Automatizate esta! Resistencia Delivery en la Gig Economy

Tengo que darle una buena revisada, si alguien más quiere hacerlo abajo tiene el original en inglés.
La idea es mostrar las luchas que se están dando en la llamada Economía Gig la economía del trabajo totalmente precarizado a través de plataformas como Uber
Si quieren ayudar con la corrección/revisión/traducción, mi email es:
Eduardo_g(Arroba)riseup.net


Fuente: Metamute

Por Jamie Woodcock , 10 de marzo de 2017

La automatización de los lugares de trabajo y la tecnología han inclinado el equilibrio de poder en gran medida a favor del capital, pero, como explica Jamie Woodcock, los trabajadores están discutiendo esta situación,  desmontándola y llevando la voz cantante.

En mi nuevo libro Working the Phones 1 , trabajé en un call center para tratar de comprender el proceso de trabajo, las técnicas de gestión y las nuevas formas de resistencia y organización. Este artículo conecta el desarrollo de nuevos métodos de gestión de la vigilancia y el control, a menudo vinculados con la automatización, desde el call center a la nueva “economía gig”. El reciente ascenso de Uber y las nuevas empresas tipo “Uber para X” como Deliveroo, representan un nuevo cambio en las relaciones laborales, inclinando el equilibrio de poder en gran medida a favor del capital. Esto depende de la contratación de mano de obra subcontratada, un truco legalista, respaldado por nuevos métodos tecnológicos de vigilancia y control. Los call centers han proporcionado un sitio importante para entender estos cambios, ya que estaban a la vanguardia de la externalización y el desarrollo de estas tecnologías. Lo que sigue es un argumento que une al call center con la nueva “economía gig”, a través de una comprensión de la automatización y la tecnología, al tiempo que presenta algunos hallazgos iniciales de un nuevo proyecto con los trabajadores de Deliveroo.

Automatización

La automatización se ha convertido en un tema de discusión particularmente de moda, tanto en la izquierda como en general. La automatización tiene el potencial de transformar al trabajo en una escala que no se ve desde la revolución industrial, creando vastas franjas de desempleo, visto por ejemplo en la afirmación de que poco menos de la mitad de todos los empleos corren el riesgo de ser automatizados.2  Nick Srnicek y Alex Williams han planteado la importancia de cuestionar cómo ocurre la automatización, argumentando que un ingreso básico universal es una respuesta.3 La clave para entender la automatización es que no es un proceso neutral: puede servir a los intereses de los poderosos, o permitir que los trabajadores libres pasen su tiempo en otras cosas. Al igual que la aplicación de la tecnología en general, es un proceso impugnado. Por ejemplo, la automatización implicó en primer lugar aumentar el trabajo de varias maneras. Ha estado alterando las tareas llevadas a cabo laboralmente durante un tiempo muy largo, pero la mayoría de las veces está muy lejos del futuro de ciencia ficción de robots sensibles e interacciones sin fricciones que promete.

Los call centers se han desarrollado con el tiempo con la creciente aplicación de la tecnología al proceso laboral. Al principio, los trabajadores presionaban manualmente los números de una hojas de papel, pero con el tiempo estos ambientes se han transformado en lugares de trabajo profundamente moldeados por la integración de ordenadores y teléfonos. La marcación automática provocó que los trabajadores hicieran muchas más llamadas, reduciendo al mínimo el tiempo entre llamadas. Las secuencias de comandos de las conversaciones telefónicas eliminaron parte del trabajo mental involucrado en la conversación telefónica, racionalizándolo y regularizándolo. Esto aumentó considerablemente la productividad de los trabajadores de los call centers, aumentada a través de la aceleración tecnológica. Esto tuvo éxito en los call centers porque la integración de teléfonos y computadoras hace que el trabajo sea particularmente susceptible a esto .4 Los call centers también surgieron en un momento de desregulación, generalmente en el sector financiero del Reino Unido, lo que condujo a un rápido crecimiento de las operaciones de venta. .5

La siguiente etapa de la automatización trajo la posibilidad no sólo de aumentar la forma en que se lleva a cabo el trabajo, sino de desplazar en algunos sectores por completo a las personas del proceso. Esto plantea, como resultado, la posibilidad de un desempleo masivo. Pero la historia de la tecnología en el lugar de trabajo ha estado marcada por la introducción impugnada de nuevos métodos de vigilancia y control de la gestión, que implican una pelea sobre cómo se lleva a cabo el trabajo y en qué condiciones. Este próximo cambio implica una mayor capacidad tecnológica de automatización. Marx hace una distinción importante entre la “herramienta” y la “máquina” que es útil considerar aquí. La máquina era «un mecanismo que, después de ser puesto en movimiento, realiza con sus herramientas la misma operación que el trabajador hizo anteriormente con herramientas similares». 6 Esta replicación del trabajo a menudo lleva consigo errores y equivocaciones, sobre todo porque el mundo real es mucho más contradictorio y desordenado de lo que permite la planificación. Por ejemplo, las líneas de ensamblaje robóticas tienden a necesitar a los trabajadores para corregir, a mano, la desalineación y las cosas que caen fuera de lugar. Esta nueva ola de automatización estará dirigida por un nuevo tipo de automatización: en lugar de simplemente automatizar las tareas sobre la base de recrear las acciones anteriores del trabajador, es la automatización asistida por la inteligencia artificial que puede autocorregirse y aprender de varias maneras.

El riesgo es considerar la automatización en términos muy generales, pensando en ella como un punto de ruptura que desencadenará un cambio de época en la existencia humana, un trampolín para la “singularidad” de Ray Kurzweil 7 . Sin embargo, como Michael Burawoy ha argumentado, “en realidad, la maquinaria abarca una serie de posibilidades, muchas de las cuales son sistemáticamente frustradas, más que desarrolladas, por el capital”. 8 El progreso tecnológico no es lineal, pero sus posibilidades están profundamente moldeadas por el capital. En el lugar de trabajo específicamente, Harry Braverman ha argumentado que la tecnología estaba ligada con eficiencia y control, ya que “la maquinaria ofrece a la gerencia la oportunidad de hacer por medios totalmente mecánicos lo que previamente había intentado hacer por medios organizativos y disciplinarios”’ 9 . Este método de control es uno de los que ha tenido gran éxito en los call centers, creando condiciones de trabajo post-industrial que se han convertido en el sueño de Daniel Bell, pero la pesadilla de Harry Braverman. 10

