Los ciclistas de Deliveroo en Francia protestan por la reducción de su salario

Los ciclistas de Deliveroo ya hicieron huelgas y medidas de fuerza en Italia, España, Gran Bretaña y ahora Francia, ya llegarán a la Argentina, ¿cómo organizarse ante tanta precarización?

Fuente Libcom

Se prevé que los pagos se reduzcan de alrededor de poco menos de 10 euros por entrega a sólo 5 euros. Más allá de esta nueva regla, los trabajadores denunciaron sus precarias condiciones de trabajo en general.

Los ciclistas, con sus bicicletas, empleados en su mayoría por Deliveroo, Foodora y Uber Eats, protestaron contra la fuerte caída de salario que Deliveroo estará implementando a partir del 28 de agosto.

Actualmente, la mayoría de los trabajadores reciben 7,5 euros por hora más de 2 a 4 euros por bonificación por las entregas. Otros ganan 5,75 euros por entrega en París y 5 euros fuera de la capital.

Deliveroo aplicará ahora una única tasa de pago de 5 euros por entrega. La compañía es conocida por sus medidas agresivas contra los trabajadores.

En mayo pasado, provocó indignación entre los mensajeros en bicicletas cuando pareció que algunos trabajadores eran desactivados de las aplicaciones arbitrariamente dejándolos desempleados.

Deliveroo argumentó que esto se debía al incumplimiento de los términos del contrato, como los trabajadores que no llevaban los uniformes verdes.

Pero más allá de esta medida reciente, los manifestantes denunciaron condiciones precarias: las empresas no ofrecen seguro médico, ni dinero para cubrir las reparaciones de bicicletas, y demandan excesivas horas de trabajo.

Un manifestante dijo que durante una semana laboral de 35 horas -el límite francés de horas de trabajo por semana- sólo gana 600 euros, lo que equivale a 400 euros por debajo del salario mínimo.

La resistencia entre los trabajadores de delivery en Francia se ha ido construyendo poco después de la lucha nacional contra la reducción de los derechos de los trabajadores en la primavera de 2016.

En la región de Paris, fue creada la CLAP (collectives of autonomous delivery workers of Paris) (colectivos de trabajadores autónomos de París) hace unos meses y los miembros del colectivo estuvieron presentes en la protesta del viernes.

El colectivo espera federar a los trabajadores en las calles y ha estado hablando regularmente en los medios de comunicación nacionales como France 2. Ellos buscan organizarse por mejores condiciones de trabajo, contra las reducciones salariales, así como por la inseguridad física y económica.

 

La nueva alternativa a Uber en Turquía es una herramienta de vigilancia gubernamental

Video Promocional de iTaksi


Dailydot
Efe Kerem Sozeri –

29 de Julio

Todos los taxis fr Estambul, la capital turca de negocios, pronto tendrán cámaras internas para registrar a los pasajeros durante los viajes y retener los datos para su uso a partir de la entrada en vigor de la ley.

Junto con una aplicación móvil que recolecta el número de teléfono, los datos de localización del GPS y la información de la tarjeta de crédito, el proyecto iTaksi del partido gobernante turco -un servicio de viajes al estilo Uber- se duplica como una herramienta de vigilancia reforzada por la ley y acelerada por la inversión gubernamental.

La medida sigue una nueva política emitida por la Policía Nacional Turca en febrero, exigiendo que todos los vehículos de transporte público registren a los viajeros para “ayudar a investigar principalmente incidentes terroristas, resolver crímenes y obtener acceso rápido a pruebas e información sobre sospechosos”. Después que la iniciativa se desarrolle en Estambul, otras 30 ciudades turcas planean instalar cámaras en los taxis, taxis compartidos y servicios de autobuses.

La política se refiere implícitamente al lo sucedido en la discoteca de Estambul en la noche de Año Nuevo que dejó 39 muertos. Después del ataque, los investigadores de la policía examinaron horas de material de seguridad para rastrear al pistolero de ISIS, Abdulkadir Masharipov, que llegó y abandonó la escena en taxi a pesar de múltiples controles policiales. La Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos afirmó más tarde que su programa de vigilancia sin orden judicial ayudó en la investigación, aunque el gobierno turco lo negó .

