Prácticamente construir una nueva economía…¿Qué tipo de economía?

Un artículo de Marcelo Rinesi en La Nación

“La unidad natural para la economía argentina no es ni el peso ni el dólar, sino el globón per cápita. Un globón (nombre que acabo de inventar) es lo que produce un ser humano promedio en un año, en alguna unidad monetaria normalizada. Medir las cosas en globones resulta práctico porque los números son chicos, las comparaciones se pueden hacer de manera bastante directa, y, siempre que uno no requiera mucha precisión de detalle, se pueden ignorar cuestiones como el progreso tecnológico, crisis mundiales, crecimiento poblacional, cambios en las expectativas sociales, etcétera.

Estos son los tres números fundamentales de la economía local: la Argentina produce un globón con veinte centavos por año; un tercio (40 centavos) se los queda el Estado, y a su vez el Estado gasta 50 centavos por año.

Esos 50 centavos de globón resultan poco para proveer los niveles de educación, salud, servicios, seguridad, etcétera, que la ciudadanía espera. Si bien la ineficiencia y la corrupción no son precisamente desconocidas en el Estado, no hay lugares obvios para cortar los 10 centavos de globón que harían falta ahorrar para evitar el déficit fiscal: son casi la mitad de todo lo que se transfiere a provincias y municipios, casi todo lo que va a jubilaciones, o siete veces el gasto total en asignaciones familiares y la Asignación Universal por Hijo.

Pero una presión tributaria de un tercio está en el límite de lo aceptable, y el país no puede endeudarse eternamente a las tasas a las que aceptan prestarle. ¿Qué puede hacer un Gobierno? Si sube el gasto público, como no puede subir los impuestos sin que la sociedad explote, tiene que endeudarse más, y eventualmente la situación estalla. Si baja los impuestos, como no puede bajar el gasto público sin que la sociedad explote, tiene que endeudarse más, y eventualmente la situación estalla.

La apuesta del Gobierno es la única lógicamente posible: si la economía crece y la Argentina produce más globones por año, entonces el Estado puede gastar lo mismo quedándose con una proporción menor, gastar más quedándose con la misma proporción, o incluso gastar más y recaudar relativamente menos. Las matemáticas no le dejan otra salida. Hoy la Argentina no produce suficientes globones por año para que el Estado ofrezca servicios aceptables con un nivel de presión impositiva razonable sin endeudarse o gastar reservas constantemente. Eso no se puede sostener más que unos pocos años.

El problema es qué pasa cuando uno mira la historia de la economía medida en globones. A principios de los 60, la Argentina producía más de dos globones y cuarto por año. Eso es casi el doble de lo que hoy producimos, pero no era el mismo mundo. China estaba entre la Gran Hambruna y la Revolución Cultural -dos de los desastres autoinflingidos más graves de la historia mundial- y la India estaba replicando el programa de desarrollo económico de la Unión Soviética con resultados igualmente pobres. Con los dos países más poblados del mundo implementando esas políticas económicas y sociales (y muchos otros en situaciones parecidas o peores) no era difícil duplicar la productividad por persona promedio. Entre 1960 y 1980, con algunos altibajos, la economía bajó de dos globones y cuarto por año a un globón y cuarto por año. No es que la economía se achicó: en dólares constantes per cápita, era más del doble en 1980 que en 1960. Pero es fácil crecer cuando se pasa de la tecnología de 1960 a la de 1980, y lo que hizo el país fue crecer mucho menos que el resto del mundo, que quintuplicó su productividad durante esos 20 años.

Desde entonces, la Argentina tiene una economía relativamente inestable pero con un techo muy claro: oscila alrededor de un globón y cuarto por año desde hace décadas, con un máximo de aproximadamente un globón y medio. No es algo que se pueda demostrar, pero mirando esos números sin una dosis deliberada de optimismo, es casi inevitable pensar que la sociedad, cultura, geografía, e instituciones dan para una economía de un globón y cuarto por año en promedio, con veinticinco centavos de globón más en períodos muy buenos.

En la medida en que este techo es real, es mucho el daño que un gobierno puede causar, pero hay un límite muy claro a lo que puede alcanzar: con la mejor economía posible (un globón y medio por año), y la mayor tasa de impuestos aceptable (un tercio), el Estado sólo puede gastar el mínimo aceptable en servicios públicos (cincuenta centavos de globón por año). De más está decir que “aceptable” es un eufemismo para decir: “probablemente llegás a las elecciones, aunque nada dice que las ganes.

Esta es la antigüedad y profundidad de la situación del país. Para poner la carga impositiva en línea con el resto de la región, o, equivalentemente, para subir en un tercio el gasto público real, la economía tendría que llegar a al menos dos globones por año, una productividad comparada con la del resto del mundo que jamás hemos tenido desde que China e India empezaron a dejar de ser perversamente autodestructivos.

Es comprensible que, por razones políticas y prácticas, el Gobierno muestre una actitud profesional de calma y confianza al hablar de la necesidad de inversiones, modernización, inserción en el mundo, educación, seguridad, etcétera. Todo eso es cierto, y parte de lo que hace efectivo a un gobierno -incluso, y simplemente, capaz de llegar a ser gobierno- es poder transmitir que lo que hace falta hacer puede ser difícil pero es claramente posible, y sólo requiere que todos hagamos las cosas bien.

Al no tener responsabilidad administrativa o política, me puedo tomar la libertad de decir que no, no es claramente posible, y hacer las cosas bien va a ser insuficiente. La Argentina es exactamente tan rica como puede serlo dado su capital institucional, político, humano, y físico. Hoy estamos en una situación social dolorosa y humanamente inaceptable, pero no es una crisis en el sentido de algo inusual o causado por algo específico: contextualizando su historia económica con la del resto del mundo, la Argentina de 2017 no está muy lejos de ser todo para lo que da la Argentina -todo para lo que hasta ahora ha demostrado que puede dar- y tiene un techo que no alcanza para una situación significativa y sustentablemente mejor.

Esta es una limitación sistémica, no un problema puntual. En términos de su historia, la Argentina no es una sociedad de tres globones (digamos, Italia) con un problema al que no encuentra solución, sino una sociedad de un globón con veinticinco centavos que funciona a su ritmo normal. Pasar de donde estamos a donde insistimos que tenemos que estar no es arreglar una economía, sino prácticamente construir una nueva.

No lo veo como algo descorazonador. Generalmente no intentamos hacer las cosas lo mejor posible porque “lo suficientemente bien” es menos riesgoso, pero hace mucho que esto dejó de ser cierto para la Argentina. Hay que hacer las cosas mejor que nunca antes, mejor de lo que nuestra experiencia personal, nuestra memoria institucional, y nuestra tradición política dicen que es siquiera posible, porque nada menos que eso va a ser remotamente suficiente.