Capitalismo de Plataformas y la Economía Gig

El call center puede ser entendido como una forma arquetípica del trabajo contemporáneo, que viene a simbolizar los cambios desde las fábricas al trabajo en los servicios. Los trabajadores son a menudo subcontratados, y generalmente empleados en condiciones precarias, con un trabajo que es estresante, difícil y emocionalmente agotador. En ausencia de un sindicalismo fuerte o de organizaciones de trabajo, la dirección ha tenido un reinado relativamente libre para diseñar e implementar métodos despóticos creando, de hecho, un “panóptico electrónico”. Los altos niveles de vigilancia se han convertido en sinónimo de este tipo de trabajo, junto con el uso omnipresente de métricas [medidas] y los intentos perversos de gamificación. El centro de llamadas proporciona un poderoso modelo para que los administradores reduzcan los costos y exploten a los trabajadores, con su inspiración cada vez más presente en otros tipos de trabajo. El desarrollo de estos métodos tecnológicos de vigilancia y control han aportado valiosos conocimientos sobre cómo gestionar la transformación del trabajo tras la crisis financiera de 2008, en lo que Paul Mason ha descrito como una recuperación sin empleo. 12  El crecimiento de la “economía gig” ha sido impulsada por la “economía de la plataforma delgada”, creciendo dentro de un contexto que “en última instancia aparece como una salida para el capital excedente en una era de tasas de interés ultra bajas y oportunidades de inversión de Vanguardia destinadas a revivir al capitalismo “. 13

Estas plataformas pretenden reunir a personas que necesitan un servicio con personas preparadas para proporcionarlo: viajes en taxi en el caso de Uber, para Deliveroo es la entrega de alimentos. Los trabajadores de Deliveroo y Uber están actualmente clasificados erróneamente como contratistas independientes, a pesar de tener que pagar un depósito por un uniforme que se espera que usen, y que las relaciones laborales sean muy similares a las de un trabajador, pero despojada de la mayoría de las responsabilidades del empleador. Por lo tanto, es una elección deliberada en este artículo utilizar el término “trabajador”, en contraposición a la construcción jurídica de forma larga que actualmente apoya el modelo de negocio de estas plataformas. 14 Este proceso de subcontratación contractual de los trabajadores ha sido descrito como “trabajo digital en caja negra”. 15 Esto capta cómo las organizaciones tratan de oscurecer el trabajo que es clave para sus modelos de negocio, reduciendo los pasivos de la empresa y haciéndola parecer una oportunidad de inversión más atractiva. Por lo tanto, es una tarea importante revelar las condiciones de este tipo de trabajo, junto con desafiar su categorización falsa.

En Deliveroo, el panóptico electrónico del call center se está adaptando a un contexto geográficamente disperso que es mediado online. Esto da lugar a que los trabajadores asuman e internalicen las presiones de la dirección, a menudo respaldadas por el castigo directo o la precariedad de contratos inseguros. En los call centers esto ha dado como resultado altos índices de rotación y una experiencia de trabajo casi universalmente vilipendiada, tanto por los trabajadores como por las personas que están siendo llamadas. Para los trabajadores en la economía gig, si conducen de Uber o dejan de hacer delivery para Deliveroo, esta presión se manifiesta a través de una aplicación online. Los trabajadores son supervisados en gran detalle, anotando las horas exactas y las rutas tomadas, mientras los clientes proporcionan sus propias calificaciones. Pero a diferencia del call center, el contacto entre un trabajador de Deliveroo y la dirección es extremadamente limitada. La externalización contractual no sólo establece condiciones precarias de empleo, sino que también opera en un entorno en el que los trabajadores sólo pueden tener contacto físico con la empresa cuando se inscriben – y este es contacto con otros trabajadores precarios asignados en los centros de contratación – o con el call center de los trabajadores cuando algo va mal. En lugar de la supervisión física y la gestión que se encuentra en el régimen de la fábrica, o el supervisor aumentado del call center, la gestión es por el panoptico del algoritmo 11 . En las entrevistas que he realizado hasta ahora, los trabajadores de Deliveroo han detallado cómo ‘no hay una persona que les dice qué hacer, es el algoritmo’ y que ‘el algoritmo es el jefe. Trabajan en el algoritmo, trabajamos en el algoritmo, simplemente interpretan los números con los que salimos 16 . La función de gestión viene principalmente en forma de correos electrónicos que evalúan el rendimiento. Aunque éstos no le dicen a los trabajadores los objetivos reales, sólo si los están cumpliendo o no. Esto introduce la demanda de auto-regulación que se encuentra en el panóptico, inculcando la sensación de ser constantemente rastreados y observados, a pesar de la falta de un jefe físico o supervisor.

En lugar de eliminar la posibilidad de resistencia, esta nueva encarnación del panóptico crea una doble precariedad en la plataforma Deliveroo. La falta de derechos laborales y la naturaleza peligrosa del trabajo hacen que los trabajadores se queden con poca protección. Como explicó un entrevistado:

Soy joven, no tengo familia para cuidar, no es tan malo para mí a corto plazo. Pero a largo plazo tienes miedo, tienes miedo. Si quiero salir de vacaciones necesito guardar el dinero, si choco o rompo mi pierna no puedo trabajar. Si no puedo trabajar no puedo pagar el alquiler, no puedo salir de vacaciones por lo que es un proceso bastante difícil.17

Estas condiciones que crean claras dificultades estructurales para la organización, también enmascaran una precariedad de la propia plataforma. La función de gestión que se encuentra en otros lugares de trabajo también está en su mayoría subcontratada en este modelo de plataforma, lo que significa que la organización tiene relativamente pocas herramientas a su disposición para hacerle frente a la resistencia organizada.18

Cómo Resisten los trabajadores en la Economía Gig

Mi interés por la “economía gig” comenzó desde un punto de partida similar al del proyecto con los call centers: se trata de una forma de trabajo nueva y en rápido crecimiento, que presenta agravios claros pero sin señales de organización tradicional en el lugar de trabajo. Al igual que en los call centers, la posibilidad de que los trabajadores en la ‘economía gig’ se organicen se ha anulado demasiado rápido. El estribillo era que los conductores de Uber no tenían ningún lugar de trabajo físico, ninguna manera de reunirse, así que no podían formar las redes necesarias para organizarse. Tal vez sea más exacto decir que estas dudas fueron sostenidas por personas que pensaban que no podían llegar a los conductores Uber para organizarlos, una defensa desde la perspectiva de los sindicatos existentes sobre por qué no podían justificar los recursos para la campaña. En su lugar, lo que muestra Deliveroo es que a menudo estas plataformas requieren que los trabajadores se junten en varios puntos – puntos de encuentro – para que los trabajadores estén en una posición privilegiada para iniciar una entrega. Incluso sin esto, los conductores de Deliveroo se reúnen en varios puntos de la ciudad, desde restaurantes populares hasta cruces ocupados, teniendo una vista omnipresente de Londres. Uber reconoció que era fácil encontrar a los conductores de Deliveroo, con varios informes de pedidos de Deliveroo a la oficina central de Uber, donde los encargados intentaron reclutar conductores para el servicio rival. Estos trabajadores no están completamente fracturados a través de plataformas digitales, pero permanecen incrustados en las calles y caminos, partes muy reales de la ciudad. También hay que señalar que los conductores de Uber también tienen que presentar documentos, y las oficinas donde esto sucede proporcionan un importante punto de contacto potencial, a pesar de que un conductor Uber haga sólo un corto trayecto en coche, y una solicitud en una aplicación, lejos Londres.

