Perdió la iguana!

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Junio de 2013, para entender lo que está pasando ahora en Brasil y no en la Argentina

“BUENOS AIRES — Sacudida por turbulencias económicas, la Argentina mira de lejos y con recelo a Lava Jato. Y no importa que desde hace meses los investigadores brasileños y Marcelo Odebrecht hayan dado información que puede llevar a prisión a exfuncionarios y empresarios argentinos; esas evidencias se han quedado en Brasil. La explicación oficial es que las leyes de ambos países son incompatibles y que eso bloquea el intercambio de datos. Pero la verdad es otra: en la Argentina se combina una falta de voluntad política, miedo ante una posible crisis económica, cabildeo empresarial y apatía ciudadana. El resultado es pura impunidad.

El capítulo argentino de Lava Jato aún no comienza. Desde el gobierno de Mauricio Macri dicen que sí quieren perseguir judicialmente las pesquisas de corrupción y enlistan sus intentos por lograrlo: la salida de jueces y camaristas sospechosos de colaborar con la corrupción y la impunidad, y la organización de un viaje del juez brasileño Sergio Moro a Buenos Aires, donde alentó a los jueces locales a perseguir casos.

“Para que exista corrupción” —dijo Moro en una de las conferencias, junto al ministro de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, Germán Garavano— “además del funcionario que recibe o desvía dinero para su provecho, tiene que existir la complicidad activa de actores privados que corrompen o ceden a la presión del sistema imperante y la tolerancia o indiferencia del resto de la sociedad que mira para otro lado”.

A casi un año de la anunciada liberación de las confesiones y evidencias de Odebrecht relacionadas con Argentina, la realidad se acerca al duro panorama que describió Moro: pocos quieren combatir la corrupción.

Desde la Casa Rosada primero afirmaron que la información no llegaba a Buenos Aires porque la boicoteaba la entonces jefa de los fiscales argentinos, Alejandra Gils Carbó, a quien asociaban al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Pero Gils Carbó renunció hace casi cinco meses y el material sigue en Brasil.

Luego plantearon que las leyes de ambos países son incompatibles. Pero si fuera cierto, el oficialismo tampoco impulsó una reforma legislativa ni encaró una negociación diplomática que destrabara el envío del material o dotara a jueces y fiscales de herramientas similares a las de sus colegas brasileños.

La oposición peronista tampoco quiere acceder a las evidencias. En la antesala de las elecciones presidenciales de 2019, a la oposición le resultaría muy efectivo que los documentos desde Brasil implicaran a miembros cercanos al gobierno de Macri. Se sabe, por ejemplo, que el constructor Ángelo Calcaterra, primo del presidente, fue señalado por Odebrecht. Pero la oposición también sabe que son muchos más los exfuncionarios kirchneristas comprometidos, entre ellos los exsecretarios de Transporte, Ricardo Jaime, y de Obras Públicas, José López –quien ganó celebridad cuando trató de esconder casi nueve millones de dólares en un convento— y Julio de Vido, exministro de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios.

Por su parte, los empresarios locales se espantan ante la mera idea de replicar en la Argentina la investigación que llevó a la cárcel a Marcelo Odebrecht y a otros referentes de los negocios en América Latina. ¿Qué interés tendrían los empresarios para abrir esa caja de Pandora que es Lava Jato? Por eso fueron los principales cabilderos que pidieron el cambio de la figura legal del “arrepentido” y el proyecto de responsabilidad penal empresarial. Las condiciones para ser “arrepentido” en la Argentina son muy distintas a las del “delator premiado” de Brasil y se incluyeron tantas vías de escape en la ley penal empresaria que será un desafío llegar a una condena.BUENOS AIRES — Sacudida por turbulencias económicas, la Argentina mira de lejos y con recelo a Lava Jato. Y no importa que desde hace meses los investigadores brasileños y Marcelo Odebrecht hayan dado información que puede llevar a prisión a exfuncionarios y empresarios argentinos; esas evidencias se han quedado en Brasil. La explicación oficial es que las leyes de ambos países son incompatibles y que eso bloquea el intercambio de datos. Pero la verdad es otra: en la Argentina se combina una falta de voluntad política, miedo ante una posible crisis económica, cabildeo empresarial y apatía ciudadana. El resultado es pura impunidad.

El capítulo argentino de Lava Jato aún no comienza. Desde el gobierno de Mauricio Macri dicen que sí quieren perseguir judicialmente las pesquisas de corrupción y enlistan sus intentos por lograrlo: la salida de jueces y camaristas sospechosos de colaborar con la corrupción y la impunidad, y la organización de un viaje del juez brasileño Sergio Moro a Buenos Aires, donde alentó a los jueces locales a perseguir casos.

