Anarquismo individualista de lujo totalmente automatizado, por Edmund Berger

Una primera traducción, si quieren mejorarla, revisarla, corregirla, envíen un email a: Eduardo_G(Arroba)Riseup.net


Fuente: Center For Stateless Society

Lujo Revolucionario, Administración Burocrática

Cualquier política que busque una noción abarcadora de liberación y libertad debe orientarse, ante todo, hacia el futuro y debe perseguir este horizonte a través de acciones orientadas a objetivos. Esto efectivamente establece un sistema de retroalimentación, que une el futuro cambiante y modular que reúne a aquellos que lo desean con acciones concretas, impulsos revolucionarios y actos insurreccionales que se muevan hacia su construcción. En sus giros más eficaces, los horizontes futuros se ensamblan en cuanto permanezcan abiertos, como la composición de las posibilidades en una gama cada vez mayor de opciones. Sin embargo, algunos motivos se despliegan actuando como anclas o señales para el ensanchamiento del espacio de posibilidades.

Uno de esos anclajes meméticos que ha recibido un kilometraje decente en ciertos círculos es el “comunismo de lujo totalmente automatizado” (CLTA) – una visión utópica en la que el trabajo se elimina mediante la tecnología, el capitalismo es reemplazado por el comunismo y, como describe Aaron Bastani en en un artículo de 2015 para Vice, El «aventurerismo político» culmina en «Cartier para todos, MontBlanc para las masas y Chloe para todos». A su vez, a menudo se habla de CLTA, junto con la aceleración hacía la izquierda de Nick Srnicek y Alex Williams, su menos hiperbólico, más especulativamente inclinado primo. Con sus demandas por la automatización desenfrenada, el ingreso básico universal y el dominio prometeico, el futuro político según Srnicek y Williams son un intento de revivir (y auto-corregir algunos puntos problemáticos) a lo que Nick Dyer-Witherford se refiere como “Red Plenty Platforms” [Plataformas Rojas de la Abundancia] – las diversas ofertas hacía el ‘comunismo cibernético’ como las recomendaciones para la planificación de Oskar Lange para La Unión Soviética, las de Paul Cockshott y Allin Cottrell para el Nuevo Socialismo , el CyberSyn de Salvador Allende y el Parecon de Michael Albert, entre otros.

Al revisar esta lista, lo que viene a la mente es la presencia innegable de burocracias tecnocráticas que acechan en los bastidores, ya sea en la engorrosa infraestructura de Gosplan, las divisiones de clases no intencionadas que surgieron entre trabajadores e ingenieros durante el curso de CyberSyn, o la infernal social burocracia que, sin duda generaría, Parecon. De hecho, Dyer-Witherford escribe que los futuros comunismos cibernéticos deben ser más flexibles y de múltiples escalas, y Srnicek y Williams siguen su ejemplo en este sentido. Para cada uno de ellos, el comunismo de lujo es estar libres del trabajo y de las condiciones de escasez. Esto sitúa su tecnopolítica en una trayectoria mucho más grande, llevándola hacia atrás a través de las reflexiones de Thorstein Veblen sobre la necesidad social de un “soviet de ingenieros” al retrato de  Fourier y Saint-Simon del socialismo como la “administración de las cosas”. Para los aceleradores de la izquierda y sus allegados, la amplificación de la tecnología eliminará gradualmente la necesidad de la burocracia que recorre los escritos y las reflexiones de sus antepasados.

Tales tendencias son comunes a quienes operan en las trayectorias marxistas, neomarxistas y también los posmarxistas, y muy a menudo, las contradicciones entre los planes propuestos para llegar a la libertad de los libertarios y la expansión del autoritarismo burocrático que estas soluciones requerirían no se han probado lo suficiente. Es difícil ver cómo la utilización de las infraestructuras actuales del mundo pueden ser dirigidas hacia la realización de una utopía futura a gran escala. Es igualmente difícil ver cómo la grandiosidad de la producción capitalista, tal como se encuentra actualmente, encarna el horizonte hipersticial (es decir, el horizonte epistémico, constructivo de ciertas acciones políticas) que podría sacudir a la izquierda de su estupor. Con esto en mente, lo que quiero hacer ahora es intentar abrir un espacio en el que ciertas percepciones de estos pensadores puedan rescatarse y empujarse hacía una nueva dirección, alejándose de una política orientada al futuro basada en las tendencias existentes en el desarrollo de tecnologías productivas, y basadas hacia nuevas infraestructuras y nuevas tecnologías. Para ello, sin embargo, primero tenemos que dar vuelta a la más contenciosa de las figuras: Karl Marx.

Marx contra el trabajo

En su libro Tiempo, Trabajo y Dominación Social, el teórico marxista Moishe Postone ofrece una extensa crítica al “marxismo tradicional” (es decir, a la lectura del marxismo que supuestamente conduce al marxismo-leninismo, al estalinismo, al maoísmo, etc.) reinterpretando a la teoría comunista. Como Antonio Negri y los autonomistas, Postone basa su enfoque no en los tres volúmenes del Capital, sino en  Los Grundrisse, el manuscrito inédito y menos conocido de Marx  donde expuso todo el alcance de su proyecto. Los estudiosos radicales han considerado desde hace mucho tiempo que el Marx de Los Grundrisse era diferente y más radical que el Marx del Capital, ofreciendo una metodología alternativa a su obra, un conjunto de preocupaciones e incluso una articulación hacía lo que quiere alcanzar el “comunismo” . Para Negri, Los Grundrisse  ilustran la forma en que la clase obrera (entendida aquí no sólo en términos del proletariado industrial, sino como el trabajo colectivo de la sociedad en su conjunto) opera de manera autónoma dentro y contra el capitalismo. En contraste, Postone sostiene que la crítica de Marx No es tanto una crítica hacía el capitalismo desde el punto de vista del trabajo, sino una “crítica del trabajo en el capitalismo”.ii