A diferencia del proyecto del call center, donde trabajé encubierto durante seis meses, he estado involucrado en una etnografía activista con trabajadores de Deliveroo desde el año pasado. Esto ha significado participar en alguna campaña antes de la huelga, junto con la mayor actividad que siguió a la acción en sí. Como he detallado en otra parte, 19  la autoorganización de los trabajadores de Deliveroo, junto con el apoyo de la rama de los mensajeros de la IWGB, ha sido enormemente inspiradora. La huelga de seis días fue una respuesta espontánea al intento unilateral de Deliveroo de eliminar la tarifa horaria de la remuneración y reemplazarla por sólo pagos por entregas. Esta acción se organizó principalmente vía WhatsApp, basándose en redes preexistentes, algunas de las cuales se formaron en los puntos de reunión asignados en cada área por Deliveroo. Lo que siguió fue una campaña animada que fue ampliamente difundida en las redes sociales.

En la huelga de UberEATS, que siguió poco después de la huelga de Deliveroo del año pasado, se intentó un enfoque similar. Había una oferta especial para el servicio de Uber que significaba que la primera orden recibia un descuento de £ 5. Los trabajadores en huelga, junto con algunos de Deliveroo, se dieron cuenta de que podían aprovechar esta oferta. Comenzaron a hacer pedidos por menos de 5 libras de comida, consiguiendo tanto una comida gratis y a otro conductor que podría ser convencido de unirse a la huelga. Aquellos que estaban en huelga se agolparon alrededor del conductor, animando y cantando por el ‘cierre de sesión’ – el equivalente a ‘ahorro de la economía gig’ de herramientas de desguace – en una línea de piquete espontánea. Uber, que era muy consciente de la acción que estaba teniendo lugar, encontró una solución para detener las órdenes de la manifestación, evitando que otros conductores se unieran ese día. Como uno de los conductores que entrevisté sobre esto lo explicó, así como el entretenimiento de los huelguistas salieron de la acción, también mostraron que podían “ocupar el sistema de una manera … si es una huelga imprevista … es como una sentada .20 . A esto siguió la discusión de cómo las plataformas podrían ser utilizadas contra sí mismas, similar al uso de “ataques de llamadas” en los call centers de entrada en Turquía, donde los activistas organizan llamadas telefónicas a los centros de llamadas para difundir información e intentar organizarlos.21

La campaña en Deliveroo continúa construyéndose, con el IWGB que lucha ahora para el reconocimiento del sindicato. Esto significaría, si tienen éxito, un cambio enorme en las condiciones de los trabajadores de Deliveroo, ya que, si se revierte la situación laboral falsa, los trabajadores tendrían derecho a vacaciones y pagos por enfermedad entre otros derechos. Esto ha sido seguido por campañas en Leeds, Bristol, Brighton, y un número creciente de lugares donde Deliveroo se está estableciendo. También hubo una reciente huelga de trabajadores italianos en Foodora, una empresa similar .22  de entrega de alimentos. Estos acontecimientos demuestran que es posible que los trabajadores se organicen en la “economía gig”, experimentando nuevas formas de organizarse al tiempo que adaptan las técnicas antiguas.

Automatización en el Transporte y el delivery

La lucha de clases en los call centers toma un sabor y una forma particular debido al rechazo generalizado del trabajo y a la falta (quizás necesaria) de una visión más positiva para lo que podría utilizarse un call center de ventas. Hay una dimensión diferente con el trabajo en el transporte y el delivery, ya que una forma alternativa de realizarlos se está forzando en el horizonte cercano. Uber ha dejado muy claro que su objetivo es automatizar sus servicios con coches sin conductor, y está probando estos servicios con Toyota, Volvo y ahora Mercedes Benz, que verán que la compañía maneja una red de autos sin conductores que pueden ser reservados a través de la aplicación de Uber. 23 En Deliveroo esto sigue siendo una posibilidad, aunque la compañía rival Just Eat ya había comenzado a probar un vehículo de entrega robot en Londres. Como señaló un analista de TCC Global: “Es una idea loable y aventurera, pero también me pregunto cómo podría desarrollarse a escala cuando ya existe una alternativa humana de bajo costo”. 24  A pesar de esto, los vehículos autónomos y los drones están bajando los precios, y son mucho más cooperativos que los trabajadores humanos, lo que significa que la automatización de estos sectores se está convirtiendo rápidamente en una posibilidad. Desde una perspectiva puramente académica, esto puede crear un sentido de inevitabilidad y derrota – estos sectores van a ser automatizados de todos modos, así que ¿por qué deberíamos preocuparnos por el surgimiento de una lucha aquí?

La automatización, al igual que la tecnología que la facilita y desarrolla, no es neutral. Más bien emerge de conjuntos particulares de relaciones sociales, reflejando el contexto de donde emerge, y pasando a ser utilizado como parte de una intervención en esas relaciones sociales. El concurso sobre la automatización debe considerarse desde la perspectiva de los trabajadores que actualmente están haciendo este trabajo, resistiendo su reorganización, y pensando en qué alternativas podrían parecer. Como observó Marx:

La habilidad especial de cada uno de los operadores de las máquinas, que ahora ha sido privado de todo significado, desaparece como una cantidad infinitesimal frente a la ciencia, las gigantescas fuerzas naturales y la masa del trabajo social incorporado en el sistema de la maquinaria, que, junto con estas tres fuerzas, constituye el poder del «maestro»..25

El “maestro” está ahora ampliamente aumentado por la nueva tecnología, con la amenaza de la automatización sobre grupos cada vez más amplios de trabajadores. Esta amenaza hace que sea aún más importante encontrar maneras de luchar para que la maquinaria ya no sirva al “maestro”, viendo que no es una batalla perdida sino parte de una alternativa. En lugar de aceptar o rechazar de manera acrítica la nueva tecnología, necesitamos comenzar nuestro análisis a partir de estas preguntas. Esto significa pensar en quién diseña esta tecnología y en qué presiones, qué nuevas formas de organización y explotación surgen de su uso y cómo la tecnología está transformando el trabajo y la vida cotidiana de una manera más general. Desde el call center hasta la ‘economía gig’, la tecnología se ha utilizado para dominar y explotar a los trabajadores. Sin embargo, vale la pena recordar que las computadoras y la automatización alguna vez prometieron interesantes posibilidades, pero esta creatividad y potencialidad fueron retorcidas y volvieron a trabajar en la plataforma capitalista del presente. A través del trabajo podemos entender que a pesar de las indicaciones distópicas, este presente sigue siendo discutido, y que un nuevo tipo de política puede obligar de nuevo a que el potencial liberador de la tecnología vuelva al horizonte político.