El autor es científico de datos

La Nación
Economía para no economistas


Algunas cosas que me llaman la atención del artículo:

“Con los dos países más poblados del mundo implementando esas políticas económicas y sociales (y muchos otros en situaciones parecidas o peores) no era difícil duplicar la productividad por persona promedio. Entre 1960 y 1980, con algunos altibajos, la economía bajó de dos globones y cuarto por año a un globón y cuarto por año. No es que la economía se achicó: en dólares constantes per cápita, era más del doble en 1980 que en 1960. Pero es fácil crecer cuando se pasa de la tecnología de 1960 a la de 1980, y lo que hizo el país fue crecer mucho menos que el resto del mundo, que quintuplicó su productividad durante esos 20 años.”


¿Qué pasó con ese “crecimiento”?, el autor nos aclara que la economía no se achicó en dólares constantes per cápita, ¿cómo se distribuyó?, ¿Por qué no alcanzó?, ¿Por qué no tenemos la misma calidad de vida que a principios de los años 60?

El autor no nos lo aclara.


“Esta es la antigüedad y profundidad de la situación del país. Para poner la carga impositiva en línea con el resto de la región, o, equivalentemente, para subir en un tercio el gasto público real, la economía tendría que llegar a al menos dos globones por año, una productividad comparada con la del resto del mundo que jamás hemos tenido desde que China e India empezaron a dejar de ser perversamente autodestructivos.”


¿China e India dejaron de ser perversamente autodestructivos?…¿El autor sabrá del terrible costo humano, tal vez el equivalente al de la Gran Hambruna o la Revolución Cultural, que tiene el modelo chino? ¿Cómo se impuso ese modelo no autodestructivo?

¿Un “crecimiento” donde la gente se suicida porque no soporta las condiciones de trabajo es deseable?, ¿Un “crecimiento” como el que se muestra en la construcción de la represa de las Tres Gargantes no es “perversamente autodestructivo”?

¿Un “crecimiento” donde los campesinos se suicidan porque se endeudan y no pueden pagar por un modelo tóxico no es perverso?

Para el autor no…


“Hoy estamos en una situación social dolorosa y humanamente inaceptable, pero no es una crisis en el sentido de algo inusual o causado por algo específico: contextualizando su historia económica con la del resto del mundo, la Argentina de 2017 no está muy lejos de ser todo para lo que da la Argentina -todo para lo que hasta ahora ha demostrado que puede dar- y tiene un techo que no alcanza para una situación significativa y sustentablemente mejor.

Esta es una limitación sistémica, no un problema puntual. En términos de su historia, la Argentina no es una sociedad de tres globones (digamos, Italia) con un problema al que no encuentra solución, sino una sociedad de un globón con veinticinco centavos que funciona a su ritmo normal. Pasar de donde estamos a donde insistimos que tenemos que estar no es arreglar una economía, sino prácticamente construir una nueva.

No lo veo como algo descorazonador. Generalmente no intentamos hacer las cosas lo mejor posible porque “lo suficientemente bien” es menos riesgoso, pero hace mucho que esto dejó de ser cierto para la Argentina. Hay que hacer las cosas mejor que nunca antes, mejor de lo que nuestra experiencia personal, nuestra memoria institucional, y nuestra tradición política dicen que es siquiera posible, porque nada menos que eso va a ser remotamente suficiente.”


Este modelo en el que estamos no cierra, Macri se endeuda cada vez más, en algún momento todo estallará, ¿estamos preparados para lo que se viene?

No creo que sea con “crecimiento” que esto se solucione, al contrario, lo que se hará es más y más extractivismo y el legado será muchísimo peor.

No sé cuál es la “economía prácticamente nueva” que nos propone el autor, si es con crecimiento no es algo estable.

¿Salir del capitalismo?, ¿Decrecer y distribuir mejor?, ¿Tratar de ser lo más autosuficientes posibles?, ¿Salir del mercado?

Parece que esto es imposible de imaginar.

Pepsico, Unilever y Nestlé acusados ​​de complicidad en la destrucción ilegal de bosques tropicales

The Guardian

Las plantaciones de palma en tierra ilegalmente deforestada en Sumatra – el hogar de elefantes, orangutanes y tigres – es supuestamente utilizada para poveer a decenas de de marcas de esas empresas, dice el nuevo informe

Pepsico, Unilever y Nestlé han sido acusadas ​​de complicidad en la destrucción del último tramo de un único ecosistema de bosque tropical de Sumatra compartido por elefantes, orangutanes, rinocerontes y tigres.

Las plantaciones construidas sobre tierras deforestadas se han utilizado para suministrar aceite de palma a decenas de marcas domésticas que también incluyen McDonald’s, Mars, Kellogg’s y Procter & Gamble, según un nuevo informe.

“Si no se toman medidas más inmediatas para imponer políticas de ‘no deforestación’, se recordará a estas marcas como los gigantes corporativos responsables de la destrucción del último lugar en la tierra donde elefantes, orangutanes, rinocerontes y tigres de Sumatra vagaban lado a lado” Dice el estudio de Rainforest Action Network (RAN).

Utilizando datos satelitales, evidencias fotográficas y coordenadas GPS, la investigación se basa en evidencias recolectadas a principio de este año para mostrar las autorizaciones forestales ilegales en curso a través de las franjas del ecosistema Leuser de 2,6 millones de hectáreas, a pesar de una moratoria anunciada en junio pasado.

El aceite de palma llega a las principales marcas a través de una cadena de proveedores retorcida que se extiende desde la empresa de explotación PT Agra Bumi Niaga (ABN), que entrega a una planta procesadora propiedad de PT Ensem Sawita (ES), que luego vende el aceite de palma a algunos de los más grandes intermediarios del mundo. PT es

PT ABN rechazó pedidos de comentarios, pero después de extensas investigaciones de Guardian, PT ES admitió usar el aceite de palma de ABN – debido a la confusión después de que la firma maderera cambió su nombre – y dijo que “lamentaba este error”.

La compañía prometió “fortalecer nuestras prácticas de rastreabilidad mediante el intercambio de información con los interesados ​​pertinentes que tienen datos de plantaciones de aceite de palma”.

Sin embargo, Gemma Tillack, directora de campañas de agronegocios de RAN, dijo que el cambio de nombre de ABN había sido informado, y la incapacidad de los intermediarios de palma y las marcas de alimentos para obtener la palma que utilizaron de nuevo de esas plantaciones mostraron un mayor fracaso de los sistemas de debida cautela;

“Confiar en las ONG para descubrir la verdad simplemente no es lo suficientemente bueno”, dijo. “Si RAN, con nuestro presupuesto relativamente limitado, puede averiguarlo, entonces las corporaciones multinacionales multimillonarias ciertamente pueden hacerlo. El hecho de que no lo hayan demostrado no es una falta de capacidad sino una falta de voluntad “.

La desaparición del ecosistema de Leuser ya tiene un efecto devastador  sobre loselefantes que están en peligro crítico que lo utilizan como un corredor migratorio. Al menos 35 elefantes fueron asesinados en Leuser entre 2012-2015, y los conflictos entre humanos y animales aumentan rápidamente a medida que las plantaciones de palma fragmentan los hábitats de los animales.

Muchas especies como tigres, leopardos y osos malayos se están volviendo más vulnerables a los cazadores furtivos, ya que su entorno desaparece. Leuser sigue siendo la selva tropical más grande de Sumatra y su estatus de patrimonio mundial de la Unesco se reafirmó este mes, a pesar de las protestas del gobierno indonesio.