Promovido como “ taxi seguro ” en los canales mediáticos del partido del gobierno, el proyecto iTaksi generó críticas de los abogados y del partido de la oposición por causa de violación a la privacidad y su vigilancia masiva. El propietario del proyecto es el Municipio de Estambul, dirigido por el partido AK del Presidente Recep Erdogan. Respondiendo a la protesta pública, ISBAK A.S., la compañía que desarrolla la ‘smart city’ [ciudad inteligente] del municipio, afirmó que las cámaras no grabarán el audio (en conflicto con declaraciones anteriores) y que los datos se mantendrán encriptados sin conexión permitiendo el acceso a su contenido durante las investigaciones. Sin embargo, las características reveladas del hardware y de la aplicación no son tranquilizadoras.

Según las FAQ [preguntas más frecuentes] de los conductores en el sitio web del proyecto, el “botón de pánico” alimenta la transmisión de la cámara en vivo para la policía, junto con la información del pasajero recogida por la app iTaksi móvil. El video promocional de iTaksi muestra que la aplicación recolecta el nombre, el número del celular, la ubicación exacta del GPS, el historial de viajes y la información de la tarjeta de crédito del pasajero.

El jefe de la Cámara de taxistas de Estambul, Yahya Ugur, que antes ocupaba un lugar en el ayuntamiento bajo la bandera del partido gobernante de Erdogan, defiende el proyecto por razones de seguridad pública y espera que más habitantes utilicen los taxis. Una compañía privada de seguridad ya desarrolló una propuesta para el sistema de reconocimiento facial integrado en los taxis que alerta a la policía si un pasajero coincide con los registros de la base de datos nacional de sospechosos.

Las preocupaciones por el acceso legal a los datos de cámaras y aplicaciones sólo han aumentado después que un legislador de la oposición, Baris Yarkadas reveló que la empresa de software detrás de la aplicación iTaksi es del hijo de un diputado del partido de Erdogan. En diciembre, los medios de comunicación informaron que un conductor de taxis pro Erdogan llevó a una pasajera a la policía con una grabación de sus críticas al gobierno durante un viaje.

Además de sus capacidades para la vigilancia, el proyecto iTaksi también se promueve como una compañía “nacional” contra sus competidores globales, como Uber y Lyft , y como que el gobierno no tiene ninguna arma en su lucha. Los medios locales informan que 691 conductores Uber han sido multados con TRY 2.532 (u$s 700) por la Policía Nacional de Turquía por conducir ‘taxis piratas’.

Estambul, la ciudad más grande de Europa, tiene 17,395 taxis con licencia, más que los taxis amarillos de la Ciudad de Nueva York, y es un mercado enorme. Una licencia para operar un taxi amarillo estándar cuesta hasta TRY 1.600.000 (u$s 450.000). Según el contrato ahora todos los taxistas de Estambul tienen que suscribirse a iTaksi que cobrará una comisión del 4.95 por ciento por cada viaje, generando u$s 56.6 millones adicionales para el municipio.

Los conductores de taxi que están preocupados de que la instalación de iTaksi podría alejar a los pasajeros son amenazados con perder su licencia. Algunos columnistas también están preocupados porque el Municipio de Estambul -que no evita que las fuertes lluvias inunden estaciones del subterráneo y causen muertes- está invirtiendo el dinero de la ciudad en servicios donde ya operan empresas privadas.

La Asociación de Abogados de Estambul y un diputado de la oposición, Gamze Akkus Ilgezdi, presentaron objeciones legales contra el proyecto iTaksi por razones de privacidad. Hay también una demanda separada contra el Municipio de Estambul porque iTaksi crea un monopolio en la ciudad. El proyecto se lanzará oficialmente para toda la ciudad el 1 de agosto.

Sobre la tecnología, los trabajos y la pasividad de algunos periodistas

Juan Dillon en su programa Huevos Revueltos sobre la tecnología, que un taxista lo insulte por elogiar a Uber y algo más:


Si no lo puede escuchar o quiere descargar el archivo de audio: Visite esta página


A Juan Dillon le comentan que es un “gordo barato” por haber elogiado a Uber, a raíz de eso él comienza con la perorata de los empleos que se van a terminar, los robots, etc. etc.. Es una pena que no profundice en toda la precariedad que nos traen estas plataformas.