Jamie Woodcock es un becario de la LSE y autor de Working The Phones , un libro sobre el control y la resistencia en los call centers. Su último proyecto es sobre Deliveroo y la ‘economía gig’. También está realizando actualmente una investigación sobre trabajo digital, tecnología, gestión y videojuegos

Notas a pie de página::

2 Carl Benedikt Frey & Michael A. Osborne, ‘The Future of Employment: How Susceptible are Jobs to Computerisation’, 2013, available online at: http://www.oxfordmartin.ox.ac.uk/downloads/academi…

3 Nick Srnicek and Alex Williams, Inventing the Future: Postcapitalism and a World Without Work, London: Verso, 2015.

4 Phil Taylor and Peter Bain, ‘“An Assembly Line in the Head”: Work and Employee Relations in the Call Centre’, Industrial Relations Journal, Vol.30 No.2, 1999, pp.101–17.

5 Peter Bain and Phil Taylor, ‘Ringing the Changes? Union Recognition and Organisation in Call Centres in the UK Finance Sector’, Industrial Relations Journal, Vol.33 No.3, 2002, p.246–261.

6 Karl Marx, Capital, Volume 1: A Critique of Political Economy, London: Penguin, 1990 [1867], p.495.

7 Ray Kurzweil, ‘The Law of Accelerating Returns’, 2001, available online at: http://www.kurzweilai.net/articles/art0134.html

8 Michael Burawoy, The Politics of Production, London: Verso, 1985, p.53.

9 Harry Braverman, Labor and Monopoly Capitalism: The Degradation of Work in the Twentieth Century, London: Monthly Review, 1999, p.134.

10 Enda Brophy, ‘The Subterranean Stream: Communicative Capitalism and Call Centre Labour’, Ephemera, Vol 10 Issue 3/4, 2010, p.474.

11 Sue Fernie and David Metcalf, (Not) Hanging on the Telephone: Payments Systems in the New Sweatshops, Centre for Economic Performance, London School of Economics, 1998.

12 Paul Mason, PostCapitalism: A Guide to our Future, London: Penguin, 2016.

13 Nick Srnicek, Platform Capitalism, Cambridge: Polity, 2017, p.91.

14 Brishen Rogers ‘Employment Rights in the Platform Economy: Getting Back to Basics’, Harvard Law and Policy Review, Vol.10, 2016.

15 Trebor Scholz, ‘Think Outside the Boss’, Public Seminar, 2015, available online at: http://www.publicseminar.org/2015/04/think-outside…

16 These interviews have been conducted as part of an ongoing collaborative research project with Deliveroo workers and the IWGB union.

17 Deliveroo interview.

18 Srnicek, 2017.

20 Deliveroo Interview

21 Şafak Tartanoğlu, ‘The Conditions and Consequences of Informal Organisation in Turkish Call Centres’, ILPC 13-15 April 2014, London, 2014.

22 Arianna Tassinari and Vincenzo Maccarrone, ‘Striking the Startups’, Jacobin, 2017, available online at: https://www.jacobinmag.com/2017/01/foodora-strike-…

23 Pete Campbell and Leslie Hook, ‘Mercedes and Uber plan network of self-driving cars’, Financial Times, 31 January 2017, available online at: https://www.ft.com/content/49866534-e7cb-11e6-967b…

24 Quoted in BBC ‘Takeaway app Just Eat to test delivery robots’, BBC News, 6 July 2016, available online, http://www.bbc.com/news/technology-36723089

25 Capital, op. cit., 1990, p.549.

Por Una Guía de Autodefensa Laboral para Precarios de la Argentina

guialaboral

Tapa de la Guía de Autodefensa Laboral de la CGT española


guiaprecarios

De la Guía de Autodefensa Laboral para Precarias

”Este documento ha sido realizado con la intención de ser una herramienta útil para la organización de base y para la lucha de las trabajadoras y los trabajadores, destinado especialmente a aquellas que prestamos nuestros servicios laborales en condiciones más precarias, es decir, en realidad, a aquellas personas que actualmente constituimos la mayoría de la clase trabajadora en nuestro país. Con esta pequeña guía queremos que podáis tener a mano algunos recursos que os permitan orientaros a la hora de defender vuestros derechos y el de vuestras compañeras de trabajo ”


En la Argentina a la CGT en general y a los sindicatos en particular pocos les importa los precarios si total no les aportan a las cajas!


Encontré esta guía de Autodefensa Laboral para Precarias de la CGT española (el pdf) recordemos que esa guía es española, la legislación de allá es diferente a la argentina.

Cada vez más los trabajadores estamos precarizados y las plataformas tipo Uber, donde ni siquiera hay un jefe, una oficina, o un contacto entre compañeros, hacen todo muchísimo más precario.

Pensé que el site de la CGT de la Argentina tendría algo…Terrible error, ni siquiera hay un site de la CGT en internet!.

Tampoco encontré una guía así en la CTA, CTEP y otras organizaciones que, supuestamente, deberían proteger a los trabajadores (sean precarios o no).

Algunos ejemplos de formas de luchas de los trabajadores precarios en otros países:


Me sigue sorprendiendo que la CGT de la Argentina ni siquiera tenga un site, tal vez esto nos demuestra su preocupación por comunicarse con la sociedad.

Los trabajadores cuyos empleos se hacen precarios por la tecnología están organizándose

Open Democracy

A principios de 2015, un grupo de mensajeros en bicicletas se reunieron para averiguar cómo podrían obtener un aumento salarial. No habían tenido uno en 15 años, aunque sus costos habían aumentado en un 58%, lo que significa un recorte salarial de más de un tercio en términos reales. En febrero de ese año se unieron al Independent Workers Union of Great Britain (IWGB) [Sindicato Independiente de Trabajadores de Gran Bretaña] fundando la Couriers and Logistics Branch (CLB) [rama de Mensajeros y Logística (CLB)]. Después de 9 meses de campaña contra CitySprint, la empresa de mensajería líder en Londres, los conductores vestidos de azul recibieron el aviso de un aumento de 50p por entrega – un alza significativa. CitySprint debe haber pensado que esto sería el final de esto. Era sólo el comienzo.

“Es bueno tener un aumento de sueldo”, dice Mags Dewhurst, “pero muchos de los problemas de nuestra industria son a causa de los falsos contratos en los que estamos, y estos contratos sustentan todas las capas de explotación. Podemos ser despedidos en cualquier momento; No conseguiremos ningún pago en los feriados; Y todavía estamos sufriendo la fluctuación de la ecuación de oferta y demanda “. Dewhurst acaba de ganar una demanda contra CitySprint. En un espíritu similar al fallo en el juicio de octubre pasado contra Uber, o del éxito reciente contra Pimlico Plumbers, el juez dictaminó que la clasificación de Dewhurst de CitySprint como “contratista independiente” era ilícita, y le concedió licencia remunerada.

