Siguiendo con Charles Dickens como cronista de la revolución industrial (Gustavo Grobocopatel nos dice que la Argentina puede ser la Inglaterra de la revolución industrial!)

Siguiendo con Charles Dickens como cronista de la revolución industrial un segmento del programa de radio Ser Historia


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Todo el programa en Cadena Ser


Se cree qie Oliver Twist estuvo basado en un niño obrero de la revolución industrial:

Robert Blincoe nació aproximadamente en 1792. En 1796 era un huérfano que vivía en la casa de acogida de St. Pancras en Londres. Lo que sucedió a sus padres se desconoce, a la edad de 6 años fue mandado a trabajar como asistente de deshollinador, pero su jefe pronto lo mandó de vuelta al centro.

En agosto de 1799, a la edad de 7 años, fue enviado a trabajar en Gonaston Mill, una fábrica de algodón de C. W. y F. Lambert en Lowdham, cerca de Nottingham. Según sus memorias él era uno de los ochenta chicos de 7 años de St. Pancras vendidos en calidad de aprendiz de parroquia. Viajaron hacia allí en carro durante días. Supuestamente iban a ser escolarizados para mejorar sus vidas, pero eso nunca sucedió. Blincoe y el resto vivían en un dormitorio y su comida consistía en porridge y pan negro. Trabajaban 14 horas al día, 6 días a la semana. El primer trabajo de Blincoe consistía en sacar las hebras que quedaban en la máquina de algodón para que hacer que funcionara, incluso aunque pudiera lesionarse. Perdió la mitad de un dedo con este trabajo. Los encargados golpeaban a los chicos a la menor provocación. Blincoe confesó más tarde que llegó a considerar el suicidio muchas veces. Cuando Blincoe escapó y trató de huir a Londres, un sastre que a veces trabajaba para el molino lo reconoció y lo arrastró de vuelta.

En 1802 cuando cerraron Lowdham Mill los chicos fueron enviados a Litton Mill en Derbyshire. El trato continuó siendo el mismo.

Blincoe completó su aprendizaje y estuvo como trabajador adulto hasta 1817 hasta que fundó su propia fábrica de algodón. En 1819 se casó con una mujer llamada Martha.

En 1822 el periodista John Brown conoció a Blincoe y le hizo una entrevista para un reportaje sobre el trabajo infantil. Brown decidió escribir la biografía de Blincoe y se la entregó a un activista social llamado Richard Carlile En 1828 Carlile decidió publicar la historia en el periódico The Lion en 5 entregas semanales del 25 de enero al 22 de febrero.

La fábrica de Blincoe fue destruida por un incendio en 1828. Indigente e incapaz de pagar sus deudas fue encerrado en la cárcel del Lancaster Castle durante un tiempo. Cuando salió se convirtió en distribuidor de algodón. El negocio funcionó y le permitió pagar la educación de sus tres hijos.

En 1832 John Doherty publicó A Memoir of Robert Blincoe en forma de panfleto. En una entrevista con el Employment of Children in Manufactories Committee (Comité de niños empleados en manufacturas) aseguró que preferiría que sus hijos fueran deportados a Australia a que trabajaran en las fábricas.

Robert Blincoe murió de bronquitis en Macclesfield en 1860.

Se cree que Charles Dickens pudo basar su personaje de Oliver Twist en la vida de Robert Blincoe.

Wikipedia

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Un Cuento de Navidad del siglo XXI

Charles Dickens, el autor de Un Cuento de Navidad o Canción de Navidad, fue un escritor que describió lo que estaba pasando en la Inglaterra de la revolución industrial.

En general no percibimos que toda la miseria, contaminación, terribles personajes que se describen en sus libros y cuentos tienen como telón de fondo todas las transformaciones que estaban ocurriendo en su país a causa de esta revolución.

Gustavo Grobocopatel siempre nos dice que la Argentina podría ser la Inglaterra de la revolución industrial, ahora nos dice que lo haríamos con China como nuestro principal socio:

“América Latina tiene la oportunidad de convertirse durante este siglo en la protagonista de la “revolución industrial verde”, porque cuenta con los recursos necesarios y China sería su socio, dijo a Sputnik el ingeniero agrónomo y empresario argentino Gustavo Grobocopatel.

“Si mirás el mundo, no hay otro lugar con una superficie de aptitud fotosintética, con agua abundante y barata, con recursos humanos calificados, como la que tiene esta región; es la gran oportunidad de América Latina, el eje estratégico está vinculado con la revolución industrial verde”, señaló Grobocopatel, presidente del grupo Los Grobo, una de las compañías agroindustriales más importantes de Argentina.”