En El Capital, Marx presenta como la contradicción que come en el corazón del capitalismo como una entre las “fuerzas de producción” y la forma en que se distribuye la producción de estas fuerzas -es decir, entre la producción en masa de las mercancías y el sistema de marcadores que Los distribuye. Postone ilustra que esta llamada “contradicción” tiene una importancia significativamente menor en los Grundrisse. En este trabajo, es la contradicción entre el tiempo de trabajo y la producción de máquinas. Postone llama la atención sobre la manera en que Marx analiza el trabajo y la producción temporalmente: lo que Marx (muy problemáticamente) denominado “valor” era simplemente la magnitud del tiempo de trabajo empleado en el proceso de producción, por el cual se recibe un salario. Al mismo tiempo, sin embargo, la producción capitalista está revolucionando constantemente la producción a través del desarrollo de la tecnología que tanto disminuye la posición central del trabajo como acorta el tiempo empleado en el trabajo. En “El fragmento de las máquinas”, el pasaje más conocido de los Grundrisse, Marx pone sus tapas futuristas e intenta anticipar el horizonte de esta tendencia:

…una vez adoptados en el proceso de producción del capital, los medios de trabajo pasan por diferentes metamorfosis, cuya culminación es la máquina , o más bien, un sistema automático de maquinaria … puesto en movimiento por un autómata, una poder móvil que se mueve a sí mismo; Este autómata está compuesto de numerosos órganismos mecánicos e intelectuales, de modo que los propios trabajadores [cast merely] se echan simplemente como sus vínculos conscientes.iii

Para este Marx, no es tanto la socialización de la riqueza la característica definitoria del comunismo, sino la liberación del trabajo que se produce por medio del desarrollo de una tecnología post-capitalista de producción: el tiempo de trabajo se aproxima a cero. Al mismo tiempo, sin embargo, no podemos absolver a este Marx distintivamente más libertario de la celebración de la tecnocracia y la burocracia que se ha enganchado al concepto (s) de socialismo y comunismo. Sigue siendo un sistema sin dinero basado en la superación de la “anarquía ciega del mercado” a través de la “racionalización de la producción”, aunque debe decirse que el Marx de Los Grundrisse es más ambivalente ante la racionalización y la burocracia que el Marx del Capital . Lo que importa en Los Grundrisse es el desarrollo de la ciencia misma, que se la clasifica como surgiendo no del brillo de los individuos, sino del “cerebro social” o “intelecto general” de la sociedad. Marx sostiene que el movimiento hacia la «producción racional» se incuba dentro del capitalismo, derivado de la tendencia de la “manufactura y la industria pesada” a buscar el “empleo del poder científico” para transferir “al espíritu comunal del trabajo … a la máquina V

Es en este punto en que la teoría marxista se revela como un prototipo de “comunismo de lujo totalmente automatizado”. La transferencia de la ciencia a la máquina “redundará en beneficio del trabajo emancipado y es la condición de su emancipación”. Esto se debe a que no sólo el proceso de automatización -que es precisamente lo que aquí describe Marx- dirige el tiempo de trabajo; También es porque expande rápidamente las capacidades de la producción misma. En otras palabras, disminuye la existencia de la escasez.

Es por esta razón que encontramos repetidamente a marxistas elogiando las infraestructuras que permiten la producción en masa y la industria pesada. Como es el caso del propio Engels, quien sugirió en “Sobre la Autoridad” que el desarrollo se movía inexorablemente hacia “la industria a gran escala y la agricultura a gran escala”, y que buscar entrar en otra vía no constituía nada menos que “querer abolir a la misma industria, destruyendo al telar mecánico para volver a la rueda giratoria “. Estos argumentos prefiguraban los del economista austro-marxista Rudolf Hilferding, quien escribió en su libro Finance Capital, de 1910, que la corporación era un ejemplo del capitalismo que superaba las “ineficiencias” de la libre competencia a través de la combinación de privilegios monopólicos, la especializacion tecnológica y la “administración racional”. “Una corporación”, escribió, “es capaz de organizar su planta de acuerdo con consideraciones puramente técnicas, mientras que el empresario individual está siempre restringido … La corporación puede así ser equipada de una manera técnicamente superior y puede mantener esta superioridad técnica”. Las ideas de Hilferding influyeron, a su vez, en revolucionarios marxistas como Vladimir Lenin (que conscientemente buscó construir un “capitalismo de estado en la Unicón Soviética) Y también a economistas no marxistas como Joseph Schumpeter (quien había sostenido que la competencia libre de muchas empresas era inferior a la competencia limitada entre grandes industrias y financieras combinadas).

Hay también una similitud distintiva entre el Marx de Los Grundrisse y las teorías económicas de Veblen, escribiendo como él lo hizo por el mismo tiempo que Hilferding. De la misma manera que Marx veía los desarrollos en la ciencia y la tecnología surgidos de un “cerebro social” o “intelecto general”, Veblen describió un “patrimonio tecnológico” de la sociedad, del cual surgió el “proceso de máquina” esto es, “la sistemática organización de la producción y la aplicación razonada del conocimiento “. Este último punto es de vital importancia (y no sólo para los marxistas y los tecnócratas inspirados en Veblen, como ilustraré en breve), ya que reúne una visión amplia que une la creatividad y el deseo con la compilación de técnicas y técnicas para operar en el mundo . Veblen subrayó como a lo largo de las presiones competitivas de los negocios , existe una tendencia hacía la cooperación (que se alinea, quizás engañosamente, con la industria) en la unión de “todas las ramas del conocimiento que tienen que ver con las ciencias materiales”.

Para Veblen, el resultado de esta cooperación e integración era doble. En primer lugar, sembró las semillas para la futura cooperación e integración a través de la profundización y expansión del patrimonio tecnológico. En segundo lugar, puso de manifiesto las necesidades de una «gestión racional» por medio de una clase de ingenieros, que nos llevaron a un conjunto de preocupaciones paralelas (pero no directamente) al camino serpenteante del pensamiento marxista hacia la administración tecnocrática. Los llamados tecnocratas, seguidores de Veblen se dividieron en sus propias alas izquierda y derecha, tomaron estas ideas en el futuro. Lewis Mumford, el más conocido de los tecnocratas de izquierda, vio la acumulación de conocimiento y la integración de los procesos de producción como la apertura de la posibilidad de un estado de cosas bastante similar a la que plantea el comunismo de lujo totalmente automatizado:

Cuando el automatismo se vuelva general y los beneficios de la mecanización se socialicen, los hombres volverán una vez más al estado de Original en el que existieron en regiones un incremento natural, como los Mares del Sur: el ritual del ocio reemplazará al ritual del trabajo y el trabajo Se convertirá en una especie de juego. Ese es, de hecho, el objetivo ideal de un sistema mecanizado y automatizado del poder de la producción: el logro universal del ocio.