Pero su tasa de deforestación es una de las más altas del mundo.. En el desastre de la bruma de 2015, los incendios forestales de Sumatra, a menudo relacionados con la actividad de las plantaciones, destruyeron 8.000 millas cuadradas de selva tropical, contribuyendo a las muertes prematuras estimadas en unas 100,000 personas y emitiendo emitiendo más CO2 que todo el Reino Unido ese año.

El presidente de Indonesia Joko Widodo respondió con una moratoria sobre los nuevos permisos de palma en abril pasado. Dos meses después, el gobernador de Aceh, Zaini Abdullah, ordenó a las compañías de aceite de palma detener todo el desmonte de los bosques, incluso cuando existieran permisos válidos.

Pero las investigaciones de RAN muestran que ABN continuó deforestando otras 336 hectáreas de selva tropical de Sumatra después de la instrucción de Abdullah, con 12 hectáreas de nueva deforestación desde febrero.

En un solo distrito de Leuser, nueve proveedores de otras empresas de molienda continuaron las actividades de explotación forestal desde junio pasado a través de concesiones con un área combinada de más de 26.000 hectáreas, según la investigación de RAN.

Tillack dijo: “Creemos que hubo una prisa por limpiar la tierra porque las compañías [madereras] sabían que habría una intervención del gobierno para detener las autorizaciones forestales.

“Marcas globales como Pepsico ya no pueden esconderse detrás de las promesas de papel y simplemente culpar a sus socios internacionales por crímenes forestales. El ecosistema de Leuser morirá una muerte de mil cortes si las marcas no comienzan a tomar medidas urgentes para enfrentar de raíz la causa de esta crisis “.

Un portavoz de Pepsico, señalado por RAN como “the ultimate snack food 20 laggard” [él último snack food],dijo: “Tomamos muy en serio este asunto y estamos haciendo importantes inversiones para mejorar cada aspecto de nuestra cadena de suministro de aceite de palma. Después de ser informados de las acusaciones, inmediatamente iniciamos una investigación exhaustiva. Si bien no nos proveemos directamente de las fábricas en cuestión, identificamos proveedores directos que tenían a estos molinos en sus cadenas de suministro. Nos han asegurado que estos proveedores están tomando acciones correctivas para hacer frente a las acusaciones “.

Unilever admitió que indirectamente había comprado aceite de palma de PT ABN a través de sus proveedores, Wilmar y Musim Mas, y dijo que había pedido de ellos una rápida “respuesta y un plan de acción”

Nestlé también dijo que estaba investigando las acusaciones con Wilmar, que le dijo al guardián que estaba enviando un equipo a la región para evaluar si otras fuentes de su cadena de suministro utilizaban aceite de palma para regresar a la concesión de 2.000 hectáreas de PT ABN.

Mars y Kellogg’s destacaron sus políticas sostenibles de aceite de palma, mientras que Procter & Gamble dijo que había dicho a los proveedores acerca de su política de abastecimiento responsable. McDonald’s negó cualquier vínculo con PT ABN.

De los intermediarios de aceite de palma que suministran a las marcas de alimentos, IOI dijo que había ” registrado recientes entregas de PT ES en nuestra cadena de suministro”, pero que la firma “había confirmado que ya no provenían de PT ABN”.

Golden Agri-Resources dijo que su exposición a PT ES era “relativamente pequeña”, pero que visitaría a la compañía en las próximas semanas para averiguar si vendía indirectamente aceite de palma de PT ABN. Cargill y Musim Mas dijeron que estaban investigando los informes.

Sin embargo, las compañías habían sido advertidas sobre el ‘conflictivo aceite de palma’ entrando en la cadena de suministros a través de los terceros proveedores de PT ES desde 2014, y el compromiso con la firma no había cambiado su comportamiento.

“Las marcas y los intermediarios tienden a esconderse detrás de las complejidades de la cadena de suministros”, dijo, “pero los consumidores necesitan saber si el aceite de palma que utilizan está conectado con la destrucción de las selvas tropicales”.


¿Vale la pena seguir defendiendo a Pepsico?, ¿No sería mejor que se fueran?, Seguro que hay gente trabajando aserrando las selvas de Sumatra, ¿Tenemos que defenderlos?

¿Orgullo Rural?

orgullorural

Alcanzar nuestro potencial en la producción implicaría que haya alimentos para 18,30 argentinas para el 2020! (tweet mandado por la cuenta de tweet : Orgullo Rural )



Recordemos que Argentina no produce ni exporta alimentos en toda esa escala y que hay muchísima hambre en el país, incluso reconocida por Jorge Lanata en su programa.


De cada 7 kilos de alimentos que se exportan, solo 1 kilo es para consumo humano

esa afirmación la hace Matías Longoni en el diario Clarín (no es que sean opositores a la soja)

“Vivir trabajando o morir combatiendo”…¿Y no hay otra alternativa?

Twitt de Ingrid Beck



Doritos es de Pepsico, en Brasil el símbolo T con fondo amarillo quiere decir que el producto tiene un porcentaje de organismos genéticamente modificado

Siempre colocan la “T” muy lejos del logo de la empresa, y, si es posible, en algún lugar que no sea muy visible, como en la parte de abajo del paquete.

En el primer paquete, el rojo arriba se puede ver el logo de Pespsico.



Los Cebolitos hechos con maíz también tiene organismos genéticamente modificados, por eso la T con el fondo amarillo, siempre en un lugar poco visible y lo más lejos posible del logo de la empresa


Casi todo el maíz, salvo el de pochoclo, de Brasil (y, supongo que de la Argentina) es transgénico. Por eso es que si está hecho con maíz encontrarán la “T” con fondo amarillo en algún lado.

Lamentáblemente en la Argentina no podemos saber cuánto de OGM (organismos genéticamente modificados) hay en algún producto, supongo que debe ser como en Brasil y que todo lo hecho con maíz tiene transgénicos.

No me gustaría que mis hijos coman algo con transgénicos, no sólo porque puede hacerles mal a la salud sino por todo lo que significan como modelo: Enfermedad, pérdida de biodiversidad, chicos con malformaciones.

Eso debería ser un motivo suficiente para no comprar algunos productos de Pepsico.

Los que no tienen transgénicos pero si tienen azúcar y grasas contribuyen a la epidemia de obesidad y diabetes de la Argentina, sobre todo infantil.


“Esta epidemia afecta en mayor medida a los sectores de menores recursos. En nuestro país, los adolescentes de nivel socioeconómico más bajo tienen un 31% más de probabilidades de sobrepeso respecto a los adolescentes del nivel socioeconómico más alto, según una investigación que realizamos en FIC Argentina junto a UNICEF Argentina.

Esta problemática, que se ha agudizado en los últimos años, obedece principalmente a factores socio-ambientales y culturales, a patrones de consumo y al advenimiento de nuevos estilos de vida. Estos factores contribuyen a la construcción de un “entorno obesogénico”, es decir, un ambiente que promueve la obesidad en las poblaciones.