“Si nos fijamos en sus finanzas a partir de 2008, su volumen de negocios ha estado aumentando año a año en un 15%. Dice Dewhurst, señalando que el trabajo de los mensajeros es duro, peligroso e importante, con mensajeros profesionales a menudo entregando suministros urgentes como quimioterapia. “Estás sentado allí pensando, ¿Adónde va el dinero?, porque estoy trabajando cada vez más duro, pero ganando cada vez menos, y la compañía para la que trabajo desafiando todas las historias financieras nos dice, debes aceptar menos y por qué debemos aceptar la austeridad, mientras mi CEO se da un aumento del 55% en 2013. ”

El CLB emplea un enfoque doble, combinando la acción legal estratégica con campañas sobre el terreno, demostrando un modelo más dinámico, cooperativo y horizontal que responde a los recientes desarrollos en el mundo del trabajo que los sindicatos tradicionales han demostrado ser incapaces de iniciar. A medida que más personas son registradas como “trabajadores por cuenta propia “, existe una necesidad urgente de sindicatos innovadores, forjando alianzas con cooperativas, digamos, para defenderse más contra la precariedad. Según el vicepresidente de IWGB, Jon Katona, “el reciente triunfo de Dewhurst representa una” punta “de esta visión, que se está acelerando a medida que los trabajadores afiliados a Deliveroo IWGB comienzan una acción industrial en Brighton y ahora en Leeds con International Workers of the World,[Sindicato: Trabajadores Internacionales del Mundo] , después de una campaña acertada en Londres el año pasado. La IWGB está pidiendo al gobierno que amplíe los derechos relacionados con el estatus de los trabajadores y facilite a los demandantes el acceso a la justicia, ya que actualmente estos contratos también les prohíbe a los trabajadores demandar a su (no) empleador.

En Brighton, conductores apoyados por gente como John McDonnell y Green MP Caroline Lucas deben comenzar una campaña de alto perfil después de que los jefes de Deliveroo se han negado a asistir a la mesa de discusiones por reclamos por un aumento de £ 1 por entrega. Aunque Deliveroo parecía capitular ante una congelación en la contratación, que estaba resultando en demasiados trabajadores por muy pocos puestos de trabajo, se han negado a participar más. En una declaración enviada a los conductores, explicaron sus métodos de contratación diciendo: “cuando no hay suficientes conductores en estas horas pico, que resulta en pedidos retrasados o no aceptados para los clientes, nuestro sistema cree que necesitamos más ayuda y comienza a buscar nuevos conductores en la zona “. Esto significa que la empresa recluta sobre la base de la demanda en las horas más concurridas, y significa que es imposible para un mensajero estar plenamente empleado el resto del tiempo.

Desde entonces, Deliveroo ha tratado de aclarar esta afirmación, negando que continúe cualquier congelamiento y diciéndole a openDemocracy que están “proporcionando un trabajo bien remunerado y flexible que los conductores quieren”. Esto sirve para ocultar la realidad de que la mayoría de los trabajadores de la industria de mensajería ya son precarios, y no se pregunta por qué podría ser que la gig economy emplee más ampliamente a una fuerza de trabajo desproporcionadamente inmigrante, personas que se ven obligadas a aceptar un trabajo ocasional debido al racismo sistémico que les niega un empleo más estable. Deliveroo también me dijo que no reconoce nada de esto como una acción industrial ya que “la IWGB no representa a nuestros conductores” – raro ya que sus conductores han firmado una oferta para duplicar su condición de contratistas independientes.

El sindicato comenzó representando a los trabajadores de limpieza mal pagos , invariablemente trabajadores inmigrantes, en las universidades de Londres en 2012, y recientemente ha establecido una sucursal para cuidadores de temporales de niñosl. Campañas como Justice for Cleaners en la universidad SOAS y la campaña 3 Cosas se dividieron en grandes sindicatos y se reformaron bajo la bandera de la IWGB. “Muchos son polacos o brasileños en la industria de mensajería. “Es un hecho por el tipo de trabajo, porque sons de bajos salarios, bajo nivel de seguridad, baja perspectiva. Es el tipo de trabajo que está más disponible para las personas que … ya son vulnerables. No tienen las mismas posibilidades de conseguir empleos financieramente seguros y estables, así que este caen en este tipo de trabajo precario “.

La descripción del sistema de Deliveroo -y su negativa declarada a restringirlo- también traiciona el funcionamiento de una estrategia más generalizada y deliberada por parte de plataformas similares para eludir la responsabilidad por los medios de vida de los trabajadores: presentando falsamente la degradación que resulta de un feroz modelo de negocios capitalista como las inevitables fluctuaciones de la tecnología eficiente que simplemente trata de darle a los compradores y vendedores lo que quieren. Estas plataformas se benefician de la economía “inteligente” al explotar y recomponer la precariedad existente.

Los trabajadores y la interfaz pública con las empresas que cultivan una imagen futurista, establecidas para “disrumpir” las redes de valor y ampliarse exponencialmente conquistando nuevos mercados, desatando una marea de comodidad por parte del consumidor que no puede ser devuelto. La rapidez con la que estas empresas aumentan es sólo posible, como Dewhurst señala, porque no tienen que cubrir los costos básicos de infraestructura – los vehículos, el pago de vacaciones, pago por enfermedad o seguro nacional. La misma lógica les permite levantando sus manos – “sólo somos una empresa de tecnología” – y desactivar las connotaciones políticas de ser un trabajador al rotular a los empleados como empresarios que reciben una patada al ser sus propios jefes.

Este mito del irreprimible avance tecnológico alimenta la gran quimera neoliberal de que los mercados deben ser autorizados a respetar sus propias leyes, demostradas por su verdadera naturaleza cuando los gobiernos se apresuraron a apuntalar al sistema financiero en la crisis bancaria de 2008, como Will Davies, entre otros, han argumentado. En su lugar, dicen los grupos como el IWGB, aquí es la explotación a la antigua – con una nueva cara brillante: “la tecnología les permite mantener a los trabajadores a distancia, para que puedan esconderse detrás de esta idea de que es un algoritmo el que lo está controlando” advierte Katona. Pero es la misma distancia la que hasta ahora les ha permitido a los trabajadores organizarse con gran éxito.

El resto de nosotros debemos resistir a una cultura que continúa santificando la codicia corporativa y la conveniencia del consumidor a cualquier costo. Innumerables servicios están siendo desgastados de esta manera, y debemos ser conscientes de que la tecnología ha creado nuevas posibilidades para que el trabajo sea socavado hasta el hueso. La automatización podría anunciar un mundo más allá del trabajo, pero no bajo los actuales arreglos de erosión a las protecciones sociales y la falta de regulación decente para los mercados en evolución. Sindicatos como el IWGB y los de las industrias a-b están a la vanguardia desafiando a este ataque, pero los contratos más cortos, el pago a destajo y las protecciones ausentes están en aumento en todos los ámbitos. Estas empresas no se preocupan por sus empleados – pero se preocupan por su imagen pública y sus márgenes de ganancia. Llevan un registro de sus intentos de escparse de estos requisitos básicos; las cosas pueden empeorar.