Ecologías y Economías del Conocimiento

De hecho, el conocimiento tiene una “base social” (en la medida en que podemos hablar significativamente de “sociedad” como algo que no sea una abstracción). Contiene propiedades emergentes, surgiendo como lo hace en un segundo orden, dentro del grueso de las interacciones, negociaciones y labores entre los pueblos y los ecosistemas en los que están insertados. Se despliega en iteraciones, pasando de observaciones de las normas generales y fijas (metis) a estructuras más concretas y superficiales (techne) antes de regresar de nuevo, las dos recorriéndose una a otra en una exprimidora perpetua. Tal danza puede como lo destacó correctamente Veblen, representarse por la figura de la máquina misma, que marca el paso del conocimiento en un conjunto de materiales de una manera que produce un objeto técnico o un artefacto. Además, la acumulación y transformación de tales objetos o artefactos mismos son los que forman parte del tapiz de este “patrimonio tecnológico” o “cerebro social” en la medida en que se despliegan a través del tiempo y siembra las semillas para futuras invenciones o innovaciones. Consideremos, por ejemplo, la sugerencia de Lewis Mumford de que la Revolución Industrial del siglo XVIII estaba supeditada a una masa de innovaciones que se habían ido acumulando durante siglos, desde los desarrollos de la minería durante el siglo XVI (“Más estrechamente que cualquier otra industria, la minería estaba ligada al primer desarrollo del capitalismo moderno “) a la invención monástica del reloj en el siglo XIV (” El reloj … es la máquina clave de la era industrial moderna “), entre muchos otras.

Esta forma de desestabilizar a las formas tradicionales de organización y comportamiento, alterando técnicamente nuestras interacciones, puede describirse de muchas maneras. Para Marx, era la naturaleza innata de nuestro “ser-especie”, y para Veblen, era el impulso de la “creatividad” en su forma más inmediata y aplicable (Personalmente, prefiero la noción de Gilles Deleuze y Félix Guattari de “deseo” caracterizándola como una fuerza productiva, generativa). Sea cual sea el término que utilicemos, es evidente que el problema subyacente con las fórmulas de Marx y Veblen es que ambas se trasladan, con la noción de que el despliegue de las facultades humanas se trasladan directamente a una industria intensiva a gran escala basada en el manejo cuidadoso de los recursos humanos, y las variables económicas. Tal vez sea fácil ver por qué, escribiendolo tal como eran en tiempos de prometheismo a gran escala, de sistemas de fábricas expansivos e infraestructuras gigantescas. Aún hoy, tales sistemas reinan supremos- como un informe de la Brookings Institution de 2015 mostró, los mercados de la denominada “nueva economía” sin fricciones siguen dominados por firmas masivas, diferentes sólo de sus antepasados ​​por su grado de integración tecnológica. ) Y la tendencia a emplear una fuerza laboral mucho menor.

Sin embargo, la existencia real de este sistema -esta megamáquina, como habría dicho Mumford- debe separarse de cualquier filosofía del determinismo tecnológico o de inevitabilidad histórica. El deseo, incluso en su orientación más tecnológica, no debe conducir directamente a los grandes altos hornos, al tablero de planificación corporativo (o estatal), o a la explotación de mano de obra paupérrima. Carlota Perez nos dice que “el espacio de lo tecnológicamente posible es mucho mayor que el de lo económicamente rentable y socialmente aceptable”, pero como neo-schumpeteriana, toma tal realidad como algo dado, como las megastucturas y los patrones económicos cíclicos que ella (correctamente) identifica como impulsada por el entrelazamiento orgánico de la tecnología “dependiente del camino” y la demanda del consumidor. No es así, afirmó Stephen Marglin en los años setenta. Basándose en ejemplos que van desde la organización del trabajo en las fábricas, el desarrollo de sistemas fabriles al final de la era feudal hasta la colectivización de la agricultura por parte de los Soviets, sugirió que existía una tendencia de las “clases poderosas desde el punto de vista económico y político” para dirigir la innovación de una forma que congenie con el mantenimiento del poder no sólo en el nivel molar, sino el nivel molecular de lo cotidiano. Anteriormente, Mumford había argumentado que las relaciones despóticas de poder forzaban las trayectorias del desarrollo tecnológico hacía estructuras que mejor sirvieran a las clases dominantes.

Entre los principales medios a través de los cuales se ponen en marcha estas trayectorias, se encuentran el otorgamiento de privilegios de monopolio por parte del Estado -y en particular, las patentes, los derechos de autor y otras protecciones denominadas de “propiedad intelectual”. Si el conocimiento y la tecnología emergen de un estrato social y evolucionan a través del tiempo, entonces estos privilegios de monopolio actúan capturando flujos particulares en este ecosistema. En otras palabras, le permite a ciertos actores encerrar una porción del «intelecto general» y prohibier que otros los utilicen, reproduzcan o mejoren, a menos que se extraigan las rentas apropiadas, por supuesto.

Lo que estos sistemas hacen es no sólo mantener una regulación apretada -aunque en última instancia informal- sobre el desarrollo tecnológico, sino ayudar a mantener la subordinación de la masa de trabajadores a un puñado de capitalistas ricos. Consideremos, por ejemplo, la aplicación de la ley de propiedad intelectual a nivel mundial, primero a través del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio, luego a través de la Organización Mundial del Comercio (y de los diversos acuerdos de libre comercio que se negocian). Si bien se lo califica como globalización de las economías de mercado, lo que estos mecanismos han hecho es globalizar los métodos de exclusión. En el caso de las leyes de propiedad intelectual, el desarrollo desigual ya existente entre los mundos llamados “desarrollados” y “en desarrollo” se ve exacerbado por la obligación del mundo en desarrollo de confiar en el conocimiento y la tecnología del mundo desarrollado.