“”Podríamos diseñar vegetales como quien diseña un auto, a través de la biotecnología”, aclaró Grobocopatel, quien en unos años imagina a América Latina como una “mega plataforma fotosintética donde convergen diferentes tecnologías y donde, obviamente, China es muy importante”.

De hecho, el empresario asegura que el gigante asiático debe ser necesariamente socio de esta revolución verde.

“El eje China-América Latina debería ser muy importante para el mundo que viene, como lo fue Europa a EEUU en el mundo que pasó”, explicó.”

Espectador


Lo del agua abundante…


Y era cierto porque ellos habían sido dos almas gemelas. Al oír la ominosa palabra
«generosidad», Scrooge frunció el ceño, negó con la cabeza y devolvió las credenciales.

«En estas festividades, Mr. Scrooge», dijo el caballero to-mando una pluma, «es más
deseable que nunca que haga-mos alguna ligera provisión para los pobres y menesterosos, que sufren muchísimo en estos momentos. Muchos miles ca-recen de lo más indispensable y cientos de miles necesitan una ayuda, señor».
«¿Ya no hay cárceles?», preguntó Scrooge.
«Está lleno de cárceles», dijo el caballero volviendo a po-sar la pluma.
«¿Y los asilos de la Unión[L4] ?», inquirió Scrooge. «¿Siguen en activo?»
«Sí, todavía siguen», afirmó el caballero, «y desearía po-der decir que no».
«Entonces, ¿están en pleno vigor la Ley de Pobres y el Treadmill[L5] ?», dijo Scrooge.
«Los dos muy atareados, señor».
«¡Ah! Me temía, con lo que usted dijo al principio, que hubiera ocurrido algo que les
impidiera seguir su beneficio-so derrotero», dijo Scrooge. «Me alegro mucho de oírlo».
«Teniendo la impresión de que esas instituciones proba-blemente no proporcionan a las masas alegría cristiana de mente ni de cuerpo», respondió el caballero, «unos cuantos de nosotros estamos intentando reunir fondos para comprar a los pobres algo de comida y bebida y medios de calentar-se. Hemos elegido estas fechas porque es cuando la necesidad se sufre con mayor intensidad y más alegra la abundan-cia. ¿Con cuánto le apunto?»
«¡Con nada!», replicó Scrooge.
«¿Desea usted mantener el anonimato?»
«Deseo que me dejen en paz», dijo Scrooge. «Ya que me preguntan lo que deseo,
caballeros, esa es mi respuesta. Yo no celebro la Navidad, y no puedo permitirme el lujo de que gente ociosa la celebre a mi costa. Colaboro en el sostenimiento de los establecimientos que he mencionado; ya me cuestan bastante, y quienes están en mala situación deben ir a ellos».
«Muchos no pueden ir; y muchos preferirían la muerte antes de ir».
«Si preferirían morirse, que lo hagan; es lo mejor. Así des-cendería el exceso de
población[L6] . Además, y ustedes per-donen, a mí no me consta».
«Pero usted tiene que saberlo», observó el caballero.
«No es asunto mío», respondió Scrooge. «A un hombre le basta con dedicarse a sus propios asuntos sin interferir en los de los demás. Los míos me tienen a mí continuamente ocupado.
¡Buenas tardes, caballeros!»
Viendo claramente que sería inútil seguir insistiendo, los caballeros se retiraron. Scrooge
reanudó sus ocupaciones con una opinión de sí mismo muy mejorada y mejor humor del que en él era habitual.”

Cuento de Navidad es un pdf


Un Cuento de Navidad Argentino

Cuando llega la navidad muchos recordamos el cuento de Charles Dickens: Un Cuento de Navidad.

En general nos olvidamos del contexto que nos muestra el cuento, la Revolución Industrial y lo que ella creó.

Fundamentalmente el personaje principal del cuento:

“Charles Dickens amaba la Navidad, pero su más famoso personaje navideño, Ebenezer Scrooge, no era muy feliz por estas fechas.”

Scrooge es un anciano avaro y explotador que, en el relato, es visitado por el fantasma de su antiguo socio, Jacob Marley, y luego por los fantasmas de la Navidad pasada, presente y futura.

Todos los espectros le muestran los errores cometidos en su vida y le enseñan que estas fechas deben ser vividas con generosidad y buena voluntad.

Y, a pesar de la redención final de su personaje, muchos lectores del autor británico nacido en 1812 se han preguntado qué lo llevó a crear un Scrooge tan desalmado.

Trabajo infantil

La respuesta está en 1843, el año en que el escritor redactó y publicó su obra.

“Más allá de su pobre infancia, Dickens realmente amaba la Navidad“, explica Louisa Price, curadora del Museo Charles Dickens en el centro de Londres.

