La Doctrina Social del Macrismo: Kirchnerismo 2.0

Entrevista a Mario Santucho, director de la revista Crisis en el programa El Lobby sobre la última revista dedicada a los planes sociales del macrismo


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Pero el cambio no llegó como lo esperaban. No hubo recortes. El macrismo abrió a pleno los grifos del presupuesto destinado a esa población considerada como sobrante por el mercado de trabajo. En 2016 el Argentina Trabaja tuvo 30.061 nuevas altas, alcanzando un total de 127.011 titulares, que se suman a los 80.191 heredados del Ellas Hacen y los 13.113 del Barrios Bonaerenses, las otras patas del PRIST, acumulando un total de 220.000 titulares. Se aumentó en tres oportunidades el monto de pago y se otorgó un bono de fin de año. 

Revista Crisis


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Los futuros del sector agropecuario Agro 2030…¿Y ser como Dinamarca que se plantea que toda su producción sea orgánica?

Tweet de Argentina 2030 el programa de gobierno que se pregunta cómo será la agricultura en el 2030:


Lástima que nadie habló de agroecología ni de salir del modelo transgénico, nadie planteó hacer como Dinamarca y proponer que toda la producción sea orgánica!

Un podcast sobre lo que está pasando en la Argentina:


Primer Bloque:

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Segundo Bloque:

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Fuente: Decí Mu

Antes de la reunión de la Organización Mundial de Comercio en Buenos Aires…

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El domingo 3 de diciembre en horas de la madrugada, violentaron la entrada de la oficina en la que funciona el Observatorio Petrolero Sur (OP Sur) en la Ciudad de Buenos Aires, y robaron computadoras, herramientas de trabajo y dinero.

La organización denunció que el hurto se produjo en el marco de esto ocurre en un marco de hostigamiento extremo y criminalización de la oposición al gobierno, y a pocos días de que la ciudad sea militarizada para que se realice la cumbre de la Organización Mundial de Comercio.

Hernán Scandizzo, integrante de OP Sur, relató los hechos a Radio La Tosca.

Amarc Argentina

Siguiendo con Charles Dickens como cronista de la revolución industrial (Gustavo Grobocopatel nos dice que la Argentina puede ser la Inglaterra de la revolución industrial!)

Siguiendo con Charles Dickens como cronista de la revolución industrial un segmento del programa de radio Ser Historia


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Todo el programa en Cadena Ser


Se cree qie Oliver Twist estuvo basado en un niño obrero de la revolución industrial:

Robert Blincoe nació aproximadamente en 1792. En 1796 era un huérfano que vivía en la casa de acogida de St. Pancras en Londres. Lo que sucedió a sus padres se desconoce, a la edad de 6 años fue mandado a trabajar como asistente de deshollinador, pero su jefe pronto lo mandó de vuelta al centro.

En agosto de 1799, a la edad de 7 años, fue enviado a trabajar en Gonaston Mill, una fábrica de algodón de C. W. y F. Lambert en Lowdham, cerca de Nottingham. Según sus memorias él era uno de los ochenta chicos de 7 años de St. Pancras vendidos en calidad de aprendiz de parroquia. Viajaron hacia allí en carro durante días. Supuestamente iban a ser escolarizados para mejorar sus vidas, pero eso nunca sucedió. Blincoe y el resto vivían en un dormitorio y su comida consistía en porridge y pan negro. Trabajaban 14 horas al día, 6 días a la semana. El primer trabajo de Blincoe consistía en sacar las hebras que quedaban en la máquina de algodón para que hacer que funcionara, incluso aunque pudiera lesionarse. Perdió la mitad de un dedo con este trabajo. Los encargados golpeaban a los chicos a la menor provocación. Blincoe confesó más tarde que llegó a considerar el suicidio muchas veces. Cuando Blincoe escapó y trató de huir a Londres, un sastre que a veces trabajaba para el molino lo reconoció y lo arrastró de vuelta.

En 1802 cuando cerraron Lowdham Mill los chicos fueron enviados a Litton Mill en Derbyshire. El trato continuó siendo el mismo.

Blincoe completó su aprendizaje y estuvo como trabajador adulto hasta 1817 hasta que fundó su propia fábrica de algodón. En 1819 se casó con una mujer llamada Martha.

En 1822 el periodista John Brown conoció a Blincoe y le hizo una entrevista para un reportaje sobre el trabajo infantil. Brown decidió escribir la biografía de Blincoe y se la entregó a un activista social llamado Richard Carlile En 1828 Carlile decidió publicar la historia en el periódico The Lion en 5 entregas semanales del 25 de enero al 22 de febrero.

La fábrica de Blincoe fue destruida por un incendio en 1828. Indigente e incapaz de pagar sus deudas fue encerrado en la cárcel del Lancaster Castle durante un tiempo. Cuando salió se convirtió en distribuidor de algodón. El negocio funcionó y le permitió pagar la educación de sus tres hijos.