O considere la forma en que la producción intelectual de la academia -tan alimentada a menudo por las arcas públicas- es tan frecuentemente confiscada y encerrada por corporaciones privadas adyacentes al sistema universitario. Esta privatización del propio trabajo de generar conocimiento (en un espacio que pone de relieve la “naturaleza social” del propio conocimiento) va desde los avances materiales que se están produciendo en lugares como el MIT y Stanford hasta los registros de investigación y desarrollo en todos los campos . Un sinnúmero de artículos de revistas, resúmenes, tesis y escritos efímeros que forman el sustrato de las infraestructuras del conocimiento desaparecen del ojo público, son raramente vistos excepto por aquellos que pagan las grandes sumas demandadas por los cercamientos artificiales que hay que pagar (o por quienes han encontrado / cultivado medios de eludirlos).

Numerosos científicos, ingenieros, académicos de todas las ramas y activistas se han pronunciado una y otra vez contra los efectos cáusticos de estos cercamientos, destacando en particular las maneras en que han frenado efectivamente la investigación y el desarrollo. Muy a menudo la falta de acceso a determinadas herramientas y grupos de conocimiento ha llevado a los posibles desarrolladores a tener que reinventar la rueda, por así decirlo, de una manera que no infrinja la “propiedad” de los demás – un giro que ayudó a aumentar los costos asociados con la investigación y el desarrollo, lo que bloquea a muchos que nunca serán capaces de comenzar el trabajo en primer lugar (y viendo a los que se embarcan en el camino de la investigación y el desarrollo en las grandes empresas y los intereses de los inversores). Esto no sólo ayuda a mantener los paradigmas industriales más intensivos, sino que ayuda a reproducir la espectacular figura del entrepreneur heroico.

Especulando sobre el Futuro

Empujando contra esta tendencia destructiva, Charlotte Hess propone una comprensión de la información y el conocimiento como capaces de ser un “bien público puro – no rival y libre para todos”. Moviéndose en aguas similares, el músico Brian Eno ha descrito la manera en que las nuevas formas y tendencias novedosas tienden a emerger espontáneamente de redes sociales y culturales abiertas que comparten libremente información y herramientas -un fenómeno que él llamó “scenius”. Scenius aumenta la imprevisibilidad de la innovación y mejora su naturaleza dinámica, al mismo tiempo que destaca el papel que desempeñan los foros de conocimiento en el “preparado del terreno” para tales situaciones. Sólo se puede imaginar que bajo el escenario de que el conocimiento y la información sean tratados como un “bien público puro”, la velocidad y la complejidad de la innovación se acelerarán.

La reorientación del conocimiento hacia un marco autónomo más basado en los bienes comunes no será suficiente para reorientar el camino del desarrollo industrial. Hay que tener en cuenta una serie de otros factores, como el acceso al financiamiento inicial, la forma en que esta financiación se lleva a cabo, etc., etc., pero están fuera del alcance de este artículo. Lo que quiero destacar es la manera en que el desmantelamiento del régimen de propiedad intelectual es la condición previa para el cultivo de una alfabetización socio-técnica generalizada y difusa -algo que, a su vez, aumentaría considerablemente el abanico de opciones presentadas a cada individuo. La alfabetización socio-técnica, en otras palabras, se presta a la amplificación de las libertades positivas, al ejercicio de la libertad. Se convierte así en el opuesto exacto de los sueños de los sueños automatizados de los marxistas, los veblenitas y los que quieren acelerar la izquierda más recientes, para quienes el desarrollo tecnológico se dirige hacia un estado de libertad negativa, hacía una experiencia de libertad.

En esta situación, ¿cuáles serían las grandes infraestructuras industriales de hoy? Si los individuos tuvieran el conocimiento, o al menos el acceso a medios para adquirir conocimientos técnicos, para producir, vivir y comerciar sin recurrir a la precariedad del presente, ¿seguirían trabajando para otros? Puede ser un poco exagerado declarar el fin del trabajo asalariado, pero parece obvio que si las personas tienen la capacidad de tener sus propios medios de producción, entonces la venta de su fuerza de trabajo a los miembros de la clase dominante disminuirá. En ese terreno, parece que cuando Srnicek y William discuten un “enfoque de bricolaje” al desarrollo tecnológico, uno de “combinar algo nuevo” con lo antiguo, es menos la CyberSyn de Allende (que es precisamente lo que describían en este pasaje ) Y más similar a los sistemas de producción de abajo hacia arriba y descentralizados discutidos por Kevin Carson en su Homebrew Industrial Revolution [Revolución Industrial Casera] que vienen a la mente. De hecho, la producción y la distribución radicalmente descentralizadas, estigmergidas (Mecanismo de coordinación espontánea, indirecta entre agentes o acciones, donde el rastro dejado en el ambiente por una acción estimula el funcionamiento de una acción subsecuente, por iguales o un diverso agente.), que cede el mayor control posible a los agentes autónomos, sirven mucho mejor como un horizonte sociotécnico y económico para una política militante.

Por lo que vale, Srnicek y Williams se acercan a esto al sugerir que “toda economía postcapitalista requerirá flexibilidad tanto en la producción (por ejemplo, la fabricación de aditivos) como en la distribución (por ejemplo, la logística” just-in-time “). Esto permite que una economía responda a los cambios en el consumo individual, a diferencia de los grandes e inflexibles esfuerzos de la era soviética “. Pero a pesar de estos momentos orientados hacia el futuro, la posición general de la aceleración de izquierda ha permanecido demasiado cerca de las visiones del exceso fordista , Ya sean los indicios de la nostalgia soviética, el retro-keynesianismo o la noción del comunismo de lujo totalmente automatizado. Cuando la fabricación aditiva y las técnicas relacionadas aparecen, siempre parece estar relegada a una posición menor, a una reflexión posterior o una nota de pie de página. Es extraño ver que las “plataformas de abundancia rojas” abarcan la cuestión de la flexibilidad, pero rara vez se ocupan de la cuestión de la escala (que por supuesto es a lo que la cuestión de la flexibilidad está íntimamente ligada).

