Lost Rivers-Ríos Perdidos-Documental

Pensando en el post sobre devolverle a los ríos su curso natural recordé a este documental:

Lost Rivers. En algún momento estaba online pero sin subtítulos, tal vez luego aparezca por ahí.

“Había una vez, en casi todas las ciudades industriales, innumerables ríos que fluían. Construimos casas a lo largo de sus orillas. Nuestros caminos se abrazaron a sus curvas. Y sus corrientes alimentaron nuestros molinos y fábricas. Pero a medida que las ciudades crecieron, contaminamos los ríos hasta tal punto que se convirtieron en conductos para enfermedades mortales transmitidas por el agua como el cólera, que era la versión de la Peste Negra del siglo 19. Nuestra solución hace dos siglos fue enterrar a los ríos subterráneos y fusionarlos con las redes de alcantarillado. Hoy en día, bajo la ciudad, siguen fluyendo, fuera de la vista y de la mente … hasta ahora. Esto se debe a que los habitantes urbanos están en una búsqueda para volver a conectarse con este mundo natural denigrado. LOST RIVERS [Ríos Pérdidos] nos lleva a una aventura subterránea y en todo el mundo, que describe la historia de estos ríos urbanos perdidos sumergidos en mapas archivados y pasados a la clandestinidad con exploradores urbanos clandestinos. Buscamos la Rivière Pequeño desaparecido en St-Pierre en Montreal, el Garrison Creek en Toronto, el río Tyburn en Londres, el río de Saw Mill en Nueva York, y el río Bova-Celato en Bresica, Italia. ¿Podremos ver a estos ríos de nuevo? Para encontrar la respuesta, nos encontramos con imaginativo pensadores urbanos, activistas y artistas de todo el mundo.”


“Una vez fluyeron a través de casi todas las ciudades desarrolladas del mundo, los ríos proporcionan la infraestructura sobre la que se construyeron las metrópolis modernas. En este aspecto aventurero y revelador de la desaparición y reciente resurgimiento de estos cursos de agua históricos, los ríos perdidos nos llevan por el desagüe en vastos museos subterráneos del desarrollo urbano. nos guía a través de las redes fluviales ocultas de Londres, Brescia (Italia), Montreal y Toronto, grupos de intrépidos exploradores subterráneos conocidos como “drainers” [paleros] revelan los cursos de agua enterrados que albergan los secretos del pasado de cada ciudad. La exploración de las recientes iniciativas para resurgir y revitalizar a estos olvidados cursos de agua en Yonkers y Seúl, los fascinantes ríos perdidos le dan vida a un aspecto de la ecología urbana que durante mucho tiempo ha sido mantenido en secreto.”


Fuente:IMDB


Trailer del documental:


Relacionado con este tema:

Seguirán pensando que entubar, rectificar, domar a la naturaleza es la solución?

Contra inundaciones y contaminación, algunos países le devuelven a los rios su curso natural

Fuente: Nexo Jornal

  • Ana Freitas

La estrategia que está siendo adoptada en Europa y en los EUA como alternativa a los intentatos de descontaminación y construcción de represas

En los últimos 16 años, decenas de rios europeos, desde Inglaterra a la República Checa, pasando por Alemania, España y Suecia, están siendo devueltos a su curso natural.

La medida es fruto de una determinación de la Directiva de Trabajos sobre Agua de la Unión Europea, en 2000, que determinó que los países del bloque retornasen todos sus rios a un “buen estado” hasta 2015.

Esto significa que los rios no deberían ser más usados como depósito de desechos industriales. Tampoco podrían se mas canalizados ni cementados para su navegación.

El resultado, de acuerdo con especialistas, fue que los ingenieros europeos dejaron de intentar descontaminar los rios y contener inundaciones usando cemento. Ellos decidieron recuperarlos trayendo los rios de vuelta a sus cursos naturales.

Los procesos de restauración están siendo hechos en el Douro, que corre por España y Portugal, de donde decenas de represas están siendo quitadas; en el Loire, en Francia y en el rio Skjern, en Dinamarca, por ejemplo. En los EUA, tambián hay procesos exitosos de restauración del curso original de rios que habían sido rectificados.

Los benefícios de devolver el curso natural

En Europa y en Brasil, los rios fueron rectificados, recibieron represas o fueron canalizados por las mismas razones: dar espacio para que las ciudades creciesen, facilitar la navegación y el filtrado de cloacas.

Fue lo que sucedió en São Paulo, con los rios Pinheiros y Tietê.