Una de las preocupaciones centrales que genera este entorno es que se caracteriza por un consumo elevado de alimentos altos en grasas, sal y azúcar como, por ejemplo, las bebidas azucaradas que representan actualmente una de las principales fuentes de consumo de azúcar agregada.”

Telam Febrero de 2017


¿Vale la pena que esta empresa fabrique sus productos en la Argentina?
Debe haber obreros en Monsanto o Barrick, ¿no cuestionamos qué hacen esos obreros en esas empresas?


Sobre como se trabaja en Pepsico:

“PepsiCo anunció el cierre de una planta en el Gran Buenos Aires. De las 600 personas que se quedan sin trabajo la mayoría son mujeres, algunas con casi 20 años en la empresa y un historial de lucha gremial tan largo como el historial clínico de sus cuerpos: son jóvenes que ya pasaron por quirófanos y sufren problemas cervicales, pinzamientos, hernias, tendinitis. Una crónica sobre la crisis de empleo, el sindicalismo de base y una multinacional que notifica a sus trabajadores despedidos con un hoja de cinco renglones pegada en la puerta.”

“O como Vanina que hace 17 años trabaja en la alimenticia. Entró en el 2000 y revindica que “es la única fábrica dentro del gremio de la alimentación en la que las mujeres tenemos categorías de medio oficial”. Tiene dos hijas, una de 15 y otra de 18. Perdió la audición de la mitad del oído derecho y el 40% del izquierdo, por el ruido “que no es igual en todas las líneas pero en algunas es muy fuerte”. Vanina devela alguno de los motivos por los que cree que la fábrica tomó esta medida ofensiva: “”

““Muchas de nosotras, cuando entramos en PepsiCo, trabajábamos 16 horas para poder quedar efectivas, con ritmos agotadores y sin más derecho que media hora para comer y casi cinco minutos para ir al baño. Si te quedabas embarazada, tenías que trabajar como cualquier otra compañera, con turnos rotativos y con los mismos ritmos, haciendo siempre el mismo trabajo para no quedarte sin empleo. Años en el mismo puesto, siendo la extensión humana de esas máquinas que te tiraban paquetes a morir para que empaquemos en las cajas, todos los días el mismo trabajo que iba dañando nuestros cuerpos. Teníamos los peores salarios, pero nunca podíamos acceder a mejores categorías, ya que nuestro convenio no lo permitía. Si ya no podíamos estar en las líneas de producción, porque nos dolían los brazos o la espalda, nos echaban. ”

Revista Anfibia


Una empresa que se abastece con transgénicos, que maltrata a sus funcionarias/os, que enferma a nuestros niños y adolescentes…¿Pero así y todo hay que evitar que cierre?
En la nota de la Revista Anfibia su autor:Fernando Rosso escribe en la parte final:

Hay frases, slogans y lemas que nacen en momentos difíciles desde las entrañas del dolor, la bronca, pero a la vez de la creatividad y el ardor. Esas máximas fueron escribiendo la lírica del Gran Libro de Historia de la Clase Obrera a lo largo de estos casi doscientos años de marchas y contramarchas. “Vivir trabajando o morir combatiendo”, por ejemplo, exclamaron los rebeldes tejedores franceses de Lyon en el albor del movimiento obrero en los años ‘30 del siglo XIX. Los obreros y las obreras de PepsiCo inscribieron en ese tono y con sello propio, un grito que flamea en una bandera en las alturas de la fábrica y que llamó la atención de muchos observadores y una amplia propagación en las redes sociales: “Si no hay pan para nuestros hijos que no haya paz para los empresarios”.

Revista Anfibia


¿No hay otra alternativa?, ¿No puede existir otro modelo?, ¿La izquierda no podría proponer otros trabajos, otros modelos que no fomenten los transgénicos y la enfermedad de todos, sobre todo de nuestros niños y adolescentes?

Es triste quedarse sin trabajo, es angustiante, pero, ¿vale la pena cualquier trabajo?

¿Qué modelo nos propone esta izquierda?, ¿Una con una Pepsico gestionada por los obreros y que siga usando transgénicos y enfermándonos?


Los productos de Pepsico para no comprar:

“PepsiCo Alimentos comercializa primeras marcas de avena, crackers, snacks y polvos chocolatados que inundan las publicidades, las góndolas y son fácilmente reconocibles: Lay’s, Twistos, Quaker, Doritos, Toddy, Pop Korn, Pehuamar, Cheetos, Pep y 3D. Su línea de bebidas produce gaseosas, aguas saborizadas, jugos, isotónicos y energizantes y sus marcas más destacadas son: Pepsi, 7Up, Gatorade, Paso de los Toros, Mirinda, H2Oh!, Propel, Tropicana, Sobe Rush, Twister y Green.

Revista Anfibia

En Defensa De Los Comunes – Shalmali Guttal & Mary Ann Manahan

Commons Transition por Shalmali Guttal y Mary Ann Manahan

Los cercamientos fueron apropiadamente llamados
de una revolución de los ricos contra los pobres
Karl Polanyi, La Gran Transformación, 1944
Nuestro territorio tradicional cubre no sólo a nuestra tierra ancestral
sino a toda la flora y fauna dentro de él, la vida salvaje, el aire,
los mineirales abjo de él, el agua que corre a través de él,
los espíritus que contienen, que son pasados de una generación a otra
Nena “Bae Rose” Undag-Lumandong, líder indígena de las Filipinas

Introducción

EL cercamiento de los comunes en Gran Bretaña, sobre lo que Karl Polanyi escribió en 1944, continúa sucediendo en todo el mundo, hoy, por medio de una serie alarmante de leyes, políticas, tratados y acuerdos, frecuentemente con el uso de la fuerza bruta. En un mundo arrasado por la profundización de las crisis climática, económica, ambiental y social, el capital reconoce al potencial de los comunes para alimentar y recrear “las condiciones necesarias para la vida y su reproducción.” (De Angelis, n.d.)

El término comunes (commons) se refiere a diferentes especies de riquezas, espacios, valores, relaciones sociales, sistemas, procesos y actividades que “pertenecen” a comunidades, sociedades y en algunos casos a todos nosotros. Son activamente declarados, (re)creados, protegidos y restaurados para fines colectivos y el bien colectivo, para las generacones presentes y futuras.

Los mejores ejemplos de comunes son los naturales. Por ejemplo: aire, agua, tierra, bosques y biodiversidad. Pero, con el transcurrir de los años, estudiosos de los comunes expandieron el concepto para las esferas social, intelectual, cultural y también política. Estas incluyen salud, educación, conocimiento, ciencia, tecnologia, la internet, literatura, música, derechos humanos, justicia etc. Las nociones de comunes sociales y políticos, que requieren intervenciones políticas, no son bien vistas por académicos. Argumentamos, sin embargoo, que los valores y equipos cruciales para la vida, la dignidad, la equidad y la igualdad deberían ser reconocidos como comunes, aunque todavía no tengamos, para gobernarlos, regímenes de no-estado y no-mercado.