Tal vez cuando los periodistas sean reemplazados por robots entiendan que ellos también serán afectados!


El famoso Complejo de Borg

Hacia una “Gig Economy” más justa

Según la Revista Mercado la Gig Economy es:

“Gig economy” puede traducirse como la economía de “los laburitos”, un entorno donde se popularizan los trabajos temporarios y las organizaciones contratan a trabajadores independientes para proyectos de corto plazo

Revista Mercado


En realidad es vivir de changas, estar totalmente precarizado, no son laburitos son changas sin ningún tipo de protección o ley laboral.


Instituto de Internet de Oxford

Departamento multidisciplinario de investigación y enseñanza de la Universidad de Oxford, dedicado a las ciencias sociales en Internet.

Nuestro segundo panfleto ‘ Towards a Fairer Gig Economy ‘ [Hacía una Gig Economy más justa] está ahora en Meatspace Press. Nos complace ofrecerlo para su descarga gratuita (pdf, epub, azw3, mobi), como un libro de bolsillo de bajo costo, o para su auto-impresión .

“Los sindicatos no pueden negociar colectivamente con un algoritmo, no pueden apelar ante una plataforma, y no pueden negociar con una ecuación”.

Dawn Gearhart from Teamsters Local 117

‘Towards a Fairer Gig Economy’ es una pequeña colección de artículos que examinan los problemas sociales y económicos asociados con la ‘gig economy’. La gig economy incluye una amplia gama de labores realizada por trabajadores que prestan servicios como mensajeros, taxistas, freelancers online y mucho más. Los temas examinados incluyen un exceso de oferta de mano de obra, la caída de los salarios, largas horas de trabajo y malas condiciones. Cada artículo hace sugerencias sobre cómo se pueden abordar estos problemas y cómo se puede construir una economía más justa: incluyendo : regulación, negociación colectiva y recomendaciones de políticas más amplias. Los que contribuyeron con esta colección incluyen entregadores en bicicletas, organizadores de sindicatos, académicos e investigadores.

La colección está editada por Mark Graham y Joe Shaw,Mark Graham y Joe Shaw , y los autores que colaboraron son: Janine Berg, Christina Colclough, Mags Dewhurst, Dawn Gearhart, Philip Jennings, Guy McClenahan, Trebor Scholz, M. Six Silberman, Nick Srnicek and Valerio De Stefano.

Se puede descargar aquí: Graham, M y Shaw, J. (eds). 2017. Towards a Fairer Gig Economy. London: Meatspace Press.


Instituto de Internet de Oxford


gigeconomy


Relacionado con:

Riesgos del Mundo Pos-Uber


Otro Panfleto de la Universidad de Oxford

Riesgos del mundo pos-Uber

Suplemento Link

Por Pedro Doria

Las Apps ni siquiera se consideran patrones; son plataformas, meros intermediarios

Mark Graham es geógrafo de internet. Si la profesión parece extraña para los oídos, la de su compañero de trabajo es peor. Joe Shaw es archivista de internet. Todas profesiones nuevas — y ambos trabajan en Oxford, la segunda universidad más antigua del mundo. (La de Bologna, en Italia, es más vieja, ocho años coia que, casi once siglos después de sus fundaciones, no hace tanta diferencia.) Pués el geógrafo y el archivista de la red están justamente preocupados con los trabajos creados en el mundo digital. Y ellos recolectaron razones suficientes para sustentar a esta preocupación.

Salió el lunes un panfleto editado por ambos llamado Towards a Fairer Gig Economy — gig es changa en la jerga, o rebusque. Mas una traducción mejor seria “En busca de una economia cooperativa más justa”. Aqui en Brasil, llamamos así a los empleos creados por este mundo de apps del que Uber es el símbolo más conocido.