El proceso puede traer beneficios, como la mejoría de las condiciones  de flujo y estabilidad, el rebajamiento de la línea del agua cuando el río está crecido y viabilizar la irrigación para la agricultura, por ejemplo. Pero también altera al ecosistema local y puede causar inundaciones en las regiones donde el rio solía correr.

Después que una gran inundación en el rio Reno, en 1995, alcanzó a grandes ciudades en Francia, Bélgica, Holanda, Luxemburgo y  Alemania, algunos ingenieros empezaron a repensar la eficiencia del modelo de represas y rectificación.

Holanda, famosa por su ingenieria de represas, llegó a la conclusión de que un rio crecido encontrará al punto más débil de una represa o de una sedimentación y lo rompera, no importa cuan altas sean estas construcciones.

A partir de entonces, la estratégia se tornó otra: permitir las inundaciones y dar espacio para que el rio voltviera a su curso natural.

“Por mucho tiempo, los ingenieros vieron a los rios como rutas de navegación y caños para proveer agua, remover basura y llevar torrentes hacía el oceano. La naturaleza era vista como algo inconveniente que tenía que ser domada. Pero cuando te peleas con la naturaleza, normalmente perdés”

Fred Pearce

Consultor del medio ambiente de la revista New Science, en un artículo para la Universidad de Yale

El proceso no es simple. Es necesario analizar las condiciones del entorno: la cuenca hidrográfica, la captación del agua y el tipo de ocupación alrededor del rio. Algunos rios no pueden ser completamente restaurados. A veces, es necesario reconstruir canales, romper represas y tuberías, quebrar al cemento.

Pero los benefícios, de acuedo con los especialistas, son grandes.

Estas  son las principales ventajas:

  • Reducción o fim de las inundaciones, ya que el rio puede volver a correr en su curso natural y no necesita “escaparse” de la ruta.

  • Restauración del ecosistema local, incluyendo la fauna y la flora, además de las rutas de migración de los peces.

  • Mejora en la calidad del agua.

  • Restauración del valor recreacional del rio.

  • Caída en la contaminación geberada por la erosión y los sedimentos.

Uno de los proyectos de restauración más exitoso en Europa es el del rio Skjern, el más importante de Dinamarca. Antes rectificado y canalizado, el rio tuvo sus meandros reescavados, además de las vegas, de las curvas, de los prados y de las áreas de inundación natural que también fueron recuperadas.

El resultado: después de la restauración, diferentes especies de plantas voltvieron a crecer en los prados, antes ocupados por campos de agricultura. Especies animales volvieron a colonizar eç lecho y las costas del rio. Y el área volvió a presentar una alta retención de nutrientes.

 


 Documental Rìos Perdidos

Cyberpunk Cinema – Un panorama de la ciencia ficción

Mes de la Cultura Independiente presenta un ciclo dedicado a uno de los subgéneros más geeks de la ciencia ficción, el cyberpunk, con una selección que destaca a los principales clássicos contemporáneos de este tipo en el cine. Mezclando ciencia avanzada con algun tipo de ruptura o desintegración del orden social, El cyberpunk tiene como enfoque a la alta tecnologia vs. el bajo nivel de vida, generalmente una consecuencia directa del desarrollo tecnológico desenfrenado. Este contraste es uno de los motivos por el que la mayoria de las ficciones científicas cyberpunk son muy politizadas. Los personajes son seres marginalizados, solitarios, que viven al margen de una sociedad distópica y desigual. La muestra presenta, principalmente, a la cinematografia japonesa, sin dejar de traer selecciones occidentales, más planas y menos radicales.

 Centro Cultural San Pablo

Delia Ferreira Rubio sobre la reforma electoral y el voto electrónico


Si no lo pueden escuchar o quieren descargar el archivo de audio: visiten esta página


Delia Ferreira Rubio sobre la reforma electoral y el voto electrónico (“boleta única” o “boleta única electrónica”). Radio Palermo, FM 94.7. 26 de septiembre de 2016.

Fuente: Javier Smaldone

Nauru: el fin de un país y un alerta para el mundo, artículo de José Eustáquio Diniz Alves

Ecodebate

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Nauru, un país isla destruído por la minería y el calentamiento global


[EcoDebate] El crecimiento demoeconómico del mundo fue realizado en base de la quema de combustibles fósiles. Cuanto más crecían la economia y el patrón de consumo, más aumentaban las emisiones de gases de efecto estufa. De esta forma, la temperatura de la Tierra ya subió más de 1º C, desde el início de la Revolución Industrial y Energética. Este aumento de la temperatura provoca el derretimiento del hielo del Ártico, de Groenlandia, de la Antártida y de los glaciares, lo que provoca la elevación del nivel de los oceanos. En el siglo XX el aumento fue de 20 cm. Pero algo peor está por suceder en el siglo XXI, pués la temperatura puede sobrepasar los 2º C y el nivel del mar puede subir entre 1 y 2 metros. En el siglo XXII no es ni bueno pensarlo.

