodio
  4. Cuarto episodio
  5. Quinto episodio
  6. Sexto episodio

El legendario bosque de Robin Hood, amenazado por el ‘fracking’-Convoquemos al General Ludd!

De una nota de La Vanguardia

“La compañía multinacional de productos químicos INEOS, con sede principal en Suiza, ha solicitado permiso a las autoridades británicas para llevar a cabo prospecciones para la explotación de hidrocarburos con la tecnología de fragmentación hidráulica, fracking, en decenas de emplazamientos de Inglaterra y Gales.

La organización ecologista Friends of the Earth (Amigos de la Tierra) ha denunciado que uno de los diversos emplazamientos en los que INEOS quiere realizar pruebas para la búsqueda de gas y petróleo es la reserva natural del bosque de Sherwood, en Nottinghamshire (Inglaterra), conocido mundialmente como el refugio del legendario Robin Hood.”

“El gobierno británico mantiene actualmente una postura política claramente favorable al uso de la tecnología del fracking y en los dos últimos años ha concedido más de 150 permisos de prospecciones. Por su parte, Guy Shrubsole, portavoz de Friends of the Earth, ha criticado estos proyectos a través de una nota difundida en internet: “¿No hay nada sagrado? En busca de gas de esquisto en el Bosque de Sherwood y en las tierras del National Trust, el gigante químico INEOS golpea la herencia verde de Inglaterra, solo para buscar ganancias económicas”. ”
La Vanguardia


Recordemos la vieja canción ludita: The Triumph of General Ludd (1812)-El Triunfo del General Ludd, por el grupo Chumbawamba


Ir a descargar


Si quieren descargar el disco de Chumbawamba Canciones rebeldes Inglesas


Letra de la canción una primera traducción:

No canten más sus antiguas rimas acerca del viejo Robin Hood
Admiro poco Sus hazañas
Cantaré los logros del general Ludd
El actual héroe de Nottinghamshire.
El valiente Ludd fue muy medido al no usar la violencia
Hasta que sus sufrimientos se hicieron muy severos
Que con el fin de defender a sus propios intereses, se levantó
Y para la gran pelea se preparó.
El culpable debe temer, pero no es el objetivo la venganza
De la vida o los bienes del hombre honrado
Su ira se limita totalmente a los telares mecánicos
Y a aquellos que harán los precios disminuir.

Esos motores dañinos fueron condenados a morir
Por el voto unánime de todos
Y Ludd desafiando a toda oposición
Fue el que hizo de gran verdugo.

Y cuando en su obra se emplea la destrucción
No pone límites en el método
Por el fuego y por el agua él las destruyó
A los elementos que ayudaron con sus diseños.

Ya estuvieran custodiados por soldados a lo largo de la carretera
O estrechamente vigilados en una habitación
Les da escalofríos por las noches y por los días
Y nada puede suavizar su condena.

Vosotros podeis censurar la gran falta de respeto de Ludd por las leyes
Quién nunca por un momento reflexionó
Sólo esa falsa imposición fue la causa
Que produjo estos infelices efectos.

Cuando los altivos ya no opriman a los humildes
Entonces Ludd envainará su espada conquistadora
Sus quejas al instante encontrarán una reparación
Entonces la paz se restablecerá rápidamente.

Dejemos que los sabios y los grandes presten su ayuda y asesoramiento
Que no retiren su asistencia
Hasta que la antigua forma de trabajo y la antigua forma de pago
Sea establecida por la costumbre y por la ley.

A continuación, los trabajadores cuando esta ardua protesta termine
Levantarán su cabeza con todo su esplendor
Y los no calificados no cortarán ni se los convocará
No se le privará a todos sus trabajadores del pan.


La letra original en inglés, si quieren mandar una corrección/revisión, envíen un email a: Eduardo_g(arroba)riseup.net


No more chant your old rhymes about old Robin Hood
His feats I do little admire
I’ll sing the achievements of General Ludd
Now the hero of Nottinghamshire.

Brave Ludd was to measures of violence unused
‘till his sufferings became so severe
That at last to defend his own interest he rose
And for the great fight did prepare.

The guilty may fear but no vengeance he aims
At the honest man’s life or estate
His wrath is entirely confined to wide frames
And to those that would prices abate.

Those engines of mischief were sentenced to die
By unanimous vote of the trade
And Ludd who can all opposition defy
Was the grand executioner made.

And when in the work he destruction employs
Himself to no method confines
By fire and by water he gets them destroyed
For the elements aid his designs.

Whether guarded by soldiers along the highway
Or closely secured in a room
He shivers them up by night and by day
And nothing can soften their doom.

Ye may censure great Ludd’s disrespect for the laws
Who ne’er for a moment reflects
That foul imposition alone was the cause
Which produced these unhappy effects.

Let the haughty the humble no longer oppress
Then shall Ludd sheath his conquering sword
His grievances instantly meet with redress
Then peace shall be quickly restored.

Let the wise and the great lend their aid and advice
Nor e’er their assistance withdraw
Till full-fashioned work at the old-fashioned price
Is established by custom and law.

Then the trade when this arduous contest is o’er
Shall raise in full splendor its head
And colting and cutting and swearing no more
Shall deprive all his workers of bread.