“Para que exista corrupción” —dijo Moro en una de las conferencias, junto al ministro de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, Germán Garavano— “además del funcionario que recibe o desvía dinero para su provecho, tiene que existir la complicidad activa de actores privados que corrompen o ceden a la presión del sistema imperante y la tolerancia o indiferencia del resto de la sociedad que mira para otro lado”.

A casi un año de la anunciada liberación de las confesiones y evidencias de Odebrecht relacionadas con Argentina, la realidad se acerca al duro panorama que describió Moro: pocos quieren combatir la corrupción.

Desde la Casa Rosada primero afirmaron que la información no llegaba a Buenos Aires porque la boicoteaba la entonces jefa de los fiscales argentinos, Alejandra Gils Carbó, a quien asociaban al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Pero Gils Carbó renunció hace casi cinco meses y el material sigue en Brasil.

Luego plantearon que las leyes de ambos países son incompatibles. Pero si fuera cierto, el oficialismo tampoco impulsó una reforma legislativa ni encaró una negociación diplomática que destrabara el envío del material o dotara a jueces y fiscales de herramientas similares a las de sus colegas brasileños.

La oposición peronista tampoco quiere acceder a las evidencias. En la antesala de las elecciones presidenciales de 2019, a la oposición le resultaría muy efectivo que los documentos desde Brasil implicaran a miembros cercanos al gobierno de Macri. Se sabe, por ejemplo, que el constructor Ángelo Calcaterra, primo del presidente, fue señalado por Odebrecht. Pero la oposición también sabe que son muchos más los exfuncionarios kirchneristas comprometidos, entre ellos los exsecretarios de Transporte, Ricardo Jaime, y de Obras Públicas, José López –quien ganó celebridad cuando trató de esconder casi nueve millones de dólares en un convento— y Julio de Vido, exministro de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios.

Por su parte, los empresarios locales se espantan ante la mera idea de replicar en la Argentina la investigación que llevó a la cárcel a Marcelo Odebrecht y a otros referentes de los negocios en América Latina. ¿Qué interés tendrían los empresarios para abrir esa caja de Pandora que es Lava Jato? Por eso fueron los principales cabilderos que pidieron el cambio de la figura legal del “arrepentido” y el proyecto de responsabilidad penal empresarial. Las condiciones para ser “arrepentido” en la Argentina son muy distintas a las del “delator premiado” de Brasil y se incluyeron tantas vías de escape en la ley penal empresaria que será un desafío llegar a una condena.”

“Los señalados desde Brasil siguen en libertad y algunos de ellos pugnan por nuevos negocios con el gobierno. Aun así, la sociedad argentina, aunque indignada, no pasa a la acción, como sí ocurrió en Brasil desde las protestas de 2013, cuando millones de personas comenzaron a salir a las calles para reclamar transparencia en el gasto público y luchar contra la corrupción rampante. En la Argentina, en cambio, no pasaron de unos pocos miles en una movilización del mes pasado.

Quizás la mayoría de los argentinos ya se resignó a la impunidad o, igual que a los políticos y empresarios, nos preocupa más la inflación y una nueva crisis económica que el combate a la corrupción. Mientras que los políticos y empresarios no quieren cambiar un sistema que los beneficia, enriquece y mantiene impunes desde hace décadas, los argentinos se quejan sin involucrarse. Si no es la sociedad civil, ¿quién más puede exigir un alto a los índices abrumadores de corrupción?”

Hugo Alconada Mon: Solo unos pocos quieren combatir la corrupción en Argentina


La conexión directa entre las grandes manifestaciones de Junio de 2013 en Brasil y la realidad de la operación Lava-Jato!.

En Brasil, como en la Argentina, la corrupción atraviesa a todos los partidos, del Partido de los Trabajadores y su alianza con el PMDB (ahora MDB) de Michel Temer al PSDB en la oposición. Sólo la gente en la calle logró que se aprobara una ley de “Delación Premiada” que permitiera saber los mecanismos de la corrupción, Dilma Rousseff se arrepintió de haber aprobado las leyes que permitieron saber los mecanismos de la corrupción y su destitución fue, en gran medida, para intentar frenar la operación Lava-Jato, no por otra cosa.

Así que Junio de 2013 es, todavía, el año que no terminó!