Los comunes pueden ser “heredados”, por un grupo o comunidad, de generaciones anteriores — y pasados para generaciones futuras. Ellos pueden ser inventados, creados, adaptados, protegidos y reconstituídos por medio de reglas colectivamente acordadas y en evolución, como por ejemplo sistemas de irrigación, música, jardines urbanos, cuencas hidrográficas recuperadas, semillas, conocimiento tradicional, portales de conocimiento online, cooperativas de trabajadores etc. La tecnologia de internet hizo posible los comunes virtuales, que a su vez llevaron a nuevas formas de relaciones sociales. El intercambio de semillas es uno de los comunes más antiguos practicados por las comunidades. Asegurándose que las semillas estén disponibles para la población (por medio de bibliotecas de semillas, por ejemplo), se promueve la capacidad de las comunidades locales para adquirir soberania y resiliencia alimentaria, generando un sentido compartido de lugar, interdependencia y responsabilidades locales.

Los comunes no son gobernados por el régimen de propiedad privada, mercado o Estado, sino por uno o varios grupos de personas, que pueden ser social, económica y culturalmente diversos. Por ejemplo, un território puede incluir un área de bosque, rio o costa que podria ser compartida y protegida por comunidades pastoriles o de pescadores por medio de un sistema de gobernanza colectivamente elaborado con reglas, obligaciones, penalidades para sobreuso o daños etc. Plataformas online para compartir información y conocimiento entusiasman a múltiples usuarios de todo el mundo. Pero, para que un recurso, espacio, conocimiento o instalación sea comun es necesário que seja identificado y delimitado como tal. Sus fronteeras, usuarios, reglas de acceso, uso y control, inclusiones y exclusiones, y sistema de gobernanza deben ser desearrollados y reconocidos por los usuarios de los comunes. Los comunes evolucionan en la práctica y no hay comunes sin “comunar” — esto es, sin las acciones y prácticas de creación de los comunes (Linebaug, 2010). Como construcciones sociales, los comunes involucran, por lo tanto, negociaciones de relaciones sociales y políticas entre personas que son parte de un comun, así como entre ellas y actores de afuera del comun. Por ejemplo, miembros de un bosque comun frecuentemente tienen que negociar con autoridades estatales y/o ciudades vecinas que pueden desear controlar al bosque.

En este artículo, limitamos nuestra discusión a los comunes naturales. Ellos incluuen tierras, cuerpos de agua y recursos asociados que no son gobernados por regímenes estatales, de mercado o de propiedad privada. Pueden incluir, por ejemplo, tierras agrícolas/cultivos, zonas húmedas, bosques, lotes de madera, pasto abierto, pasturas, pié de montanhas y colinas, arroyos y rios, lagunas, lagos y otros cuerpos de agua, mares y oceanos, litorales etc. En muchas comunidades rurales, tierras agrícolas, cultivadas y de pastura, pertenecen a la comunidad, aunque los derechos de pose de familias para cultivar lotes específicos de tierra sean reconocidos y respetados. La noción de común no niega la acción o responsabilidad individual; al contrario, proteger y administrar recursos colectivos requiere de una coletividad de actores individuales trabajando juntos en torno de objetivos comunes. En muchas regiones de montaña en Asia, campos itinerantes son reivindicados por familias individuales, pero el pie más amplio es protegido por toda la comunidad. Las vidas y los medios de subsistencia de los pescadores son muy dependientes de rios, lagos y oceanos comunes, y sus culturas y tradiciones definen prácticas, reglas y límites para la extracción como forma a protegerlos.

Argumentamos que los comunes naturales están ameazados por el modelo dominante de desarrollo capitalista neoliberal – lo que lleva a su comercialización, privatización y mercantilización, destruyendo no sólo las prácticas de compartir, usar, generar y proteger probadas por el tiempo, sino también amenazando a la supervivencia de comunidades que dependen de estos comunes. Estos procesos son sistémicos y perpetuados por instituciones de gobernanza global tales como Instituciones Financieras Internacionales (IFIs) y mecanismos enfocados en el mercado. Pero las comunidades y poblaciones locales están reaccionando. Hay muchas luchas por el mundo que ilustran su decisión de defender, proteger, recuperar, restaurar y crear a los comunes. Esas luchas no sólo desafían directamente al capitalismo como ofrecen mejores maneras de organizar a nuestras sociedades en base al compartir responsabilidades, beneficios, prestación de cuentas y relaciones socioculturales igualitarias.

Comercialización, mercantilización, privatización

La expansión del capitalismo global y del neoliberalismo aceleró enormemente los cercamientos, que transforman a los comunes en propiedad privada y regímenes de mercado, demarcando y delimitando zonas de uso exclusivo por actores o grupos particulares, fraccionando y parcelando espacios generados conjuntamente para la pesca, pasturas etc. De modo a tornarlos de propiedad individual.

Contextos y políticas orientadas al mercado, tales como “libre” comercio y acuerdos de inversión, financiarización, regímenes de propiedad privada y privatización de bienes y servicios públicos destruyen las nociones de gobernanza y responsabilidad colectiva, y pavimentan el o camino hacía la destrucción dos comunes. En una cínica manipulación de la crisis climática, la atmósfera y el aire son definidos como bienes comunes globales, pero capturados a través de mecanismos de mercado. El comercio de emisiones, mecanismos de desarrollo limpio (CDM, en su sigla en inglés), Reducción de Emisiones de la Deforestación y Degradación Forestal (REDD, en su sigla en inglés) y “Carbono Azul” hace posible que los contaminadores y operadores financieros monopolicen recursos vitales para el planeta y la sociedad, pero no proporcionan garantías de que los cambios climáticos antropogénicos serán efectivamente verificados.

Haciencas, bosques, pastos, pantanos, ríos y otras fuentes de agua son capturadas para una variedad de propósitos: deforestación, plantación de materias primas industriales, industria extractivista, desarrollo inmobiliario, producción de energia, turismo, etc. La agricultura industrial (que incluye a enormes monocultivos y el procesamiento de los productos) estimula la concentración de recursos productivos, tierra y trabajo en las manos de corporaciones y elites locales. Varios acuerdos de inversiones internacionales preven el acceso de las corporaciones privadas e instituciones de investigación sobre la biodiversidad agrícola y natural, así como el conocimiento tradicional/local, con la posibilidad de declarar derechos de propiedad intelectual (IPR, en su sigla en inglés) de productos derivados de él. Las ganancias de esas patentes se revierten hacía las empresas e instituciones de prospección, no hacía las personas que cultivaron esos bienes comunes durante generaciones. Esta biopirateria es motivo de gran preocupación para las comunidades rurales en todos los lugares y pueblos, especialmente los indígenas. Las mujeres, que son las protectoras de semillas en la mayoría de las comunidades campesinas, son generalmente las primeras a ser desalojadas de las nuevas producciones agrícolas en base a semillas “mejoradas”.