En el papel, el concepto es bonito: de un lado, gente interesada en un tipo de servicio, del otro quien está dispuesto a realizarlo. La aplicación junta a los dos y todos salen ganando. En la práctica, es más complicado. Y Uber es el mejor exemplo del porqué.

En un primer momento, se junta a un número grande de conductores, en la segunda parte se conquista al mercado de los taxis. Se hace esto cobrando barato. Entonces otras aplicaciones surgen, se transforma en una competencia, bajan los precios. El conductor que estaba acostumbrado a hacer un determinado valor por mes tiene que trabajar más. Entonces la gente de la aplicación exige mejores autos, y para mantenerse en aquella escala de ganancias el conductor tiene que gastar más dinero.

Un conductor de Uber citado por el estudio de los profesores trabajaba dirigiendo un ómnibus de pista en el Aeropuerto de Seattle ganando US$ 9,45 por hora. Cuando la app surgió, prometia ganancias de hasta US$ 35 por hora. Él largó lo que tenía y se metió en el infierno. Los cambios de reglas contínuas, las inversiones constantes, hicieron de su vida un infierno contable en el que no tenía claro cuánto ganaba. Al final del año, un contador lo ayudó con el impuesto de rentas. En promedio, ganó US$ 2,45 por hora.

Las aplicaciones, dicen los profesores, no son malas ideas. Ellas de hecho tienen el potencial de crear nuevos mercados. En estos tiempos de reformas laborales, ciertos sectores da izquierda se acostumbraron a decir que las conquistas de los años ’30 se están yendo a la mierda. Es una exageración. En 1930, los niños trabajaban turnos nocturnos de 12 horas en las fábricas paulistanas y celadores les pegaban a los que se dormían. Hubo un marco civilizatório instaurado. Pero, en el mundo apps, hay riesgos reales. Cambios en los ingresos, por ejemplo, no salen de negociaciones entre trabajadores y patrones. Incluso porque las apps ni siquiera se consideran patrones — son plataformas, meros intermediarios. Y, atrás de esta máscara, cambian cuando quieren las reglas y muerden porcentajes que llegan a 35 o 40% de los ingresos.

Ya hay experiencias con huelgas. Una ocurrió justamente en Seattle, con conductores Uber, que pararon en febrero de 2015. Y, aunque sólo sea una plataforma y no un patrón, Uber se sentó a la mesa, negoció, y revirtió un derrumbe de tarifas que había impuesto. La otra fue en Londres, con entregadores de Deliveroo, una aplicación de delivery.

Hay otras experiencias distintas: en los EUA, la app Up & Go conecta a quien brinda servicios de limpieza a posibles clientes. Es una cooperativa que cobra apenas 5% de comisión y en la que todos tienen voz. Aún es temprano para decir si funciona. Pero están en la búsqueda de hacer que la economia cooperativa, como la llamamos aqui en Brasil, se haga, de hecho, cooperativa.


Si quiere descargar Towards a Fairer Gig Economy

Pedí una pizza y me trajeron un conflicto laboral

Para seguir tomando conciencia sobre lo que se nos viene encima con las plataformas que intermedian diversos servioios: Uber, Airbnb y Deliveroo que conecta a entregadores de comida (llamados riders) con quien está pidiendo algo en delivery.

Por Isaac Rosa

Al Servicio de Atención al Cliente de Deliveroo:

Les escribo para expresarles mi malestar por el incidente que sufrió mi pedido del pasado domingo. Estábamos mi mujer y yo en casa, sin ganas de salir ni preparar cena, así que decidimos usar su app para pedir una pizza. Cuál sería nuestra sorpresa al descubrir que el repartidor no trajo la pizza, sino algo que no habíamos pedido: un menú “conflicto laboral”. Constaba de dos platos: un caso de explotación laboral y una experiencia de lucha.

Como teníamos hambre y no había pizza, decidimos hincarle el diente a la explotación de los riders de Deliveroo, a ver qué tal sabía. Un poco dura para mi gusto, y además una receta extraña: una mezcla de ingredientes viejos (abusos horarios, salarios de miseria, y cuerpos a disposición de la empresa como braceros de hace un siglo) pero cocinados con técnicas innovadoras (economía “colaborativa”, digital, startup, etc.).