El área costera de muchos países puede quedar amenazada por la subida de las mareas. Muchas playas y construcciones litoraneas van a desaparecer. Podrá haber una retirada de la población hacía el interior como en los casos de Brasil, China, Estados Unidos, Argentina, etc.

Sin embargo, los pequeños países insulares pueden desaparecer totalmente, como es el caso de Nauru, que es una isla de Oceania, con un área de apenas 21 kms, cuadrados y una población de cerca de 13 mil habitantes. A comienzos del siglo XX la isla pasó a formar parte del Imperio alemán, que pasó a ser usada como punto turístico y proveedora de fosfato. Los depósitos de fosfato de la isla eran el resultado de la acumulación de los excrementos de aves, que durante miles de años frecuentaban a la isla, transformando la en rica en un material esencial para la fertilización de los suelos.

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Minería de roca fosfática en Nauru

La isla de Nauru fue descubierta por lo navegador inglés capitán John Fearn, en 1798 y fue designada colonia alemana en 1888. Enseguida se iníció la extracción de fosfato. Después de la Primera Guerra Mundial, Nauru quedó como un protectorado de la Liga de las Naciones y administrada por Australia desde 1920. La isla fue ocupada por Japón durante la Segunda Guerra Mundial y después de la Guerra quedó bajo el control de las Naciones Unidas. Nauru obtuvo su independencia en 1968. En 1970 pasó a controlar a la explotación del fosfato, pero en el 2000 se agotaron las reservas y la isla, sin recursos naturales, pasa a depender de Australia.

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Vista aérea de una playa de Nauru

Pero lo que amenaza a la existencia de Nauru es el calentamiento global y la elevación del nivel del mar. El país puede perder su litoral en poco tiempo y todo su territorio hasta el final del siglo. Y Nauru no es un caso aislado. Solamente en el Pacífico Sur, diversas islas están amenazadas por el calentamiento, tales como Samoa, Samoa Americana, Cook Islands, Fiji, Kiribati, Nueva Caledonia, Niue, Pitcaim, islas Salomón, Tahiti y la Polinesia Francesa, Tokelau, Tonga, Tuvalu, Vanuatu y Wallis y Futuna.

Estas islas y países insulares son representados por la AOSIS (Alianza de los Pequeños Estados Insulares) con 44 países miembros y fueron ellas las que presionaron a la COP-21 para colocar el límite de 1,5º C en el Acuerdo de Paris. Sin embargo, será muy difícil que el calentamiento global no supere a este límite en poco tiempo. Más difícil aún será evitar el desaparecimiento de Nauru y de los 44 miembros de AOSIS. Estos países van a pagar un alto precio por las consecuencias nefastas de las emisiones de gases de efecto estufa. Son países en la lista de extinción.

Pero el drama no termina ahí. Una investigación conducida por el diario británico The Guardian descubrió más de 2 mil casos de violencia en el centro de detención de refugiados y solicitantes de asilo controlado por Australia e instalado en la isla de Nauru, en el Pacífico. Este centro, informó el diario, cuesta 1200 milones de dólares por año a los contribuyentes australianos y es administrado por las empresas Broadspectrum y Wilson Security. Llamados de “Nauru Files” (Archivos Nauru), la investigación encontró casos de abuso sexual e infantil, automutilaciones y las malas condiciones en que los refugiados que intentan llegar a Australia por barco enfrentan al ser enviadas a este centro.

Aunque el gobierno de Australia lo niegue, existen investigaciones que muestran en detalles el trauma y la desesperación que viven muchas personas que buscaron protección y una vida mejor en otro país que no será extinguido por el calentamiento global.

Referencias:

Government of the Republic of Nauru http://www.naurugov.nr/

Nauru: Un país isla destruído por la minería de fosfato
https://edukavita.blogspot.com.br/2015/10/nauru-um-pais-ilha-destruido-pela.html

 

José Eustáquio Diniz Alves, Columnista del Portal EcoDebate, es Doctor en demografia y profesor titular del maestrado y doctorado en Población, Territorio y Estadísticas Públicas de la Escuela Nacional de Ciencias Estadísticas – ENCE/IBGE; Presenta sus puntos de vista de carácter personal. E-mail: jed_alves@yahoo.com.br


Seguro que Nauru tenía a economistas brillantes como Miguel Bein que decía que sin minería el país no era viable….