Los comunes están también en riesgo por las condiciones políticas ligadas a la financiación del desarrollo de las instituciones financieras internacionales, y donadores bilaterales y multilaterales. Estos arreglos tienden a favorecer la liberalización del comercio, regulación privada favorable a los inversores, y a la comercialización y privatización de recursos naturales y bienes y servicios públicos. La agricultura industrial, químico-intensiva y orientada a los monocultivos y las agroforestas, la industria extractiva y la aquicultura comercial de gran escala transforman a los comunes en propiedad privada y regímenes basados en el mercado. Son puntos centrales en la agenda de los IFIs e incluso de la FAO, la organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura. No solamente recursos de tierras, bosques y agua son entregados a empresas privadas por larngos períodos (arrendamientos de 25 a 99 años), pero también son poluídas, contaminadas, degradadas y agotadas por el uso ultra-intensivo, aplicación extensiva de químicos y los materiales descartados.

Para ir más allá en la ilustración de lo anterior, el Banco Mundial está firmemente comprometido con regímenes de propiedad privada, derechos agrícolas “de mercado” individualizados y “reducción de barreras para las transacciones de tierra”. En el lenguaje del Banco Mundial, “buena gobernanza de la tierra” puede incluir el fortalecimiento del acceso de las mujeres a la tierra y al capital, pero también incluye facilitar la adquisición de tierra en gran escala para inversiones privadas, maximizando el potencial de mercado de la tierra, usandola como garantia para préstamos etc. [1] La Corporación Financiera Internacional (IFC, en su sigla en inglés) ofrece financiaciones para inversiones en energia y agricultura industrial que frecuentemente resultan en el desplazamiento de las poblaciones locales de sus territorios. EL Banco de Desarrollo Asiático (ADB, en su sigla en inglés) promueve el crecimiento económico rápido a través de operaciones de sectores privados, que repetidamente resultaron en la contaminación del aire y del agua, la degradación de la tierra y la reducción de los recursos naturales. Los gobiernos son obligados a proporcionarle a las empresas privadas el acceso irrestricto a la tierra, al agua y, naturalmente, a otros recursos, y a adoptar políticas y normas “amistosas al mercado” (en vez de amistosas a la comunidad o a la sociedad). Hay poco reconocimiento de la relación compleja e interdependencia entre el bienestar humano y los productos y funciones que los ecosistemas saludables proporcionan – especialmente en las áreas rurales.

En enero de 2010, el Banco Mundial, la FAO, el Fondo Internacional para el Desarrollo de la Agricultura (IFAD) y la Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo (Unctad) propusieron los “Principios para la Inversión Responsable en la Agricultura y Respeto a los Derechos, Modos de Vida y Recursos” (PRAI, en su sigla en inglés). Sin embargo, los PRAI están orientados a facilitar el acceso de los inversores agrícolas (generalmente corporaciones grandes y ricas) a las tierras agrícolas y a los recursos naturales que ellos codician, en vez de empoderar a las comunidades rurales para defender sus derechos de comunes cruciales para las generaciones presentes y futuras.

Problemas con la gobernanza

Aunque muchos gobiernos, IFIs e instituciones regionales y globales reconozcan la importancia del ambiente natural para el bienestar y supervivencia de las poblaciones rurales, ellos no reconocen la importancia y la viabilidad del gerenciamiento colectivo del ecosistema con centros locales de gobernanza y toma de decisiones. Sus modelos de gobernanza preferidos priorizan la propiedad individualizada y derechos de acceso y pose que pueden ser libremente negociados en los mercados. Los Estados tienden, de modo general, a adoptar modelos de gobernanza que favorecen los intereses de mercados y corporaciones sobre los intereses de sus ciudadanos, especialmente aquellos que más dependen de los comunes naturales para la alimentación, salud y modos de vida. En varios países asiáticos, territórios y cuerpos de agua que no están bajo la propiedad privada legal son designadas como “propiedad pública” y los gobiernos reivindican autoridad máxima para alocar/usar esos cuerpos para propósitos de seguridad y economia nacional. Entonces, bosques, pasturas y tierras culturivables son convertidas en estancias de monocultivo industrial; lagos y pantanos son secados para proyectos inmobiliarios; son hechas represas en los ríos; y tierras y cuerpos de agua son secuestradas para la minería, la extracción de petróleo y otras industrias extractivistas. Se estableceen áreas exclusivas de preservación de bosques y de conservación de la biodiversidad que restringen o niegan el acceso a las comunidades locales, pero permiten que empresas privadas hagan el registro y la recolección de recursos por medio de concesiones de uso.

La privatización y mercantilización de los comunes tiene impactos profundos y de largo plazo en las sociedades rurales y urbanas. Ellas transfieren la gobernanza de los territorios naturales y ecosistemas de las poblaciones locales para empresas privadas e instituciones de libre mercado, retirando a esas economias del control de la sociedad y priorizando ganancias de corto plazo sobre la sustentabilidad de largo plazo. Prácticas de intercambio, uso y gestión de recursos naturales probadas por el tiempo dentro de y entre comunidades y diferentes grupos de usuarios son desmanteladas, aumentando el potencial de conflictos, debilitando la cohesión social y reduciendo la calidad de los ecosistemas. La población local es excluída de espacios y recursos cruciales para la sustentación de la vida, y el ambiente natural es degradado por causa de la deforestación, cambios en el uso de la tierra, la contaminación química, desvio de los cursos de agua y superexplotación. Todo esto, a su vez, afecta negativamente la disponibilidad y la seguridad de los alimentos salvajes, de forraje y de los bienes recolectados. La privatización y mercantilización desempoderan especialmente a las mujeres, ya que ellas son responsables por la mayoría de las actividades de forraje y dependen (más que los hombres) de su ambiente inmediato para garantizar el sustento de sas familias.

Las comunidades de todo el mundo relatan que sus sistemas informales tradicionales de gerneicar sus recursos naturales y territoriales eran mucho más efectivos en la conservación de regeneración de las tierras, suelos, bosques, agua y biodiversidad que los sistemas formales modernos introducidos por los Estados. Sin embargo, las acciones de las comunidades para defender sus comunes de la expropiación, privatización y mercantilización han sido generalmente criminalizadas y son frecuentemente reprimidas con violencia por los gobiernos.

La gobernanza local, sin embargo, no está ausente de problemas, ni el liderazgo tradicional es bueno y justo en todas las comunidades y sociedades. Las estructuras de poder tradicionales son igualmente susceptibles a la corrupción, al abuso y a ser capturados por intereses, tales como las estructuras de poder modernas. Las comunidades en muchas áreas rurales de la India tienden a adherir a prácticas discriminatorias profundamente enraizadas en el sistema de castas, que le prohíben a ciertos grupos de usar los mismos comunes utilizados por otros, y secuestram a algunos recursos para el uso exclusivo de grupos historicamente poderosos. Tal discriminación se extiende por todo el Asia, aún en la ausencia del sistema de castas, especialmente contra poblaciones nativas y aquellas de etnias diferentes. Las comunidades agrícolas sedentarias frecuentemente se chocan con comunidades de pueblos de los bosques y pastores nómades, en torno a derechos de controlar el uso de pastos abiertos, selvas y bosques. Las comunidades privilegiadas social y economicamente hacen alianzas con las autoridades estatales para asegurarse el acceso y control sobre la tierra, bosques y agua. Incluso en aldeas menos estratificadas, los jefes se sienten frecuentemente libres para vender tierras comunitarias para su ganancia personal. Los peores problemas surgen donde las jerarquias administrativas modernas y formales cooptan a líderes tradicionales, causando quiebres entre las prioridades del gobierno y de la comunidad. En las Filipinas y en Camboya, por ejemplo, donde proyectos de preparación para la REDD son implementados, la promesa de dinero e incentivos económicos llevó a líderes nativos a adherir a esos proyectos sin la consulta a la comunidad más amplia. Además, en la mayor parte del mundo, las estructuras sociopolíticas patrilineares y patriarcales le niegan cualquier voz a las mujeres en la toma de decisiones sobre cómo tierras y recursos comunitarios deben ser utilizados y administrados.