Además, en casa somos de llamar al pan, pan, y al trabajo, trabajo. Por eso al leer los ingredientes del plato nos disgustaron los eufemismos usados por Deliveroo para cocinar su oferta laboral: en vez de “trabaja con nosotros”, dicen “colabora con nosotros”. No despiden, sino que “desconectan”, sobre todo a los que reparten conflictos en lugar de pizzas. Al racaneo de no darte ni una mala camiseta, y no digamos ya un seguro de accidente, lo llaman “reparte a tu gusto con tu chaqueta o camiseta favorita”. A la disponibilidad total y a merced de la empresa la denominan “horario flexible”, sin olvidar la rutinaria apelación a la libertad (“eres libre de elegir cuando repartes”). Y a la ridiculez que pagan la llaman “remuneración competitiva” e “ingresos atractivos”.

Como seguíamos teniendo hambre, probamos con el segundo plato: la experiencia de lucha, a ver si estaba más comestible. Reconozco que nos supo bien. Muy sabrosa. Que los más precarios entre los precarios sean capaces de organizarse, elaborar reivindicaciones comunes y montar una huelga es uno de esos bocados que te alegran el día y te animan a intentar cocinar en casa tu propia lucha laboral.

De hecho, deberíamos estar todos atentos a este pequeño conflicto, y apuntar la receta por si un día nos toca preparar una igual. Hoy son solo unos pocos ciclistas, pero lo que está en juego es mucho más que asegurar un mínimo de horas o de pedidos: lo que está en disputa es el futuro de las relaciones laborales, que sigamos siendo trabajadores o acabemos todos como “colaboradores”. Porque si lo piensan bien, no hay sector o empresa al que no podamos aplicar el modelo “colaborativo”. ¿Por qué contratar médicos o profesores, pudiendo tener una app que intermedie y ponga en contacto a pacientes que buscan médico y médicos que buscan pacientes; alumnos con ganas de aprender y profesores con ganas de enseñar?

Por eso muchos estamos pendientes del conflicto de Deliveroo. No solo los trabajadores: también los empresarios siguen la huelga de riders con interés, porque Deliveroo, como otras empresas similares, es un anticipo y un ensayo de en qué quieren convertir algunos las relaciones entre empresas y trabajadores. Quizás esta sea la próxima reforma laboral, sin necesidad de publicarla en el BOE.

El Diario

Trabajo 2020, tan parecido al de los comienzos de la revolución industrial

En su editorial del 17 de junio, Ricardo Bindi comentaba sobre trabajar en el año 2020.

Obviamente él veía como un futuro maravilloso para los trabajadores dando incluso a Uber como un posible buen ejemplo.

Los trabajadores, en general jóvenes o extranjeros, que hacen entregas de comidas a través de la plataforma Deliveroo deciden hacer una huelga en España.

En el Reino Unido hubo huelgas y marchas pidiendo mejores condiciones de trabajo.

Uno de los reclamos es que se les pague por hora y no por entregas, algo que precariza muchísimo más la situación de los repartidores.

“Nos venden la moto”: la lucha de los ‘riders’ de Deliveroo es solo el comienzo

Tras las movilizaciones de la semana pasada, los ‘riders’ de Deliveroo han convocado una huelga para el domingo. Reivindican unas condiciones de trabajo que reduzcan la inseguridad laboral. El modelo de la empresa británica, basado en los servicios de repartidores autónomos, es solo un ejemplo del tipo de esquema que se esconde tras la conocida como ‘gig economy’. Según las últimas previsiones, este tipo de empleos bajo demanda se duplicará en los próximos cuatro años.

Eldiario.es


Varios trabajadores de Deliveroo despedidos tras apoyar la huelga de repartidores

Los riders acuden este domingo a la primera huelga estatal de una empresa de la denominada ‘nueva economía’ para exigir cobrar por horas trabajadas en vez de por pedidos, así como la readmisión de los compañeros cesados.

Publico.es


Y sí, el trabajo 2020 se parece al trabajo 1820, tal vez sea tiempo de rever la serie The Mill (La Fábrica)…