“Él creció con todas estas tradiciones y luego las trasladó a su propia familia”, añade Price, quien recuerda que el escritor era conocido por realizar trucos de magia para asombrar a sus hijos y a otros espectadores en las fiestas y reuniones sociales.

Pero en 1843 el gobierno británico publicó un informe sobre la gravedad del trabajo infantil en el país.

La curadora del museo señala que Dickens estaba furioso por esta situación y pensó, como primera reacción, escribir un panfleto utilizando su vasta experiencia como periodista político.

Pero luego cambió de parecer.

“Le escribió a un amigo diciendo que en lugar de un panfleto escribiría algo en Navidad que tendría 20 veces más fuerza“.

Ese mismo año Dickens visitó a su hermana en Manchester y aprovechó esos días para encontrarse con representantes de organizaciones de caridad que ayudaban a las clases más desposeídas en esa ciudad industrial.

También en 1843 recorrió uno de los colegios más pobres de Londres, dedicado a educar a los jóvenes destituidos de la capital inglesa.

Ese mundo de la marginalidad y la pobreza infantil ya había sido explorado por Dickens en “Oliver Twist”, que llegó a los lectores como una novela en entregas entre 1837 y 1839.

Fantasmas

“Cuento de Navidad” fue un éxito desde que vio la luz.

Publicada seis días antes de la Navidad de 1843, las 6.000 primeras copias habían sido vendidas antes de la víspera navideña.”

Fuente BBC


Al leer el porqué Dickens escribió su cuento de navidad no puedo dejar de pensar en lo que dicen los que aplican agrotóxicos y defienden al modelo biotecnológico en la Argentina.

Hay una parte en que un piloto de un avión fumigador comenta sobre una escuela que está en el medio de un campo de soja, supongo que la escuela estaba ahí desde antes que funcionara la escuela:



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Un personaje digno de un cuento “Dickensiano” el piloto de un avión fumigador


“Hay una escuela en un campo de 400 hectáreas de soja, con 6 o 7 alumnos, abandonar, dejar de fumigar porque tiene una escuela, no tiene lógica.”


Cuando vi esta parte del programa de TV sobre lo que está pasando en la Argentina pensé en la “lógica” del piloto del avión fumigador!.

Sería un personaje digno de un cuento de Dickens, alguien incluso peor que Ebenezer Scrooge a Ebenezer le interesaba eplotar a los niños, sacarles provecho, para este fumigador lo mejor es directamente descargarlos, según su lógica lo mejor es fumigarlos directamente para que no molesten en su trabajo dentro de las 400 hectáreas de soja.

Cuando Grobocopatel dice que la Argentina es la Inglaterra de la Revolución Industrial nos dice la verdad, sólo que somos lo peor de ese período, Ebenezer Scrooge hasta parece una buena persona comparada con estos terribles personajes, que existen en la Argentina.

Horizonte Sur del 30 de Setiembre

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Sobre las consecuencias de la Revolución Industrial, lo que tantas veces afirma Gustavo Grobocopatel de que podemos ser la Inglaterra de la Revolución Industrial y una conversación con Adolfo Boy.



Los enlaces para descargar el libro y la miniserie comentada por mi.

HS

Cuarta Columna: Podemos Ser la Inglaterra de la Revolución Industrial

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Algunos enlaces sobre esta columna:




Las otras columnas

Tiempos Difíciles y la Selección Argentina de fútbol en China

“Se había corrido la bola, en las últimas horas, de que el Argentina-Brasil en Beijing podía ponerse en duda por el smog presente en la capital china. Las autoridades, encima, emitieron una alerta naranja de contaminación, el segundo nivel más alto, ya que la calidad del aire este jueves era 18 veces superior al nivel de seguridad recomendado. “Uno de los consejos que los responsables del control de la polución nos dieron es que la gente debe quedarse puertas adentro y eso es lo que hemos hecho”, aseguró el médico de la Canarinha, Rodrigo Lasmar. Pero el DT de la Selección, prefirió mirar para otro lado. “La contaminación no es un factor”, dijo. Punto y aparte. A hablar de fútbol, entonces.”

Fuente Diario Olé


Es muy loco lo que dice el técnico argentino, ¿no importa que el nivel de contaminación del aire sea 18 veces superior al recomendado? ¿Tienen que jugar igual? ¿La contaminación no es un factor?

¿Quiénes son los que están locos? ¿Al diario Olé no le importa?, ¿A las autoridades argentinas que sus ciudadanos estén expuestos a eso? (si ya se, si todos los días permiten lluvias de glifosato y cosas peores…)

¿No les causa algo de impresión esta locura?

Leamos de nuevo lo que dice Olé?

“Las autoridades, encima, emitieron una alerta naranja de contaminación, el segundo nivel más alto, ya que la calidad del aire este jueves era 18 veces superior al nivel de seguridad recomendado.”