Así que en lugar de un comunismo corregido, como una nueva configuración hipersticial: el anarquismo individualista totalmente automatizado. En lugar de utilizar el sistema industrial de masas como su punto de partida (que es, al final del día, poco más que un síntoma de la represión al desarrollo tecnocientífico del capitalismo, no su ápice), este modo de tecnopolítica insurreccional aún no mirará hacia un sistema productivo sin forma, cuya génesis se encuentra en las tiendas, garajes, sótanos y laboratorios emergentes en zonas urbanas anónimas y suburbios aburridos (¡y por no hablar de los espacios ya existentes como Emilia-Romagna de Italia o Shenzhen de China!) Se puede elaborar un linaje intelectual, comenzando tal vez con las observaciones de Marx sobre la tecnología y el conocimiento científico en Los Grundrisse, pero aumentado a través de los problemas de conocimiento de Hayek y las filosofías de la libertad positiva. El anarquismo individualista, totalmente automatizado, llega incluso con consignas ya hechas. En lugar de “todo el poder para los Soviets”, ¿Por qué no “todo el poder para el intelecto general”? En lugar de un “Beneficioso para todos”, ¿por qué no un “futuro para el diseño”? Tenemos metas para la acción inmediata, la creación del conocimiento común o la creación de sistemas de financiamiento para el desarrollo tecnológico, ¿por qué dejar que los marxistas y los tecnócratas reclamen políticas anti-trabajo por su cuenta?

Después de todo, es en esta fase tardía, cuando el capitalismo esclerótico se tambalea hacía el precipicio de su frágil meseta y el clima se desliza de mal en peor, que podemos decir con seguridad que el anarquismo debe ser el futurismo y que el futuro debe ser anarquista. Pongámonos a trabajar.


Todas las referencias en la nota original en inglés


Sobre el aceleracionismo de izquierda


El derecho de expresarse anónimamente



“La tecnología que permite reconocer los rostros de las personas funciona analizando las dimensiones del rostro, el contorno de las orejas, el ancho de la nariz y la longitud de la frente. Posteriormente, realiza búsquedas en las bases de datos para encontrar coincidencias.

Uno de los temas que más preocupa a los investigadores es cómo la policía utiliza esa tecnología para vigilar las protestas. El reporte encontró que de las 52 agencias que recurren a este software, o lo han hecho en algún momento, sólo una —la Oficina de Investigaciones Criminales de Ohio— cuenta con normas explícitas sobre monitorear actividades religiosas, políticas o de libertad de expresión.”

“Por ejemplo, la policía de Baltimore utilizó software de reconocimiento facial durante las protestas de 2015 por la muerte de Freddie Gray —un hombre afroamericano muerto bajo la custodia de algunos oficiales— para identificar a los manifestantes que tenían órdenes de arresto pendientes. T. J. Smith, vocero de la policía de Baltimore reconoció que el software ha sido usado “para intentar identificar a aquellos involucrados en actividades criminales”.

Los autores del estudio argumentan que la Primera Enmienda está pensada para proteger no sólo la libertad de expresión, sino “el derecho de expresarse anónimamente“. Advierten que el uso de esta tecnología por parte de la policía, “podría comprometer las libertades básicas, particularmente si se usa durante las protestas“.”

Vice


Estoy con las bolas al plato del Spam que me manda Facebook!

Todos los días recibo spam para que me una a Facebook, lo loco es que al final del email hay una opción para desuscribirse a algo que nunca me suscribí.
Por ejemplo hoy me llega esto con gente de la región del oeste del Gran Buenos Aires


facebook

El Spam que me llega de Facebook todos los días a mi correo


Es gente de San Miguel, Lujan, de Open Door, de Pilar, un árabe también.

Ya fui varias veces a la dirección que ahí figura pidiendo que no me manden más nada, no sirvió de nada.

Acá se demuestra lo bien que cuida Facebook a sus usuarios, me manda una lista de gente con sus nombres y apellidos y lugares de residencia.

¿Por qué ahora la zona oeste?, ni la menor idea… ¿Por qué recibo este spam?, tampoco lo sé, dudo que toda esta gente me esté invitando, ni siquiera sé quienes son.

¿Se podrá hacer algo para dejar de recibir toda esta mierda?

No es una pregunta retórica, de verdad no sé cómo dejar de recibir esto!

Si alguien sabe, avise por favor.

IBM y el Holocausto


Cristina Kirchner siendo president@ y su ambición de colocar cámaras de vigilancia en todos lados.


El reconocimiento facial


Cristina y las cámaras por todos lados


IBM, al servicio del holocausto

“Un libro describe cómo el régimen de Hitler clasificó a sus víctimas con material de la firma estadounidense

La utilización sistemática de los ordenadores por parte de los nazis es bien conocida desde hace años. En el Museo del Holocausto de Washington se expone un ordenador de IBM empleado para elaborar el censo alemán de 1933. Se trata de un desarrollo de una de las máquinas creadas en 1890 por Herman Hollerith para la Oficina del Censo de Estados Unidos. Precisamente ante ese viejo procesador de datos, durante una visita al museo, al historiador Edwin Black se le ocurrió en 1993 investigar las relaciones entre Big Blue y el régimen de Hitler. Casi ocho años después, y tras haber contado con la colaboración de casi un centenar de ayudantes, el resultado del trabajo de Black contiene graves acusaciones contra IBM. ‘El fundador y presidente de IBM, Thomas J. Watson, visitó Alemania regularmente entre 1933 y 1939, y puedo demostrar que estuvo en 1941 para organizar el traslado de algunas de sus máquinas a Rumania’, afirma el historiador.

La primera consecuencia de IBM y el holocausto ha sido la presentación, el pasado viernes, de una querella contra la compañía. Michael Hausfeld, uno de los abogados estadounidenses que el año pasado consiguieron que Alemania creara un fondo de 5.000 millones de dólares (900.000 millones de pesetas) para indemnizar a trabajadores esclavizados en las factorías nazis, exige ante un tribunal federal de Brooklyn (Nueva York) que Big Blue compense económicamente a cinco clientes suyos supervivientes de los campos de exterminio. ‘Hitler no hubiera podido identificar y detener de forma tan eficiente a judíos y otras minorías, para utilizarlos como esclavos y finalmente exterminarlos, sin la ayuda de IBM’, declaró ayer el abogado.”