Los Robots no sólo tomarán nuestros trabajos – harán a los ricos aún más ricos

The Guardian

La robótica y la inteligencia artificial seguirán mejorando, pero sin cambios políticos como un impuesto, el resultado irá de lo malo a lo apocalíptico

En lugar de hacer posible crear más riqueza con menos mano de obra, la automatización podría hacer posible crear más riqueza sin mano de obra.

Ben Tarnoff desde San Francisco

@bentarnoff

¿Los robots deberían pagar impuestos?

Puede sonar extraño, pero un número de gente prominente ha estado haciéndose esta pregunta últimamente. A medida que crecen los temores sobre el impacto de la automatización, los pedidos para un “impuesto al robot” están ganando impulso. A principios de este mes, el parlamento europeo consideró uno para la UE. Benoît Hamon, candidato presidencial del Partido Socialista Francés, que a menudo es descrito como el Bernie Sanders, de su país, ha colocado un impuesto robótico en su plataforma . Incluso Bill Gates recientemente respaldó a esta idea.

Las propuestas varían, pero comparten una premisa común. A medida que las máquinas y los algoritmos se hacen más inteligentes, reemplazarán a una parte cada vez mayor de la fuerza de trabajo. Un impuesto al robot podría aumentar los ingresos para capacitar a los trabajadores desplazados, o proporcionarles un ingreso básico.

La buena noticia es que el apocalipsis de los robots aún no ha llegado. A pesar de un flujo constante de titulares alarmantes sobre computadoras inteligentes engullendo a nuestro trabajo, los datos económicos sugieren que la automatización no está sucediendo en gran escala. La mala noticia es que si lo hace, producirá un nivel de desigualdad que hará que los EE.UU. actual se vea, en comparación, como una utopía igualitaria.

La verdadera amenaza que plantean los robots no es que se conviertan en malvados y nos maten a todos, que es lo que mantiene a Elon Musk desvelado – es que se amplificarán las disparidades económicas a tal extremo que la vida se convertirá, literalmente, en algo inviablle, para la gran mayoría. Un impuesto al robot puede o no ser una herramienta de política útil para evitar este escenario. Pero es un buen punto de partida para una conversación importante. La automatización masiva presenta un serio problema político, que exige una solución política seria.

La automatización no es nueva. A finales del siglo 16, un inventor inglés desarrolló una máquina de punto conocida como stocking frame. A mano, los trabajadores realizaban, en promedio, 100 puntos de sutura por minuto; Con la stocking frame, se hacían 1.000 en promedio. Este es el patrón básico, repetido a través de los siglos: a medida que la tecnología mejora, reduce la cantidad de mano de obra necesaria para producir cierto número de bienes.

Hasta ahora, sin embargo, este fenómeno no ha producido el desempleo extremo. Esto se debe a que la automatización puede crear y destruír empleos. Un ejemplo reciente son los cajeros de los bancos : los cajeros automáticos comenzaron a aparecer en la década de 1970, pero el número total de cajeros ha crecido desde entonces. A medida que los cajeros automáticos hacían más barato el funcionamiento de una sucursal, los bancos abrieron más sucursales, lo que dio lugar a más cajeros en general. La descripción del trabajo ha cambiado – los cajeros pasan más tiempo vendiendo servicios financieros que dispensando dinero en efectivo – pero los trabajos todavía están allí.


Comentario Personal:

Sería interesante comparar el número de bancarios en la década del 70 y su número ahora, por lo menos en la Argentina. No sé dónde se podrá encontrar este dato, si alguien sabe, avise.


Lo diferente de esta vez es la posibilidad de que la tecnología se vuelva tan sofisticada que no habrá nada que los humanos puedan hacer. ¿Qué pasa si tu cajero automático no sólo te puede dar cientos de dólares, sino venderte una hipoteca de tasa ajustable? Aunque la retórica actual sobre la inteligencia artificial es sobrevalorada, ha habido avances significativos en los últimos años. Y no es inconcebible que avances mucho mayores estén en el horizonte. En lugar de simplemente transformar el trabajo, la tecnología podría comenzar a eliminarlo. En lugar de hacer posible crear más riqueza con menos mano de obra, la automatización podría hacer posible crear más riqueza sin mano de obra.

¿Qué tiene de malo la riqueza sin trabajo? Depende de quién posea la riqueza. Bajo el capitalismo, los salarios son la forma en que los trabajadores reciben una parte de lo que producen. Esa porción siempre ha sido pequeña, en relación con las recompensas que fluyen hacía los propietarios del capital. Y en las últimas décadas, se ha vuelto más pequeña: la proporción del ingreso nacional que va a los salarios se ha ido reduciendo , mientras que la parte que va al capital ha estado creciendo . La tecnología ha hecho que los trabajadores sean más productivos, pero los beneficios se han reducido. La productividad aumentó un 80,4% entre 1973 y 2011, pero la remuneración real por hora del trabajador medio aumentó sólo un 10,7%.

Tan malo como esto, la automatización en masa amenaza con hacerlo mucho peor. Si piensas que la desigualdad es un problema ahora, imagina un mundo donde los ricos puedan hacerse más ricos por sí mismos. El capital liberado del trabajo no sólo significa el fin del trabajo, sino el fin del salario. Y sin el salario, los trabajadores pierden su único acceso a la riqueza, por no mencionar su único medio de supervivencia. También pierden su fuente primaria de poder social. Mientras los trabajadores controlen el lugar de producción, pueden cerrarlo. La huelga sigue siendo el arma más eficaz que tienen los trabajadores, aunque raramente la usen más. Una economía totalmente automatizada les haría no sólo redundantes, sino impotentes.

Mientras tanto, el capital robótico permitiría a las élites separarse por completo de la sociedad. De los jets privados a las islas privadas, los ricos ya dedican mucho tiempo y dinero en aislarse de otras personas. Pero incluso el mejor búnker de lujo fortificado, mientras el capital necesite trabajo para reproducirse, está atado al mundo exterior. La automatización masiva haría posible cortar a este enlace. Equipadas con un suministro infinito de riquezas sin trabajadores, las élites podrían sellarse en un paraíso cerrado, dejando a las masas desempleadas para su putrefacción.

Si ese escenario no es suficientemente sombrío, considera la posibilidad de que la automatización masiva podría conducir no sólo al empobrecimiento de los trabajadores sino a su aniquilación. En su libro Four Futures, Peter Frase especula que las hordas económicamente redundantes fuera de las puertas de las fábricas sólo serían toleradas durante algún tiempo. Después de todo, pueden ponerse inquietos – y eso es un montón de posibles problemas. “¿Qué pasa si las masas son peligrosas pero ya no son una clase obrera y, por lo tanto, no tienen valor para los gobernantes?”, Escribe Frase. “Alguien eventualmente tendrá la idea de que sería mejor deshacerse de ellos”. Él le da a este futuro un nombre apropiadamente aterrador: “exterminismo”, un mundo definido por la “guerra genocida de los ricos contra los pobres”.