¿Lo leyeron?, 18 veces superior al nivel de seguridad recomendado!! y a Olé le parece que lo importante es que se hable de fútbol!

Algo está demasiado loco…


Charles Dickens: Tiempos Difíciles:

“Visto Coketown desde lejos con semejante tiempo, yacía amortajado en una neblina característicamente suya, que parecía impermeable a los rayos del sol. Se advertía que allí dentro había una ciudad, porque era sabido que sin una ciudad no podía existir aquella mancha fosca sobre el panorama. Un borrón de hollín y de humo, que unas veces se inclinaba confusamente en una dirección y otras en otra; que unas veces ascendía hacia la bóveda del cielo y otras reptaba sombrío horizontalmente al suelo, según que el viento se levantaba, caía o cambiaba de cuadrante; una masa densa e informe, cruzada por capas de luz que ponían únicamente de relieve amontonamientos de negrura: así era como Coketown, visto a distancia, y aunque no se descubriese uno solo de sus ladrillos, daba indicios de sí mismo.

“Río abajo, un río negro y espeso de residuos colorantes, algunos muchachos coketownenses que estaban de asueto – una escena rarísima en dicha población- bogaban en una lancha absurda que dejaba en las aguas una estela espumosa conforme avanzaba ; y a cada inmersión de los remos se removían olores nauseabundos. Pero el sol mismo, aunque produzca en general efectos beneficiosos, era menos benigno con Coketown que el frío más rudo, y rara vez clavaba fijamente su mirada en los rincones más apretados de la ciudad sin que engendrase más muerte que vida. Así es como el ojo del mismo cielo se convierte en un ojo maldito cuando unas manos incapaces o sórdidas se interponen entre él y las cosas a las que él mira para llevarles su bendición.”

 Tiempos Difíciles, Charles Dickens -Inglaterra 1854 (es un pdf)


“Así, mientras que la ciudad crecía en riqueza, el siglo XIX fue para Londres, también, una ciudad de pobreza donde millones de personas vivían en hacinamiento e insalubridad. En aquellos tiempos las aguas residuales se bombeaban directamente al río Támesis y de éste se extraía el agua que usaba la población. El Támesis era la tumba de muchos cuerpos y foco de un hedor repugnante, al punto que, en el verano de 1858, las cortinas de las ventanas del Parlamento se embebían con lejía para hacer el aire respirable. Y, al mismo tiempo, los pobres comían restos de animales muertos, perros o caballos, que había en su cauce. La contaminación produjo enfermedades y epidemias que culminaron en una peste de cólera y tifus. Aquel fenómeno pasó a la historia como “El gran hedor”. Para Dickens, testigo del esplendor y las cloacas de la Revolución Industrial y la época victoriana, el Támesis -“una corriente negra y perezosa” cargada con los desechos de “fábricas de gas y las destripaduras de los mercados de pescado”- simbolizaba el destino siempre cambiante de sus personajes. Personajes que habitaban desde los arrabales más oscuros de las vecindades del Támesis hasta las mansiones de los nuevos ricos, donde la falsedad se multiplica en oropeles en los espejos. Muchos de sus escenarios se ubican en las riberas del río, como una amplia escalinata de piedra que desciende hasta la orilla, al lado del Puente de Londres. En esos escenarios transcurren, por ejemplo, “Oliver Twist”, “La pequeña Dorrit”, “David Copperfield”, “La visita del señor testador” y “Nuestro común amigo”.

Fuente : El Jinete Insomne


¿Un “Dickens” argentino podría publicar en algún diario?

En otra entrada nos preguntábamos si la Argentina puede ser la Inglaterra de la Revolución Industrial, quién sería su “Dickens”

“La mayoría de las obras maestras de Dickens fueron escritas como entregas mensuales o semanales en periódicos como el Master Humphrey’s Clock y el Household Words, siendo posteriormente reimpresas en libros. Estas entregas hacían las historias más baratas y accesibles. Los seguidores americanos, incluso esperaban en los puertos de Nueva York gritando sobre la multitud de un barco que arribaba «¿Está la pequeña Nell muerta?». Parte del gran talento de Dickens era incorporar su estilo por entregas con un coherente final de novela. Sus números mensuales fueron ilustrados por, entre otros, «Phiz» (seudónimo de Hablot Browne). Entre sus más famosos trabajos están Grandes esperanzas, David Copperfield, Oliver Twist, Historia de dos ciudades, Casa desolada, Nicholas Nickleby, Los papeles póstumos del club Pickwick y Cuento de Navidad.”

Fuente Wikipedia

 


¿El Dickens argentino podría publicar en algún medio?