Toda la nota en El País


Alguien dejó al libro por acá


Ahora sabés todo el poder que tiene Mauricio Macri o alguien peor que pueda a llegar a estar en el poder en la Argentina


ibm

El Legado Oscuro de la Demanda de China por Recursos Globales

Una primera traducción, si quieren mejorarla/revisarla/corregirla envíen sus sugerencias a:

Eduardo_g(arroba)riseup.net


Fuente: Yale Environment 360

En la medida en que China persigue un sorprendente conjunto de proyectos de energía, minería, explotación forestal, agricultura e infraestructura en prácticamente todos los continentes, está teniendo un impacto medioambiental sin precedentes en el planeta.

Durante los últimos 35 años, he trabajado como ecologista en el Amazonas, África y la región de Asia y el Pacífico en una serie de temas ambientales, principalmente girando en torno de los bosques tropicales, la biodiversidad y el  incremento del uso de la tierra y el cambio climático. He visto muchas cosas – algunas buenas, algunas increíbles, otras desgarradoras. Pero nunca he visto a una nación tener un impacto tan abrumador en la tierra como lo hace ahora China.

En todo el mundo, en casi todos los continentes, China está involucrada en una vertiginosa variedad de proyectos de extracción de recursos, energía, agricultura e infraestructura-carreteras, ferrocarriles, represas hidroeléctricas, minas- que causan daños sin precedentes a los ecosistemas y a la biodiversidad. Esta ofensiva probablemente será facilitada por el anti-medio ambiente de la administración Trump y el creciente desentendimiento internacional.

Para ser justos, China también está dedicada a actividades ecológicas, como invertir fuertemente en energía solar y eólica , combatir su notoria contaminación del aire replantar millones de acres de sus tierras desnudas. Y está en el proceso de prohibir la venta interna de marfil , lo que debería frenar la matanza épica de los elefantes de África y Asia. Pero el crecimiento de sus credenciales ecológicas por parte de China está en muchos sentidos abrumado por la enorme escala de degradación ambiental que sus políticas y corporaciones están causando en todo el mundo.

El incremento internacional de los recursos del país comenzó en serio en 1999, cuando la “Going Global Strategy” [Estrategía Ser Globales] de China liberalizó las políticas de inversión y proporcionó incentivos financieros para fomentar las inversiones y los contratos en el extranjero. El bombardeo de las reservas extranjeras y la bendición oficial del presidente Deng Xiaoping con su lema  “enriquecerse es glorioso”, explotaron las inversiones internacionales de China -y su impacto en el mundo natural.

Los impactos ambientales más profundos de China giran en torno a su campaña para adquirir minerales, combustibles fósiles, productos agrícolas y madera de otras naciones. Esto a menudo involucra acuerdos para construir carreteras a gran escala, ferrocarriles y otras infraestructuras para mover los recursos naturales de las áreas interiores a puertos costeros para su exportación. El rápido ritmo de estas actividades continúa a pesar de una reciente desaceleración de la economía china, con grandes proyectos en curso en el mundo en desarrollo.

De 2004 a 2014, el Banco de Exportación e Importación de China desempeñó un papel destacado en el financiamiento de 10.000 millones de dólares en proyectos de ferrocarriles en África oriental , muchos de los cuales fueron construidos por corporaciones chinas. Los chinos están ahora ayudando a financiar y construir grandes redes ferroviarias en Kenia y Uganda, una de las cuales está planeada para atravesar el Parque Nacional de Nairobi .

Incluso en el interior remoto  de la cuenca del Congo, las empresas chinas están muy involucradas en proyectos de construcción de carreteras, minería y explotación maderera, como observé recientemente en Camerún y la República del Congo. China también propone un ferrocarril ferrocarril de 3000 millas atravesando totalmente América del Sur , cortando bosques remotos y sabanas para transportar soja, madera y otros bienes a la costa del Pacífico, donde puedan ser enviados a China. El costo de 60 mil millones de dólares hizo que Perú hiciera una pausa, pero el proyecto aún está en discusión.

Es difícil encontrar un rincón del mundo en desarrollo donde China no esté generando un impacto ambiental significativo.

China es el mayor financiador y constructor de represas hidroeléctricas del mundo, muchas de las cuales están siendo construidas en regiones biológicamente diversas donde estas presas y sus carreteras asociadas y líneas eléctricas abrirán nuevas tierras para su explotación. China está involucrada en la planificación, financiamiento o construcción de grandes represas en África, incluyendo la Gran Represa del Renacimiento Etíope, que está a punto de terminar. Un consorcio de empresas chinas está haciendo una oferta para ayudar a construir el proyecto de la represa Grand Inga en el río Congo, una serie de represas que podrían convertirse en el mayor proyecto hidroeléctrico del mundo. Aunque la construcción podría comenzar a finales de este año, hasta ahora la República Democrática del Congo no ha realizado estudios de impacto ambiental.

La magnitud de las ambiciones internacionales de China es impresionante, como lo demuestran los esquemas “Belt and Road” [Una Franja, Una Ruta] y “21st Century Maritime Silk Road” [Ruta de la Seda Martítima del Siglo 21] del país. Estas dos iniciativas implicarían la creación de una red masiva de transporte y otros proyectos de infraestructura diseñados para acelerar el desarrollo y promover los intereses económicos y políticos de China. Se extenderán por Asia a Europa y África, proporcionándole el acceso al 64 por ciento de la población mundial y al 30 por ciento de su producto interno bruto.

Las naciones en desarrollo necesitan claramente mejores infraestructuras, y las inversiones chinas están produciendo considerables beneficios en algunos países, como la recién inaugurada línea de pasajeros entre la capital etíope Addis Abeba y el puerto de Yibuti en el Golfo de Adén. Desafortunadamente, las compañías e inversionistas chinos rara vez avanzan hacía un desarrollo económico y social equitativo, mejorando la gobernabilidad y la sostenibilidad ambiental que promueva un crecimiento estabale y de largo plazo en las economías en desarrollo. Un informe detallado del Global Canopy Program, un grupo científico del Reino Unido, concluyó que las empresas chinas y las organizaciones financieras están entre las peores empresas en el mundo en términos de impulsar la deforestación tropical.