Las mujeres y los comunes

Historicamente, las mujeres dependen del acceso a los comunes naturales. Son las que más sofrieron con su cercamiento, mercantilización y privatización. Las mujeres son las más ferozes defensoras de las culturas comunales que los colonizadores europeos intentaron aniquilar y estuvieron en las líneas de frente contra el cercamiento de la tierra en Inglatierra y en el “Nuevo Mundo” (Federici, 2004). Estas realidades no cambiaron en los tiempos modernos. Las mujeres continúan dependiendo de los comunes y de su ambiente inmediato para su supervivencia. De acuerdo con el Informe Mundial sobre las Mujeres (World Women’s Report 2010), 75% de las familias en países de Asia – en especial en Camboya, Laos y Nepal – dependen de leña y biomasa tales como madera, cosechas agrícolas, sobras y recursos forestales para generar energia y tener medios de subsistencia. Además, las mujeres tienen un papel inigualable como proveedoras y productoras de alimentos, y están involucradas en todas las etapas de la producción de alimentos – desde plantar demalezar, fertilizar y cosechar cultivos básicos, que son las principales fuentes de dietas de los pobres rurales (FAO, 2011). Las organizaciones de agricultores en todo el mundo reconocen que las mujeres tienen lazos profundos con el territorio y que los comunes de producción de alimentos quedan más propensos a ser reubicados para su uso comercial cuando el poder de la toma de decisiones sobre el uso de la tierra está exclusivamente en las manos de los hombres.

Con la reducción de los comunes naturales, tanto la capacidade de las mujeres para enfrentar la pobreza en base a estos recursos como su capacidad de administrarlos colectivamente son cada vez menores. Esos procesos llevaron a un “desplazamiento catastrófico de las vidas de las personas comunes” (Polanyi, 1944:33), porque las incertezas de la dinámica de oferta y demanda del mercado asume el lugar de principios estables de largo tiempo que rigen las relaciones entre los seres humanos y la naturaleza.

Sin embargo, como hicieron las mujeres durante el cercamiento de los comunes en Inglatierra, las mujeres de movimientos populares de nuestro mundo contemporáneo son líderes en la protección, restauración y defensa de los comunes al menos de dos maneras cruciales. Primero, en la defensa contra los procesos que mercantilizan, cercan y privatizan los comunes, a despecho de las amenazas de criminalización y hostilidad. Por ejemplo, 90% de los manifestantes y líderes en el caso de privatización del lago Boeung Kak, en Camboya. son mujeres. Kun Cha Tha, que dejó su empleo de vendedora de arroz para dedicarse a la la lucha para proteger sus vidas y casas, dijo, “Vivo aqui. Tengo derechos y estoy trabajando con las mujeres de aqui para que no tengamos que cambiar. Continuaré luchando aqui” (Lieberman, 2011). Muchas de ellas argumentan que no hay otra elección sino protestar y estar en el frente de lucha. Siguiendo, en la reorganización del trabajo reproductivo, reconstruyendo sus vidas y casas como comunes. Hay varios relatos de como las mujeres lideraron la colectivización del trabajo reproductivo como un modo de compartir responsabilidades en la comunidade y protegerse unas a otras de la pobreza y de la violencia del Estado y de hombres individuales (Federici, 2010). El Movimiento de los Sin Tierra (MST) de Brasil, por ejemplo, colectiviza al trabajo doméstico en sus luchas por la tierra, desde los campamentos y las ocupaciones hasta la construcción de sus comunidades. Además, muchas comunidades en el pasado y ahora tienen un profundo sentido de división de responsabilidades en términos de trabajo doméstico y cuidados con los niños. Una de las autoras de este texto creció en una situación como esa donde los vecinos se cuidan unos a otros. Infelizmente, este sentido de comunidad está siendo cada vez más erosionado bajo el modelo de desarrollo actual.

Reivindicando y defendiendo a los comunes

Hoy, las amenazas a los comunes están significativamente multiplicadas por la profundización de las crisis financiera, económica y climática, usadas como oportunidades por los Estados, corporaciones y actores institucionales internacionales para profundizar el control sobre recursos preciosos para la sustentación de la vida. Al mismo tiempo, los comunes han sido siempre espacios de intensa acción, movilización y organización político-social. En la medida en que las amenazas a los comunes naturales se multiplican, las luchas de las poblaciones locales se intensifican para defender sus derechos colectivos a la tierra, agua, bosques y territorios compartidos. Eso incluye apoyo legal para abordajes innovadores de gobernanza, asesoramiento y gestión de los territorios naturales. En el corazón de estas luchas para reconquistar y defender a los comunes están los principios de derechos humanos, género, justicia social y ecológica, sustentabilidad, democracia, autodeterminación y equidad intergeneracional.

Los bienes comunes proporcionaron un cuadro para la gobernanza en el que el beneficio individual está inextricablemente ligado a la seguridad a largo plazo de la colectividad y es preferido, en relación a las ganancias de corto plazo. El propio acto de comunizar es político, en el sentido en que desafia a las jerarquias del poder establecido y a la noción de que los intereses de unos pocos pueden minar las necesidades de la mayoria.

Los comunes son sistemas no mercantilizados de producción — y, por lo tanto, un desafio directo para el capitalismo. Las prácticas de comunización son cada vez más visibles en el centro de crisis recurrentes — porque ofrecen opciones de supervivencia creativas en tiempos difíciles y al mismo tiempo hacen posible que las personas resistan efectivamente a la destrucción del desarrollo, crecimiento económico y expansión capitalista. Es crucial que no sólo defendamos la existencia de los bienes comunes, contra os cercamientos y la cooptación, sino también ayudar a construir nuevos comunes, para responder a los desafios y crisis y dar expresión a las capacidades regenerativas de las personas y de la naturaleza.

Como un componente esencial para forjar otro mundo, mejor, la defensa, protceción y (re)construcción de los comunes, así como los múltiples actos de comunización permanecen un proyecto político y social colectivo urgente, del cual todos deben participar.


Referencias

De Angelis, Masimo “Crises, Capital and Co-optation: does capital need a commons fix?” http://wealthofthecommons.org/esay/crises-capital-and-co-optation-does-capital-need-commons-fix (última consulta: 29 Junho 2016)

Federici, S. (2004) The Caliban and the Witch, Brooklyn, Autonomedia, 1ª edición.