Democracia e internet: precisamos hablar sobre los algoritmos

Nexo Jornal

João Carlos Magalhães

2016-09-25

Así como con Hal 9.000, lo que hace a las plataformas digitales inteligentes y fascinantes es lo que hay de humano en ellas. No hay nada de ‘natural’ o ‘neutro’ en la manera como estos datos son producidos y analizados

En la ficción, “inteligencia artificial” parece remitir a un futuro que nunca llega. Monstruos creados por científicos atormentados, autos temperamentales, máquinas rabiosas que destruyen ciudades enteras. Estas cosas fascinan pues se involucran en intrincados problemas éticos, como cuando Hal 9.000, el sistema operativo de “2001: una Odisea en el Espacio”, decide matar a humanos para no ser desconectado. En nuestro cotidiano, ya convivimos con las más radicales experiencias de inteligencia artificial nunca imaginadas sin darnos cuenta. Hablo de cosas cada vez más entrelazadas en casi todas las dimensiones de quien accede a internet: plataformas digitales como Facebook, Google Search y Twitter, las mismas que posiblemente te trajeron a este texto. Los problemas éticos que crean puden ser menos sensacionales que asesinatos, pero son aún males complexos.

Empresas como Facebook y Google – intermediarios digitales – están en la vanguarda de la producción y análisis de cantidades masivas de datos por sistemas algorítmicos “inteligentes”, lo que se convencionó en llamar “Big Data” – algunas personas traducen la expresión como “Megadatos”. En general, los algoritmos transforman a algunas cosas en otras cosas por medio de una secuencia fija de pasos. Un ejemplo básico es el algoritmo para transformar a una lista aleatoria de palabras en una lista de palabras en orden alfabética. Algorítmos “inteligentes” funcionan de una manera diferente. Los programadores primero “entrenan” a los algoritmos con el resultado que ellos desean alcanzar y los algoritmos entonces producen, por ellos mismos, otros algoritmos capaces de generar los resultados inicialmente observados. Es natural que cuanto más datos existan para que ellos sean entrenados, más poderosos serán los algoritmos generados. En vez de entrar en los detalles computacionales de estos sistemas, mucho más complicados y variados que lo que esta explicación indica, tal vez sea mejor explorar porque ellos son tan importantes para los intermediarios digitales.

 

Nunca creamos tantos registros de nosotros mismos y del mundo. Y algunas pocas empresas son las dueñas de casi todos estos datos. Gracias a una infinitud de sensores, que van de nuestros celulares a los softwares que monitoren a nuestra navegación en internet y al botón de “me gusta”, los intermediarios saben (o quieren saber) donde estamos, que site visitamos, que escribimos en nuestros emails y chats, quienes son nuestros amigos, familiares y compañeros, que nos gusta o a que le tenemos odio.

Estos datos son usados por las plataformas para crear un perfil de cada usuario. Este perfil es valioso. A partir de él, los algoritmos son usados para decidir automaticamente lo que es más o menos relevante y debe por lo tanto ser más o menos visto. Lo que va o no estará en tu feed de noticias, lo que va a estar en la primera o en la tercera página de tu búsqueda en Google. Esta personalización profunda sólo es posible pués los datos producidos por los sensores (y por nosotros mismos) ayudan a entrenar a los algoritmos sobre lo que nos interesa, y permiten que los sistemas sean constantemente afinados para reflexionar sobre nuestras supuestas preferencias.

“Relevancia” se aplica también a anuncios. Si una mujer de 30 años compró por internet un test de embarazo y después una ropa de bebé, hay una probabilidad mayor de que esta mujer esté embarazada – luego un anuncio de un libro sobre la gestación será considerado como más relevante para serle exhibido. A pesar de pasar como empresas dignas de una película de ciencia ficción, los intermediarios digitales también venden atención para anunciantes, como los diarios hacían hace cien años. Sólo que de una manera altamente personalizada, y sin necesitar gastar con producción de contenido, alegremente creado por sus usuerios. Y esto les permite dominar el mercado de publicidad online, destruyendo a los competidores – entre ellos, las empresas periodísticas. Es este modelo de negocios que les permite que sus servicios sean “gratuitos”. Algunos ya se dieron cuenta que la mercaderia somos nosotros, nuestros sentimientos y relaciones sociales. Pero la invisibilidad de los procedimientos que recién describi (los algoritmos son legalmente considerados secretos industriales) complica nuestra capacidad de comprender y responder a estas complejas operaciones, escondidas atrás de interfaces de uso minuciosamente diseñadas para ser simples e intuitivas.