Estamos en el laberinto, y del laberinto se sale por arriba

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Daniel Ortega y Rosario Murillo (su esposa) presidente y vice de Nicaragua


Nicaragua está viviendo un momento trascendental, pero también lo estamos viviendo todos nosotros en América latina, gracias al pueblo de Nicaragua. Porque por primera vez, en esta patria grande inconclusa y balcanizada uno de los procesos progresistas basados en las exportaciones y en la dependencia a China, ha generado un contestación revolucionaria que está intentando salir del laberinto por donde corresponde, por arriba…

Hasta ahora, y lo prueban Brasil, Argentina, Chile y otros, los pueblos hartos de tanta simulación mentira y relatos mentirosos, pero también hartos de la corrupción generalizada, han intentado salir por derecha, eligiendo o respaldando a gobiernos de empresarios quizá tan progresistas como los anteriores, pero que en el imaginario popular aseguraban un nuevo orden.

En el caso de Nicaragua por vez primera, se estaría intentando una salida “por izquierda” y uso este concepto que no me gusta, pero que intenta expresar lo que necesito decir.

La salida que se busca en Nicaragua, es popular y antidictatorial, se intentaría profundizar el proceso traicionado y lograr que el ejército nicaragüense respalde los reclamos de las multitudes insurreccionadas.

Nicaragua, así como Venezuela, me da derecho a preguntarme acerca de qué habría pasado si hubiese ganado Scioli en la Argentina las elecciones en 2015.

Quizás estuviésemos en las calles levantando barricadas y levantando las banderas del viejo y revolucionario Peronismo.

Ahora, por lo contrario nos preocupan las tarifas de los servicios y el precio del dólar.

Estamos en pleno laberinto, si Macri es la Dictadura, ¿Qué cosa es Milani?

Se supone que Milani es el peronismo con minúscula, o sea el kirchnerismo. Milani, no sólo es el transgresor de los derechos humanos, el desaparecedor de conscriptos, es también, la panchería, o sea la comida chatarra, y es también, el íntimo amigo de Guillermo Moreno, a quien muchos creen ver como el más sano de los kirchneristas.

Estamos en el laberinto, y del laberinto se sale por arriba. El progresismo no es ni fue nunca peronista.

El kirchnerismo nada tiene que ver con nuestro movimiento. Las simulaciones y los relatos del bibliotecario mayor, de Forster y de Grobocopatel, nos han conducido a quedar en manos del presidente de Boca Junior y sus amigos del Colegio Newman. Del laberinto sólo se puede salir por arriba…repito./

Jorge Rulli

Para analizar los años de los gobiernos Lula-Dilma

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Blairo Maggi (El Rey de la Soja) y Lula en Cuba


Para cuando se haga un análisis de los gobiernos Lula-Dilma


¿Por qué no existe una Lava-Jato en la Argentina si tienen todos los datos de la corrupción? También porque en la Argentina no hubo un Junio de 2013!


Un caso aparte es Aldo Rebelo ministro en 4 ministerios diferentes durante los gobiernos Lula-Dilma y redactor del nuevo Código Forestal que favoreció a los ruralistas

Y para mayor coherencia Aldo Rebelo era del Partido Comunista do Brasil

El progrecamporismo sindical es la expresión más acabada de un Estado colonizado

Daniel Catalano, dirigente de ATE:

-si no levantan los despidos de Agroindustria y SENASA estamos dispuestos a ir a los puertos para que los sojeros que saquean al país no puedan vender sus granos”.

ATE Capital


El progrecamporismo sindical ha estado tanto tiempo sumido en la lucha de género o guerra de sexos, que frente a las lucha de clases reales “se sacan” y se llenan de frases de barricada, como si viviéramos al borde de la guerra civil.

En realidad, son la expresión más acabada de un Estado colonizado que no necesitó de Monsanto, ni de que sus ejecutivos utilizaran las puertas giratorias para llevar adelante, en los años 90, un plan de modernización y de agronegocios que todavía permanece vigente como política de Estado.

Es lógico que ATE defienda al ministerio de Agroindustria y que no comprenda o no quiera comprender, que si Macri devolvió la cartera a la vieja oligarquía vacuna, por algo será…

Se les pasó casi inadvertido los veinte últimos años de sojización compulsiva, así como el despoblamiento de más de diez millones de personas y su conurbanización forzada en todas las grandes ciudades. Ahora, descubren la soja, cuando ya el modelo de la soja vive su triste final y no es precisamente el modelo del que depende el gobierno, ni lo desvelaría que algunos activistas de ATE, se suban a los barcos granarios.

En realidad, los silobolsa que guardan gran parte de la última cosecha extorsionan al Banco Central para que deje llegar a 30, el valor del dólar. Mejor sería en todo caso que los heroicos luchadores de ATE, abran esos silos y los expongan a los riesgos de las adversidades climáticas.

El kirchnerismo fue clara y contundentemente el correlato político del modelo de la sojización . Durante los doce años ganados, entró tanto pero tanto dinero, por retenciones a la soja, que un gobierno probo nos habría convertido en Alemania.