Federici, S. (2010) “Feminism and the Politics of the Commons” http://wealthofthecommons.org/esay/feminism-and-politics-commons(última consulta: 23 Junho 2016)

Food and Agriculture Organization (2011) “The role of women in agriculture” http://www.fao.org/docrep/013/am307e/am307e00.pdf(última consulta: 25 Junho 2016)

Liberman, A. (2011) “Cambodia: Women fight land grab around Phnom Penh’s contested lake” http://news.trust.org//item/20111228223200-wtp7l?view=print (última consulta: 27 Junho 2016)

Linebaugh, P. (2010) “Some Principles of the Commons” http://www.counterpunch.org/2010/01/08/some-principles-of-the-commons/ (última consulta: 29 Junho 2016)

Polanyi, K. (1944) The Great Transformation: the political and economic origins of our time, Boston, Beacon Pres.

United Nations (2010) The World’s Women 2010: Trends and Statistics, New York, United Nations.

A través del marketing los partidos políticos simulan diferencias entre si

Una parte de la publicación de Wilson Roberto Vieira Ferreira en Cine Gnosis :

Allá por los años 90, Oliviero Toscani lanzó el libro “La Publicidad es un Cadáver que Nos Sonríe” sobre la inutilidad social de la Publicidad que no vendía más productos, sino estilos de vida mentirosos. Proponía un modelo de Publicidad con función social, así como el Periodismo. Sin embargo, el Periodismo se hizo corporativo y se transformó en el propio espejo de la Publicidad – así como grifes, marcas y logos promueven productos, el mismo Periodismo empezó a promoverse a si mismo por medio de la marca de “ de investigación”. Por eso, fue sintomático el 12o. Congreso Internacional de Periodismo Investigativo de la Asociación Brasileña de Periodismo de Investigación [ABRAJi por sus siglas en portugués], realizado en la Universidad Anhembi Morumbi/San Pablo, promover al fiscal general Rodrigo Janot como estrella máxima y los “bastidores de las delaciones de la JBS y Lava Jato” como el principal “case” de un supuesto periodismo investigativo que terceirizó la actividad periodística. Para la Abraji, periodismo de investigación es “chequear la informaión” de filrtaciones que siempre selecionan sus periodistas de “investigación” favoritos. Mientras tanto, Martin Baron (editor retratado en la película “Spotlight”) dió el barniz investigativo necesario para los periodistas que confunden investigación con chequeo de filtraciones.

Hay un genio maligno presente en todos los sistemas. Siempre que llegan a un determinado punto de desarrollo y complejidad encuentran un punto de giro: terminan inviabilizando a su propia finalidad, volviéndose contra si mismos.

Pensadores como Georges Bataille (1897-1962) y Jean Baudrillard (1929-2007) presintieron esta naturaleza que sólo recientemente la Teoria de los Sistemas, a través de las investigaciones de Francisco Varela y Niklas Luhumann, comprendieron mejor: los sistemas tienden a tornarse “ciegos” en relación al mundo exterior por medio de la auto-organización y cierre operativo.

Bataille hablaba en “parte maldita”: los sistemas tienden al dispendio y pérdida por medio de impulsos ilógicos, por más que intenten crear una autoimagen de racionalidad y utilitarismo, como hace el sistema económico y sus ideólogos de la llamada “ciencia económica” – lea BATAILLE, G., A Parte Maldita, Autêntica Editora.

Baudrillard hablaba de un “grado cero” e “hipertelia” – cualquier finalidad es substituída por la simulación y la seducción: el sistema, cualquier sistema, pierde su finalidad inicial para simularse a si mismo como racional y lógico. Como un muerto vivo, el sistema funciona a través de una autoparodia – más aqui.

El Grado Cero de la Política y del Periodismo

Com subsistemas sociales como la Política y el Periodismo sucedería lo mismo – la Política encontró el grado cero cuando descubrió que el Poder no existe más, por lo menos como un locus (el Palacio, el Congreso, el Tribunal etc.), un espacio a ser llenado por una clase social o grupo. El Poder migró a la banca financiera y transnacional, en la gestión automática y algorítmica del Capitalismo con sus largos ciclos de crisis y prosperidad.

A través del marketing, los partidos políticos simulan diferencias entre si, hacen una parodia del viejo espectro de la Política (desde la izquierda a la derecha) y viven del escándalo, de la denuncia y del moralismo para poner en movimiento a un sistema zombi.

Y el Periodismo descubre que es la pieza esencial en esta simulación sistémica: escándalos y denuncias son sistemática y selectivamente filtrados para los medios corporativos según una agenda política que intenta esconder este “grado cero” de si misma.

Sin embargo, así como el subsistema de la Política, el Periodismo tiene que simular racionalidad y utilidade. Esto es, simular la finalidad original a la que el Periodismo supuestamente serviria: informar a la sociedad, investigar, enfrentar a los poderosos, yendo peligrosamente adonde los poderes intentan cercenarlo: en la verdad de los hechos, siempre al servicio del lector.

Toda la publicación de Wilson Roberto Vieira Ferreira en Cine Gnosis


Otro fragmento:

¿”Garganta Profunda” [quien filtró la inofrmación que llevó a que Nixon renunciara] fue a congresos de periodistas?

Si en el pasado heroico del Periodismo, las fuentes eran desconfiadas, resistentes, misteriosas, obligando a los periodistas a ir al campo para encontrarlas y conquistarlas a duras penas, hoy todo es más fácil. Las fuentes de filtracioenes se muestran, corren solicitamente a congresos de periodistas y se transforman en las atracciones principales para profisionales y estudiantes que un día piensan también tranformarse en “de investigación”.

El periodismo corporativo pierde su finalidad social para tornarse una parodia de un periodismo ahora inmortalizado por el cine hollywoodiano.

Una vez más, también es sintomática la presencia en el Congreso del periodista Martin Baron, editor jefe del Washington Post que coordinó al equipo Spotlight – el mismo de la película vencedora del Oscar. Viene a reforzar la mitologia mediática de un periodismo autofágico: que se consume a si mismo – que devora a la propia memoria de una época heroica que no existe más y que se tornó un clichê fílmico, revivido como farsa.

El genio maligno de los sistemas transformó al periodismo corporativo en un muerto vivo que simula la función de informar.

Así como en el subsistema Político, en el que el Poder migró dellocus del Legislativo, Ejecutivo y Judicial al sistema global financiero-algorítmico, en el sistema del Periodismo la noticia desapareció con la tercerización de las fuentes – las transformaiones de las redacciones en asesorias de prensa de ministerios públicos.

Juntos crearon al sistema judicial-midiático, ciego al mundo exterior, auto referencial y tautológico. Crean cortinas de humo de escándalos y crisis políticas. Mientras tanto, fuera de la vista de las masas fascinadas con el show de las filtraciones de las delacions, denuncias y moralización van pasando todas las reformas exigidas por el Anarcocapitalismo de la banca financiera global que mandará al olvido derechos sociales hacía un “brave new world”.

Toda la publicación de Wilson Roberto Vieira Ferreira en Cine Gnosis


En la Argentina de las elecciones pareciera que se vive un momento similar, todo es una parodia, una simulación, el verdadero poder no es mostrado. Adónde hay algún cuestionamiento a este modelo?, alguien cuestiona a la soja, a la megaminería, al fracking, a la entrega del país?

¿Cómo salir de esto?