China ha sido durante mucho tiempo un agujero negro para el comercio ilegal de animales silvestres , el mayor consumidor mundial de todo, desde pangolines, partes de tigre, aletas de tiburón y cuernos de rinocerontes. La prometida prohibición del comercio público de marfil en China es una buena señal, pero es sólo una faceta de un próspero comercio ilegal de animales silvestres que impulsan intensos niveles de caza furtiva a nivel internacional. Y China es un gran consumidor de madera ilegal, a pesar de tardar en tomar medidas para contener el flujo en sus mercados. En África occidental , los bosques de palo rosa están siendo ilegalmente despojados , casi exclusivamente para alimentar la alta demanda en China. Los impactos son aún más fuertes en toda la región de Asia y el Pacífico, donde los bosques nativos desde Siberia a las Islas Salomón están siendo sobreexplotados para alimentar los mercados madereros chinos.

En términos más generales, en China existe poca demanda de aceite de palma , madera, carne de res, productos del mar y productos agrícolas, con certificación ecológica lo que debilita los esfuerzos mundiales para administrar estos recursos de manera más sostenible. Y aunque China es uno de los mayores importadores mundiales de aceite de palma -un importante motor de la deforestación tropical-, el gobierno chino le impone aranceles  a la importación de aceite de palma certificado ecológicamente, lo que disminuye aún más la demanda interna para su uso.

Por supuesto, China no es la única en promover sus propios intereses económicos sobre los de otros países y su salud ambiental. Se trata de una historia que se remonta a la época colonial y antes, cuando las naciones europeas explotan sin piedad recursos y poblaciones locales desde África, a América del Sur, a la India. Más recientemente, las corporaciones occidentales -como Shell Oil en Nigeria, Union Carbide en la India y Texaco en Ecuador- han causado numerosas crisis ambientales.

La diferencia con China es de escala. Con casi una quinta parte de la población mundial (1,35 mil millones de personas), una cultura de negocios altamente competitiva, poca tolerancia a las críticas y una impresionante capacidad para realizar cambios decisivos, China no tiene rival como fuerza mundial. Ninguna nación ha cambiado tan rápidamente el planeta, a una escala tan grande, y con tan decidida determinación. Es difícil encontrar un rincón del mundo en desarrollo donde China no está teniendo un impacto ambiental significativo.

Los factores que podrían frenar a Estados Unidos o a un país de Europa en proyectos de desarrollos de recursos extranjeros – intensas críticas de la prensa, o leyes que rigen las prácticas comerciales en el Exterior – son insuficientes en gran medida en la China actual. Por ejemplo, mientras que las compañías estadounidenses están sujetas a leyes contra los sobornos en la Foreign Corrupt Practices Act, no existe una legislación comparable que rija a la conducta de los empresarios y corporaciones chinas. Los europeos en África se quejan frecuentemente de la escala de los sobornos chinos. “Van directamente a los altos funcionarios y los sobornan generosamente, y entonces nadie puede detenerlos”, me dijo un silvicultor holandés en la República del Congo. “Solíamos ofrecer pequeños” regalos “a muchas personas, pero ahora el dinero se concentra en la parte superior y la corrupción está fuera de control”.

Según un importante análisis del Banco Mundial de casi 3.000 proyectos, los inversores y las empresas chinas suelen predominar en las naciones más pobres con regulaciones y controles ambientales débiles, haciendo que esas naciones se conviertan en “paraísos de contaminación” para las empresas chinas.

Es muy probable que aumente la magnitud de la explotación de los recursos internacionales de China. El Banco Asiático de Inversión (AIIB), con sede en Pekín, está fuertemente capitalizado y se está moviendo rápidamente para financiar proyectos en el Exterior con salvaguardas ambientales y sociales “racionalizadas”. De manera alarmante, el año pasado el Banco Mundial anunció que estaba suavizando sus propias salvaguardas ambientales y sociales, en un movimiento que fue visto como un esfuerzo por mantenerse competitivo con el AIIB. Como argumenté recientemente, el AIIB y otros bancos chinos de desarrollo podrían forzar una “carrera hacia el abismo” entre los prestamistas multilaterales – con consecuencias potencialmente graves para el medio ambiente mundial.

Durante la última década, los ministerios del gobierno chino han publicado una serie de “documentos verdes” en los que se esbozan importantes directrices ambientales y sociales para las empresas y corporaciones chinas en el Exterior. El gobierno chino admite fácilmente que el cumplimiento de sus directrices es pobre, pero no acepta ninguna culpa por ello. En cambio, insiste en que tiene poco control sobre sus corporaciones y culpa a las naciones anfitrionas por no controlar a las corporaciones chinas con más cuidado.

La verdad es que mientras las empresas privadas de China gozan de una autonomía significativa con respecto al Partido Comunista Central, China se encuentra entre las sociedades más centralmente controladas del mundo. Si China realmente quisiera reinar sobre sus irresponsables corporaciones, fácilmente podría hacerlo haciendo algunas declaraciones oficiales fuertes y castigando visiblemente a unos pecadores exorbitantes. No lo ha hecho por una sencilla razón: a pesar de sus, a menudo, atroces actividades ambientales, las corporaciones de China que operan en el extranjero son enormemente rentables.

En el ámbito interno, el impacto medioambiental de China es también profundo. En términos de cambio climático, por ejemplo, en los últimos años China ha soplado más lejos que los Estados Unidos como el mayor contaminador de carbono del mundo – y ahora produce dos veces las emisiones de gases de efecto invernadero que los EE.UU., así como mayores cantidades de contaminantes peligrosos como el dióxido de azufre y óxidos de nitrógeno . Sí, China está invirtiendo en nuevas tecnologías eólica y solar, pero está dedicando mucho más dinero a grandes proyectos de energía hidroeléctrica, carbón y energía nuclear.