Así como con Hal 9.000, lo que torna a las plataformas digitales inteligentes y fascinantes es lo que hay de humano en ellas. No há nada de natural o neutro en la manera como estos datos son producidos y analizados, o en la definición de lo que es relevante. Todos sus elementos son resultado de decisiones subjetivas y, lo que indiretamente, também ideológicas. Nos últimos anos, una quantidade crescente de críticos têm se debruçado sobre o tema. Em geral, eles apontam para os riscos que estos sistemas representan para al menos cuatro valores democráticos fundamentales.

El primero, claro, es la privacidad. Hace décadas, las empresas que negocian a nuestros datos afirman que las personas no se importan en ser constantemente monitoreadas. Años de investigación sugieren lo contrario. La mayor parte de los usuarios simplemente no sabe que este monitoreamiento ocurre. Entre los que lo saben, la sensación tiende a ser de resignación. Si ellos no pueden negociar las cláusulas del contrato, cuál es la solución? Una ruptura unilateral (salir de una red social, por ejemplo) tiene enormes costos sociales para las personas. Es necesario tener en consideración la extrema desigualdad entre empresas y usuarios antes de concluir que las personas no quieren ser monitoreadas — especialmente cuando los gobiernos utilizan los datos y la expertise de las empresas para espiarnos, como Edward Snowden reveló.

El segundo es la diversidad. Científicos políticos y filósofos parecen estar de acuerdo que una democracia depende de la exposición a la diferença. Si experimentamos s sólo lo que ya conocemos, creemos o que nos gusta, tendremos dificultad en comprender al otro, con quien, en un sistema democrático, tenemos que lidiar y llegar a algun tipo de acuerdo. Los sistemas de algoritmos que tienen como objetivo darnos sólo lo que ya les mostramos que queremos hacen a esta experiencia más rara y tienden a radicalizar las posiciones políticas. Lo que estos sistemas crrean, en alguna medida, burbujas de filtros es algo que incluso científicos pagados por Facebook testimoniaron. Pero la dimensión exacta de estas burbujas, y la responsabilidad sobre ellas es algo aún incierto entre los investigadores.

El tercero es la igualdad. Las técnicas de “Big Data” prometen una especie de neutralidad sobrehumana. Los patrones emergerían “naturalmente” de los datos usados para entrenar a los algoritmos. En verdad, indluso el más cuidadoso de los algoritmos es incapaz de tornar a los propios datos menos sesgados. Los datos de sociedades estructuralmente desiguales, como la nuestra, inevitablemente representarán estas desigualdades, aunque sea de manera indirecta y no intencional. La búsqueda por nombres típicos de negros en Google en los EUA, por ejemplo, aumenta la proporción de anuncios que implican que la persona fue presa.Creer y utilizar ciegamente a estos sistemas seria una manera de perpetuar la discriminación.

Por último, los sistemas algorítmicos también parecen afectar a nuestra libertad de expresión e información. Si la visibilidad es escasa, ella necesita ser conquistada. Pero la lucha por la visibilidad algorítmica en redes sociales puede implicar en la mimetización de comportamientos, asuntos y lenguaje que el usuario imagina ser “populares”, pero que no necesariamente corresponden a lo que le gustaria decir, en una especie de homogeneización de la expresión. Además, en la medida en que la mayor parte de las personas pasa a informarse por medio de plataformas digitales, e incluso las empresas periodísticas tradicionales dependan de estas plataformas para distribuir sus productos, estos intermediarios pasam a tener innegables poderes editoriales. Pero, a diferencia de los diarios, por ejemplo, ellos no están comprendidos o exigidos como tales. Quien puede garantizarnos que su métrica de relevancia respeta los valores democráticos si no conseguimos entender qué métrica es esta?

Estos riesgos no anulan lo que estos sistemas tienen de positivo. Ellos prometen dar voz y herramientas de organización política, permitió avances revolucionarios en la gestión pública, industria y en la ciencia. Es necesario por lo tanto producir una crítica equilibrada, que no reproduzca los temores ficcionales y ni cerrar los ojos para los impactos concretos y cotidianos creados por algoritmos inteligentes. Y esta tarea está sólo en el comienzo.

João Carlos Magalhães es doctorando en la London School of Economics, donde investiga las implicaciones políticas y éticas de las redes sociales algorítmicas. Antes, fue periodista en “Folha de S.Paulo”.