Estas distopias pueden sonar como ciencia ficción, pero son perfectamente plausibles dada nuestra trayectoria actual. La tecnología en torno a la robótica y la inteligencia artificial continuará mejorando, pero sin cambios políticos sustanciales, el resultado va de lo malo a lo apocalíptico para la mayoría de la gente. Es por eso que vale la pena tomar en serio a los rumores recientes acerca de un impuesto al robot. Ofrecen una oportunidad para desarrollar una respuesta política a la automatización de masas ahora, antes de que sea demasiado tarde.

Cuando le pregunté al prominente pensador de izquierda Matt Bruenig por sus pensamientos, me explicó que, independientemente de lo que hagamos, no deberíamos tratar de desalentar a la automatización. “El problema con los robots no es la fabricación y su aplicación – algo que es realmente bueno para la productividad”, me dijo. “El problema es que son propiedad de los ricos, lo que significa que los ingresos que fluyen de los robots van a una pequeña porción de gente rica”.

En otras palabras: Los robots que matan el trabajo son buenos mientras la prosperidad que producen esté ampliamente distribuida. Un informe de Oxfam publicado a principios de este año reveló que los ocho hombres más ricos del mundo poseen tanta riqueza como la mitad de la raza humana. Imagina cómo serán esos números si la automatización se acelera. En algún momento, un puñado de multimillonarios podría controlar cerca del cien por ciento de la riqueza de la sociedad. Entonces, tal vez, la idea de que la riqueza debe ser propiedad de muchos, en lugar de monopolizada por unos pocos, no parecerá tan radical, y podemos emprender una redistribución muy necesaria – antes de que el capitalismo robot nos mate a todos.

Libro: Ben o’ Bill’s, El Ludita, en inglés

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Tapa del libro Ben o´Bills el Ludita

El libro en inglés está en en el site del Proyecto Gútenberg

De ese site una versión en pdf, click con el botón derecho del mouse y elegir descargar

en este enlace


Sobre este libro:

“Las huellas de esa tradición luddita vernácula se encuentran en numerosas canciones o leyendas orales, y de forma más accesible en un puñado de obras medio de ficción aparecidas a finales del siglo xix. De ellas, solo Ben O Bill s de Sykes y Walker (cuyos diálogos están escritos en el inglés dialectal de Yorkshire) tiende a rehabilitar la figura del luddita, transcribiendo más o menos fielmente las palabras de aquellos que hubieron de rebelarse para continuar siendo.

La Cólera de Ludd, La Lucha de Clases en Inglaterra al Alba de la Revolución Industrial

Camiones sin conductores: un tsunami económico que puede tragarse a uno de los empleos más comunes de los Estados Unidos

The Guardian

Estados Unidos está produciendo más que nunca, pero lo hace con menos y menos trabajadores. Cuando los camiones se automaticen, ¿adónde irán estos trabajos?

Por: Martin Ford

En abril de 2016, Uber anunció la adquisición de Otto, una empresa con sede en San Francisco, que desarrolló un kit que puede convertir a cualquier gran plataforma en una camioneta autoconducida.

La tecnología Otto permite una autonomía completa en las carreteras: los camiones pueden navegar, permanecer en su carril y detenerse como respuesta a las condiciones del tráfico sin intervención humana. El equipo de Otto actualmente cuesta unos u$s 30,000, pero seguro que caerá significativamente en los próximos años.

Otto no está sola. Los vehículos automatizados son usados comúnmente para mover materiales para la industria minera australiana. Daimler, la multinacional alemana, también ha demostrado su propio modelo, un gigante de 18 ruedas con un modo “piloto de carretera”disponible (lo que significa que un conductor tiene que permanecer presente, lo que lleva al jefe de la rama en EE.UU. que mañana un camionero será un gerente de logística”). Otro enfoque consiste en utilizar convoyes automatizados , en los que los camiones autodirigidos siguen a un vehículo principal .

Parece muy probable que la competencia entre las diversas empresas que desarrollan a estas tecnologías producirán camiones prácticos y autodirigidos dentro de los próximos cinco o 10 años. Y una vez que se apruebe la tecnología, el incentivo para adoptarla será poderosa: sólo en Estados Unidos, los camiones de gran tamaño están involucrados en unos 350.000 accidentes por año, lo que resulta en casi 4.000 muertes. Prácticamente todos estos incidentes pueden atribuirse a errores humanos. Los posibles ahorros en vidas, daños a la propiedad y la exposición a la responsabilidad eventual se volverá irresistible.

Sólo hay un problema: manejar camiones es una de las ocupaciones más comunes de los Estados Unidos .

Una vez sustituidos por la automatización, ¿adónde irán esos trabajos?

A partir de 2015, un típico trabajador industrial en los EE.UU. ganó un 9% menos coparándolo con el mismo trabajador de 1973. Durante esos mismos 42 años, la economía estadounidense creció más del 200%, o un asombroso u$s 11 trillones.

Para millones del promedio de los estadounidenses, las expectativas razonables de su juventud – un trabajo estable, ser dueños de su vivienda, una educación universitaria para sus hijos – se ha degradado por décadas de estancamiento, aun cuando han sido continuamente bombardeados por las noticias de crecimiento general y de la prosperidad de su juventud sobre la economía de los Estados Unidos.

La fuerza motriz detrás de esta transición ha sido la tecnología. Es ampliamente reconocido entre los economistas que, si bien el impacto de la globalización ha sido significativo especialmente en regiones específicas del país, los robots y la automatización de las fábricas han sido una fuerza mucho más poderosa. De hecho, incluso los trabajos que migraron a China se están evaporando ya que las fábricas allí se automatizan agresivamente.

Entre los trabajadores que siguen empleados, se ha convertido casi un cliché quejarse de lo buenos y bien pagados empleos en las fábricas que se han degradado en posiciones mucho menos lucrativas y confiables que en Walmart. Los pocos buenos trabajos que quedan son aquellos que – al menos hasta ahora – han estado exentos de las fuerzas de la globalización y la automatización.

Trabajos como la conducción de largas distancias.

De hecho, la conducción de camiones es sin duda una de las barricadas finales que protegen a un mundo tradicional donde el esfuerzo diligente ejercido en una profesión de cuello azul es respetado, esencial y bien recompensado. Es probable que no sea casual que un mapa que resalta a los estados donde reina la conducción de camiones como su ocupación principal está estrechamente correlacionado con un mapa que muestra los estados que votaron por Donald Trump.

Esta tormenta perfecta crea la percepción de que Estados Unidos “ya no está ganando” con la fabricación y que “ya no hacemos nada”. Esto no podría estar más equivocado. Desde 1990, el valor total de los bienes producidos en las fábricas estadounidenses ha aumentado en un 73% (quitandole la inflación).