Además de su monolítico Embalse de las Tres Gargantas , el mayor proyecto hidroeléctrico del mundo, China está construyendo o planeando construir  20 mega represas  a lo largo de su tramo del río Mekong, lo que podría tener graves impactos sobre la biodiversidad, la pesca y los usuarios de aguas , en naciones de aguas abajo como Laos, Camboya y Vietnam.

Si China realmente quisiera realmente reinar en sus irresponsables corporaciones, fácilmente podría hacerlo.

Muchos han alabado la increíble serie de plantaciones de árboles de China, que comenzó en 1978 y ha reforestado aproximadamente 100.000 millas cuadradas, en su mayoría en el oeste de China. Sí, esos árboles están almacenando carbono, ayudando a estabilizar los suelos y reduciendo el escurrimiento de sedimentos en los arroyos y produciendo madera para los aserraderos domésticos de China. Pero casi todos los árboles plantados son monocultivos de especies exóticas como el eucalipto y el álamo, que tienen poco valor como hábitat para la vida silvestre nativa. Además, en el sur de China, grandes extensiones de selvas tropicales biológicamente ricas han sido deforestadas para plantaciones exóticas de caucho.

China le está prestando cada vez mayor atención a la contaminación del aire, agua y suelo, que está entre las peores del mundo, especialmente en decenas de ciudades como Beijing, Shanghai, y Xingtai. Sin embargo, los progresos han sido limitados y grandes extensiones de china oriental y central se han convertido en lugares igualmente insalubres para la gente y la biodiversidad. Los líderes y científicos de China reconocen que su impresionante biodiversidad han sufrido muchísimo .

A medida que el impacto ambiental de China continúa creciendo a nivel nacional e internacional, la administración Trump -con su agenda anti-ambiental y su carácter nacionalista y de aspecto interno- ya se ha retirado del Tratado Transpácifico . China y sus bancos de inversión extranjeros están saltando al vacío del Pacífico.

La Administración Trump parece apenas consciente de estas apremiantes realidades. Y eso deja a los conservacionistas en una situación muy difícil. Nunca esperábamos que Trump fuera elegido, mucho menos que apoyara nuestras opiniones. Pero las debilidades de la administración Trump podrían conducir a un declive más amplio de los Estados Unidos que acelerará la degradación ambiental en todo el mundo.

Para mí, el peor de los escenarios es algo como esto : Hace dos años, estaba discutiendo con un investigador de la Wildlife Conservation Society [Sociedad para la Conservación de la Vida Silvestre] de Camboya si la Sociedad debía aconsejar a un banco de desarrollo alemán cómo construir un camino asfaltado a través del corazón del Bosque Seima , un paraíso para la rara vida silvestre. Odiaba hacerlo, pero no veía mucha elección. “Si no ayudamos a los alemanes”, dijo el científico, “entrará una corporación china y explotará el camino de todos modos, y eso sería un desastre ecológico”. be an ecological disaster.”

William Laurance


William Laurance is a Distinguished Research Professor and Australian Laureate at James Cook University in Cairns, Australia, and also holds the Prince Bernhard Chair in International Nature Conservation at Utrecht University, Netherlands. He received the Heineken Environment Prize and BBVA Frontiers in Ecology and Conservation Biology Award for his efforts to promote tropical nature conservation. More about William Laurance →

¿Quién es el dueño de tu tractor? y ¿de los datos que recolecta tu tractor?

De una nota de La Nación:

Por qué los agricultores de EE.UU. hackean sus tractores con software ucraniano

Buscan tener el control sobre los vehículos, que incorporan tecnología para evitar que se arreglen en un taller que no sea el oficial

“Las restricciones de John Deere sobre los últimos modelos de sus tractores volvió muy popular la modificación del software de la computadora interna con un software proveniente de Ucrania: granjeros desesperados por reparar la maquinaria recurren a esa alternativa, que les devuelve el dominio sobre el vehículo, facilitándoles además la posibilidad de realizar cualquier reparación.”

“Que los granjeros acudan a hackers para “liberar” tractores tiene otra explicación: John Deere puede, de manera remota, apagar la maquinaria sin que los agricultores puedan hacer otra cosa más que comunicarse con la empresa para solicitar una reparación que bien podrían realizar ellos mismos.

De hecho, John Deere obliga a los compradores de un tractor en los EE.UU. a firmar un documento en donde se comprometen a no realizar cualquier tipo de reparación; todo debe hacerse en el service oficial. No hay posibilidad de “meter mano”. Otro apartado impide que demanden a la compañía por imponer esas restricciones sobre los arreglos oficiales.”

“Si un agricultor compra el tractor debería poder tener el derecho de hacer con él lo que quiera. Se puede, por ejemplo, cambiar la transmisión con un mecánico independiente, pero el tractor no arrancará. John Deere cobra US$ 230 por esa pieza y otros US$ 130 para conectar la maquinaria a una computadora que autorice ese cambio”, relató un granjero al sitio Motherboard.

Toda la nota en La Nación


¿Y cuando ya no haya una persona conduciendo al tractor?

Una revolución agrícola silenciosa

Los tractores automáticos permiten a los agricultores recortar los gastos de combustible, reducir el uso y gasto de los equipos y planificar mejor para el futuro. Es posible ver a algunos de los conductores en la cabina porque todavía se requieren operadores para evitar accidentes.

La asociación de John Deere con la NASA permitió establecer un nuevo paradigma en la agricultura. La exactitud y los datos han contribuido a una nueva era en la agricultura de precisión, lo que ha reducido los costos, aumentado el rendimiento de las cosechas y mejorado la calidad en todo el mundo, dijo Pickett.

Share América


Debería quedar claro que no es que no haya un “conductor” sino que cada vez más quien “conduce” no es el propietario o el dueño del tractor.

Todo esto llegará a la Argentina, ¿habrá algo crítico o seguirá todo aceptándose sin ningún análisis?


Sobre la preocupación de los agricultores en EE.UU. con la recopilación de datos que realizan sus tractores recordemos que la empresa de Gustavo Grobocopatel se va a dedicar a esto. (a los videos me los volaron)