Lamentablemente teníamos un gobierno que amaba las cajas fuertes y los bolsones de euros, que depositaba sus reservas en paraísos fiscales y que coleccionaba centenares de estancias compradas a precio vil, sobre tierras fiscales.

El correlato político de la soja fue un modelo de corrupción sin freno, y el final de ese gobierno fue de algún modo similar al de Venezuela: una implosión del modelo rentístico.

La dirigencia de ATE no puede reconocer que vastos sectores medios y gran parte del pueblo peronista votaron como presidente al gerente de Manliba y responsable de Boca, por hartazgo y por absoluto rechazo a un gobierno que se decía peronista, aunque no lo fuera.

Si comenzamos reconociendo la derrota electoral y sus causas en vez de adjudicarle de manera estúpida el mérito a Clarín, podríamos comenzar a dialogar en serio de política.

El otro gran tema pendiente es el del modelo de la sojización o sea de la agricultura biotecnológica .

Instalado el modelo en el año 96, con Felipe Solá y la pleyade de jóvenes turcos provenientes del exilio y fundamentalmente de la Tendencia, es preciso tomar conciencia que pasaron más de 20 años, desde entonces y que en estos dos últimos años los avisos por parte de los grandes sojeros, o sea de la nueva oligarquía, de que los “números no les cerraban”, anticipaban un final previsible .

Hoy quedan haciendo soja los dueños de sus propios campos, y a no más de 200 kilómetros del puerto, igualmente es tan alto el consumo de agrotóxicos que las ganancias son escasas.

El resto del país busca otros horizontes o naufraga .

El gobierno se inclina cada vez más por otros extractivismos, entre los que está la megaminería y los enormes negocios inmobiliarios .

Pero lo que más caracteriza al gobierno de Macri es el endeudamiento externo que resulta aplastante y que niega toda posibilidad de que volvamos a tener un destino independiente tal como soñaron nuestros proceres.

La dirigencia de ATE, parece no comprender estas cuestiones, tan aferrada está a la grieta psiquiátrica que divide a los argentinos.

Es la expresión de un Estado colonizado, y cumple su rol en el escenario global en que se desarrollan las actuales políticas .

Nos estamos refiriendo a temas tan graves que deberían ser objetos de debates y no de certezas infundadas. Por doquier se multiplican las reuniones de peronistas y del campo sindical . Los incentiva la actual debilidad del gobierno de Macri y la posibilidad de recuperar el gobierno en el año 2019.

Pero es la ambición personal y desmedida de una dirigencia parásita similar a la de Cambiemos .

Los peronistas impusieron en los 90 con Mario Hirsch y Bunge y Born, el modelo de los agronegocios . Se llevó adelante contra la Unión Europea, un juicio ante la OMC, para obligarlos a consumir soja transgénica y se lo ganamos, porque Monsanto y las grandes corporaciones globales nos respaldaron .

Han pasado más de 20 años, en que el grueso de los peronistas le dio la espalda al mundo, ignoraron las luchas antiglobales e incomprendieron los manejos de la Cuba de Fidel, cuya academia de ciencias le diera la medalla Lenin, a Monseñor Sánchez Sorondo.

Fidel respaldó los monocultivos argentinos y el del resto de los países latinoamericanos, respaldó los modelos rentísticos y las políticas de género, respaldó las políticas asistenciales que nos proponía el Banco Mundial y fue un entusiasta propulsor de la biotecnología, no solamente en América Latina sino también en Africa.

Las políticas cubanas fueron de la mano de Monsanto, durante los últimos 30 años y no lo advertimos desde el Peronismo ni desde el campo sindical, porque sólo escuchabamos una voz, seductora y constante que nos hablaba del poder del conocimiento y de que ante la nueva revolución que se avecinaba, y a similitud del siglo XIX, debíamos optar entre ser Inglaterra o ser la China colonial…Me refiero a Gustavo Grobocopatel que siendo judío, llegó a tener una escuela de agronegocios en la Universidad Católica, bajo el rectorado de Tucho Fernandez.

Aquel que tuvo la empresa bandera del modelo, y que, casualmente, acaba de quebrar. Ahora se dedica al Bel Canto junto a su trío folklórico sin que nadie le pregunte qué va a ocurrir con la Argentina sojera que él inspiró y que alentó hasta el año anterior.

Tampoco nadie se pregúnta quién o quienes van a remediar o recomporner los bosques y montes desaparecidos y los millones de hectáreas devastados por la sojización.

Mientras el rabino reza, el actual ciclo de lluvias torrenciales y sequías agudas dan cuenta de un país profundamente desestabilizado en lo climático. Que nosotros sepamos, estos temas no preocupan en la mayor parte del variado y extenso archipiélago peronista./

Jorge Rulli