En 1832 John Doherty publicó A Memoir of Robert Blincoe en forma de panfleto. En una entrevista con el Employment of Children in Manufactories Committee (Comité de niños empleados en manufacturas) aseguró que preferiría que sus hijos fueran deportados a Australia a que trabajaran en las fábricas.

Robert Blincoe murió de bronquitis en Macclesfield en 1860.

Se cree que Charles Dickens pudo basar su personaje de Oliver Twist en la vida de Robert Blincoe.

Wikipedia

La visión socialista de la izquierda sobre el mundo rural

“Y es que la visión socialista y colectivista de la izquierda sobre el mundo rural, teñida además de la metafísica del desarrollo y el tecnologismo acríticos, ha desconocido en muchas ocasiones la textura real de lo que podría ser una forma ecológica y sostenible de desarrollo agrario. Entendámonos: la izquierda de los siglos XIX y XX, pese a su vinculación sentimental con las formas comunales de gestión, ha defendido generalmente la tesis de que, para el pleno desarrollo de las fuerzas productivas en el ámbito agrario, y el aumento de la productividad producto de la utilización de la tecnología agrícola, era necesario el proceso, que el capitalismo estaba desarrollando, de concentración de la tierra en pocas manos, generando fincas mayores y más competitivas.

La idea de la generación de grandes granjas, al estilo de las fábricas urbanas, donde pudieran ponerse en funcionamiento todos los procesos tecnificados que la ciencia agraria recomendaba, aumentando la productividad, ha estado en la base de la comprensión de socialista de la agricultura que, a falta de socialización o colectivización de dichas granjas por un proceso revolucionario, ha saludado históricamente el proceso de mercantilización de la tierra implementado por el capitalismo como el dinamizador del necesario desarrollo ampliado de las fuerzas productivas que estaba construyendo la infraestructura material del socialismo futuro.

Esta idea podía acompañar un proceso de movilización del proletariado rural allí donde el proceso de concentración de la tierra ya había sido operado, generando grandes latifundios, en muchos casos fuertemente improductivos por la mala gestión de terratenientes incapaces o absentistas, como en la mayor parte de Andalucía. Los jornaleros sin tierra podían fácilmente imaginar la colectivización del latifundio y su gestión colectiva como alternativa socialista. Que esta gestión iba a verse acompañada de un aumento de la productividad y del desarrollo ulterior de nuevos servicios para las familias campesinas (como ha ocurrido en la localidad de Marinaleda) era algo evidente, dado el abandono y la desidia de la clase dirigente local y la profundidad de los procesos de autoorganización del proletariado rural.

Sin embargo, en los lugares donde los tipos de cultivo y la historia previa habían generado una hegemonía de las formas de la pequeña propiedad familiar de la tierra, la alternativa de la izquierda fue vista con una enorme desconfianza. No podía ser de otro modo, ya que, en cierta manera y a los ojos de las comunidades rurales, lo que hacía era legitimar el proceso de expolio que estas estaban sufriendo a manos de los terratenientes y prestamistas. Y, en última instancia, y si llegamos al momento actual, de las grandes multinacionales del agro business.

Así, en lugares como Castilla o Galicia, la alternativa de la izquierda, que había olvidado los comunales y llamaba a la colectivización de la pequeña propiedad, contribuyó a enajenar toda posible simpatía del campo con la propuesta socialista, y a vincular a los sectores agrarios con las fuerzas de la derecha y el conservadurismo. Que dirigentes del falangismo de primera hora como Ramiro Ledesma vinieran del mundo del asociacionismo agrario castellano, mientras el anarcosindicalismo tenía sus feudos entre los jornaleros gaditanos o sevillanos no era casualidad.

Sin embargo, quizás la clave que permita solucionar esta dicotomía entre la izquierda y la propiedad familiar campesina sea más ideológica que real. Y esté, precisamente, en el concepto de los bienes comunales. César Roa apunta esta solución, aunque no la desarrolla (esperamos una próxima entrega), haciendo hincapié en un elemento naciente de la conciencia política de la izquierda que la articula con la cosmovisión del mundo rural: la perspectiva ecológica. ”

El Salto


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“Esta semana, junto con Cesar Roa Llamazares, que acaba de publicar “En Defensa de los Comunes”, viajaremos a los siglos XVIII y XIX y las luchas por defender los sistemas comunales de gestión de la Tierra.
Repasaremos el proceso de ascenso de la propiedad privada de la tierra desde España a Inglaterra, de Argelia a Suráfrica, de Mexico a Prusia.
Y, por supuesto, hablaremos del caso ruso, donde se desarrolló todo un movimiento socialista entorno a la defensa de la comuna rural rusa (obshina,mir).
Finalmente, analizaremos qué sucedió tras la Revolución Rusa en el campo y los debates dentro del socialismo sobre el papel de los sistemas comunales tradicionales.”

Radio La Granja