Sin embargo, la historia de los trabajos es muy diferente. Esa casi duplicación de la producción ha sido acompañada por una caída del 30% en el empleo industrial – una pérdida de más de 5 millones de trabajos.

Estados Unidos está produciendo más que nunca, pero lo hace con menos y menos trabajadores.


En un futuro previsible, los camiones automatizados probablemente se limitarán a las operaciones de carreteras de larga distancia, y probablemente se requerirá a la intervención humana para pilotar el camión a lo largo de las últimas millas hasta su destino.

En otras palabras, todavía habrá algunos trabajos, pero es fácil imaginar que la naturaleza de la ocupación de “conducción de camiones” podría ser radicalmente transformada. Pilotar un futuro camión informatizado podría ser percibido como un trabajo de “tecnología”. Estos trabajadores serán liberados de días y noches en el camino y podrían vivir vidas normales, a menudo en deseables lugares urbanos.

En otras palabras, pilotar camiones para esas pocas millas finales podría eventualmente convertirse en una profesión de cuello blanco activamente buscada por los graduados universitarios. Esto podría ser especialmente cierto a raíz de la embestida de la automatización de software en muchas otras ocupaciones tradicionales de cuello blanco, basadas en el conocimiento (analistas financieros, abogados, programadores, cualquier trabajo que implique la manipulación de información de manera predecible).

El resultado podría ser que la conducción de camiones, al igual que muchas otras ocupaciones antes de que, finalmente, estarán sujetos a la “credencial de inflación” y por lo tanto podría llegar a ser mucho menos accesible a las dos tercios de los estadounidenses que no tienen un título universitario de cuatro años .

Mientras que la conducción de camiones puede llegar a ser el cartel de la ola de automatización, la interrupción, por supuesto, será mucho más amplio, eventualmente abarcando los trabajos de comida rápida, al por menor y de oficina que actualmente emplean decenas de millones de estadounidenses.

El impacto será especialmente agudo en aquellas regiones donde los una vez los trabajos en las fábricas eran mayoría y la conducción de camiones ahora ofrece el mejor camino para la prosperidad de los obreros. Y como muestra una rápida mirada al mapa electoral de Estados Unidos, estos estados tienen un peso político mayor, tanto para las elecciones presidenciales como para el Senado de los Estados Unidos. Un terremoto centrado aquí se sentirá lejos.

Es completamente razonable que toda persona trabajadora y diligente de nuestra sociedad tenga la expectativa de acceder a un trabajo digno, importante y adecuadamente compensado. Ese es, de hecho, uno de los fundamentos del sueño americano. Sin embargo, a lo largo de los próximos años y décadas, podemos enfrentarnos a una dura pregunta: ¿qué debemos hacer si el avance de la tecnología hace imposible cumplir esa expectativa razonable?

Resolver a esa pregunta puede requerir en última instancia un cambio fundamental en nuestros valores básicos. Una solución viable es alguna forma de suplementación directa de ingresos, tal vez en forma de un ingreso mínimo garantizado o un ingreso básico universal.

Esta es una idea que está empezando a ganar algo de tracción. En la actualidad, se están llevando a cabo experimentos limitados en Finlandia y en los Países Bajos, y próximamente habrá un ensayo financiado con fondos privados en el área de la Bahía de San Francisco. Y esta primavera, la provincia canadiense de Ontario también lanzará una prueba de ingresos básicos universales , por un costo de 25 millones de dólares canadienses.

Sin embargo, un ingreso básico es fácil de desacreditar como “pagarle a la gente por estar viva”. Es posible que debamos empezar a pensar en términos de un “dividendo de los ciudadanos” – la idea es que todos los ciudadanos deben recibir una participación por su propiedad en la riqueza global y la prosperidad del país, de la misma manera que los residentes de Alaska reciben un Pago que deriva de aprovechar los recursos energéticos de ese estado.

Si los empleos están en condiciones de comenzar a desaparecer – o si los salarios que se pagan serán impulsados implacablemente hacía abajo en la medida en que las ocupaciones se descomponen y el acceso a un ingreso de clase media requiere cada vez más niveles de educación y capacidad intelectual – entonces tendremos que encontrar una forma suplente de distribución del ingreso, o enfrentar el potencial de estancamiento económico e inestabilidad social y política. También tendremos que asegurarnos de que las personas le encuentren un significado y un objetivo a un mundo donde pasan menos tiempo trabajando.

Todo esto es fácil de decir, pero los desafíos asociados con las soluciones reales serán asombrosos.

La disrupción populista que comenzó a rodar en junio con el Brexit y que parecía crecer en noviembre, bien podría estar ganando fuerza y navegar hacía un paisaje donde la tecnología destruye puestos de trabajo como nunca antes y podría convertirse en uno de los desafíos seminales que enfrentaremos en las próximas décadas.


Comentario:

Cuando leo estas cosas no puedo dejar de pensar en Iván Ordóñez y su libro sobre el campo cuando habla sobre los viajes en camión para mover la cosecha:



Segmento de AgroTV


Iván Ordóñez dice que se hacen 3 millones de viajes de camión para mover la cosecha, ¿Qué pasará con los que le venden a los camioneros el asado para hacerse en la ruta?

Es casi seguro que lo primero que quieran ahorrarse los sojeros es el costo de transporte, ¿qué pasará con los camioneros?

¿Qué pasará con los camioneros de la soja cuando se necesite 1 camionero conduciendo a un convoy o sólo trabajadores de cuello blanco para manejar los camiones que transportan soja para llegar a su destino final?

¿Qué dirá el poderoso sindicato de camioneros?

Siempre pensé en el terrible impacto ambiental de 3 millones de viajes de camión, pero bueh, Iván Ordóñez ve a eso como algo positivo…


Y sobre una Asignación Universal Básica o una Renta Básica Universal:

Sucede que el despegue económico de los últimos años y los avances sociales registrados en casi todos los países se explican en buena medida por el boom de los commodities, y la renta que habilitan es apropiada por el Estado y, con mayor o menor éxito, redistribuida. A uno podrá gustarle más o menos, pero habrá que reconocer que los ingresos extraordinarios y la ampliación del gasto social están relacionados. En términos argentinos, hay un vínculo entre el monocultivo sojero y la Asignación Universal, y ése es, desde mi percepción, el punto ciego del correcto razonamiento planteado por Carta Abierta cuando alerta sobre la imposibilidad de una política social inclusiva sin retenciones: lo que falta decir es que para que haya retenciones tiene que haber soja, y para que haya soja tiene que haber glifosato.

José Natanson, Le Monde Diplomatique

Tal vez, cuando los camioneros y los que viven de ellos en las rutas, vean que sus ingresos caen abrúptamente sea el momento de repensar a este modelo que genera 3 millones de viajes en camión!!!